Hola a todos! Perdón por el retraso, pero las musas me tuvieron abandonada durante días. Antes de comenzar el capítulo, y a pedido de quiénes me lo han preguntado en los reviews, Shaoran NO es un médico, es un paciente igual que Sakura, que lleva en el hospital más tiempo que ella. No obstante, en el capítulo se verá por qué conocía la prueba que tenían que realizarle a ella.

Nada más que añadir, sólo que espero que os guste mucho el capítulo!


Capítulo 3

Hot

Sakura entreabrió los ojos, adormilada. Se removió en la cama, sintiéndose súbitamente incómoda en ella. De pronto, se preguntó en dónde diablos se encontraba.

Aquella no era su habitación, eso estaba bien claro. Su dormitorio tenías las paredes rosas y las estanterías con montañas de peluches que hacían burla al equilibrio. Y en ese lugar, no había más que color blanco, un pésimo gusto de decoración y rinconeras vacías. Además, en la pared de enfrente, podía vislumbrar tras el marco de un cuadro, un enorme agujero que comunicaba su habitación con la vecina.

Se pasó las manos por el cabello, desorientada. ¿Es que aún estaba soñando?

YOU´RE SO GOOD TO ME!

BABY… BABY…

No tuvo tiempo de reflexionar más tiempo sobre aquello, porque en aquel mismo instante, un tremendo redoble de guitarras eléctricas le hizo dar tal salto sobre su cama, que acabó de bruces sobre el suelo, con el camisón subido hasta la altura de los hombros.

Pestañeó, desorientada por el golpe y por aquella maldita música que estaba reventando sus adormecidos tímpanos.

Sus ojos se clavaron como dos fusiles en aquel maldito agujero infernal del que brotaba a raudales aquellas notas del diablo.

Shaoran Li. Y entonces, comprendió de pronto por qué aquella no era su habitación.

Se desplazó con largas zancadas hasta el otro extremo del dormitorio. Se asomó por la amplia abertura con el rostro transformado por el enojo de toda adolescente despertada de malas maneras antes de tiempo.

- ¡Tú!- Ni siquiera se molestó en apartar la vista cuando descubrió que su vecino se hallaba en mitad de un cambio de bata. Él no la escuchó, la música ahogaba las palabras de la muchacha.

I wanna lock you up in my closet, when no one's around!
I wanna put your hand in my pocket, because you're allowed!
I wanna drive you into the corner, and kiss you without a sound!
I wanna stay this way forever, I'll say it aloud!
Now you're in and you can't get out!

- ¡TÚ!

Shaoran se dio la vuelta por fin, con la bata encasquetada a la altura de sus hombros. Ni siquiera se molestó en bajársela del todo.

- ¡Anda¡Hola!- Saludó alegremente, avanzando un par de pasos hacia el agujero por el que se colaba el rostro enrojecido de la chica.- ¿Qué haces despierta tan temprano?

Sakura sintió como la bestia de su interior rugía como una posesa, y, sin poder evitarlo, metió el brazo en el interior de la enorme brecha y enroscó los dedos alrededor de la prenda a medio poner del muchacho. Él apenas pareció sorprendido cuando notó como tiraba de él con brusquedad y lo estampaba contra la pared, a escasos centímetros de ella.

- ¡Es por tu culpa¡Son las siete y tienes la maldita música demasiado alta!

YOU MAKE ME SO HOT
MAKE ME WANNA DROP
YOU´RE SO RIDICULOUS
Y CAN BARELY STOP
I CAN HEARDLY BREATHE
YOU MAKE ME WANNA SCREAM
YOU´RE SO FABOLOUS
YOU´RE SO GOOD TO ME BABY!
YOU´RE SO GOOD TO ME BABY!

- ¿Qué dices?- Le preguntó él con sorna.- No te oigo…

- ¡Escúchame bien, pedazo de idiota!- Chilló Sakura, perdiendo los estribos.- ¡Cómo no dejes de comportarte como un maldito niño malcriado y pervertido, yo…!

