El epílogo! al final mis impresiones y todo eso...

.


15.

Epílogo: Hyperion

Leía "El Profeta" desde el balcón de su habitación de hotel en Diagon Alley, sonrió al encontrar un rostro conocido en la sección de deportes, los Montrose Magpies se habían coronado campeones de quidditch y su victoria se debía a su hábil buscador, Howard Blaise Zabini, su amigo era toda una estrella del deporte mágico, se alegraba por eso y también, un viejo rencor estudiantil lo hizo alegrarse doble, había vencido al equipo en donde Louis Wood era buscador. Por fortuna para él, durante los seis años que pasó en Noruega, cuatro estudiando, dos simplemente meditando, jamás perdió contacto con el "cometa de ébano" como la prensa se refería a Zabini.

Al cambiar de página su expresión reflejó repulsión; odió verse en una foto en donde sonreía falsamente.

"Hyperion Black presenta libro..."

Decía el encabezado, al menos le gustaba el hecho de tener el alter ego de Hyperion Black, no le parecía buena idea presentarse al mundo como Scorpius Malfoy; el Malfoy pesaba mucho en el mundo mágico, el Black había dejado de pesar hace mucho tiempo, además era su tributo personal a la mujer que le dio un libro en las manos por vez primera, su abuela Narcisa.

Presentarse al mundo como Scorpius Malfoy, sentía que era como presentarse desnudo.

Tocaron a su puerta y se puso de pie, su figura delgada ahora era la de un hombre hecho y derecho, su porte era imposible de negarse, como antes su padre miró altivo al mundo, ahora era él quien miraba de ese modo, y no es que lo deseara de ese modo, simplemente era genético. Vestía saco verde botella, camisa pistacho y pantalón negro, zapatos perfectamente boleados, impecable como de costumbre.

Frente a él la mucama le pedía que lo dejara pasar para cambiar las toallas, la dejó pasar y regresó al balcón. Se sentó a observar la ajetreada calle y unos niños pelirrojos corriendo de aquí a allá hacían más escándalo que cualquiera. Posiblemente Weasleys, que al contrario de los Black, eran una dinastía persistente... y mucho más noble.

¿Cómo sabía que eran Weasleys?, porque... quién más tendría el cabello tan encendido y esas pecas, quién más sería tan escandaloso, quién más estaría jugando bromas a los peatones.

Curioso movió la mirada, buscándola... no pudo evitarlo. En sus cartas y en sus visitas Howard lo mantenía informado. Estudió para sanadora, qué elección tan apropiada pensó Scorpius en su momento, y actualmente se especializaba en pediatría mágica.

Hubo dos o tres cartas de ella a lo largo de sus 6 años en el polo. Tan cortas como bellas. "Espero que estés bien" normalmente se limitaban a decir. Realmente lo último que supo de ella fue el sabor de sus labios.



Cuando se dio cuenta estaba sonrojado como niño, y miró a los pelirrojos en la calle, gemelos pudo adivinar y la recordó a ella tan emocionada de escuchar "Gryffindor" del Sombrero Seleccionador.

-Señor –la mujer que hasta entonces se encontraba en el baño cambiando toallas se acercó a él.

-¿Sí? –él la miró gentil.

-Le envían esto –dijo ella y dispuso sobre la mesa una snitch.

Él sonrió al instante-, gracias –dijo y empuñó la pelota dorada con fuerza.

Cuando la mujer se retiró, Scorpius pudo observar aquel pequeño objeto, reconoció la caligrafía descuidada de su amigo: "no podré estar, pero te envío mi amuleto de la suerte", decía en tinta negra, el joven rubio estuvo seguro que esa snitch era la que había significado el campeonato para los Montrose Magpies y para su amigo.

Guardó el pequeño tesoro en el bolsillo de su saco y caminó hacia la puerta, se observó en el espejo y sonrió.

Así caminando llegó hasta Flourish & Botts, en donde ya era esperado. La gente lo miró ingresar como cualquier mago. Scorpius, a pesar del Malfoy ligado a su nombre, se mantenía humilde y a pesar de ser la estrella de ese día no tenía por qué comportarse como un patán. Quiso creer que era su imaginación pero escuchó el cuchicheo de la concurrencia femenina y el "es muy guapo" que logró captar lo incomodó de sobremanera.

