La Guerra de las Bromas

por "CrazyGirl47"

LEE, ES IMPORTANTE: antes de nada, me gustaría explicar que yo soy ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE la traductora de esta historia. Cuando la leí, me pareció un fanfic excelente y me dio mucha pena que no existiera ninguna versión en lengua española, ya que impedía que muchos de vosotros la conocierais. Para mí ha sido siempre la historia que me ha sorprendido más; la que más ideas me ha dado para continuar con mis propios fics, y la que me ha hecho reír muchísimo gracias a su excelente humor. Así que espero que la disfrutéis tanto como yo lo hice en su momento.

Actualmente, la historia continúa en proceso, ya que su autora (CrazyGirl47) todavía no la ha terminado, pero no desesperéis porque me consta que actualiza en cuanto tiene un rato para hacerlo. Por mi parte, procuraré traducir lo más rápido que pueda, pero tened en cuenta que yo también tengo un trabajo y que no cobro por esto, por lo que me dedicaré a la traducción cuando tenga tiempo para volcarme en mi "amor al arte"

IMPORTANTE: la autora entiende perfectamente el español –más presión para mí, jajaja-, así que, por favor, dejad tantos reviews como podáis porque sé que los leerá y le harán ilusión. Si tenéis en cuenta todo el trabajo que hay detrás de esta historia, estoy convencida de que no os costará nada dejar un review. Graciasssssss

Si es que entendéis inglés y os apetece leerla en "versión original", sólo tenéis que buscar "The Prank War" o ir a mis favoritos. Allí la encontraréis más fácilmente.

TRADUCCIÓN:

N/A: Esta historia tiene lugar durante el séptimo año del trío y contendrá spoilers. No se usan cosas del quinto libro, pero como estoy triste de ver que Sirius se ha ido voy a mantenerle vivo. Probablemente habrá un poco de provocaciones sexuales aquí, así como tacos, pero la mayor parte va a ser humor de la vieja escuela.

Muchas cosas son diferentes de los libros en esta historia, además de Sirius todavía vivo. (Por favor, no me pidáis una explicación de cómo escapó del Departamento de Misterios. Un fic en el que Sirius está vivo significa, al menos en mi caso, que Sirius nunca murió en mi mundo). Otras diferencias incluyen que McGonagall es más joven, sólo un año o dos mayor que los Merodeadores (James Potter, Sirius Black, Remus Lupin y Peter Pettigrew); tanto Harry como Ron son Prefectos y Voldemort está muerto, así como Lucius Malfoy y la mayor parte de los Mortífagos. Trataré de recordar poner una advertencia en las notas del autor si cambio algo más a lo largo del camino. Nada de Harry Potter y el Príncipe Mestizo –ninguna revelación, como que Snape es mestizo y malo, etc.- se usarán, a no ser que lo advierta así en las notas de autor.

Sumario: Harry y los demás están disfrutando de su último año de colegio tomando parte en una de las más prestigiosas tradiciones de todos los tiempos en Hogwarts: la guerra de las bromas de séptimo año. La guerra con Voldemort quizá haya acabado, pero la guerra con Malfoy no ha hecho más que comenzar… y cuando Malfoy le juega una horrible broma a Hermione, los Gryffindors juran vengarse.

Advertencia: no soy propietaria de lo que no lo soy, incluyendo pero no limitando Harry Potter y su universo.

P.D: esta historia comienza a finales de octubre, sólo unos días antes de Halloween.

Prólogo

La profesora McGonagall finalizó su lección temprano y se giró para encarar a los Gryffindors, su expresión severa. "Soy consciente de ha llegado el momento de la guerra de las bromas de séptimo año", dijo, su voz fría. Unas pocas personas intercambiaron miradas culpables y misteriosas sonrisillas, teniendo ya bromas en mente. "Durante años, el personal y yo hemos intentado abolir ese sinsentido de la guerra entre las casas, pero toda la situación divierte sobremanera al director. Teniendo en cuenta esto, tengo unos pocos consejos de precaución".

"McGonagall no puede pararnos y por eso nos suelta un discurso," susurró Ron a Harry y Hermione con impaciencia. Harry asintió para sí mismo; ésta parecía exactamente el tipo de situación por la que el poco convencional Albus Dumbledore permitiría llevar a los profesores hasta el límite de la locura.

"Para empezar, las bromas son castigables si van contra las normas del colegio, dañan la propiedad escolar y/o especialmente si son peligrosas. Cualquiera que comience una broma peligrosa puede estar sujeto a algo más que una detención, ¿me he explicado con claridad". Varios estudiantes asintieron. "Segundo, personalmente desaconsejo esta actividad; realizar bromas prácticas hará de ustedes un blanco mucho mayor para recibirlas y mientras las bromas peligrosas o dañinas pueden llevarles a todo tipo de problemas, no significa que no puedan hacerse daño si alguien desea ejecutar una a sus expensas. Así que… tengan cuidado". Cabeceó, pellizcando la punta de la nariz bajo sus gafas.

"Finalmente…" Suspiró. "Vigilen sus espaldas. Somos Gryffindors y, como tal, normalmente somos el blanco de las bromas de Slytherin, las cuales suelen ser muy desagradables y, ciertamente, una razón para estar siempre en guardia y morderse la lengua. Los Slytherins pueden ser bastante vengativos".

