Primero que nada Sakura Card Captor pertenece a las fabulosas Clamp, como me hacen sufrir con Tsubasa TT . Segundo esta historia esta dedicada a Lady-Clamp que ultimamente esta depre ¡animo!, bueno no me identifica seguramente XD!! . Yo le dejo reviews con el nombre no registrado de Melanie. Me encantan sus historias y más Carnage. Si pueden lean sus historias que son buenísimas, la recomiendo ampliamente. Además gracias a ti lector de que te tomaste la molestia de echar un vistazo a esta historia y por favor al menos lee este capitulo. Esta bien ya dejo de escribir cosa que no van y empecemos la historia.

Capitulo 1

Encuentro inevitable.

Cuando era joven conocí a una hermosa chica en un lago…

Era un día soleado sin una nube en el cielo el cual tenía un azul impresionante. Uno no se podía imaginar que ese paisaje fuera real: era el paraíso. Las montañas nevadas se visualizaban a lo lejos, una atrás de otra se iban situando cubiertas de la escasa nieve blanca que hace días había caído. En las faldas de las montañas estaban tupidas por altos pinos y algunos árboles, para luego dar paso a un inmenso lago cristalino en el cual se podían visualizar claramente, bajo el agua, nadar en todas las direcciones a los peces.

Sobre aquel lago había una pequeña canoa que era empujada suavemente por la corriente sin rumbo fijo. En apariencia no había ninguna persona en ella. Sin embargo, un joven de pelo castaño y ojos color ámbar estaba descansado en el fondo de la misma. Contemplaba el cielo y aspiraba profundamente ese aire con olor a edén. No pudo evitar sonreír ante la majestuosidad del lugar en donde se encontraba. Cerró sus bellos ojos. Esos ojos que reflejaban fácilmente su alma y su corazón.

De pronto sintió un fuerte golpe que le habían dado a su canoa. Rápidamente el joven se levanto para ver que había causado aquel golpe. Al ver detenidamente la escena se dio cuenta que un pequeño velero había chocado con su barca. Levantando su cabeza pudo visualizar una joven hermosa de ojos color esmeralda y cabellera castaña. El joven quedó mudo ante tal hermosura. Definitivamente estaba en el reino celestial, ya que un ángel había llegado a el. Si había una hora para partir del mundo terrenal ese era el preciso instante.

-Perdón – se excusó la joven dejando ver una tímida sonrisa – Es que… bueno… soy nueva manejando esto – y de inmediato señaló la vela de su embarcación.

El castaño seguía sin decir palabra alguna. Perplejo contempló como la brillante y larga cabellera de la joven se movía caprichosamente ante la brisa. Seguidamente la joven ríe. Ese acto sacó del ensimismamiento al joven e hizo que este también sonriera.

-No te disculpes – negó este mientras se ponía de pie- sé perfectamente que manejar un velero es complicado.

-Y más si es la primera vez – le siguió la joven sin perder la dulce sonrisa que le regalaba al joven que tenía en frente.

-Oh, disculpa no me he presentado. Mi nombre es Xiao Lang Lee – extendió su mano para estrecharla con la de la joven.

-El mío es Sakura Kinomoto – hablando por fin tomando la mano que le extendían – realmente es un placer conocerlo.

-Pienso lo mismo señorita Kinomoto – señaló muy caballerosamente tanto como su voz se lo permitía.

-Por favor llámeme solo Sakura – sonríe.

-Entonces usted llámeme Xiao Lang.

-Lo lamento mucho pero eso no puede ser posible – dijo Sakura seriamente.

El castaño la miró extrañado. Sakura se veía que era buena persona y no se vislumbraba algún rastro hostil en ella.

-Tranquilo – añadió pasivamente al ver la cara suspicaz del joven – solo lo digo porque yo soy de Japón y no puedo del todo pronunciar claramente la… "l" – esto último lo dijo con gran esfuerzo que se expresó en su rostro al ser una mueca, a la hora de pronunciar dicha consonante – Es por ello que, si no te molesta, te llamaré "Shaoran".

