Le observa desde las profundidades, envuelta en su lecho húmedo de corales. El pelo aletea alrededor de su rostro, tapando su visión del hombre perfecto por un momento. Pero al instante su rostro vuelve a aparecer. Ahí está, sonriente, como casi siempre que le ha vista, apoyado sobre la barandilla del barco, mirando hacia la mar profunda, como si estuviera enamorado de ella. El viento agita sus cabellos. De pronto alguien les llama, en la superficie una voz femenina clama por el capitán Sparrow, en las profundidas, una másculina reclama a su lado a Cyrce, la ninfa, hija de Calypso.