Un calido beso.

La capitana de la cuarta división, no pudo vencer los nervios y termino sentada en el lugar de encuentro mucho antes de lo planeado. Las piernas le temblaban, su corazón estaba muy excitado. "¿Podré hablarle cuando llegue?" se preguntaba así misma, ya que las dudas abundaban en su cabeza.

-Debo… tranquilizarme, yo no soy así… -Intentaba mentalizarse fuertemente la imagen de una mujer mayor y madura, la cual (según ella) podría ser mejor compañera para el sádico y temible capitán de la onceaba.

Las horas pasaban y el capitán seguía pensando en lo de que debía hacer aquel día. Para cuando lo recordó, había llegado el atardecer, por lo que viendo su inminente rechazo, se niega a ir hacia aquel lugar donde había planeado encontrarse con ella. Pero su cuerpo se movía solo, "instintivamente" como el gustaba decir.

-Para cuando llegue… es imposible encontrarme con alguien allí, tendré que pedirle disculpas otro día –A pesar de sus pensamientos, caminaba rápidamente, aunque con algunos pocos pasos se detenía y luego se volvía a poner en marcha- ¿Qué estoy haciendo…? ¿Qué gano con ir allí y no encontrarme con nadie?

Aunque la lógica y el sentido común están a un solo paso, Zaraki se sorprendió mucho al ver una figura oscura que hacía contraste con el sol del atardecer. Lo primero que se le vino a la cabeza fue… "¿En que esta pensando esta mujer...?" "¿Por qué… esta aquí?"

Ella no lo divisa venir primeramente, pero el puede notar unas mejillas mojadas, de horas y horas de llanto. Estas estaban casi secas, pero brillan cada vez más con cada paso que el daba.

-Hola… -Saluda el amablemente cuando esta a unos pasos del lugar donde ella se encuentra-

-Ho…la… -Sus ojos se hinchan de la gran sorpresa que le da escucharlo, le dedica una sonrisa y rápidamente intenta secarse sus ojos para poder mirarlo y hablar- ¿Tardaste un poco en llegar, eh…?

El terrible capitán, no puede mirarla a la cara, se siente la peor basura por haberla hecho esperar tanto. Pero lo que más le dolía era que ella al verlo le sonrió, no lo desprecio ni nada… esto era impensable para el.

-Esto…-

-¡Toma asiento por favor! –La interrumpe Retsu- Estoy contenta de que vinieras… así que por favor, toma asiento…

Cada palabra que ella soltaba, hacia peso aun más grande en el corazón de aquel viejo hombre, la culpa era tremenda "Tengo que disculparme…" pensaba el.

-Retsu-san… yo… -hace un esfuerzo sobre humano para mirarla a los ojos- No se bien que decirte pero… Lo siento… -"No son las palabras suficientes" pensó- Se que no me perdonaras fácilmente, pero… quería que lo supieras. Bueno eso es todo –Se pone de pie nuevamente para marcharse-

-Alto… -Una voz sombría salió de ella- No te exigí ninguna disculpa, o algo así… Solo quiero… que te sientes a mi lado… por favor –Esta vez, una voz mucho más llorosa y femenina, se apoderó de ella- Por favor… -suplicó una vez más.

Zaraki se sintió estupefacto con las humildes palabras de Unohana, ¿Cómo no cumplirle una petición tan sencilla como esa?, aun así trato de suprimir sus sentimientos como siempre, mostrando su lado varonil y serio.

-Hay que ver… ¡si que eres una mujer rara!, cualquier otra de tu clase se hubiera marchado después de 15 minutos de mi ausencia, o tal vez me hubiera escupido en la cara al verme… pero tu… solo me pides que me siento a tu lado al ver el maldito atardecer, no se si los tiempos han cambiado o es verdad que eres la "diosa" de la bondad o algo como eso. Pero ya que insistes, cumpliré con tu pedido…

Tomo lugar junto a ella, posiciono su cuerpo de la manera más cómoda posible y la miró de reojo, para apreciar una calida sonrisa en su rostro. "Nunca en mi miserable vida vi algo como eso…" Pensó Kempachi.

Se quedaron uno junto al otro, lo poco que el Sol duró. Comenzó a oscurecer, pero se sentían tan bien juntos que hicieron caso omiso al cambio horario. Sin una palabra que decir, quedaron así unos minutos más hasta que la temperatura comenzó a descender.

-Creo… creo que es hora de irnos –Suspiro la capitana- Ya comenzó a hacer frío, ¿No te parece? –Comentó mientras se refregaba las manos para calentárselas-

Viendo esto el capitán se acerca más a ella, tomando una de sus manos, la cual estaba más fría que la de el.

-Esta bien… pero antes de irnos… -Su cabeza se acerca mucho más a la de ella, que sigue estática y con los ojos brillosos como esperando algo que venía en camino- Siento si no soy bueno en esto… es la primera vez… que hago esto… -"Con la persona que quiero" susurra Zaraki al estar a centímetros de la capitana. Aun así ella llega a oírlo-

Posiciono sus labios sobre los de ella, lentamente hasta cubrirlos y con un pequeño empujón se mantuvo así por unos segundos… los dos con los ojos cerrados, probaron el sabor de ambos. El momento de separarse llego, lentamente ellos despegaron sus labios mirándose fijamente.

-Calido… -Fue la primera palabra que soltó Unohana-

-¿Eh?

-Tus labios… eres muy calido Kempachi, pensé que tal vez sabrías diferente –Una pequeña risa picara brilló en ella-

-Ya veo… -Gira rápidamente su rostro para que Retsu no veo que llego a sonrojarse un poco por sus palabras- Bueno, ¿Nos vamos? –Se pone de pie en su lugar-

-Sip… -Ella también se prepara para marcharse, pero decide tomarse de la mano del Capitán. A lo que el rápidamente la mira sorprendido- Quiero que me la sigas calentando…

-Esta bien… -Responde él…-

-Sería grandioso, seguir así ¿No? –

-Si… -

Gracias a tods! de verdad pido mil disculpas por tardar tanto, pero la verdad es que mi vida es un desastre. Espero que les guste este final! Cuídense y sigan leyendo!