Un nuevo fic.

Por obra mía Jajaja.

Disclaimer: J K dueña de los personajes de Harry Potter y a la Warner BROS .

Disclaimer II: La historia es mía de mi propiedad jajaja… bueno, sólo pido quien quiera tomarla me pida permiso, no es nada del otro mundo pedir permiso mediante un review o correo. Gracias a todas las autoras de Harlequín por sus grandes historias, sé que esta historia no es comparada lo que hacen esas grandes autoras, pero aquí les dejo mi granito de arena.

¡¡¡Advertencia!!!

Rating: M. Por situaciones adultas, escenas sexuales un poco explícitas, vocabulario mal sonante, insinuaciones, etc, etc.

Dedicado con mucho cariño para Arissita. Este fic es todo tuyo, gracias amiga por tu apoyo, por tu cariño y por ser como eres, por tener tanto tiempo de conocernos que aún sigo pensando en Max y Liz (tú me entiendes).

Título: Hechizo de Medianoche.

Sumary: Hermione había aceptado la apuesta que Parvati le había impuesto, pero después de cumplirla, se vería deseando repetirla de nuevo.

Harry Potter había amado sólo a una mujer y ésta lo había traicionado, Cho. Ella ya había salido de su vida cuando conoció a esa mujer que ahora deseaba y que había robado algo tan valioso para él.

Universo Alterno.

Capítulo I: No hay nada como soñar.

Hermione Granger era una mujer de 25 años, ni tan chica ni tan grande, estaba en lo que se podía decir, la edad media, en la que una mujer "debía" tener ya un novio y una propuesta al altar. Lo malo era que la joven, tenía una complexión menuda, su estatura no era de las que pasaban por alto, su peso y su color de piel tampoco Lo único que hacía que la población masculina no notará su presencia era su modo de vestir, hablar y porque técnicamente la joven "no" salía más que a comprar sus víveres, ir al trabajo y pasear una que otra vez con sus dos mejores amigas: Luna Lovegood y Parvati Patil.

La chica era casi una persona ermitaña, pero por debajo de esa forma de ser, Hermione tenía algunas cualidades: sabía cocinar. Luna siempre le recordaba que esa cualidad era sin duda para llegar a los hombres ¿No se decía que el amor entraba primero por el estómago?

Lo cierto era que Hermione se dedicaba única y exclusivamente al Museo de Arte. Había estudiado una Licenciatura en Arte y prácticamente le gustaba catalogar y arreglar las pinturas que le llevaban, disfrutaba lo que hacía. Por eso cuando el timbre de su móvil comenzó a sonar, deseó que no lo hiciera. Sus ojos castaños miraron el número parpadeando con el sonido que Luna le había configurado y que indicaba con desesperación que contestará.

-¿Si?-

-¡Hermione¡Por qué demonios no contestabas! -

-Hola a ti también Parvati -dijo la castaña con exasperación.

-¿Sabes qué hora es, no? Hora de que te levantes y muevas tu trasero hasta acá- la joven resopló.

-No creo - se vio interrumpida por la voz de su otra amiga.

-Mione, sino vienes te llamaré así por el resto de tu vida -la joven odiaba ese diminutivo de su nombre, simplemente se le hacía seco e impersonal, lo odiaba.

-Bien -gruñó cortando la conversación de golpe y levantándose de su cama, era viernes y por lo tanto tenía el día libre, ya que el sábado había una exposición de pinturas que había estado esperando. Nada molesto como la sexualidad en las obras de arte que resaltaban todo menos sexualidad, ella estaba segura que la mayor parte de las personas relacionaban sexualidad con sexo. Pero no era así, no de esa forma, la sexualidad era algo que constituía a todos, la admiración del cuerpo humano y la devoción con que se transmitían los sentimientos. Suspiró con frustración, también estaba segura de la razón por la que sus amigas la habían llamado. Hermione cumplía 26 años.

Relativamente odiaba las fiestas, porque las únicas personas cercanas eran sus amigas, sus padres vivían en un pueblo a 6 horas de la ciudad londinense, por lo tanto, se habían dedicado año con año a mandarle un regalo por correspondencia que siempre llegaba en mal estado.

Cuando terminó de elegir su ropa y salir por las calles, se dio cuenta que Luna la regañaría. Llevaba unos cómodos jeans que le quedaban un poco flojos, un par de tenis grises y una camisa con una chaqueta, nada elegante ni nada casual.

25 minutos después llegó al edificio en que las chicas la esperaban, era ritual de fin de semana. Pero aquella mañana iba a ser muy diferente.

-¡Pero por Dios!-exclamó Luna. La joven era un año menor que Hermione, la había conocido mientras le vendía unos herbajes para el cabello, Luna era estilista y a decir verdad, era excelente. Luego de aconsejarle qué crema y loción usar, se vio celebrando en Navidad con ella. Luna era bonita, casi igual a su complexión, aunque la joven era un poco más delgada y menos proporcionada, siempre hacía hincapié en que tenía poco busto y más cerebro.