Shaoran suspiró, imaginándose mentalmente la interminable regañina que podía echarle Moby como los encontrasen en mitad de aquella guerra verbal de ese calibre, con la música a todo volumen destrozando los tímpanos de cualquiera. Aún en su memoria estaba el recuerdo de aquella horrible tarde que había tenido que pasar junto a Yamasaki. Los dos, sentados en las incómodas sillas de la jefa de enfermería, y ésta, paseándose entre ellos dos, leyendo con su voz de camionero cuarentón los pasajes del Apocalipsis procedentes de la Biblia que guardaba para casos desesperados, como el de aquellos dos chicos. Aquel súbito recuerdo lo atemorizó, y decidió tomar cartas en el asunto antes de que a la enfermera jefe se le ocurriera comenzar su ronda diaria por aquel pasillo.

Se volvió con brusquedad hacia Sakura y librándose de aquellos dedos delgados que lo sujetaban por la pechera de la bata, le cubrió la boca con la mano, intentando no hacerle daño.

I can make you feel all better, just take it in!
And I can show you all the places, you've never been!
And I can make you say everything, that you never said!
And I will let you do anything, again and again!
Now you're in and you can't get out!

- ¡Tú!- Exclamó ella, enrojeciendo en el mismo instante en que su nariz estuvo a pocos centímetros de la boca del chico.- ¿¡Qu… qué haces?!

- ¿Cómo que qué hago? Pues agarrarte bien, no quiero que por tu culpa Moby me recite de nuevo el Apocalipsis de principio a fin. No tienes ni idea lo mal que lo paso después cuando intento dormir…-. Replicó Shaoran, torciendo la boca.

- ¡Suel… suéltame ya…!- Dijo a duras penas la chica, mientras forcejeaba.

- Quédate quieta… o me vas a obligar a hacer algo que a lo mejor no te va a gustar…-. Le aconsejó él con paciencia.

- ¡Qué te dicho que me dejes!

- Sakura…

La muchacha se detuvo un instante, estremecida al escuchar su nombre en los labios de aquel chico. Parpadeó, sorprendida por su propia reacción, pero no tardó en volver a bregar por aquella mano que intentaba acallarle.

- ¡Sueltam…!

No pudo acabar la frase, pues de pronto, unos labios carnosos y tibios, no la dejaron hablar, quedándose quietos sobre ellos, produciendo que su palabra se extinguiese en una exclamación ahogada de sorpresa. Las pupilas verdes de la muchacha se dilataron como las de una pantera en la oscuridad, clavándolas con incredulidad y sobresalto en los párpados entrecerrados de Shaoran, en su tranquilo y atractivo rostro, en su cabeza ligeramente ladeada, en sus manos que ya no apretaban los brazos de la chica, si no que los acariciaban distraídamente…

La boca del chico, dejando escapar un leve siseo, acarició por última vez la de Sakura, regalándole el último roce de ternura antes de separarse.

YOU MAKE ME SO HOT

MAKE ME WANNA DROP
YOU´RE SO RIDICULOUS
Y CAN BARELY STOP
I CAN HEARDLY BREATHE
YOU MAKE ME WANNA SCREAM
YOU´RE SO FABOLOUS
YOU´RE SO GOOD TO ME BABY!
YOU´RE SO GOOD TO ME BABY!

- Ah… ah…-. Jadeaba ella, con una de sus manos en el pecho, y la otra, sobre la del chico, que aún se mantenía sobre la manga de su pijama. Enrojecida hasta la raíz del cabello, y temblorosa de arriba a abajo, no podía articular palabra, solo respirar agitadamente.

Shaoran sonrió vagamente, con aquella expresión artera tan característica en él, con una de sus cejas arqueadas y parte de sus labios doblados hacia arriba. No parecía en absoluto avergonzado por lo que acababa de hacer. Más bien, daba la impresión de que era algo que hacía todo los días.

- Te lo advertí.- Fue lo único que dijo.

