Viviendo una Utopía

Historia de: la-sakurita (a excepción de los personajes que son de las queridas CLAMP)

Summary:No por evitar a los hombres, pude evitar al amor. Como siempre acabé cayendo en sus redes. Y si una vez me enamoré profundamente y sufrí…este amor me hará sufrir mucho más, pues la locura más grande que puede realizar una persona que le ha dado en parte, la espalda al amor, es enamorarse de la persona menos indicada…su hermanastro

…………………

A veces la vida de una adolescente, puede llegar a convertirse en un completo infierno…

¡De nuevo Septiembre! Comenzaba a odiar ese maldito mes del año, y todo por la gran apatía que sentía al tener que volver al estúpido instituto, donde solamente me encontraría con mis estúpidos compañeros, y con algunos de mis estúpidos profesores. Desde que comencé en ese instituto solamente vagan por mi mente malos recuerdos… y sobretodo mucho dolor.

¡Y pensar, que la mayor parte de mi sufrimiento fue por un tío!

Yo, la chica más inocente y bobalicona del instituto, enamorada del chulito creído, Jimmy. O más bien dicho del cerdo asqueroso pervertido.

Si, ni yo se como pasó, pero el caso es que pasó. Me enamoré como una tremenda tonta de ese palurdo estúpido, aunque… no podría decir lo mismo de él. Para él, simplemente fui su juguetito durante un tiempo.

Pero como se dice, toda mentira sale a la luz. Y así fue. El muy… mientras me ilusionaba y me hacía vivir en mi mundo de sueños, me estaba engañando ni más ni menos que con Amaya, mi mejor amiga.

Si, a eso lo llamo yo, ser idiota…

Jamás podré olvidarlo. Las dos personas en las que más había confiado y a las que más había querido, me habían estado engañando durante tres meses. La verdad, no recuerdo en que momento se me deshizo por completo el corazón haciendo que miles de pedacitos se fueran volando lejos de mí.

Pero como decía mi madre, de los palos se aprende y ¡Valla que si aprendí! con el tiempo fui descubriendo que los que dicen llamarse amigos no existen, cada cual va a su propio beneficio. Si tienen que pisarte, tranquila, que servirás de alfombra durante un tiempecito, claro está que eso solo te ocurrirá si eres una confiada como yo.

Aunque, la verdad no todo mi sufrimiento iba por ese camino. Si tan sólo fuera eso… pero para colmo, mis padres que habían estado juntos prácticamente toda la vida, deciden separarse alegando "Cariño, se que estás en una época muy difícil para que comprendas nuestra situación, pero tu padre y yo estamos pasando una mala racha, y hemos pensado que necesitamos un tiempo para aclarar nuestra relación…"

Pues valla…creo yo que en cuatro años habría dado tiempo de aclarar suficientemente la relación…

En resumen, mi vida era un completo asco…

Mis padres separados, mi madre viviendo una nueva vida "para despejarse" — como ella decía— en Hong Kong, mi supuesto novio engañándome con mi mejor amiga y yo… yo cada vez más hundida en mi propia existencia. Aunque de una cosa si que estaba segura, y era que esto no me volvería a pasar nunca más en la vida. No me iba dejar engañar por el primer guapo de cara que se me pusiese por delante y que me dijese cuatro tonterías ¡No! Tenía que ser fría y calculadora con todos los hombres, solo así encontraría al verdadero amor de mi vida. Aquel que me quisiera de verdad y que estuviese siempre a mi lado…

…un hombre que me hiciera ..."Vivir una utopía"

-Capítulo I. Una llegada inesperada-

Yo…quisiera decirte cuanto te amo, pero me faltarían palabras para ello…

Yo también te quiero…

Ambos jóvenes estaban a punto de besarse cuando…

— Yo también te quiero…

Bueno… ¿se puede soñar un poco, no?

— ¡SAKURA!

Fue lo último que escuché después de golpearme con el suelo.

— ¿Sé puede saber¡Que hacías todavía durmiendo!?

Comencé a abrir los ojos lentamente, mientras me restregaba la nariz que comenzaba a sangrarme un poco, miré hacía arriba y allí estaba—como todos los días— Tomoyo, mi prima, una chica alta, con ojos azules, delgada y un pelo negro precioso...lo tenía todo. Era hermosa, inteligente, popular… Sin duda alguna, todo lo que yo no era.

