Capitulo 4: La segunda estrella, a la derecha y hasta el amanecer.

El bote había tocado las blancas arenas, mientras los tripulantes divisaban con una expresión de satisfacción al ver a los inmóviles seres que los miraban con extrañeza. Una vez que la pequeña embarcación había sido desocupada, los dos jóvenes viajantes comenzaron a caminar hasta el segundo a mando del Perla Negra, mientras sus botas eran humedecidas por las saladas aguas.

-Señor Gibbs…- dijo el joven extendiéndole la mano y agregando a ello una sonrisa. -Nos fue difícil encontrarlos pero que bueno que lo logramos.-

-Will Turner…- contesto el pirata devolviéndole el saludo. -Pensé que no los volvería a ver- dijo también mirando a la joven.

-¿Cómo está?—pregunto Elizabeth, también dándole su mano.

-Señorita Swann… Que bueno verla.- Contesto con cortesía el pirata. -No quiero ser grosero, pero estoy muy impresionado…Pensé que no los volvería a verlos… ¿A que se debe su inesperada visita?-

-Estamos buscando a Jack…- contesto Will con una voz de resignación. -No es que lo extrañemos, pero… necesitamos su ayuda.-

-Si, lamentablemente mantener nuestra amistad.- dijo Elizabeth, poniéndole énfasis a la última palabra. -tiene por consecuencia cosas inesperadas y no muy buenas.- cerró los ojos y apretó disimuladamente los puños.

-Si, Elizabeth tiene razón, ¿Dónde está?- Dijo Will buscando con la mirada entre los hombres de la playa.

-Pues les diré que la respuesta no la se…- nerviosamente respondió Gibbs. -Se fue por allá.- el dedo del segundo al mando les mostró la dirección -acompañando a…- se callo abruptamente. -bueno…- tocio un poco. - Supuestamente estaba adentro de esa selva… en un río… pero hace rato que no vuelve, fuimos a verificar si todavía estaba ahí, pero no lo encontramos… asumimos que se perdió.- dijo sonriendo nerviosamente.

-Entonces tenemos que encontrarlo…- concluyó Elizabeth.

-Pero el tiene esa brújula…- dijo Will algo confundido.

-No creo que se deba a que se haya perdido…-respondió Gibbs -me temo que ella…- se volvió a callar abruptamente.-me refiero a que deber haber algo que no lo deje retornar y eso debe valer mucho, además esta isla huele a un maleficio-comenzaba a hablar con una voz misteriosa mientras expresaba mas augurios.-Su brújula puede estar algo confundida… o talvez él lo este-

-Como sea… lo encontraremos…-insistió Elizabeth comenzando a caminar hacia el lugar señalado.

-Sí, claro…- acotó Will.—de todas formas… estén listos para zarpar…- susurro por ultimo antes de ir detrás de su compañera.


-¡No pueden dejarme aquí! ¡Soy el Capitán Jack Sparrow! ¡Ningún árbol puede retenerme!- Pero la realidad era otra, el gran pirata había sido vencido, por ahora, lo habían colgado desde un alto ramaje hace ya unas horas atrás, en uno de los mas frondosos árboles, siendo introducido en una de las redes, y ahora estaba ahí, sólo. -Esto se ve mal…-dijo casi susurrando, mientras entrecerraba los ojos, para después rumorear alguna idea que lo librara de este lió.

Algunos metros más abajo del capitán, la abundante vegetación que adornaba la pequeña isla era brutalmente cortada por Elizabeth, quien apenas podía divisar el lugar donde ponía sus pasos. Parecía bastante alterada, como si tuviera prisa por encontrar algo; aun así se detuvo repentinamente, dejo caer su espada y llevo ambas manos a su cien, una terrible sensación de mareo hizo que casi perdiera el equilibrio de no ser por el enorme árbol a su diestra que le sirvió de apoyo. Lanzo un leve quejido y dejo caer todo su peso contra el árbol, decidió sentarse y tomar un pequeño respiro para tranquilizarse un poco hasta que el dolor cesara. Dejo salir un suspiro de alivió cuando sintió que el malestar comenzaba a desvanecerse. Cerró los ojos y recargo su cabeza contra el árbol… necesitaba un respiro de todos los acontecimientos del día -¿Dónde demonios estás, Jack?- susurró para su adentros, pero la respuesta le cayo justo en la cabeza, en forma de sombrero de tres picos. Elizabeth tomo el sombrero entre sus manos y verificó que, justamente pertenecía a Jack. Sorprendida por el descubrimiento, se puso de pie y busco con la mirada el origen de aquel objeto. Inconscientemente subió la mirada, justo hacia el ramaje del árbol junto a ella… había algo arriba moviéndose, una persona… ¿podría ser…-¿Jack? ¿Jack Sparrow?-preguntó con una delgada y muy incrédula voz.

El aludido pirata giro la cabeza e inclinándola hacia abajo, buscó el lugar de donde provenía la voz, con suma extrañeza abrió bien los ojos, tratando de creerle a estos de lo que estaban viendo.

-¿Qué haces ahí?- preguntó la joven aun sorprendida de su suerte.

-¿Tú que haces aquí?-respondió con una pregunta.-Pensé que no te volvería a ver Lizzie… -se agarraba de las redes para poder verla mejor.---¿No me digas que andas perdida por estos lugares?-

-Mas o menos así… y todo se debe a tu causa.-dijo cerrando los ojos y otra vez apretando sus puños.- ¡Baja de ahí!- lo miro directamente. —Tengo que hablar contigo.-

-Créeme es lo que mas quiero en este momento, pero no puedo. Como veras me encuentro en una situación poco usual.-dijo Jack sonriendo con evidencia ante las circunstancias.

-¿Usual? ¿Cuándo Jack Sparrow no se encuentra así?...- dio un gran suspiro. -Espera tratare de bajarte de ahí.-Se aproximo hasta el árbol en busca del nudo que sostenía las redes que cargaban al capitán Jack.

Jack la miró de reojo mientras ella tanteaba la vegetación que crecía en el tronco e inconscientemente se puso a considerar la situación. Llevaba horas colgado de la copa de un árbol en medio de la nada gracias a los caprichos de su "mercancía" y ahora se encontraba hablando con una persona con quien no había ni la más remota posibilidad de encontrar en ese lugar. Todo eso le parecía un extraño sueño.

-Aquí está- anunció Elizabeth antes de usar su espada para dar corte preciso que hizo que la red cayera con rapidez y fuerza hacia el duro piso. -¡Lo siento Jack! -corrió hacia el lugar donde había caído y se inclino para verlo mejor. —Debí preverlo… ¿Estas bien?- preguntó Lizzie ayudándolo a librarse de las redes.

–Sabes… Elizabeth. Eh tenido este sueño antes pero uno de los dos estaba desnudo. Te daré una pista: No era yo.- sonrió picadamente mientras terminaba la frase y después hacia una mueca de dolor.

-No sabes que gracioso eres. —dijo levantándose -¿Quién te amarró ahí?- preguntó finalmente después de guardar su espada.

-Bueno… unos cien tipos, unos salvajes. -se paro algo mareado por el golpe- unos salvajes que deben vivir en esta isla.- dijo refiriéndose al tipo alto que se había llevado a Lorelai -¿Y tu que haces aquí?-

-Vinimos a buscarte, es muy importante…-dijo Lizzie acercándose a él.

-Ese "Vinimos"… debe referirse a que desgraciadamente trajiste una compañía llamada William… ¿no?- se acerco a ella sin respetar los limites de cortesía.

-Pues si… Vine Con Will… solo que…-su mirada mostraba angustia. -Estábamos buscándote cerca de un rió, pero creo que había una parte del terrero algo inestable, piso en un lugar lleno de lodo y resbalo y fue arrastrado por la corriente, trate de ayudarlo pero no pude, y estuve corriendo cerca de la ribera pero no pude alcanzarlo… Jack… Tienes que ayudarme a encontrarlo…-determino decisiva.

-Bueno, si quieres hacer eso, me temo que tendrás que ayudarme primero a encontrar algo… para que ese algo pueda encontrar al querido Will, ¿savy?-persuadía el pirata acercándose convencidamente a Elizabeth.

-No me trates de enredar otra vez… no te ayudare a encontrar eso… entonces lo buscare sola…-comenzó a caminar el círculos, totalmente perdida. Se paro en seco, maldiciendo el lugar.- ¿Qué quieres que busquemos?—sus ojos disparaban molestia.

-Tranquila querida, sin eso jamás podremos ubicar a Will y lo que es peor, no podremos salir de esta Isla.- afirmó Jack sonriendo con triunfo ante la joven Swann.

-¿Qué buscaremos?— esa pregunta hizo dudar a Jack, el no pretendía aun contarle sobre su preciada Lorelai, estaba seguro que las leyes morales de Elizabeth la inclinarían a disertar y estar en contra de el.

-Bueno esos salvajes… se llevaron mi espada, y lo que es aun mucho peor, mi brújula, sin ella no podremos jamás lograr lo que queramos…-dijo algo nervioso el pirata.

-si… pero ¿Cómo saldremos de aquí?---pregunto Elizabeth ya inquieta.---estoy preocupada por Will.

-No te preocupes te doy mi palabra de Pirata, que lo encontraremos. —sonreía Jack Sparrow.

-¡Oh, Si! eso me tranquiliza mucho— dijo sarcásticamente y después comenzó a caminar la joven.

-No se si completo pero lo encontraremos. —dijo Jack yendo detrás de Elizabeth.


Hace rato que estaba que caminaba por una parte del bosque que no tenia la frondosidad de los árboles, así que sus ropas estaban casi secas, gracias a los intensos rayos de sol que resplandecían esa mañana. Había logrado escapar de las caudalosas aguas de ese río, pero se encontraba perdido.

-¿Qué es eso?- se dijo a si mismo William Turner, al escuchar el sonido frenético de tambores, sonidos guturales, y los gritos ensordecedores de una niña o talvez joven. El comenzó a correr hacia el lugar de donde provenían.

Se escondió entre unos matorrales y pudo divisar espectacularmente lo que estaba a punto de ocurrir: eran una muchedumbre saltando, gritando y animando lo que seria un sacrificio, tal deducción venia de la visualización de una joven que gritaba, mientras estaba amarrada a un gran piro, que estaba a punto de ser prendido.

-Lasciatemi! Per amor di Dio!--suplicaba la joven tratando de zafarse de las cuerdas que la sujetaban.---maledetos salvajes… Lasciatemi ---comenzó a gritar histérica.

Will pudo observar de una gran manta pintada ruralmente, de formas que no había visto nunca, estaba sujetada a un árbol, en el cual también reposaba una roca en forma de cara, quien era el dios de esta gente, trato de entender.

Saco su espada, y se acerco sigilosamente hasta ese árbol, escociéndose entre los matorrales que rodeaban el lugar, una vez allí, corto las cuerdas que sujetaban el inmenso lienzo, el cual cayo encima de muchos de ellos, cubriéndolos, luego de una patada hizo caer al gran dios de piedra sobre ellos, esto le dio tiempo para ir corriendo hacia donde se encontraba el gran piro, evadió a muchos golpeándolos con el mango de la espada.

-Tranquila… tenemos que irnos rápido… eso no los mantendrá por mucho tiempo.---dijo Will cortando las cuerdas que sujetaban las piernas de Lorelai. Ella aun muy sorprendida, decidió hacerle caso a este ángel protector que seguramente, según ella, Dios le había mandado para salvarla.

Los dos jóvenes, quienes ya habían bajado del piro, se encontraron con una muchedumbre furiosa, a los que ellos respondieron corriendo detrás del piro.

-Essi sono dietro di noi! Ci accingiamo a raggiungere! ---grito desesperada Lorelai.

-Espera quizá esto nos de tiempo.---respondió confundido, apenas podía entender a la joven, se acerco al río caudaloso, que terminaba en una catarata algo alta. — ¿Lista?

-Per Dio… ---dijo Lorelai cerrando los ojos, incrédula a lo que pasaría.

-Bueno eso quiere decir si…--La tomo de los brazos, los cuales aun estaban amarrados, y saltaron hasta el final de lo que las fuerzas los ayudaran.

-Creo que ya adivine… Tuviste una penosa boda con William, y decidiste venir de luna de miel a este lugar… un poco exótico ¿No crees, querida?-- dijo Jack sonriendo burlonamente, mientras seguía caminando.

