Disclaimer: CCS No Me Pertenece.

Summary

Apenas tenía 19 años cuando conoció al famoso Shaoran Li. El hombre más guapo que podía existir sobre la faz de la Tierra según los canales de T.V. y todas las revistas. Era el sueño de toda mujer alto, delgado, de cuerpo muy bien definido, cabello color chocolate al igual que sus ojos de impresionante mirada penetrante y sexy y lo mejor era que a su corta edad era el dueño de todo el imperio Li, llegando hacer unos de los hombres más ricos. No pudo evitar enamorarse al verlo, según ella era un ángel caído del cielo y que mujer no pensaría así teniendo a tremendo hombre de frente.

―"Teléfono"―

Pensamientos y Recuerdos―

Amor y Conflictos

Capítulo 5: Verdades o Mentiras

−¡Xiao!− chilló aquella joven, corrió hasta el castaño y se colgó de su cuello.

−Veo que me extrañaste− sonrió el hombre al rodearla de la cintura y abrazarla.

Al ver aquella escena se sintió incómoda, ver como su jefe abrazaba a aquella chica la hizo sentir un incómodo vacío en el estómago.

−¡Sí!− aceptó con entusiasmo mientras se separaban.

−Nos vimos en navidad− le recordó sonriendo.

−De eso hace ya bastante− le dijo haciendo un puchero.

−No si cuentas bien−

La castaña los miraba con curiosidad.

−Estás muy guapa, señorita− reconoció al mirarla de arriba abajo. –Ese traje está muy corto, no?− la miró con una ceja alzada.

−¿No te gusta?− le preguntó con las cejas fruncidas.

−Estás muy pequeña para usarlo−

−Eso mismo le dije yo− escucharon otra voz.

El castaño posó su mirada sobre el recién llegado. Un chico de cabellera castaña, alto, cuerpo atlético, ojos ámbares, piel bronceada y muy guapo.

−Madre dijo que teníamos una cena especial− se quejó la joven al cruzarse de brazos.

Su mirada se posó sobre su secretaria quien había guardado silencio todo este tiempo y permanecía apartada. Sintió la mirada del castaño sobre ella y luego la de los dos jóvenes que estaban a su lado.

−¿Quién es ella?− preguntó la rubia con curiosidad. −¿No me digas qué te atreviste a traer a unas de tus modelitos a la casa mis padres?− miró al castaño con reproche.

−¡Hermosa!− se acercó a la esmeralda y le sonrió. –Soy Ryo− dijo besándole ambas mejillas. −¡Diablos, Xiao Lang!− exclamó. −¿De dónde sacaste a esta preciosidad?−

El castaño se pasó una mano por su castaña cabellera.

−Ella es Sakura Kinomoto− la presentó. –Mi secretaria−

−¡Ups!− susurró la rubia. –Lo siento− se disculpó. –Soy Shiori− se presentó con una radiante sonrisa.

−Xiao Lang− vio a una mujer acercarse del brazo del tío del castaño.

Era una elegante mujer, cabellos rubios, ojos azules, alta, de figura delgada y piel pálida.

−Es un gusto tenerte aquí− le dijo mientras lo saludaba.

−Como si tenía otra opción− susurró Ryo.

−¿Y esta hermosa joven?− preguntó.

−Sakura Kinomoto, mucho gusto− se presentó la esmeralda haciendo una reverencia y un tanto incómoda por las atentas miradas.

−Zoé Li− se presentó la mujer con una sonrisa.

Luego de una pequeña plática la castaña se sintió más cómoda.

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Ya hacía una semana que Sakura se había ido con su jefe y en Japón las cosas andaban de maravillas o eso parecía.

−"En otras noticias, parece que el corazón de nuestro queridísimo Xiao Lang Li tiene dueña, aquí les presentamos unas fotos donde se ve la pareja felizmente"− Todas las mujeres miraban la noticia con atención, algunas maldiciendo y otras lamentando, Tomoyo parpadeó varias veces al ver las imágenes donde salía su mejor amiga con el vestido que le había regalado durante la época de navidad, se veía hermosa, fijó su mirada en el castaño el cual estaba elegante como siempre. –"Si, así como lo ven, todavía no sabe el nombre de la misteriosa mujer pero lo que sí se sabe es que esa noche ambos salían de reunirse con la familia del tío del joven Li. No es una modelos con la que suele dejarse ver el joven empresario"− volvieron a mostrar varias fotos más en las que ambos sonreían. ¡Oh por Dios Sakura estaba agarrada del brazo de Shaoran!

