Todo lo que aquí aparece pertenece a su respectivo dueño XD...Harry Potter es de JKR, todos lo saben!!!!!!


Ayyy el final!!!!!!!!!!!!!!! un fic mas, digo menos!!!!!!!!!!!! sé que no se lo esperaban pero simplemente llegó y... me ha quedado perfcto, no podía haber otro final para este fic... leaaaannnn y dejen review q es el ultimo capi...


Helen y Lily cuchicheaban por los rincones, la semana casi pasaba y Remmy seguía igual. No se les ocurría como actuar, Iona no decía nada y Remmy aseguraba que todo estaba bien. Issa mandaba cartas cada tercer día pidiendo información sobre la relación de esos dos. Y es que todos sabían que se amaban.

Iona había dejado de poner completa atención en clase, ya solo pensaba en la metida de pata que había dado. Ella sabía perfectamente lo difícil que había sido para que Remmy demostrara lo que sentía, pues después de la muerte de su madre se había encerrado en una cápsula donde nadie lo lastimara... por fin había logrado sacarlo de ahí y ahora ella misma volvía a meterlo. Y quizá en una más gruesa. Ahora tenía que volver a sacarlo, ¿pero cómo lo hacía?. Sus hermanas la asfixibian con preguntas que ella no quería responder, quería arreglar todo sola... siempre habían sido ellas tres para arreglar los problemas de una de ellas pero... pero ya no era una niña que había roto la varita de mamá mientras jugaba a matar a Voldemort. Era ya un adulto que había cometido en estúpido error por coraje. Siempre se arreglaba todo con una disculpa, Remmy sabía lo que a ella le costaba aceptar que se había equivocado, pero ahora si se disculpaba de rodillas frente a todo el colegio, no funcionaría, ya lo sabía. Un apretón en un brazo la sacó de sus pensamientos, se detuvo con una mano en la puerta de la mazmorra de pociones.

--Necesitamos hablar --dijo seria Lily, Iona intentó seguir a la clase pero Helen la tomaba del otro brazo y entre las dos la llevaban hasta un aula vacía.

--Sabemos que las cosas entre tú y Remmy no están bien y nos preocupa

--No te atrevas a decir que no hay problema Iona --se adelantó Lily, la chica Black sonrió, respiró hondo y se dejó caer sobre una silla

--Verán, hice una tontería y logré que Remmy desconfiara de las muestras de cariño como había hecho cuando... --no se atrevió a terminar la frase, la mirada avergonzada que lanzó a Helen lo hizo, ella asintió sin problema --...bueno, lo he metido en una depresión igual y... chicas me estoy muriendo no lo soporto --había comenzado a llorar, Lily y Helen intercambiaron una mirada antes de ir a abrazarla, pero Iona se ponía de pie y se paseaba por la habitación -- ¿¡por qué rayos no me grita!?, ¡quiero que grite, que me insulte, que me exija una prueba de paternidad!, ¡Merlin que haga algo! --gritó escondiendo la cara entre las manos exasperada --cualquier hombre lo haría --suspiró y bajó las manos, lloraba a raudales pero su mirada era molesta. Las chicas creían entenderla, pero en realidad estaban demasiado lejos. Iona se debatía entre la desesperada tristeza y la impotente furia que la invadían cada vez que hablaba demás, pero siempre encontraba la solución y ahora no tenía ni idea. Quizá no ayudaba el que mantuviera a sus hermanas alejadas.

-- ¿Qué tontería fue esa como para que Remmy haya retrocedido tanto? --preguntó Helen acercándose a ella. Iona respiró hondo y las miró.

--Le dije que el bebé que espero no era de él --murmuró bajando la vista, no había soportado la mirada de Helen, no supo que significaba exactamente pero sabía que estaba molesta y decepcionada.

-- ¿Es eso cierto? --preguntó Lily poniendo una mano sobre el hombro de Iona asegurándole que la apoyaba

--No, estaba furiosa por...

-- ¿...por lo de la comida? --la interrumpió Helen arrugando más el entrecejo. Iona asintió cabizbaja --eso fue...

--Infantil e inmaduro, ya sé Helen y te juro que me he disculpado con Remmy de todas las formas que se me ocurren... --levantó la cabeza, volvía a llorar y su mirada ya se había ablandado --y créeme que han sido muchas las formas. Remmy sabe que me cuesta mucho trabajo admitir que me he equivocado en algo y disculparme...

--Entonces él debería...

--Lo hace Helen, me disculpa, me dice que no está molesto y lo sé pero... --suspirando se dejó caer al piso, no podía dejar de llorar, quería hacerlo pero no podía, le habían dicho que llorar podía afectarle al embarazo --...pero yo no quiero que me disculpe, no importa si está molesto conmigo o me deja --desvió la vista del piso y la posó en las chicas, Lily hacía lo imposible para no unirse en el llanto de Iona mientras Helen se mantenía serena, sabía que una de las dos que se suponía apoyaban a Iona tendría que hacerlo, Lily no aguantaría mucho --sé que merezco que busque otra novia, no me importa en verdad... solo... solo quiero que vuelva a ser el mismo, que se dé otra oportunidad para amar, no importa si ya no merezco que me ame...

-- ¿Aún lo quieres? --preguntó en un susurro Helen, la voz casi se le quebraba, no había estado preparada para algo así. Si era sincera había esperado que Iona fuera algo insensible como Sirius.

--No, no lo quiero --contestó Iona entre sollozos, más lágrimas cayeron de sus torturados ojos grises --lo amo Helen, lo amo más que a mí misma. No me interpondría entre él y otra... persona si así me lo pidiera, si me prometiera que sería feliz...

--Pero si solo podría ser feliz contigo --esa cálida voz la desconcertó, desde el piso buscó a las chicas pero en el segundo que había cerrado los ojos habían desaparecido, una hermosa sonrisa comprensiva la recibió

--Remmy yo...

--Ssh, no digas nada --susurró el chico arrodillándose junto a ella --Iona, ¿cómo crees que podría dejarte de amar solo por unos gritos sin importancia?

--Te dije... que... que no era tu hijo --sollozó tocándose el abdómen

--Pero yo no te creí

--Remmy...

--Iona no te dejaré al menos que tú así lo desees

--No, jamás querré eso Remmy... perdóname por favor, perdóname --murmuró lanzándose a sus brazos, Remmy la abrazó comprensivo.

--Tranquila, te hará daño --murmuró palmeándole la espalda -- ¿crees que al bebé le afectaría si nosotros...?

Iona levantó la mirada hacia el rostro de Remmy, él le sonreía pícaramente. Un ligero rubor la cubrió de inmediato.

--Lo dudo mucho --contestó haciendo lo que ansiaba días atrás, atrapó los labios de su novio con desespero. Remmy amplió su sonrisa y con un perfecto hechizo que había leído durante la semana, selló el aula. --espera un momento --balbuceó separándose para verlo bien a los ojos, Remmy esperó paciente -- ¿fue un plan armado por esas dos?, ¿sabías de él o fuiste tú quien lo hizo? --preguntó empezando a molestarse. Remmy negó lentamente con la cabeza y volvió a besarla, Iona se resistió al principio pero un par de segundos después, lo dio por perdido.

---

--No seas grosero --dijo Lily quitando el mapa del merodeador de la mesa del comedor, Harry intentó atraparlo pero la pelirroja era mucho más rápida

--Pero quiero saber si...

--Se reconciliaron --interrumpió Helen tomando el mapa y doblándolo, les sonrió a los merodeadores y lo guardó dentro de su blusa.

--Puedo sacarlo si me obligas --amenazó Padfoot con ojos entrecerrados.

--Cierra la boca Padfoot --masculló Moony dándole un golpe en la cabeza.

-- ¡Miren! --Arí llegaba con un sobre muggle en la mano, se miraba emocionada --estoy en las finales --murmuró brincando de alegría, no podía gritar pues estaban en el comedor y la noticia llegaría hasta su padre una u otra forma.

Harry sonrió por cortesía y besó a su novia cuando se acercó. Pero su mente vagó hasta su padrino murmurando sobre la cantante francesa.

-- ¿Desde cuando lo sabe? --susurró para sí, pero Padfoot que estaba junto a él lo miró con ojos entrecerrados.

-- ¿Quién sabe qué desde cuando? --Harry miró a su joven padrino, intentó sonreír y salió corriendo.

Tenía que pensar en cada una de sus posibilidad, en cada pro y en cada contra de lo que iba a hacer. Estaba totalmente consciente de que si le decía a Arí que Sirius conocía su otra identidad, la chica no continuaría con el concurso cuando tenía todas las de ganar y sabía que si no le decía, su novia se enteraría de alguna forma que él sabía que Sirius sabía y se enojaría... la cabeza comenzaba a dolerle. Llegó a la sala común subió rápidamente a su dormitorio donde se hundió en la cama, pero antes de que lograra cerrar las cortinas cuatro pares de manos se lo impidieron.

