CAPÍTULO 1

EL TIEMPO FUGAZ

Hacía mucho que no se dedicaba a pensar en ella, no es que la hubiera olvidado, para nada, de ninguna manera sería posible. Es sólo que era mejor solo recordarla durante ciertos momentos.

¿Cómo sucedió? Pues sería muy fácil decir "sólo paso y ya, no sé por qué lo hice", pero en el fondo, sí, lo sabía y en ese preciso momento podía sentir como aquel mismo miedo regresaba. Sí, recordaba en aquel instante de ese día, cuando la dejo ahí sin importarle como hubo regresado a casa, tenía tanto miedo ahí, cuando ella dormía tan tranquila en su pecho y él no dejaba de temblar. En el primer instante se fue, quería estar solo y se encerró en su habitación, lo pensó una y mil veces más sintiendo como latía rápido su corazón, abatiéndolo más y cayéndose en la confusión.

Después de eso, no hubo más, tenía la manera de comenzar de nuevo y así fue, pero el estigma de su recuerdo jamás lo dejo en paz, fue tan fuerte para su cuerpo a pesar de que para otros pudiese ser una cosa tan sencilla. Pero aquellos otros jamás lo habían tenido entre sus manos, como él la tuvo a ella entre las suyas, no saben cómo se siente, lo magnifico de encontrarlo, tenerlo, vivirlo en cada uno de sus besos, en cada una de sus miradas, entre sus brazos y… en esa precisa noche que jamás se esfumará.

Afuera el sol de mediodía brillaba en todo su esplendor a través de los inmensos jardines del lugar donde algunos grupos de gente realizaban sus actividades del día, algunos en círculos platicando entre ellos, otros realizando actividades artísticas o leyendo. Todo un mundo de gente que le desagradaba pero que no era tan distinta de él, mirarlos le intrigaba pero por eso mejor se iba a su propia habitación donde permanecía encerrado casi todo el día. Sólo salía por las terapias del día y nada más. No llegó a ese lugar a hacer algún amigo, sólo fue porque tenía que ir y luego solo debía marcharse, había decidido comenzar de nuevo así que debía dejar ese lugar, entre más pronto mejor.

"Así que ¿si fue por ella?"

La mujer delante de él lo miraba intrigada, simplemente él era un caso especial, por decirlo de una manera, ya que él no se veía como la clase persona que llega a un lugar como ese. Era totalmente diferente de los demás, por eso le gustaba estar con él, y sobre todo para poder escucharlo, podía decir que era su "favorito". Totalmente intrigante y misterioso, pero cuando se abría con ella y hablaba con ella, no podía perderlo un instante, además de que; bueno, había que admitirlo, le era bastante atractivo, demasiado, era la verdad, era un hombre bastante guapo.

Él le sonrió con una de sus mejores sonrisas, como hacía hace mucho tiempo, para divertirse él mismo. Pero funcionó, ya que ella al verlo así se sonrojó de inmediato y trató de ocultarlo mirando hacia otro lado, él rió por lo bajo discretamente. Para que ella no se diera cuenta, pasó su mano por detrás de sus oscuros cabellos antes de contestarle.

"¿Qué es lo que quiere decir con eso, doctora?"

"Cristell, dime Cristell, quiero que me llames por mi nombre. Ya te lo he dicho antes, me haces sentir mayor" dijo ella riendo, él también rió por su comentario.

"Está bien, Cristell" entonando su nombre de cierta manera, que hizo que ella casi volviera a sonrojarse, él solo sonrió más, porque aunque ella no quisiese él se daba cuenta perfectamente de todo. "Es sólo que se me olvida a veces, además no creo que aquí les guste que te esté tuteando, ni tampoco veo que te pongas en tanta confianza con los demás pacientes, dime ¿por qué conmigo sí?"

