Si digo Harry Potter, todos saben que es de Rowling… no??


Eh... hola??? a ver si sale esto, que no sé como se suben historias y nunca he escrito una, a ver si se ve bien... XD

ATENCIÓN, SPOILERS DEL LIBRO 5 Y ANTERIORES, he avisado



En el Londres muggle, el centro nocturno más afamado, donde los adolescentes pasaban el día y la noche, estaba a reventar, decenas de adolescentes y adultos jóvenes formaban una interminable fila para entrar, esa noche se presentaría "La maraudeuse" una cantante francesa que cantaba cualquier genero haciendo vibrar los corazones de quien la escuchara, en la entrada, se escuchaban súplicas, amenazas y sobornos para poder entrar, algunos llegaban al precio y podían pasar a una abarrotada estancia, donde en enormes pantallas de plasma podían ver un escenario decorado tétricamente, sobre el que una chica de 15 años brincaba rítmicamente mientras tocaba una guitarra eléctrica y cantaba extasiando a todos, la letra de las canciones que ella misma componía llegaban hasta el fondo de los corazones de todos, sin importar quien fuera, la letra tenía para tomarse desde el ángulo que se deseara, para poder pasar al escenario debían hacerse reservaciones con mínimo dos meses de anticipación...

-- ¡Merci! --gritó la chica haciendo una reverencia tras finalizar su canción, todos gritaron y pidieron otra canción, -- ¡gracias! --sonrió mientras volvía a hacer otra reverencia, estando agachada y disfrutando los gritos, miró su mano derecha, los ojos casi se le salen de las cuencas al mirar la hora… las ocho y cuarenta y cinco… ¡tenía que estar en casa en quince minutos!, se levantó rápidamente y despidiéndose con la mano salió corriendo del escenario, sacó de su gabardina morada y un tanto raída, un pañuelo y empezó a desmaquillarse

--Rápido, rápido… --una chica de cabello castaño casi negro y hermosos ojos grises le salió al paso en cuanto bajaba los escalones

Ambas salieron por la puerta trasera y se subieron al deportivo plateado que las esperaba…

--Estuviste genial Arí --una chica, de cabello castaño oscuro a medio brazo les sonrió

-- ¿En verdad? --preguntó la chica con el pañuelo aún por la cara

--Sí --sonrió ésta pisando el acelerador --te vi en el teatro --el porsche panamera, patinó grandiosamente por el pavimento y salió disparado por las calles de Londres, esquivaron autos chatarra como Iona decía comparándolos con su auto, algunas ancianitas que volvían con el pan, se saltaron muchas luces rojas, debían llegar en trece minutos, y el que el auto fuera mágico les debía ayudar.

En Gridmauld place se abría un garaje aunque nadie pudiera verlo, el porsche plateado rechinó las llantas al pasar como bólido hacia el número 12

-- ¿Tienes que hacer tanto ruido? --replicó Arí que seguía desmaquillándose

--Pues a Izana no le molesta¿cierto?

--No, total… no hay nadie en casa --dijo Izana mientras guardaba la guitarra de su hermana en el portaequipajes

--Vamos… --indicó Arí riendo por el comentario de su gemela, Izana se adelantó y abrió la puerta

-- ¡Papá! --gritó Izana más fuerte de lo que realmente ameritaba

Los ojos de Arí casi escapan, abrió la boca y miró aterrada a Iona que empezaba a morderse la uña del índice derecho, Arí empezó a sacudir las manos asustada¡las habían atrapado!

--Izana, Izarí, Iona --saludó una voz gruesa entre penumbras desde el desayunador

--Tranquila --murmuró Iona pensando, bajó los escalones de un brinco y fue hacia una mesa de donde tomó una gorra y se la lanzó a Arí para que cubriera su cabello, pues su padre no podía verla así, para él eran sus pequeñas princesas, no estaba enterado de las peripecias de sus hijas cuando éstas estaban de vacaciones, no es que fuera conciente de lo que hacían en el colegio…