—¡Buenos días a ti también!-dije desviando de camino la respuesta, lo cual exasperó aún más a Tomoyo.

—No me hace ninguna gracia, Sakura-dijo enfadada- No hay ningún día que no tenga que venir a tu casa para despertarte.

—Lo siento…Anoche me acosté tarde.

Parece que dije las palabras mágicas.

De repente, la cara de Tomoyo pasó de tener una expresión enfadada a una más pícara. Se acercó tímidamente hasta mí y me golpeó con el codo.

—¿Tu novio cibernético, no?

—No es mi novio- alegué- Tan sólo nos caemos bien… ¡Además, ni siquiera lo conozco!

—Pero te gustaría…-susurró Tomoyo haciéndose la desentendida, mientras escondía su sonrisa pícara.

—Bueno¿Y como te va con Eriol?-dije intentando cambiar de tema, sin que se diera cuenta.

Si, me gustaría conocerlo…, pero aunque mis deseos fuesen esos, Tomoyo, jamás y he dicho ¡Jamás de los jamases! debería saberlo.

—Pues como siempre. Y bueno digo yo… ¿le has pedido alguna foto?

¡Mierda! Otra vez con el maldito temita.

—Bueno¡Basta ya¿no?- repliqué mientras hacía el intento de poner un poco de orden en mi cama. Con el grito de Tomoyo había saltado—del susto— de la cama al suelo, dejando todas las colchas esparcidas por él.

—Está bien, no te volveré a preguntar nada. Te estaré esperando abajo, y date prisa que Ieran quiere decirte algo.

Ah, se me había olvidado ese pequeño detalle, "la nueva novia de papa" o más bien "la víbora" que era como solía llamarla… otro de mis pequeños quebraderos de cabeza.

Lo reconozco no me caía para nada bien, desde que papa comenzó a salir con ella, siempre había sido muy cariñosa conmigo, intentando ser como una madre para mí. Pero, desde luego jamás iba a poder reemplazarla. Y mucho menos…conseguir mi cariño, porque estaba completamente segura de que esa relación no iba a durar mucho. Yo sabía o más bien intuía que mi padre no era realmente feliz con ella.

Una vez que tuve tranquilidad en mi habitación, me dispuse a arreglarme para ir al colegio, a ese maldito infierno, de nuevo. Me puse el uniforme e intenté arreglar mis pelos cogiéndome una cola de caballo. Justo al lado del tocador, estaba el estuche de pintura que me regaló Tomoyo. Lo miré de reojo, y luego miré mi rostro en el espejo.

Intenté maquillarme un poco siguiendo los consejos de "belleza" de Tommy, aunque después refuté esa idea. El maquillaje no era para mí. Me sentía como el patito feo en el lago de los cisnes, y para que engañarnos ..."aunque la mona se vista de seda, mona se queda".

Terminé de medianamente arreglarme, y me dispuse a bajar las escaleras y dirigirme a la cocina, pero mi paseo se vio interrumpido por el abrazo efusivo de Ieran.

— ¡Buenos días, cariño!

—Hola- dije secamente

—Te he preparado el desayuno-contestó emocionada- Espero que te guste, son tortitas.

—Ajam, gracias, pero tengo prisa- musité- ¿Dónde esta mi padre?

—Está en la planta de arriba preparando una habitación.

—¿Una habitación?- pregunté confusa- ¿Para qué?

—Pues para…

—No importa, seguro que estará aburrido- contesté rápidamente evitando su contestación- Bueno, me voy.

—De acuerdo. Ah, por cierto, si no te importa, cuando salgas del instituto, intenta llegar lo más pronto posible. Tu padre y yo queremos decirte una cosa.

Esto me huele mal.

—Lo intentaré. ¡Vamos Tomoyo!- dije mientras agarraba del brazo a Tomoyo y salíamos en dirección al colegio.

Con las prisas, habíamos llegado diez minutos antes, aunque prefería mil veces llegar justo a tiempo, para no tener que toparme con la cara de algunos de mis queridos compañeros.

Subimos a la clase y al entrar nos encontramos a un pequeño corrillo de chicas poniéndose al corriente de los rumores. Ambas nos dirigimos a nuestros asientos. Ni siquiera se fijaron en nosotras al entrar, o por lo menos no en mí.