Sakura observó de reojo la extremidad del muchacho, como si estuviera perdida en cada uno de sus dedos y en los poros de su piel, examinándola milímetro a milímetro, y de pronto, como si recordarse a algo, se la apretó con tanta fuerza como le permitieron sus músculos.

-¡AYYYY!- Gritó el chico, dando un salto por el dolor y la sorpresa.

- ¡¿Por qué… por qué me has tenido que hacer eso!?- Chilló ella, destilando truenos y relámpagos a través de sus ojos verdes.

- Buff… ¿Ni siquiera eso sirve para callarte aunque sea sólo un poco?- Resopló Shaoran, apartando la dolorida mano de las garras de la muchacha.

- ¿¡Es qué no se te podía ocurrir otro maldito método para callarme, imbécil?!- Vociferó Sakura, con las manos aún en su pecho.

La sonrisa ladina que arqueó los labios aún mojados del chico, no le gustó ni un pelo.

- Claro que sí-. Afirmó, fingiendo seriedad.- Pero en todo caso… hubiera sido mucho menos divertido.

La muchacha retrocedió un par de pasos, bufando por lo bajo como un gato furioso. Santo Dios, era increíble el grado de repulsión que podía adquirirse hacia un simple ser humano. Con una mirada iracunda, que bien podía decir: Te-o-dio, agarró el cuadro que yacía medio colgando de la pared, y cubrió con firmeza el agujero, produciendo un ruido sordo que apagó un poco las risas y la música a todo volumen de la habitación de al lado.

Respirando agitadamente, caminó hacia atrás hasta toparse con su cama, a la que se arrojó de espaldas. Con los ojos clavados en el blanco techo, bailó frente a sus pupilas la escena que había sucedido apenas un par de minutos. El corazón pasó de primera, a quinta en el momento en que sus recuerdos le devolvían nítidamente la imagen en que Shaoran rozaba sus labios. Tuvo que taparse la cara con la almohada, muerta de vergüenza. La cara le ardía tanto, que pensó durante un ridículo instante, que el calor que ésta desprendía podría llegar a provocar llamas.

Desde luego, su inicio como futura enferma en el hospital universitario de Tomoeda no estaba siendo… ¿Normal? Ni siquiera encontraba la palabra correcta para definir aquella serie de "incidentes" que se habían mofado de ella desde el momento en que sus pies cruzaron las puertas correderas del hall de entrada.

Se apartó la almohada de la cara, y suspiró, removiendo los cabellos de su flequillo.

Retumbando en la habitación, se escuchaba la misma canción que la había despertado, esta vez, en un nivel de volumen mucho más aceptable.

- You make me so hot…-. Canturreó sin darse cuenta.


Shaoran se dejó caer en el asiento que se encontraba vació justo al lado de Tomoyo, que levantó la mirada del plato de comida que apenas había tocado. Yamasaki, que en aquel mismo instante parecía muy animado en mitad de una conversación en la que dos, de las tres chicas presentes en la mesa, lo miraban boquiabiertas, calló de pronto y se volvió hacia su amigo, que miraba sin mucha convicción la bandeja de comida, que parecía más bien plástico que algo comestible.

- ¡Ey¿Qué tal te está yendo con la nueva?- Le preguntó interesado.

Él alzó los ojos al techo, como si estuviese a punto de darle un mareo. Las chicas se rieron, y se acercaron un poco más a él, apoyando las barbillas en las palmas de las manos, como si estuvieran listas para escuchar una larga historia.

- Nosotras aún no la hemos visto.- Dijo una de ellas. Se llamaba Rika, y era sin duda, una de las muchachas de la planta de psiquiatría que, a pesar de estar enferma de bulimia, se encontraba muy cerca del ideal perfecto de belleza. No obstante, se corría el rumor de que andaba colada por el jefe de oncología y el mismo médico de Shaoran, el doctor Terada.- Bueno, aunque Naoko la vio de lejos¿a qué sí?