Izarí o Arí, como le decían sus hermanas, era una excelente cantautora de rock principalmente, aunque el ritmo que le pusieran podía tocar, cantar y componer, de cabello café oscuro, tenía luces violetas esparcidas por todo el cabello, un efecto que hacía hipnotizante su show, un tono discreto con su cabello que solo relucía con la luz de los reflectores del escenario, y al llevar el cabello por la cintura, siempre en una coleta alta y por lo general cuidadosamente trenzado, era fácil de ocultar ante la acusadora mirada de su padre… Iona, de cabello igual al de sus hermanas y su madre, solo que con mechones rojos que resaltaban exultantes su rostro, por los mismos por los que había estado castigada cinco meses, era actriz de teatro principalmente, pero su especialidad era escapar de los castigos de sus padres, además de las comedias eróticas, sus progenitores no estaban enterados y es que a sus 16, podrían dar el grito en el cielo, en especial su padre, que era bastante sobre-protector… Izana por su parte, se divertía con los peligros típicos de su edad, con las emociones fuertes, solo lo que implicara poner su adrenalina al tope y asegurara la muerte, era diversión para ella, llevaba el cabello igual que su gemela, hasta bajo la cintura, con la única diferencia que ella no tenía que ocultar tintes en el cabello, eso de teñírselo a lo muggle cada mes y ocultarlo de su padre, era demasiado tedioso para ella, tampoco ocultaba tatuajes como Iona, tenía suficiente con que no encontraron sus patines, patinetas, cuerdas para escalar y demás…

Arí se puso la gorra mientras Iona le recogía el cabello y se aseguraba que no se mirara nada violeta, después le echó encima un abrigo que encontró en una caja que debía haber acomodado la semana pasada

--Papá --con su sonrisa 56, Iona entró a la cocina y abrazó a su padre, Arí le sonreía de lejos al igual que Izana -- ¿Por qué a oscuras? --preguntó mientras encendía el foco

--Izarí, estabas castigada --Un hombre apuesto, de mediana edad y cabello negro a los hombros, salió a la luz, se puso lentamente de pie y se acercó a sus hijas menores, Arí temblaba ligeramente, Iona le hizo una mueca bastante graciosa para que se contuviera, pero su padre pasó de largo y fue a la ventana, sus hermosos ojos grises recorrieron el lugar -- ¿está nevando? --preguntó interesado, las tres chicas sonrieron

--No… es que… --era buena cantando, componiendo y tocando cualquier instrumento frente a miles de personas en un programa transmitido a nivel mundial, pero tan buena como era para eso, era mala para mentir, se ponía nerviosa cuando tenía que hacerlo, sus hermanas no se explicaban como podía ser eso

--Tiene frío, como no estabas la llevé al médico y no quiso quitarse ese abrigo porque dice que se congela --comentó Iona con toda la tranquilidad del mundo

--Vaya… ¿es verdad amor? --Sirius dejó de buscar nieve en la calle y fue hacia su hija pequeña, Arí asintió torpemente mientras se dejaba abrazar --Izana¿era necesario que fueras tú también?... no estarás enferma también

--No papá, no te preocupes, yo me quería quedar pero Iona no me dejó

--Sí, no podía dejarla sola, podía pasar algo --corroboró Iona sonriendo --el médico dijo que Arí necesitaba descansar un poco, que solo era un resfriado

-- ¿La llevaste con un sanador muggle?

--Sí papá, era lo más cerca y con lo que tosía y temblaba, se me hizo mejor, pero dijo que si guardaba cama lo suficiente para mañana por la tarde estaría restablecida… ¿y mamá? --Arí no podía creer que su hermana mayor tuviera tanta labia y fuera incapaz de componer un verso de los más pequeños

--Bien cariño, ve a recostarte… --dijo Sirius, siempre buscaba lo mejor para sus hijas, por eso mismo había conseguido el prototipo del porsche del que Iona estaba tan orgullosa --Izarí --llamó cuando la chica estaba por salir de la cocina --espera --se apresuró a acercarse y la giró lentamente, miró fijamente los ojos de su hija --creí que los había visto negros --murmuró pensativo

--Bah, padre… creo que deberías dormir, seguro estás cansado, tiene los ojos grises, como todas --Iona tomó de los hombros a Arí y la giró, Izarí cerraba con fuerza la mano --tranquilízate¿quieres?, como sigas apretando la mano así, vas a romper los pupilentes --le susurró al oído mientras la sacaba de la cocina

