N/T: ¡Konnichiwa! Bueno hola, me presento aquí para entregarles la traducción de esta fantabulosa historia, ¡su verdadera autora y yo, esperamos de verdad que lo disfruten! ∧∧ Y por favor no olviden dejar comentarios en los reviews.

Disclaimer: ¿Luzco suficientemente rica como para ser dueña de CCS?

Black Wings
Por: Aisaki Sumi

Summary: Syaoran es el líder de la pandilla de la Escuela Preparatoria Tomoeda, atractivo e indomable. Su cumpleaños número 18 se acerca, y sus subordinados decidieron ponerle fin a su vida sin amor existente dándole el mejor regalo de todos… una chica. S&S

Capítulo Uno

"Yo digo que la rubia," argumento un chico de cabello azul obscuro en sus últimos años de adolescente, sus ojos se concentraban en la foto de una chica muy atractiva.

"Psh, ella es muy común y algo zorra. Syaoran va a matarnos si lo ponemos con esa chica. ¿Recuerdan lo que dijo sobre no desnudos en su cumpleaños?" El chico que estaba a su lado le regaño mientras lanzaba esa foto al bote de basura para demostrar su punto. Puso otra foto en las fotos de sus amigos. "Yo digo que la de cabello violeta. Es elegante, bonita y clásica también."

"Muy clásica, querrás decir, ¡Y ni siquiera piensen en darle a Tomoyo-chan a Syaoran! ¡Le puse el ojo encima primero!" Eriol empujo a su amigo, tomo la fotografía y la apretó contra su corazón. "Que ni se te ocurra tocarla, Hiro!" El comentario fue acompañado por una mirada mortal.

"Bastardo Posesivo," gruñó Hiro malhumorado mientras miraba a Eriol, no obstante retrocediendo.

"Solo algunos tienen el privilegio de experimentar mi posesividad tu sabes," Eriol contesto, sonriendo bobamente a la resentida expresión de la cara de Hiro.

"¿Quien querría pertenecerte de todos modos… a menos que esa persona este demente o dañada mentalmente?" Hiro se estremeció ante el pensamiento de cualquier persona esperando pertenecer a Eriol. Se compadecería mucho de ella y le mandaría sus mejores deseos y referencias.

"¡Oh cállate!" Soltó Eriol, dándole a Hiro una peligrosa Mirada que se traduciría como: Cállate ahora antes de que sufras un destino peor que la muerte. "No tengo tiempo para discutir contigo. El cumpleaños de Syaoran es muy pronto, y tenemos que escoger a la chica perfecta para el."

"Si lo sé… pero tu sabes que no muestra interés alguno en chicas o relaciones… será porque es asexual, o simplemente es gay." Hiro se coloco una mano bajo la barba, viéndose pensativo mientras sacaba la conclusión.

"¡No seas absurdo! Syaoran NO es gay, ni siquiera asexual… solamente no ah encontrado a la persona indicada aún…" L a frase de Eriol se arrastró, revelando la incertidumbre oculta en su voz. Hiro tenía un buen punto, indiferente de lo idiota que era su acercamiento. Syaoran tenía todo: Buena apariencia, una personalidad abierta, y dinero. El era el príncipe encantador de cualquier chica de la Escuela Preparatoria Tomoeda, pero era extrañamente frió con las chicas, y se alejaba de ellas todo lo que podía. Era como si fueran seres infecciosos o algo así… Pero no obstante, Eriol no iba a rendirse. Estaba determinado a que cuando su amigo cumpliera los 18, su vida sin amor existente llegaría su fin.

"¿Hey que hay de Meiling? Conoce a Syaoran y Syaoran la conoce. ¡Es perfecto!" Hiro exclamo, lanzando su dedo al aire y con los ojos resplandecientes. Literalmente había algunas estrellas en sus ojos verde oscuro.

"¿Estás bromeando, verdad?" se quejó Eriol. "Syaoran odia a esa chica, y si no fuera su prima quien ha vivido bajo el mismo techo que el durante tantos años, el ya la habría corrido." Sacudiendo ante el desesperado de Hiro, suspiro pesadamente, dándose una palmada en la frene con desesperación.