--Oigan quiero estar solo --murmuró Harry cubriéndose con su almohada

--Puedes hablar con nosotros --dijo Padfoot sentándose junto a él. James, Moony y Ron se sentaron alrededor

--Si quieres, si no, podemos irnos --apuntó James. Tuvo que cubrirse ante el golpe de Padfoot. Harry respiró hondo.

--Sirius sabe que Arí es la maraudeuse --el chico abrió los ojos solo para encontrarse con tres rostros congelados. Extrañado miró a Padfoot que parecía tranquilo.

--Era lógico, son mis hijas. Debo saber lo que hacen --contestó alzándose de hombros ante la muda pregunta de Harry

--Pero...

--Oye, seguro fui el que estuvo en primera fila cuando la primera obra de Iona o en la primer competencia extrema de Izana --Harry se congeló mirándolo y recordó lo que sus primas le habían dicho. Un extraño que le había mandado a Iona un enorme ramo de tulipanes blancos cuando el estreno de su primer obra, con una nota "Siempre serás la mejor en cuanto te propongas", eso no sonaba exactamente a lo que diría un admirador cualquiera. Esa noche Remmy le había dado una rosa. Entonces habían pensado que un admirador bastante extraño había sido... pero siendo la primera obra de Iona, ahora lo podía ver. El primer concurso de Izana, él había ido, tenían 11 años era verano y un sujeto le había dado un enorme ramo de rosas de colores en el mismo petalo, parecía arcoiris, bastante raras y las favoritas de Izana, también llevaban una nota "Lo que te propongas lo lograrás". Ahora podía ver que decía lo mismo que lo de la nota de Iona. Arí había empezado cantando en Francia y a ella le habían dado un ramo de fresias de colores, un enorme ramo y su tarjetita "confía en ti y lograrás lo que te propongas". ¡Por qué rayos no se habían dado cuenta de la similitud entre las notas, por merlín que decían lo mismo!

--Estoy muerto, bien, bien muerto --murmuró el chico volviendo a cubrirse con su almohada.

--Ya, ya, no te hice nada, ¿no? --Harry se sentó y miró serio a Padfoot

-- ¿Le dirías a Arí que sabes todo?

--Ella sabe que yo...

-- ¡Tú no, tu otra parte! --exclamó desesperado. Los chicos intercambiaron una mirada.

--Entiendo --murmuró Ron --pero si no le dices se va a enojar mucho

--Lo sé y si le digo va a dejar el concurso... tengo que hablar con Iona --dijo bajando de la cama --a solas --agregó al ver a los chicos intentar seguirlo.

Evitó los pasillos que Arí recorría y fue al jardín, tenía que pensar y sabía que no encontraría a Iona hasta la noche. Posiblemente a Izana también le importara que su padre supiera todo, pero conociéndola... bueno, quería lo mejor para su gemela. Así que le mandó un mensaje, la esperaría en el árbol de siempre. Su novia no podía ir, se suponía que tenían clases.

Se sentó a esperar, no podía hacer más. Si conocía bien a Izana, que así era, la chica no se alteraría y le ayudaría a encontrar la forma para decirle a Arí sin que se pusiera histérica.

--Qué pasa --Harry dio un brinco ante el saludo despreocupado de Izana. La chica sonrió dejándose caer frente a su primo.

--Sirius sabe absolutamente todo --soltó de golpe. Había estado pensando en como decirle pero no se le había ocurrido absolutamente nada. Izana lo miró divertida, era imposible que su padre supiera algo, ya las habría matado, bueno los habría matado, a todos. A ellas por hacerlo y a los demás por ocultarlo. El chico rodó los ojos, respiró hondo y se dispuso a explicarle todo.

Conforme Harry hablaba la expresión de Izana se descomponía, perdió el color algunas veces y dejó de respirar otras pocas. Cuando el chico terminó de hablar, Izana asintió un par de veces, respiró hondo y se puso de pie. Harry la miraba interesado y tranquilo, sabía que podía confiar en ella, que ella no explotaría ni se pondría histérica por un absurdo como ese, juntos podrían llegar a algo y... interrumpió sus pensamientos al ver a Izana ir hacia el lago.

-- ¿Qué vas a hacer? --preguntó cauteloso

--Ahogarme, así mi padre no podrá hacerme nada por haber ocultado lo de mis hermanas --contestó Izana con una extraña tranquilidad

--No seas exage... --empezó a decir Harry pero al ver que la chica hablaba en serio, corrió hacia ella y la detuvo de un brazo. --te lo dije porque tú no le tienes miedo a Sirius, Arí estaría histérica ahorita

-- ¡Y cómo rayos crees que estoy yo Potter! --gritó haciendo aspavientos desesperados

--Esto iba a pasar algún día, además seguro Sirius lo sabía desde el principio

--Por lo de las flores y las tarjetas es posible... pero entonces ¿por qué no hizo o dijo algo?

--Podría ser que esté orgulloso de ustedes y...

--Claaaaaro, orgulloso de los desnudos ante cientos de personas de Iona y supongo que aún más del maldito baile erótico de Arí --gruñó con todo el sarcasmo que tenía. Harry se dejó caer.

--Entonces... no entiendo nada --murmuró mirándola, Izana se sentó junto a él.

--Tenemos que hablar con Iona... a Ari no podemos decirle

--Pero se va a enojar, me va a matar y... terminará conmigo y... me va a matar... y ¿ya mencioné que me va a matar?

--Tranquilo hermano, vamos a arreglarlo y... los jueces del concurso --alarmada lo miró

--Según las reglas, un juez descono... le... ay no

-- ¿Un juez desconocido dará el trofeo al ganador? --preguntó Izana con los ojos cerrados, lentamente los volvió a abrir y miró a Harry.

--Lo sé --dijo Harry. Sabía perfectamente que si pasaba lo que presentían, Arí se desmayaría.

--Le dejé una nota a Iona, cuando... se desocupe --murmuró respirando hondo --vendrá

Los chicos esperaron en silencio, solo intercambiando miradas preocupadas. No fueron del todo conscientes de que la noche les caía encima hasta que Iona curiosa llegó.

--Hey Harry que esa Izana no Arí --comentó la chica divertida. Izana y Harry intercambiaron una mirada preocupada -- ¿qué pasa?

--Mi papá sabe todo --masculló Izana respirando hondo, Harry había rodeado a la mayor de las Black para atraparla si se desmayaba.

-- ¿Qué es lo que sabe?

--T-o-d-o --murmuró Izana, alargó la palabra todo lo que pudo.

-- ¿Cuándo se enteraron?

-- ¿Por qué estás tan tranquila? --regresó la pregunta Harry. Iona le sonrió.

--Porque yo ya lo sabía

-- ¡Tú qué!! --exclamó Izana lanzándose hacia su hermana. Iona no se movió, fue Harry quien atrapó a la chica.

--Sí, hace algún tiempo. Demasiadas coincidencias --contestó simplemente --no podemos decirle a Arí hasta que esté en el concierto

--Sí como no la conoces --refutó Harry rodando los ojos

--Lo sé pero... ¿saben qué? Vamos a decirle ahorita --sonrió y de un brinco se puso de pie. Harry e Izana se miraron confundidos, cuando Iona llegaba corriendo al castillo, comprendieron lo que iba a hacer y la siguieron de inmediato.

--Iona no puedes --murmuró Harry cuando llegaban a su sala común. Pero la chica Black buscaba a su hermana. Se quitó la mano de Harry del hombro y corrió hacia el rincón donde los demás platicaban divertidos. --ay me muero --masculló siguiéndola, Izana se mantenía tras él, no parecía dispuesta a hablar, en cambio Iona se miraba muy confiada.

--Tenemos un pequeño problema --dijo la mayor de las Black, Harry e Izana se hundieron en un sofá, en el más alejado de Arí quien los miró preocupada, ninguno de los dos levantaba la mirada --mi...

--Quiero un helado de cacahuate --la interrumpió Remmy suspirando abatido, todos lo miraron rápidamente, Harry e Izana respiraron tranquilos --con jarabe de caramelo y malvaviscos pequeños

--Lo siento amor --se disculpó Iona dándole un pequeño beso, parecía arrepentida -- ¡Padfoot tráele el helado!

-- ¿Y yo por qué?

--Porque eres... serás mi padre y por tu culpa hechicé a Remmy y ahora tiene eso --James y Moony rieron por la lógica de la chica, en cambio Padfoot la miraba con una ceja enarcada -- ¡anda que es malo para mi bebé que no se satisfagan los antojos! --fue hasta él y lo jaló levantándolo del sofá

--Pero si no está embarazado --refutó incrédulo

--Pero... --le dedicó una mirada dolida y comenzando a sollozar fue a sentarse entre Harry e Izana

-- ¡Bien, bien ya nos vamos! --gruñó levantando los brazos

-- ¿Nos...? --comenzó a preguntar James, pero Padfoot no lo dejó continuar, rápidamente lo jaló junto con Moony. Y mascullando salieron de la sala común.

-- ¿Entonces, cuál era el problema? --preguntó Arí interesada. Harry e Izana miraron aterrados a Iona. No podía decirlo, no podían porque entonces Arí...