-Deja de reírte… pronto sabrás porque estamos aquí… y para que te enteres, desgraciadamente no he podido casarme con Will, pero es lo que mas deseo en esta vida. —dijo cruzando los brazos.

-Créeme querida, si lo quisieras en verdad, ya lo hubieras hecho, pero por circunstancias o…-se acerco a ella de manera seductora. - ciertas presencias, definitivamente no lo has hecho…- dio un hondo suspiro.—y créeme lo entiendo.-cerro los ojos de manera que asentía su teoría.

-Si claro, Jack, mejor sigamos buscando.- ella seguía caminando mientras su espalda podía observar la mirada de indignación del pirata.

-Espera… ¿Escuchaste eso? ¿Ves algo?— pero era totalmente difícil poder encontrar o ver algo entre esa espesa selva que los rodeaba pero se podía escuchar, así que esta vez confiarían en sus oídos.


-¿Se encuentra bien?---pregunto Will, mientras aun jadeaba y se reponía de la gran hazaña que había cometido.

-Bene…--dijo Lorelai bajando la cabeza.-- E voi?

-Lo siento, creo que no puedo entenderla…---dijo Willm seguia confundido por la forma de hablar de la muchacha a quien había salvado, la comenzó a observar con detenimiento, era una mujer muy hermosa, y eso hacia aumentaba mas su confusión, ¿que podría hacer alguien como ella en un lugar como este?

-¿Quién es?---pregunto la joven levantando la cabeza y con una mirada decisiva.

-Bueno, parece que habla español—sonrio algo nervioso por la penetrante mirada de la muchacha--… Soy Will… William Turner, Señorita.----Contesto el bajando la cabeza en señal de la caballerosidad que no había olvidado.--¿ y usted?

-Lorelai Beluscci…---contesto nerviosa y algo intimidada ante el joven que le había salvado la vida, era el primer caballero que había visto desde que la raptaron, ya que no podía considerar caballeros al conjunto de salvajes que vivían en ese barco.---gracci… molto gracci, estoy segura que es usted de la flota naval de Inglaterra… molto gracci.---dijo emocionada y sonrojada, lo observaba también, era un hombre tan apuesto, que hacia que se enervara mas, tratando de censurar esa sensación, trataba de no verlo, pero era imposible, el causaba un tipo de efecto que la hacia sentir extraña.

-¿Inglaterra?---pregunto Wiliam.---Creo que se esta equivocando… No soy de esa flota naval…

-Pero usted me salvo… lo mando Alexander Brünswick-Luneburgo, certo?---ahora los ojos de la joven italiana expresaban confusión. Dio dos pasos hacia atrás, pero los ojos de William Turner, no la hacia temer, sino que le daban una cierta sinceridad y seguridad.

-Lo siento, pero no conozco a ese señor… Yo estoy perdido aquí, vi que necesitaba ayuda así que…---bajo la cabeza mientras tomaba otra bocanada de aire para seguir explicándole a la joven.---perdone la pregunta, pero ¿Usted también, que hace aquí?

-Io…---lo volvió a ver directamente a los ojos. Le asustaba la idea de cruzarse con un extraño mas, pero su rescatador le causaba confianza, así que confiándose en su buena fe, y caracteres generosos, decidió contarle su tragedia, talvez el también le ayude a huir de la garra de los piratas impíos, y aun mas de Jack Sparrow.---Yo venia del Puerto de Livorno, mi barco se dirigía a Inglaterra, cuando "El Sol de Toscana" estaba el alta mar, un barco de velas negras nos ataco, con el mas infame de los piratas…

-Jack Sparrow…---dijo inconcientemente Will, observo la expresión de asombro de la joven al escuchar el nombre.

-¿Cómo lo sabe?---pregunto Lorelai confundida.

-Pues… conozco al "infame pirata", de hecho es por eso que estoy en esta isla, lo busco.---miro la incredulidad de la joven Belussci.

-¿Alguien como usted?... Parece ser tan cabal y caballeroso, ¿También le hizo esto?---pregunto algo angustiada.

-¿Qué? ¿Qué le hizo?---Will se confundía, pero en verdad trataba de asimilar lo que trataba de explicarle la joven frente a el, tenia una idea de lo que Jack Sparrow podía hacer, sabia como era el, no se podía esperar grandes hazañas de generosidad y honestidad en cada día de su vida, pero era un buen hombre, por lo menos algunas veces.

-Ataco mi barco, y me rapto… ahora pedirá un excelso rescate por la mía vida, lo aborrezco… me usa como un objeto, me tiene aislada, llevo mas de un mes recluida en su horrible barco.

-"El Perla Negra".---dijo abriendo los ojos. No podía creer lo que Jack había hecho con esa pobre muchacha, aunque no dudaba de las energías de Sparrow para ciertos trabajos---- No puedo creerlo…

-Le digo la verdad… ahora estoy perdida aquí, estaba en las riveras de un río con el, y luego vinieron esos salvajes, y me llevaron a ese lugar…---la voz de Lorelai mostraba perdida y una desesperación que seguramente había sido guardada desde hace tiempo.---Pero claro usted me salvo, Molto gracci… le debo la vida.---le hizo una reverencia, mientras se secaba las lagrimas que rodaban por sus mejillas.

-No se preocupe, por lo pronto debemos hallar a Jack.---vio como la chica retrocedió.—tranquila… no permitiré que siga en esta situación, vera que pronto regresara a su casa.

-Eso es como devolverme a la vida, ese hombre sabe que mi padre es Gobernador de Toscana, cambiara mi vida por la recompensa…---repitió furiosa la italiana.

-No pasara eso, hablare con Jack, primero debemos buscarlo---comenzaron a caminar, de pronto el joven Turner, paro en seco.---¿Escucho eso?

-No…---giro la cabeza un poco.---si, son como susurros.---giro la cabeza otra vez.—no veo nada, hay muchos árboles.

-Creo que viene de allá.---dijo mirando a la izquierda, desenvaino su espada.---quédese atrás por favor.-- Lore dio dos pasos hacia atrás, pero tropezó con las ramas de piso, y las sogas que aun estaban amarradas en sus tobillos, casi cayo, pero gracias a los fantásticos reflejos de William, pudo atraparla impidiendo su caída.


-Viene de ahí.- puso su índice en la boca, indicándole a Elizabeth que guardara silencio, desenvaino su espada, y comenzó a avanzar. Sabia exactamente, que eso que producía el ruido estaba frente a ellos, detrás de esos matorrales espesos de hojas, sus instintos se lo decían, de un solo movimiento tajo el matorral, y gracias a la hoja de su espada tan filosa, pudo divisar exactamente de que se trataba.

-¿Will?- dijo Elizabeth confundida, y muy sorprendida, al observar como su prometido, sostenía de forma sugerente a una joven, la abrazaba por la espalda, mientras su frente se chocaba contra la de ella, haciendo que los labios estén a una distancia poco amistosa.

-¡Elizabeth!- exclamo Will, estático. Permaneció en su pose, miro a Lorelai, observo a Elizabeth, y noto que a su costado, se encontraba Jack.

-Ya déjala ¿no?- entrecerró los ojos Lizzie, mientras cruzaba los brazos.

-Si, si, ya déjala.- dijo Jack sacudiendo las manos, y acercándose a él. Will hizo que ella se incorporara, y ya muy rápido los 4 estaban en el mismo lugar. —Ten cuidado con tus manos, William…

-Jack Sparrow…- lo miro directamente, emitiendo un tono de voz de resignativa-¡Capitán! Capitán Jack Sparrow.- le recalco, miro a Lorelai, con cinismo y una expresión de molestia fingida. -¿Se puede saber donde estabas? Mira niña, no soy tu niñero… si vas a jugar a las escondidas con tus amigas -dijo mirando a William. -al menos avisa, aquí nadie estará en pendiente tuyo… y tu Will, esto es mío. -indico a Lorelai…-Si quieres entrar en el negocio, busca tu propia mercancía…- de lleno le vino una bofetada de la joven Beluscci, haciendo que el pirata volteara la cabeza hacia Will con una mueca de dolor. –pensándolo bien… cortesía de la casa- agrego un poco molesto mientras empujaba a Will hacia Lore.

- spudorato, maledeto…-ella cruzo los brazos, sin mirarlo.

-Si, lo sé.- dijo Will. -¿Estás bien?- pregunto mirando a Elizabeth.

-Si, me preocupe por ti, pensé que no te encontraría, esta isla es un laberinto. —Dijo abrazándolo.-Lo bueno es que encontré a Jack, solo hay que salir de aquí-

-Si, tenemos que ir al Perla, no queda mucho tiempo.- dijo Will, acariciando el cabello de Lizzie.

-Ya que hablan de mí, pues me encantaría, en serio adoraría que me dijeran de que se trata… -se puso frente a ellos, tratando que con sus ojos, poder sonsacar el tema por el cual William y Elizabeth se encontraban en esta isla.--¿savy?

-Lo sabrás muy pronto, te lo diremos una vez que estemos en el Perla…-le contesto William, logrando que Jack hiciera una mueca de fastidio.

-Créeme chico, es lo que mas quiero ahora, pero resulta que estamos perdidos, y mi preciada brújula lo tienen esos tipos, así que en serio apreciaría que des unas cuantas sugerencias…-se acerco a el, meneando la mano, y tratando con ese ademán apurar las ideas frescas del joven Turner.

-Un marino no puede perderse, busquemos el sonido del mar.---determino Will comenzando a caminar.

-Esa idea era mía.---trato de seguir su paso, mirando a Lore dijo---quería una comprobación de ella.

-si claro…---respondió ella caminando hacia la misma dirección.


Dicho y hecho, habían llegado hasta la playa. Sin embargo el Perla Negra no estaba.

-Bien hecho William, sin embargo recordaras que una isla tiene muchas playas.---dijo tratando de hacerle ver que el Perla no estaba.

-Lo se…al menos tenemos una referencia.—dijo Will, miro a Jack. De pronto de forma poco entendible, una lanza se incrustó en la arena blanca de la playa, en un momento, muchas lanzas se veían, trataron de evadirlas. Los sonidos y gritos, confirmaron que no estaban solos. Giraron al mismo tiempo, y vieron a la muchedumbre enfurecida tras ellos, en un momento estaban lanzadose hacia ellos. El grito de los 4 personajes y una huida apresurada se podría observar de pronto, sin embargo no había a donde huir, parecían rodeados.

-Ahora quiero escuchar tus ideas.---dijo Will corriendo.---Jack se mostraba confundido, como si su expresión rogara por un milagro, o buscara entre sus marañas de ideas alguna que pudiera servirle ahora.

-¡Miren!---dijo Lore, indicando como el Perla se dejaba ver detrás de un cayo. Se miraron entre si, mientras se lanzaron hacia el mar, nadando hasta poder sujetarse de las cuerdas que los tripulantes del Perla Negra les arrojaban.

-Ahí estas…--susurró Jack, al ver como su brújula colgaba del cuello de uno de los hombres. Trataba de acercársele con su sutileza, sin embargo el movimiento y la fuerza de la huida lo hacia algo difícil. Así que no dudo en anteponer su improvisado ingenio ante la fuerza física que pocas veces no lo satisfacía. Disminuyo su velocidad desenvaino su espada y amenazante se acerco al cuello del hombre.

-¡Oye Jack! No creo que sea prudente---indico Will deteniéndose. Subió la cabeza y pudo observar perfectamente como la brújula colgaba del cuello de aquel hombre.—lo necesitamos.---le dijo a Jack.

-Créeme que yo también…---lo acorralaron sin tomar en cuenta el tamaño y proporciones de aquel hombre.---Y bueno…---dijo esperando que William atacara. Se miraron y no tuvieron mas opción que acertar al pensar que la inteligencia hoy ganaría.---¡Listo!---cruzaron sus espadas y luego las hicieron caer haciendo que el gigantesco hombre bajara la cabeza, aprovecharon en empujarlo y arrebatarle del cuello la brújula. Otra vez corrían despavoridos cerciorándose que Elizabeth y Lorelai estuvieran casi por abordar el Perla.

Nadaron hasta no permitir que el cansancio los venciera, las obstinación de los nativos se hacia ver.

-¡Sujétese bien!---exclamo Gibbs.----A estribor, ¡Rápido!--

-Recordaran…---dijo sosteniendo con fuerza la cuerda.---este día como la vez en que casi le roban al Capitán…---no termino de hablar, su tripulación halo la cuerda, hasta que su querido capitán estuviera tendido en la cubierta del perla Negra.