−A Xiao Lang no le gustará nada esto− exclamó Mey al imaginarse la cara de furia que pondría su hermano al ver las noticias.

−Apaguen eso, son puros chisme− se quejó una.

−Pues la imágenes muestran otras cosas y se ven muy reales− dijo otra.

Ese día había decidido invitar a Tomoyo al Spa para relajarse, pero estaba resultando otra cosa y lo supo al ver su cara de preocupación.

−Por favor creen que un hombre tan guapo e impresionante como Shaoran Li se fijaría en esa mocosa− dijo una muerta de envidia.

−Pues yo creo que es muy guapa, tal vez esta es la que lo atrape− dijo otra con una sonrisa.

−De seguro Kaho Mitsuy debe de estar muriéndose de envidia−

Tomoyo y Mey sólo escuchaban los cuchicheos de las mujeres mientras miraban las fotos que nuevamente la estaban mostrando.

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Había decidido pararse en un puesto de flores y comprarle una docena de rosas rojas a su prometida cuando la fuera a recoger al Spa.

−Buenas tarde− saludó el señor que al pacer era el encargado de aquel pequeño puesto.

−Quisiera una docena de rosas rojas− pidió.

−Enseguida− vio a el señor cortar las flores y decidió echarle un vistazo al pequeño puesto, vio donde estaban las revistas y lo que vio lo dejo perplejo, rápido tomó una y leyó.

Ya tiene nueva novia− salía una foto de su mejor amigo con su secretaria y al parecer sonreían, miró todas las revistas observando que todas en primera plana tenían títulos referentes al supuesto romance del empresario con aquella mujer. −Creo que a Xiao Lang no le gustará esto− decidió comprar una para mostrársela a su prometida.

Cuando llegó a aquel Spa todas las miradas femeninas se posaron sobre él, algunas susurraban mientras otras suspiraban y decían que Meiling Li tenía mucha suerte de tener un hombre guapo y rico como su prometido.

No tardó mucho en encontrar a su prometida ya que le dijeron que la señorita Li había pedido una sala privada. Claro no había aguantado a todas esas mujeres hablar de su hermano y de Sakura.

−¡¿Santos cielos, qué hace aquí joven?− preguntó la masajista asombrada al ver al moreno.

−Pues... – desvió la mirada hacia su prometida quien estaba boca abajo sobre la pequeña cama con una diminuta toalla tapando su perfecto trasero.

−Eriol− había estado tan relajada que cuando su prometido entró al cuarto ni lo había notado. Olvidando que estaba completamente desnuda se incorporó.

Sintió la garganta seca al mirarla de arriba abajo, la idea de sacar a aquella mujer de la habitación y quedarse a solas con su novia era muy tentadora. Recordó su desnudez y se sonrojó fuertemente al verse tan expuesta ante la mirada masculina.

La chica que antes le daba el masaje la cubrió con una toalla.

La chica que no había prestado atención al moreno lo miró largamente, sorprendiéndose.

−¡Eriol Hiragizawa!− el moreno se cubrió un oído ante el gritó de la mujer. −Es un verdadero honor conocerlo− hablaba con rapidez y sonriendo tontamente.

El moreno observó como su novia se cruzabas de brazos mientras sonreía.

−¿Podrías darnos unos minutos?− le preguntó a la chica con coquetería. –Nos portaremos bien− esto lo dijo mirando a su novia.

−Claro, tómense el tiempo necesario− dijo para luego dejarlos solos.

−¿Qué tienes ahí?– le preguntó al ver como todo este tiempo mantenía una mano en su espalda.

−No sé− dijo pensativo. –Tal vez si me das un beso recuerdo−

−Sólo uno− le advirtió al acercarse, se puso de puntitas.

−No lo creo− inclinó el rostro hacia ella, rosó sus labios para luego besarla.

Se separaron cuando le hizo falta respirar.

−Esto es para ti bonita− dijo mostrándole el ramo de rosas.

−Son preciosa− sonrío y luego le dio un pequeño beso, lo vio demasiado pensativo y supo que había algo que lo tenía intranquilo. −¿Pasa algo?− le preguntó preocupada.

−Mira esto− sacó la revista que la cual había guardado en el bolsillo de su chaqueta. Mey miró la revista con sorpresa.

Ya tiene nueva novia− leyó. −Ya me lo esperaba− dijo mientras suspiraba.

