Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD... Harry Potter es de JK!!!


FINAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAL ... el capi final, el fin de un fic... ayyy quedó XD para todos los gustos, ADVERTENCIA, capitulo escrito con 40° de fiebre... lean bajo su responsabilidad.... y dejan review que es el ultimo capi!!!!


Había sido aburrido, en verdad que sí. Tenía un mes súper mega aburrida y lo peor de todo era que no sabía si Maya seguía en el colegio, solo quería evitarse un fenomenal castigo. Cuando se aburría se ponía odiosa, ya lo sabía... entonces, si se ponía odiosa podría desatar la ira de Maya y si hacía algo para no aburrirse desataría la ira de Maya... no sabía que rayos hacer.

Una tarde soleada, una de esas tardes en las que se aburrían todos. Los chicos platicaban bajo un enorme árbol. Kou estaba recostada en las piernas de Joy ante la molesta mirada de Elí. Lily reía a unos metros de ellos, hablaba con un muchacho de Ravenclaw, Illya la miraba de vez en cuando. Nadir coqueteaba con un Slytherin. Mientras Andy intentaba no quedarse dormida. No podía con tanto aburrimiento. Desfallecería si no hacía nada. Cuando estaba por retar a los gemelos se sentó de golpe, sus ojos se tornaron rojos. Corrió hasta Kou, solo unos metros pero se quedó de pie junto a ella, recorrió cada rincón del jardín, por lo menos hasta donde podía ver.

--Con un... --masculló seria. Sin dejar de revisar el lugar se acuclilló y tiró del brazo de Kou.

-- ¿Qué te pasa?, también te vas a poner celosa como mis hermanos --murmuró Kou molesta intentando zafar su brazo.

--Vamos, vamos adentro... --apremió Andy

--Estás loca, aquí está perfecto --se quejó Elí

--Ustedes quédense aquí si quieren, Kou, tienes que entrar... no sé como rayos pero... --giró un poco la cabeza, lo suficiente para mirar directamente a la rubia a los ojos --si no entras por las buenas --corrigió su expresión, no podía permitirse que la viera tan preocupada como estaba -- iré y le inventaré algo a Harry para que te castigue y todo el tiempo que tengas libre la pases con él

--No puedes

--Iré, recuerda que te dijeron que me hicieras caso en ocasiones como esta... con un demonio --susurró sacando su varita, miró a su hermano.

Joy notó algo en los ojos de su hermana, no supo exactamente lo que era, solo que se miraba preocupada y que eso era importante. Además, funcionó también el extraño vínculo que se suponía había en los gemelos, así que se levantó y ayudó a Kou.

--Parece importante, Kou, vamos...

Kou atendió a la súplica de Joy y lo siguió hacia el castillo, aunque no sin antes mandar una mirada envenenada a Andy.

--Chicos, mejor vayan adentro... --murmuró Andy mirando fijamente hacia el bosque prohibido. --llévense a los niños también --agregó avanzando unos pasos.

No entraría al bosque, era peligroso y no podía dejar a Kou sola por mucho que la rubia empezara a odiarla. Revisó detenidamente que su familia regresara al castillo antes de seguir avanzando. No era tan peligroso como para asustar al resto de alumnos, solo Kou podría correr peligro ahí.

-- ¿Maya? --preguntó al aire sin apartar la vista del bosque --genial, estoy sola

Se había prometido no dejar a Kou sola, no separarse de ella ni dos metros. Sabía que no debía hacerlo, pero seguía caminando hacia el bosque. No podía controlar sus pies, simplemente no la obedecían. Esos ojos azules la habían hipnotizado, no escuchaba los gritos a su alrededor, los niños jugando y bromeando, ni siquiera escuchaba ya sus propios pensamientos.

Kou había enviado a su novio por el director y al resto por su padre, claro que no sin antes prometerles regresar a la sala común. Pero solo ellos le creerían. Miraba desde la puerta al jardín o por lo menos lo había intentado, pues no tenía tan buena vista. Cada vez caminaba más rápido, casi corría hacia donde Andy se acercaba como flotando al bosque. Ella no había visto o sentido algo, pero no era tonta, sabía que esa chica no era normal.

Cuando la mitad de distancia la separaba de Andy, se congeló con una mano en el pecho. Un frío glacial la hizo temblar, miró el césped cerca de Andy, empezaba a cubrirse por hielo. De repente se sintió desolada, tremendamente triste, todo recuerdo feliz se le escapaba por más que quería retenerlos. Echó un vistazo a Andy que se miraba más palida de lo normal. Se forzó a sacar su varita pero nada salió de ella, siguió mirando a Andy que caminaba hacia el bosque, cada vez estaba más cerca. A penas sintió como algo pasaba junto a ella, no pudo desviar la vista, una silueta frente a Andy la tenía completamente. Algo tembló en su pecho ante esa fija mirada azul, no era temor, furia o alegría... no podía identificarlo. Un gemido se le escapó, solo entonces Andy se pudo detener, justo cuando llegaba a los lindes del bosque. Se giró rápidamente, pudo ver a su padre y Harry correr hacia ellos, un ciervo plateado le pasaba junto, mientras un enorme lobo corría detrás.

Clavó la vista en Kou, la rubia se sostenía el pecho con las dos manos, gruesas lágrimas bajaban por sus mejillas, pero sus ojos... reflejaban... reflejaban algo que no era bueno. Se veían apagados. Maldijo abiertamente y corrió hacia ella.

--Kobra, ¿estás bien? --murmuró poniendo las manos en sus hombros, la sacudió solo un poco, quería hacerla reaccionar pero no podía. --maldición, maldición, maldición. Debías haber ido al castillo --masculló preocupada --lo siento --susurró mirándola, se alzó de hombros y le dio un puñetazo que la derribó.

