Bleach no me pertenece, es creación de Tite-sama.

Quiero pedir disculpas por tardar en actualizar este fic. Me han pasado muchas cosas en este tiempo como por ejemplo la pérdida de mi fic IchiRuki por tener que formatear el ordenador. El Zaraki x Unohana lo pude salvar, todos los capítulos que tengo hechos (son unos 17 y continúo escribiéndolo) ya que los imprimí conforme los escribía.

Quiero dar las gracias a todas las personas que están apoyando este fic y que me ha dado ánimos con sus comentarios en los malos momentos que he pasado en este tiempo. Gracias.

Deciros que en mi blog he subido el primer capítulo del fic mejorado, revisado y con cambios de palabras pero que no afecta mucho a la primera versión. Todo aquél que esté interesado en leer esa versión lo puede hacer aquí: .com/

Sigo esperando vuestras reviews y consejos sobre lo que queréis ver en el fic.

Hasta el próximo capítulo que será dentro de muy poco.


Capítulo 7: Yachiru (1ª parte)

Yachiru entró en el cuarto de Retsu silenciosamente. Nada más entrar, se sorprendió por las cosas que tenía.

No era como la habitación de Kenpachi, que estaba desordenada con papeles tirados por el suelo y botellas de sake desparramadas por todo el cuarto. Ésta no. Ésta olía a jazmín, estaba todo ordenado y tenía cuadros y fotos colgadas por las paredes.

Curiosa la niña, abrió un armario y encontró en su interior unos vestidos preciosos, que al parecer muchos de ellos apenas se habían usado.

Una vez terminada su inspección en el armario, pasó la niña del cabello rosa a un mueble dónde había un joyero en el cual, al abrirlo, se encontraba un anillo. Lo cogió y empezó a observarlo con misterio. Quería saber más sobre Unohana.

En otro lado de la habitación encontró dos jarrones con jazmines, que posiblemente fuese la causa del olor agradable del cuarto.

Se dirigió hacía el escritorio. Estaba muy ordenado, solamente tenía encima de la mesa una tetera, unos folios en blanco y una pluma con un bote de tinta. Fue abriendo los cajones del escritorio de uno en uno, pero el último no pudo abrirlo; al parecer necesitaba una llave para abrirlo.

Se acordó que en el cajón anterior había visto una llave. La cogió y probó a meterla en el cerrojo.

El cajón se abrió y en su interior había un cuaderno de color negro. Yachiru, que nunca había estado tan curiosa como ese día, cogió el cuaderno y empezó a ojearlo.

- ¡Ooooh! ¡Cuántas fotos!

De repente, Yachiru se sobresaltó al oír un ruido muy cerca de la habitación. Cogió el cuaderno y con mucho cuidado salió de allí para volver al cuarto que Isane le había asignado para dormir esa noche.


Retsu abrió los ojos. Miró el reloj que había a su lado y comprobó que eran las nueve de la mañana; pero eso no era todo. Estaba notando un brazo que la rodeaba por la cintura y sus mejillas empezaron a tonarse de un color rosado porque sabía que el dueño de ese brazo era nada más y nada menos que el de Zaraki Kenpachi.

Intentó levantarse, pero el brazo la tenía bien sujeta. Suspiró. Ésta vez, con más fuerza pero a la vez con cuidado de no despertarlo, consiguió salir de su prisión. Dejó de nuevo el brazo en la misma posición, se dirigió al baño y en unos minutos ya estaba vestida y con la trenza colgada detrás de su espalda.

Bajó las escaleras para dirigirse a la cocina, donde se encontró a Nanao tomándose un café.

- Buenos días, Nanao-san.

- Buenos días. ¿Qué tal ha dormido?

Restu se puso roja al preguntarle ya que recordó a la situación de esa mañana.

- Bien, y ¿usted?

- Apenas he pegado ojo-suspiró-. Tenía que estar todo el rato en alerta por si mi Capitán intentaba hacerme algo anoche.

Retsu empezó a reírse por lo bajo mientras cogía una taza para verterse un té justamente cuando Rangiku apareció por la puerta bostezando.

- ¡Necesito café!

- Toma y no grites, que es temprano- Nanao le tendió una taza.

- Gracias, lo necesitaba de verdad. Nanao, vaya cara que tienes -se fijó en su amiga.

- No la tendría si hubiera dormido.

- Uy, ¿qué hicisteis anoche?

Nanao iba a contestar a su pregunta cuando sonó el timbre de la puerta.

