La furia de kyogre


Uno! : "¿Dónde está Misty?"


Todo comienza en ciudad Celeste, una ciudad pacífica, con gente pacífica. Los caminos eran ocupados por silvestres pokémons, y amables personas dispuestas a comenzar un día más. Nadie se percataba que una linda joven pelirroja de tan solo catorce años caminaba por las calles de la ciudad. Parecía estar buscando algo, llevaba una lista color rosa en la mano, un Psyduck bastante gordito caminaba junto a ella.

-Ok, esta es la tienda – Anunció la joven, parándose de frente a un curioso local. "Poke-Market", decía el cartel, las letras eran grandes, y de colores. La imagen de un Eevee de pelaje perfecto promocionaba el producto "poke-shampoo", y, a su derecha, un gran cartel con el rostro de Misty. "Cerulean Gym", decía.

Misty ignoró el cartel y entró, Psyduck salió tras ella.

-¡Buenos días señorita Misty!

-Buenos días Alexis, ¿cómo estás?

-Bien, bien, no hay ninguna novedad, solo que usted cada día se encuentra más bella señorita.

-No seas adulador – sentenció amable, pero con mal tono – vengo porque mis hermanas me pidieron comprar lo que hay en esta lista – mostrándole el papel-

-Ah que lástima –con una fingida sonrisa – yo creía que venia a aceptar la cita que le pedí la otra vez, déme la lista por favor, con gusto le traeré lo que hay.

-Gracias Alexis, eres muy amable… -En eso Misty sintió un olor; un olor que le hizo cerrar los ojos, y sumirse en una tierna nostalgia…

Tras un dulce aroma y una percepción innata, por unos segundos vio a Brock, cocinando un exquisito estofado en su olla de hierro. A su lado se encontraban Ash y Pikachu, observando la comida con una mirada devoradora. Ambos, sentados sobre unos tronquitos, en medio de un pacífico bosque lleno de Pidjeys, que cantaban, y cantaban, y el aire fresco, y el sonido de la cucharita revolviendo el estofado.
El viento soplaba, los silbidos de Brock resonaban con paz, y Ash… el dulce e inocente Ash, ahí, quejándose con ternura.

Abrió sus ojos.

A su lado una maquina estaba a su espalda cocinando "algo"...
-¿Y eso?

-Ahhh! Es una nueva máquina que trajeron ayer, pronto se abrirá la cafetería

-Mmmm… huele delicioso. -pausó- me pregunto si…

-¿Quiere probar? – Preguntó Alexis con algo de exalto.

-¡Claro! –se acercó, y con una cucharita probó el estofado. Cerró sus ojos, intentando mezclar aquel sabor con las imágenes en su mente, pero no, no calzaron como quería.
- Mmmm… no…

-¿No qué señorita Misty?

-El estofado esta delicioso Alexis, pero no como lo hace Brock.

-¿Brock? ¿Quién es Brock?

-Brock fue mi compañero de viaje junto con Ash

-Ah! ¡Ya lo recuerdo! ¡Usted se ausentó cuatro años para entrenar! Si sí, y viajaba con un chico muy famoso… ¿Cómo se llamaba? … ¿Alf?

-Ash… su nombre es Ash Alexis, "Ash", sí, el era el mejor entrenador que he conocido… siempre entrenó a sus Pokémons con amor y cariño, espero lo siga siendo ahora, tal vez vaya a visitarlo alguna vez – la pelirroja, con algo de melancolía suspiró y sonrió- Bueno jeje, ¿completó ya la lista Alexis?

-Señorita Misty, son 900 yens.

-Aquí tiene – pagó, salió de la tienda cargada de bolsas de diferentes tamaños y colores. Junto con Psyduck dio media vuelta para marcharse.

-Ahora… ¡Directo a casa Psyduck! No sabes cuan bien me haría dormir una siestecita…

-Psy? – Preguntó el patito con cara de atónito.

-Como veo sigues siendo el pato bobo de siempre... ¿Cuándo evolucionarás?