--A sí, mi padre ya sabe todo --contestó Iona. Los chicos la miraron aterrados y Harry miró a su novia que se había congelado mientras le pasaba un libro a Hermione.

-- ¿Arí? --murmuró Harry acercándose -- ¿cariño?, ¿estás bien? --llegó hasta ella y con cuidado la movió del hombro pero la chica simplemente seguía congelada.

-- ¡Vaya forma la tuya de dar noticias Iona! --exclamó Izana empezando a asustarse, su gemela tenía la mirada perdida.

--Ay por favor, es una tontería que le siga teniendo miedo a mi padre... ella canta y yo actúo semidesnuda, lo mío es peor --refutó dejándose caer junto a Remmy, sonriente recargó la cabeza sobre el hombro del muchacho.

-- ¡Acaso además de pasarle los síntomas del embarazo a Remmy también le pasaste el tacto, pedazo de animal! --gritó Izana corriendo hasta su gemela, temía que se desmayara. Intentó hacerla reaccionar pero seguía igual

--Interesante --susurró Arí unos minutos después y con demasiada tranquilidad se sentó en el reposabrazos del sillón -- ¿por qué no ha hecho nada? --preguntó mirando a Harry, el chico la miraba boquiabierto. Si era sincero esperaba un ataque de pánico, gritos, que saliera corriendo y llorara por algunas horas que él pasaría intentando tranquilizarla asegurándole que Sirius estaba orgulloso de ellas... o algo por el estilo. Pero lo que nunca habría imaginado sería justo eso, que estuviera tan tranquila --cariño, cierra la boca --rió divertida

-- ¿Por qué no estás histérica? --preguntó incrédula Izana

--De nada serviría que me histerice si mi padre ya sabe todo, no puedo hacer nada para lograr lo contrario... ¿desde cuando lo saben? --agregó mirando especialmente a Harry. Ahí si podía adivinar lo que pasaría, si decía que desde hacía algunos días, Arí se enojaría mucho, de eso estaba seguro. Así que solo miró hacia otra parte. -- ¿Harry? --con el entrecejo junto se paró y le tomó la cara a su novio obligándolo a mirarla.

--Arí...

-- ¿Desde cuándo? --insistió más seria. Empezaba a enojarse y eso era lo que el chico temía. La conocía lo suficiente como para atinarle a eso.

--Bu... bueno yo... no hace mucho --balbuceó torpemente. Arí arrugó más el entecejo. ¡Por Merlín que se parecía horrores a Sirius cuando se molestaba!.

--Cuánto...

-- ¡Me acabo de enterar! --exclamó Izana rápidamente. Harry empezó a sudar. Iona se había desconectado de la conversación y le hacía mimos a Remmy. Mientras tanto los demás miraba con atención de Arí a Harry.

--Harry, ¿por qué no me contestas? --ahora de la molestia pasaba a la tristeza y de nuevo pasaría a la molestia pero esta vez se iría rápidamente a la furia. El chico se preguntó si andaría en esos días díficiles. Era muy probable, aunque Arí no se molestaba ni entonces.

--Cuando el ataque, cuando Sirius nos atrapó afuera, hace solo unos días

-- ¿Y por qué no me habías dicho? --y ahí estaba, la culpa antes de que brincara a la furia.

--Porque creí que te alterarías y no querrías participar en las finales

-- ¿Acaso no me conoces lo suficiente?

--Arí

-- ¡Arí nada!, ¡no puedo creerlo Harry, creí que me conocías! --el chico la miraba gritar listo para cerrar los ojos cuando fuera a abofetearlo. Pero Arí apretaba las manos para no hacerlo, estaba indignada más que molesta --buenas noches --siseó y respirando hondo subió a su dormitorio.

Ahora Harry tendría que pensar como hacer que lo perdonara por algo de lo que ni siquiera sentía ser culpable.

-- ¿Qué pasó, y Arí? --preguntó Iona mirando alrededor cuando Remmy salía corriendo en busca de un lugar donde vomitar. Los síntomas del embarazo empezaban a desquiciarlo y eso que no tenía mucho tiempo con ellos.

--Que metiste la pata hasta el fondo --masculló Harry cruzado de brazos --ahora resulta que no la conozco ¡quien las entiende!, me voy a dormir buenas noches --molesto consigo mismo por haber abierto la boca subió a dormir. Iona rió divertida, abrió los brazos para abrazarse a su novio, cuando este regresaba. Se miraba algo verde.

--Nosotros también subiremos a dormir --murmuró Lily jalando a Helen, la miró raro, era demasiado temprano y no tenía sueño --buenas noches --insistió la pelirroja jalándola.

--Sube tú yo no... ayyyy --se quejó Helen, Lily la había pellizcado --creo que... me... duele la cabeza --masculló mirando mal a su amiga.

En la habitación vacía, Lily se sentó sobre su cama, Helen aún se sobaba el brazo.

-- ¿Qué rayos te pasa pelirroja?, aún me duele maldita sea --murmuró Helen molesta, en cambio Lily lejos de disculparse, se puso de pie y comenzó a caminar en círculos frente a Helen quien le puso atención, la pelirroja empezaba a cubrirse por un tono cada vez más parecido a su cabello -- ¿Lily?

--QuierosalirconPotdigoJames --balbuceó rápidamente, se puso roja hasta no más poder. Helen dibujó una enorme sonrisa incrédula.

--No entendí --dijo divertida

--Helen por favor, no me hagas repetirlo

--No entendí

--Quiero... salir... con... James --lo que parecía imposible, Lily se sonrojó aún más y Helen empezó a reír como loca, intentó sentarse sobre la cama pero cayó al piso y sin importarle se retorcía acostada.

-- ¡Helen!

--Ya, ya... no puedo creerlo --chilló Helen entre carcajadas, Lily la miraba de brazos cruzados con una mirada que podría incinerar fácilmente. Por fin, un par de minutos después Helen respiró hondo y aún acostada, mordiéndose los labios para no reír, miró a su amiga --tú saliendo con Potter --se rindió y volvió a reír

--Por si no te has dado cuenta, me casaré con él y tendré un hijo --siseó Lily

--Sí pero... pero... creí... que... empezarías a salir con él... en algunos años --se las arregló perfectamente para decir, Lily se molestaba cada vez más mirando a su amiga retorciéndose divertida en el piso.

--Gracias amiga, creo que mejor le pido ayuda a las desconocidas que están abajo, seguro ellas no se burlan y aceptan darme una mano ya que mi única que está aquí no tiene intención --dijo Lily yendo ofendida hacia la puerta. Helen se puso de pie de un brinco y la detuvo rápidamente.

--Lo siento linda, pero es que... ya, ya, ya --agregó cuando Lily hacía intento de seguir caminando --a ver, podrías pedirle una... una...

-- ¡Helen!

--Una cita, me interrumpes Lily o mira mejor puedes...

Abajo, los merodeadores regresaban con el dichoso helado. Les habían tenido que rogar a los elfos más de lo que nunca imaginaron hacer para lograr algo y ni aún así alguno había accedido a salir del colegio para conseguirlo. James seguía con la duda del tal Dobby, el único elfo que había querido ir por el helado diciéndole Harry Potter, señor.

--Ya no quiero, gracias chicos --dijo Remmy cuando Padfoot le daba la copa. James y Moony se alejaron rápidamente. Padfoot apretaba la mandíbula, la copa empezaba a temblar con la fuerza con la que la sujetaba.

--Ni siquiera imaginas, lo que tuve que pasar para conseguirlo --siseó lentamente --vas a...

--Quiero un elote cocido con cajeta y queso de cabra --lo interrumpío Remmy relamiéndose

-- ¡Yo no...! --exclamó Padfoot aterrado

--Pero Paddy --murmuró Iona batiendo exageradamente las pestañas.

-- ¡No, no, no, no, no! --gritó haciendo énfasis moviendo la cabeza rápidamente -- ¡no es mi culpa que se hayan adelantado, que ese niño no se haya cuidado, bien pudo haber comprado condones o haber ido a una clínica, ahí los regalan! --vociferó arrojando el helado, los pocos que aún estaban en la sala común se giraron hacia ellos. James y Moony reían abrazados, Ron se había acostado en el sofá riendo. Izana miraba divertida a su joven padre mientras Iona lo miraba incrédula. Remmy se había sonrojado a más no poder. -- ¡si quiere elote que vaya y lo cosa él, en las cocinas hay cajeta y... queso de cabra por Merlín de donde agarro eso, está loco y me quiere volver loco a mí también! --siguió gritando aún cuando subía hacia su dormitorio. Cuando se escuchó una puerta cerrándose, todo quedó en silencio.

Al día siguiente, sábado... ni Lily, Helen, Hermione o Izana, se dejaron ver por la mañana. Arí seguía ofendida por la actitud anti-novio de Harry, Iona y Remmy la pasaron abrazados debajo de un árbol después del desayuno. James, extrañamente estaba en la biblioteca. Mientras los demás miraban a Harry en su práctica de quiditch. En pocas palabras, la mañana pasó sin más contratiempos que algunos vómitos de Remmy.

Cuando la práctica terminó, Padfoot eufórico felicitaba a Harry. Estaba realmente orgulloso de su ahijado.