-- ¡Qué demonios te pasa! --gritó Kou sentada en el césped. Andy le regresó una sonrisa autosuficiente -- ¡Aaargh! --de un brinco se puso de pie y se lanzó contra Andy que se limitó a retroceder.

-- ¡Basta, alto! --ordenó Harry cuando Kou la amenazaba con la varita.

-- ¡Me golpeó! --se quejó Kou señalando a Andy con una mano y con la otra sobándose la mejilla

--Lo vimos --dijo Remus. Había ido a revisar el bosque, pero no encontró nada, ni siquiera lo que ellos creyeron eran dementores -- ¿qué tienes que decir sobre eso Andy?

--Estaba idiotizada, no se me ocurrió otra cosa para hacerla reaccionar --dijo alzándose de hombros.

-- ¡Kou! --exclamó Harry abrazando a su hija. Había brincado, literalmente sobre Andy.

--Fue una mala técnica --la reprendió Remus

--Bah, delicada que es --contestó Andy sonriendo. Dio media vuelta y regresó al castillo.

-- ¿No la vas a castigar tío Remus? --Kou se giró hacia Remus, el licántropo miraba detenidamente a su hija. Sabía que había algo más, estaba seguro. Pero Andy no le diría nada -- ¡genial, después si pasa algo no me culpes! --gritó, pero el director no la escuchó. Bufando fue al castillo.

Andy caminaba apresurada por los pasillos de Hogwarts, debía salir de ese lugar. Tenía que sacar a Kou y... no tenía otra opción. Voldemort había tomado poder de golpe, eso no lo había previsto y por lo que veía o mejor dicho no veía, Maya tampoco. Lo malo, que Kou no confiaba en ella y... la odiaba.

-- ¡Hey tú! --Andy se detuvo ante ese grito, Kou no estaba contenta.

--Kobra, mira... tengo que... --se giró lentamente, respirando hondo pero Kou no la dejó terminar la frase, su puño se impactó en el rostro de Andy.

-- ¡No Kou! --Joy que había ido a buscarlas, llegaba corriendo pero demasiado tarde. Andy cayó hacia atrás. Se llevó rápidamente las dos manos al rostro.

--Estamos a mano --sonrió la rubia. Andy bajó las manos y desde el piso la miró. Joy estaba por ponerse entre su hermana y su novia pero la reacción de Andy lo congeló. La chica empezó a reír realmente divertida. Kou la miró sin comprender, estaba lista para pelear.

--Sí, supongo que sí --rió Andy. Se puso de pie y sacudiendo su uniforme se fue sin decir más.

Los días siguientes, Andy durmió muy poco, prácticamente nada. Con excesivo cuidado revisaba cada rincón del castillo. Había olvidado su irritación contra Snape, ya no le importaba que la insultara, en clase ni siquiera lo escuchaba, no era importante. Ella tenía que asegurarse de que Voldemort no estuviera cerca. Bueno, la sombra del otro día no había sido Voldemort, eso era lógico pero algo malo sí había sido. ¿Cómo había entrado ahí? Era una muy buena pregunta, para la cual, no tenía respuesta.

-- ¡Pero papá, yo no hice nada! --exclamó Kou. No comprendía porque le suspendían la ida a Hogsmade, era la primer salida en meses y su padre no la dejaría ir.

--Ya dije que no irás Kou, no insistas o te daré una detención de dos semanas --dijo Harry sentado tras su escritorio. La rubia bufó molesta cruzándose de brazos. ¡Ella no había hecho nada!

--Papá, dime por lo menos lo que hice

--Esa broma a los slytherin, los dejaste calvos

-- ¡Yo no fui!, ni siquiera los gemelos

--Kou por favor

-- ¡Ya, bien! --gritó furiosa alzándo los brazos. Harry se le quedó mirando, pero estaba demasiado molesta como para disculparse por haberle gritado. Y antes de hacer otra tontería, prefirió salir del aula.

En los grandes ventanales se detuvo, el ver a los chicos salir hacia Hogsmade solo la hizo molestarse más. Pero no podía ir por el pasadizo secreto. Su padre había confiscado el mapa del merodeador desde ese incidente en el jardin cuando la exageración de Andrómeda, esa chica la irritaba... algo encajó en su cerebro al verla acercársele sonriente.

-- ¿No vas? --preguntó Kou cuando Andy estaba lo suficientemente cerca como para escucharla.

-- ¿A dónde exactamente?

--Hogsmade... --siseó la rubia, estaba segura de que ella había hecho que la castigaran.

--No, no me entretiene mucho. Un pueblo sin chiste ¿y tú?

--No, estoy castigada --cada segundo que Andy fingía se molestaba más

-- ¿Castigada? --preguntó interesada, Kou asintió seria -- ¿por qué?

-- ¿Recuerdas cuando las serpientes estuvieron calvos la semana pasada? --murmuró Kou respirando hondo

--Sí, fue gracioso

--Mi papá me culpa --escupió apretando con fuerza los puños

--Pero si no fuiste tú --contestó Andy mirándola. Retrocedió un paso al reconocer la ira brillando en esos ojos azules, estaba segura que esa ira iba hacia ella. Pero en esta ocasión ella no había tenido nada que ver. --sé lo que estás pesando Kobra, pero yo no tuve nada que ver

--No te creo

--Demonios --murmuró Andy, su mirada se había endurecido de golpe --vamos --tomó la mano de Kou y sin importarle la resistencia que intentaba la rubia, la jaló --maldita sea, maldita sea... tú y yo regresamos a la casa de Harry así mi padre me castigue una eternidad

--Sí claro, a la oficina del tío Remus... salimos fácil de aquí --rió Kou mirando como la chica daba la contraseña a la gárgola. Ni siquiera se había dado cuenta de que estaba cerca de la oficina del director.