−¿Lo sabías?−

−Hacen unas horas los canales de farándula sólo hablaban de lo mismo− le dijo. –De seguro ya la noticia debe de estar recorriendo gran parte del mundo−

−Conociéndolo se pondrá furioso−

−Sí pero me gustaría que fuera verdad, se ven tan felices que será difícil creer que sólo son empleada y jefe−

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Todo el día se la había pasado de reunión en reunión, estaba cansadísima, demasiado agotada, desde que habían llegado a Francia solamente era de aquí para allá y viceversa. Ahora, tres horas después de haber llegado a la casa estaba metida bajos las sabanas descansando plácidamente.

−Le digo que la señorita ya está durmiendo− dijo Wey a la insistente voz de Tomoyo.

− "Por favor señor es de vida o muerte"− insistió. Se preocupó al escuchar aquello y decidió que lo mejor era ir a despertar a la señorita, tocó la puerta varias veces hasta que escuchó una voz preguntar quién era.

−Disculpe que la moleste señorita, pero tiene una llamada− se levanto con pesar y se dirigió hasta la puerta la cual abrió sólo un poco.

−¿Quién es?− le preguntó mientras se tapaba la boca al escapársele un bostezo.

−La señorita Tomoyo Daidouji−

−Gracias− dijo con una sonrisa al tomar el teléfono ofrecido.

−Buenas noches señorita− sonrío el hombre.

−Buenas noche señor Wey− se despidió y luego cerró la puerta.

−¿Sabes qué hora son?− fue lo primero que le preguntó a su mejor amiga.

−"Pues creo que devén de ser como las 11:00 p.m., sé lo dormilona que eres pero esto no podía esperar"− se defendió.

−¿Paso algo?− preguntó con preocupación al escuchar el tono de voz de su amiga.

−"Bueno aquí no ha pasado nada pero creo que allá si"− le dijo.

−¿Aquí?− preguntó confusa.

−"¿No has visto las noticias, ni las revistas?"− le preguntó.

−La verdad que no he tenido tiempo ni para leer una revista, pero ya dime, qué pasa− ya su curiosidad estaba a flor de piel.

−"Siéntate porsiacaso"− le dijo.

−Ya estoy sentada habla ya−

−"Resulta que en todos los canales de televisión y creo que en todas las revistas sale que eres la nueva novia del señor Li"

−Novia de Shaoran− susurró.

−"Sí, y tengo por seguro que ya a estas horas lo saben todo los países"

−¡¿Queee?− la palidez invadió su rostro tras escuchar aquello. −Pero eso no es verdad−

−"Hay fotos donde salen ambos muy sonrientes"− dijo. –"Hasta parecen una verdadera pareja"−

−Por favor Tomy, dime que mi padre y Touya no saben nada− le pidió.

−"No te preocupes, ninguno sabe nada, pero no creo que tarden mucho en enterarse ya que todos hablan de tu supuesta relación amorosa"

−Pero eso es una vil mentira− se puso de pie y caminó de un lado a otro. −¿Cómo qué hay fotos?− recordó lo que minutos atrás le había dicho.

−"Sales con el traje que te regalé en navidad"− dijo.

−¿Pero cómo?− se preguntó sin entender. –Ese traje lo traía la noche que fuimos a cenar con la familia del tío de Shaoran− dijo.

−"Déjame decirte que salen preciosos"− Sakura estaba demasiado confusa como para analizar lo que su mejor amiga le decía. –"Si quieres pon la televisión o compra una revista para que lo veas"− le aconsejo.

−Discúlpame Tomy tengo que dejarte, cuídate, bye− no esperó repuesta y cortó la comunicación, tenía que decirle a Shaoran aunque nada le aseguraba que ya él lo supiera, apretó los puños al imaginar que él pudiera saberlo y una furia la invadió.

Se apresuró en ir al estudio, ni se molestó en tocar la puerta la abrió y divisó al castaño sentado detrás del escritorio con la mirada clavada en unos papeles.

Levantó la mirada hasta encontrarse con los ojos esmeraldas, alzó una ceja, tenía las manos hecha puños, estaba pálida, su rostro se veía enojado y preocupado.

−¿Por qué no me dijiste lo de la prensa?− fue lo primero que salió de su boca.

−¿Hay algo interesante?− su mirada volvió a los papeles.

−Resulta que todo Japón está hablando de nuestra supuesta relación amorosa− dijo apretando las manos.

−No sabía que teníamos una relación− posó su chocolatada mirada sobre ella.

−Sí, Tomoyo me llamó diciendo que lo había visto en las noticias y que al parecer hay fotos− el semblante del castaño la desconcertó, su rostro estaba serio y prestaba atención a lo que ella decía como si no supiera nada.

Apartó los papeles y acercó el ordenador, no tardó mucho en encontrar lo que estaba buscando.