--Oigan ¿qué creen que trame James? --preguntó Harry cuando iban hacia el comedor.

--Es raro que esté en la biblioteca --murmuró Moony pensativo.

--No tanto --refutó Padfoot, Moony le mandó una mirada irónica --sí vamos a la biblioteca --agregó ofendido

--Claaaro, pero resulta que aquí no está Mitchel o Stuart --rió Moony mirándolo

--Ya, como sea... realmente lo raro es que se haya perdido la práctica

--Es cierto --accedió Moony

-- ¡Hey chicos! ¿qué tal la práctica? --James los alcanzó en la puerta al comedor. Se miraba radiante, extrañamente feliz.

-- ¿Qué te pasa? --preguntó Padfoot suspicaz

--Nada --contestó James alzándose de hombros mientras se dejaba caer en las bancas en espera de la comida.

También se sentaron, pero no podían dejar de pensar que James tenía algo. Poco después los demás aparecieron. Arí seguía ignorando a Harry y Remmy y Iona parecían en su propio mundo. Helen se sentó junto a Moony con una enorme sonrisa, Lily estaba demasiado callada mientras Hermione e Izana cuchicheaban entre ellas. La comida apareció y por un momento decidieron olvidar lo raro que actuaban los demás. Casi una hora después, cada quien se perdió en sus asuntos, la mitad en la biblioteca para hacer tareas aunque James se perdió por el castillo. Y la otra mitad a la sala común a descansar.

--Ay ya dejen eso, empalagan --murmuró Izana mirando a su hermana mayor de nuevo acaramelada con Remmy

--Envidia --contestó Iona. Izana le sacó la lengua divertida, algo de razón tenía en eso --oye Arí, deberías darle una oportunidad a Harry él no...

--Debería conocerme mejor --dijo Arí en la otra punta de la sala común, se escondía detrás de un enorme libro de DCAO. Iona rodó los ojos antes de volver a los mimos con Remmy.

Harry que estaba junto a Hermione y Ron en una mesa en un rincón, suspiró molesto. Él no tenía la culpa de nada, ni siquiera entendía lo que pasaba. Cuando estaba por rendirse con el escrito de pociones, un sobre apareció de la nada sobre la mesa. Miró a sus amigos, ellos se alzaron de hombros. Tomó el sobre con cuidado y lo giró.

--Es para mí --murmuró incrédulo al ver su nombre en el dorso

--Ábrelo --lo apresuró Ron inclinándose sobre los libros que estaban frente a él.

Harry abrió el sobre y sacó un trozo de pergamino viejo, con atención lo leyó. Un minuto después se lo pasó a Ron.

--No veo nada viejo

-- A ver --dijo Hermione inclinándose un poco hacia él --cierto, no se ve nada

--Claro que sí --dijo Harry quitándole el pergamino. Lo miró y sí, ahí habían letras.

--Yo no veo nada

--Ni yo --acotó Hermione.

--Pues dice que... --intentó decir Harry, pero las palabras simplemente no salieron --raro --murmuró después de hacer varios intentos por decir lo que ponía el pergamino.

--Algún hechizo ata lenguas --contestó Hermione, Ron y Harry la miraron rápidamente pero ella se refugió en su libro de pociones.

Arí seguía molesta, indignada y...y... todo lo demás, más aún porque su novio ni siquiera hacía intento por hablarle. Además, él debería conocerla. Un sobre apareció de la nada sobre sus piernas interrumpiendo el hilo de sus pensamientos.

James recorría pensativo los pasillos del colegio. Estaba en un gran dilema, tenía la forma para que Harry no tuviera una infancia asquerosa, la justa forma para que su hijo creciera con padres, cabía la ligera posibilidad de que solo con uno pero también era probable que los dos vivieran, que Voldemort fuera derrotado cuando debía ser, podía hacerlo, lo sabía bien. Solo necesitaba la ayuda de Moony. Pero no podía pedirle eso a él, bueno aunque se lo pidiera a Lily imaginando que no lo regañaría por intentar jugar con el tiempo. No podía hacerlo porque estaba Helen, podía evitar que ella muriera, pero si lo hacía mataría al pequeño Teddy... no sabía que hacer, no sabía a quien acudir... quería evitar que su hijo fuera infeliz, con todo lo que ese chico ha sufrido merece una nueva oportunidad, pero si lo hacía sería demasiado egoísta no pensar en Helen, también era su amiga. Un sobre a sus pies interrumpió sus cavilaciones.

A las 9 de la noche, James bajaba las escaleras a la sala común, le había sorprendido que Lily le pidiera verla en el jardín a esa hora y solo. ¿Se habría enterado de lo que quería hacer?. Debía pensar en algo para decirle o al menos para convencerla de que la ayudara. Salió con cuidado, no había encontrado la capa de Harry y a Harry tampoco, se sentía orgulloso de él... sí, le gustaba que a pesar de que no hubiera crecido con él, merodeara por la noche cuando debía estar durmiendo, que se divirtiera. Pudo lograr salir del castillo sin problemas. Con la luz de su varita siguió el mapa que iba incluido en la carta. Pasó demasiados árboles e incluso el campo de quiditch, llevaba caminando casi cinco minutos, eso empezaba a olerle a trampa, estaba por regresarse cuando a la orilla del lago alcanzó a mirar una mesa. Guardó el mapa y con la varita preparada casi corrió. Era una mesa perfectamente adornada, tenía puesto el servicio para dos, con un par de velas encendidas.

--Buenas noches --se giró de un brinco al escuchar la voz a su espalda. Inconscientemente abrió la boca por la sorpresa, era Lily con un vestido negro al cuerpo y un escote demasiado sugerente. Estaba ligeramente maquillada, se miraba espectacular, sus ojos verdes resaltaban de forma divina, un brillo especial bailó en ellos cuando se acercó y con el dedo índice le cerró la boca a James.

-- ¿Qué... qué pasa? --alcanzó a balbucear. Lily sonrió para sus adentros al notar que James no dejaba de mirarla a los ojos, en su escote se había fijado no más de dos segundos.

-- ¿Quieres cenar conmigo?

--Creo que no estoy vestido de acuerdo a la ocasión --si era sincera, se sorprendió al ver que James lograba ser coherente bastante rápido.

--Ahí hay algo --le señaló una enorme roca --puedes ver si te queda...

En el castillo, Harry envuelto en la capa de invisibilidad, subía las escaleras de la torre de astronomía. No entendía por qué Arí querría verlo ahí precisamente y más cuando había estado ignorándolo todo el día. Ese lugar le traía demasiados recuerdos que esperaba no olvidar y bueno, cómo olvidar el lugar donde había besado por primera vez a una chica... cuando tenían 11 años, Malfoy había molestado a Arí y la había hecho llorar, él la había seguido para intentar tranquilizarla y eso había hecho, entonces sin más explicación sus labios se rozaron lentamente. Sonrió recordando eso y abrió la puerta, arrugó el entrecejo al entrar y mirar una manta en el piso y una canasta de pic-nic un lugar raro para un día de campo y más porque era de noche. Se sentó y miró el cielo estrellado, una de esas extrañas noches en lo que no podía verse más que las brillantes estrellas. No se giró cuando la puerta se abrió, siguió contemplando el hermoso espectáculo que le regalaban.

-- ¿Harry? --la voz sorprendida de Arí lo hizo mirar hacia atrás -- ¿tú... tú hiciste esto? --preguntó emocionada, Harry miró a su alrededor a su novia le encantaban ese tipo de detalles y le sonrió invitándola a sentarse junto a él.

--No te voy a mentir Arí --murmuró mirándola a los ojos --lamento haber pensado mal de ti Izarí, eres tan callada abajo del escenario que quizá me dejé llevar por mi instinto de protección, no te dije nada porque no quería que te sintieras mal, no porque no te conociera ¿me perdonas? --Arí le sonrió y él se inclinó lentamente hasta que sus labios se fundieron en un delicado beso que poco a poco fue subiendo de tono hasta que tuvieron que separarse. Ambos se sonrieron y abrazaron mirando el cielo.

Harry aseguró darles un buen regalo a las chicas, les debía una muy grande y bueno, él no le había mentido a su novia, simplemente esquivó la pregunta.

--Pues siguen juntos --sonrió Iona mirando el mapa del merodeador sentada junto a Remmy en la sala común

--Se arregló todo entre Harry y Arí? --preguntó Helen, estaba en un sofá abrazada a Remus.

--Eso parece --comentó Izana --ahora veamos a Lily y James, búscalos --Iona sonrió y desdobló el mapa algunas veces y las dobló otras pocas.

-- ¿Evans aún no mata a James? --preguntó Padfoot abrazando con fuerza a Izana, la chica rió mirándolo, parecía nervioso.

--No, siguen uno frente al otro

--Ahora, dejemosles algo de privacidad... travesura realizada --dijo Helen tocando el mapa con la varita. Iona se apresuró a guardarlo antes de que Padfoot se lo quitara --y ustedes dos --murmuró mirando evaluadoramente a Ron y Hermione. La castaña se sonrojó furiosamente. Ron no pareció entender nada, mientras las chicas Black rieron.