--Andy, ¿qué rayos...? --preguntó Remus sorprendido, su hija entraba a su oficina sin llamar interrumpiendo una reunión con los profesores y para colmo de todo, arrastraba a Kou. Andy miró a cada uno de los presentes, sin soltar a Kou se acercó a su padre.

--Sé que no es el momento para hablar, que no puedes interrumpir tu reunión y que no me voy a que... --se interrumpió, su mirada destelló de un rojo sangre tenebroso cuando giró la cabeza hacia la puerta. Cerró los ojos y sacudió la cabeza intentando tranquilizarse. Maya simplemente había desaparecido y un aura malévola la empezaba a marear. Estaba por despertar y con Kou por un lado, rodeada de maestros y su padre... no era recomendable --... necesito polvos flú, debo sacarla de aquí ahora --susurró, Remus tuvo que inclinarse para poder entender. Estaba por negarse rotundamente cuando Andy se giró hacia él, su mirada no era la de una chica de 17 años, sus ojos eran castaños pero reflejaban una sabiduría demasiado antigua, en su voz resonó un tono grave y sabio pero a Remus le agradó más el escucharla altanera --no estoy para eso, me das el polvo flú o lo busco yo...

--Andrómeda --murmuró Remus mirándola serio

--Sí, sí me castigas como quieras pero... papá, necesito, debo... se acerca --había empezado a hablar petulante pero conforme avanzaba, el terror se había apoderado de sus susurros. Voló hasta Kou y apretó con fuerza su brazo. No la soltaría al menos que se llevaran su mano con ella. Remus asintió lentamente y le dio los polvos. Pero Andy negó empujando a Kou hasta la chimenea --solo mándanos a la casa de Harry Potter, el polvo necesario para podernos ir ambas

--Hija, eso es peligroso...

--No la dejaré irse sola y no puedo salir del colegio para aparecernos

--Lupin, ¿qué es lo que pasa? --preguntó Snape mirando suspicaz a Andy, la chica se esforzó por no hacer un gesto grosero, pero las palabras se le escaparon.

--Nada que te importe Snape

--Andrómeda Lupin --exclamó Remus serio --es tu profesor y...

-- ¡Pero que soy tonta, una traslador por supuesto! --al decir eso buscaba algo con que hacer su escape de ahí, rápidamente dio con su padre que la señalaba con el tarro donde guardaba los polvos flú, se lo quitó, vació y con un rápido movimiento de su varita el tarro bailó un segundo, y en cuanto el brillo se apagó se lo dio a Kou que atónita la miraba --necesito que me dejes salir de aquí, si hay algún tipo de protección tienes que quitarla --Kou no podía creer lo que miraba, nunca había visto a Remus tan furioso, estaba rojo y rechinaba los dientes. Ni loca le hablaría a su padre en esa forma ni aunque su vida dependiera de ello. Andy estaba realmente mal al desafiar así a su padre que al mismo tiempo era el director del colegio donde estudiaba y peor aún, enfrente de la mayoría de profesores sin contar los retratos de los directores que sorprendidos miraban la escena.

--Andrómeda... --siseó Remus, Andy lo miró desesperada, el traslador se activaría en cualquier rato y su padre seguía igual, sabía que podían entrar con un traslador pero no si podía salir.

--Esto se empieza a calentar --murmuró Kou mirando el tarro en su mano

--Veamos si sirve --dijo Andy y justo cuando ponía la mano sobre el tarro, ambas desaparecían.

El brillo del traslador se apagó poco a poco, el despacho se cubrió de un silencio realmente incómodo, ni siquiera Snape tenía un comentario.

--Lamento llegar tarde pero... --Harry entraba sonriente pero cerró la boca al notar la tensión -- ¿qué me perdí?

--Los veré mañana --siseó Remus.

Todos asintieron a la tranquila despedida del director, Harry se apresuró a seguir al resto de profesorado pero Remus se lo impidió. Sintiéndose como un adolescente se dirigió a las sillas frente al escritorio, pensando en lo que había hecho para que lo regañara. No era para tanto el que llegara tarde y la cicatriz no le había dolido... ese día, no podía haberse enterado del resto de la semana o del mes.

--No te sientes --dijo tomando su capa del perchero, guardó su varita y tomó un poco de los polvos que quedaban sobre su escritorio y fue a la chimenea -- ¡casa Potter! --gritó Remus arrojando los polvos. Harry extrañado lo siguió.

Las chicas se habían encontrado con la casa vacía y por insistencia de Andy, se habían atrincherado en la habitación de Kou, donde la rubia divertida le aseguraba que estaba en grandes problemas.

--En serio Andrómeda, jamás había visto al tío Remus tan furioso, molesto con alguna broma quizá pero al grado en el que lo dejaste

--Ya soy mayor Kobra, no tengo miedo de un sermón, además no tenía tiempo para... --se giró a media frase cuando la puerta se abría de golpe. En ese momento su padre le pareció un peligroso licántropo. Harry miraba curioso.

--Me vas a dar una explicación clara y sin rodeos --exigió Remus plantándose frente a su hija

--Pero...

--No, sin peros...

--Papá tienes que entender que yo no soy alguien normal, que tengo una misión que es mantener a Kobra a salvo y lejos de Voldemort.

Kou que había ido hacia su padre, se congeló en sus brazos. Harry solo apretó el cuerpo de su rubia contra su pecho.