No serian capaces de encontrar la chica perfecta para Syaoran a ese paso. Irritado, botó las fotos que habían juntado en el bote de basura más cercano y metió las manos en las bolsas de sus jeans. Era como buscar por el collar de zafiros que la mujer del Titanic perdió, o más bien, lanzó al océano. Una búsqueda sin final: eso es lo que era.

"¡Hey! ¿Para que quieres eso?" Ignorando las enfadadas protestas de Hiro, Eriol agachó los hombros y empezó a caminar. La gentil brisa de verano, dulce y cargado de humedad, acariciaba su piel ahora besada por el sol. Susurrando a través de sus mechones azul oscuro, no pudo evitar volver a suspirar. Sus enigmáticos ojos de zafiro estaban desanimados y llenos de desesperanza. Su mirada se dirigió al cielo. Se veía azul pálido y sedoso, envolviendo la Tierra con su gentil abrazo. Las nubes lanudas se perseguían una a la otra en un juego de atraparse, tan despreocupadas y libres, mientras el estaba prisionero con sus propios problemas.

Estrechando los ojos en un desesperado intento de olvidar sus preocupaciones, maldijo por lo bajo. Justo cuando estaba sintiendo la urgencia de patear y sacar volando a mitad del camino, vio a una chica con corto cabello castaño sentada en una banca algunos metros a lo lejos bajo un hermoso cerezo.

Los pétalos sueltos caían sin peso por el aire, llevados por el gentil viento, rodeándola como si fuera una princesa. Algunos pétalos aterrizaron en su hombro, algunos se adhirieron a su suave cabello, aun así a ella no le importaba nada de aquello.

Tenía un cuaderno de bosquejos en el regazo, y su lápiz parecía estar ocupado trazando el contorno del objeto de su atención y sombreando las áreas que se necesitaban. Miraba las concurridas calles otra vez, tratando de capturar las caras desconocidas en la apurada multitud – sus expresiones en el fugaz momento.

Las comisuras de sus labios se curvaron hacia arriba en una pequeña, sonrisa satisfecha, mientras sentía el toque ligero como pluma de los pétalos del cerezo en su piel expuesta. Las sensaciones de aquellos gentiles toques persistían. Algunos mechones de sedoso cabello castaño se escaparon del agarre de su broche para el cabello y cayeron alrededor de su rostro de porcelana, teñido de un sutil rosa en algunas áreas.

Los extremos de su largo y blanco vestido ondeaban, revelando la piel cremosamente Blanca de sus tobillos y sus delicados zapatos blancos que complementaban su atuendo perfectamente. Era como un ángel, como un hermoso trabajo de arte, que debía tratarse con delicado cuidado.

Eriol se dejo llevar por tal belleza inocente. El movimiento de sus piernas había cesado, y simplemente la miraba como tonto.

"Ella se ve un poco… ordinaria ¿no lo crees?" La perpleja voz de Hiro interrumpió sus pensamientos, regresándolo al presente. Se volvió para encarar a su amigo, sus ojos un poco abiertos ante el comentario.

"Ordinaria?"

"Bueno… no es exactamente bonita tampoco. Si me voy fácil con ella diría que solo un 7 o un 8 del 1 al 10." Hiro cruzo sus brazos, ladeando la cabeza hacia la derecha para tener un mejor ángulo de la chica de la banca.

"Pero es diferente, muy diferente de las demás chicas que he visto hasta ahora. Se ve tan satisfecha y serena, perdida en su mundo de pintura y dibujo…" Eriol se arrastró otra vez, sintiéndose en una paz y rara tranquilidad.

"¿Hablas en serio?" Sorprendido, Hiro abrió los ojos, mirando a su amigo con incredulidad "No me digas que quieres…"

"Ella es única, clásica, y diferente." No era ni un si ni un no, solo un simple declaración que declaraba el comienzo de una hermosa historia de amor.

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TBC