Entonces, Thelma, una chica rubia con unos preciosos ojos zafiros, se acercó al pupitre de Tomoyo, contoneando su cuerpo bien formado, por toda la clase.

Si, tenía que reconocer que le tenía un poco de envidia…La chica era guapa, popular, alta, aunque tenía claro que en cuanto a su inteligencia no era algo de lo que pudiese sentirse orgullosa. La única neurona que parecía tener, solamente le servía para "pensar" en como podía combinar los colores de la ropa para vestirse cada día.

Pobre chica…

—¡Buenos día Tommy!- dijo sentándose encima del pupitre de Tomoyo.

—Hola¿se te ofrece algo?- dijo Tomoyo intentando ser lo más breve posible.

—Valla… ¿Te levantaste con el pie izquierdo o es que por juntarte con el moscorrofio de tu prima, te está cambiando el carácter?... bueno que más da, lo único que quiero es que me dejes los ejercicios de mates…- dijo mientras se miraba las uñas despreocupadamente.

Tomoyo intentó controlarse.

—Primero, no es de tu incumbencia como me haya levantado hoy, segundo, no te pienso dejar los deberes por una simple y sencilla razón: dile a tu cabecita, que a ver si en vez de estar pensando en la ropita que te vas a poner todos los días reacciona y aprende a resolver cuanto son dos por dos y a tener un poquito más de educación, aunque ¡Uy valla lo olvidaba!-dijo llevándose la mano a la boca- ¡Si solo tienes una estúpida neurona¡Ah! y tercero, chica ¿de donde te sacas esos motes tan penosos¿Moscorrofio? Por favor…

Thelma la miraba totalmente desconcertada, jamás se hubiera imaginado que una chica tan simpática como Tomoyo le iba a contestar de esa manera, y se alejó abochornada.

Sinceramente, Tomoyo no dejaba de sorprenderme. Cada día que pasaba me demostraba que tras ese aspecto de niña dulce y cariñosa, se escondía toda una fiera.

La mañana se pasó rápidamente, a pesar de que las clases de Historia e inglés no fuesen de lo más entretenidas, sobretodo por los profesores, que eran de estos hombres chapados a la antigua que una vez que comienzan a hablar, no hay quien les pare…y tampoco persona que consiga llevarse toda la hora escuchando sus "amenos" sermones.

Salí de la escuela, y me dirigí rápidamente a mi casa, tal y como me dijo Ieran. La verdad no es que tuviese mucho interés en lo que tuvieran que decirme, pero por tal de no escuchar después las largas charlas de mi padre sobre la obligación y no se que más rollos que se me hacían interminables, prefería hacerle caso.

Entré en la casa saludando con las pocas ganas de siempre, y al instante se escuchó la voz chillona de Ieran desde la cocina. Me dirigí hacia allí.

—Hola cariño- dijo emocionada al verme entrar por la cocina.

—¿Y bien¿De que queríais hablarme?

—Tu padre está terminando de arreglar una cosa, asi que…todo a su tiempo, preciosa.

Como odiaba que usara ese tono tan gentil y maternal conmigo.

Me resigné a esperar en el salón, encendí la televisión, y dejé que el tiempo pasase. Solía hacerlo a menudo, pero de repente mi tranquilidad se esfumó al escuchar el ruidoso timbre de la puerta, y la voz lejana de Ieran, que apenas pude entender. Supuse que quería que fuese yo a abrir la puerta.

Me dirigí a duras penas preguntándome¿Quién demonios sería?

Mi pregunta se vio respondida con un enorme estupor que cubrió todo mi cuerpo.

Un chico tremendamente… "buenísimo" estaba esperando al otro lado de la puerta.

Pensé por un momento, haciendo rápidas cavilaciones y me di cuenta que no era ningún conocido ni mío, ni de mi padre. Así que rápidamente me deje llevar por la ensoñación de nuevo y me imaginé que aquel chico de metro setenta, castaño, con ojos marrones y con un cuerpo perfectamente delineado venía a buscarme para llevarme lejos y hacerme suya.

Si, ya lo sé…Uno de mis defectos es ser supermegaextemadamente soñadora…Y ridícula…

En unos segundos, había mandado a la mierda todos mis principios. Uno de ellos, no soñar ni fantasear por un tío.