-¡No puedes tenerla así!---exigió William palmeteando la mesa de cedro que era adornada en el medio por un tazón de plata con deliciosas manzanas.—Entiendes…

-Elizabeth…---la miro.---pensé que me contarían de algún problema… para variar…--Jack bajo la mirada.---no que me vendrían a exigir cosas que ya están resueltas.---levanto la mirada mientras le sonreía a Will.

-Jack no seas descarado.---lo miro con confusión.---al menos… no lo seas mucho… Will me dijo que la tienes secuestrada… Te crei capaz de muchas canalladas, pero esta…---dijo sentándose en una de las sillas.

-Eso te pasa por subestimarme querida.---expreso con orgullo el capitán, pero al notar el malestar en la expresión de Elizabeth, suspiro arqueando las cejas. —Bueno cuando me dirán que los trae devuelta--- se miraba las uñas con suma dedicación.

-¿En serio no se te ocurre?---pregunto Elizabeth. De un bolsillo de su chaqueta saco y desdoblo un papel que luego extendió hasta Jack. Este lo abrió con interés.

"Debo suponer que su amistad con el Capitan Sparrow ahora no les es del todo agradable. No volverán a ver a su Gobernador hasta que la afrenta que esa rata, que se hace llamar pirata, hizo contra mi sea resarcida. En un mes contando desde ahora, los veré en "Tortuga" pero ustedes deben darme algo que, Jack Sparrow seguramente para esa fecha ya debió haber obtenido, de lo contrario, no verán mas de este hombre, nada mas que esta estupida peluca. Y díganle a esa rata que, quiero a esa bruja italiana. Tienen 1 mes" Fredor Scurnodoiv.

-¿Y bien?---pregunto William

-Pues…---rumiaba alguna idea, Jack examinaba la carta, y cerrando los ojos dijo.---¿Quién podría vivir tantos años con ese nombre? Fredor Scornudo…---se reía, aunque dejo de hacerlo al ver los rostros indignados de los jóvenes.

Después de casi ser sonsacado, trato de contar su propia versión de los acontecimientos, ocultando estratégicamente el origen de sus actos, como que el mapa lo había encontrado el, y que pues los fines eran estrictamente personales.

-No te creo…---dijo Elizabeth.—Así que lo mejor que podemos hacer es encontrar eso que tanto quiere ese animal y dárselo…y tu nos tienes que ayudar…---determino Elizabeth.

-Tengo 2 preguntas… ¿Por qué yo? Y ¿Qué sucedió exactamente?---se reclino en la silla, mientras cruzabas sus piernas en la mesa.

-Porque tu eres el responsable de esto, creo que tener un tipo de relación contigo siempre nos traerá problemas.

-Siempre te lo he dicho Will, a veces hay que afrontar las consecuencias de nuestros actos…---le sonrío.

-Si, por eso nos ayudaras… Su barco ataco una madrugada en Port Royal, mientras defendíamos el fuerte, no pudimos percatarnos de lo sucedido.---explico Elizabeth, sus ojos se empezaron a humedecer.---entiende Jack… necesitamos tu ayuda.

-Bueno…---suspiro.---¿ y la gran flota real que debe resguardar al pomposo Gobernador de Port Royal?

-Recurrimos a ti porque…---Will parecía que sufría al articular su respuesta, apretó los puños.---porque tu conoces mas del mar que ellos, lo sabes, ahora ayúdanos.

-Ya veo…---sonrío, camino al lado de Elizabeth.—Pues les tengo una proposición…--puso su índice en la barbilla sonriendo con persuasión.

-Eso es lo que no quería escuchar…--dijo Will bajando la cabeza.---Sin trampas Jack…

-Como crees… ¿Cuándo he dado motivos para que pienses que mis intenciones tienen doble sentido?—le dijo a Will acercándose a el con cinismo, posteriormente alejándose para no soportar la expresión indigna de Turner.—Bueno… entonces…

-Entonces…---repitió Elizabeth.---haremos el trato que desees, solo te pido esta vez que seas un poco sincero en lo que acordemos, al menos en la parte en que mi padre se salve… ¿si?

-Claro que si, Lizzie… El Gobernador a salvo, eso ya lo tengo como un asunto demasiado pendiente, tanto como las ganas tengo de decirles el plan que… es decir, la estrategia de rescate, ¿savy?—sonreía, ante los rostros conformados de los jóvenes.


-¿Y ese mapa donde esta?—pregunto la joven Swan mirando hacia el mar.

-guardado… no te preocupes, cuando sea necesario lo veras.---contesto el pirata algo nervioso.---Lo que me preocupa ahora es algo muy extraño.

-¿Qué es?—pregunto Will.---Contesta, Jack.---replico ante el silencio del capitan.

- Io non soportare su questo! Maledeto pirata.—interrumpió Lorelai, quien estaba amarrada a unos aparejos. Se levanto de uno de los barriles que le servian de asiento.— non soportare

-Yo si lo soportare, querida.—Le contesto Jack con una cínica sonrisa. Pero se encontró de lleno con la mirada dolida de la joven italiana, el sabia muy bien como de humillante podía ser que te priven de la libertad, esa preciada facultad que la vida te otorgaba, así como te la quitaba. Su rostro estaba algo colorado por lo rayos calientes del día, su piel se mostraba tersa, deseable para ser acariciada, de la forma en que el deseaba, solo poder tocar esas mejillas, unas que jamás había visto.—Bien.---desenvaino una daga de su fajin, y corto la cuerdas, y de esa forma libero las muñecas de Lorelai. Tuvo entre sus manos las manos suaves de la joven, la cual todavía lo veía con extrañeza y sorpresa. Los dedos sobaban delicadamente las muñecas de la joven, para tratar de disipar algún vestigio de zona enrojecida por las cuerdas. Ante esto, ella quito sus manos y bajando la mirada.--¡Escuchen bien! Nadie mas deberá atar a la Señorita Beluscci, ella podrá desplazarse por todo el barco, cuando quiera---determino Jack, tirando al suelo las cuerdas.

-Sabia que no podías ser tan… tú---dijo Elizabeth al ver la acción del pirata.---No me he presentado con formalidad, Soy Elizabeth Swan.—le extendió la mano a la joven italiana, demostrando una sonrisa amistosa.

-Io sono… Lorelai Beluscci.---le contesto a ella apretando delicadamente la mano de la joven Elizabeth.

-Creo que a Will ya lo conoces…---la joven Swan miro a Will.

-Si el Signor Turner, me salvo.---Lorelai lo miraba con devoción, sus pupilas tiritaban, lo cual no pudo ser inmune a la gran observación del Capitan Sparrow.---Io le estoy Molto agradecida…

-No tienes de que… pero dime Will.---le contesto amablemente.

-De acordo--- sus ojos estaban aun mas ilusionados, atrayendo la mirada de preocupación de Elizabeth y Jack, y el nerviosismo de Turner.---Will…

-Bueno eso fue suficiente… tenemos planes.---agrego el pirata, tratando de atraer la atención de ellos.

-No te preocupes Lorelai, Jack prometió que después de lo que hagamos, te liberara, necesito tu ayuda, fuiste la única forma de poder sellar nuestro acuerdo con Jack…---se explicaba Lizzie, mientras le tomaba las manos a la joven Beluscci.---por favor.

- Non capisco … ¿Acaso volvió a usarme como intercambio?—recrimino la italiana, con furia, tratando de transmitirle algo de temor al pirata.

-No se trata de eso, Mi padre fue secuestrado por Fredor Scurnodoiv, lo debes recodar un tipo que quiso llevarte con el, cuando estabas en Tortuga.

-Io capisco, si lo recuerdo, maledeto grosero… bene… ¿rapto a tu Padre?---contesto la joven, apretando mas fuerte las manos de Elizabeth.

-Si, Jack tiene algo que ese tipo desea, debemos hallarlo en menos de un mes, para poder intercambiarlo por la vida de mi padre, y ese día necesitamos de tu presencia, al parecer quiere verte… pero no permitiremos que eso suceda, solo necesitamos las cosas indicadas.---le dijo, llorando.

-Io lo siento mucho, te ayudare, así como William me ayudo, lo hare por ustedes, debes tranquilizarte, tu Padre estará bien.---la abrazo fuertemente.—pero… ¿Seguros que ese maledeto pirata no esta tramando algo?—dijo mirando con desden hacia Jack.

-Eso tememos, pero confío en Jack----dijo William.

-No se porque dudan, les di mi palabra.----sonrío---pero… los que les quería decir desde un principio es que algo esta pasando, estuve estudiando el mapa, y trate de encontrar la ruta para el primer punto, pero la brújula no funciona.---dijo Jack con preocupación.

-¿Qué? En Primer lugar, el mapa tiene puntos… ¿Cómo?

-Si Lizzie, es como una lista de lugares, y objetos que se deben conseguir para llegar…

-¿A dónde?---pregunto Lore con mucho interés.

-A la Fuente Eterna de la Juventud, querida.---le contesto el pirata, como si hablara de la situación mas natural que podria existir.

-¿Qué? Claro… entiendo…---puso su índice en el mentón.—quizá si le pedimos ayuda a Poseidón, nos mande sirenas… y nos guíen mas rápido…--respondió con ironía.

-No, no, no… créeme… o bueno créele, esta hablando de cosas reales, he visto ya muchas cosas.---contesto Elizabeth.--¿Cómo es eso que la brújula no funciona? ¿Cómo podremos llegar?

-Pero, usen otra brújula…---aporto Lorelai.

-No es tan fácil, la brújula de Jack no apunta al norte, apunta al lugar o la persona u objeto que mas desees… necesitamos de eso.

-y también debo creer eso, Will.

-claro Lore… exactamente…--contesto Jack con una sonrisa irónica.

-Pero... ¿el mapa no tiene indicaciones?—pregunto William.

-No, este es el mapa mas extraño que he visto, parece como que solo nombran los lugares, como que para llegar a uno de esos lugares, primero debes pasar uno por uno, cada sitio, es como si este mapa fuera un acertijo, es lo único que he podido descubrir de el.---respondió sinceramente el capitán.

-¿Qué haremos entonces?---pregunto Elizabeth.—Tenemos poco tiempo…--su voz se angustiaba, pero un abrazo del joven que amaba la reconfortaba.—di algo Jack…

-Bueno…---se acerco hasta Gibbs---en estos casos, lo mas sensato que podria decir es que… Maestre Gibbs…

-Señor…---respondió con tono marcial, mientras lo miraba con sumo respeto.---dígame.

-Que le parece si nos lleva al Río.---dijo el capitán sonriendo.--- de una vez… --determino antes de alejarse hacia otro lado de la nave.

-Entiendo… ¡A Estribor! Rápido… o los tirare por la borda para alivianar la nave…--fue la amenaza de la segunda al mando, rápidamente toda la tripulación se encontraba en acción, dando el nuevo rumbo al barco.

-¿El Río?---pregunto Lore.—¿Eso es todo?---dijo indignada.

-Y aunque no lo creas es buena respuesta, ella nos ayudara.—dijo Elizabeth con voz esperanzadora, abrazo a William, siendo también correspondida por el.

-pero… ¿Quién es ella?---pregunto demasiado extrañada.---¿Quién es?

-la que vive en el Río, señorita Beluscci---le respondió Gibbs, mientras ataba unas cuerdas en el aparejo.

-si, si… pero ¿Qué tiene que ver ella en esto? ¿Cómo se llama?---solo podía preguntar ya que las respuestas que les daban solo creaban mas incógnitas.

-Es la Tia Dalma, y ella nos dirá como entender y llegar al mapa.—respondió William.

-¿Es cartógrafa? Pero si dicen que el mapa es muy extraño, tendría que ser adivina o bruja para poder ayudarnos…---explico la joven italiana.

-Así es… y nos ayudara.---termino de explicar Elizabeth.

-Io Entiendo… Fuente de la juventud, Brújula rara, y Bruja...—se apoyo a los barandales.---io entiendo.


-¿Alguien puede vivir aquí?---dijo Lorelai observando a su alrededor, era lúgubre, tenebroso. Algo desconfiada se atrevió a preguntar el porque de la razón de que alguien en serio podría vivir en un lugar como ese. El río que decían ellos, parecía mas un pantano, el aire era como un somnífero extraño, no era desagradable pero si atrayente, como si fuera a arrastrarte en lo mas profundo de los misterios del mundo.

