Fandom: Detective Conan
Tema: #1- Inicio
Pareja: Heiji Hattori/Kazuha Toyama
Autora: GriTzi


Inicio

"El final de una vida no es más que el inicio de un caso. Simple y llanamente"

¿Simple y llanamente?

¿Hablaba en serio en aquella ocasión?

Kazuha Toyama, abrigada en aquel riguroso luto, examinó el perfil del autor de aquellas palabras. Él no hablaba. Él no miraba. Él no era él.

No, aquel no era el admirado Heiji Hattori del que todo el mundo hablaba por las mañanas en las terrazas de las cafeterías, mientras señalaban su rostro triunfal en los diarios. En aquellos momentos no quedaba nada de aquella expresión. Ni de aquella mirada. Ni de aquella sonrisa. Es más, nadie se habría atrevido a afirmar que él era aquel muchacho.

Sobrecogida por la imagen, retuvo como pudo los deseos de acercarse a él y atrapar entre sus dedos aquel temblor que lo sacudía y que era incapaz de evitar. Retuvo también sus ganas de rodearlo con los brazos y apretarlo contra su pecho, susurrarle al oído que ella estaba allí, que ella estaba y que además no dejaría de abrazarlo si él no quería. Que ella estaba allí, y que lloraría por él si no se sentía capaz de hacerlo delante de toda aquella gente.

Porque él era un detective.

"¡Los detectives no lloran!" recordó que le había dicho su amigo cuando apenas ambos alcanzaban el metro y medio de altura, aquella ocasión en la que el chiquillo se había aguantado el llanto tras su doloroso accidente con una bicicleta. Los detectives no lloraban, y él no iba a ser menos.

El féretro del anciano Fujio Hattori descendió hasta las profundidades de la tierra, bajo la mirada atenta de todos los asistentes a la ceremonia, mientras una débil nevada comenzaba a precipitarse sobre ellos lentamente, sin prisas, acorde con la tranquilidad que envolvía al cementerio.

- Heiji quería muchísimo a su abuelo –contó en voz baja alguien cerca de la chica. A su lado descubrió a Shizuka, la madre de su sufrido amigo. Contemplaba cómo la tierra comenzaba a apoderarse del ataúd del difunto poco a poco y al ritmo de las palas-. Solía pasar los veranos en su casa, a las afueras de Osaka, y fue él quien le contagió su interés por los misterios. Se podría decir que mucho de lo que es hoy Heiji se lo debe a su abuelo Fujio.

Quizá por eso mismo, por lo tanto que había sembrado en él, aquella pérdida era especialmente difícil de llevar para el joven detective. Quizá porque parte de él mismo estaba siendo enterrado en aquellos instantes junto con el anciano. Quizá porque, en aquella ocasión, no se trataba del inicio de un caso.

O quizá porque aquello ya no le parecía algo simple y llano.

Cuando horas después Kazuha deslizó su mirada sobre el hermoso jardín de la residencia de los Hattori descubrió la figura cabizbaja de su amigo, sentada encima de una roca. Estaba junto a los juncos que bordeaban el pequeño estanque, sobre el cual aterrizaban los pequeños copos de nieve creando mágicas hondas sobre el agua, desencajando así su superficie de cristal. Sin lugar a dudas Kazuha, de haber tenido el poder de congelar el tiempo, no habría dudado en utilizarlo para inmortalizar aquel hermoso cuadro nevado.

- He… Heiji –murmuró tras contemplar durante mucho tiempo al muchacho y sin haber podido evitar vacilar al hablar.

Él se sorprendió y giró la cabeza para mirarla. Aquella noche sus ojos habían compartido con el océano el abismo y la soledad, el silencio y la quietud, la borrosa y estrecha línea entre la vida y la sencilla muerte. La humedad y el olor a salitre.

El mar estaba en ellos.

- Deberías entrar a la casa, aquí afuera vas a coger un resfriado –le comentó ella con preocupación.

