. Tan solo amigos .

De: Priss.
Capitulo I: Rosas blancas para Anna.


No puedo negarlo más, la quiero, la deseo, estoy loco por esa mujer tan fría, tan bella y fina.
Pero no puedo tenerla y tengo que conformarme con verla de lejos... con ser tan solo amigos.


Estaba boquiabierto, realmente sorprendido.
No creían lo que veía, sus ojos debían tener un problema, o quizás, esto no era más que una alucinación.

"Si, eso debe ser, una simple ilusión"
Pensaba el joven de azulados y alborotados cabellos, tratando inútilmente de convencerse a sí mismo.
Tal belleza no puede ser terrenal y mucho menos de ella. Y sin embrago, así era.

Ante él, la mayor expresión de belleza, superioridad y perfección, a cargo de alguien que jamás imaginó. . . .
Anna Kyouyama lo miraba con fastidio.

"¿Cuanto más pretende mirarme sin parpadear?"
Se preguntó la rubia, girando el rostro a un costado, tratando de ignorar al recién llegado.

Horo Horo venía de visita; tenía deseos de ver a su viejo amigo, Yoh, aunque desde que la itako le abrió la puerta, el Shaman King se esfumó inevitablemente de su memoria.
Bueno, era comprensible y nadie podría culparlo siquiera. El tiempo fue muy generoso con esa mujer, realzando su belleza y otorgándole proporciones que cualquier modelo u actriz envidiarían.

"Yoh ya debe haberse percatado de la belleza de Anna ".

¿O no?
Pues el joven de castaños cabellos conversaba emocionado con el chico del norte, más este no le prestaba la más mínima atención; lo ignoraba, podría decirse "le estaba dando el avión".

Toda su atención la tenía Anna, por completo y por primera vez.
Sus ojos fijos en ella, analizando cada detalle de la figura femenina, sonrojándose ligeramente ante las curvas que cubría el acostumbrado vestido negro.

La sacerdotisa estaba incomoda.
"Veinte minutos y no ha dejado de mirarme."

Se tendría que ser tan distraído como Yoh, para no darse cuenta.
Y por supuesto que la rubia ya había notado, no solo la mirada del peliazul, sino también la naturaleza de la misma.

"Definitivamente no me ve como una amiga, y dudo que vea en mi al ´demonio´ que conoció poco antes del shaman figth."

Entonces, la Kyouyama comenzó a divagar en sus pensamientos.

"Bueno, él también ha cambiado. Esta más alto, es evidente que se ha vuelto más fuerte y apuesto, sin mencionar que... un momento¡¿apuesto?!."

La itako se sorprendió del rumbo que estaban tomando sus pensamientos.
Se reprendió a sí misma¿cómo era posible que pensara en esas cosas?. Por Kami!!, estaba comprometida, además, nunca tuvo ojos para otro hombre que no fuese Yoh.

Confundida, enfrentó la mirada del shaman de hielo, notando como esta se volvía más profunda a cada instante.
Desvió la mirada nuevamente, estaba pensando cosas que no eran, solo eso.

Pero la curiosidad pudo más que ella y volvió a mirar al chico Usui.
Algo llamó su atención, confundiéndola; Horo Horo llevaba un presente y no pudo evitar que sus lindos ojos negros se fijaran sobre un ramo de rosas blancas.

Horokeu se dio cuenta de la curiosidad de Anna al mirar las rosas.
Una idea cruzó su mente. . . .

"Para ella ¿por qué no?."

Y así como así, sin detenerse a pensar en lo que estaba haciendo realmente, ni mucho menos en las consecuencias, le ofreció las rosas a la sacerdotisa, interrumpiendo la desconocida conversación de Yoh y sorprendiéndolos a ambos.

Para ti, Anna.
Dijo el peliazul, logrando que el Asakura lo mirase boquiabierto, sorprendido; creía que Horo Horo le tenía pavor a la itako, además, los celos surgieron de pronto en su corazón, más las palabras de su amigo de Hokkaidou lograron tranquilizarlo.

Bu-bueno, iba a dárselas a Tamao, pero al verte, Anna.
Al verla, la dulce imagen que siempre tuvo de la pelirosada, se desvaneció sin dejar rastro. Además, Tamamura estaba en Izumo, así que. . . .

La conversación se vio interrumpida por el repentino, pero constante, sonido del teléfono, e Yoh se apresuró a contestar, dejando a solas al peliazul y a la rubia. Cada uno miraba a un costado; solo se escuchaba el silencio, no tenían nada de que hablar, nunca lo tuvieron y es que en realidad nunca fueron amigos, al menos... no exactamente.

Intentó no mirarla, en verdad lo intentó, pero el deseo de saciar sus ojos con tan bella imagen femenina pudo más que la razón.

Te has puesto muy bonita.
No supo como, creía solo haberlo pensado, pero no, se lo había dicho así como así, sin siquiera darse cuenta, sus labios se movieron para decirlo y ya.

Anna lo miraba con sorpresa.
Que valor tuvo al decirle eso.

"O que estupidez"
Pensó.
Un lindo tono rosa adornando las mejillas de la itako.

"Que bonita se ve así"
Y por más que Horo Horo trataba de quitársela de la cabeza, no podía, simplemente no podía.

La sacerdotisa se levantó de golpe, y sin mediar más palabras, abandonó la estancia, sin responder a las atrevidas palabras del shaman de hielo, ignorándolo y haciéndolo sentir mal.

Yoh volvió poco después, reanudando la conversación de hace un rato, haciendo un montón de planes para reunirse con los demás muchachos. Todos juntos de nuevo¿acaso no era genial.
Más Horokeu estaba lejos de prestarle atención al Shaman King; en ese momento, sus pensamientos eran solo para la bella rubia de fríos ojos negros, la mujer que lo intrigaba.

Genial, se había fijado en una chica que seguramente lo detestaba o que en el mejor de los casos, sentía indiferencia por él, y que para colmo es la prometida de un gran amigo.

"Me enamoré a primera vista de Anna Kyouyama. . . . el día en que la volví a ver."

Continuará.


Vaya, vaya, por esta vez hice a un lado mi tremenda adoración por el HAOxANNA y me atreví a escribir una historia sobre una pareja bastante, ahh, interesante.

Bueno, este fic es el resultado de una apuesta que perdí, hace años, con Maeda Ai, y aunque se supone que debía ser lemon, pues no lo hay, sin embargo, estoy planeando una mini-secuela con una historia de cama entre estos dos personajes.