-Psyduck… - fue lo único que respondió el Pokemon.

-Realmente no tienes remedio, eres un tonto, pero aún así te –se detuvo-… hum… eres mi Pokémon.

-Psyduck! – respondió alegre levantando un brazo.

Fue entonces… cuando cuatro jóvenes que iban pasando se detuvieron de golpe frente a la joven, atónitos. Empezaron a acercársele minuciosamente, al principio, con un poco de inseguridad, para luego abalanzarse gritando, saltando y chillando. En cosa de segundos, Misty logró darse cuenta de quienes se le acercaban.

-Psyduck… ellos son… ¿Lo que creo que son?
-Duck duck…
-¡¡¡Señorita Misty!!!!
Era tarde, el cuarteto ya había corrido hacia ella antes de que esta pudiera perderlos.
-Este… ¡Hola Chicos! –secó una gota de sudor que corrió por sus patillas- ¿Cómo están? Bueno… yo… tengo que irme…
-¡Por favor no se valla maestra Misty! ¡Soy yo! ¡Ives! ¿Me recuerda? El miembro número doscientos treinta y tres de su club!

Sí. La querida pelirroja Misty era el rostro de la ciudad (¿Para qué negarle, estimado lector, que era conocida sobretodo por los hombres?). Invencible líder del gimnasio Cerulean, amante de los pokémons de agua, cabeza del grupo "liberación Pokémon" de su ciudad y la más aclamada de las cuatro hermanas Waterflower. Tenía su propio club de fans, y cada vez que un retador se acercaba al gimnasio de ciudad celeste, el estadio se llenaba de jóvenes con banderitas, playeras, logos y carteles, no exactamente diciendo "arriba Misty", si no, un "¡Te amamos!", lo que no sólo le causaba vergüenza a la pobre de la pelirroja, si no que también el desprecio de sus dos celosas hermanas mayores: "Violeta y Lily". Daisy era la mayor de todas -y la más madura-, así que por su parte, sabía tratar a la menor y defenderla en ocasiones cuando sus hermanas la molestaban. Pero –eso si-, siempre manteniendo su reputación.

En resumen… Misty era una acosada líder de gimnasio envidiada por sus dos hermanas mayores.

-Señorita Misty, vimos el espectáculo que hizo el miércoles... ¡Estuvo fabuloso! ¡Usted simplemente es la mejor!

-Jeje, gracias Alan, pero no, no soy la mejor... solo fue suerte y... -Interrumpiendo-

-¡No diga eso señorita! ¡Usted es la mejor líder de gimnasio que hay en toda la región de Kanto! ¡Tres urras por nuestra maestra!

-¡Hip Hip! Urra!!! ¡Hip Hip!...

-No no no- renegó sonrojada- no digan esas cosas, hay muchos mejores entrenadores que yo, muchísimos. Yo solo soy una líder de gimnasio común y corriente y... adiosito jeje – Secó otra gota esta vez proveniente de su sien, y huyó con un paso corto pero rápido, haciendo que Psyduck se ponga nervioso y resbalara dos veces.

-¡SEÑORITA MISTY! ¿DESEA QUE LA AYUDEMOS CON LAS COSAS?

-NOOOOOO! GRACIAAAAAASSSS! - Gritó esta de lejos con una sínica sonrisa, deseaba alejarse de ahí... - PSYDUCK! CORRE MAS RÁPIDO!

-PSYYYY!!! – con los ojos cerrados a penas así pudo responder.

La joven corrió y corrió... intentando no mirar atrás. Sin más pretextos, metió a su Pokemon dentro de la Pokeball, y siguió corriendo hasta la siguiente avenida...
Se detuvo. Volteó para cerciorarse, lo había logrado. Respiró profundo y dijo para sí:

-Por lo menos… -inhaló- ya los he perdido... ya se me hacía extraño que aún no comenzaran con sus preguntas acerca de mis gustos… y… -suspiro- esas payasadas.