Después de la bien preparada velada romántica. La relación de James y Lily superó las expectativas de los merodeadores, se llevaban demasiado bien incluso para ser un noviazgo. Y los meses comenzaron a pasar sin que lo sintieran. En Febrero, Iona se infló de la noche a la mañana, algo que le costó algunas rabietas y golpes a Padfoot principalmente por comentarios impropios respecto a carpas de circo que cuando te ibas a acostar no había nada y por la mañana aparecían enormes al igual que la repentina barriga de Iona. Remmy no mejoró con los antojos y vómitos sino al contrario, todo empeoró de forma horrible. Ya no podía tomar una clase sin salir corriendo a vomitar. A Snape ya ni siquiera le importaba que Remmy saliera cuando quisiera. En Marzo Iona apenas podía sentarse cómodamente en clases, aunque a quien le dolía la cadera era a Remmy que por la tarde solo se la llevaba a acostado. Pero lo peor fue en abril, cuando se preparaban para las vacaciones de pascua. Con 7 meses de embarazo, lo único que a Iona le quedaba era la túnica del colegio y eso porque en un arranque de furia por no tener ropa que le entrara le había cortado a los lados y después Lily había cosido algunos trozos de otras túnicas que la chica había destruido en un ataque de histeria logrando ampliarla algunas tallas y no que hubiera subido mucho de peso por lo que los pantalones se los podía poner aunque no los abrochara, tenía demasiada barriga, como si cargara con dos bebés en vez de uno. Padfoot lo había comentado una vez de casualidad, antes de que terminara marzo y le había valido un excelente hechizo de aves y bastantes manotazos que le habían dejado moretones en los brazos, de ahí, nadie había vuelto a sugerir un embarazo múltiple.

-- Subí como 15 kilos! --era la décima vez que Iona se quejaba de lo mismo. Remmy solo la abrazaba y le susurraba que no era así. Los demás guardaban absoluto silencio. James ansiaba llegar para ver a Sirius y que le dijera a Iona que estaba enorme, si conocía a su amigo, lo haría. Por fin al atardecer y después de que Remmy arrasara con todo lo del carrito de dulces, el tren se detuvo y el primero en salir fue James jalando a Lily de la mano, tenía que tener el mejor lugar para ver eso. --no entiendo como es que tú tragas tanto y yo soy quien sube de peso --se quejó intentando bajar del tren sin caerse

--Amor, tú eres quien carga a los... al bebé --corrigió de inmediato, no podría con otra sesión de gritos de que era solo un bebé.

--Cariño, te ves hermosa --dijo Issa abrazando a su hija

--No es cierto, me siento como una ballena --masculló girándose un poco para que la barriga no le estorbara y poder abrazar a su madre que solo rió.

--Te ves perfecta --dijo Sirius abrazándola. James abrió la boca incrédulo. Cuando Sirius tomó el carrito de su hija le sonrió a James --cuando Issa se embarace de Iona, entonces te divertirás --le guiñó un ojo a James al pasar junto a él --yo aprendí mi lección.

--Remmy --dijo Issa después de abrazar a sus hijas y a Harry --tu padre no pudo venir y Tonks se quedó cuidando a los tres niños, te pasamos a dejar a tu casa y recogemos a los gemelos

--Pero madrina, ¿por qué la dejaron sola? --preguntó alarmado el chico empezando a caminar

--Es una excelente madre, con los bebés no es descuidada

--Sí, es en verdad raro --apuntó Sirius pensativo.

Habían llevado la camioneta de Harry para poder entrar todos que aún agrandada con magia apenas pudieron acomodarse. Remmy no pudo hacer más que saludar a Tonks y ver a su hermanito. A Iona le había dado un ataque mezcla pánico, ansiedad y tristeza cuando después de casi una hora, el chico había logrado bajar su equipaje. Por lo que después de otra hora, cuando pudieron volver a meter el equipaje de Remmy, y pudo mal acomodarse ahora con los niños de ya 8 meses que no querían ir sentados sobre las piernas de su madre y su hermana.

--Al fin --murmuró Sirius cuando apagaba la camioneta en el garaje --bajen sus cosas -- Agarró al pequeño Matt y con las cosas de Iona flotando frente a él entró a la casa. Issa sonriendo lo siguió con su pequeña intentando caminar.

Iona fue directo a su habitación, los chicos se dejaron caer en la estancia cuando pudieron meter todo a las habitaciones.

-- Podemos ir al cine --murmuró Arí pensativa --necesito comprar algunas cosas y... --la rabieta que Iona estaba teniendo la interrumpió. Al mismo tiempo todos miraron hacia las escaleras. Issa dejó a los gemelos en brazos del primero que encontró y subió corriendo las escaleras, Sirius no tardó mucho en pasar. Remmy se hundió entre Moony y James.

--Tienes una familia loca ¿verdad Illian? --preguntó Arí mirando a su hermanita, la niña le sonrió intentando bajarse. La sentó en el piso y le dio algunos cojines. Lily hizo lo mismo con el pequeño Matt.

-- ¿Qué pasa hija? --preguntó Issa mirando preocupada desde la puerta

--Nada de mi ropa me queda! --lloriqueó mirando a su madre. Sirius junto a su esposa revisaba con la vista la habitación. Estaba seguro que no había quedado una sola prenda en el baúl o el closet, el piso y la cama estaba cubierto por la ropa de Iona.

--Ya te quedará en unos meses hija, no te preocupes. Amor --se giró hacia Sirius que seguía mirando la nueva alfombra de su hija --trae las cosas por favor --Sirius asintió y se desapareció. Mientras Issa con una sonrisa comprensiva se acercó a Iona, le pasó un brazo por los hombros y le acarició el brazo con cariño, la comprendía, ella se había puesto igual con el primer embarazo, bueno, quizá un poco peor. Un par de minutos después, Sirius regresó con varias bolsas en las manos y se las dio a Iona. Inmediatamente después, volvió a desaparecerse, conocía a su hija muy bien. No quería estar ahí cuando las abriera. Llegó a la estancia y se sentó junto a sus dos pequeños.

-- ¿La ropa de nuevo? --preguntó Remmy, Sirius lo miró y le sonrió. El chico seguía hundido entre los merodeadores.

--Sí y les aconsejo que si valoran su vida, cuando Iona baje no se rían y le den un buen comentario --agarró a los niños y se retiró, escuchaba pasos y el teléfono sonaba, contestaría en la cocina.

Iona bajaba lentamente las escaleras. El avanzado embarazo le molestaba pero también influía que la ropa no era de su agrado. Un pantalón corto rosa y una blusa claramente de maternidad del mismo tono, que a su ver la hacían verse enorme.

--Mamá, no quiero usar esto

--Iona, por lo menos mientras están aquí. Es mejor que no uses ropa ajustada, estás subiendo mucho de peso, debemos ir al médico podría ser múltiple y mejor estar preparadas --dijo Issa yendo hacia la cocina. Los chicos esperaron expectantes la explosión de Iona, pero ella solo fue hacia Remmy, Padfoot se apartó rápidamente, tenía puras malas experiencias con esa mujer. Remmy sonriendo la abrazó y ella hundió la cara en su pecho y comenzó a llorar desconsoladamente.

--Creo que el hechizo no lo hizo muy bien, parece que está pasando el efecto --murmuró Moony pensativo.

--Me miro enorme, me siento enorme --lloriqueó Iona

--Pues estás enorme hija --comentó Sirius que recién llegaba. Iona levantó la mirada furiosa --pero te ves hermosa --agregó besándole la cabeza

--Bueno, vamos al médico Iona. Sirius ¿puedes cuidar a los niños?

--Pero Issa, quiero ver el ultrasonido

--El que debe ir es Remmy --dijo su esposa sonriéndole

--Pero...

-- ¿Mamá, nos dejas en el centro comercial de paso? --preguntó Izana. Issa asintió dirigiéndose a la puerta. Sirius estaba por insistir pero James lo sorprendió.

--No puedo cuidar a los dos yo solo

--Sirius, yo te ayudo a cuidarlos --murmuró James riendo. Sirius lo miró rápidamente, lo conocía lo suficiente como para saber que algo tramaba así que solo asintió y asegurándole a los demás que todo estaba bien, la casa se quedó casi vacía en un minuto.

--James, ¿qué pasa? --preguntó apareciendo algunos juguetes para sus hijos que jugaban en el piso. James se dejó caer en el sofá frente a él.

--Sirius, ¿sabes la hora exacta de nuestra muerte? --soltó sin anestesia, Sirius se quedó mirándolo sin siquiera recordar que tenía que respirar -- ¿Paddy? --inquirió unos minutos después, podía jurar que su amigo empezaba a cambiar de color

--Por... por qué rayos preguntas eso! --exclamó alarmado, se puso de pie de un brinco. Los bebés dejaron lo que hacían y miraron a su padre.

--Solo decía --contestó James restándole importancia. Intentó sentarse en el piso junto a Matt, pero Sirius lo agarró de un brazo y lo jaló hacia el recibidor.