−¡Maldición!− exclamó mientras se ponía de pie, se pasó una mano por el cabello. ¿Cómo era posible aquello?

Lo miró con preocupación, se acercó hasta poder ver la pantalla de la laptop.

Ya tiene nueva novia− leyó con voz quebrada.

La tomó de los hombros al ver que temblaba.

−No te pongas así pequeña− le dijo.

−Ahora piensan que soy tu...− pero no pudo seguir porque varias lágrimas se le escaparon.

−No llores preciosa, me encargaré de esto− no pudo evitar estrecharla contra su pecho, verla en aquel estado le molestaba. Maldijo por los bajos, ¿cómo diablos lo habían retratado sin darse cuenta?, se separo de él y volvió a leer el artículo.

Al parecer el famoso y muy reconocido Xiao Lang Li, el dueño del gran imperio Li ya consiguió nueva novia, ¿o será solamente la sustituta de su ex novia la famosa modelo Kaho Mitsuy, será su nueva amante?− apretó los puños al leer aquello. −Las fotos demuestran unas miradas cómplices y unas sonrisas de unos muy enamorados− prefirió no seguir leyendo. −Piensan que soy tu amante− dijo en susurro. −Que vergüenza, ahora con qué cara miraré a mi padre y a mi hermano− escondió el rostro entre las manos y lloró silenciosamente.

−No tienes porque preocuparte− le aseguró.

−Pero…− él la interrumpió.

−No dejaré que este chisme se esparza− le dijo mientras le apartaba las lagrimas. –Tranquilízate y déjalo todo en mis manos− le sonrió.

No pudo evitarlo, lo abrazó y escondió el rostro entre su fuerte torso. Apoyó el mentón sobre su castaña cabellera y la abrazó, pegándola contra su cuerpo. Minutos pasaron antes de separarse y aunque ella no quería sabía que lo tenía que hacer y eso le dolió en lo más profundo de su ser ya que había pasado una semana de aquella vez que estuvieron en ese mismo estudio, luego de aquella plática sólo habían hablado respecto al trabajo.

−Vete a la cama− le dijo como si fuera una niña pequeña.

−¿Puedo quedarme aquí mientras leo?– después de todo el sueño se había ido.

Guardó silencio mientras la veía subirse en su silla y estirarse para poder alcanzar algún libro. Su mirada recorrió las perfectas curvas femeninas.

−Sabes, tengo un espectacular panorama− le dijo con picardía, aquella noche llevaba un pijama.

−No seas pervertido− pero no contó con que perdería el balance y caería sobre él que al verla perder el equilibrio se acercó para permitirle caer en sus brazos.

−Pequeña tonta− la vio parpadear varias veces. −¿Te encuentras bien?− le preguntó con una sonrisa.

−Bájame− trato de bajarse de sus brazos pero le fue imposible.

−Eres una mala agradecida, te acabo de salvar de un fuerte golpe en el trasero y así me lo agradeces− le dijo con arrogancia.

−No te pedí que me salvaras y eres un arrogante− susurró

−Malcriada− no pudo evitar mirarle los labios.

−Baja...− la masculina boca la hizo callar.

Sintió todo su cuerpo estremecer ante esa pequeña caricia, no quería corresponderle mas sus labios la estaban tentando sobre manera y pronto sintió que toda su vida dependía de aquel beso, le rodeó el cuello con las manos y acarició la parte de atrás de sus cabellos mientras separaba los labios permitiéndole saborear el interior de su boca, ahogó un suspiro al sentir como acariciaba el interior de su húmeda boca, tentándola. La sentó sobre el escritorio mientras la agarraba con autoridad. Se colocó entre medio de sus piernas, apretándola contra su cuerpo.

Las manos femeninas fueron hasta sus anchos hombros.

Con la misma rapidez que la besó, dejó de hacerlo.

−Vete a dormir− susurró con voz ronca. Necesitaba tenerla lejos, no podía cometer una estupidez.

Estaba demasiado aturdida, la besaba y ahora le daba la espalda. Salió de aquel lugar sin mirarlo.

−Deja de hacer estupideces− se dijo a sí mismo cuando estuvo solo. Necesitaba una ducha y muy fría, le sería imposible dormir con la erección que apretaba contra sus pantalones.

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−¡Tomoyo!− no pudo evitar sentir un escalofríos al escuchar la potente voz de su esposo.

−Estoy en la cocina− dijo mientras se secaba las manos.

−¿Qué significa esto?− palideció al ver como le mostraba una revista donde salían la castaña y su jefe.