-Créeme que si.—le respondió Will. La balsa que los transportaba avanzaba lentamente hasta la pequeña casa de madera que estaba asentada en una pequeña colina a orillas del Río. La primera balsa, estaba ocupada por Jack, Elizabeth, William, Lorelai, Gibbs y Vince; y la segunda, por Pintel, Ragetti, Cotton y Marty, quienes lealmente acompañaban a su capitán, o talvez sus intenciones eran saber los planes de su primera en mando, solo por si sus vidas están involucradas en cuestiones mortales.

La balsa había tocado la orilla, el primero en bajar fue Jack, seguido de Will quien ayudo a bajar primero a su prometida y luego a la joven Beluscci, a quien le ofreció su mano para poder ayudarla a pisar tierra firme.

-Graccie Will.---ella lo miraba con cariño y al mismo tiempo con nerviosismo, jamás antes había estado de un hombre así, tan caballeroso.

-¡Si! Gracias William…--dijo Jack al dar la vuelta, algo incomodo por tales muestras de superioridad, facultad que creia que el joven Turner quería hacer resaltar para poder opacar su personalidad.---Bueno, Caballeros, Señoritas… vayamos.

La puerta de madera se abrió, el crujido hizo llamar la atención de la propietaria de la casa en el Río. La tía Dalma alzo la vista, y lo primero que diviso fue a un buen recordado pirata, y un joven que ya conocía.

-William Turner…---dijo Tía Dalma, acercándose a el, y dejando a un lado el objeto que la tenia entretenida hace unos momentos. Jack giro a ver tal saludo, algo indignado, tosió un poco para llamar la atención de su vieja amiga.-Y Jack Sparrow.---lo miro de reojo, mientras los dedos de la bruja acariciaban las mejillas de un nervioso Will.

-Eso…--decía Jack.

-Tú…---susurro la bruja, dejando a un lado a Will.---tienes un indicio del destino… cubriéndote… Lorelai Beluscci…---quien recién se había asomado temerosamente por la puerta.

-¿La conozco?—dijo la aludida casi hipnotizada por la voz de la Tía Dalma.

-Esto ya lo he escuchado antes—farfullo Jack. —Bueno… veras… no disponemos de mucho tiempo para presentaciones formales, queremos tu ayuda, espero que no nos lo niegues.

-Siempre estoy presta para lo que necesites, si tu estas apto en pagarme por mis servicios…---camino hasta su mesa mientras guardaba en un cajón, un frasco con algún extraño animal en la que ella estaba hace unos momentos ocupada. Ante el temor y algo de repugnancia, Lore retrocedió, hasta estar al lado del joven Turner, quien le brindaba confianza.

-Sabes que si…---Jack le dio una señal a Gibbs, con la mirada, quien inmediatamente trajo un pequeño baúl de caoba, posteriormente colocándolo encima de la mesa.---ahí lo tienes…---abrió el baúl, para dejar ver en el interior. La mujer lo tomo entre sus manos, dejándolo ver en todo su entereza. Era plateado, con deliciosos bordados en el escote, y basta. La tela tenia algo de brillo, que también era suave y hermosamente deseable.---Es muy fino…---se acerco Jack a la tía Dalma, mientras lo que le decía parecía decirlo en secreto, aumentado así las ansias de la Tía Dalma por aquel hermoso vestido.

-Che cosa?--Lorelai se acerco un poco, para tratar de ver mejor lo que muy bien recordaba.--- ... Questa è la mia proprietà, appartiene a me.---expreso ella, cruzando sus brazos. Casi todos la miraban confundidos.—Que eso me pertenece.—recordó hablar español.

-En serio…---dijo Jack algo nervioso.---no lo creo.

-Si lo es… y tu me dijiste que no tenían mas ropa mía.---su voz se enfurecía.---e hiciste que me humillara haciendo que usara esto.---su mano mostraba la ropa que ahora llevaba.---y ahora se lo darás a esa Señora----ahora casi gritaba, indignada.

-¿Insinúas que no soy digna de usar esto?—La Tia Dalma, la miraba con molestia, mientras le enseñaba el vestido con desprecio.---¿Qué estas queriendo decir?---podía ver las uñas negras de la bruja cerca de sus mejillas, unas muy largas.

-Bueno--- se ponía atrás de William Turner.---Pues… que tengo un abanico que haría buena combinación con ese vestido.—casi farfullo.

-Eso me parecía…--respondió guardando el vestido de la joven en el baúl, y dejándolo a un lado.---lo acepto…---dijo sonriendo mientra miraba a Lorelai.

---y también se Jack Sparrow… que eres un cínico desvergonzado, como era de suponer… la procedencia de ese traje, es el hurto, que también es la forma y la razón por la cual, esa niña---señalo a Lore.---esta aquí.

-Si---afirmo con naturalidad el capitán.---Pero veras no he venido a ser juzgado, ni para arrepentirme… si lo quisiera iría a…---vacila un poco mientras se sienta con cinismo en una de las sillas.---Bueno te decía de esto.---de una bolsa de cuero, saca el mapa, y extendiéndolo en su totalidad, para la observación plena de la Tia Dalma, lo coloca en la mesa.

-Tan descarado… y tan ambicioso…---contesto ella, observando plenamente el mapa ante sus ojos.---¿habría una palabra para hacerte desistir de esta locura?

-¿Existe una razón para eso?—dijo Jack admirado, la preocupación de su amiga, se hallaba en un terreno que a el le encantaba, el misterio y la adrenalina.

-Aunque la hubiere, jamás le harías caso.---determino ella.---pero te lo diré, existe en el objetivo de este mapa una bendición y una maldición…

-No quiero interrumpir… pero podrías primero explicar como entender esto, y luego el mensaje espiritual.---decía un ansioso capitán Sparrow.

-claro…---tomo de una vieja cajita, unos pequeños huesos, y los arrojo a la mesa—estaba segura de la existencia de este lugar, pero no creí que otra vez lo volvieran a encontrar.

-¿Qué alguien ya ha estado ahí?—pregunto Elizabeth, sentándose al lado de Jack.

-Por supuesto, sino como existe este mapa.---le contesto el pirata.---continua por favor…

-Esto mas que un mapa… es un listado de objetos que necesitaran, para una especie de llave…--la bruja no dejaba de ver los huesillos como tratando de encontrar las verdades en ellos.---esto.---dijo señalándolo con su uña negra.---es una isla… donde encontraran el primer objeto.

-Mas parece una mancha azul en el mar, solo que mas oscura… ¿esta segura?—dijo Will sin dejar de ver el mapa.

-Si lo estoy William Turner, y veras en este viaje que no todo lo que parece que es, lo es en verdad… claro que lo sabrás---le dijo la bruja.---esta es la Isla Azul. Y lo es porque guarda un tesoro muy resguardado… un secreto.—su voz endulzaba los oídos del capitán, mostrándole los ojos mas ansiosos que podría tener.---tan suficiente para ustedes.—miro a la tripulación---como para su querido Capitán… les aseguro que se arrepentirá.---les sonrío.---Cada medio siglo, en lo alto del montaña de esa Isla, se crea un diamante azul…

-¿Es grande?—pregunto el pirata entusiasmado.

-Luego sabrás que el tamaño es lo de menos…---le respondió la Tia Dalma—las que lo custodian creen que es la lagrima de su diosa… y en serio lo es, fue una mujer a quien un hombre, típicamente, la desgracio. La engaño, para llevarse el tesoro que guardaba su pueblo, la abandono. Los hombres de la Isla, la asesinaron por la traición, así que la naturaleza se vengo por ellas, y mato a cada hombre, de ese pueblo, y a ella la inmortalizo en esa montaña, se dice que sus lagrimas pudieron ser tantas como las aguas del mar, pero la naturaleza la encerró en ese lugar, haciendo que sus sollozos se convirtieran en diamantes, para que así a los marinos ambiciosos, se les atraerá, para que supieran del infierno de la venganza.

-Que triste…--suspiro Lorelai.—no fue su culpa, solo creyó en la persona equivocada.

-Si claro…---farfullo Jack.—Bueno entonces quienes custodian ese diamante son…

-Mujeres, claro----le respondió la bruja.---pero la subestimación siempre ha matado a los hombres, no importa de que tipo, siempre lo ha hecho, por eso te advierto, cuídate… el mundo no se quiere quedar sin el Capitan Sparrow.

-Si claro…---farfullo esta ves la joven italiana.

-Entonces debemos hurtarlo.---Jack mirada de reojo a Lorelai.—perfecto… entendí bien entonces… cuando llegue a ese lugar, el mapa va a revelar la siguiente ruta ¿savy?

-exacto, pero les resumiré esa parte, lo que necesitan son: el diamante azul…--dijo indicando la franja en el mapa, o sea el lugar de la Isla Azul.—Un mango de oro puro, solo podrán encontrarlo aquí.—señalo la parte del mapa, era representado por el dibujo de un barco hundido, con una equis blanca encima.---Se llama el "Corazón de Poseidón"—les sonreía.—mucho cuidado con lo desconocido y lo que estuvo en tierra, de alguna forma siempre se queda…---quería reír, pero sus ojos guardaban algo.—para encontrar ese mango de oro, deben buscarlo en las galeras de ese barco hundido, entiendan esto… solo deben tomar ese mango de oro, solo eso.---miro a Jack.—lo digo por ti… si quieren morir prematuramente, pues háganlo.---determino la Tia Dalma.

-Pero ¿Cómo lo reconoceremos?---pregunto Elizabeth.

-Porque será el único mango de llave que encuentren, y justo en el cabra el diamante azul, no es muy complicado… además esta la brújula--le respondió.---el Ultimo pues… lo descubrirán solos… cuando lleguen aquí.---les mostró la penúltima ruta del mapa, era un dibujo de una simple isla.—hay una casa ahí… es la única que encontraran, porque la isla es desierta, solo ocupada cuando llegue alguien a sus playas, pero les digo que esa casa esta escondida, pero la encontraran… ahí simplemente encontraran la ultima parte de la llave, el cual deben unir al mango de oro que debe estar ya incrustado al diamante azul.—les explicaba, se levanto y se dirigió a uno de sus anaqueles buscando sabe Dios que cosa.---cuando lo tengan todo, solo deben desear a la brújula la ruta de la isla donde esta la Fuente de la juventud, y buscar la puerta que abrirá esa llave.

-¿y que porta es esa?---pregunto Lorelai.

-la única puerta que puede ser abierta por esa llave.—le respondió la tía Dalma, dando vuelta, apretaba en su puño un pequeño frasco.—Pero claro… se supone que el que debería abrir esa puerta, debe ser Fredor Scurnodoiv… pero eso lo decidirá al final Jack…--lo miro.—si lo harás tu, al final sabrás que es lo que deseas de verdad.—se acerco a el, su mano se extendió hacia el pecho del pirata.---Sabrás que hay acá.—palmeteo el pecho del capitán.---no solo sangre y ambición, sino algo mas complicado… si lo sabrás.

-Si ahora recuerdo, falta que nos digas la parte mala de esto.---arqueaba las cejas, mientras con sus dedos peinaba su bigote, deseando con todo sus fuerzas que los augurios de la Tia Dalma, no fueran lo que el se imaginaba.

-Podría haber mil maldiciones en esta travesía, y claro que las hay, pero ninguna será como la del final, que mas que maldición es una decisión… Todo cambiara esa decisión, para su desgracia o beneficio, su destino esta en sus manos.---les termino de explicar.

-Bueno… eso es todo.---dijo Will tratando de romper el silencio que se había formado por las ultimas palabras de la Tia Dalma.

-Suena fácil…---dijo Pintel sonriendo.—fácil.

-En teoría, es fácil… espero no morir en el intento… aun no me compro mi ojo de vidrio…--le contesto Ragetti.

-Toda esta historia suena a una cadena de trampas y maleficios, si estoy seguro.—decía Gibbs.

-Yo también…---le aseguro la Tia Dalma.

-Bueno, ¿Cuándo no nos han advertido cosas así?—se levanto el capitán, tratando de dar ánimos a las desalentadas caras de su tripulación, torció el labio, mientras sacudía su cabeza.—si eso creo…

-La muchacha…---miro a Lorelai.—tu niña, veo el destino tuyo a flor de piel, muy pronto comprenderás lo que siempre no quisiste saber, pero que tu ser siempre busco…--esa frase termino de asustarla.

-pero…---susurro ella.

