Little Pain, Little Proud

By Atabik San

Disclaimer: Los personajes de Nana no me pertenecen, son propiedad de Ai Yasawa y Konami (si no me equivoco). No olvides lavarte las manos antes de comer y después de ir al baño.

Prólogo

Y todo comienza aquí… estoy en la delegación, he sido remitida por intentar defenderme de un tipo que cree que mi pasado rige mi vida. Pero… ¿en realidad es así? Tal vez, juzguen ustedes.

Hace ya dos años que llegué a Tokio en busca de una oportunidad que creí sería fácil obtener aquí, mi pueblo es pequeño y tradicional por lo que creí que allí no había nada para mí, mi padre es dueño de un Dojo y aunque creemos que el genero no importa a mi no me llamó la vida de las artes marciales; por su parte mi madre pasó mucho tiempo enseñándome los enseres domésticos, decía que como la hija mayor tendría que desposarme con alguien digno de llevar el honor de la familia más allá de lo que pudo hacerlo mi padre… tampoco me entusiasma la idea de contraer matrimonio.

Mi sueño siempre fue convertirme en alguien importante, entrar en el mundo de la farándula de algún modo, hacerme famosa y tener mi propio programa de televisión, tal vez no como actriz, más bien como conductora de algún programa importante, como la imagen principal de esos famosos programas de música que tanto me gustan, mostrando a los televidentes el hermoso y lúgubre mundo del Rock y el Punk, mostrar que existe algo más que el mundo prefabricado que tratan de vendernos día con día.

Entonces lo hice, dejé el pueblo apenas terminando la escuela, dije a mis padres que tal vez entraría en alguna universidad si era admitida y me dijeron que hasta entonces no vería un solo yen salido de su bolsa así que trabajé duro al principio, conseguí un cuarto pequeño en un alojamiento de estudiantes y presenté varios exámenes de ingreso, a pesar de mis esfuerzos no fui admitida la primera vez. Así que tenía que pagar el alquiler, la luz, el gas, teléfono, el agua… en fin, todo eso apenas me dejaba algo de dinero para mis necesidades, mi madre me mandaba algo de arroz de vez en cuando y entonces no tenía que preocuparme por mis comidas, comencé a trabajar en una librería, luego en mis tardes libres en un videoclub, los fines de semana en un trabajo como demostradora y en las noches me dedicaba a estudiar duro para ingresar a una universidad, quería ser relacionista publica.

Pero entonces las cosas comenzaron a salir mal, la librería se quemó una noche de abril, el videoclub quebró y me quedé sin trabajo, y para colmo los trabajos como demostradora eran cada vez más patéticos con ridículos uniformes y zapatillas que torturaban mis pies… así que, cansada de trabajar duro sin ver resultados me decidí… tomaría el camino fácil…

No recuerdo con quien fue mi primera vez, tampoco recuerdo donde fue, pero recuerdo que gracias a ello, pagué el alquiler de dos meses y pude comer correctamente durante dos semanas más, así que volví a hacerlo… pasé un año así, pude pagar un cuarto para mí, pagué mis libros, los muebles, algunos lujos, víveres nunca me faltaron, pude comprar ropa nueva… hasta el día que ocurrió todo aquello, entonces, un año y medio después de comenzar decidí que era tiempo de parar y reivindicarme; después de todo ya había logrado ingresar a la universidad y siempre podría dedicarme a otra cosa.

-Dime Kaede san- me decía el abogado que tenía aires de superioridad y vestía ropas caras y elegantes -¿Dónde aprendiste a pelear de ese modo?

-Mi padre tenía un Dojo- respondí un poco impaciente –no creo que sea relevante pero… dígame ¿por qué me están juzgando a mí y no al tipo que trató de violarme?

-¿Tiene usted dinero para poner una demanda legal contra él?- preguntó de manera arrogante

-Si lo tuviera ¿creé que hubiese pedido un abogado del estado¿Acaso la justicia tiene un precio?

-No creo que sea el caso- dijo un hombre calvo de lentes oscuros y perforaciones múltiples que acompañaba al abogado –solo queremos saber cuál es la situación en la que se encuentra

En ese momento me sentí tan frustrada que estuve al borde de las lágrimas, iba a comenzar a gritar en cualquier momento de no ser porque el abogado de ropas elegantes y semblante estirado interrumpió el momento.

-Iré por algo de tabaco- dijo restándole importancia al caso – ¿Quiere que le traiga un poco? Parece que por aquí no las tratan muy bien

-No fumo, gracias, pero le agradecería si pudiera traerme algunos caramelos- dije sonrojada

-¿Caramelos?- preguntaron ambos intrigados -¿Qué clase de caramelos?

-Paletas- respondí tímida –por favor

-Bien- dijo el abogado –dejo todo en tus manos, Yasushi kun- le dijo a su acompañante y se fue poniendo las manos en los bolsillos

-Perdona las molestias, él suele ser un poco irritante, me parece que cree que es demasiado para este trabajo

-Supongo que querrá trabajar con alguien que pueda pagar sus honorarios- suspiré -¿Tú eres abogado?

-Soy practicante, se supone que estoy ayudándole en este caso… no pareces muy afectada

-Tal vez… escúchame, yo no pedí esto, el tipo intentó abusar de mí, yo me defendí y ahora soy quien enfrenta cargos criminales… estoy en la universidad, me ha costado mucho trabajo entrar y… ahora además de que he perdido clases tengo que cargar con una mancha en mi expediente…- entonces comencé a llorar, puse mi rostro entre mis manos y lloré, no podía más, no quería llorar enfrente de ellos, no quería llorar frente a nadie, no quería llorar frente a mí misma…

-Vamos a ayudarte, si él no quiere hacerlo, entonces lo haré yo, de alguna manera vamos a limpiar tu nombre… pero tienes que confiar en nosotros, por favor, confía en mí…

Entonces tomó mi mano entre las suyas y pude sentirlo, una calidez inesperada, una calidez que no iba para nada con la imagen fría y ruda que desprendía, se quitó los lentes oscuros y pude ver sus ojos negros llenos de confianza y de algo que hasta la fecha no he podido decir lo que es; sin embargo me invitaban a poner mi vida entera en sus manos.