--Ahora lo sabes Kobra, por eso actúo así contigo. No es nada personal... --agregó Andy mirando a Kou, para cuando regresó la vista al frente se topó con la aún más furiosa mirada de su padre y ella que había pensado que con esa disculpa para la rubia estaría en paz. Pero al parecer, su padre no era tan fácil de complacer -- ¿podemos hablar en casa?, con Harry aquí...

--El señor Potter aquí --la interrumpió Remus, Harry iba a refutar eso pero el tono de su antiguo profesor le dijo que se quedara callado, corría menos peligro.

--Con... con el... señor... Potter --contestó Andy echando un vistazo a Harry que se alzó de hombros

--Pero no, vamos a hablar aquí y ahora... no es necesario que salgan --agregó Remus cuando Harry aún abrazando a Kou la guiaba hasta la puerta

--Pero yo no puedo...

--Basta --siseó Remus mirando a su hija --no quiero más estupideces de que no puedes hacer o decir tal o cual cosa --Harry miraba atónito, Remus nunca usaba ese tipo de palabras por más molesto que estuviera

--Pero papá, no...

--Voy a hacer que regreses al colegio si no me das una buena razón para dejarte aquí

--Es que... yo no... yo... ¡ay maldita sea! --se quejó jalándose el cabello con fuerza, le desesperaba que su padre se pusiera en ese plan, no podía hablar.

-- ¡Cuida esa boca!... --respiró hondo y agregó --no quiero meter a Maya en esto --los ojos de Andy se dilataron con terror, si eso pasaba, debía darse por muerta y estaba segura de que Maya la revivía y volvía a matarla lenta y dolorosamente. Ahora tendría que hablar con Kou en la habitación, no quería ver a Maya y que se enterara de lo que había hecho y mucho menos, de como le había hablado a su padre.

--Bien, lo que pasa es que... desde hace unos días he empezado a sentir presencias malignas, no es Voldemort, pero no puedo arriesgarme. Necesito estar en un lugar donde pueda defender... --echó un vistazo fugaz a Kou antes de seguir --y ese colegio me limita mucho --Remus se quedó mirándola detenidamente, analizando cada palabra. El silencio se hizo en la habitación, ni siquiera el sonido de la respiración se escuchaba.

--Está bien, te quedarás aquí y no saldrás de esta habitación...

-- ¡Qué! --el grito de Kou se unió al de Andy. Harry se había cubierto la boca con una mano tratando de ahogar su risa. Remus estaba lo suficientemente molesto como para gritarle también a él.

--Harry, ¿te molestaría poner una cama extra aquí?

--Sin problema --contestó Harry con una mueca divertida

--Papá por favor, no puedes...

--Sí puedo Andrómeda y lo hago, le diré a tu madre para que venga a visitarte. Si pones un pie fuera de esta habitación sin permiso... me vas a conocer

-- ¿Y si quiero ir al baño? --ironizó la chica con ojos cerrados, intentaba volver sus ojos a su natural café, el rojo no le ayudaría en nada.

--Le hablas a Ginny y le pides permiso --contestó Remus con su habitual tranquilidad --te quiero, pórtate bien --le dio un beso en la frente que descolocó aún más a Andy y salió de la habitación.

--Que se diviertan chicas --rió Harry siguiendo a Remus.

Kou fue a su cama y se dejó caer, Andy se quedó de pie junto a ella. No lograba comprender lo que acababa de pasar. ¿Sería broma eso de no salir de la habitación?. Nunca la habían castigado así, era demasiado raro.

--Sí, te aseguro que el tío Remus habla muy en serio... pareciera que nunca te han castigado

--Pues aunque parezca raro, no, nunca me han castigado... así no --agregó ante la mirada escéptica de Kou.

Los días no pasaron de lo más cómodos para Andy que al estar encerrada dentro de esas cuatro paredes se alteraba más con cada minuto que pasaba ahí sola. Kou se paseaba por toda la casa, ella tenía que cuidarla pero no quería desobedecer a su padre y por no hacerlo, desobedecía a Maya... las cosas no se le podían complicar más. Al menos, eso era lo que ella creía. Una semana después, Ginny y Lily había salido de compras con su madre y Sirius y James habían ido de visita a Hogsmade donde habían quedado de verse con Harry y su padre. Solo ella y Kou se quedaron en casa.

Andy miraba aburrida por la ventana, mientras Kou regaba el jardin. De repente, la casa se estremeció y el grito de Kou desgarró los oídos de Andy. Cuando la chica enfocó la mirada en la rubia, ésta ya no estaba. Sin ponerse a pensar abrió la ventana y saltó.

--Kou ¿dónde estás? --murmuró mirando a su alrededor, no había nadie. -- ¡KOBRA! --gritó empezando a desesperarse. Eso no estaba bien, no sentía ninguna señal de maldad o presión, nada... ni siquiera un susurro.

--Cuanto placer conocer a una guardiana --esa voz siseante la hizo girarse rápidamente. Un enorme sujeto, en toda la expresión de la palabra, la miraba con una sonrisa escalofriante. Su rubio cabello brillaba al sol y sus ojos azules reflejaban muerte. Andy hizo una mueca y se acercó un par de pasos, con voz amenazante preguntó:

--Dime dónde está Kobra

--Donde debe estar --contestó

--Sabes que no ganarás Voldemort, lo sabes...

--Niña, debes dejar tus cuentos de hadas, ahí eso donde los malos nunca ganan y yo ya gané --sentenció el lord, desvió solo un poco la mirada al escuchar dos cracks y desapareció.

Andy se quedó mirando hacia donde Voldemort acababa de desaparecer. Las lágrimas traicioneras rompieron su barrera y comenzaron a bañarle el rostro, lentamente cayó de rodillas con la mirada perdida. Escuchó los lejanos gritos de Ginny llamándola.