Hermione suspiró, y Ron y Harry hicieron una mueca de dolor; sin duda, Draco Malfoy iba a usar esto como una excusa para hacer todo lo posible por torturarles.

"No se debe subestimar tampoco a los Ravenclaws; son listos y capaces de crear aterrorizantes bromas elaboradas que pueden dejarles en una situación verdaderamente incómoda," continuó McGonagall. "Los Hufflepuffs también pueden ser complicados –no tienen miedo de trabajar por aquello que desean, y tienen un fuerte sentido de lealtad y justicia, y una determinación que desconcierta a cualquiera. Recuerdo a la gente hablando durante años sobre la venganza de Amos Diggory en algunos Slytherin, y los miembros de la familia Bones han causado el caos durante cientos de años. Y por supuesto, no descartéis a vuestros compañeros Gryffindor. Es raro que un Gryffindor actúe por pura venganza, pero los Gryffindor son bastante atrevidos y algunos harían cualquier cosa por unas risas. Sí, Señor Weasley, estoy hablando de sus hermanos… y no se ría con suficiencia, Señor Potter, casi estrangulo a su padre y a sus amigos por algunas de sus acciones cuando estábamos en el colegio, y su propia madre era bastante molesta, Premio Anual o no." Miró a Hermine mientras decía este último comentario; Hermione tocó su chapa de Premio Anual nerviosamente.

Cuando sonó la campana toda la clase estaba comentando las advertencias de su profesora. "Me pregunto que le hicieron tu madre y tu padre a McGonagall, Harry," meditó Ron mientras los tres se dirigían hacía el Gran Comedor.

"Mataría por saberlo… McGonagall era un año mayor que ellos, y volvió para enseñar en su séptimo año, creo," dijo Harry. "O a lo mejor era dos años mayor, no lo recuerdo".

"Bueno, se lo preguntaremos a Sirius la próxima vez que lo veamos. Entonces… ¿qué vamos a hacerle a Malfoy?" preguntó Ron con impaciencia.

"Por el momento, ni idea… a lo mejor podemos contactar a Lupin y a Sirius, ellos tienen que tener algunas ideas… la gente dice que los Merodeadores eran como Fred y George, quizá peores".

"Escribiré también a Fred y George- a lo mejor hasta nos envían algo de la tienda de bromas a buen precio…"

"Oíd, chicos," dijo Hermione con timidez, "quizá simplemente deberíamos dejar tranquilo a Malfoy".

Los dos se pararon para mirarla sorprendidos. "¿Qué?" rugió Ron.

"Podríamos meternos en problemas… Yo podría perder mi estatus de Premio Anual y vosotros podrías dejar de ser Prefectos… pensad en lo que dirían nuestros padres…"

"¿Cómo puedes estar acobardándote? Esta es la excusa perfecta para pillar a Malfoy¡" dijo Harry, asombrado.

Los tres entraron en el Gran Comedor para cenar y se sentaron, discutiendo una y otra vez sobre su comida y zumo de calabaza. Ni siquiera notaron que Malfoy y sus esbirros, Crabbe y Goyle, estaban de pie detrás de ellos hasta que Malfoy volcó el cáliz de Hermione. Harry cogió la copa antes de que se volcase sobre el mantel. "Uups," Malfoy se burló, y desaparecieron.

"Eso ha sido… triste", dijo Harry, frunciendo el ceño.

"Snape lo estaba mirando… hablarán con él," le dijo Hermione. "Pero si ésa es la única cosa que se le ocurre, no vale la pena, ¿lo ves?"

"Probablemente tenía algo bastante desagradable en mente, pero se dio cuenta de que Snape estaba mirando," razonó Ron.

Hermione estaba a punto de responder cuando Lavender Brown se sentó cerca de ellos y alzó su cáliz. "Un brindis," dijo alegremente, "por el comienzo de una deliciosa guerra".

Todos ellos golpearon sus copas y bebieron –incluso Hermione, que estaba frunciendo el ceño. "Entonces," continuó Lavender, "¿qué pensáis hacerle a los Slytherins? La mitad de los Gryffindors –y probablemente la mayoría del colegio- ya han hecho apuestas sobre vosotros yendo a por Malfoy y Pansy Parkinson, todo el mundo está diciendo que con vuestra eterna lucha con los Slytherins y vuestras conexiones con los gemelos Weasley, les daréis su merecido. No nos decepcionéis tampoco a nosotros, he apostado diez galeones a que vosotros, chicos, haréis la mejor broma."

Hermione comenzó a rodar sus ojos y a pensar en un buen discurso acerca de las normas, pero de repente se sintió tremendamente adormilada. "Creo que iré arriba, a la cama… he estado demasiado tiempo levantada hasta tarde estudiando." No pudo reprimir un bostezo.

"¿Quieres que vayamos contigo?" preguntó Harry, preocupado. Hermione se había encontrado bien unos segundos antes.

"No, terminad de comer, estoy bien".

Hermione se puso en pie y se fue, y Ron y Harry empezaron a discutir ideas para la Guerra de las bromas con Lavender, Parvati Patil, Dean Thomas, Seamus Finnigan, Neville Longbottom y Ginny Weasley. Estaban todos tan concentrados en su conversación que ninguno de ellos se fijó en el profesor Snape, que salía adormilado del Gran Comedor.