Shaoran sonríe abiertamente, su alegría no cabía en su corazón. Por una extraña razón la chica que estaba en frente de él lo hacía sentirse infinitamente eufórico con tan solo mirarla. Sentía la necesidad de no separarse de ella nunca más y si eso implicaba estar con ella por toda la eternidad… estaría dispuesto a hacerlo.

-Me parece bien, aunque sería un poco extraño. Me costará acostúmbrame… – hizo una pausa para tomar aire suficiente para calmarse, su corazón latía con tal fuerza y desbocadamente que creía que se iba a salir de su pecho – pero proviniendo de tus labios es una bendición.

-Este… yo… – La muchacha enmudeció, no solo por la razón de que no lograba articular una oración completa y coherente, a causa de que sintió sonrojarse y decidió voltear para mirar a otro lugar, con el fin de que el joven no notara su rubor.

-Ahora solo pienso en no dejarte partir – explica con voz alta y firme con el fin de que Sakura lo escuchase claramente – porque haz llegado a mi vida y eres un sueño hecho realidad. Sería un tonto si te dejo partir para no volvernos a ver. Sufría mucho ya que no puedo vivir sin un corazón, porque déjame decirte que en cuanto te vi me lo robaste. – Veía sonriente a una mujer hermosa, abrumada por tal confesión, en frente de él – No, rectifico ya eres dueña de el, así que… quédatelo. Si no correspondes a estos sentimientos, sin al menos darme una oportunidad de convencerte de que te quedes a mi lado – expresaba mientras camina al otro lado de la canoa, volteo a ver a la joven cuando llegó a la orilla de esta – Juro que me lanzo al lago en estos instantes… – añadió viendo el lago decididamente y volvió la vista de nuevo para solo cruzar mirada con los bellísimos ojos color esmeralda de la chica como esperando una respuesta por parte de ella – se me olvidaba mencionar el hecho de que no sé nadar – inclinándose peligrosamente hacia el agua.

-¡Espera! – Grita la joven preocupada – ¡No lo hagas por favor! – realmente se veía angustiada ante la actitud desquiciada del joven.

-Entonces ¿Te quedas a mi lado para toda la eternidad? – interroga el joven alzando una ceja. Todavía inclinado para zambullirse en el lago en un momento a otro.

-Yo no he dicho semejante cosa – Protesta Sakura con el entrecejo fruncido y cruzando los brazos.

-Esta bien – se acerca más a la orilla del bote – si no me quieres amor mío… no vale la pena vivir –entonó dramáticamente.

-Yo solo dije que no te zambullas al lago – aclaró mientras sonreía – pero si estoy dispuesta a que me persuadas, a pasar toda la infinitud contigo – agrega bajando la vista y observa detenidamente el lago – Shaoran.

En un momento de alegría el joven se endereza, y toma impulso para saltar al velero de la joven. Estando frente a ella escudriña esos hermosos ojos para saber si lo que estaba viviendo no era un sueño. Toma las manos de la muchacha y las envuelve con las suyas. Se vislumbra un sonrojo en las mejillas de ambos jóvenes. Para sorpresa de la chica Shaoran lleva las manos de ella hacia su boca, sin romper la conexión de sus ojos, y les confiere un tierno beso.

-Yo sé que ahora nuestros destinos sean cruzado, han tomado ya un mismo camino y nunca en lo que queda de tiempo se desviaran, porque siempre seguirán ese sendero por el cual ya están recorriendo ahora, Sakura.

Pasaron lo que quedaba del día, juntos. Anclaron sus embarcaciones en la orilla, cerca de la pequeña colina en donde estaban sentados admirando el panorama. Mientras que el sol se ocultaba poco a poco detrás de las montañas nevadas. La brisa era cálida a pesar de que ya estaba anocheciendo. Los dos jóvenes se encontraban sentados muy cerca el uno del otro, tomados de las manos. Sakura apoyó su cabeza en el hombro del aquel joven que se encontraba a su lado.

-¿Sabes? – preguntó repentinamente la joven.

-Dime – habló el joven prestando atención.