--Andy --murmuró Ginny arrodillándose junto a la chica, pero ella no reaccionó -- ¿dónde está Kou?... ¿Andy?

--Está... en shock --murmuró Lily

-- Andy --insistió Ginny, la chica la miró... una sonrisa sombría le cruzó la cara.

-- ¡Andrómeda! --las dos pelirrojas se giraron ante el grito... la imponente Maya corría hacia ellas, sin detenerse siquiera cayó de rodillas junto a Andy. --muchacha, todo está bien, tranquila... --susurró abrazándola --llamen a Harry y Remus, deben estar aquí... ha empezado y hay que estar listos --agregó apretando el abrazo.

--Estoy bien Maya, déjame

--Tonterías --murmuró Maya yendo hacia la casa.

Andy se dejó llevar, no tenía fuerzas como para discutir. Su mente estaba en Kobra, en su misión fallida. No sintió cuando la dejaron sobre el sofá, ni cuando su madre preocupada aparecía, los gritos de su padre o las maldiciones de Harry.

Habían pasado ya dos horas desde que la habían secuestrado, ni siquiera recordaba como había pasado todo, solo sabía que ya no estaba con su padre y tenía un mal presentimiento. Mismo que se acrecentó cuando los mortífagos empezaron a traspasar la puerta y se situaban a su alrededor, lo que pasó después no pudo saberlo, un rayo le había dado en la espalda dejándola sin sentido.

Cuando despertó, estaba recostada sobre una enorme cama con sábanas de seda. Sorprendida corrió hacia el gran espejo solo para comprobar que su cabello estaba totalmente liso y le caía debajo del trasero, sus ojos eran... verdes. Llevaba solo un boxer pequeño de un delicado color esmeralda y un top que dejaban ver una perfecta cobra a punto de atacar en su espalda, era un tatuaje increíble, casi brillaba. Le pareció estupendo, ideal para ella. Dio media vuelta y miró a su alrededor, no era elegante, una simple habitación más. No hecha para ella,ya se quejaría de ello. En el diván pegado a la pared parecía preparada su vestimenta, un elegante vestido negro.

Vestida pulcramente salió de la habitación, el tacón aguja de sus zapatillas resonaba con fuerza en el silencio espeluznante de ese pasillo. El vestido delineaba delicadamente cada curva de su perfecto cuerpo, el contonear de sus caderas bañaba con una hipnotizante danza su cabello. Sus ojos verdes destellaban con una fuerza extraña, una fuerza increíble tan parecida a la muerte que solo sentirla hacía vibrar cada músculo del hombre más valiente que existiera. Llegó ante unos imponentes portones de madera, sin pensar en llamar entró. Decenas de rostros cubiertos por máscaras blancas se giraron hacia ella. Que siguió andando con garbo, con orgullo.

--Kou --una siseante voz la llamó, ella levantó la vista furiosa y en un siseo frío y tenebroso reclamó:

--Soy Kobra, ¿qué es lo que quieres?

El lord se puso de pie y la miró. Se sentía orgulloso de su hija.

--El ritual se llevará a cabo hija --Kobra siguió mirándolo despectivamente --tienes que llevar a Potter al cementerio

--Claro, no habrá problema alguno... ¿cuándo?

--Mañana a media noche se debe empezar...

Kobra asintió y salió sin decir más. El lord se quedó mirando fijamente a la muchacha, era su hija, no tenía ni pizca de Harry Potter, ya no quedaba nada de la educación grifindor que Kobra había recibido. Una gran dicha lo invadió, su risa retumbó por cada rincón de ese salón.

Mientras, a miles de kilometros. Harry Potter cayó de rodillas sujetándose la cicatriz. Un delgado hilo de sangre bajaba por el puente de su nariz.

-- ¡Harry! --gritaron Lily y Ginny al mismo tiempo. James se arrodilló junto a su hijo, pero el hombre negó mientras una carcajada extraña irrumpía através de sus labios. Andy salió de su sopor justo entonces, se acercó a Harry y ante la impotente vista de Maya, extendió su mano izquierda sobre la cabeza de Harry. Un brillo tranquilizador baño la estancia. La sangre de la cicatriz de Harry, así como esas incoherentes carcajdas, fueron mermando hasta que por fin desaparecieron.

--Cariño --susurró Maya abrazando a Andy, la chica se había tambaleado a punto de perder el conocimiento.

--Estoy bien --murmuró Andy apartándose de Maya, ella solo la miró. --debo encontrar la solución, tengo que... --empezó a balbucear, cada segundo su voz se apagaba más hasta que se convirtió en un bisbiseo ininteligible producido por el vibrar de sus labios. Mientras paseaba en círculos frente a todos. Sin embargo, unos minutos después el timbre de la puerta la hizo parar. Extendió su varita para detener a Harry que había intentado correr a atender. --no

--Podría ser Kou...

--De hecho ella es --murmuró Andy de forma sombría, podía sentir la maldad emanando del otro lado de la puerta --pero no debería ir, en verdad señor Potter... deje que yo me encargue

-- ¡Claro que no, iré yo! --exclamó Harry bajando la varita de Andy. La rodeó y fue hacia el recibidor. La chica lo siguió rápidamente. Pero cuando abrieron la puerta no había nadie.

Andy se agachó por un sobre blanco y se lo dio a Harry. El moreno desanimado regresó a la estancia. La chica salió al jardín, sabía que ella seguía ahí. Guiada por sus instinto salió de la protección de esa casa, a unos metros la maldad se sentía casi insoportable, era demasiada, estaba segura que ni Lord Voldemort en su mejor época habría emanado algo así.