--Que descanses papi… --Izana se paró de puntillas para besar la mejilla de su padre -- ¿cómo está mamá? --preguntó antes de correr tras sus hermanas

--Durmiendo amor… --contestó Sirius sonriendo, solo faltaba una cosa para que su vida fuera perfecta… que su ahijado viviera con él…

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Muy lejos de ahí, en la cocina de Privet Drive, un chico de revuelto cabello azabache apagaba la pequeña televisión…

--Un concierto genial --sonrió Harry, por desgracia había tenido que escucharlo casi en silencio, deseaba que la fecha que su padrino le había dado llegara, faltaba solo una semana, respiró hondo y fue hacia su habitación…

Tres días habían pasado y la enfermedad de Izarí había desparecido… a mitad de la tarde del martes, una explosión hizo temblar la casa de los Dursley, Harry bajó corriendo las escaleras al escuchar a sus tíos gritar horrores desde la salita, al bajar no pudo evitar reír al ver en media estancia a Iona, la hija mayor de Sirius, la chica tenía 16 años pero iba a su mismo curso, algo precipitado había actuado Sirius después del nacimiento de la chica, el 16 de Septiembre, pues las gemelas habían nacido exactamente 10 meses después, el 16 de Julio, aunque se excusaba diciendo que las gemelas habían nacido de siete meses… Iona se deshacía en disculpas para con Petunia, mientras ésta intentaba mantenerse lo más lejos de la muchacha, al ser la primera vez que iba, había desbaratado completamente la chimenea y gran parte de la estancia…

-- ¡Y el huracán Black toca tierra! --rió Harry, Iona sonriendo se giró y corrió a abrazarlo

--Harry lo siento en verdad, no sé que fue lo que pasó

--No te preocupes, Ony

--Como vuelvas a llamarme así, meto mi varita donde no te da la luz --amenazó Iona mostrándole su varita de forma insinuadora

-- ¿Y que haces aquí?... --preguntó Harry desviando el tema de conversación, la chica sonrió y guardó su varita --Sirius dijo que vendrían por mí el domingo

--Sí, pero mi padre no está en casa y te he venido a raptar… ¿te ayudo a empacar?

Harry asintió y ambos subieron las escaleras dejando pasmados a los Dursley…

-- ¿Y su hermana? --Una mujer castaña de lindos ojos azules, con un avanzado embarazo entraba a la estancia donde las gemelas jugaban Snap explosivo --pregunté por su hermana --repitió mientras con un movimiento de su varita hacía desparecer las cartas

-- ¡Mamá! --reclamaron ambas al unísono

--Pregunté por Iona

-- ¿Y nosotras como vamos a saber? --replicó Izana, la única que acostumbraba responderles a todos como merecían, claro que desde su punto de vista, el cual, casi siempre era diferente al de los adultos, como en ese caso…

--Pues deberían, ahora, las dos a sus habitaciones

--Pero mamá

--Pero nada Izarí, suban ¡ya! --ordenó la mujer señalando las escaleras, fue al recibidor al escuchar que la puerta se abría --Iona… --dijo seria

-- ¡Mamá!... se suponía que tenías una cita en San Mungo --balbuceó alarmada Iona intentando tapar inútilmente a Harry que estaba tras ella

--Sí, llegué hace quince minutos, parece que no tengo que preguntar donde estabas --dijo mientras se acercaba, la chica se mordía el labio superior, su madre era la única que lograba ponerla un poco nerviosa, extrañamente y lo que más la frustraba, siempre sabía todo... --hola Harry, bienvenido --sonrió y abrazó al chico -- ¿y pensabas mantenerlo oculto hasta el domingo?, para después regresarlo con los muggles para que tu padre pudiera ir por él, supongo yo --ironizó mirando fijamente a su hija

--La última parte me fallaba un poco --contestó Iona usando su sonrisa número 24, o sea, la de oreja a oreja mostrando todos los dientes y los ojos brillando inocentemente, la cabeza inclinada 15 grados a la derecha y las manos entrelazadas tras la espalda, era la única que funcionaba con su madre --es que papá estaba muy triste y ya sabes como tratan esos muggles a Harry, además que diferencia hay con unos días más o unos días menos

-- ¡Protección Iona, Protección para Harry! --Iona seguía sonriendo, Harry trataba de esconderse tras Iona, sabía que el regaño iría para él y si lo tenía cerca lo sentaba en la estancia y lo sermoneaba sobre su seguridad hasta que llegara Sirius -- ¡y tú Harry, no te escondas!