Al fondo de la librería vio una figura conocida, su padre que a pesar de los años no arqueaba la espalda y se mantenía tan grácil como arrogante.

-Pensé que no vendrías –Scorpius fue sincero.

Draco, que poco había mermado con los años lo tomó por el rostro y le palmeó una mejilla; orgulloso.

"Flores", el libro de Hyperion Black no era un tratado filosófico, era una sencilla novela desarrollada en Creta, recordó su viaje a Mykonos con los Zabini, y también recordó el mito de Dédalo e Ícaro.

Fue breve, porque era un hombre de pocas palabras y presentó su libro tan rápido como pudo, siempre amable ante las preguntas. Luego pasó a una mesilla dispuesta para firmar las copias de su opera prima, se sorprendió de ver a tanta gente, nunca supuso que fuese a tener éxito.

Estaba a punto de terminar con los autógrafos cuando dos rayos rojos entraron a la tienda, haciendo escándalo, brincando, corriendo. Scorpius pudo reconocerlos, los gemelos pelirrojos de la calle que anunciaban el Weasley por todos lados.

Clavó la mirada en la puerta, por si algún tutor de esos dos mocosos se presentaba, algo ansioso, esperanzado de ver a Rose, pero nadie se presentó y decepcionado agachó la mirada para dar el último autógrafo.

Estuvo a punto de ponerse de pie cuando una voz, aquella que lograba encenderle el pecho y hacerlo perder la razón le pidió que no lo hiciera.

-Falto yo –y él alzó la mirada y a pesar de que estaba ella frente a sus ojos no pudo creerlo.

Se quedó mudo y poco le faltó para morir, ella... era ella y le sonreía.

-Niños, pónganse en paz –ella interrumpió llamando la atención de aquellos endemoniados jovencitos que no sobrepasaban los 5 años.

Entonces a él se le oprimió el pecho y de pronto le encontró sentido al hecho de que la correspondencia por parte de ella siempre fue escasa-. ¿Son tuyos? –preguntó con el alma hecha pedazos, Zabini nunca le había comentado que se había casado y había tenido hijos pero comprendía los motivos de su amigo.

Ella rió-, Merlín... ¡no!, son mis sobrinos.

Scorpius no pudo describir el alivio que escuchar eso le provocó y le sonrió, un segundo más tarde se sintió idiota de, después de todo ese tiempo sin verse esas hayan sido las primeras palabras que cruzaba con ella, cuestionándole su vida amorosa. Pero qué se creía, él había decidido irse, ella era libre.

-Gracias por escribirlo –la chica entregó una copia de "Flores" a su autor y luego un bolígrafo para recibir la firma.

-Gracias por comprarlo –él firmó y cuando quiso regresarle el libro ella le tomó la mano y ambos cruzaron sus miradas.

Porque sí, Rose lo había esperado.

¿Por qué "Flores"?, porque las mujeres en la vida Hyperion Black; Scorpius Malfoy portaban nombres de flores.

.


Pues bien, aquí acaba "Ícaro", yo no sé que tengo que adooooro los finales abiertos, jaja, tal vez porque me gusta pensar en las posibilidades de segundas partes, aunque no las lleve acabo.

Quiero agradecer a todos los que pacientemente esperaron mis actualizaciones, "Ícaro" es el fan fic que más he disfrutado escribir pero también el que más se me ha complicado, yo solita me compliqué las cosas al construir un Scorpius tan... pues tan complicado, jaja. La ventaja de todo esto es que yo pude darles las personalidades que me parecían las adecuadas, claro, pensando siempre en que crecieron rodeados tales o cuales personajes que obviamente definieron el resultado de sus actitudes y todo eso.

Pero Draco siempre me pareció noble en el fondo, muuuuy en el fondo y Narcisa una mujer guerrera, y Scorpius es el reflejo desnudo de esa nobleza y de la admiración por su abuela, Rose por otro lado es dulce, como me imagino que fue Molly en su juventud.

Otros personajes como Howard o Louis fueron necesarios, y me encantó escribirlos, dieron un sabor especial a esto. El chico Zabini me salió mejor de lo que esperé.

Y pues muchas gracias nuevamente, a ver con qué otra cosa rara salgo después, espero que hayan disfrutado de este fan fic.

Cheers!