−Touya, no es lo que parece− se apresuró a decirle.

−No soy idiota− dijo con furia. −¿Tú lo sabías?− le preguntó.

−Me enteré en la mañana pero te puedo asegurar que todo lo que dice es mentira, hablé con Sakura− decía mientras lo trataba de calmar.

−Juro que ese bastardo de Li me la pagará− dijo mientras hacía la revista añicos.

−Cálmate por favor− le pidió esta. −Sabes como es Sakura− le recordó.

−Por eso mismo, sé como es y puedo asegurarte que está enamorada de ese estúpido− apretó las mandíbulas al pensar que su pequeña hermana pudiera estar enamorada de un hombre como Shaoran Li

−No digas tonterías−

−No son tonterías, no dejaré que Sakura caía en las redes de ese sujeto, claro el muy imbécil piensa que al ser un hombre tan poderoso puede tener cualquier mujer a sus pies− dijo ya más calmado.

−¿Pero por qué piensas que ella está enamorada?− le pregunto.

−No juegues con mi inteligencia, vi como lo miraba en la fiesta− le dijo.

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−¿Señor Li, cómo se llama la señorita?− si esto seguía así no iba a poder entrar a la empresa. Desde que había puesto un pie fuera de la limusina una multitud de periodista lo esperaba fuera de la empresa.

−¿Hay planes para el futuro, esta vez sí habrá boda?− escuchó otra pregunta, suspiró con fastidio, lo mejor era aclarar las cosas.

−La señorita no es mi novia y les pediría que dejaran de inventar chisme− dijo con seriedad.

−Pero las fotos hablan por sí solas−

−¿Y qué dicen las fotos?− retó.

−Digamos que se ven felices− exclamó otro periodista.

−Solamente compartimos una amistad, esa noche íbamos a casa de mi tío− agradeció haber dejado a Sakura en la casa. −Le aseguro que si fuéramos novios o algo más yo mismo me encargaría de que toda Europa se enterara− aseguró.

−Permiso, permiso− se escuchó la voz de unos hombres abriendo paso para dejar pasar a su tío.

–Valla, veo que también están aquí− dijo su tío con una sonrisa.

El castaño miró a los tres hombres vestidos de negro y gafas de sol. Guardaespaldas.

−Al ver las noticias no me quise arriesgar− le dijo mientras los guardaespaldas le abrían paso hacia la entrada.

−¿Cómo se llama?− escucharon preguntar.

−¿Dónde la conoció?− si volvía a escuchar una maldita pregunta sobre su supuesta relación con la esmeralda mandaría a todos a esos bastardos al infierno.

−Señores por favor− habló Lang. –Somos personas muy ocupadas− dicho esto ambos se adentraron en la empresa, dejando a los periodistas curiosos.

−Sakura anda preocupada− dijo cuando estuvieron dentro de la empresa.

−Habrá que llamar al señor Wu− dijo. –El chisme se está esparciendo rápidamente−

−Lo que me faltaba− dijo mientras se frotaba la sien.

Los últimos días que pasaron en Francia fueron muy agitados pero al fin ya estaban en Japón y agradeció a Dios que ya no se escuchaba nada sobre su supuesta relación con su jefe, ambos acababan de bajarse del jet privado. Se alegró de ver al mismo chico de la vez pasada con Kero en brazos.

−¡Kero!− exclamó con felicidad, rápido lo tomó en brazos. −Te extrañé mucho− el castaño sonrió al verla tan feliz luego de todo lo que había pasado.

−He dicho que me dejen pasar− escucharon.

Tanto la mirada chocolatada y la esmeralda se posaron sobre un grupo de hombres vestidos de negros impidiéndole el paso a otro hombre.

−Es una zona privada− habló un hombre con seriedad. –Si no se marcha lo sacaremos a la fuerza−

−De aquí no me muevo− la castaña alzó una ceja al escuchar la familiar voz.

Retrocedió al ver como los hombres estaban dispuestos a sacarlo.

−¿Se puede saber qué está pasando?− preguntó el castaño con voz profunda y seria.

−Este señor burló la seguridad− dijo un hombre.

Se apartaron para que el castaño pudiera ver al hombre.

−Llamen a la policía− dijo mirando al hombre con superioridad.

−¡Vete al diablo!− espetó, intentó acercarse al castaño pero fue detenido.

−¿Touya?− preguntó la castaña sorprendida. –Por favor Shaoran, es mi hermano− le dijo al castaño.

Asintió para que dejaran libre al hombre

No pudo evitar retroceder al ver como su hermano se acercaba a ella con pasos firmes. Estaba furioso.

