Remake de un fic viejo que escribí hace tiempo. Bueno… Estem… Es un sueño que tuve, long time ago (Obviamente modificado. Quiero decir, era un sueño, tengo que rellenar ciertas escenas que no recuerdo)...

¡Inspiración, ven a míiii!


Rojo escarlata

"¡Hasta no ver el fondo!"

La euforia contenida (A veces, no tan contenida) veía su máxima expresión en los gritos alegres de los marineros del Perla Negra. Una silueta de dudosa sobriedad se mecía al son de una melodía inexistente en un bar de mala muerte en Tortuga.

Lo único que deseaba era salir de allí. Alguien que pudiese recordarle en qué momento le pareció BUENA IDEA acompañar a su –reciente- esposo a una reunión de 'camaradas', o así los había llamado él, a beber ron (¿es que no conocían otra bebida alcohólica?), que parecía – además de suplanto de pólvora en más de una ocasión -, el motor de todo el barco.

El lugar era todo menos confortable, y la damisela comenzaba a perder la paciencia. Mujer y vestido eran en ese entonces dos palabras que, juntas, lograban que una se sintiera un tanto incómoda ante los constantes acosos de los marinos, aunque William la defendiera de vez en cuando.

Decidida, susurró a su marido que iba a ir afuera a tomar un poco de aire. Se levantó y se dirigió a paso firme hacia la puerta, esquivando borrachos, dardos y piratas (Y alguna que otra silla, aventada a causa de alguna pelea piratesca, ya saben…).

Se apoyó con suavidad contra la pared que estaba a un costado de la puerta, del lado de afuera. Llenó sus pulmones de aire fresco de mar, buscando inconcientemente retener dicho oxígeno y guardarlo en una reserva utilizable para cuando estuviera allí dentro nuevamente.

Miró por la ventana que daba al bar y vio entonces a Jack. ¿Quién era realmente él? La luna fue testigo mudo de su incertidumbre. Elizabeth meditó para sus adentros. El abrupto silencio que la abrazó en la quietud de la noche la obligó entonces a ensimismarse. Conclusión de la reflexión: 'Jack es mi amigo – pensó ella – Confío en él y le quiero. Pero sólo sé su nombre y el nombre de su barco'. Alzó la vista con el ceño fruncido en señal de protesta. ¿Protesta a quién? Al culpable de que ella no supiera más de Sparrow.

Curiosa. Era curiosa desde pequeña. Llevó una de sus delicadas manos a su sien, buscando con eterna inocencia que ante el tibio roce de sus dedos la respuesta apareciese. Pero nada. Nada ocurrió. Cerró los ojos y los volvió a abrir, esperando que mágicamente apareciese en sus manos el diario de Jack, o algo así. Pero nada ocurrió.

Luego de varios intentos fallidos, se dio cuenta de que lo que estaba haciendo era una estupidez atroz, y que la única manera de conseguir la preciada data era… ¡preguntarle! Se dio vuelta, dispuesta a encarar al capitán, cuando vio sobre el techo una silueta oculta por una capa negra. Una persona de contextura chica. Eso fue lo único que Elizabeth pudo apreciar. Este ente oscuro, al darse cuenta que era observado por una noble dama saltó del techo hacia el lado contrario y se dio a la fuga.

"¡Ah no! – soltó Elizabeth, consternada, entrando al bar y sentándose nuevamente en su silla al lado de Will – Prefiero borrachos malolientes a alguna especie de ninja asesino, o algo así…"

Su marido, al escuchar que ella hablaba de ninjas asesinos, corrió discretamente el vaso de ron que se hallaba en frente de la muchacha. 'Suficiente por hoy, Lizzie…'

La mujer todavía tenía el corazón en la boca, pese a que estar rodeada de tanta gente armada hasta los dientes era, por lo demás, tranquilizante.

Se sobresaltó cuando sintió una mano sobre su hombro. Se dio vuelta alarmada, agarrándose con firmeza de la mesa (N/A: Válgame la cacofonía). Jack la miró entre dudoso y expectante, tratando de razonar el por qué de la reacción tan abrupta.

"¿Asustada, señorita? – Le preguntó con su sonrisa característica pegada en el rostro – Ninguno de mis marineros muerde – Agregó, llevándose las manos al pecho (como siempre acostumbra a hacer) - … - El capitán, con gesto pensante, hizo una breve pausa – Bueno sí, lo hacen"

Entre asustada y confusa, Elizabeth pasó la noche en compañía de los piratas más bárbaros de todas las islas del caribe (Cabe aclarar que la frase de Jack, si lo que buscaba es tranquilizarla, no logró su cometido)

Cuando el alba asomaba por el horizonte y los marineros eran amigablemente echados del bar Elizabeth sintió que su suplicio había acabado. Pero no. Sólo era el comienzo.