Hermione creía que esa mala combinación, también afectaba un poco a su cerebro. La joven era rubia y de hermosos ojos azules que contrastaban con esos anteojos –que no usaba siempre-. Luego a su lado estaba una chica con el ceño fruncido y que negaba fervientemente.

Esa era Patil o Parva como le llamaba de cariño. Parvati era de su misma edad, aunque mayor por meses. De piel morena y ojos negros que resaltaban su parte hindú, además de que tenía una hermana gemela que vivía en Francia. La joven era abogada y trabajaba en un reconocido buffet. Era preciosa y más de alguna mirada masculina siempre se posaba en ella.

-¿Qué demonios traes puesto? -preguntó Luna agitando la mano.

-Ropa -contestó la castaña mientras se sentaba.

-Lo sabemos, Herm. Pero porque "esa" ropa -enfatizó la morena. Agitando su hermosa cabellera negra.

-Porque con esta me siento cómoda -las chicas suspiraron con exasperación.

-Bueno, pero mañana después de tú exposición, iremos a celebrar -un joven depositó una taza y vertió café.

-¿Desean ordenar ya? -preguntó. Las chicas asintieron, Parvati pidió un cóctel de frutas, Luna unos hot cakes con cajeta (era el único sitio que vendía ese platillo) y ella pidió unos huevos revueltos con jamón.

-Chicas -Hermione suspiró, tenía que zafarse de la fiesta que planeaban sus amigas.

-No- dijo Parvati, Hermione abrió la boca -Nada de excusas Granger, iremos a cenar y a ver una película, por Dios, es tu cumpleaños - la joven estaba casi segura de que aquello no era cierto.

-Exacto, cada año se cumplen años, además he visto la cartelera y no tendrás que desvelarte. Me muero por ir a comer esas papas asad-

-Luna, deja de pensar en la comida. No entiendo como te mantienes igual -le regañó Parvati. Hermione sonrió, por eso las apreciaba.

-El caso es que… -

-Nada. Pasaremos por ti después de la fiesta -

-Pero no saben a qué hora terminará - cuestionó la castaña, el mesero colocó los platos y le sonrió a Parvati.

Comieron platicando de trivialidades como el nuevo ingrediente que Luna había conseguido en Internet, los casos que Parvati había estado resolviendo, todo parecía genial.

-Iremos a comprarte ropa, por cierto -le cuestionó Luna -No puedes salir con nosotras en esas fachas.

-¡Pero si tengo ropa!-

-Aún así Hermione, el año pasado usaste ese vestido que casi parecía un hábito -

-Dijiste que era una fiesta de traje, no tengo la culpa que no fuera así Parva - la joven movió su mano como restándole importancia -Además, si vamos a ir al cine¿Qué tiene de malo que me vista como yo?-

-Eso es precisamente lo que queremos evitar - dijo Luna dándole un mordisco a su desayuno.

-Y cuando te llame, has el favor de contestar -regañó Parva -No te regalé el celular para que lo dejaras sonar como loco.

-Te dije que no lo necesitaba -

Y era cierto, pero las chicas siempre habían tenido problemas para localizarla, el año antepasado no la habían encontrado cuando Luna se había intoxicado con un gas de uno de sus raros ungüentos. Y Parvati había tenido que dejar sola a la rubia para buscar a Hermione. Pero el celular era demasiado, Hermione odiaba las cosas electrónicas, incluso sólo soportaba la televisión y el radio porque le gustaba ver una película vieja o romántica y escuchar sus discos favoritos por las noches.

Después de terminar y de conseguir un descuento por parte del mesero, las chicas salieron rumbo al aparcamiento.

-No estoy segura de poder gastar dinero en ropa que no necesito -dijo deteniéndose a un lado del hermoso auto deportivo de su amiga.

-Considéralo un préstamo mío ó un regalo -

-Parva, es inútil. No necesito nada -Luna la tomó por el brazo y la guió a la puerta.

-Vamos Herms, deja que te ayudemos a escoger algo bonito para salir a cenar, además lo bueno es que Parvati consiguió una mesa en el restaurant más solicitado- dijo guiñándole un ojo a la morena.

-¡Es cierto¡Y lo que me costó! Tuve que coquetearle un poco al idiota de mi compañero, su esposa es pariente del dueño - Hermione se mordió el labio.

-No sé… es demasiado - Luna prácticamente la metió en el coche.

-Sólo un poco de ropa, nada que no te guste - la joven suspiró, no estaba muy segura de que algo le gustaría.

Una hora después…

-¡No pienso ponerme eso! -rugió Hermione al ver los pantalones pequeños y la blusa a la que parecía que le faltaba un trozo de tela.