-Me encanta este lugar es como el paraíso… y más esa vista – señaló las montañas nevadas que ahora ya guardaban celosamente al sol – por eso quisiera construir una casa en esta colina para poder observarla cada día.

-En eso estaba pensando – Expresó con voz trémula – No me veas así – Agregó cuando Sakura levantó su cabeza y lo miró minuciosamente – Créeme también pensaba en lo maravilloso de este paisaje y más vivir en este ambiente.

-Sería un lugar perfecto para vivir con nuestros hijos – expuso entusiasmada.

-¿Hijos?

-Si¿Acaso no deseas tener hijos algún día? – escrutó con un dejo de enojo.

-Que preguntas, por supuesto que quiero tener hijos – dijo molesto – pero si me sorprende que ya estés pensando en eso.

-¿Por qué? – preguntó sorprendida. Ella se consideraba como una persona a la cual se resaltaba el instinto maternal. Era absurdo pensar que Sakura Kinomoto no deseara hijos.

-Te recuerdo amor, que haces unas horas yo estaba rogándote para que estuvieras a mi lado – sonríe al recordar esa escena dramática de él intentando saltar al lago – y ahora de un momento a otro te viene la idea de casarnos y tener hijos.

-¿Casarnos? – interroga con fingida altanería.

-Esa idea me agrada – plantea con un repentino brillo en los ojos que no pasó desapercibido por Sakura – casémonos.

-Mira ahora a quien le tienen que recordar que hace unos momentos nos conocimos. Apenas unas horas comenzamos con un noviazgo y ahora me pides que me case contigo. – Manifestó con gracia –Además, en todo este tiempo no me has dado ni siquiera un beso realmente. – enunció cruzando los brazos.

-Eso se puede solucionar.

Los jóvenes se veían fijamente a los ojos. Los dos se habían perdido en los ojos del otro. Se acercaron poco a poco examinando el rostro de la persona amada. Poco a poco sus cuerpos se juntaron aun más. Sus labios comenzaban a rozarse mutuamente. Cerrando los ojos se entregaron su alma a ese beso. Al separarse se sonrieron. El traía un traje formal de color azul marino. Ella traía un hermoso vestido color negro, ceñido a su figura con un escote en "v" y en corte asimétrico en la caída de este que llegaba hasta unas pulgadas arriba de sus rodillas. Se encontraban en un restaurante elegante. Sentados en una mesa cerca de la ventana. A fuera la calle era alumbrada por unos solitarios faroles. Hacía frío, era invierno. Sakura veía con el rabillo del ojo por la ventana y de pronto voltea para mirar a su amado Shaoran. El joven toma la mano de ella y le da un leve apretón. Sabía perfectamente que ella estaba así porque se encontraba nerviosa.

-Tranquila amor – indica sosegadamente – no se va a morir al saberlo. Sabes perfectamente que estaba de acuerdo con lo nuestro. Cuando se enteró fue la primera persona en felicitarnos.

-Si lo sé – dijo pausadamente bajando la mirada, contemplando el hermoso anillo de oro con un pequeño diamante blanco solitario en su dedo de la mano derecha. Shaoran se lo había dado cuando le pidió formalmente que se casara con el. Hacía un mes de ese suceso y tres desde que se conocieron aquel día – solo es que se va a molestar por no haberle dicho de inmediato que acepté casarme contigo. – agregó crispando una sonrisa.

-Descuida, al menos de apaciguará cuando se entere que tiene un tiempo considerable para preparar todos los pormenores de la boda. –expuso en tono divertido.

-Es eso lo que me preocupa – expresó dando un suspiro – ahora querrá tomar medidas como desde el día en que se realizará la despedida de soltería de ambos hasta que llevaré bajo el vestido de novia – agregó apesadumbrada.

-Pues tendré que hablar con ella muy solemnemente – señaló tajantemente – porque eso yo lo voy a disfrutar y quiero que sea algo que te quede fabuloso… grrr. – vio maliciosamente a la castaña.

-¡Shaoran! – Vociferó un poco exaltada – por Dios. No empieces. Compórtate por favor.