Afuera del sagrado recinto (Para venerar al dios del alcohol y la vida ligera), parado con desdén, depositando suavemente su peso en una de sus piernas, se encontraba el encapuchado que había visto la dama.

"Es… es… - balbuceó temerosa - ¡Es él!"

"Error – Soltó Jack, moviéndose de lado a lado tratando de ver al ente que se cubría con la larga túnica negra – Es ella…"

"¿Y cómo lo sabes?" Preguntó Elizabeth, llevándose las manos a la cadera.

"Reconozco una mujer cuando la veo, savvi?" Respondió él (Los marineros casi lloran de emoción al ver la gran capacidad, el increíble don de Sparrow para descubrir mujeres. Es algo muy útil cuando uno pasa meses y meses en altamar¿saben?).

"Hijo de puta…" Soltó aquella mujer misteriosa. Su voz la delató frente a todos, logrando así que se percataran (los que aún estaban sobrios) de que era una niña, una adolescente.

"¡Descúbrete!" Le ordenó la única mujer entre los piratas, señalándola con dedo acusador.

(N/A: Dios, líbrame de las malas descripciones y permíteme hacer UNA BIEN, por lo menos…!)

Cuando la muchacha se quitó la gran capa que la cubría todos quedaron boquiabiertos. Descuidado cabello castaño con ondas, ojos de un común marrón algo oscuro, de baja estatura y contextura pequeña. Blusa blanca holgada y pantalones cortos: Iba ataviada con ropas dignas de un buen pirata. Sí, pirata. Pero el detalle más notable que plasmó a todos era el increíble parecido de esta niña con el capitán Jack.

La mirada de la tripulación del Perla negra pasaba de la chica a Jack y de Jack a la chica sucesivamente (Hasta ocasionarles una fuerte tortícolis).

"Tiempo sin vernos, papá" La chica sonrió con ironía.

"¿PAPÁ?" Preguntaron los marineros haciendo un perfecto canon de voces.

"¿Esmeralda?" La llamó Jack, con los ojos iluminados de alegría.

"Casi. Murió hace cinco años de tuberculosis." Respondió la chica secamente.

"¡Turquesa!" Adivinó el capitán Sparrow, desesperado por estar confundiendo a su hija, pero visiblemente triste.

"Cerca – sonrió – La mataron el año pasado en un saqueo a nuestro pueblo"

Jack hizo un silencio y sonrió. "Escarlata…" Suspiró.

"Bingo" Dijo ella, acentuando más su sonrisa cargada de ironía y sarcasmo mientras se acercaba a paso lento a él. Cuando estuvo lo suficientemente próxima al capitán le propinó una bofetada (De esas que te dejan los cinco dedos marcados) estruendorosa.

"Si es que todavía querés saberlo, esa fue la que más me merecía de todas las que recibí" Comentó Jack, acariciándose la zona afectada (su mejilla), a William.

"¡HIJO DE PUTA!" Gritó Escarlata, a punto de saltarle encima al capitán con toda la intención de matarlo (¡Eso es espíritu!). Y lo hubiera hecho, pero por dos razones no lo consiguió: a) Los marineros la agarraron en pleno salto. b) Si muere, la historia se acaba y el fic no sigue. Por ende, y gracias a estos dos ítems (N/A: Y a la benevolencia de la autora, a no olvidar) el moreno sobrevivió.

Y así, aprisionada por los fuertes y sudorosos brazos de los tripulantes, la adolescente maldecía y las palabrotas emanaban de su boca cual manantial. La llevaron al barco y, a pedido de Jack, la encerraron en el calabozo del perla. Todos los marineros miraban a su capitán esperando una explicación.

Sparrow bufó, haciendo que la moneda que lleva en el pañuelo tintineara graciosamente. Comenzó a mover las manos, como si atrajera hacia un plano invisible objetos (Que luego resultarían piezas de un rompecabezas). Una vez hubo terminado de juntarlos, en un brusco movimiento hizo como si se los metiera en la cabeza. Se dio vuelta, dispuesto a enfrentar a todos sus leales muchachos. Las miradas de los susodichos, entre expectantes y temerosas, demostraban una fuerte necesidad de un relato pronto a ser escuchado.

"¿Qué?" Preguntó Jack, como si no supiera qué se le venía encima. Y recibió un grito de la persona que no creyó que jamás se interesaría en algo como su historia.

"¿CÓMO QUE TENÉS TRES HIJAS?" Preguntó con exquisita amabilidad Elizabeth.

"Dios te ayude" Le dijo un ebrio marinero a William, viendo el carácter de la esposa del muchacho.

Y, con habla farfullada, Jack Sparrow comenzó a relatar la historia…


Denle una oportunidad. Sé que no está muy bien redactado, pero bueno… Estem… SEPAN perdonarme. No soy muy buena escritora ni puedo hacer aires de mi redacción.

¡Agradezco, entonces, a los que leen!

See you around

¡Besos, besos, besos!