−¿Cómo te atreviste?− fue lo primero que escuchó de la boca de su hermano.

−De...de...que ha...− pero sus palabras fueron detenidas por el fuerte golpe contra su mejilla.

−Suéltenme− ordenó a los hombres que al ver como le había pegado rápido lo tomaron por los hombros impidiéndole que se acercara más a ella.

Estaba perplejo, ver como ese sujeto le había pegado a la esmeralda lo llenó de furia.

−Te juro que te arrepentirás de esto− amenazó. Se acercó a Sakura la cual se había quedado con la cabeza baja mientras lagrimas bajaban por sus mejillas.

−¡No te tengo miedo, mi hermana no es ninguna de tus putas!− le gritó mientras trataba de zafarse de aquellos hombres. −¡Aléjate de ella!− le ordenó al verlo abrazar a su hermana.

Nunca en su vida había visto a su hermano tan furioso, claro, si ella hubiese estado en sus zapatos también estaría furiosa.

−Sáquenlo de aquí− le ordenó a sus hombres.

−No por favor− le escuchó decir en susurro. −Será mejor que me valla− se separó de él.

−No dejaré que te vayas con ese animal− le advirtió.

−¡Aquí el único que se la quiere follar como un animal eres tú!− gruñó Touya.

−Si vuelvo a escuchar la maldita voz de ese sujeto yo mismo me encargo de dejarlo sin habla el resto de su miserable vida− su paciencia dependía de un hilo, hilo que se empezaba a romper poco a poco.

−¡No!− miró a Shaoran con preocupación, se acercó a su hermano. −Vamos− le dijo.

−Mantente alejado de mi hermana− le advirtió y se marchó cuando esos tipos lo dejaron libre.

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El camino hacia su departamento fue tranquilo, no estaba de ánimos como para discutir con su hermano.

−¿No vas a decir nada?− le preguntó cuando ambos estuvieron en el pequeño apartamento de su hermana.

−No tengo nada que decir− le dijo.

−¿No te importa ser la puta de ese estúpido?− no podía creer que su hermana no le importara lo que semana atrás decían todas los medios de comunicación.

−No soy su puta, sólo soy su secretaria− soltó a Kero ya que este en cualquier momento saltaría sobre su hermano y lo arañaría.

−Por favor Sakura hay que ser idiota− le dijo este.

−¡Pues sabes que, me gustaría serlo!− le gritó con lágrimas en los ojos. −Me gustaría ser su...− se mordió el labio inferior, no pudo decir lo que quería decir.

−Por favor, escúchate− escucharla hablar de aquella manera lo hacía rabiar. −Te escuchas como una vil...− prefirió guardar silencio.

−Déjame sola, quiero estar sola− le pidió.

−Te lo advierto, no dejaré que te desperdicies−

−Ya no soy una niña− le recordó.

−Ese sujeto está acostumbrado a estar rodeado de todas las mujeres que él desee y tú no serás unas de esas−

−¡Déjame en paz!− gritó.

−Sólo te usará y luego te tirará como un trapo viejo− la agarró por los hombros.

−No me importa− la escuchó decir y una furia se apodero de él haciendo que la sacudiera para que entrara en razón.

−Por favor Sakura es un bastardo, un mujeriego y sólo te quiere usar−

−¡No me importa!− le volvió a gritar. −Lo amo− Touya se quedó frió al escucharla decir aquello.

−Olvídate de él− decidió tranquilizarse. −Te prohíbo que lo vuelvas a ver−

−Tú no me prohíbes nada, no eres mi padre− contraatacó. −Aunque te duela lo amo−

−Te lo advierto Sakura, no dejaré que te conviertas en una cualquiera−

−Eso lo decido yo− espetó esta.

Prefirió que lo mejor fuera marcharse antes de cometer una estupidez.

−No quiero volver a verte con ese sujeto− le dijo antes de salir.

Se dejó caer al piso cuando estuvo sola y lloró amargamente, Touya no la entendía y aunque era su hermano no tenía derecho de reclamarle. La noche había caído y aún seguía en aquel mismo rincón en la penumbra de la noche, ya no tenía más lágrimas había llorado demasiado. Unos toques en la puerta la hicieron ponerse de pie, se aparto los restos de lágrimas y abrió la puerta.

No le gustó para nada lo que sus ojos vieron, se veía terrible, tenía los ojos rojos de tanto haber llorado, el cabello lo traía desordenado y su palidez se divisaba a distancia. Su respiración se detuvo al verlo allí parado tan guapo como siempre.