--Issa yo… --murmuró Harry, pero se calló con el codazo que le dio Iona, por suerte Issa solo vio como el chico movía la boca

-- ¡Cómo se te ocurrió participar en las locuras de esta niña! --Harry abrió la boca para contestar pero no dijo nada, el codo de Iona había vuelto a encontrar su estomago --no puedo creerlo, Sirius hablará con ustedes, ahora Harry, ve a instalarte, en la misma habitación cariño --explicó Issa yendo hacia la cocina

--Mmm… le pediré rines nuevos para el coche… por cierto, en la tarde te lo muestro --comentó sonriente Iona mientras subían las escaleras

Unas horas después, Sirius reunió a Iona en la habitación de Harry…

--Bienvenido Harry, que bueno que estés aquí --En cuanto entró en la habitación del muchacho, lo abrazó alegre --pero Issa quiere que los regañe --agregó uniendo a Iona en el abrazo --dice que fue peligroso --dijo separándose de los chicos y los miró fijamente --pero nada paso¿cierto?... Iona, mereces un regalo, pídeme lo que quieras, solo no se lo digas a tu madre --la chica asintió sonriente --y tú Harry --Sirius miró serio al chico, éste extrañado le puso atención --ve buscando el carro que quieres, en unos días cumples 16

--P-pero… n-no es necesario que me regales un carro, ya tienes suficiente con las gemelas y… --intentó excusarse Harry, pero Sirius lo interrumpió

--Tonterías… ellas ya tienen lo que quieren, solo tengo que convencer a Issa de que deje a Izana tener una motocicleta --sonrió Sirius --así que… no importa el que sea, mientras te guste y como no me des algo antes de tu cumpleaños… lo pasarás castigado y retiraré tu permiso para ir a Hogsmade --agregó antes de salir de la habitación

--Si no fuera tan celoso, sería el mejor padre del mundo --comentó Iona sentándose en la cama de Harry, éste la miró sonriendo, quizá si su padre viviera, sería como Sirius… pero, por lo menos tenía un padrino que lo quería y con eso era suficiente…

Esa noche, pasó lo mismo que pasaba desde que Harry se había enterado de que tenía padrino y podía ir a pasar vacaciones con él, desde que había ido a Hogwarts… hubo reunión en la habitación del chico, planearían lo que se haría al día siguiente, pues se quedarían solos…

--Por favor, chicos, cuídense, tengan mucho cuidado…

--Mamá, tienes media hora diciendo lo mismo, ya sabemos lo que tenemos que hacer --le cortó Izana, era verdad, Issa tenía cerca de media hora repitiendo las mismas instrucciones

--Sí hija, pero es que nunca se han quedado sin un adulto

--Yo sí, muchas veces --dijo Harry intentando darle tranquilidad a la mujer

--Pero esos muggles no cuentan como persona Harry --sonrió Sirius mientras volvía de dejar las maletas en su auto --nos vemos… --besó y abrazó a sus hijas y se fue riendo a carcajadas al haber tomado por sorpresa a Harry mientras lo abrazaba le había dado un sonoro beso en la mejilla, esperó a que Issa subiera y subió él, las chicas y Harry les despedían en la acera --no fiestas --dijo justo cuando el auto se empezaba a mover, las tres sonrieron

--Me encargo de la música --dijo Izarí en cuanto el taxi dobló la esquina

--La decoración --dijo Iona de regreso a la casa

--Invitados --apuntó Izana

En el umbral de la puerta, las tres miraron a Harry

-- Sirius dijo que no…

-- ¡Oh vamos Harry! --le interrumpió Arí

--No regresan hasta mañana por la noche --siguió Izana

--Y para entonces no habrá señal alguna, además, no será fiesta, será solo una reunión de amigos --sonrió Iona cerrando la puerta…