--Decías nada, te conozco demasiado James.

--No es nada Sirius

--James tienes que entender que casi llego a los 40 y tengo que velar por la salud de mis ahora cinco hijos y por Harry al que quiero como si fuera uno más. No tengo tu edad...

--Por eso te lo digo, no puedo dormir pensando en que Harry es infeliz

--Pero...

--Lo es Sirius, aunque pase el verano contigo. Se crió con esos muggles que jamás lo quisieron, siempre deseando tener padres... lo miré cuando tenía 3 años, era un niño triste

--James, también me habría gustado que Harry hubiera tenido una infancia de verdad, rodeada de amor, que hubiera crecido con ustedes, que no hubieran muerto pero todo pasa por algo James. Entiéndeme, si cambias algo no sabes lo que podría pasar y no me quiero arriesgar a que todo cambie para mal... no intentaré borrarte la memoria porque seguro ya tienes la forma para recordar todo, pero...

--Sé perfectamente que el sacrificio de Lily le valió a Harry una protección eficiente contra Voldemort, pero mi hijo merece ser feliz

-- ¿Qué pretendes?

--Solo dime si sabes la hora exacta o si yo puedo hacer el hechizo que hizo Lily para que Harry viviera

--James...

--No te diré nada Padfoot

--James puedo usar...

--No te meterías en mi mente porque también quieres que haga algo --sonrió James, Sirius le regresó una sonrisa triste. Tenía razón, se había hecho una ligera esperanza de que lograran cambiar las cosas. Ya verían como arreglárselas con Voldemort.

--Es el 31 de octubre, Voldemort llega a su casa alrededor de las 8 --susurró mirando fijamente a su amigo. James no reaccionó como esperaba, de hecho, no tuvo ninguna reacción, solo parecía pensativo.

--Existe una posibilidad de que ese alrededor... yo haya muerto como 10 o 5 minutos después --Sirius abrió la boca sorprendido. Empezó a temer por la salud mental de su amigo. ¿Quién en su sano juicio hablaría de su muerte tan... tan así?.

--James... deberías dejar de pensar en eso o quizá yo debería borrarte de la memoria que van a morir, me preocupas

--Calma Paddy, nunca he pensado más coherente en toda mi vida. Te aseguro que puedes confiar en que no haré una tontería

--James, no estoy seguro de la hora exacta, el único que podría decirte no vio nada, tenía...

--Un año --continuó James ante el silencio incómodo de Sirius, pero a él parecía no afectarle hablar sobre eso. Era realmente extraño. El ruido de la chimenea interrumpió las cavilaciones de Sirius. La cabeza del profesor Dumbledore lo llamaba apremiante. Había un ataque en un centro comercial muggle, los chicos estaban en el puro ojo del ataque.

--James escúchame bien --dijo Sirius imponente, el chico intentaba salir corriendo, esa noticia sí lo había logrado alterar. Se detuvo y miró a su amigo --cuida de los niños. Traeré a Lily y los demás a salvo, por favor, no eches a perder lo que tienes planeado con una tontería. Asintió a regañadientes, no quería quedarse pero Sirius tenía razón. No había pasado tanto tiempo perfeccionando todo para por una tontería echarla al caño. Se quedaría y cuidaría de los gemelos. Confiaba en su amigo, él traería a Lily y a Harry a salvo.

En el centro comercial, Issa se ponía frente a Iona, la había obligado a pegarse a la pared. Ella sabía que la magia podía descontrolarse con un embarazo. No dejaría que su hija se arriesgara. Defendía a Iona y vigilaba a los demás. Lily se mantenía junto a Harry y prácticamente no lo dejaba atacar, ella había dicho que al menos que fuera necesario dejaran atacar a los menores de edad. Helen y Remus cuidaban de Izana mientras Padfoot se aseguraba de Arí. Remmy se mantenía frente a todos. El chico era realmente hábil, luchaba contra tres mortífagos al mismo tiempo.

-- ¡Rem! --gritó Issa, el chico retrocedió lentamente sin dejar de echar una mano a los que lo necesitaban --quiero que te lleves a todos

--Pero...

--...nada, es peligroso para los merodeadores si algo les pasa sería catastrófico, por eso la mayoría se concentra en ellos. Y no quiero que algo les pase a los demás. Obedece

--Sí madrina --murmuró el chico tomando de la mano a Iona

--Sirius --susurró Issa más tranquila. El animago llegaba junto con Remus.

--Hijo ¿estás bien? --preguntó Remus mirando al muchacho detenidamente, Remmy asintió -- ¡ahora Padfoot! --gritó hacia el adolescente. Sirius y él atacaron al mismo tiempo dejando fuera de combate a los mortifagos que se interponían entre los chicos. Padfoot abrazó a Arí y con un rápido movimiento de varita desapareció, Helen y Remus hicieron lo propio con Izana y Lily con Harry. --lleva a Iona hasta el estacionamiento. Está rodeado por aurores para evitar a los muggles. No puede aparecerse o usar un traslador por su estado --Remmy abrazó a Iona y la sacó rápidamente de ahí.

Caminaron lo más rápido que pudieron, llegaron al estacionamiento y de inmediato se dirigieron a la camioneta. La habían dejado lo más alejada de la entrada, donde no podían verlos los aurores, por lo mismo, cuando Remmy ya había dejado a Iona detrás de una columna, e intentaba abrir la puerta para que la chica subiera, alguien lo tomó por el cuello. Una risita seca le aturdió el oído.

--Vaya, vaya, así que tengo al pequeño Lupin aquí --rió una voz de mujer.

--Lestrange --siseó Remmy

-- Adivina lo que te voy a hacer --canturreó la áspera voz apretando la varita contra el cuello del muchacho.

--Suel...suéltame y enfréntame como debe ser Lestrange --Bellatrix volvió a reír y después de quitarle la varita a Remmy lo arrojó con fuerza contra el piso. Al caer se golpeó la cabeza logrando hacerle una gran cortada.

--Crucio! --gritó Lestrange, en cuanto el rayo tocó a Remmy ahogó un alarido de dolor. No quería darle esa satisfacción a Bellatrix y mucho menos preocupar a Iona. Pero no pudo resistir mucho, la mortífago aumentaba la intensidad del hechizo y algunos gemidos torturados salían de la mandíbula apretada del muchacho. Solo un par de segundos después, la respiración de Remmy empezó a aumentar de intensidad, no podía respirar, abrió la boca desesperado intentando alcanzar oxígeno pero lo único que logró fue un grito de dolor. Lestrange rompió en carcajadas.

--Avada Kedabra --el hechizo interrumpió a Bellatrix.

El cuerpo sin vida de Bellatrix cayó sobre Remmy quien ignorando los calambres que aún sentía por todo el cuerpo se sentó y usó su inhalador. Se puso de pie lentamente topándose con Iona que temblaba con la varita aún extendida, tenía la mirada perdida, estaba congelada. Corrió hacia ella y la abrazó, su varita resbaló al aferrarse a Remmy.

--Yo... yo...

--Tranquila amor, está bien... tranquilizate... vamos

La arrastró hasta la camioneta y a como pudo la obligó a subir. Cuando pasaran junto a los aurores les dirían de Bellatrix. Manejó lo más rápido que podía, incluso se saltó algunos altos, no le importaba que la policía de medio Londres los siguieran, no se detendría hasta llegar a Grimmauld Place. Iona se había aovillado todo lo que su estado le permitía sobre el asiento. No reaccionaba por más que Remmy intentaba hacerla hablar, seguía con la mirada perdida.

Cuando la puerta del garaje se abrió, los chicos se pusieron de pie al mismo tiempo. Sabían que ellos tenían que llegar así, Iona no podía ir de otra forma. La camioneta se detuvo de golpe y Remmy corrió hacia la puerta del copiloto, en el camino arrojó las llaves a Harry.

--Amor, ven, llegamos. Tranquila Iona --murmuró ayudando a su novia a bajar, Iona bajó lentamente y recorrió el lugar con la mirada antes de abrazarse a Remmy llorar. Los chicos se acercaron cautelosos --Iona, no tenías otra opción... me salvaste y es lo que importa --susurró pasándole la mano por la espalda en un intento de tranquilizarla --lamento que haya tenido que ser así cariño, en verdad... por favor Iona le hará daño al bebé, les hará daño a ambos

--Pe... pero... pero pude haberla amordazado o dejado inconsciente o... pero yo quise... lo deseé Remmy lo deseé

--Iona, escúchame por favor --dijo tomándola de los hombros --mírame Iona --pidió respirando hondo. Cuando la chica lo miró le sonrió tranquilizadoramente. Los demás miraban en silencio, no se atrevían a abrir la boca además no entendían una palabra --amor... jamás habría querido que pasaras por algo así, pero me ayudaste Iona. Bellatrix me estaba matando --susurró tomándole la mejilla. Moony abrazó a Helen que casi se desmayaba --nadie te va a juzgar, tranquilizate por favor --le dio un delicado beso en los labios. Iona apenas lo respondió

--Quiero dormir

--Sí, está bien --dijo abrazándola con más fuerza, con una mirada les indicó a los demás que después les explicaría.