--Hola guardiana --Kobra salió detrás de un árbol, Andy sacó rápidamente su varita. Pero la rubia sonreía. Andy sintió una enorme desilusión al verla, esa sonrisa sádica, la mirada fría y la voz sin vida, no era la niña dulce y orgullosa que ella había conocido, si hubiera llegado temprano, si tan solo ese anciano no hubiera dejado órdenes de separarla de sus padres, si Maya la hubiera visitado de vez en cuando o... si solo hubiera conocido a Kou antes, eso no habría pasado, estaba segura. No habría fallado --oh, vamos Andrómeda no te culpes, solo pasó lo que tenía que pasar --Andy siguió sin contestar --bueno, solo dile que no vaya acompañado, solo quien tiene que morir morirá...que lea la carta... tengo que irme --dio media vuelta y empezó a caminar, pero el susurro de Andy la detuvo.

-- ¿Por qué? --Kobra se giró sonriendo divertida

--El destino Andrómeda, el destino --y desapareció.

Andy se recargó en un árbol, la vista fija en donde Kobra acababa de desaparecer. Eso no podía estar pasando, no podía, tenía que ser un sueño... tenía que... junto las piernas y las envolvió con sus brazos, lentamente puso su cabeza sobre sus piernas.

El vapor emanando de entre las losas de cemento en las banquetas podía mirarse a simple vista, de las alcantarillas algunas ratas salían a toda prisa para resguardarse entre los vagos acostados en los oscuros callejones. Una capa ondeaba a poco del piso, unas zapatillas imponentes aplastaban los bichos que rondaban. Era el peor lugar y quizá menos conocido de Londres, armas se descargaban a pocos metros, cuerpos sin vida caían, la daga hundida en su pecho valía más que las pocas monedas que habían querido resguardar.

Saltaba los cuerpos sin molestarse en saber si eran sin vida, si dormían o simplemente estaban ebrios… muggles, la escoria que tenía que ser erradicada del mundo, los miraba despectivamente, tampoco se ensuciaría las manos con ellos. Esperaba que después de mañana todo cambiara, ya no soportaba ese lugar repleto de malos olores, de muggles, de... de todo eso.

Llegó al viejo edificio que parecía a punto de derrumbarse, miró por eternos segundos la puerta. Y siguió de largo. Poco después salió del peor lugar que conocía, no sabía por cuanto tiempo había estado caminando. Solo era consciente de que el solo se ocultaba de nuevo y que pronto todo cambiaría, quien debía morir moriría, por fin todo terminaría. Volvió con su padre cerca del amanecer.

Sentada en el imponente sillón del lord, Kobra torturaba a ineptos mortífagos, ni siquiea habían cometido una falta, ella solo quería deleitarse con los desgarradores gritos de seres inferiores. Solo así podía tolerar el paso tan lento del tiempo. Ya dos mortífagos estaban muertos en un rincón, no habían soportado más de 5 horas de cruciatus maximizados por la angélical Kobra, y es que cuando sonreía extasiada, su sonrisa sádica comparada con su rostro angélical era la perdición de cualquiera, incluso Lord Voldemort la miraba atónito en un rincón del salón.

--Mi señor --el lord inclinó la cabeza hacia el mortífago, no podía apartar la atención de la visión tan perfecta de su hija --ella es demasiado maligna mi lord --un susurro apenas audible salió del tembloroso hombre --podría llegar a algo mas

-- ¿A qué te refieres? --se giró molesto

--Tenga cuidado mi lord --arrastrándose se alejó de su señor.

Lord Voldemort siguió contemplando la obra de su hija. Tendría que conseguirle muggles si seguiría con esa diversión. Le acabaría los mortífagos rápidamente.

Harry no había dormido nada, toda la noche y lo que iba del día se la había pasado contemplando la perfecta caligrafia de su rubia donde le pedía que a media noche tocara la hoja, que fuera solo... la profecía que debió cumplirse hacía mucho tiempo, se cumpliría por fin. Había subido a su habitación, no quería que alguien lo siguiera, tenía que ir por su hija él solamente. Miró el reloj en la pared un par de segundos, solo nada... cuando el reloj marcó media noche, el papel brilló, la puerta de su habitación explotó, algo pesado le cayó encima y un torbellino de colores lo mareó. Poco después apareció en un lugar que él conocía, era la misma imagen de cuando tenía 14 años... el cementerio y el enorme caldero. Se puso de pie lentamente.

--No debían venir --murmuró serio mirando a su alrededor

--No te dejaríamos solo --dijo James ayudando a Sirius y Remus

--Claro --masculló Harry

Andy miraba a su alrededor en busca de alguna presencia, podía sentir mínima cantidad de rencor o maldad, no la que ella esperaba. Pero aún así estaba lista para pelear.

Kobra subía con total calma las escaleras de la casa Potter. Dejar sola a su esposa e hija menor, era tonto, nunca lo había hecho, ya le enseñaría ella que no debía confiarse tanto.

-- ¿Kou?

Desvió la mirada al escuchar la voz, ¿cómo había podido ser tan tonta y olvidar a los que ella misma había revivido?. Lily en pijama la miraba asombrada, ella forzó una sonrisa dulce, se dio cuenta de que no le había salido al ver a la pelirroja regresar corriendo. Se alzó de hombros, levantó su varita y murmuró un sencillo hechizo. El haz de luz le dio en la espalda a Lily, su cuerpo se detuvo rígido como una tabla, después cayó levantando un poco de aire.