-¿Por qué no? -preguntó Luna con una sonrisita.

-¡Porque no! -

-Deja de quejarte y pruébatelo - la joven frunció el ceño. Tomó con desgano la ropa y se metió.

-Iré a buscar la ropa interior que haga juego -

-¡¿Qué?! -dijo la joven detrás de la cortina del lugar.

Parvati le guiñó un ojo a Luna y ésta desapareció.

Hermione se desvistió, la ropa no era de su agrado, estaba acostumbrada a usar algo que le quedará más grande, nada entallado. Estaba poniéndose los jeans notando como ajustaban su trasero, se veía más redondo.

-¡Qué diablos!- dijo viéndose en el espejo.

-¿Sucede algo?- preguntó Parvati.

-¡Estos pantalones han hecho que mi trasero se vea más firme!-Parvati asomó la cabeza y rió.

-Eso es lo que hacen querida, además te quedan perfectos. El único defecto es esa horrible ropa interior que traes -la castaña miró que del pantalón sobresalían sus braguitas. Eran al estilo bóxer.

-¿Y qué se suponen que llevan estos pantalones?- pero de pronto por la mirada de burla de Parvati, comprendió que sabía la respuesta. Una noche que se había quedado en casa de Parvati, había visto toda su ropa interior mientras ésta la guardaba, todas tenían tamaños diferentes y sobretodo aquellas que se llamaban "tangas" que eran tan minúsculas que casi parecía como si estuviera desnuda.

La rubia apareció con un juego de ropa interior que Hermione identificó.

-No pienso ponerme eso- rugió al instante en que se desvestía para ponerse su ropa.

-Oh vamos. Mira el lado bueno de la situación -la castaña frunció el ceño.

-¿No se supone que vamos a cenar y a ver una película¿Por qué tengo que usar unos jeans ajustados como si fuera a una disco? -las sonrisa de sus amigas se ensancharon. -¡NO!-dijo rotundamente.

0+0+0++0++0+0+0++0+0+0+

Hermione entró a su departamento con un montón de bolsas, una bola de pelos se enredó en sus pies y casi cae de bruces.

-¡Crookshanks!, me olvidé de ti amiguito -se agachó a recoger la bolsa que se le había caído y las colocó en el sofá. Se dirigió a la cocina y sacó de la alacena una lata de comida para gatos. Recogió el traste del gato y le vertió el contenido, el animalito ronroneó de gusto y se dispuso a comer.

Hermione regresó a la sala, las bolsas descansaban en el sofá. Tuvo el urgente impulso de devolver todo, pero claro que sus amigas habían advertido que lo haría, por lo tanto delante de ella y en la tienda, quitaron las etiquetas y las tiraron.

Se había comprado los jeans, la blusa a juego y su ropa interior, si es que se llamaba ropa a esos trozos de tela. Además de una preciosa bata que le llegaba a la mitad de los muslos, no sabía porque Luna se la había obsequiado, también le habían incluido un bonito vestido negro de tirantes que le llegaba por arriba de la rodilla. Ese último lo pagó ella, aunque no sabía porque las chicas lo habían escogido.

Retiró las bolsas y prendió el televisor, el reloj marcó las 3 de la tarde, tenía que arreglar su departamento y prepararse para la exposición de mañana, sabía que mañana no sería como todos sus sábados.

Continuará…

Bueno aquí está la primera entrega de este fic de al menos le calculo 10 capítulos y un epílogo correspondiente¿y qué creen? (w) llevo escritos hasta el momento 5 y el sexto comenzado. Esta historia no tiene por qué ser canon, aunque me apegue todo lo posible a sus personajes, soy sólo una más de la embarcación de La pareja del fénix que vuelve desde sus cenizas nuevamente.

Aquí quiero pedirles una enorme disculpa por el gran retraso de un año que tiene BeA y por haber borrado las 10 historias de Harry Potter que tenía, no tengo razones para explicarles la tontería que cometí, pero sólo puedo decir que no me siento muy orgullosa de lo que hago, nunca me he sentido y prácticamente si subo esta historia es por esas personas que aún me siguen agregando a su lista de favoritos (un beso a todas esas personas) y para los que leen BeA, sólo les puedo decir que el capítulo 18 está casi terminado, el capítulo 19 tengo algunas cosas y el capítulo 20 si Dios quiere y me deja, es el último de la saga, por lo tanto preparen pañuelos, chocolates, cocas dietéticas porque se viene con todo (también quería preguntarles si querían una readaptación de la historia) ya luego me dirán (xD tal vez ya nadie lee BeA) pero un enorme abrazo, por todo el apoyo que me han dado durante el tiempo que fui, sigo siendo escritora.

Aiosami 28 Junio 2007 11:15 pm.