Misty volvió a suspirar, apoyó sus brazos sobre sus rodillas totalmente cansada, dejó caer las bolsas de compras. Descansando así durante algún rato, la imagen de "algo" vino a su mente. Se levantó, e imaginó ante ella el océano. Azul, profundo, fresco, ese delicioso universo donde podía sumirse y ocultarse cada vez que el mundo de allá afuera la lastimaba. Esa masa enorme de vida, lo que la hacía feliz, su hogar. Si ella ha de morir, ha de tener que morir en el mar. Era por eso que tanto le gustaba. Es que es tan misterioso, tan recóndito e inexplicable, de fiera y cruel apariencia, pero tan pacífico y tranquilo por dentro, entre más te imbuyes, más sorprendentes cosas puedes encontrar, más misterios, más tranquilidad, más secretos, pero más paz, más seres acogidos allí, lleno de vida, lleno de detallitos mágicos, de sentimientos ocultos, de emociones, de almas … esa era Misty. Misty era el mar.

Abrio sus grandes ojos, se sentía serena y tranquila, como si el océano lo calmara todo. El océano, su mejor amigo...

-El mar... ¿porque es tan bello? ¿Porque me hace sentir tan bien?- La chica se quedó contemplando esa gran masa azul, cuando sintió un ruido, si, su Pokemon Psyduck había salido otra vez de su Pokeball - Ah... tu otra vez...

El Psyduck le hizo un gesto de inocencia, y Misty le devolvió la mirada. Ella aún no podía creer que había dejado de viajar con Ash.

-Psyduck... hace trece meses dejamos a Ash...

-Duck?

Pero la pelirroja no pudo continuar, puesto que algo le habló:

"Ven"... -Le dijo una voz cercana mientras escuchaba el palpitar de su corazón

-¿Qué? ¿Dijiste algo Psyduck?- preguntó Misty algo extrañada, retomando sus bolsas

"VEEN!" Escuchó otra vez, pero la voz era tan fuerte que su cabeza le ardía...

"Apresúrate... ¡VEEEN!" Misty dio un grito, y así de la nada... desapareció, dejando caer todos sus paquetes, y un pequeño botón color azul...

Narrador: Hoy nuestros héroes descansan muy tranquilamente en ciudad Blukero, una ciudad con un hermoso océano y donde las ideas brillan por todos lados. Ash ya tiene todas sus medallas, y decidió entrenar un poco antes de entrar a la liga Hoenn, que se realizará en un mes y medio. Todos descansan, ríen y juegan.

-No puedo creerlo... ¡Ciudad Blukero! Esta es la ciudad mas grande referente a las playas y ropa en todo Hoenn –Dictaminó la linda chica ojiazul mirando una revista. Su alegre sonrisa reflejaba claramente su impaciencia por devorarse cada rincón del mundo por completo.

-No no May, y no solo eso... ¡Creo que en esta ciudad están las chicas más hermosas! - Gritó un hombre de mas o menos diecisiete años, moreno, algo feúcho. Todos le dicen

-Brock… ¡Por supuesto! ¿Qué no me estas viendo?- guiñó May

-Ya verás si te acercas a una chica Brock- El mas pequeño del grupo movió sus lentes con cautela- no nos vayas a poner en vergüenza de nuevo. –Le sacó la lengua.

-Un momento... ¿Y Ash?...

Brock, May y Max giraron sus cabezas en todas direcciones, hasta que divisaron al extraviado. Guapo, moreno, joven y de cabello despeinado en una de las computadoras del centro pokémon.

-¿Qué haces Ash?- Preguntó Max

-Pues... reviso mi email... Misty quedó de enviarme uno, y la espero en MSN... hoy se conectará, estoy algo preocupado, no sé, es como si tuviera un mal presentimiento – dijo, mirando hacia la nada.
Pero al parecer, ninguno de sus tres amigos le prestó mucha atención.

-Aaaawwn... Misty. Misty allá Misty acá, siempre hablas de ella – le dijo May con picardía.
-¿Qué quieres decir?
-Yo… nada.
Hubo una pausa.