-¿Cómo vas a sacarme de aquí?- pregunté tratando de tranquilizarme

-Antes que nada, necesito saber a ciencia cierta a qué te dedicas, y todo lo que pueda sernos útil

-Trabajo por las noches en algunos centros nocturnos- dije sin pena –Busco bandas y las presento en algunos bares y lugares que sirven de plataformas para darse a conocer, tanto las bandas como los lugares donde las presento me pagan una comisión

-¿Y durante el día?- preguntó el chico

-Estudio, asisto a la universidad, estoy en la carrera de Relaciones Publicas, duermo un poco en las tardes y durante las noches mientras la banda toca yo hago los deberes

-¿Cómo conseguiste ese trabajo?- preguntó el chico

-Ahí es dónde encontraremos problemas- dije avergonzada –me dedique un tiempo a la vida fácil- suspiré –la mayoría de mis clientes eran músicos amateurs integrantes de bandas nada conocidas, entonces creí que podía hacer algo con eso… me refiero a algo productivo

-Supongo que eso será un problema… ¿hace cuánto que dejaste ese negocio?

-Casi un año- dije desviando la mirada

-Tengo entendido que entraste en la escuela una semana después de comenzadas las clases ¿puedo saber el motivo?

-Puedes- dije encogiéndome en la silla, abracé mis rodillas y puse mi rostro entre ellas –estuve hospitalizada…

-¿Alguna enfermedad?- preguntó intentando ser amable y negué con la cabeza

Para ser honesta en ese momento mi imagen no era la de ninguna niña buena, tampoco quería serlo, vestía ropas negras de cuero con accesorios en plata, llenas de cadenas y cremalleras, estoperoles y anillos más grandes que mis propios dedos, llevaba una perforación en la ceja derecha, además de las múltiples perforaciones en mis orejas, calzaba pesadas botas negras con casquillo de metal y estaba prácticamente enfundada en mis ropas. La chamarra siempre cerrada que no dejaba ver mi cuello y cuyas mangas cubrían mis muñecas, no quedaba libre más piel que la de mis manos y mi rostro. Llevaba el cabello a la altura de los hombros, lacio y negro, aunque mi color natural es el castaño claro.

-Bien, espero que no hayas asustado mucho a nuestra cliente, Yasushi kun- dijo el abogado entrando de improviso aventando una bolsa con caramelos, saqué una paleta y la desenvolví con cuidado procurando tener entera la envoltura que luego doblé con paciencia y precisión. – ¿Usted no fuma señorita Nagase san?- me preguntó burlón el abogado

-No- respondí seca y a la defensiva –lo dejé hace un buen tiempo- añadí

-¿Por qué?- preguntó el chico –En el mundo en el que te desenvuelves, fumar es un hábito difícil de evitar

-Tengo buenas razones- dije abriendo las cremalleras de las mangas de mi chamarra, la arremangué a la altura de los codos y extendí mis brazos

-¿Cómo se hizo eso?- preguntó asombrado el abogado apartando la vista mientras el chico que lo acompañaba examinaba de cerca las marcas y el resto de mis brazos

-La pregunta no es cómo- dijo el chico apagando su cigarrillo –Es quién…

-El último de mis clientes- respondí encogiendo los brazos otra vez cómo si con eso pudiera protegerme del recuerdo –No pude defenderme, era un sádico que sabía como jugar su juego…

-Pero usted es una experta en artes marciales- dijo el abogado incrédulo

-Las artes marciales no funcionan cuando alguien te droga, te amarra y te golpea y tortura hasta la inconciencia…- le dije enfadada –dejé ese mundo con la firme intención de no volver jamás y… si no salgo de este asunto no podré dejarlo atrás nunca…

-Entonces supongo que no hay más remedio- dijo el abogado suspirando derrotado –tomaré tu caso… vendré a verte mañana en la mañana y hablaremos más sobre el asunto

-Pero hoy no ha escuchado nada sobre él- dije molesta al hombre –su ayuda es buena, pero prefiero que él tome el caso- señalé al chico frente a mí y él pareció sorprendido

-Pero es solo un…

-Pues parece más apto que usted- le dije sin alterarme llevándome otra vez la paleta a la boca

-Bien, Nagase Kaede san- me dijo el muchacho –Haremos cuanto nos sea posible para limpiar tu nombre

-Muchas gracias- dije viéndolos levantarse y dar la vuelta –una cosa más- dije antes de que se retiraran, el chico se volvió hacia mí -¿Cuál es tu nombre?- pregunté mirándolo a los ojos

-Yasushi, Takagi Yasushi- dijo mientras se colocaba otra vez los lentes oscuros.

Esa vez lo vi retirarse despacio, con paso firme detrás del abogado pero se había quedado conmigo… de alguna forma se quedó a mi lado esa noche, velando mi sueño, acompañándome…

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Es el principio de algo que viene ebullendo en mi kabeza, dependo muxo de su respuesta, jo! todo en vista de ke mis OC son personas sumamente akomplejadas, martirizadas físikamente ke pretendo llevar a los límites emocionales a travéz de los personajes y las historias originales. En fin... espero sus comentarios para saber si seguirla o que se kede en un sueño frustrado XD