La noche, plagada de estrellas y de risas les alumbraba. Estaban de nuevo en Hogwarts, en la sala común. Harry se encontraba rodeado de toda la gente que de veras le importaba. A un lado tenía a Hermione, que estaba acariciando pacientemente a Crookshanks entre las orejas, al otro lado, estaba Ron, jugando al snap explosivo con uno de los gemelos. El otro, por una vez separados, se movía entre los niños de primero de Hogwarts, ofreciendoles mercancía de Sortilegios Weasley.

En un rincón estaban Neville y Ginny hablando. Harry les observó por primera vez con interés, y cayó en la cuenta de que él la estaba tomando de la mano. Ginny sonreía, y entonces levantó la mano derecha y apartó un mechón rebelde de cabello de la frente de Neville que caía sobre sus ojos. Él continuó hablando sin percatarse del gesto o sin darle importancia. Harry no llegaba a escuchar lo que decían, pero de pronto la sorpresa lo embargó cuando el muchacho se inclinó y besó en los labios a Ginny, a Ginny Weasley, a su Ginny. Se giró anonadado y Hermione vio su cara:

"¿qué te pasa Harry?, parece que has visto un fantasma". Dijo Hermione.

"Son… Neville y Ginny". Hermione volvió la vista, y observó como su amiga se había aferrado al cuello de Neville, mientras él la sentaba en su regazo, todo esto sin despegar los labios el uno del otro, y consiguiendo el beso, fuera cada vez más tierno.

"¿No lo sabías?". Dijo ella con una sonrisa. "Están juntos desde el año pasado, desde que fueron al baile".

El rostro de Harry se tornó pálido. De pronto la habitación ya no le parecía tan alegre.

WENO. GRACIAS POR LOS REVIWS DE LA HISTORIA ANTERIOR, ME AYUDARON BASTANTE, PERO ME ATRANQUÉ Y NO SABÍA SEGUIR. ESPERO QUE ME PERDONEIS Y SIGAIS ESTOS CAPITULILLOS QUE NO TIENEN NADA QUE VER ENTRE SÍ, SOLO CUENTAN HISTORIAS AISLADAS.

GRACE.

Aura.