La aludida, una chica de la misma edad y grandes gafas redondas, con grandes ojos oscuros siempre plagados de fantasías que tuviesen que ver con historias de terror y peligrosos alienígenas, asintió gravemente con la cabeza, mientras alzaba el dedo índice con aire confidencial.

- Ayer mismo, por la noche.- Afirmó. Shaoran frunció el ceño, extrañado. Él no había oído a su vecina de cuarto salir de la habitación.- Estaba levantada, leyendo un libro que me prestó Yamasaki, cuando escuché un ruido al otro lado de la puerta. Cogí la linterna y la seguí.

- ¿A dónde fue?- Preguntó Shaoran, sin poder evitar la curiosidad en su voz.

Naoko calló durante unos segundos. Aunque lo hizo para añadir más dramatismo a su relato.

- Se dirigió al tablón de operaciones de la planta de abajo.- Confesó con un matiz misterioso.- Lo revisó de arriba abajo y después volvió por el mismo camino por el que había venido. Por la cara de decepción que le pude ver, no creo que encontrase nada de lo que estaba buscando.- La muchacha calló, y se hizo un pensativo silencio en la mesa.

- Seguramente estuvo buscando el horario de su biopsia.- Dijo de pronto Tomoyo, en tono lastimoso.

Se oyó un amargado suspiro general, que pareció declinar el ánimo de todos los presentes. La noticia de que llegaba un nuevo enfermo al hospital nunca había sido alegre para ellos. Podía causar interés, pero eso era tan sólo una consecuencia menor de la terrible pena que los embriagaba por dentro. Cada vez que a una nueva persona le detectaban alguna enfermedad, era como si el tiempo se echase atrás para ellos y volvieran a pasar el mismo calvario sufrido hacía meses o semanas, cuando le diagnosticaron las enfermedades por las que debían quedarse a vivir durante una temporada en aquel edificio inmenso que olía a medicamentos.

- ¿Qué puede tener?- Le preguntó Rika a Shaoran, que parecía encontrar algo fascinante en su plato de comida.

Él se sobresaltó, y apoyó los codos en la mesa, como si le costase mantenerse erguido.

- Lo mismo que yo.- Contestó secamente, produciendo que los presentes se mirasen entre sí.- Leucemia. Me lo dijo Nakuru poco antes de que ella llegase aquí.

Tomoyo suspiró.

- Vaya palo…-. Comentó. De pronto, alzó el rostro con ímpetu, como si se le acabase de ocurrir una gran idea.- ¡Chicas¿Y por qué no vamos a hacerle una visita esta noche¡Seguro que la conseguimos animar!

Tanto Rika como Naoko asintieron con entusiasmo.

- Y de paso, avisaremos a Chiharu.- Propuso Yamasaki alegremente.

Todos se echaron a reír.

- ¡Ya tardabas en nombrarla!

- Estáis todo el tiempo peleando, pero no puedes vivir sin ella… ¿Eh?

- ¿¡Qu… Qué dices¡Por supuesto que no!

- Claro, claro…

Shaoran sonrió a medias, y desvió la mirada de sus amigos. Deseaba con todas sus fuerzas que aquella maldita punción lumbar que tendría que soportar la recién llegada se realizase pronto y no pronosticase nada malo. La chica no le caía bien, tenía que admitirlo. Le había resultado una repipi asustadiza desde el primer momento en que la había visto, pero aún así, no deseaba ni a su peor enemigo todo aquello que le habían tenido que hacer después de que le diagnosticaran aquel maldito cáncer.


Sakura dobló la esquina y avistó la delgada figura de Eriol a no demasiados metros de ella. Sonrió al escuchar su cálida y dulce voz, y se apresuró a acercarse. No obstante, antes de que llegase dar un paso, otra voz la sorprendió, y se detuvo en seco.

- No, que va…la punción de Kinomoto ha sido programada para mañana a primera hora.- Aquel timbre bajo lo conocía. Pertenecía, ni más ni menos, al médico que seguía su caso. Un tal oncólogo que se apellidaba Terada.