-Necesitaras esto…--le dio a Elizabeth un pequeño frasco, el cual apretó entre sus manos.---mucha suerte para ustedes… --la miraba casi transparente, Elizabeth la miraba extrañada, pero con el pleno entendimiento que la mujer que apretaba sus manos, sabia algo que ella deseaba, y que guardaría ese frasco, como su provisional propio tesoro.—

Cuídala.—dijo la Tía Dalma mirando a Will.---Les daré la ultima señal que los llevara a la primera Isla, suerte.---volvió a reunir esos huesillos, los junto en su puño y casi aspirando de ellos, los lanzo a la mesa, no los dejaba de ver.---Esta Noche… esta misma, cuando retornen al Perla, busquen a polaris, y a la segunda estrella a la derecha y hasta el amanecer…---les miraba con una mirada resuelta, y la esperanza de volver a verlos con vida.


-Señor, el capitán Giacosa esta aquí.

-Que pase.---estaba mirando por la ventana, la mirada era de enfado y humillación, y es que hace unos momentos atrás, el se encontraba esperando en el muelle de Canterbury, a la que después de unos meses seria su esposa, y llevaría a vivir a Londres. La diligencia había sido una perdida de tiempo, el "Sol de Toscana" nunca había llegado.

-Signore…---susurro el capitán italiano viendo la espalda de aquel hombre que lo había mandado a llamar. Quien miraba a la ventana aun, estaba vestido con unas ropas de visible finura, una casaca francesa negra, con los botones plateados bordados, pantalones claros, en cabello recogido formando una pequeña coleta. La camisa blanca, hacia juego con los calcetines del mismo color. Tenía el cabello oscuro, los ojos verdes, y su piel era blanca, su rostro aunque lucia duro y serio, dejaba traslucir su juventud y lo apuesto y gallardo que era.

-Alexander Brünswick-Luneburgo .---dio la vuelta el mismo al dar su propio nombre.---¿Qué paso?

-El "Perla Negra" nos paso Signore, trate de luchar pero eran mas fuertes, eran piratas, quise cambiar la vida de la Signorina Beluscci, pero…---cayo arrodillado a punto de romperse en llanto, la frente del viejo capitán estaba arrugada, mientras los trémulos ojos miraban al hombre que estaba al frente de el.

-Póngase de pie.--le dijo el, sus ojos eran fríos y misteriosos.—Edward.---el aludido se acercaba a el.—Usted Signore Giacosa, acompañare a este caballero, dándole la dirección exacta de donde y hace cuanto los atacaron esos piratas.—dijo en tono casi marcial, volviendo a mirar por la ventana..—Edward… avísele al Comodoro Lewis, zarparemos en una hora.

-Si Señor—respondió Edward.

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-Solo tenemos que usar la brújula y el mapa para encontrar las piezas del rompecabezas, estas nos guiaran a la fuente de la juventud y al "querido" gobernador…después de eso solo hay que rescatarlo- Jack repetía en voz alta las instrucciones de Tía Dalma, mientras ocultaba el mapa en su saco -… es fácil- concluyó, abordando el bote que los sacaría del pantano, seguido por su tripulación.

-¿Fácil? ¿Acaso escuchó algo de lo que acaba de decir?- pregunto Lore con su usual acento, antes de abordar –es demasiado peligroso- dijo finalmente dejando salir un suspiro.

-No, querida. Darte a ti un arma ¡Eso si es peligroso!- contesto Jack, recordando cierto incidente en su camarote. –Esto es solo un paseo- insistió ante el seño fruncido que Lore mantenía desde su último comentario. El sonido de un trueno hizo que la tripulación del Perla notara la inmensa nube que se dirigía hacia ellos.

-Tenemos que movernos rápido… se acerca una tormenta- interrumpió Will mientras tomaba un remo y junto a Gibbs llevaban el bote hacia el Perla Negra.

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-¿No es peligroso navegar con una tormenta?- preguntó Lore mientras Will la ayudaba a abordar el barco de velas negras.

-No te preocupes, este barco ha soportado cosas peores, es muy resistente- aseguró el joven armero. Ese comentario hizo que Jack se diera cuenta de que no muy comúnmente Will llegaba a decir cosas muy ciertas.

La joven italiana solo asintió con la cabeza, le encantaba la forma de hablar de aquel apuesto joven. Sin embargo, comenzó a dudar de sus palabras cuando la tormenta azotó al Perla Negra.

-¡Sujeten esos barriles! ¡Que esas cajas estén bien aseguradas!- Ordenaba Gibbs mientras se abría paso entre la fuerte lluvia y el feroz viento que amenazaba con arrastrar al barco fuera de su rumbo.

-¿¡Están seguros de que esta cosa no se hundirá!?- gritó Lore, tratando de que su voz fuera mas fuerte que el sonido de las olas chocando contra en barco.

-¡Si, no te preocupes! ¡Pero deberías ir al camarote de Jack! ¡Ahí es mas seguro!- sugirió Elizabeth mientras aseguraba las cuerdas que mantenían sujetas las velas.

-¡Capitán Sparrow! ¡Esto es una locura, si continuamos con este clima la tormenta arrasara el barco!- grito Lore, aproximándose hacia el timón, donde Jack luchaba por no ser arrastrado por el fuerte viento.

-¡Si tienes alguna idea de cómo salir mas rápido de esta tormenta, me encantaría escucharla!- contestó Jack mientras se aferraba al timón, él sabia que perder el curso bajo ese clima podría significar la perdida no solo le la tripulación si no también la de su querido barco. -¡Sujétate a algo!- Jack le ordeno repentinamente.

-¿Perche?- Preguntó exaltada mientras sujetaba el barandal al que había sido atada tantas veces en el pasado.

-¡Por eso!- contesto Elizabeth sujetándose junto con Will al mástil mientras señalaba la enorme ola que amenazaba con voltear al Perla.

Toda la tripulación dejo salir un alarido cuando la gran ola golpeo el barco, arrastrando cualquier cosa que no estuviera sujeta, incluyendo a algunos hombres que no lograron a sujetarse a tiempo.

-¡¡WIIIILL!!- se escucho la voz de la joven Belussci que había quedado atrapada por la corriente y se dirigía fuera del barco. Inmediatamente, el joven acudió a su ayuda, dejándose llevar por la corriente a pesar de que Elizabeth trató de sujetarlo. –¡¡WIIIIIILL!!- gritó nuevamente mientras caía por la borda hacia las mortales aguas.

-Ya te tengo- Jack logró sujetar la muñeca de la joven quien colgaba peligrosamente sobre las aguas que amenazaban con hundir el barco.

-¡¿Jack?!- cuestionó sin poder creer que fuera su salvador

-¡Si, no te reocupes por agradecérmelo!-contesto con un poco de esfuerzo ya que trataba de no ser arrastrado por la corriente fuera del barco al igual que la italiana.

-… ¿Quién esta en el timón?- preguntó la joven después de que Jack la ayudara a subir a bordo.

Jack abrió los ojos como si se acabara de dar cuenta de que había soltado el timón, acto seguido corrió hacia este lo mas rápido que pudo, soltando a Lore quien casi cae de nuevo de no ser porque Will logro sujetarla – ¡Es muy peligroso estar aquí! ¡Ven conmigo!- dijo Will mientras tomaba la mano de la joven y la llevaba hacia el camarote.

La chica levanto su brazo a la altura de su sien para protegerse un poco de la lluvia y poder ver hacia el timón donde Jack detenía el timón que llevaba un buen rato dando vueltas rápidamente. No podía creer que hubiera arriesgado a todos en el barco solo para salvarla a ella –"Seguramente pensó en que su recompensa se iba por la borda"-pensó Lore, improvisando una razón para comportamiento de Jack.

Una vez que Will la llevó al camarote y se aseguro de que no estuviera herida regresó a cubierta, dejándola sola.

Pasaron unas horas en las que la joven solo veía la lluvia y las monstruosas olas por la ventana antes de notar que la tormenta comenzaba a pasar.

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-¿Qué tanto nos alejamos?- Will preguntó mientras se acercaba a Jack, quien desenrollaba su preciado mapa sobre unas cajas que funcionaban como mesa.

La tripulación se dedicaba a reparar cualquier daño que la tormenta le hubiera provocado al Perla mientras Jack y sus nuevos invitados inspeccionaban el mapa; con el índice repasaba la ruta seguida y calculaba que tan lejos los había arrastrado la tormenta. Jack carraspeó un poco nervioso – según el mapa, nos encontrábamos en algún lugar, cerca de este punto- señaló el punto en el mapa – y la tormenta nos desvió a un punto… por… aquí- señaló un punto bastante alejado del primero.

-Debes estar equivocado- Protesto Will mientras se acercaba para ver mejor el mapa –La tormenta no nos pudo haber arrastrado tanto-

-En ese caso, que el "Capitán Turner" nos diga en donde estamos- contestó Jack un poco ofendido, dedicándole una mirada de infantil enfado a Will.

-¿Cuánto tardaremos en retomar el rumbo?- Preguntó Elizabeth, arrebatándoles el mapa de forma autoritaria.

Jack levanto la mirada hacia el cielo en busca de nubes. No había ni una sola –Si el clima sigue así, y el viento continua soplando tardaremos… alrededor de… dos… o tres… días- Esta ultima palabra la pronuncio con especial desagrado, sabiendo que Elizabeth había estado bastante nerviosa sobre el asunto de "no volverán a ver al gobernador" y si la ponen nerviosa podría matar a alguien.

Elizabeth miró el mapa una vez mas –Es demasiado tiempo- dijo sin levantar la mirada.

-Estamos demasiado lejos, querida- dijo Jack, tomando con cuidado pergamino de las manos de Elizabeth.

-¡¡LA DISTANCIA NO IMPORTA!! ¡¡ESTE ES EL LEGENDARIO PERLA NEGRA!! ¡¡EL BARCO MAS VELOZ QUE EXISTE!!- gritó repentinamente Elizabeth, haciendo que mas de un hombre diera un salto.

-Elizabeth…- Will puso su mano sobre su hombro tratando de tranquilizarla, pero lo único que consiguió fue un refunfuño de la chica y que esta se alejara del grupo hacia el otro lado del Perla con una tremenda sensación de impotencia. -¿Estas seguro de que no podemos ir más rápido?- pregunto a Jack.

- Si quieren hacer el intento en un bote, les recomiendo que empiecen a remar- bromeó Jack mientras guardaba el preciado mapa entre su chaqueta. –Que tontería que esto pase solo por personas que no saben sujetarse bien ¿no crees?- dijo Jack a Will con un tono insinuante hacia Lore quien había estado atenta a toda la situación. No porque en verdad creyera que todo eso fuera su culpa, más bien para molestarla un poco; ese se había convertido en su nuevo pasatiempo.

-¿Qué ha dicho? ¿Esta diciendo que esto es por mi culpa?- protestó enfadada acercándose a Jack amenazadoramente. –Usted fue quien soltó el timón- agregó la joven.

-No lo habría hecho si tú te hubieras sabido sujetar- dijo Jack con un tono un poco enfadado debido a la ingratitud que mostraba el ceño fruncido de Lore.

-¿¡Quién le pidió que me ayudara!? Will ya iba en camino- la última frase la dijo con un tono más cortes mientras le dedicaba una cariñosa sonrisa a Will quien le devolvió la sonrisa. Jack no paso eso por alto.

-Si no hubiera ido yo ahora estarías en el fondo del mar volviendo locos a los peces- continuo discutiendo –Y así ¿Cómo planeas que yo cobre mi recompensa?-

Lore se le quedo viendo sorprendida, ella pensaba que la había rescatado por su bien monetario pero no estaba segura hasta ese momento; ella habría preferido pensar que ese hombre… ese pirata… podía pensar en ella como un ser humano y no como una mercancía, como siempre la llamaba, eso la hizo rabiar –Usted es un… un…- Lore prefirió guardarse sus insultos, no conocía ninguno que lo describiera como ella lo veía en ese momento, solo soltó un refunfuño y se fue hacia el lado contrarío al que estaba Elizabeth. Dejando a Will y Jack solos.

Jack miro hacia estribor y vio a Elizabeth viendo el océano, aun enfadada; luego a babor y vio a Lore sentada en las escaleras igual de molesta –Ya no hay mujeres normales- se dijo así mismo, acto seguido, se dirigió al timón para encaminar su preciado barco en el curso correcto.

-¿Estas bien?- Will se acercó a Elizabeth, captando su atención.

-No tenemos tiempo que perder, si nos retrasamos un día mi padre podría…- Elizabeth no se atrevió a terminar de hablar, la sola idea de lo que su padre, su única familia, debía estar pasando la angustiaba demasiado, casi al borde de las lagrimas. Eso sin tomar en cuenta la enorme sensación de impotencia que le causaba toda esa situación –Solo quiero estar sola…- dijo dándole la espalda.