Entre pensativos y asustados, los chicos fueron a la estancia. Remmy tenía que explicarles con detalle. Algunos minutos después, Remmy apareció por la estancia y por petición, mejor dicho, por ordenes de Helen, se sentó entre ella y Moony.

--Habla niño --apremió Padfoot al ver que el chico solo suspiraba.

--No hay mucho que decir, solo que íbamos al estacionamiento... --Helen lo hizo cerrar la boca al girarle la cabeza para revisarlo

-- ¡Ay Helen deja que hable! --exclamó Padfoot molesto. Pero una mirada furiosa de la chica lo hizo guardar silencio.

--Al estacionamiento solos, a como estaba todo. ¡Remus en qué rayos estabas pensando! --le regañó Helen girándolo de la oreja con fuerza hacia ella

-- ¡Ayyy!--se quejó intentando alejarse pero Helen lo apretó con más fuerza aún --Helen me duele

--Esa es la intención ¿cómo rayos se te ocurre hacer eso?

--Ayy, mi papá me dijo que lo hiciera. Maltratalo a él --se quejó con ambas manos sobre la mano de Helen en un intento de aminorar el dolor. Pero lejos de eso, la mujer apretó más.

--Una buena razón debí tener --se excusó Moony rápidamente ante la mirada asesina de su novia.

--Sí, sí, sí, estaba rodeado de aurores, no había forma de que hubiera peligro. Por favor, suéltame que me vas a arrancar la oreja --Helen pareció pensar y atendió a la súplica de Remmy, lo soltó y cruzada de brazos esperó a que siguiera hablando, pero cuando el muchacho intentaba sobarse la oreja, de un manotazo le dio a entender que no tenía mucha paciencia --entonces no supe como, pero Le... un mortífago --corrigió rápidamente, no seguro de decir el apellido o el nombre. Sabía que era pariente de Sirius, no quería calentar las cosas de más --debía haber estado escondido ahí... --hizo intento de pararse al ver a Helen acercársele insanamente, a su ver, pero la chica lo jaló del brazo y no se lo permitió. --no fue mi culpa, fue de los aurores que no revisaron bien! --exclamó cubriéndose las orejas con ambas manos. Helen sonrió --entonces --siguió Remmy aún con las manos sobre las orejas --me llegó por atrás, me agarró del cuello y poco después me tiró al piso y... me lanzó varios cruciatus... me empezó un ataque de asma... yo había escondido a Iona tras una columna y... cuando creía que me iba a desmayar por la falta de oxígeno, Iona... lo mató

--Ay Merlín --susurraron la gemelas y al mismo tiempo corrieron hacia las escaleras. Tenían que ir con su hermana.

--Usó... --susurró Remmy bajando las manos a su regazo --una imperdonable por eso estaba así, está shockeada.

Shockeados también quedaron todos, ni siquiera los potentes fogonazos de la chimenea lograron distraerlos.

-- ¿Están todos bien? --Issa corrió hacia los chicos que no tenían buen aspecto. Lo único en lo que pudo pensar fue en que alguno estaba herido.

--Sí, bien --murmuró Remmy, el único que pudo hablar.

--Mis hijas --dijo Sirius mirándolos preocupado

--Arriba... pero tí Sirius --Sirius, que iba hacia las escaleras se giró asustado. El tono de Remmy no era bueno. Remus se acercó a su hijo --algo pasó en el estacionamiento y Iona...

-- ¿Qué tiene mi hija?

--Usó una imperdonable tío Sirius, no la puedo hacer reaccionar, está en shock todavía... no tenía otra opción --el tono de Remmy iba aumentando de velocidad, empezaba a caerle encima todo el estress de lo que había pasado. Se abrazó a su padre cuando Remus se le acercó. El licántropo mayor palmeó con cuidado la espalda de su hijo que había empezado a sollozar sin habérselo propuesto, en verdad deseaba que el efecto del hechizo de Iona se terminara de desaparecer --iba a morir si no hacía nada y... era el cruciatus... Iona la mató... la... la... --no terminó, todo se le había juntado y de golpe había explotado. Su cuerpo no pudo más, necesitaba escapar de la realidad. Remus con cuidado acomodó el cuerpo inconsciente de su hijo en uno de los sillones.

Sirius subió a la habitación de Iona. Él era el único que podía comprenderla realmente. Era quien podía explicarle, también sería al único que ella escucharía. La charla duró toda la tarde. Y algo raro, en esa casa, durante todo ese tiempo hubo silencio pues incluso los gemelos, se la pasaron dormidos. Pero a las 10 de la noche, Iona salió de su habitación más tranquila. Remmy había despertado hacía un par de horas. Con una sonrisa se acercó a su novio y lo besó con dulzura.

-- ¿Quieren saber que va a ser? --sonrió con las manos sobre su abultado abdomen mientras miraba a los demás, ellos la miraron extrañados. Al parecer, después de todo, Sirius no sería tan mal padre como habían pensado. No en el mal sentido, solo que mirando a Padfoot, imposible creer que maduraría a tal grado.

--Televisión lista --dijo Sirius apareciendo la enorme televisión de plasma que tenía en su habitación, el reproductor en cambio, era el más pequeño que habían visto. Se acomodó entre Iona y Remmy y mandó el dvd con un sencillo hechizo.

--Creo que estarías mejor conmigo --comentó Issa que se acercaba con sus dos bebés en brazos. Los dejó en el centro y al ver la tv ahí se quedaron quietecitos, se hipnotizaban con ese aparato. Para tranquilidad de Issa.

--Aquí estoy bien, gracias --dijo Sirius pasando un brazo por cada muchacho

-- Ya pues, que empezó --se quejó Padfoot poniendo atención.

--Es 4D --aclaró Iona abrazada a su padre.

Las imágenes eran increíbles, se podía ver cada rasgo del feto. Aunque por supuesto se miraba raro. Helen y Lily derramaban lágrimas silenciosas. Más aún Helen que se abrazaba a Moony. Cuando el video estaba por terminar, el feto se giraba y abría las piernas, al parecer al médico le pareció bueno fijarse ahí y en toda la pantalla de 50 pulgadas pudo verse el sexo del bebé.

-- ¡Lo heredó del abuelo! --exclamó Padfoot de repente. Todo se cubrió de un raro silencio. Moony se giró incrédulo hacia su amigo. James rompió en atronadoras carcajadas.

-- ¡Cállate Black! --gritó Lily arrojándole un cojín. Sirius se doblaba riendo, Issa no podía creer lo que había escuchado, ni siquiera lo habría esperado.

Por fortuna, el incidente con Bellatrix Lestrange, quedó prácticamente olvidado por Iona, la charla con su padre pareció servirle en verdad. Cuando la semana casi había terminado y los chicos aburridos miraban una pelicula en la estancia. La puerta sonaba insistentemente.

-- Ninguno puede atender, ¿verdad? --masculló Sirius pasando por la estancia, nadie le contestó. Rodó los ojos y abrió la puerta.

Cuando del recibidor solo se escuchaban leves "mmm" o "ajá". Las gemelas que estaban tiradas en el piso junto a Harry y los merodeadores se levantaron. Ya era demasiado el tiempo que su padre había pasado en la puerta. Media hora era exagerado para él. Pero antes de que pudieran salir, Sirius con cara de pocos amigos se plantó en la puerta. La pelicula se apagó de pronto. Los chicos se giraron para reclamar, pero la expresión de Sirius no los dejó ni abrir la boca.

--Ustedes --señaló a los chicos del presente --ahí --les indicó el sofá más grande. Harry subió al sofá y las gemelas inmediatamente se sentaron. Los merodeadores subieron al otro sofá donde estaban las chicas y haciendo memoria intentaban dar con lo que los chicos habían hecho para que Sirius estuviera tan molesto --además del hechizo de magia negra --empezó Sirius, los chicos se miraron entre sí, realmente preocupados. Y ellos ilusos que habían creído que Sirius lo había olvidado --y --arrojó una caja repleta de hojas de papel de colores. Los ojos de Izana se abrieron enormes por la sorpresa y su boca cayó ante el terror --y me preguntaba la razón de que hubieran usado ese hechizo... y pensando como lo haría yo a su edad... lo usaron para limpiar el desastre de ¡LA FIESTA QUE HICIERON SIN MI PERMISO! --gritó furioso. Iona se encogió en los brazos de Remmy, Harry se hundió en el sillón, Arí miró al piso mientras Izana seguía viendo la caja llena de las invitaciones que había tirado por toda la ciudad

--Sirius los bebés duermen --dijo Issa asomando la cabeza desde la cocina --espera... ¿dijiste fiesta sin permiso?

--Sí, el día en que Iona secuestró a Harry, cuando salimos

--¿Cuándo prometieron que no harían una fiesta?