—¿Vas a dejarme pasar o piensas quedarte ahí parada todo el día?- dijo la voz un poco ronca del chico haciéndome salir de mis fantasías.

El único sonido que pude emitir fue un Eh! de medio empanada, y medio tonta. Me veía extremadamente ridícula y creo que él se dio cuenta de eso.

—Quiero decir…-musité sonrojada

—¿Me dejas pasar?

—Perdona…pero no es mi costumbre dejar entrar en mi casa, a un completo desconocido.

Mi respuesta pareció sorprenderle.

—¿Es que acaso no sabes quien soy?

—Mmmm… ¿Debería saberlo?- le pregunté con una ceja alzada.

—Pues claro…Soy Syaoran

—Ah, claro como no había caído yo en eso- dije mientras veía como aparecía una sonrisa arrogante en su rostro- ¿Eres famoso o algo? Porque no me suena para nada tu nombre

De repente, la sonrisa desapareció de su rostro.

—Y ¿tu eres estúpida o que?

¡Maldito engreído! Como podía llamarme estúpida en la puerta de mi casa, y pidiéndome entrar, sin ninguna clase de reparo

—¿Sabes qué?... Vete a la mierda- dije mientras le cerraba la puerta en todas las narices y me sentía tremendamente feliz, sin importarme para nada que el timbre siguiera escuchándose y que los gritos de ese maldito sonasen por toda la barriada.

Volví a abrir la puerta, por el simple hecho de ver sufrir a ese sujeto. Si, en este momento estaba sacando a relucir mi lado más despiadado y cruel. Me encantaba verle sufrir y mucho más por el simple hecho de que se trataba de un hombre.

—¿Qué quieres?- pregunté por segunda vez

—Entrar en MI CASA

Un momento… ¿había escuchado bien¿O ese estúpido arrogante había dicho MI CASA?

Me hice la desentendida y sonreí.

—¿Tú casa? Perdona, pero no veo tu nombre escrito en ningún lugar.

—¿Es que acaso no vive aquí Fujitaka Kinomoto?

Comenzaba a asustarme. ¿Desde cuando conocía mi padre a ese chico?

—S-Si…

—Pues supongo que estarás enterada de mi llegada ¿no? Soy el hijo de Ieran, y ahora voy a ser tu hermanastro- dijo enseñándome los dientes.

Creo que me voy a marear. ¿Herma que?

—¿Syaoran?- escuché de lejos la voz de Ieran y mi padre que llegaron apresurados a su encuentro.

—Ya estoy aquí

Ieran se lanzó en un fuerte abrazo con el tal Syaoran, su hijo, mi hermanastro…un momento

………¡Desde cuando tengo un hermanastro!

—¿Qué significa todo esto?- pregunté realmente desconcertada

Ieran y Fujitaka intercambiaron unas miradas, que no me gustaron para nada.

—Veras, es de lo que queríamos hablarte- musitó Ieran- pero con el tema de la boda se nos fue el santo al cielo.

—¿Bo…Boda?

Cada vez me sentía más mareada.

—¿No se lo contaste?- le preguntó Ieran a mi padre.

—¿No eras tu la que tenías que contárselo?

En estos momentos me sentía el último mono de la familia con el que contaban mis padres, bueno más bien dicho mi "padre". ¿Desde cuando se había vuelto tan olvidadizo? O más bien ¿desde cuando yo había dejado de ser importante para él?

—Fujitaka, recuerda que quedamos en que se lo ibas a decir tú.

—No cariño, al final…

—¡Bueno basta!- grité con todas mis fuerzas- Hasta el momento no me he metido en ninguno de vuestros planes, pero creo que esto se os está yendo de las manos. Estáis tan preocupados en vosotros mismos, que ya ni siquiera pensáis en como me puedo sentir con todo esto, en como puedo estar asimilándolo, en si estoy de acuerdo o no…

Realmente estaba muy furiosa, tenía ganas de llorar…pero ¡NO!, no quería quedar como una niñita malcriada delante de todos, y menos delante del último idiota que se iba a incorporar a mi "feliz" familia…El orgullo estaba por encima de todo.

— Ni siquiera contáis conmigo para nada, estoy cansada de todo esto¡Esta vida es una mierda!- grité y salí corriendo de allí, dejando a todos impresionados por mis palabras.