--Lo siento, no tengo suficiente tiempo como para ponerme a pelear… --murmuró brincando el cuerpo de Lily

-- ¡Señora Potter! --ese grito la congeló. Con la mano en la perilla de la puerta principal se giró lentamente. Un chico castaño arrodillado examinaba a Lily. Sus mirada castaña se unió al verde de ella. Joy negó aterrado mientras se ponía de pie. -- ¿Kou? --murmuró casi ininteligible, no pudo negar o corregirlo, tampoco podía dejar de mirarlo. Lo único que logró fue levantar su varita.

En el cementerio, Harry de nuevo era presea de la enorme estatua. Los merodeadores no podían moverse, la risa del lord era satisfecha, Harry a penas soportaba el dolor que esa alegría le causaba. Andy no podía interferir, por más que lo deseara, su poder ahí no tenía ningún efecto... Kobra no estaba para que este se activara, morirían, Lord Voldemort regresaría y todo lo que conocían terminaría. De pronto, su poder creció increíblemente, con la mirada buscó a Kobra, ella sonreía cerca de Voldemort.

-- ¿Qué haces aquí?, ¿ya terminaste con la familia de Potter? --preguntó en un siseo Voldemort. Kobra sonrió.

--¡ NOO! --el desgarrador grito de Harry arrancó algunas lágrimas a los merodeadores que no podían hacer más que mirar. Andy atónita miraba, sin entender... lo que ella sentía, no podía explicarlo, no entendía lo que pasaba.

--Recuerdas --susurró Kobra mirando a la nada --dijiste... que siempre seré tu hija

Voldemort asintió, quizá Kobra fuera aún más poderosa que él, aún más mala, pero seguía teniendo una sensiblería estúpida. Sin embargo, Harry no podía apartar la mirada de la rubia, era él quien había dicho eso, era él quien aseguraba que pasara lo que pasara, esa niña seguiría siendo su hija.

-- ¿Puedo matarlo? --preguntó Kobra

--Sí, el ritual está terminado --dijo Voldemort extasiado por la actitud de su hija. Ella sonrió y levantó la varita. Andy seguía sin poder moverse, algo la congelaba, ni siquiera podía proteger a Harry. Éste asintió lentamente con la vista fija en Kobra.

Kobra levantó la varita, a penas un susurro salió de sus labios apretados.

--Perdóname papá, pero mi sangre es fuerte... --el Lord amplió su sonrisa mientras gruesas lágrimas bañaban el rostro de Harry, nunca habría deseado algo así para su hija, para su pequeña rubia. --incluso la peor de las acciones se me perdonaría... de mi se puede esperar cualquier cosa, también... la traición --Voldemort se giró rápidamente -- ¡avada kedabra! --pero solo pudo ver el rayo verde dirigirse hacia él. Un par de lágrimas habían salido de los ojos verdes de Kobra. Mientras daba media vuelta.

-- ¡Espera! --gritó Harry -- ¡no te vayas Kou por favor, espera!

--Solo soy Kobra, solo --lo miró triste --no me olvides papá... --murmuró la chica, en un delicado plop desapareció.

Fue entonces cuando Andy pudo moverse, antes de soltar a los hombres corrió hacia el inerte cuerpo de Voldemort. Desilusionada notó que no podía sentir la energía de Kou, no podría seguirla.

En la casa, Joy sentado en la estancia con una humeante taza de chocolate caliente en las manos recordaba los últimos minutos...

-------------flash back---------------------------------------------

-- ¡Señora Potter! --ese grito la congeló. Con la mano en la perilla de la puerta principal se giró lentamente. Un chico castaño arrodillado examinaba a Lily. Sus mirada castaña se unió al verde de ella. Joy negó aterrado mientras se ponía de pie. -- ¿Kou? --murmuró casi ininteligible, no pudo negar o corregirlo, tampoco podía dejar de mirarlo. Lo único que logró fue levantar su varita. --amor ¿qué pasó? --la varita de Kobra bajó de nuevo.

La dulce mirada de ese chico la había desarmado por completo, esos sentimientos que habían muerto parecían volver a la vida. No hizo nada cuando Joy se le acercaba.

-- ¿Cariño?, me gustan más tus rizos --susurró sonriendo tranquilizadoramente. La chica siguió congelada mirando como cada vez estaba más cerca de ella. Sintió una calidez increíble cuando Joy la abrazó, sus rostros habían quedado a solo un par de centímetros que lentamente se fueron acortando hasta que sus labios se unieron.

Después de ese beso, Kou había desaparecido sin decir algo.

---------------fin flash back---------------------------

La taza cayó al piso cuando su padre y los demás aparecían en la estancia. Corrió hacia ellos pero se detuvo a medio camino. La expresión de Harry no era agradable, sintió que algo frío bajaba por su espalda.

--Kou --susurró -- ¿dónde está Kou? --su voz empezó a subir de tono conforme la histeria lo invadía. Remus tuvo que abrazarlo para que no saltara sobre Andy cuando Harry abatido había negado. -- ¡TENÍAS QUE CUIDARLA, CONFIÉ EN TI! --gritó llorando. Andy se hundió en un sofá. Ella sabía que era así, que había tenido que cuidarla y cuando la hora había llegado, no había podido siquiera moverse...

--Joy, tranquilo... Kou está bien --balbuceó Remus forcejeando con su hijo

-- ¿Me lo juras, me juras que ella está bien? --Remus asintió lentamente -- ¿entonces por qué no está aquí?

--Tiene que aclararse, no se preocupen --Maya acababa de aparecer, se miraba tranquila... ella estará bien. La profecía se ha cumplido...

------------------------------------------FIN---------------------------------------------------

10 años después...