-Si me estoy con portando de ser lo contrario no estaría a esta distancia de ti amor – dijo en un tono seductor que puso aun más frenética a la joven.

-Bueno ya – decidida a poner fin a esa conversación añadió – Tendrás tiempo para eso. Pero no ahora.

Shaoran sonrió le fascinaba ponerla en esa situación a su amada. Ver como los colores se le subían y empezaba a estrujar cualquier cosa que sus manos se encontraran. Se veía hermosa aun estando así.

-¡Sakura! -Grito una joven hermosa con cabellera negra y ojos color amatista – ¿Es verdad lo que me dijiste por teléfono?- preguntó con el ceño fruncido y colocándose los puños a la altura de su cintura. Sin esperar respuesta prosiguió. – Como te atreves. Perdí la oportunidad de arreglarlo de tal manera que esa declaración fuera un recuerdo memorable. – Colocó el dorso de su mano sobre su frente. - Eso era algo muy importante para mí y hasta hora me vengo enterando. – voltea a ver a Shaoran con una mirada fulminante – Y se puede saber ¿Por que no me mencionaste nada al respecto? Te hubiera facilitado todo. Se trata de mi mejor amiga, Shaoran. Además…

-Tomoyo…– dijo sin mucho ánimo, Sakura. Sabía que si le decía algo peor le iría.

-No, espera - declaró exasperada – tengo mucho que reclamarles a ustedes dos. No es justo que…

-Bueno – interrumpió ahora Shaoran – te quiero informar que nuestra boda será en medio año para que luego no digas que no te a visamos oportunamente. – dijo con un cierto tono amenazador.

-¡¿Que dijiste?! – Preguntó chillantemente – No me pueden hacer esto. No se los perdonaré. Falta mucho por hacer y en tan poco tiempo… será un milagro si logro que esto salga delante a la altura de lo que mi amiga merece.

-Cálmate Tomoyo – propuso Sakura retraídamente – no es para tanto. –Cuando su amiga volteó para verla a los ojos, comprendió que había cometido un grave error.

-¡¿Que me calme?! –gritó provocando que ahora ellos fueran el centro de atención del todo el restaurante – No lo creo. ¡Sakura, eres mi mejor amiga y sabes perfectamente que me gusta ser yo la encargada de realizar los detalles en los momentos importantes de tu vida! Recuerda cuando nos graduamos de la Universidad.

-Claro que lo recuerdo – crispó su sonrisa – Jamás lo olvidaría, Tomoyo. – suspiró lentamente como si el simple recuerdo la atormentara. No era para menos. Tomoyo había hecho repetir toda la ceremonia hasta que según ella saliera perfecta como para quedar inmortalizada. También había entregado un guión a cada alumno para que estos dijeran y actuaran de acuerdo a este como si una película se tratase.

-Por su puesto que la recuerdas, fue perfecta gracias a mi – exteriorizó emocionada. Sus ojos brillaron intensamente – Por esa razón tengo que organizar de igual forma este gran evento.

-Oh no, Dios… – dijo en un susurro así que Tomoyo no la había escuchado. Shaoran contempló la escena y observó a Sakura por el rabillo del ojo.

-Mira Tomoyo que te parece si eso lo discutimos después. – Intervino de pronto – Ahora no es el momento. Debes inspirarte en un lugar que sea más de tu estilo para que esas ideas resplandecientes, que te caracterizan, fluyan de manera más natural.

Tomoyo inminentemente se enderezó lo más que pudo y su cara se volvió más serena.- Tienes razón Shaoran. Necesito mi espacio para ponerme a pensar sobre los detalles de la boda, no deseo que sea un fiasco. Deben ser un evento que todo el mundo recuerde. – Se dirigió a una silla vacía que estaba al lado del joven. Este se levantó velozmente para ayudar a la joven con la silla. Una vez sentada el castaño la imitó. Aprovechando la distracción de Tomoyo, quien llamaba con tanto ahínco a un mesero, Sakura se acerca a Shaoran y le susurra "gracias". El joven solo asintió sonriente.

