Una noche tranquila….el "Emperatriz" se deslizaba tranquilamente por el mar abierto ante él. Su capitán miraba el horizonte fijamente, o al menos hasta donde la poca luz le permitía ver. Después de todo lo ocurrido al final, ella tuvo que permanecer como Señora de los Piratas, era buscada por la ley y no podía volver a casa, aunque igual ya sentía que su hogar era en el mar, su padre había muerto, ya no estaba Will, así que no le quedaba más nada que navegar. De alguna forma sentía que estar siempre en el mar la acercaba más a Will, pero el tiempo había pasado, exactamente 2 años 3 meses con 12 de sus días, si, ella llevaba la cuenta y muy bien. Se sentía castigada, castigada y separada de todas las personas que realmente amaba, sentía que estaba pagando todo lo malo que hubiese hecho alguna vez.

Había una persona a quien ella buscaba insistentemente cada vez que volvía a puerto, pero nunca lograba verlo o ver su barco entre los demás. Ahora que volvía al Caribe estaba decidida a encontrarlo, necesitaba ver una cara familiar, alguien en quien ella realmente pudiese confiar. Elizabeth había pasado bastante tiempo en Singapur, pero necesitaba volver a casa, y su casa ahora eran esos mares tan conocidos en los que lucho por su vida y la de sus amigos, en los que se perdieron tantas vidas y donde tuvo que dejar ir a su esposo.

Solo faltaban horas quizás para llegar a Tortuga, donde tenía toda la ilusión de encontrar ese barco de velas negras que tanto había estado buscando. Elizabeth se puso de pie, dio algunas órdenes a los pocos hombres que estaban esta noche de guardia navegando el barco y se dirigió a su camarote. Allí en ese cómodo y elegante lugar reservado para ella se aligero de sus ropas y se fue a dormir. Aunque realmente no tenía sueño necesitaba dormir, necesitaba sentir que las horas pasaban rápidas, y esa era la única forma que conocía. Se recostó en la cama y la invadió una pequeña emoción, su corazón se lleno de esperanzas, esperanzas de ver a sus amigos, de ver al perla negra, de verlo a….él…..a Jack.

Últimamente era más fácil pensar en Jack que en Will. De alguna forma Jack era más tangible, era lo más cercano a un amigo que tenía en el mundo, y necesitaba desesperadamente verlo, y ese deseo le había traído muchos viejos recuerdos desde que lo conoció. Sus peculiaridades, sus gesticulaciones, su forma de hablar, su forma de demostrar siempre al final lo buen hombre que era. Desde que se planteó volver al Caribe muchos pensamientos sobre él daban vueltas en su cabeza. Uno de esos pensamientos, fue aquel momento en el que buscando el cofre donde estaba el corazón de David Jones, en Isla de Cruces, aquella brújula que apuntaba lo que más querías en el mundo lo apuntó a él, a Jack, nunca tuvo mucho tiempo para pensar en eso, por alguna razón ahora lo hacia.

Después de todo lo que ocurrió de alguna forma al despedirse de él aquel día intento besarlo de nuevo, aunque esta vez el no se lo permitió. No se lo permitió diciendo que con una vez había sido suficiente. No le dio mucha importancia en ese momento, porque estaba feliz, feliz de que todo había acabado, feliz porque Will estaba vivo (de alguna forma), feliz porque se había casado, pero ahora con todo el tiempo que ha pasado y todos los pensamientos que rondaban en su cabeza sobre Jack, fue que notó que había querido besarlo nuevamente, al despedirse de él, que muy ligeramente y sin remordimientos se había acercado hacia él para hacerlo, pero ¿por qué?. Decidió dejar esos pensamientos a un lado, decidió que eso había sido porque pues simplemente no podía negar que se sentía atraída por él, era un hombre interesante y atractivo, solo era eso, ella amaba a Will.

Elizabeth abrió sus ojos, (en algún momento entre sus pensamientos se quedo dormida) la luz se colaba por las rendijas de la ventana. Subió lo más rápido que pudo a cubierta y se sorprendió al ver que a tan solo metros se encontraba Tortuga, sus hombres estaban felices de ver tierra y ella no pudo evitar contagiarse un poco de su alegría, al fin después de tanto tiempo veía un lugar familiar, no era el mejor de los lugares pero era conocido. El Emperatriz finalmente llego a puerto, Elizabeth dio la orden de reabastecer el barco y buscar diversión si podían durante este día ya que no estaba segura de cuando zarparían.

Con una gran sonrisa en el rostro bajo finalmente del barco y veía tantos piratas a su alrededor, esperaba tan solo tener la suerte de encontrar su pirata favorito. Camino por el puerto pero no logro ver aquellas velas negras, eso la entristeció un poco pero no perdió la esperanza, continuo su búsqueda en las tabernas habituales, especialmente la favorita del capitán Sparrow, pero no logro ver a nadie siquiera parecido a Jack.