Corrí lo más rápido que pude hasta llegar a mi habitación. Necesitaba huir de allí, y no verles la cara a ninguno durante un tiempo.

Cerré la puerta de mi habitación y me explayé contra mi cama.

Mis lágrimas no pudieron aguantar más. Lloraba, pero de rabia…

Me limpié las lágrimas y me senté en el suelo junto a la cama. Necesitaba desahogarme, pero llorar no me estaba sirviendo de nada, por lo menos no me sentía mejor.

Divisé el mando de la radio. Lo estuve mirando por unos momentos. Sé que a mi padre no le gustaba que armase mucho ruido, pero bah, a mi tampoco me gustaba su comportamiento, asi que ¡a la mierda las reglas de mi padre!

Encendí la radio, y metí mi disco de canciones variadas. Comenzó a escucharse una canción de Jojo. La puse lo más fuerte que el viejo trasto de música me dejo, y dejé que la música me curase el alma, al mismo tiempo que cantaba lo más fuerte que podía para despejar la furia de mi interior.

Come with me, stay the night

You say the words but boy it don´t feel right

What do you expect me to say?

You take my hand, and you say you've changed

But boy you know your begging don´t fool me

Because to you it's just a game

So let me on down

Cause time has made me strong

I´m starting to move on

I´m gonna say this now

Your chance has come and gone

Cantaba, importándome muy poco, si la música le molestaba a mi padre, como el que mis gritos se estuvieran escuchando por toda la casa, el barrio o el mundo entero, me daba igual de todo… Quería expulsar toda la furia, y lo estaba consiguiendo.

Me tendí en la cama, una vez más tranquila, disfrutando ahora de la música. Cerré los ojos. Quería olvidarme de todo, que todo desapareciese a mi alrededor, y deseaba que de una vez por todas entrase en mi vida alguien que mereciese la pena, y que me hiciera sentir viva. Encontrar a mi chico ideal y ser feliz de una buena vez.

Pero que difícil iba a ser eso

—No sabía de que a mi nueva hermanita, le gustase tanto dar ese tipo de numeritos.

Abrí los ojos y me levanté sorprendida, encontrándome frente a mí, a unos escasos centímetros, los intensos ojos ámbares del tal Syaoran.

En ese momento, toda la sangre de mi cuerpo, se dirigió a un único sitio…mi rostro, y mi corazón comenzó a hiperbombear al sentir su respiración tan cerca de la mía.

—Pero ¿quien te has creído para entrar de esa manera en mi habitación?- le grité sonrojada, tirándole lo primero que tuve a mi alcance.

—La verdad pensé que ibas a ser más dócil, pero veo que estaba equivocado-dijo despreocupadamente—mientras masticaba un chicle—, evitando mi pregunta y sacándome fuera de mis casillas.

—¡Sal de mi habitación ahora mismo!- grité exaltada

—¿Por qué?- musitó mientras hacia explotar una pompa que había hecho con el chicle.

—¿Qué por que?...Pues mira primero, porque ES ¡MI HABITACIÓN! Y segundo ¡PORQUE LO DIGO YO! Lo entiendes ahora, o ¿Quieres que te lo deletree?

Su expresión cambió en cuestión de segundos volviéndose más fría y dura. Por un momento sentí miedo, ese rostro lograba intimidarme.

Se acercó lentamente, como un león a punto de devorar a su presa, con su mirada fría fija en la mía. La distancia fue disminuyendo poco a poco, lentamente, hasta que sólo unos escasos centímetros separaban nuestros cuerpos. Estaba a punto de que mi corazón se me saliera por la boca…

Me miraba intensamente a los ojos, acercando su rostro más y más cerca del mío.

Y entonces sucedió lo imprevisible

Mis ojos se abrieron de par en par, al verlo delante de mí tronchándose de risa.

Sentía que me acababa de perder algo…

Por lo que pareció, mi cara le resultó bastante cómica, porque el chico comenzó a reírse más y más, incluso llegándose a asfixiar.

—¿Se puede saber que es lo que te hace tanta gracia?…-grité enfadada sin creerme todavía que esto estuviese pasando.

—Pues tú- explicó con todo el descaro del mundo, mientras intentaba calmarse.

—JA, JA, JA – reí forzadamente

—Es que…-dijo limpiándose las lágrimas y sonriéndome- Eres preciosa…

…….