-Bueno ¿Podemos solicitar ya las cartas para ordenar de una vez? – insinuó Tomoyo cuando el mesero de retiró dejándole un vaso de agua y la carta frente a ella.

-No, aun no. Estamos esperando a un amigo mío.

-Pues me parece muy descortés llegar tarde a una cita – dijo Tomoyo con un dejo molesto.

-No te preocupes seguro que no dilata – explicó Shaoran distraídamente mientras consultaba su reloj.

-Eso espero, me muero de hambre.

-"Ahora entiendo la razón de su buen ánimo" – pensó desoladamente – ¿Por qué se retrasará? Ya es hora para que él hubiera llegado de una vez por todas.

-Quizás el tráfico no lo deja llegar a tiempo. – expuso Sakura tomando la mano de Shaoran – Así que no te alarmes.

Shaoran solo dio por repuesta una leve sonrisa. Sin embargo, en su interior estaba inquieto. Su amigo siempre había sido muy puntual, desde que lo conocía. Ellos dos habían sido amigos en la secundaria y siguieron su amistad a pesar de que no fueran a la misma preparatoria, el se marchó a su natal Inglaterra. Mantenía contacto cuando ingresaron a la universidad y es ahí donde se volvieron a ver, su amigo fue seleccionado como estudiante de intercambio. En todos sus proyectos que emprendían se apoyaban mutuamente para seguir adelante. No se podría decir exactamente que se llevaron de maravilla cuando se conocieron, pero con el tiempo empezaron a entablar un lazo más cordial y este dio paso a la amistad.

-En un momento regreso – dijo levantándose de su asiento.

-¿A dónde vas, si se puede saber? – preguntó agresivamente Tomoyo, levantando levemente una ceja, sin despegar la vista de la carta que tenía en sus manos.

-Voy a hablarle a mi amigo a su celular – dijo secamente.

-Ah, al parecer no puede llegar a un lugar ni aunque le den un mapa detallado ¿Verdad? – inquirió maliciosamente.

-Mira Tomoyo, el hecho de que… - comenzó a decir Shaoran un poco fastidiado ante la actitud de su amiga.

-Tomoyo y yo te esperamos con gusto – interrumpió a tiempo Sakura, antes de que una guerra campal diera comienzo en ese preciso instante. Conocía perfectamente el carácter de esos dos y le daba ventaja esa noción en ciertas circunstancias.

Shaoran con una cara de desconcierto dijo – Muy bien – Suspiró y se retiró con rumbo a la entrada del restaurante. Sabía cual habían sido las intenciones de su novia al interrumpir su discusión con Tomoyo: evitar una pelea que durara toda la velada.

Una vez que su prometido había desaparecido de su vista volteó la mirada a su compañera y con cara molesta agregó.

-¿Se puede saber el motivo de tu actitud altanera con Shaoran?

-No es nada personal – mencionó indiferente. Sakura la mira incrédula. – Bueno – agregó volteando la cabeza fuera del alcance de la analítica mirada de su amistad – me desquicia… un poco que no me avisaran sobre su casamiento. Parece que no soy lo demasiado importante en sus vidas como para informarme de ese gran acontecimiento que trascenderá su destino. Creyeron que no querría compartir esa felicidad junto con ustedes. Son mis amigos, ambos los son, y deseo compartir toda esa felicidad con ustedes, ya sea suya o mía. Eso es lo que anhelo amiga, que tomen e cuenta mi amistad y si necesitan ayuda… cuenten conmigo.

-Tomoyo… no queríamos que te sintieras así – expresó con un dejo dolorido – por esa razón decidimos hacer una reunión con nuestros amigos que concediéramos como hermanos, para informarles de nuestra unión y con partir esta dicha con ustedes. Son los primeros en enterarse de nuestros allegados íntimos. En nuestros trabajos no pudimos hacer mucho para mantenerlo en secreto – alzó su mano derecha y señaló con la otra el dedo que portaba el anillo de compromiso – Shaoran insistió en que lo usara. – su expresión fue una mezcla de sonrisa con una mirada un poco de fastidio. – Además, es la única fecha que encontramos reunirlos, el amigo de Shaoran y tu. Mientras uno podía asistir a la cena el otro se encontraba ocupado.