Al cinco para la siete esa misma tarde, decenas de adolescentes desfilaban por la calle y desaparecían donde debía estar el 12 de Gridmauld Place, dentro de la casa, frente a la chimenea estaba un grupo de rock, vestían un tanto extravagantes, entre muggle y mago, Izarí cantaba como diosa mientras todos bailaban donde debían estar los sillones, los cuales estaban en el patio trasero, algunas globos flotaban por entre la semi oscuridad, la fiesta… la reunión de amigos iba genial, Harry estaba ligando con una chica rubia en un rincón mientras Iona hablaba con un chico de cabello negro en otro, Izana intentaba quitarse de encima a un troglodita, la comida no faltaba y mucho menos la bebida, que por insistencia de Harry no era alcoholizada, un par de horas después, las tres habían agradecido a Harry el no haberlas dejado usar alcohol, la casa estaba a reventar y nadie habría podido controlar a tanto adolescente con alcohol por sangre… pero, a eso de las diez de la noche, alguien dio con la reserva especial de Sirius la que quedó vacía en cuestión de segundos, las once y todo empezaba a salirse de control, la mesita de té acababa de ser partida en tres por una pareja que se había caído bailando y una lámpara había pasado a mejor vida…

-- ¡No… fuera! --Iona que había ido al baño del piso de arriba, porque el de abajo estaba ocupado por más de una persona y no quiso averiguar, miró la puerta entre-abierta de la habitación de sus padres, se asomó y ahora sacaba a empujones a una chica y dos chicos a los que no conocía…

Las doce y treinta, el grupo de Arí había dejado de tocar pues las bocinas habían sido destruidas, no supieron con que, pero todos brincaban y gritaban, la policía muggle había dado cerca de diez vueltas por el lugar buscando el escándalo, por fortuna hasta el jardín tenía protección anti-muggle…

A la una y veinticinco… -- ¿Saben?, me gusta la sensación de peligro y la de estar a punto de morir… pero esto a llegado demasiado lejos --comentó Izana mirando como la casa estaba por ser destruida, las lámparas de araña que colgaban del techo, las favoritas de su madre, pendían de un delgado cable a punto de reventar pues una chica se balanceaba de ella, habían algunos tirados bien ebrios, la vajilla de porcelana que tanto cuidaba Issa les pasaba sobre la cabeza, en las paredes ya habían leyendas de amor talladas en el tapiz, le habían quitado la cortina al retrato de la abuela Black y los aturdía desesperándolos más

-- ¿Y si en uno de sus gritos le dice a Sirius sobre… la reunión? --preguntó Harry temeroso mirando como algunos insultaban al retrato, las tres al mismo tiempo miraron a Harry, el miedo se reflejó en sus rostros hasta ahora solo un poco preocupado

-- ¡Muy bien, la fiesta terminó! --gritó Iona, pero nadie le hacía caso, todos seguían bailando, cantando, bebiendo, besándose y dando escenas contra la pared no aptas para menores de edad

--Tenemos que hacer algo Iona --dijo desesperada Arí, ya agitaba las manos, Iona solo asintió mientras volvía a gritar

-- ¿Ayudo en algo?

Los cuatro descansaron al oír esa voz

-- ¡Se puede saber por qué demonios apareces hasta ahora! --reclamó molesta Iona

--Bueno, mi padre me tenía en la estancia porque según él le falté al respeto a Nimphadora --murmuró con asco --se acaba de ir a acostar y cuando cae en la cama… --explicó el castaño que acababa de llegar

--Has algo, que se vayan porque… --Iona hablaba desesperada, dio un grito al sentir en su bolsa el teléfono celular sonar -- ¡diga! --respondió molesta --no, no… nada --miró alarmada a sus hermanas y con señas le dio a entender al chico que recién llegaba que echara a todos --sí, no te, pero… ¡que vienen en camino! --gritó alarmada --llegan a las tres, bien, no, no hay problema… ¿el ruido?, oh, es que… Arí y Harry están… jugando ajedrez y Harry perdió de nuevo e Izana se burla… no te preocupes mamá, sí, ya nos vamos a dormir, no, no los esperaremos despiertos sí, ya los estoy mandando a dormir, sí… buenas noches mamá… --dio un largo suspiro y cerró el celular --se canceló la dichosa reunión, no me dijeron porque, pero sí dijeron que ya venían

Después de la oportuna llamada, Arí desalojó el jardín con ayuda de una bomba fétida, Izana usó algunos boggarts para desalojar la planta alta, el castaño desalojó la estancia con algunos hechizos, le ayudó ser el único mayor de edad ahí, después ayudó a Iona con la cocina…