Notó una extraña sensación en el vientre, como si las tripas acabasen de retorcerse sobre sí mismas, enredándose y apretándose. Pegada a la pared, avanzó de puntillas hacia ellos, poniendo cuidado en enterarse de todo. Las palabras que acababa de escuchar hacían eco en su cabeza. ¿Mañana¿¡Mañana a primera hora?! Maldita sea… la habían adelantado.

Pídele a alguien que te coja de la mano. El dolor será más fácil de soportar.

Eso era lo que le había dicho Shaoran la noche anterior, y, ahora que lo pensaba, si aquella maldita prueba se realizaba tal y como había dicho el médico, nadie de su familia podría acudir. Sus padres se habían marchado a un viaje de negocios que no podían disculpar, y habían dejado a Sakura a cargo de Touya. Sin embargo, ella sabía que su hermano no podría acudir, pues al día siguiente, tenía que exponer su tesis. Ya era bastante duro tener que hacerlo sin la compañía de tu familia, así que no podía pedirle que la cancelase por tener que cogerle de la mano.

Un estremecimiento la recorrió de arriba abajo. Se sintió en aquel preciso momento terriblemente sola.

- ¿No la han adelantado demasiado?- Preguntó la voz de Eriol, con un ligero tinte de preocupación.

Se escuchó un resignado suspiro, procedente del médico.

- Me temo que sí, pero no hemos tenido más remedio.- Confesó el hombre, pesaroso.- Quería hablar antes con ella, pero va a ser imposible. Últimamente los casos de cáncer están aumentado demasiado, y las biopsias se cuentan por decenas cada día. Además…-Se detuvo, como si no estuviese seguro de continuar. No obstante, Eriol entornó la mirada y lo instó a continuar.

- ¿Además?

- Creo que su caso no tiene discusión. La biopsia que le vamos a realizar es mera formalidad.

Aquellas palabras se convirtieron en afilados cuchillos, que atravesaron el pecho de Sakura de parte a parte. Ella se sintió desfallecer, y con la espalda apoyada en la pared, resbaló hasta quedar medio tendida sobre el frío suelo. Tenía las pupilas tan dilatadas, que veía doble, y el corazón, golpeaba persistente y lento contra su pecho, con fuerza, con demasiada fuerza, como si quisiese huir de aquel lugar. Alzó la mirada, totalmente perdida, y la dejó posada en un punto perdido de algún lugar inexistente. Su caso no tenía discusión. Pero¿para bien o para mal?

Lo cierto es que no tenía fuerzas para saberlo.

- ¡Anda!- Una voz la sobresaltó, y ella volvió la cabeza con brusquedad, encontrándose de pleno con la bonita figura de Nakuru- ¿Pero qué haces aquí?

Sakura no se detuvo a contestar. Como alma que lleva el diablo, se levantó de un salto y echó a correr, pasando de largo entre Eriol y el doctor Terada, que callaron al instante, paralizados ante su súbita aparición.

Notó como sus ojos se clavaban en su espalda, atemorizados, pero no se detuvo en ningún instante.

Quería correr, tenía que correr. Aquellas palabras malditas la perseguían y estaban muy cerca de alcanzarla. Necesitaba escapar de ellas, necesitaba llegar a algún lugar en el que no existían.

Como un vendaval, cruzó la tercera planta del hospital, bajó las escaleras saltando los escalones de dos en dos, atropelló a un par de ancianas que caminaban con un andador, y a punto estuvo de saltar por encima de un enfermo al que acaban de operar. Pero por suerte, nada consiguió frenar su delirante carrera.

Cuando llegó a su habitación, se arrojó a su interior como una posesa, y atrancó la puerta con una butaca. A toda velocidad, se dirigió hacia la cama bien hecha y apartó las sábanas de un tirón, colocando la almohada bajo ellas, intentando formar lo más posible al cuerpo encogido de una persona.