Un hombre de cabello castaño totalmente desarreglado, miraba detenidamente a los 3 adolescentes que llevaba a comprar los útiles para su 4 año de colegio. El niño en sus brazos balbuceaba sonriente. Su mente viajaba a cuando también iba al colegio, en especial, al último año, siempre pasaba lo mismo cada año que las acompañaba... esperó fuera de la tienda de túnicas. Echando un vistazo a los cristales de vez en cuando, cruzó la calle para admirar la increíble escoba que acababa de salir al mercado, podría comprar una de juguete, le compraría una escoba, tenía un año pero bien podría montarla. Miró al pequeño castaño de hermosos ojos dorados, era adelantado para su edad. Lo dejó en el piso y lo tomó con fuerza de la mano.

-- Hola --Joy se giró interesado, creía conocer esa voz. Se congeló al toparse con esa cálida mirada verde, la conocía pero... miró la sonrisa, esos labios carnosos perfectos que se curvaban un poco hacia arriba. Cuando la mujer inclinó la cabeza sobre su hombro, sintió como algo frío le caía sobre la espalda.

-- ¡Yap, nos podemos ir a otra parte! --la expresión de la rubia se descompuso al mirar a la chica castaña que se abrazaba a Joy, a pesar de no aparentar más de 15 años, sonrió triste.

--Lamento haber...

--¡No, espera! --Joy se zafó rápidamente del abrazo de la castaña y detuvo a la rubia del brazo --espera Kou, por favor... --la rubia se detuvo al escucharlo. Una morena que se acercaba se detuvo al escuchar a Joy, el chico de corto cabello negro también paró.

-- ¿Kou? --preguntó la morena de ojos verdes, recordaba vagamente ese nombre... su padre lo decía mucho y... sí, era la rubia de unas fotografías de familia... pero esa rubia tenía el cabello lacio y ojos verdes, la de la fotografía era todo lo contrario, tenía rizos y ojos azules... no podía ser la misma persona.

La rubia se giró hacia la adolescente, no necesitó mirarla mucho, el parecido con Harry Potter era increíble.

-- ¿Diva? --la aludida asintió titubeante. Mientras la mirada de la rubia se clavó en las manos entrelazadas de los dos muchachos y el parecido del chico con Draco la hizo sonreír -- ¿Luca, Luca Malfoy? --preguntó incrédula, el muchacho también asintió

--Kou... --susurró Joy acercándose, la rubia se giró hacia él. Pero su vista se clavó en la chica que seguía junto a Joy --volviste, al fin volviste... sabía que regresarías --intentó abrazarla pero Kou se alejó rápidamente, seguía mirando a la castaña, no podía ser Dilcia, la niña tenía el cabello rosado.

--Papá! --gritó el pequeño. La vista de Kou bajó de golpe, no había visto al pequeño, era terriblemente parecido a Joy. Su sonrisa se transformó a una de tristeza mientras se acuclillaba.

--Hola pequeño --el niño se le echó encima en un gran abrazo -- ¿cómo te llamas? --preguntó mirándolo fijamente

--Remus --susurró Joy

--Un lindo nombre --se puso de pie con el pequeño colgando su cuello. A pesar de que Joy intentó desprenderlo, no pudo. Con cuidado, Kou despegó las manitas del niño de su cuello y lo pasó a Joy.

--Debo ir con mi... con Harry Potter --corrigió con un nudo formándosele en la garganta --me alegró mucho verte de nuevo Joyce, con permiso...

-- ¡Kobra por favor! --gritó Joy serio. Kou se giró curiosa, miró como Joy le daba el bebé a la chica castaña y se acercaba. Llegó hasta ella y le tomó ambas manos, después mirarlas detenidamente sonriente la miró a la cara. --no seas ridicula, conociste a Diva y a Luca, pero a Dilcia no?? --preguntó escéptico. Kou miró hacia la castaña que jugaba con el bebé

-- ¿Dilcia? --repitió aturdida

--Sí, Dilcia, mi hermanita --susurró bajando la cabeza

--Pero... --sus rostros de pronto estuvieron demasiado cerca, a penas lograba concentrarse para seguir hablando ¿cuántas veces había soñado con volver a besarlo?, demasiadas... --el... niño --balbuceó cuando sus labios se rozaban

--Mi sobrino --susurró Joy uniendo sus labios con los de Kou, que lo recibieron violentamente. De pronto las manos de Kou se hundían en su alborotado cabello castaño mientras él la apretaba contra su cuerpo cada vez más.

--Bueno, creo que debemos comprar algunas cosas --comentó Diva abrazándose a su novio, éste asintió pensativo.

--Vamos, podríamos llamar a nuestros padres --dijo Dilcia empezando a caminar con el niño de una mano.

--Sí, seguro que mis hermanos se alegrarán de ver que Kou regresó

-- ¿Crees que regrese para siempre? --preguntó Luca. Diva se giró un poco. Kou y Joy seguían igual, incluso parecían más juntos. --deberíamos probar lo que hacen --murmuró pensativo.

--Querrás que el tío Harry te esterilice --rió Dilcia

--No tenemos porque decirle --se alzó de hombros apretando más el abrazo.

Diva seguía mirando a su hermana, porque era su hermana... aún no sabía por qué había desaparecido por tanto tiempo pero esa rubia era su hermana. Por fin, su padre volvería a sonreír sinceramente, ya no fingiría alegría cuando todos sabían que se sentía con un vacío que no podía llenar con nada, por lo menos lo intentaba. Sonriente se giró hacia su novio y le robó un beso... al fin serían una familia. Aunque por lo que podía ver, pronto se separarían, por algo bueno... estaba segura de que Joy no dejaría que Kou se le fuera esta vez... seguro tendrían boda muy pronto...

--Síp, un clásico final de cuento de hadas --susurró, y recargando la cabeza en el hombro de Luca siguieron caminando, tenían que comprar aún el resto de útiles para el colegio.


Sion

P.D.Espero señales de vida...