Luego de muchas vueltas y al anochecer decidió volver a su barco con 2 botellas de ron. De pronto en el camino de vuelta vio a lo lejos un hombre caminando con dos mujeres a medida que se iba acercando su corazón empezaba a latir más rápido, no era posible, si lo era, era él, era Jack. Comenzó a caminar cada vez más rápido de pronto cuando ya estaba lo suficientemente cerca se detuvo de golpe al ver divertida como cada una de las dos mujeres le volteaban la cara a Jack de una cachetada, no pudo evitar sonreír y continuo acercándose cuando estuvo cerca dijo en voz alta…

"Jack Sparrow….¿que estas haciendo a estas damas?"

Las dos mujeres miraron sorprendidas la familiaridad con la que la muchacha se dirigía al capitan, y al mismo tiempo expectativas de la respuesta…Mientras Jack por unos segundos quedo en shock al escuchar esa voz tan familiar, cuando finalmente la miró respondió con una sonrisa encantadora y sincera.

"Nada…ciertamente, solo cruzaba algunas palabras amables con las señoritas, querida" dijo sonriente.

"¿Querida?" pregunto una de las damas "¿Es que acaso es esta tu esposa o algo?" Jack pareció no escuchar el comentario de la mujer, pues solo miraba a Elizabeth.

"Pues si…ciertamente…la señora Sparrow, mucho gusto" respondió Elizabeth aun mas divertida al ver como con esta respuesta las mujeres se acercaron nuevamente a Jack y cada una le propino otra cachetada.

"Ahora toda tortuga va a saber que estoy infielmente casado" dijo sonriente. Elizabeth por su parte no lo pudo evitar más y corrió hasta él y lo apretó en un fuerte abrazo. Al principio Jack no estaba muy seguro de que hacer pero finalmente respondió el abrazo.

"Mira casualmente lo que tengo aquí" dijo mostrando las botellas de ron a Jack.

"Las casualidades no existen así que creo que debemos celebrar este reencuentro" dijo Jack tomando una de las botellas en su mano.

"Llévame a la Perla…me gustaría saludar viejos amigos" dijo Elizabeth dando una de las botellas a Jack.

"No creo que por los momentos sea posible o yo pueda ciertamente llevarte a la Perla, ya que ni yo mismo estoy muy seguro donde está o en que condiciones" dijo Jack destapando una de las botellas y dando un gran sorbo, Elizabeth algo sorprendida por la respuesta no pudo, por supuesto, evitar preguntar

"¿Dónde está el Perla Negra? Jack"

"Esa es una pregunta que deberíamos hacer a nuestro querido amigo Barbosa"

Una pelea entre algunos borrachos que se encontraban cerca de ellos comenzó a llevarse a cabo, Jack puso uno de sus brazos en los hombros de Elizabeth y la instigo a caminar alejándose del lugar. "Tal vez deberías llevarme a tu barco, en un sitio más tranquilo podríamos celebrar esta agradable reunión, amor"

Elizabeth llevó a Jack hasta su barco "El Emperatriz", Jack explicó a Elizabeth como a pocos días de terminada su ultima aventura juntos, Barbosa había robado su barco nuevamente, y había estado intentando conseguirlos pero se le había hecho más difícil especialmente cuando no sabía donde podrían estar. Elizabeth por su parte contó a Jack un poco de todo lo que había estado haciendo durante este tiempo en los mares asiáticos. De pronto durante un momento de silencio en el que los dos se quedaron mirando el mar, sentado uno junto al otro, Elizabeth recordó algo, algo que no le daba mucho sentido a la historia de Jack, así que necesito preguntar.

"Jack? ¿Tu brujula no te ha ayudado a encontrar el Perla Negra?" Jack por un momento pareció recordar algo que lo incomodo casi imperceptiblemente, luego volvió a su estado normal y respondió.

"Uhh…no mucho…igual no tengo barco para ir tras ellos" respondió sintiéndose satisfecho con su respuesta

"oh" respondió Elizabeth y luego tomo un gran sorbo de ron. Luego lo miró, Jack estaba absorto mirando el mar, Elizabeth pareció tener una idea "Y si consigues un barco? Podrías ir por la Perla?"

"Supongo"

"Yo le debo algo a usted Capitán Sparrow…que le parece si saldamos esa deuda?" Jack la miró extrañado

"¿Cual deuda? Creo que deberías saber que el haber intentado matarme…y haberlo logrado lo pagaste con ir a buscarme" respondió mirándola a los ojos, la cercanía que tenían mirándose a los ojos les trajo a ambos viejos recuerdos.

"Le concediste vida a mi esposo, aunque no pueda verlo sino una vez cada 10 años al menos sé que lo veré de nuevo, si hubiese muerto no tendría ni esa vaga esperanza" al escuchar la palabra esposo, Jack se sintió algo raro y dejo de mirarla a los ojos volviendo su mirada al mar.

"Que propones?"

"Propongo que partamos en búsqueda del Perla Negra…en este mismo barco" respondió ella volviendo finalmente su mirada al mar y dejando de mirarlo. Jack no pudo evitar una pequeña sonrisa y respondió

"Si el capitán de este barco está tan decidido, entonces no puedo negarme" Elizabeth sonrió, la verdad la idea de esta nueva aventura con Jack le gustaba mucho.

"Bienvenido al Emperatriz, siéntete libre de quedarte a partir de esta misma noche en él. Tengo una cabina para ti" dijo ella chocando su botella con al de Jack, brindando por su nueva aventura.