Esta vez sí, aunque volteará su rostro, o se lo cubriera entre sus manos, o se fuera corriendo, no lo podía ocultar, se puso roja a más no poder ante la supuesta mirada incógnita de él. Se mordió un labio pensando lo más rápido que podía mientras lo seguía viendo con esa misma expresión, sentía que se volvería loca con él. Finalmente suspiró hondo y cerró los ojos por un segundo, pero los abrió de golpe al sentir que le tomaba la mano

"Vamos no te pongas así, solo jugaba, de verdad aprecio que me tengas esa confianza, porque con eso me doy cuenta de para ti soy totalmente diferente de todos ellos. Gracias, Cristell."

Se oyó tan dulce en su voz, su nombre, cuando él lo pronunciaba se oía tan distinto. ¡Pero por Dios! Tenía que dejar eso, si tan sólo él no fuera su paciente y ella su doctora, si tan sólo él no fuera… Ya había llegado demasiado lejos por él, debía de revaluar sus principios y a ella misma pronto, no podía seguir dejando pasar esto, y más porque era su propia culpa todo eso. Aunque a veces viéndolo a los ojos en ciertos momentos, era como si él lo supiera todo perfectamente, y eso era lo peor de todo, que él supiera lo que ella podía sentir a veces y que él pudiese jugar con eso.

"Bueno, yo, yo sí creo que eres diferente de todos los demás, en realidad eres más que eso eres especial, bastante." Dijo viéndolo a los ojos.

"Bueno muchas gracias por el cumplido." Contestó él rápidamente con una sonrisa muy galante.

Ella en seguida hizo una mueca.

"Vamos cálmate, ya te dije que solo juego."

"Pues creo que tengo que decirte que a ninguna mujer le gusta que jueguen así con ella, creo que eso ya deberías de saberlo." dijo ella casi riendo.

"Sí, claro." Dijo él bastante serio ya.

Ella en seguida se dio cuenta de su error y quiso repararlo inmediatamente.

"Disculpa, no supe lo que dije, dime ¿estás bien?"

"Perfecto."

Ella se le quedó mirando, probando ver si era cierto, él en respuesta estrecho más sus manos entre las suyas, esto la volvió a poner nerviosa en seguida.

"Yo sé que no lo quisiste decir en serio, no te preocupes estoy bien." dijo de nuevo dulcemente mirando sus ojos, sintiendo que ella casi se derretía ahí mismo por él. "De verdad agradezco mucho cada una de tus atenciones, Cristell."

"Claro" fue lo único que atinó a decir ella.

Se la quedó mirando, hasta que ella advirtió la presencia de cierta mujer que pasaba por ahí y los miraba de mala manera, al instante se dio cuenta de la mal interpretada posición en la que se encontraban. No era nada correcto que los vieran tomados de la mano, así que lo soltó y empezó a hacer unas anotaciones en sus hojas como si nada. Él volteo a ver a aquella mujer y sólo le sonrió, ella igual le sonrió; pero eso más que una sonrisa parecía una mueca, se fue no sin antes digerirle una última mirada de advertencia a ella.

"¿Por qué crees que Ruth siempre se ve de mal humor?" pregunto él mientras veía como se iba.

Y es que era la verdad, era de aquellas mujeres amargadas por la vida, por alguna razón desconocida, que se veían incapaces de sonreírle a alguien y que sólo provocaban temor ante su presencia. Y desde que Cristell comenzó a trabajar con él, Ruth se dedicaba a observarlos más, por no decir casi espiar, algo verdaderamente incómodo.

"La verdad, no lo sé, ni tampoco quiero saberlo"

"¿Por qué tanta apatía? No ves que ella es sólo una pobre mujer sola, que ha llegado en el punto en que su vida se ha convertido en lo que menos había querido."

"¿Qué es lo quieres decir?"

"Pues básicamente se ha quedado sola en este mundo, no está casada, y desde que estoy aquí nunca he visto que la venga a visitar alguna amiga, aunque sea una vieja amiga que se preocupe por ella. Vez se ha quedado sola en este mundo por completo, y yo sé que a ninguna mujer le gusta estar sola."