−¿Que ha pasado?− le preguntó.

−Nada− dijo en un susurro, se hizo a un lado para permitirle pasar y fue cuando vio su maleta.

−¿Te volvió a pegar?− ella sólo negó con la cabeza.

Dejó la maleta a un lado para luego acercársele.

−Será mejor que te vayas− guardó silencio al ser estrechada contra su pecho.

−Te juro que si te hizo algo yo mismo me encargo de cobrárselas−

−No...por favor, no quiero que se peleen− susurró contra su pecho mientras sollozaba.

Tenerlo así de cerca hacía que se sintiera protegida y aunque sabía que él nunca sería de ella le gustaba creer que si tenía oportunidad. Cuando se sentó la obligó para que se sentara sobre su regazo y ella no pudo evitar sonrojarse.

−No me gusta verte así− susurró mientras que con una mano acariciaba su castaña cabellera.

Apoyó la mejilla contra su fuerte torso y respiró su olor, tan masculino, tan varonil. Las caricias contra sus cabellos y su embriagante olor la relajaban, cerró los ojos y se dejó arrastrar por los brazos de morfeo.

−Pequeña− la llamó luego de largos minutos en silencio.

−Mmm− escuchó la pequeña protesta.

−Dormilona− susurró contra sus cabellos. −Despierta− tenerla entre sus brazos lo hacía sentir realmente bien.

Abrió los ojos con pesadez, lo observó con ojos entrecerrados y sonrió tontamente.

−Lo siento− se disculpó.

−Tienes que descansar− besó su frente. Besarla en aquellos momentos era una verdadera tentación. −Arriba− sonrió.

Su cuerpo protestó cuando la tomó de la cintura y la hizo poner de pie.

−Vamos nena, mañana hay que madrugar− le dijo al caminar hacia la puerta.

−Que descanses− le dijo cuando llegaron a la puerta.

−Tú también− inclinó la cabeza y besó su frente nuevamente.

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−Maldición, sólo es una niña− salir de del apartamento de la esmeralda fue lo mejor que había hecho, el deseo de tomarla entre sus brazos y besarla era algo que le asustaba, nunca había deseado besar de aquella manera a ninguna mujer.

Detuvo el auto al llegar a su destino, rápido se bajó luego de apagarlo y estacionarse. Tocó el timbre de aquella casa y unos minutos después un hombre le abrió.

−Buenas noches joven Li− saludó el hombre. −El joven Hiragizawa está en el estudio− le dijo aquel hombre.

−Gracias− sin más decir se dirigió hasta el estudio, cuando abrió la puerta vio a su amigo con la mirada puesta en el ordenador.

−¿Y eso?− le pregunto este con burla.

−Cállate− gruñó.

−¿Te fue mal en Francia?− preguntó al verlo tan furioso.

−Las costas allá están muy bien− dijo al sentarse.

−Supongo que no viniste sólo para sentarte en mi mueble y guardar silencio−

−¿Qué pasaría si te dijera que solamente vine a eso?−

−Primero no te creeré y segundo te conozco demasiado como para creerme esa tontería− miró a su mejor amigo el que se veía furioso. −Ya hombre no te atormente, sino te importa no lo tomes tan a pecho− le aconsejó.

−¿Quién está hablando de Sakura?− preguntó con una ceja alzada.

−Si según tú no te interesa, no le preste atención− volvió a decir.

−Estuve a punto de acostarme con ella− el moreno lo miró con sorpresa.

−¿Y cómo fue?−

−No pasó nada− al decir aquello se molestó.

−Explícate− le pidió. Se puso de pie y sirvió dos vasos de whiskey para luego pasarle uno al castaño para este luego relatarle lo sucedido.

−Te admiro− dijo con una sonrisa y tono burlón.

−¿Por qué?− preguntó serio.

−Sólo un hombre con una falta de erección haría lo que tú hiciste− le dijo.

−¿Qué querías, qué me la follara luego de su declaración?− preguntó con fastidio.

−Te desconozco− suspiró. –En otra ocasión esa declaración te habría valido y si no te la tirabas por lo menos le brindabas unas horas de puro sexo oral−

−Si− aceptó hundiéndose en aquel mueble. –La verdad no esperaba que me dijera aquello−

El moreno lo observó en silencio mientras sonreía.

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Aquella mañana cuando se levantó lo primero que hizo fue mirarse al espejo y sonreír al ver que no le había quedado la marca del golpe que le había dado su hermano. Tomó una ducha rápida y se puso la ropa lo más rápido que pudo ya que como siempre se había levantado tarde.