- Ya voy yo- se levantó de la mesa y señaló a Nanao-. Ahora me dices lo que pasó entre el Capitán Kyouraku y tú.

Rangiku dejó la cocina con una Nanao que soltaba humo por las orejas y a Retsu que soltaba unas risitas por lo bajo.

- Yo la mato- decía Nanao.

- Nanao-san, no haga caso de Rangiku-san. Ya sabe usted como es ella- respondió Retsu.

- Eso es lo que me preocupa, que sé cómo es ella- suspiró.

- Nanao-san, que cosas...- no pudo terminar lo que iba a decir porque alguien saltó encima suya provocando que el té que estaba tomando se derramase en el vestido que llevaba.

- ¡Hola, Uno-chan! Oh, te has manchado.

- Yachiru-chan, me has asustado.

- Capitana, ¿se encuentra bien?

- Isane, estoy bien. Solo me he manchado.

- Yachiru, no puedes ir así por la vida- le dijo Rangiku.

- Joo, es que quería que me contase donde se hizo tantas fotos- la niña puso pucheros señalando a Unohana.

- ¿Fotos?- se preguntaron las otras tres.

- Sí, mirad- la niña sacó de la mochila que llevaba el cuaderno negro que cogió la noche anterior. Hizo que Retsu se pusiera nerviosa-. Tiene un montón y además sale un...

La peli rosa no terminó de hablar porque Unohana le metió un bollo en la boca. La cogió en brazos y dijo ante las miradas atónitas de las otras tres chicas:

- Voy a salir con Yachiru-chan a comprarme algo de ropa.

Retsu salió con Yachiru de la cocina aún con las miradas de las otras tres y se dirigió con la niña a la calle.

- Uno-chan, ¿por qué hemos salido?

- ¿De dónde has sacado eso?- le echó una mirada terrorífica.

- Lo...lo cogí de tu habitación- dijo con miedo.

- Eso está muy mal, Yachiru-chan. No debes de coger las cosas de los demás sin su permiso- le habló más dulcemente.

- Lo siento...es que soy muy curiosa...no lo puedo evitar...-la niña bajó la mirada.

- Ésta vez te perdono pero la próxima vez no.

- ¡Yujuuuu!- saltó de alegría pero de repente paró-. Uno-chan...

- Dime.

- ¿Quién es el hombre que sale en muchas fotos? Es que nunca lo he visto antes- la niña puso un dedo en su barbilla.

Retsu se puso triste. No sabía el por qué guardaba esas fotos, aún así le contestó a la pequeña Shinigami.

- Te lo contaré todo pero prométeme que no se lo dirás a nadie- la niña asintió con su cabecita-. Hace unos siete años vine al Mundo Humano para especializarme un poco más en una enfermedad y aquí es donde conocí a Soichiro- hizo una pausa. Recordar todo esto le hacía daño pero la niña seguía escuchando atentamente-. Yo nunca me enamoré de alguien y al conocer a Soichiro descubrí lo que es el amor...o eso es lo que creí...

- Pero... ¿qué paso, Uno-chan?

- No sé porqué te estoy contando esto ya que no se lo he dicho a nadie- dio un suspiro y continuó-. Verás, Soichiro y yo quedamos para ir a ver una película. Lo estuve esperando más de dos horas en el lugar donde quedamos y no aparecía. Yo estaba preocupada por si le había pasado algo; así que decidí ir a una cabina para llamarle y preguntarle que por qué no venía- tenía los ojos llorosos-. Ahí fue donde lo vi; estaba con otra mujer, cogidos de la mano y muy felices. Al día siguiente me enteré que era su prometida y yo como una idiota me enamoré...-se secó rápidamente las lágrimas antes de que cayeran por sus mejillas.

- Uno-chan...- la peli rosa se puso triste al oír la historia de ella.

- Tengo aprendida la lección- sonrió a la pequeña y cambió de tema-. ¿Te apetecen unos caramelos?

- ¡Sí!

Se acercaron a un supermercado pequeño que vieron a la vuelta de la esquina. Entraron y mientras Retsu pagaba los caramelos, Yachiru vio un álbum de fotos pequeño de color rosa. La morena, al ver la cara de felicidad de la pequeña, decidió comprárselo.

- ¡Gracias, Uno-chan!

- Así puedes empezar a hacer fotos como yo- sonrió-. Ahora vamos a comprarme algo de ropa.

- Vale- contestó la niña feliz con su álbum de fotos.

Las dos se fueron cogidas de la mano en busca de una tienda de ropa.

CONTINUARÁ...