Con el sudor cayendo de sus sienes, resbalando hasta morir en su barbilla, se quitó de un tirón la bata de hospital, arrojándola lejos de sí. De la maleta que descansaba en un rincón, cogió unos vaqueros y una vieja camiseta.

Tenía que huir de aquel lugar, y tenía que hacerlo en aquel preciso instante. Se odió a sí misma por ello. Pero no podía evitarlo. Nunca había sido una persona fuerte, y sabía muy bien que no soportaría la tortura de conocer si realmente estaba enferma de leucemia o no. Prefería mil veces antes quedarse con la incógnita.

Miró por la ventana. Ya comenzaba a anochecer.


Pasos suaves hacían eco en las paredes de la segunda planta, cerca de la habitación veinticinco.

Cuatro pares de pies y dos sillas de ruedas se deslizaban por el pasillo intentando hacer el menor ruido posible. Alguna vez que otra, a Naoko se le escapaba una risa emocionada. Entre sus manos, crujía el pequeño cartel que habían hecho entre ella, Rika y Chiharu, adornado con algunos alienígenas y flores de colores brillantes que contrastaban en sobremanera.

- ¿Queréis hacer menos ruido?- Se quejó Yamasaki, cuando una de las chicas soltó una estridente risa.- Se supone que es una sorpresa. Vais hacer que Moby se despierte. Por si lo habéis olvidado, su habitación de descanso está en el otro extremo de la galería.

- ¡Shhh!- Le chistó Chiharu, produciendo que el chico se ruborizase hasta las orejas.- No seas exagerado.

El aludido se mordió la lengua, sintiéndose súbitamente avergonzado, y prosiguió en silencio, siguiendo la silla de ruedas de la muchacha que le había llamado la atención.

Eriol, que se encontraba en la cola del grupo, alzó el brazo y tiró de la manga de Shaoran, que caminaba como si marchase al matadero.

- ¿Te he preguntado por qué vienes?- Le preguntó con despreocupación.

Él bufó, y volteó sus pupilas hacia su amigo en un gesto exasperado.

- Da la casualidad de que sí, y de que además, no es la primera vez.- Le respondió, enojado.

Eriol asintió pensativamente con la cabeza, y de pronto, sonrió.

- Será entonces que no me ha quedado demasiada clara tu contestación.- Ironizó, ladeando la cabeza.- Veamos… ¿Por qué quieres participar en esta pequeña sorpresa si no te cae bien?

Shaoran le intentó poner una zancadilla, pero el otro chico la esquivó con facilidad haciendo un curioso quiebro con su silla de ruedas. Frustrado por su fallido intento, alzó los ojos al cielo y contestó lacónicamente:

- Porque estoy aburrido.

Su amigo asintió con gesto convincente.

- Claro.

Shaoran lo miró de reojo, a medida que su ceño comenzaba a cernirse sobre sus dos orbes de color chocolate.

- Huelo el sarcasmo a kilómetros.- Comentó, haciendo una mueca.

Eriol afianzó aún más su sonrisa.

- Será porque lo merece.

- Oye, si te crees que yo…

- ¡Shhhh¿¡Queréis callaros?!- Exclamó Naoko, que se había detenido frente a la puerta de Sakura.- Ya hemos llegado.

- Bien.- Rika puso la mano sobre el pomo, agarrando con la otra uno de los extremos del cartel.- A la de tres entramos¿De acuerdo?

- ¡Vale!

Todos avanzaron un paso al frente.

- Uno…

- Dos…

- ¡Tres!

Abrieron la puerta con ímpetu, estrellándola contra la pared, que ya estaba algo mellada por tanto portazo.

- ¡BIENVENI …!

Callaron de súbito, al encontrar la habitación totalmente vacía y en silencio, a excepción de un bulto que se acurrucaba bajo las mantas. Se miraron entre sí, ligeramente desorientados. No habían contado con que la muchacha se fuese a dormir tan temprano.