-Ash y Misty sentados en un árbol – La ojiazul empezó a cantar. Pero, gracias a tiempo, el teléfono empezó a sonar.

"Ring ring ring, ring ring ring, llamada, llamada, ring ring ring, ring ring ring, llamada, llamada"

Ash, colorado de pena agarró el auricular con fuerza, esquivando la indirecta de May. Contestó con un "Aló" nervioso, pero cuando oyó la voz de quien se trataba mudo se quedó.

-¿Ash? Hola, cálmate hermano, soy yo, Daisy. ¿Me recuerdas o no?

-¿Daisy? - balbuceó

-¿Daisy? - Preguntó Brock con ese tono característico suyo - La hermaaanaa de Miistyyy?

-La que calza y viste hermano, Ash. ¿Misty está por allí?

-Emm... ¿Qué? - preguntó Ash

-La tonta de Misty se ha vuelto a ir... - Dijo Violet, apoderándose del teléfono - si esa feita, creía que nos iba a asustar con su ausencia, que no se tome la molestia, dile que estamos totalmente felices sin ella.

-Pe... Pero... Misty no está con nosotros... - habló May, interfiriendo en la llamada- ¡Hola!

- ¿Cómo que no está? ¡Ah no! Yo no pasaré buscándola toda la vida... - interrumpió molesta Violet.

-Pero, Misty no se puede haber ido sin avisar... ¿Están seguras de que "se fue"?
-Pues sí.
-¿Hace cuanto tiempo que no aparece? - Preguntó Ash, empezando a prestar un poco más de atención a aquel mal presentimiento.

-Dos días hermano... dos días...

- ¡QUEEEEEEEEEEEEEEEEEEE!- Gritó el chico- No... ¡No puede ser! Misty no es así, ¡Ustedes son sus hermanas! ¡Vayan a buscarla!

-Ya mandamos a hacerlo... los... emm...

-Los fans de Misty están buscándola por toda la ciudad, y no hay rastros de ella.

-Wow, ¿Misty tiene fans?- Preguntó Max, el calladito- ¿Puedo unirme yo también?

-Eso lo veremos otro día amigo, pero ahora lo mas importante es encontrar a Misty...

-Daisy, cuenta... cuenta con migo y con Pikachu para lo que sea... yo la buscaré... y si la encuentro... yo... te... te aviso... - Dijo Ash.

-Ok... gracias hermano, ahí viene la policía, me voy, adiós...
-¡Pika!

La línea del teléfono se cortó, Ash colgó segundos después. Estaba en otra parte.

Temblaba, sus brazos los sentía frágiles, sus piernas endedebles, en cualquier momento se iba a caer. Algo le molestaba, algo sentía en el fondo de su corazón. Estaba preocupado, más preocupado que muchas otras veces en las que Misty corría peligro. Nunca había desaparecido… menos aún, jamás se iba sin avisarle antes a Ash dónde, el gimnasio para Misty era su prioridad, sobretodo ahora que le ha ido tan bien. Tenía miedo, no sabía porqué, hace dos días ya que se sentía extraño, como si algo no muy bueno fuese a ocurrir.

May, Brock y Max se quedaron mirando la pantalla, asustados, más preocupados. May buscó el apoyo de su mirada en Max. Se abrazaron.
Pikachu mantenía una mirada seria.

-¿Qué creen que le habrá ocurrido?

-Espero que nada malo...

-No... Si le pasa algo malo, yo... Pues yo…

-¿Tú... qué?

-Yo no... - pero Ash fue interrumpido, puesto que Pikachu agudizó sus orejas, olió a su al rededor, grito un "¡Pikaaa!", y, corriendo, se abrieron las puertas del centro Pokémon, para cerrarse de nuevo y desaparecer de la vista de los protagonistas.

-ESPERA PIKACHUUUU! ¿¡A DÓNDE VAS!?

Ash se levantó, y todo el grupo comenzó a perseguir a la pequeña ratita amarilla...