Will trató de decir algo, pero decidió hacerle caso; él sabía lo que era no poder hacer nada por salvar a tu padre y también sabía el sufrimiento que esto le traía a tus seres queridos. Dejó salir un suspiro y se retiro en silencio dejando a Elizabeth sola, como ella quería.

Elizabeth volteó disimuladamente para asegurarse de que Will se hubiese alejado y que no hubiera nadie mas alrededor suyo. Con singular prisa metió su mano dentro del bolsillo del chaleco y sacó la pequeña botella que Tía Dalma le había dado, la paseó entre sus dedos sin quitarle la vista de encima, no sabía exactamente que era la sustancia verdosa que contenía, pero si sabia lo que Tia Dalma había querido decir cuando se la entregó. -¿Cómo lo supo?- se preguntó en voz baja mientras movía el frasco y veía la agitación del líquido en su interior. De pronto, apartó la vista bruscamente, sintió una leve molestia en el estomago que después paso a su cabeza provocándole un fuerte mareo que la hizo perder el equilibrio obligándola a caer sobre el barandal del barco. Se sujetó con todas sus fuerzas a este mientras veía el movimiento de las olas con la intención de olvidar el dolor de cabeza o al menos las nauseas, pero por un momento Lizzie pudo notar las sombras que nublaban su vista, antes de perder el sentido.

-¡Elizabeth!- Una voz conocida hizo que la oscuridad desapareciera y Lizzie abriera los ojos sólo para encontrarse a punto de caer por la borda mientras Jack sujetaba fuertemente su mano. -¿Te sientes bien?- preguntó el preocupado pirata mientras la atraía hacia él para poder servirle de apoyo.

-Sí… claro, es sólo que me maree…- dijo apartándose del cuerpo de Jack para mantenerse en pie por ella misma -… esta tonta marea- bromeó con una falsa risilla mientras miraba el suelo.

-¿Marea?- rió Jack – ¿Desde cuando un poco de agua puede derribarte?- pregunto con incredulidad a la joven con la intención de saber lo que realmente le ocurría –creí que ya estabas acostumbrada al movimiento del Perla-

-Estoy acostumbrada a todo lo que este barco hace…- aseguró Elizabeth levantando la mirada hacia Jack. -…Pero no estoy acostumbrada a lo que me pasa—dijo casi susurrando y desviando la mirada nuevamente al suelo.

Jack arqueó una ceja - ¿A que te….¡Lizzie!- Elizabeth volvió a perder el equilibrio cayendo en los brazos de Jack –Tengo ese mismo efecto con todas las mujeres, pero tata de controlarte- bromeó Jack mientras la ayudaba q recuperar el equilibrio, pero se alarmo al ver su rostro, estaba pálido como si estuviera enferma.

-Creo que pesque un resfriado o algo así, ya se me pasara- llevo la mano derecha a su cien, frotando su rostro obviamente adolorido.

-Conozco una cura muy efectiva para estos casos- Jack tomó a Elizabeth de la mano y la llevo con cuidado hacia la bodega donde guardaban decenas de barriles, la mayoría con ron. –Un buen trago de esto aliviara cualquier molestia- dijo con una enorme sonrisa mientras le ofrecía una botella.

Elizabeth la tomó sin mucho interés para después sentarse en uno de los escalones por los que acababan de bajar.

-Hasta el fondo- Jack chocó su botella contra la de Lizzie, provocando un sonido agudo y después solo se dejo caer a su lado dando el primer y deseado trago.

Elizabeth estaba como perdida en sus pensamientos y parecía no importarle tener a Jack con casi media botella de ron bajando cada vez más rápido por su garganta. Sin prestar mucha atención llevó la boquilla de la botella a sus labios, pero cuando estuvo de dar el primer trago… se detuvo y miro un segundo el contenido para después dejar la botella en el suelo junto a su tobillo y levantarse del escalón bruscamente, dejando a Jack con una mirada confusa.

La joven estaba de espaldas con los brazos cruzados viendo la pared. El pirata la vio de reojo, sin saber que decir, era obvio que algo le pasaba, esto no era solo por su padre, algo más tenia preocupada a Elizabeth Swann. Jack abrió la boca para tratar de decir algo… pero la volvió a cerrar, no sabía lo que pasaba y no sabia que decir, pero aun así abrió la boca por segunda vez para tratar de romper ese silencio incomodo. –a…-

-Jack…- pero Elizabeth comenzó a hablar –Necesito decirte algo…- dijo finalmente dándose la vuelta hacia Jack, quien no podía ocultar su interés. –De verdad no se como decirlo… lo he ocultado por mucho tiempo- comenzó a caminar en círculos mientras hablaba, el malestar parecía haber desaparecido –Primero no estaba segura… luego empecé a negarlo, pero ahora, estando aquí en el Perla estoy completamente segura- Se sentó junto a Jack e hizo una pausa para ordenar sus ideas.

Jack aprovecho ese pequeño silencio para dedicarle una mirada de confusión y tomar un trago mas de ron, no entendía nada de lo que Elizabeth trataba de decirle, solo entendió que quería ocultar algo y que ya no podía. Parecía una chiquilla haciendo una declaración de amor. El pirata casi escupe su bebida cuando esa idea paso por su mente. ¿A caso Elizabeth estaba diciendo que lo amaba?

Elizabeth tomo aire y lo dejo salir en un suspiro –No se como decírselo a Will- agregó para después ocultar su rostro entre las rodillas.

¡ERA CIERTO! Elizabeth Swann estaba locamente enamorada de Jack Sparrow. El capitán miro como Elizabeth ocultaba su rostro y sonrió pícaramente ante tal descubrimiento.

-Hem… Elizabeth…- dijo seductoramente mientras se acercaba hacia ella y levantar su brazo con intenciones de abrazarla

-Jack…- la joven levantó la cabeza sin mirar al pirata -…estoy embarazada…-

El pensamiento de Jack se derrumbo repentinamente justo antes de llegar a abrazar a la afligida joven. El pirata apartó rápidamente su brazo. –Em…es…en... ¡¿embarazada?!- fueron las únicas palabras del capitán y después se produjo un silencio incomodo por unos minutos, pero para ellos parecieron horas.

-Estoy seguro de que Jack solo bromeaba- aseguró Will por enésima vez.

Se encontraba de pie junto al escalón donde la italiana estaba sentada.

-Usted sabe tan bien como io que ese maledeto no estaba bromeando- contestó la joven con tono melancólico que trataba de hacer pasar por enfado –A él no le importa nada mas que el dinero- cruzo los brazos –No es mas que un ladri, descarado, ebrio, mujeriego, interesado y… y…- Lore guardo silencio al ver lo divertido que parecía Will con las acusaciones hacia el pirata. Ella no lo sabía pero acababa de describir perfectamente al capitán Sparrow. La joven bajo la mirada totalmente avergonzada.

-Tienes razón- dijo el joven aun divertido mientras se sentaba junto a ella –Pero también es un buen hombre- dijo con un tono cordial lo que hizo que Lore lo volteara a ver.

-No lo entiendo….- Lore se acerco un poco a Will –Por culpa de ese hombre el padre de Elizabeth esta en peligro y además ustedes están obligados a hacer todo este pericolose viaje ¿A caso no sienten ningún resentimiento hacia él?-

Will dudo un poco en contestar –Es cierto que Jack nos metió a todos en este problema, pero estoy seguro de que nos ayudara a salvar al gobernador- Will prefirió no contestar la pregunta; la verdad es que Jack si era un buen hombre pero no lo consideraba alguien de confianza, a pesar de eso él no le guardaba ningún resentimiento, pero dudaba que Elizabeth lo viera de esa forma. Si algo le pasara a su padre, la vida de Jack podría peligrar.

Lore notó lo incomodo que Will lucía por la pregunta y decidió cambiar el tema –Esa mujer… tía Dalma- dijo tratando de recordar el nombre –parece una mujer muy sabia, aunque é molto strano. Me asustó bastante- dijo con un tono rosado en sus mejillas

-Sí, me paso lo mismo cuando la conocí, pero nos ha ayudado muchas veces… siempre que tengamos con que pagar, claro- dijo casi disculpándose por haber tenido que usar el vestido de la joven como intercambio.

-Ella dijo que un indicio del destino me cubría- dijo mas para si misma que para Will -¿Qué habrá querido decir?- volteó a ver al joven con cara de interrogante - siento como que ella me hubiera dicho algo que no se de mi, pero ella si, algo que solo ella sabe.- dijo en voz baja mientras bajaba la mirada hacia sus dedos entrelazados. –Es una extraña sensación- agrego con un tono juguetón hacia Will.

-Lo se- contesto el joven –ella me dijo lo mismo y me ayudo a descubrir algo en mí- inconscientemente Will pensó en los viejos tiempos cuando no creía en brujas del pantano ni monstruos marinos y sin darse cuenta dejo salir una pequeña risa.

-¿y que descubrió?- pregunto intrigada.

Will salio de sus pensamientos -es una larga historia- dijo sonriendo - pero te diré… que no importa que es lo q sea, lo importante es qué harás cuando lo sepas, porque de alguna forma… cambiara tu vida.-

La joven lo miro sorprendida por tal respuesta -¿la mia vita?- pregunto aun mas confundida.

-Así es- contesto sonriendo, no sabia porque pero la joven le agradaba, con todo y sus arranques furiosos, muy justificados, ademas pensaba en todo lo que debió pasar en el Perla Negra antes de que él y Elizabeth llegaran. De algo estaba seguro: No debió pasarla nada bien.

-Vaya que hoy hace calor ¿No te parece?- cambio de tema al sentir los rayos del sol golpeándolo directamente en la cara –Nos traeré algo de beber- ofreció amablemente para después dirigirse hacia la bodega.

Lore sonrió tiernamente mientras lo veía alejarse, Will era un joven sumamente amable, no tenia ningún parecido con "ese maledeto". La imagen de aquel asqueroso pirata la hizo borrar su sonrisa y recordar la anterior discusión con él -…sciocco (tonto)-susurró fastidiada para cruzar los brazos malhumorada.

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Elizabeth sentía como sus mejillas ardían de vergüenza debido a la mirada que el capitán mantenía en ella; como si estuviera viendo el bicho más raro del mundo -bueno, ya di algo- dijo finalmente enfadada después de hartarse de la penetrante mirada de Jack que de vez en cuando descendían hasta su vientre para después volver a su rostro-

-ha… y supongo que eso… es del joven William… ¿cierto?- preguntó un poco dudoso mientras señalaba el vientre de la joven con su índice.

-¡JACK!- protestó ofendida por la pregunta -Por supuesto que es de Will ¿De quien más?- agregó cruzándose de brazos logrando que Jack se alejara un poco de ella.

-En ese caso, no veo problema alguno querida Elizabeth- dijo poniéndose de pie y acomodando su sombrero –mm… excepto por los cambios de animo que has tenido, lo que probablemente se atribuyen al…- Jack dudo un poco en terminar la frase -…bebé- Desvió la mirada hacia el estomago de la joven del que solo podía notarse el leve abultamiento si prestabas suficiente atención –seguramente, el joven William quedara complacido con la situación- agregó antes de terminar con el líquido que quedaba en la botella.

-¡No puede enterarse!- gritó Elizabeth poniéndose de pie, jalando del saco de Jack -…nosotros nunca hemos hablado de tener hijos…. No se como lo tome- dijo con un tono melancólico mientras bajaba la mirada. –Jack… tú eres la única persona que lo sabe (eso podría ser algo no tan bueno)- dejo salir un suspiro y recargó su frente en el pecho de Jack. –No se lo digas- dijo más como una suplica que como un favor.

El capitán se quedo un momento mirando a Elizabeth con las manos en alto, nunca la había visto así: tan frágil y preocupada –Ya… tranquila querida, no es para tanto- aseguró, pensando en que su estado de ánimo se debía al embarazo.

-Después de todo, no querías estar sola…-

Elizabeth aparto su rostro del cuerpo de Jack y ambos miraron al joven armero que mantenía la mirada decepcionada sobre la pareja para después dar media vuelta con intenciones de irse

-Espera, Will…- Elizabeth trato de explicarse, pero cuando Will se detuvo para escucharla no supo que decirle y el joven continuo su camino. Elizabeth se quedo viendo la entrada en donde Will había estado – ¡No es lo que parece!- gritó más mas como un reclamo que como una disculpa.