-Es por esa razón que siempre me preguntabas si me encontraba libre, al menos un día en la semana. Perdóname Sakura – manifestó quedamente – no debí de comportarme de ese modo con ustedes que me han tratado como un integrante más de la familia.

-No tienes que disculparte conmigo Tomoyo –dijo sonriente- con quien te tienes que disculpar es con Shaoran fue con quien más groseramente trataste.

-En cuanto llegue Shaoran me disculparé con el.

-Bueno señoritas – dijo una voz tras ellas – no puedo descuidar mis espaldas un segundo. Por lo que veo me alejo de ustedes por un momento y de inmediato hablan de mí.

-Es que… – dijo nerviosamente Sakura – nosotras… – volteo a ver a su amiga en busca de apoyo.

-Sakura me estaba contando… – pausó Tomoyo pensando en inventar algo creíble­ – el motivo del porque no me avisaron antes lo de su casamiento.

-Ya veo – entonces desvaneció su sonrisa.

-¿Qué pasa amor? – indagó escrupulosamente su prometida.

-Al parecer nuestro otro amigo – dijo deprimido – no podrá asistir a esta reunión.

-No te desanimes amigo. – Mencionó rápidamente Tomoyo – Si quieres podemos realizar otra reunión para los cuatro. – Shaoran la escudriñó extrañado – Prometo hacer un espacio en mi agenda, el día que ustedes deseen. – miró a sus dos amigos con interés, esperando alguna aprobación a su idea.

-Gracias Tomoyo – expresó un poco más alegre. – Quería que conocieras a esa persona, lo considero un hermano. Ya verás tu y el se llevarán de maravilla. – comentó mientras tomaba asiento.

-Eso espero. – susurró cerrando los ojos y cruzando sus dedos, bajo la mesa, en señal de que así fuera. Estimaba a Shaoran como amigo y un amigo de el lo consideraba como suyo, si este simpatizara con ella.

Shaoran volteo a ver a Tomoyo desconcertado.

-¿Perdona? – Tomoyo al darse cuenta que la habían descubierto abrió rápidamente los ojos y miró su amigo.

-Bueno, yo también espero que nos llevemos bien los dos, – expresó alegremente – ya que un hermano de mi mejor amigo también será como un hermano para mí.

-Gracias, nuevamente, Tomoyo – ya más relajado y notando que su amiga recobraba su dulce personalidad, agregó- perdóname, por no hablarte acerca de nuestro compromiso… – para ser sinceros no hallaba las palabras para disculparse – verás… recalco que Sakura no tiene la culpa, –dijo elevando la voz al punto de convertirse en un grito – yo insistí para que no te contara nada sobre…

-¡Tranquilo hombre! Sakura aclaró todo – interrumpió la voz divertida de su amiga – no tienes que disculparte, además eres muy torpe para eso.

-¡Hey! Intento disculparme y tu solo te mofas de mi – dijo tomando un color rojizo en sus mejillas en señal de enojo.

Mientras tanto su prometida veía entretenidamente la escena. Al no poder más, contener la risa de sus labios, suelta una gran carcajada que en vano, ambiciona silenciar tapándose la boca con su mano.

-No le veo la gracia – dijo exasperado. Observando a Sakura retorcerse de la risa, mientras él fruncía el ceño.

-Es que tu cara…– no logró concluir por falta de aire a sus pulmones. Sus brazos envolvían su estomago.

-Pues yo opino igual que ella – intervino una voz – tu cara es para morirse de risa hermano.

La risa de la castaña terminó de golpe. Buscó el lugar de donde provenía aquella voz. Tomoyo y Shaoran la imitaron. Este último esbozó una gran sonrisa la cual provocó que se le iluminaran sus ojos, al ver quien se trataba.

-Me alegra que hallas cumplido tu promesa – dijo levantándose de su asiento para poder dar un abrazo a su amigo.

Sakura se acercó al recién llegado.

-Que bueno que pudo venir – estiró su brazo para saludarlo.