−Genial, mi primer día como secretaria del señor Yamamoto y voy tarde− pisó el acelerador cuando estuvo en su auto, no tardó mucho en llegar a la oficina ya que se paso algunas luces y agradeció de no encontrarse ningún policía. Estaciono el auto y luego se bajó casi corriendo.

−Sakura− exclamó Chiharu feliz de verla luego de quince días.

−Lo siento, hablamos a la hora de almuerzo− dijo mientras iba hacia los elevadores.

−Pero tienes la camisa mal abotonada− pero ya su amiga se había marchado.

Suspiró cuando el elevador se detuvo en su piso.

−Buena suerte− se dijo a sí misma.

Lo primero que vio cuando se abrió el elevador fue el rostro de su mejor amiga, esta le sonrió.

−¿Por qué no me levantaste?− dijo entre dientes.

−Te aconsejo que mires cuantas llamadas perdidas tienes, pero por ahora ve al baño y abotónate bien la camisa− le dijo con una gran sonrisa para luego entrar al elevador.

Sakura se miró y pudo comprobar que tenía la camisa mal abotonada, rápido fue al baño.

−¿Se puede saber por qué no está en su puesto señorita Sasaki?− pregunto el señor Yue, el cual a acababa de llegar.

−Pues...p...− ese hombre le causaba nervios.

−Desde hoy la señorita será mi secretaria− se escuchó la potente voz del castaño el cual acababa de salir de su oficina. −Necesito hablar con usted− volvió a entrar a la oficina para que aquel hombre lo imitara.

−Se puede saber el porqué− dijo cuando cerró la puerta tras él, observó al moreno quien permanecía sentado.

−No, es una decisión mía− le dijo con seriedad.

−Por lo que veo me quedare sin secretaria− dijo entre dientes.

−Por supuesto que no− dijo. −La señorita Kinomoto será su nueva secretaria−

−¡Oh!, un cambio de secretaria sin consultármelo− dijo con tono burlón.

−Ryo lo necesita en Tailandia− el moreno miraba a ambos hombres.

−¿A Tailandia?− preguntó

−Sí, mi primo solicitó su ayuda−

El hombre guardó silencio.

−Puede retirarse− sin decir nada Yue salió de la oficina.

−¿Crees qué caerá?− le preguntó su mejor amigo.

−Esperemos que si− dijo este.

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Al llegar frente a su oficina pudo ver que ya su nueva secretaria estaba en su puesto.

−Buenos días señor Yamamoto− saludó al ponerse de pie y hacer una reverencia.

−Buenos días señorita Kinomoto− la miró de arriba abajo, tenerla de secretaria sería todo un placer. La observó sin que esta lo notara, esa mujer era hermosa y siempre le había atraído. –Serás mía− pensó este con malicia. Entro a su oficina con intenciones de hacer una llamada.

−"Hasta que te apareces"− escuchó una voz a través del teléfono.

−No he podido comunicarme−

−"Perdí un gran negocio"− se escuchó decir.

−Lo sé, yo también perdí mucho dinero− dijo.

−"Esa oportunidad no la podíamos dejar pasar, los compradores no quedaron muy contentos"

−Tengo un viaje a Tailandia− le dijo.

−Entonces estaré esperando los barriles−

−No, estoy seguro que es una trampa−

−"Yue, Yue, no aprendes"− escuchó. –"Sigues siendo un inútil"−

−No te permito que me insulte Arthur, no eres mejor que yo−

−"Claro que lo soy, tengo mi propia empresa y tú sigues recogiendo las migajas de los Li"− escuchó la odiosa risa de aquel hombre y tuvo ganas de golpearlo.

−Esa fortuna es gracia por la estafa hacia los Li−

−"Como digas, ahora quiero que me averigües sobre la chica que acompañó a Li"

−Es Sakura Kinomoto y es mi secretaria−

−"Mmm eso me gusta"− dijo con malicia. –"Quiero a esa niña en mi cama"−

−Pues creo que será difícil, ella está aquí en Japón− dijo con burla.

−"No juegues con mi inteligencia Yue, quiero que esa pequeña preciosidad sea mía"

−Olvídate de ella, será mía, la quiero para mí− dijo con seriedad.

−"No te preocupes, te dejaré un poco"−dijo con una risa maliciosa.

−No te metas con ella− le advirtió. –Será mía−

−"Ya veremos Yue, ya veremos"− luego de decir aquello cortó la comunicación.

Continuará...

Espero que sea de su agrado y por favor dejen reviews.

Besitos...

Hasta el próximo capítulo...