"¿Qué? ¿Piensas que las mujeres necesitamos a un hombre para sentirnos completas y felices?, ¿no crees que es una ideología demasiado anticuada?"

"No, no quise decir eso, lo que toda mujer necesita es amar y ser querida también, eso es todo. El amor entre un hombre y una mujer no es la única clase de amor Cristell, existe el amor a tu familia, entre tus amigos y el amor a tu trabajo, son varias cosas, aunque sinceramente yo no te visualizo soltera para toda la vida Cristell" concluyó él con otra de sus sonrisas.

"Um ¿qué quieres decir?" Preguntó algo incómoda por el hecho de que él tratara de que llevar la conversación hacia la vida íntima de ella.

"Pues que, bueno, me intriga saber por qué una mujer como tú no está casada o siquiera comprometida, porque no tienes relación alguna por ahora ¿verdad?" Ella le indicó que no. "Ves lo que digo ¿por qué una mujer como tú no encuentra el amor?"

"¿Una mujer como yo?"

"Si una mujer como tú, ve, eres atractiva, yo diría que muy atractiva, bastante inteligente y divertida, me agrada mucho conversar contigo, no eres demasiado crítica ni seria. Creo que eres algo insegura al principio, pero eso está bien, no puedes darle tu confianza a un hombre desde el principio."

"Bueno si no tengo una relación por ahora es porque no quiero, no puedo tener una ahora, mi trabajo toma mucho de mi tiempo."

"¿Yo?"

"Mi trabajo en general."

"Está bien, así que eres de esas mujeres que decide dejar el amor para después."

"Lo que yo digo, es que si me esforcé tanto para acabar mi carrera al menos debería de disfrutarlo, me gusta lo que hago, pero ya te dije, no tengo tiempo para citas ni cosas de esas por ahora. Eso tendrá que esperar para después."

"Está bien, Cristell, solo que no dejes que después se convierte en nunca."

"Sí, claro."

Ella miró su reloj, pronto darían las dos de la tarde, vaya que el tiempo había pasado demasiado rápido, hizo unas últimas anotaciones en sus hojas antes de concluir. Él sólo espero que ella terminara.

"Ya te vas, ¿verdad?"

"Si así es, pero no te preocupes por extrañarme demasiado. Vendré mañana, como siempre."

"Sí, claro."

Ella empezó a recoger sus cosas de la mesa mientras él se mantenía sentado en su silla, viendo hacia fuera a través de la ventana.

"Bueno nos vemos mañana."

"Si, adiós, Cristell." Se despidió él algo distraído.

"Hasta mañana, Darien."

"Sí."

Ella ya no espero más de él así que se fue, mostró su identificación al señor de la puerta y luego caminó hacia el lugar del estacionamiento donde había dejado su auto. Dejó algunas de sus cosas en la maletera del coche y luego se subió en él para ir rumbo a su departamento en el centro de la ciudad.

Cuando vio que ella salió por la puerta del lugar, se fue directo a su propio cuarto. Se sentó en la cama un momento viendo el piso con las manos estrechadas apoyando sus codos en sus rodillas. Aún seguía pensando en la pregunta de la doctora, toda la plática del día fue sólo para alejarla del tema, aún no quería hablar de ella, pero sabía muy bien que aunque por el día de hoy había funcionado, mañana de seguro preguntaría.

"Así que ¿si fue por ella?"

"Doctora, tal vez si" dijo viendo el dibujo que tenía entre sus manos.

He aquí una nueva historia más que se me había ocurrido hace algunas semanitas gracias a una canción de una película que me gusta mucho y de ahí me inspire para esta trama.

Espero que les guste de verdad y al menos por ahora creó que no voy a tardar mucho en actualizar ya que tengo un par de capítulos adelantados, si acaso tarde una semana, ok

Bueno nos veremos pronto y recuerden que sus reviews son bien bienvenidos, chiao.