Tras degustar su luto, él se limitó en sonreír tristemente y mirar al cielo.

- No me importa. Nada me importa.

- He… Hei… -el resto de la palabra se encajó en su garganta, como una enorme piedra que no permitía liberar sus pensamientos, sino reprimirlos en lo más profundo de su pecho.

Ella se acercó a su amigo y se sentó en el césped, a su lado, como un fiel labrador inseparable de su dueño. Era consciente de que el aire que él respirara también lo inhalaría ella, que sus silencios se convertirían en su himno, el negro de sus ropas y el blanco de la nieve en su bandera y aquella maldita sensación de no ser nadie en su destacable política.

- Desde que comencé a resolver casos –comenzó a contar Heiji, interrumpiendo así la banda sonora de los grillos- tuve la sensación de servir para algo. Era como sentir que la muerte de una persona no quedaría impune, que su alma no se iría de aquí sin que su asesino fuese castigado por haberle robado la vida. Que por lo menos se llevaría a donde quiera que fuese una pequeña compensación. Sin embargo… hoy…

Su voz fue estrangulada por la emoción y el temblor que, colonial, se había afincado en él. Kazuha lo miró y fue incapaz de mantener el poco calor que le quedaba bajo su ropa negra: Heiji apretaba su mandíbula y luchaba contra lo que su cuerpo quería dejar en ir.

-… sin embargo hoy no se ha tratado de ningún caso, nadie mató a mi abuelo y jamás seré capaz señalar a un culpable. No… hay… culpable…

- Heiji...

- ¡No hay culpable y éste no es el inicio de nada, sino el final de todo¡UN MALDITO FINAL SIN ASESINOS!

Y tras rugir aquello y pegar un puñetazo sobre sus rodillas, se tomó la libertad de taparse la cara y esconderse tras sus manos de la terrible realidad que lo azotaba: nadie había matado a la víctima.

Kazuha, conmovida y sobrecogida por aquella imagen, también se permitió no reprimir nada más. Ni sus manos sacudidas por aquel movimiento incontrolable que la obligaba a acariciar su cabello moreno. Ni aquellos brazos que acogieron el cuerpo del muchacho atormentado. Y él se dejó acoger y se perdió en su pecho.

Porque aquella noche, simple y llanamente, él no era un detective.


Nota de la autora:

Hola otra vez a todo/as! Aquí he vuelto yo, con un nuevo proyecto n.n

Se llama 30 Vicios, e irá sobre la pareja Kazuha y Heiji. La verdad es que me lo pensé mucho antes de aceptar a escribir tantos one-shots sobre ellos. Me parece un reto complicado, y además veo el 30 como una cifra muyyyyy lejana, pero bueno, por intentar que no quede¿no? En principio no tengo planeado que los shots estén relacionados.

¿Que por qué ellos? Bueno, la verdad es que siempre me he identificado mucho con estos personajes, y me encanta como son. Por extraño que parezca, también adoro sus defectos XDD, pero eso es algo que, si me acuerdo, ya explicaré más detenidamente.

Sobre el primer vicio:

No sé por qué, pero siempre he visto a los detectives de esta serie, sobre todo a Heiji y Shinichi, como personas demasiado frías en su terreno de trabajo. No los culpo, han de serlo, sin embargo siempre he pensado que si la muerte les afectara de una manera cercana, como he escrito aquí, verían su profesión con otros ojos. En este caso Heiji odia el que no exista un asesino, y siente que el fallecimiento de su abuelo no es compensado con un culpable. Se siente inútil, vulnerable e incluso humano. Simplemente he querido tocar un tema que me suele dar que pensar, así que espero que les haya gustado.

Otra cosa más: si en este shot no he nombrado a Shinichi es porque me imaginé esta situación antes de que Heiji y Kazuha lo conociesen, quizás un par de años atrás...

Espero no rendirme antes de acabar los 30 vicios y que la imaginación no me abandone ¬¬U... Un abrazo y hasta la próxima!