-Esta reunión no me la perdería por nada del mundo – dijo inclinándose un poco y acto seguido tomó la mano de la mujer, para después finalmente besarla de forma cordial. Al erguirse notó que unos ojos, de bello color amatista, lo miraban con desconcierto – Creo señores que deben presentar a la hermosa señorita que esta acompañándonos en una noche como esta – agregó el joven viendo fijamente a Tomoyo.

-Por supuesto – dijo Sakura. Se dirigió al lugar en donde su amiga se encontraba. Una vez ahí prosiguió – Ella es mi mejor amiga y prima: Tomoyo Daidouji.

La aducida se levantó de su asiento un poco nerviosa. El joven se acercó a ella despacio. Se observaron por un largo tiempo a los ojos, sin pronunciar palabra alguna. Después, tomo la mano de la muchacha acercándola a sus labios y la besó delicadamente. Cuando terminó aquel tierno y cálido beso agregó.

-Es un placer para mi conocerla, señorita Daidouji – esbozó una pequeña sonrisa – Mi nombre es Eriol Hiraguizawa.

-El placer es mío señor Hiraguizawa.

-Me parece que ya es suficiente de tanto saludo y presentaciones por esta noche – comentó Shaoran – Es mejor si tomamos asiento en nuestros respectivos lugares de una buena vez.

-A ti lo único que te interesa es comer, lo más pronto posible.- reclamó Sakura cruzando los brazos.

-Creo que ya podemos pedir nuestra orden – dijo Tomoyo – Me muero de hambre.

-Perdónenme –manifestó Eriol tristemente – Por esperar mi llegada no han empezado a cenar.

-No te acongojes hermano – intervino Shaoran – Lo hicimos por la sencilla razón de que queríamos, nadie nos obligó a ello.

La velada transcurrió tranquila y amenamente, entre risas y… leves enfados por parte de cierta persona.

-Claro que es cierto… – reía sin parar – Lo juro con tal de que me crean.

-No lo puedo creer.

-Es muy vergonzoso aceptarlo, pero Eriol tiene razón.

- ¿Ya ven? – dijo indignado – y aun no he dicho lo mejor de toda la historia.

-No, por favor hermano – suplicó el castaño – no sigas con tu interesante relato.

-Espera Shaoran, – intervino Sakura – nosotras queremos saber en que acaba la historia de aquel toro que te persiguió, por tu intento de besar a tu vecina.

-Mira que confundir a tu linda vecina con un toro – secundó Tomoyo de manera divertida.

-Ya les dije una y otra vez, estaba demasiado nervioso y para armarme de valor cerré los ojos. Yo que iba saber que ella se movería, cuando se suponía que la besaría y terminara plantándole aquel beso al animal – explico fastidiado.

-Pero, no quita el hecho de que por tu gran inteligencia te persiguiera – insistió Eriol animadamente – Solo a ti se te ocurre ir cerca de un toro para dar besos a una chica.

-Era el lugar ideal, ahí podíamos estar solos sin que nos molestaran – respondió como si el motivo fuera lo más obvio del mundo.

-Bueno, yo solo espero que nuestra boda no se realice en una plaza de toros. – bromeó Sakura.

-No Sakura, eso no te debe preocupar – habló Tomoyo risueñamente – A ti si te debería preocupar la luna de miel. Como fue a ese lugar para que nadie los molestara, supongo que hará lo mismo para que estén a solas haciendo sus "asuntos" los dos muy bien juntitos – dijo pícaramente.

-¡Tomoyo! – gritó apenada Sakura.

-Ahora Shaoran... ¡ponte buzo! – expresó Eriol.

-¿Por qué lo dices? – preguntó desconcertado.

-No vayas a confundir a Sakura con un toro o si no este terminará haciéndote "ojitos" – le aconsejó Eriol – y termines satisfecho con el toro que con Sakura.

-¡Eriol! – en este momento fue él quien se apenó. Su cara estaba tan roja que se podría apreciar a un kilómetro de distancia aquel color.