- Quizás deberíamos dejarla…-. Se aventuró a decir Rika.

Eriol se abrió paso entre sus amigos, y avanzó hacia la cama, con el ceño ligeramente fruncido.

- No. Esperad.- Ordenó, con voz grave. Cuando llegó hasta el lecho, se inclinó sobre él y posó una de sus blancas manos sobre las mantas. Las acarició suavemente, como si quisiese percibir lo que había bajo ellas, y de pronto, las apartó de un tirón, mostrando una almohada doblada sobre sí misma.

Se produjo un silencio tan denso, que se podría haber hecho rodajas con él. Tomoyo se llevó las manos a la boca, pasmada.

- Se ha escapado.- La voz del chico de la silla de ruedas rebotó hueca, como muerta, en las paredes de la habitación.

De pronto, un sonoro portazo llamó la atención de todos, que se giraron en redondo hacia la puerta que se había cerrado sola. No, un momento. No se había cerrado sola.

- No avisemos aún a las enfermeras.- Dijo Tomoyo, recuperada de la sorpresa.- Estoy segura de que la encontrará.

- ¿Qué la encontrará¿Quién?- Preguntó Yamasaki, que aún seguía con los ojos pegados a la cama en la que debería estar Sakura.

Eriol, esbozó una media sonrisa.

- Shaoran.


Bien, ahora ¡pasemos a contestar a los reviews!

Acseiks: Hola! Espero que sepas ya algunas de las enfermedades! Cómo siempre digo… paciencia! No se tardará mucho en saber la de todos los personajes! Espero que este capítulo también te haya gustado! Besos!

Miikan: Jaja, no importa si los reviews son largos, porque normalmente suelen ser los mejores! Y me alegro muchísimo de que pienses que mi fic desafía las leyes… auque tampoco es para tanto. Y tranquila, Eriol es mi segundo personaje favorito, no te prometo que salvaré su pierna, pero pienso hacerlo lo mayormente feliz que se puede ser en esta historia dada su situación! He cambiado un poco los papeles de los amigos en esta historia, no solo Tomoyo es ahora la mejor amiga de Shaoran. Más adelante verás que Eriol se convierte también en una persona muy importante para Sakura. Espero que Sakura te vaya agradando, aunque por ahora no se haya podido ver demasiado de ella. Sí es verdad, estoy haciendo un Shaoran muy misceláneo, y bueno, te prometo que Eriol saldrá algo más en el capítulo siguiente! Jaja, a mí me salio mas larga la respuesta que tu review! Muchos besos!

Flor de cerezo: Buenas! Me alegro de que gustase el capítulo, cuando lo acabé no quedé muy contenta xD. Y este? Espero que sí! Bueno, ya habrás visto que cada vez Sakura tiene peor opinión de Shaoran! Y sí, el pobre tiene mala suerte, ya se verá mas adelante! Pero verás como en el próximo capítulo Sakura comienza a olvidarse al menos un poquito esa imagen que tiene de su vecino de habitación! Por cierto! Sabes que te llamas como uno de los personajes principales de una historia aparte que estoy escribiendo? Jaja, me ha llamado la atención! Bueno, me despido ya, muchos besos!

KoHaku: Hola! Espero que respecto a las enfermedades ya te vayas haciendo una ligera idea, y sí bueno, busco bastante información, sobre todo para los capítulos próximos, que tendrán más protagonismo las pruebas médicas y los tratamientos que se tienen que poner para diversos casos. Bueno, y a mí me sería algo más soportable la estancia en un hospital con unos vecinos como ellos! Espero que este capítulo también te haya gustado! Besos!

Adriana: Hola! Ay! Siento haberte hecho buscar que era una biopsia y una punción lumbar, tenía que haberlo explicado un poco. Mil perdones! Y bueno, respecto a la pierna de Eriol, no sé lo que va a pasar, porque ante todo, quiero que sea una historia medianamente realista… aún así, te prometo que me portaré bien con él dentro de la situación delicada que está. Y bueno, respecto a Sakura y Shaoran… ya verás más adelante. Besos!