Después de mucho tiempo, de nuevo esta sensación… mareos, temblores en las piernas, escalofríos, incluso sentía como la sangre se me agolpaba en todo el cuerpo, haciendo que mi rostro pasase por todos los colores, desde los blancos más pálidos a los rojos más intensos. Y mi voz…por primera vez en la vida, se me había congelado la voz, el alma y todo mi ser.

¿Por qué este maldito idiota, me hacía sentir todo esto?

—Vas dando la imagen de ser una chica dura, pero en verdad es todo mentira- dijo con un tono tierno.

¿Cómo sabía todo eso de mí?

—Lo he estado pensando, y creo que como no hemos empezado nuestra relación con muy bien pie, y puesto que vamos a ser hermanastros, pienso que a partir de ahora podríamos intentar llevarnos bien… ¿De acuerdo?- dijo sonriendo tiernamente mientras me daba la mano, esperando que yo hiciera lo mismo.

Una vez más, comencé a fantasear. Pero…parecía tan sincero y tan…tierno. ¿Podría ser este chico, el eslabón perdido de la especie masculina?

Sin saber que estaba haciendo, junté mi mano con la suya, sintiendo en mí, el calor tibio de su cuerpo. Lo miré y observé su sonrisa, sus labios esperando ser besados… Un escalofrío recorrió todo mi cuerpo.

¡¿Pero que clase de tonterías estaban pasando por mi cabeza?!

—Bueno ya me voy…- dijo manteniendo la sonrisa, mientras se giraba y comenzaba a caminar. Pero de repente volvió a girarse y sin esperármelo depositó un suave y ligero beso en mi mejilla.

Un dulce beso…

Despejó sus labios de mi piel erizada y salió de la habitación con una sonrisa en la comisura de los labios. Me sentía morir, pero al mismo tiempo sentía como flotaba por el cielo, entre millones de nubes, y colorines y…

—Por cierto…- expresó con su voz varonil desde la puerta de mi habitación- cantas muy bien…-me guiño el ojo de manera seductora y se fue.

¿Qué me estaba pasando? Suspiré, me sentía tan…bien, aunque un poco mareada,quizás por el hecho de que la sangre aún no había despejado mi rostro, además todo había pasado tan rápido y hacía tanto tiempo que no experimentaba esto. Primero sus miradas, después su sonrisa, el contacto con su mano y por último…el beso…

Me llevé la misma mano—que anteriormente había entrado en contacto con él— a mi mejilla, para sentir de nuevo la sensación de su dulce beso, pero entonces…sentí como algo bastante pegajoso se estampaba en mi mejilla.

Observé detalladamente mi mano y…

Un chicle… ¡Un maldito chicle, que el niñato ese, me había pegado en la mano cuando yo…estaba soñando con mis típicas y absurdas fantasías!

Maldito… ¡SYAORAN!

Intenté controlarme pero no pude, de nuevo mis gritos volvían a ser el centro de atención de media barriada.

Estúpido engreído…Ahora mismo se estará riendo de mí. Pero esto no se iba a acabar así. Acababa de comenzar la guerra, si era eso lo que quería.

¡Ja! Podríamos llevarnos bien… Pues que manera más encantadora de comenzar nuestra supuesta "buena relación de hermanastros"

Idiota. No se como lo hace, pero siempre consigue irritarme.

Aunque… tengo que reconocer, que por muy enfadada y por muy estúpido que me llegase a parecer el maldito ese, hubo un momento en el que estando junto a él, deseé que el tiempo se parase…

…y que todas sus sonrisas siempre fueran para mí…

. Continuará .

Notas de la autora:Wolisssssss de nuevo, pues como ven aquí traigo una nueva historia, que ya tenía en mente desde hace mucho tiempo, pero con mis otras historias y el poco tiempo que tengo con el maldito colegio, apenas me daba tiempo de escribir nada. Además se que dije que me iba a dedicar por completo a la Belleza del Interior, pero es que apenas terminé el capítulo quise publicarlo. Si…lo sé soy una irresponsable XP. Bueno sólo espero que les gusten y manden muchos reviews, para saber que tal les pareció.

Muy pronto estará el capítulo de la Belleza del interior. Siento mucho el retraso. XD

Muchos besitos a todos. Os quieroooooo

La-sakurita