-¡Sí, Elizabeth y yo solo estamos teniendo un intimo momento!- agregó Jack mientras rodeaba a Lizzie con su brazo.

-¡¿Qué?!....¡JACK!- reclamo la joven dándole un empujón que lo apartara de ella.

-¿Qué? No le dije lo de tu embarazo- se defendió inocentemente ante la mirada asesina de Elizabeth

-Ha…- Lizzie trato de decir algo, pero la presencia de un nuevo malestar hizo que llevara ambas manos a su cien y volviera a sentarse en los escalones sin quitar la mirada asesina hacia el pirata quien solo le sonrió inocentemente. Por un momento, la joven considero que decirle a Jack algo tan importante como eso, no fue una muy buena idea.

-¿Will? ¿Estas bien?- Lore se puso de pie y sacudió su pantalón al ver que el joven armero regresaba, pero tenia una mirada muy extraña, parecía enfadado -¿Will?- insistió después de no recibir respuesta alguna, aun así el joven, metido en sus pensamientos, la ignoró y continuó su camino hasta llegar a la parte más alejada del barco. Lorelai mantuvo esa mirada de preocupación en el joven – ¿Qué le habrá pasado?- desvió la mirada hasta la entrada de las bodegas donde vio salir a Elizabeth, parecía que buscaba algo… o a alguien y detrás de ella salió Jack. Lore frunció el ceño, seguramente algo paso entre Will y Jack -Ora che cosa hanno fatto?--reclamó enfadada apenas el capitán paso junto a ella, haciendo que se detuviera cuando estaba por subir las escaleras que llevaban al timón.

Jack la miró extrañado un momento, pero al ver a Elizabeth acercándose a Will entendió lo que quiso decir –Te aseguro, querida, que "eso" no lo hice yo… lo hizo Will- dijo con el tono que un niño usaría cuando acaba de hacer una travesura. Para después subir las escaleras y tomar el timón, e inmediatamente haciendo que Cotton se apartara.

-cosa?! (¿Qué?)- Lore lo siguió, pensando que Jack se estaba burlando de ella. –Explíquese- Ordenó aun más molesta

-No, claro que no querida…eres muy joven para saber lo que pasa- dijo en tono burlón mientras revolvía el cabello de la joven como si fuera una niña pequeña.

Lore le dio un manotazo que lo hizo soltarla – Non mi toccare!- grito furiosa -¿Cómo alguien puede ser tan descarado?- se cruzo de brazos mientras lo fulminaba con la mirada.

-Eso es fácil cuando eres pirata, amor- dijo con media sonrisa mientras echaba un vistazo a su extraña brújula y movía suavemente el timón, parecía que su artefacto ya se unía a la magia que se acercaba rápidamente al Perla, ya funcionaba, el amanecer estaba cerca.

-Ni que lo diga- contestó fastidiada mientras se alejaba hacia el barandal. Esa respuesta llamo la atención de Jack quien la miraba con una expresión de falsa molestia. –Ustedes los piratas son los seres más desagradables con los que he tenido la desgracia de convivir- Ahora la expresión de Jack era de autentica molestia –Ustedes solo piensan en oro… diamantes, ron… mujeres…. y ese tipo de cosas…- termino de hablar con especial desagrado.

-En eso te equivocas, Lore…- dijo cerrando su brújula y acercándose con ese característico balanceo hacia la joven, acto que hiso que Cotton retomara el timon, estando alerta de los movimientos de su Capitan. –La vida de un pirata es algo más complicado que eso. También nos gusta…--murmuraba--…el… y la…- Jack se llevó el índice al mentón y pensó un momento. Abrió la boca e intento decir algo, pero inmediatamente la cerró y continuó pensando –… No, olvídalo. Tienes razón- dijo algo sorprendido.

La joven trató de ocultar la leve risilla que el comentario le había provocado.

-Pero ¿Qué me dices de ti?- agregó repentinamente –Tú solo eres una chiquilla mimada que tuvo la suerte… o la desgracia, según desde donde yo lo veo de nacer rodeada de todos tus lujitos. Las personas como tú tienen la vida arreglada,- se quejo en un tono infantil – ¿Cual es tu meta en la vida? ¿Casarte un pomposo comodoro de peluca empolvada y modales refinados?- rió cínicamente mientras se alejaba de ella, caminando a lo largo del barandal con la vista en el horizonte. Esperó unos segundos por la respuesta de la chica, pero al no recibir ninguna giro discretamente la cabeza solo para encontrar a la joven con la mirada sorprendida y un notable color carmesí en sus mejillas. Jack no lo sabia, pero el motivo por el que la joven viajaba en el Sol de Toscana era para ir a Inglaterra y desposarse con Alexander Brünswick-Luneburgo… perteneciente a la Casa Hanover, sobrino del rey de Inglaterra, y pariente de la realeza Italiana, eso lo hacia prácticamente un príncipe.

Jack clavó su confundida mirada en el rostro de la joven, lo que hizo que la italiana desviara la mirada hacia el océano. –En realidad…- dijo la joven en voz baja, casi susurrando. Jack tuvo que acercarse un poco para poder escucharla. –Mi prometido debe estar reuniendo a sus mejores soldados para venir en mi ayuda- agregó casi en forma de amenaza.

-¿Lo ves?- Reprochó Jack –Solamente por estar un poco secuestrada tienes a media flota francesa…-

-…inglesa- corrigió la joven con el seño fruncido y brazos cruzados.

-Eso dije- contestó sin prestar mucha atención –…La flota ingle… ¿¡Prometido!?- Jack la miró atónito, con una mueca increíble sorpresa en el rostro.

-Así es- contestó algo molesta mientras ponía las manos en la cintura –Mi futuro esposo, Alexander Brünswick-Luneburgo, sobrino del rey y príncipe-duque de Inglaterra…- el rojo de sus mejillas había desaparecido y ahora hablaba con un tono de orgullo, sin notar la mirada asqueada de Jack –Es un muy respetable caballero, inteligente, ha tenido los mejores mentores en todas las ciencias… con una gran habilidad con la espada, además, ha sido asesorado por los mejores maestros en cuanto a navegación se trata. No dudo que en unos días alcanzara a este "montón de madera flotante" y…-Lore se detuvo repentinamente al ver el rostro confuso de Jack por el resiente descubrimiento.

-¿Prometido?- volvió a preguntar como si no hubiera escuchado nada de lo que la italiana acababa de decir.

La joven pudo sentir como el rojo de sus mejillas regresaba – ¡No esperaba que alguien como usted comprendiera lo que significa el poder desposar a semejante caballero! ¡Es un gran honor y todo lo que una chica como yo pudiera llegar a soñar! ¡Ser su esposa es lo que más deseo en esta vida! - gritó enfurecida para después darle la espalda con los brazos cruzados.

Jack arqueó la ceja y se acerco disimuladamente hacia la joven – ¿Eso me lo dices para estar informado o es que a caso tratas de convencerte a ti misma?- le dijo seductoramente al oído. No pudo evitar notar el sobresalto que causo la pregunta en la joven.

Lore volteó para verlo frente a frente –Es para que este informado- dijo secamente. –Y ahora… si me permite me voy a dormir-estaba a punto de bajar las escaleras.

-¿Lo quieres?- Pregunto el capitán en voz baja, en parte con la esperanza de que la joven no lo escuchara.

Lore volteó a verlo con una expresión seria y algo altanera -¿Scusa? Me parece que eso no es de su incumbencia-

-Solo contesta- insistió con un tono de fastidio.

Inconscientemente, la joven pensó en su respuesta -me casare con él, y pasare toda mi vida con él, es la única persona que estará cerca de mi, no quiero mas desgracias en mi vida.-esto ultimo lo dijo lanzándole una mirada de odio al pirata -ahora me iré a dormir, comienza a oscurecer y parece que será una noche fría- dijo antes de comenzar a bajar las escaleras con una pequeña sonrisa triunfante debido a la expresión de confusión que tenía Jack.

Bajó las escaleras lenta y delicadamente, pero antes de llegar al último escalón Jack pasó rápidamente junto a ella, dejándola unos pasos atrás.

-¿Sabes algo, querida? Creo que esta noche no me apetece escuchar la melodiosa serenata de mis hombres- dijo con cara de desagrado al recordar las ultimas noches en las que tuvo que dormir en compañía de su tripulación. Con un pequeño empujón abrió las puertas de su camarote, dejando ver el interior.

-Cosa?- preguntó sin entender lo que el capitán trataba de decirle hasta que lo vio entrar e instalarse desvergonzadamente sobre la cama.

-Creo que me quedare aquí esta noche. Después de todo es mi camarote ¿no?- contestó en un tono infantil mientras cruzaba los brazos tras la cabeza. No pudo evitar notar la cara de confusión de la joven. Jack se movió unos centímetros a la derecha, dejando libre un espacio en la cama –Claro que… estoy dispuesto a compartir- agregó con un tono seductor mientras arqueaba la ceja. –Si tú… quieres-

La italiana pudo sentir como sus mejillas ardían debido a tal atrevimiento por parte del pirata. Sei pazzo? Chiuso!- Ordenó señalando la puerta entre abierta. Aunque Jack solo le sonrió sin intenciones de moverse.

-No creo que eso pase querida. Mejor ponte cómoda- Insistió una vez mas –A menos que prefieras dormir con los caballeros de haya abajo- mencionó astutamente, refiriéndose a su tripulación que dormía placidamente en las bodegas –Aunque te advierto que hacen bastante ruido y su olor es… bastante interesante- agregó como ultimo intento mientras se levantaba para sentarse en la cama.

La joven estaba totalmente indignada, durante su secuestro había sido humillada, insultada y rebajada al nivel de esos asquerosos hombres, pero que el capitán tuviera semejante descaro le parecía insufrible -¿¡Sabe algo!? Quédeselo…- dijo mientras daba media vuelta hacia la salida haciendo que Jack se sorprendiera de que prefiriera dormir con una docena de hombre apestosos a dormir con él. –Si tengo que elegir… ¡PREFIERO DORMIR AFUERA!- fueron sus ultimas palabras antes de cerrar la puerta de golpe aunque por fuera aun se escuchaban murmullos reprimidos de la joven italiana que Jack alcanzo a entender, aunque eso no le intereso posiblemente eran insultos en su idioma.

spudorato, sfacciato, come si osa? perversi e pervertiti ubriaco.—gritaba desde afuera.-- Io preferisco le scale, io odio questa barca e io odio lui ... Non importa morire di freddo.

Una vez solo, Jack cambio su triunfal sonrisa por una mueca de decepción por no haber logrado convencer a la joven de quedarse. Se dejo caer sobre la almohada que después de casi dos semanas sin sentirla era como recostarse cobre las nubes; cerró los ojos con intenciones de dormir pero no pudo evitar dar un último vistazo a la puerta con esperanza de que la joven reconsiderara su oferta.

……………………

Fue alrededor de la media noche cuando un extraño murmullo despertó al capitán Sparrow. Jack abrió los ojos repentinamente encontrándose en un camarote oscuro a excepción de la poca luz que las velas ofrecían; se sentó en el borde de la cama con los ojos entre abiertos y aun somnoliento. Dejo salir un bostezo para después girar la cabeza en varias direcciones en busca del sonido solo para darse cuenta que las voces provenían de afuera de su camarote. Se dejó caer nuevamente sobre el cobertor con intenciones de volver a soñar, pero los murmullos se escuchaban cada vez mas fuerte, comenzaban a hacer mucho escándalo haya afuera.

-¡Silencio!- ordenó esperando que los murmullos cesaran. Pero estos no se detuvieron, al contrario, los murmullos se convirtieron en risas y algunos gritos -¡CALLENSE!- insistió aun más fuerte mientras presionaba la almohada sobre su cabeza, pero sin resultados. Fastidiado y aun somnoliento se levanto y caminó decidido hacia la puerta de su camarote.

Abrió lentamente la puerta y asomó su cabeza discretamente en busca del sonido.

Gracias a la luz que la luna le proporcionaba pudo ver al grupo de hombres reunidos junto a su camarote, alrededor de las escaleras que llevaban al timón; entrecerró los ojos, molesto por la falta de disciplina en su barco. Se acercó disimuladamente hacia el pequeño grupo, formado por no más de cinco marineros, con intenciones de tomarlos por sorpresa, pero pudo notar que los hombres estaban bastante entretenidos mirando algo en los escalones. Se acercó aun mas tratando de distinguir la sombra que estaba recostada sobre los escalones. Era Lorelai.