--Es un desastre horrible… --se quejó Iona mirando lo asqueroso de la casa, todo el piso estaba vomitado, había comida y cerveza de mantequilla por todas partes, la lámpara de araña estaba hecha mil pedazos junto a un cerro de algo asqueroso y cremoso color café que no supieron lo que era, pero no se atrevían a tocar y las botellas de Wisky estaban rotas por todo el lugar…

--No puede empeorar, aún tenemos… --el chico miró a Harry

--Una hora para limpiar todo --contestó Harry mirando su reloj pulsera

Al mismo tiempo, los cinco respiraron hondo y en eso… el cielo se iluminó momentáneamente, Arí miró a Izana que miraba hacia el patio donde los sillones seguían…

--No --murmuró Iona yendo a la puerta, cuando la abrió, una cortina de agua le impidió seguir mirando, se había desatado una tormenta horrible y feroz, la chica cayó de rodillas al piso a punto de llorar

--Tranquila Iona

-- ¡Tú! --la muchacha se puso de pie de un brinco señalándolo fieramente --tú tienes que hacer algo, es tu culpa

-- ¿mi culpa?

--Sí, tú dijiste que nada podía empeorar y cuando dicen eso¡empeora! --gritó desesperada Iona

--Iona, eso es en las películas, libros o telenovelas no en la vida real… mira, metemos los sillones --dijo y movió su varita, al instante los tres sillones antaño blancos entraron lentamente y volvieron a su lugar

--Oh, lindo… ahora tenemos agua y lodo en la decoración de la estancia --barbotó Izana

--Ya pues… además¿de quién fue la idea de la fiesta?

--No Remmy, no es fiesta, es reunión --corrigió Harry con sorna

--No estamos para bromas Harry --se quejó Arí mirando nerviosa el lugar

--Vayan por un libro que tenga algunos hechizos para limpiar, o dejar el lugar como estaba antes

Izana salió corriendo en dirección de la biblioteca, mientras los otros miraban el desastre, Harry revisaba cada cinco minutos su reloj, Issa tenía la horrorosa costumbre de ser exactamente puntual

--Faltan quince minutos --murmuró Harry apesadumbrado

--Seguro Izana se perdió, nunca había entrado a la biblioteca --apuntó Iona

--Aquí estoy, pero solo encontré esto --dijo la chica dándole a Remmy un pequeño libro no más grande a su palma, de pasta verde, que estaba abierto justo por la mitad

--No entiendo muy bien, son runas --murmuró Remmy mirando detenidamente el libro

-- ¿Pero le entiendes? --preguntó esperanzado Harry, sonrió al ver que el castaño asentía

--A ver… dice… hechizo para regresar el presente a su pasado

--No será literalmente¿o sí?

Pero nadie tomó en cuenta la pregunta de Arí, Remmy leyó una vez más el hechizo, cerró los ojos, movió su varita y recitó el hechizo, un chorro de luz salió de la varita estrellándose en el techo lo traspasó justo en el momento en el que el ruido de un auto se detenía enfrente, la varita vomitó algunas chispas que iluminaron el techo y bajaron lentamente, sintieron que el aire los asfixiaba un poco, era demasiado pero no se sentía alrededor, poco a poco todo cambió, todo volvía a estar como unas horas atrás, algunas maletas eran dejadas en la puerta mientras la voz de Issa renegando por no encontrar las llaves en su bolso los sobresaltó, Remmy se inquietó al escuchar a Sirius, entregó el libro a Harry…

-- ¡Ouch, me has picado! --murmuró Harry tomando el libro

--Lo siento Harry --Remmy brincó a la chimenea y desapareció envuelto en llamas esmeralda

Rezaron porque no hubieran escuchado el rugido de la chimenea y subieron corriendo las escaleras, Harry se frotaba con insistencia la mano derecha, le daba comezón, donde la varita de Remmy había dado, una pequeña mancha roja empezaba a extenderse y a inflamarse un poco… cuatro puertas se cerraron al tiempo en que la puerta principal se abría…


Ya saben lo que se hace cuando una historia empieza, no??? siii justo eso que piensan... y pues??? a hacerlo que es tradición...
PD.Espero señales de vida...