-Ustedes dos son unos despistados – Prosiguió Eriol – No dudo ni por un segundo que tendremos una historia como la que le pasó a Shaoran. Pero, en su luna de miel – rió el joven.

-Nosotros no somos unos despistados­ – gritó Shaoran con el ceño fruncido y su puño en el aire, cerca de la cara de su amigo, en señal de amenaza.

-¿Yo soy una despistada?– preguntó Sakura a su compañera, al mismo tiempo que hablaba su novio.

Tomoyo y Eriol solo se dedicaron a reír a sus anchas de sus queridos amigos. Mientras tanto la pareja de despistados… se dedicaban a hacer pucheros ante las burlas de los presentes.

El amigo de Shaoran pronto calló y en seguida cambió su semblante de alegre a uno reservado – Pese a ser una peculiar pareja, demasiado a mi parecer, – pensó – yo creo que, a pesar de las dificultades, seguirán adelante porque se aman profundamente. Más allá de la razón, más allá de lo que podamos sentir o percibir… más allá de lo que se considera amor – esbozó una dulce sonrisa.

- ¿En que piensas? – preguntó el castaño.

-Estoy pensando en…– se interrumpió rápidamente y decidió fastidar un poco más a su amigo – ¡¿Cómo fue posible de que te enamoradas de este hombre, Sakura?!

-Bueno yo… – comenzó avergonzada.

- Es un hombre bueno, eso si – aclaró – Pero, sin oficio ni beneficio

-Es un idiota en pocas palabras.Bueno podría atañarle otro calificativo acorde con él,– dijo ensativamente –aunque si lo digo en voz alta me vería muy grocera.

-No me ayudes tanto, Tomoyo. – expresó con un dejo de enojo.

-Bueno dejen de pelear ¿Les parece? – preguntó impaciente Sakura.

-Si – asintió Eriol – Mejor brindemos por la feliz pareja – continuó levantando su copa, la cual se encontraba casi llena de vino tinto – Porque la felicidad siempre los acompañe, queridos amigos.

-¡Porque la felicidad siempre los acompañe! – dijo alegremente Tomoyo alzando también, en lo alto, su copa.

- Gracias – dijeron al unísono Sakura y Shaoran.

-¡Campaii! – gritaron Sakura y Tomoyo.

-¡Salud!­ – dijeron al instante Shaoran y Eriol.

Todos, en esa noche rieron como nunca. Pasaron la velada recordando el pasado. Narrando viejas historias, que ahora reviviéndolas hasta divertían. Esa noche la recuerdo como una de las más maravillosas de mi vida, junto a las personas que considero mi familia, ya que la única familia que poseía, era mis padres. Sin embargo, la vida se encargó de quitármelos hace tres años, antes de conocer a Sakura. Al pasar de los años, me daría cuenta que no solo a mis padres me quitaría la vida, también a esas maravillosas personas que se encontraban sentadas junto a mí, en esa mesa aledaña a aquella ventana, la cual daba vista hacia la calle, en donde la noche daba un toque mágico al invierno que nos envolvía en ese tiempo. Ahora estábamos en un restaurante. Sin saber lo que nos prepararía el futuro. Sin saber que la vida nos golpearía de la manera más cruel. Sin saber que cada uno de nosotros dejaríamos de existir en este mundo, y no me refiero físicamente. Pero, esa noche de invierno solamente estábamos reunidos celebrando mi compromiso con la mujer más maravillosa del todo el mundo: Sakura Kinomoto… mi Sakura.

Continuará…

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Notas de la autora:

Bueno este es el primer capitulo del fanfic, es que esta muy flojo pero prometo mejorar ( . Espero que les haya agradado y sigan leyendo la historia. Advierto que es muy trágica. Y les sugiero que no se encariñen con ninguno de los personajes porque todos tendrán un destino no muy grato. Principalmente los dos protagonistas. Ya lo verán en los siguientes capítulos.

Se que es mucho pedir pero deje reviews, por favor TT. Al menos para saber si les gusto o no o sugerencias, criticas lo que quieran (bueno no sean tan duros conmigo, es mi primera historia que subo a cuidan mucho y hasta la próxima.