-¿Por qué no nos divertimos un poco con ella?- dijo una voz malévola que pertenecía a uno de los piratas. Jack lo miro con desagrado, al parecer ninguno de los presentes había notado la presencia del capitán.

-Pero el capitán nos desollaría vivos si le hacemos algo- interrumpió una voz igual de desagradable, pero mas tímida. Jack volteó hacia el pirata y formó una media sonrisa, le agradaba escuchar la fidelidad en sus hombres, o en este caso, su miedo.

-¿Estas loco? No escucharía nada y si pregunta le diremos que se ha escapado- Contestó un pirata distinto mientras se acercaba de forma perversa hacia la joven, pasando sus delgados y sucios dedos entre el cabello castaño de la joven que dormía profundamente.

-Si yo fuera tú no la tocaría- dijo el capitán Sparrow con tono autoritario, tomando por sorpresa a todos los presentes. Tenía los brazos cruzados y una expresión seria, casi enfadada mientras veía con desprecio a sus hombres.

El pirata apartó rápidamente su mano del cabello de la joven y se puso en posición de firme como un soldado, al igual que el resto de los hombres.

Jack mantuvo la severa mirada sobre los hombres –Caballeros…- dijo secamente –Me parece que las bodegas necesitan ser aseadas…. Cuanto antes- y como si lo hubiera ordenado, todos los hombres salieron a toda velocidad hacia el lugar indicado, tomando un balde que se atravesó en su camino. El capitán vio divertido como los hombres chocaban entre si para poder entrar en las bodegas. Giró hacia la joven aun con los brazos cruzados. La miro un momento. Dormía, era increíble, después de todo ese ruido y casi caer en manos de esos salvajes, la joven dormía como si nada.

Se acercó balanceante hacia la chica que dormía placidamente. Estaba sentada en uno de los escalones mientras dos peldaños mas arriba sus brazos entrelazados le servían de almohada, sus largos cabellos caían sobre su cara hasta sus hombros. Jack se inclinó frente a ella y pasó su mano varias veces delante del rostro de la italiana para asegurarse de que estuviera realmente dormida. Se alejó un poco cuando Lore se quejo entre sueños, una brisa marina había hecho que la joven se estremeciera por el frió.

Jack puso suavemente su mano sobre la mejilla de Lore, estaba fría, prácticamente helada. Miro a todos lados, asegurándose de que nadie lo viera, no quería que su tripulación pensara que se doblegaba ante su propio rehén. Acto seguido tomo a la italiana en brazos y se dirigió de nuevo a su camarote, cerrando la puerta con su pie inmediatamente después de entrar.

Se acercó a la cama y colocó a la joven lo mas delicadamente que pudo entre el cobertor desacomodado. Contempló su rostro una vez más, le sorprendía lo frágil y delicada que lucia mientras dormida, por que cuando despertaba parecía como si su furia pudiera hundir al Perla. Dejo salir una triste sonrisa al darse cuenta de que su cama estaba nuevamente ocupada.

-De todas formas, mi silla es más cómoda que esa vieja cosa- trató de convencerse a si mismo mientras se dirigía a la enorme silla de madera forrada de piel junto a su escritorio. Volteó la silla, de forma que pudiera ver a la chica para después dejarse caer pesadamente sobre esta, cruzó los brazos tratando de darse un poco de calor mientras se hundía un poco más en el suave forro de piel. –Esto no está tan mal- se dijo a si mismo cuando logró ponerse cómodo.

El suave movimiento de las olas hacia que el Perla Negra se meciera, Jack podía ver como se agitaban los objetos que no estuvieran sujetos y como algunas cosas rodaban por el suelo; sintió como algo golpeó el talón de su bota, llamando su atención. Se agachó para recoger el objeto, descubriendo que se trataba de una botella medio vacía (o medio llena, desde la perspectiva de Jack) -¡OH! Esto se pone mejor- Dijo con una enorme sonrisa antes de usar los dientes para quitar el corcho y escupirlo al lado contrario. Antes de comenzar a beber, le dedicó una última mirada a la joven que dormía placidamente sobre su cama, sus respiraciones eran profundas e hipnotizantes. El capitán sonrió tiernamente sin darse cuenta cuando la joven se quejó entre sueños para después acomodar su cabeza sobre la almohada rellena de pluma de ganso. Después de eso, Jack comenzó con su festín.

La noche pasó lentamente para el capitán Jack Sparrow, al parecer la silla no era tan cómoda como se lo había imaginado, pero después de terminar con el líquido de la botella, calló profundamente dormido.

Cuando el Sol comenzó a mostrar sus primeros rayos en el horizonte, su luz iluminó los mares del Caribe, incluyendo al Perla Negra. Los rayos de luz entraron por las ventanas del lúgubre barco, cayendo justo en el rostro de cierta joven prisionera de la tripulación "maldita". Abrió los ojos lentamente solo para encontrarse dentro del camerino de su captor; se sentó en la cama restregándose los ojos y dejando salir un tímido bostezo que fue interrumpido por el sonido de vidrio cayendo. Lore dio un respingo volteando rápidamente hacia el origen del estruendo, vio a Jack sentado en su vieja silla, con las piernas cruzadas sobre el escritorio y los brazos colgando de ambos lados de la silla, sus manos casi tocaban el suelo, su cabeza estaba levemente inclinada a la derecha y su sombrero cubría la mitad de su rostro, de modo que la luz del solo no lo molestara, aun así, podía ver su boca semiabierta; en el piso, junto a su silla pudo ver la botella de ron vacía que se le había escapado de entre los dedos.

Se levantó rápidamente y se alejo de él, permaneció de pie, confundida mientras trataba de recordar lo que había ocurrido la noche anterior; recordaba su discusión con el pirata y de cómo la obligó a dormir al aire libre, recordaba haberse sentado en las escaleras, pero sobre todo podía recordar el frío que hacia. Lo que no sabía era como había llegado a la cama de ese hombre; pensó un momento y lo único que se le ocurrió fue que Jack la había metido en el camarote mientras dormía. Se horrorizó al pensar que había pasado la noche en el mismo cuarto que ese pervertido.

Hizo una mueca de desagrado al imaginarse lo que aquel pirata pudo haber hecho mientras ella dormía, pero… por alguna razón, verlo dormir hizo que esa mueca desapareciera. Permaneció de pie, lejos del pirata, sus ojos se posaron en su rostro levemente sombreado por su sombrero, desde donde ella se encontraba se veía bastante atractivo, hasta parecía una persona normal. Lore sacudió la cabeza tratando de sacar esas ideas de su cabeza, pero ni así lo logró, miro hacia otro lado para distraerse y sus ojos se posaron en varios objetos sobre la cómoda del capitán, se acercó interesada solo para descubrir que la mayoría de esos objetos le pertenecían. Frunció el ceño pensando que su maquillaje y demás artículos personales habían sido robados de su camarote al igual que ella, tomó un pequeño envase de metal que contenía su carmín y volteo enfadada hacia Jack quien aun dormía placidamente.

De pronto, una idea cruzo por su mente, miro el carmín en su mano y volteo a ver al capitán, una vez mas, ahora con una malévola sonrisa en el rostro, tomo rápidamente sus demás artículos personales y se aproximo rápidamente hacia el hombre, se inclinó para verlo mejor y levanto su sombrero lentamente. Destapó el metálico envase y hundió el dedo en la crema, acto seguido, se dedico a colorear los labios del capitán con sumo cuidado, procurando no despertarlo; colocó una capa delgada de talco sobre su cara, seguida de un poco de color en sus mejillas y los ojos ya estaban desde antes enmarcados por las cenizas sobre sus parpados.

Una vez terminada su obra, Lore la admiro, hincándose frente a Jack y tratando de no despertarlo con las leves risillas que se escapaban entre sus dedos. De repente, Jack comenzó a despertar causando que la joven se pusiera tan nerviosa que lo único que se le ocurrió fue correr hacia la cama y fingir estar dormida, echando una ultima mirada hacia su victima antes de cerrar los ojos.

Jack se levantó con dificultad, la espalda le dolía terriblemente, aunque no más que la cabeza, tenía una increíble resaca. Llevó ambas manos a su sien haciendo presión para poder disminuir el dolor, dejo salir un suspiro que después se convirtió en bostezo. Se rascó la cabeza con los ojos entreabiertos mientras miraba por todas partes en busca de su sombrero; lo encontró tirado junto a sus pies, se apresuro a levantarlo y acomodándoselo en la cabeza volteó hacia la joven que parecía dormir placidamente en la que debería ser su cama. Dejo salir un refunfuño maldiciendo sus "buenos modales" con las damas.

Después de colocarse la correa de su espada salió a cubierta para indicarles el curso correcto a sus hombres, después de cerrar la puerta tras de él, Lore se sentó en la cama y miró fijamente la puerta esperando los frutos de su travesura con una amplia sonrisa.

Permaneció inmóvil con la mirada fija en la cerradura, pero después de cinco minutos de espera, la joven pensó que tal vez la broma había fallado, pero justo cuando se levantó de la cama… La puerta se abrió de golpe dejando pasar a un muy asustado Capitán, seguido por silbidos he insinuaciones vulgares de sus hombres, sin mencionar las risas desmesuradas -¡PRECIOSA! ¡¿NO QUIERES IR A PASEAR?!- dijo una desagradable voz ahogada entre risas y silbidos, eso fue lo ultimo que se escuchó antes de que el capitán diera un portazo una vez dentro del camarote. Sin siquiera notar que la joven ya había despertado y se encontraba hincada sobre la cama; se acercó rápidamente hacia un viejo y percudido espejo, olvidado en una esquina del cuarto desde hace años y miró con horror su rostro maquillado he hizo una mueca de asco mientras se acercaba al espejo para ver su nuevo aspecto.

La joven no pudo más y comenzó a reír histéricamente mientras se dejaba caer sobre el cobertor y apretaba su estomago con ambas manos, eso bastó para que Jack supiera quien era la causante de que casi perdiera su "inocencia" en manos de los salvajes que tenia por tripulación. Entrecerró los ojos haciendo una mueca agresiva ante la joven, quien dejo de reír al ver como el pirata se acercaba amenazadoramente hacia ella, pero la traviesa sonrisa aun permanecía en su rostro. Jack se inclinó hacia ella, acercando su rostro enfadado, la miro severamente antes de sonreír -…Esto es la guerra…- utilizó el puño de su camisa para quitarse el carmín.

- si dice… Signora- fue lo último que alcanzó a decir antes de estallar nuevamente en risas.

Jack se sonrojó levemente, aunque el maquillaje lo disimilaba. Utilizó ambas mangas para quitarse el maquillaje de la cara mientras lo joven reía descontroladamente, reía como no lo había hecho en años.

-Caballeros…- Alexander se encontraba de pie frente a la formación de hombres que había elegido personalmente para lo que sería la misión más dura de sus vidas –… El día de hoy comenzaremos la búsqueda de mi prometida y su futura princesa.- se pasaba frente a ellos con las manos en la espalda y mirando sus rostros -La misión será peligrosa y posiblemente muchos no regresen, pero estén seguros de que su sacrificio valdrá la pena, Inglaterra les estará eternamente agradecida- Se detuvo en seco y miro a los cincuenta hombres que tenia al frente – ¡INGLATERRA NOS NECESITA!- gritó firmemente, tratando de demostrar autoridad hacia sus hombres -…Y por Dios que no le fallaremos- agregó antes de subir a bordo de "The Emperor".

-¡Ya escucharon! ¡A sus posiciones!- ordenó el segundo al mando haciendo que toda la tripulación tomaran sus puestos en el imponente barco. – ¡Suelten las amarras!- ordenó a los grumetes que aguardaban por ordenes.

Y así, comenzó la persecución para recuperar a una de las damas mas importantes de la corte italiana y la que seria una de las princesas de Inglaterra. En el momento en que "The Emperor" se apartó del muelle, mientras en alguna parte del Caribe Lore trataba de no ahogarse de risa, la mente de Alexander divagaba, mientras su vista se perdía en el horizonte –Nadie va a arrebatarme lo que es mió- dijo en tono casi enfurecido mientras las olas chocaban contra el casco del barco –Mucho menos un maldito pirata.


"Muchas disculpas por la demora, pero se nos presentaron muchos contratiempos, pero el capitulo es extenso, esperamos compenzar en algo esta falta, el proximo capitulo, estara mas emocionante y claro no demoraremos, gracias."

Ponky y Miss Killer