Rocio: Me alegro que te haya gustado! Y espero que este capítulo también! Besos!

Luna-Box: Hola! Espero que te hayas aclarado ya. La punción lumbar es una especie de inyección gigante que se le clava en la médula y se extrae un poco de ella, ya que como se forma la sangre en la médula, analizándola, se puede saber si se tiene leucemia o no. Y sí! Tomoyo anda anoréxica, no come nada, ya habrás visto que la bulímica es Rika, que es cuando te hinchas a comer y después lo vomitas. Ya verás como evoluciona la relación de Sakura y Shaoran, sobre todo en el próximo capítulo! Y muchas gracias por lo de fiel lectora, espero que este capítulo también te haya gustado! Besos!

Linata: obra maestra? Me pongo rojaa! Que te gustó Eriol? Me alegro! Tomoyo tendrá mas relevancia en el resto de capítulos y estoy de acuerdo, la pobre Sakura anda un poco desquiciada. Espero que te haya gustado este capítulo! Besos!

Marta Kou: Siento la confusión que ha habido entre Shaoran, pero espero que la duda ya haya sido aclarada. Mucos besos y espero que este capítulo también te haya gustado!

Abril-chan: Hola! Creo que has sido a la primera que ha deducido que los protagonistas tienen cáncer! Y no te preocupes, yo no sabía qué significaba placebo (Aunque la palabra siempre me ha encantado xD) hasta que lo escuché en un capítulo de House. Sí, si, vi Planta cuarta, y me gustó tanto que decidí hacer un fic de hospitales. Pero no te engañes, la trama no tiene mucho que ver, ya te habrás dado cuenta, el que los enfermos tengan cáncer y anorexia, se debe a que en fin, son las enfermedades más "comunes" que puede tener los adolescentes. No obstante, verás que no todos tienen eso. Jajaja, no creo que ponga la frase esa de las carretas, pero recuerdo que cuando la vi en la película me reí muchísimo!! Me alegro mucho de que te haya gustado, y este capítulo también! Muchos besos y espero haberte aclarado las dudas!

Chocolate-con-menta: Hola! Me pasó lo mismo que tú con los exámenes¡Pero después de las buenas notas, estoy libre para escribir, aunque lo malo es que tendré que irme unos días de viaje fuera… en fin¿Eras de Asturias¡Porque creo que me pasaba por allí xD! Y sí! Acertaste! Shaoran habló de la punción lumbar por propia experiencia como ya te habrás dado cuenta! Sí es que detrás de esa faceta de falso pervertido, hay un gran chico! Y que quede claro que es paciente, no médico! Hay mucha gente que se ha confundido por eso… Sí, Orgullo y Prejuicio es un libro precioso de Jane Austen, y para que veas que tiene algo de relación con la historia, en un principio, los dos enamorados se llevan fatal… te suena eso a algo? Jajaja, lo puse de forma simbólica! Y ya buscaré el libro que me recomendaste! Aunque ahora tengo que leerme los libros para el año que viene en selectividad! Jajaja, yo también amo a House! Tanto que tengo un fic sobre él! Es otro de mis amores secretos xD! Jaja, pues me encanta que tus reviews sean en plan testamente, mis contestaciones también lo son! Espero que este capi te haya gustado! Besos!!!

Pennyfeather: Me alegro de que te guste, y ojalá que te haya gustado este capítulo también! Besos!

Ishia Urua: Me honra mucho que pienses que es distinto a los demás! Ojalá te siga gustando con este nuevo capítulo! Muchos besos!

Bueno, hasta aquí por hoy! Intentaré actualizar no dentro de demasiado, porque en breve me voy y quiero avanzarlo un poco más. Rezaré para que la inspiración no me abandone. Muuuchos besos a todos y no olvidéis mandar reviews! No hace falta que diga que ocurre cuando un fanfic tiene muchos reviews… no?

RiMi.