Con cada palabra de sus padres, las chicas se hundían más. Remmy temía lo peor, le tocaría por Sirius y cuando su padre se enterara le iría peor aún. Los merodeadores miraban interesados, Padfoot hasta divertido se veía. Iona se removía incómoda en el sofá cada vez más y los gritos de Sirius seguían. Ella sabía que su padre le terminaría gritando "CASTIGADA" la mandaría a su habitación y a como se sentía, no intentaría nada, de todas formas pensaba pasarsela ahí acostada. Los que si temían otra cosa eran las gemelas, Harry y más Remmy ya que le tocaría doble castigo. Y si decía que él solo había hecho el hechizo no era buena idea. Seguro solo empeoraba todo.

--Pa... --murmuró Iona 10 minutos después, pero Sirius seguía vociferando --papá --insistió unos segundos más tarde, se sujetaba con fuerza la barriga -- ¡PAPÁ! --terminó gritando opacando los gritos de Sirius, que se se giró molesto hacia ella. Pero al verla doblada sobre sí mismo con las manos bajo la panza se preocupó, no le agradó en nada verle las piernas mojadas. ¡Por Merlín que solo tenía 7 meses!.

--Remmy ayúdala a levantar y llévala al auto. Vamos a San Mungo --dijo rápidamente Issa.

--Son... tengo contracciones --se quejó Iona mientras Remmy la ayudaba a levantar

-- ¡Todos a la camioneta de Harry! --gritó Izana, y al instante se armó una revolución bastante organizada.

--No --intentó decir Issa, pero nadie la escucharía, los chicos casi salían del garaje. Si algo pasaba nadie se perdería nada. Incluso habían avisado a Remus por vía flú.

En el hospital. No había una sola persona que estuviera tranquilo. Todos se paseaban sin intención alguna por sentarse. Sirius junto con Issa eran los más preocupados, Remmy no se separaba de Iona por petición de la chica. Por Merlín, solo tenía 7 meses recién cumplidos, solo esperaban que no fuera nada malo.

Casi dos horas después, Remus y Tonks aparecieron, habían dejado a Teddy con los padres de la metamorfomaga. Issa cargaba a Matt mientras Sirius llevaba de una mano a Illyan, la pequeña insistía en caminar.

-- ¡Remmy! --exclamaron todos, cuando, media hora después, el chico apareció totalmente despeinado y sudado. Llevaba algo envuelto en una sábana azul. Sus ojos brillaban como solo lo pueden hacer los de un padre.

--Les presento a Jhonny --dijo quitando con cuidado una esquina de la sábana --Sirius John Lupin --agregó mirando con adoración al pequeño bebé de abundante cabello castaño que dormía chupando su pulgar derecho. Era mucho más pequeño, que lo que habían sido los gemelos o Teddy.

-- ¿Está bien? --murmuró Issa pasando a Matt a brazos de Izana que sin despegar la vista del recién nacido, tomó a su hermanito.

--Perfectamente --dijo Remmy, le parecía imposible apartar la vista de su hijo... su hijo... no había creído que podría decir eso tan rápido. Si no lo tuviera en sus brazos, aseguraría que era un sueño.

-- ¿Puedo? --preguntó Issa acercándose, Remmy asintió lentamente y con cuidado puso en los brazos acunados de Issa al bebé

--Es tan pequeño --susurró Sirius abrazando a su esposa

--Siete meses --dijo Remmy

-- ¡Felicidades! --exclamó Padfoot lanzándose sobre Remmy, poco después, los demás también lo abrazaron.

--Rem --dijo Sirius unos minutos después, los chicos se apartaron lentamente cuando el animago se acercaba serio. Remmy lo miró --bienvenido oficialmente a la familia hijo --agregó antes de abrazarlo --pero te advierto --le susurró al oído --si se te ocurre decirme abuelo, eres hombre muerto.

Después del feliz acontecimiento del nuevo miembro de la familia, los chicos, a pesar de sus quejas tuvieron que regresar al colegio. Iona fue la única que no volvió, sino hasta una semana después. Sin importar el berrinche que había armado para no regresar. No quería apartarse de su bebé ni un segundo pues debía quedarse en el hospital hasta que subiera por lo menos un kilo. Por fortuna, el profesor Dumbledore había entendido y le permitía a la chica ir cada noche a San Mungo.

Un mes después, Jhonny fue dado de alta e Issa se encargaba de él. El año escolar se acabaría en un mes, pero gracias a la insistencia de Iona, podía adelantar los examenes. Sirius había encontrado con ayuda de Remus el contrahechizo para que los merodeadores regresaran a su época, por suerte, algo que nunca pasado había ocurrido. Remmy se había equivocado con el hechizo, le había faltado una "R" en la última palabra y gracias a eso, había quedado un hueco para hacer contrahechizo, por algo la Issabella de 17 años no había ido con ellos, por el pequeño error de Remmy.

A finales de mayo, los chicos presentaron sus examenes finales más que nada por insistencia de Iona que por ganas. Aunque la promesa de un mes extra de vacaciones tenía su ventaja. Antes de salir del colegio. Padfoot exigió una constancia donde indicara que ellos ya habían tomado séptimo año y que no necesitaba volver a tomar las clases, ellos habían desaparecido casi a mitad del año. Claro que no le dieron nada.

--No es justo --se quejó dejándose caer en un sofá de la estancia. En un par de horas regresarían a su época.

--Ya hombre, los regreso cuando esté por terminar el curso y listo --dijo Sirius desde la cocina

-- ¡Perfecto!

--Oigan --murmuró Harry. Los merodeadores le pusieron atención --Arí e Izana querían estar aquí para despedirse pero...

--Tranquilo --lo interrumpió Helen --entendemos, ojalá y gane

--Harry ¿puedo hablar un momento contigo? --sin esperar respuesta, James apartó a Harry de los demás

-- ¿Qué pasa?

--Te prometo Harry, que haré algo

--James, ya entendí que debe pasar. Me gustó mucho conocerlos aunque sea de 17 años

--Te lo prometí hace unos meses y te lo prometo de nuevo ahora Harry... crecerás como mereces y si me equivoco... ya lo corregiré cuando hagan esa fiesta, total, se repetirá...

En el más importante centro de convenciones de Londres, las finales para la mejor estrella del momento se llevaban a cabo. Eran los mejores cantantes, Arí participaría como canta-autor. Izana la acompañaba, mientras su padre no dijera nada, ellas tampoco lo harían y a pesar de que era la noche en que los merodeadores regresaban, Sirius no había escarbado mucho sobre la razón por la que ellas saldrían, solo habían asegurado que se habían despedido. Exactamente dos horas y media después, la maraudese fue anunciada, la ovación que levantó impresionó incluso a los jueces. Arí salió con la confianza que nunca había tenido sobre un escenario. Sabía que su padre la estaba viendo, sospechaba del juez secreto, ya se enteraría cuando ganara. Le dedicó la canción a unos viejos amigos y cantó como jamás lo había hecho...

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Una luz iluminó la media noche del jardín de Hogwarts. Cinco adolescentes vestidos como muggles miraban a su alrededor. Al día siguiente, unos gritos despertaron temprano ese sábado al dormitorio de las chicas de séptimo.

Sirius, Remus y James no habían podido dormir nada. Sirius no dejaba de pensar en todo lo que viviría, no podía sacarse de la cabeza la hermosa sonrisa de Issa y sin poder evitarlo la comparaba con Johanson. La imagen de sus cinco hijos le provocaba algo extraño en el estomago, pero no podía compararlo con lo que sentía cuando pensaba en el bebé de cabello castaño y pícaros ojos grises. Remus pensaba en su futuro con Helen, aprovecharía todo el tiempo que le quedara al máximo. La chica le había hecho comprender que ella era feliz con lo que tendría. En cambio James, solo tenía números y fechas en la cabeza, nada podía salirle mal.

--Buenos días --saludó Lily dándole un beso en los labios a su distraído novio. La morena tras ella miró sorprendida. Debían decirle todo de inmediato o le daría un infarto.

--Eh Black, sonríes como bobo --comentó mirando de reojo a Sirius, el chico seguía en su mundo.

--Te miras bien hoy Johanson --le sonrió Sirius volviendo a la realidad --tengo hambre ¿vamos al comedor? --se puso de pie y esperó a los demás que lo siguieron divertidos por la estupefacción de Issabella. Y se preguntaron cuanto tardarían esos dos en terminar casados y con cinco hijos. A James le pasó por la cabeza solo por unos segundos, cuál sería la reacción de Issabella al enterarse de su futuro. Seguro le daba un ataque... pero él no podía pensar en eso, no ahora... él tenía algo más importante en lo que poner toda su atención. Esa poción era todo lo que por ahora tenía y debía ser exacta, un minuto más o uno menos sería la diferencia entre cumplir o fallar.


Algunos años después, un 31 de octubre... el reloj daba la octava campanada cuando la puerta de la verja se abría y una sombra se deslizaba por el jardín. La puerta principal se arrancó con un rayo que le impactó... el grito de un padre rogándole a su esposa que huyera con su hijo se escuchó antes de que la puerta cayera a sus pies. Lord Voldemort rió cuando el joven padre lo enfrentaba, el reloj marcó las 8:07 de la noche y la peor de las maldiciones impactó en James Potter.

En el piso superior, la puerta salió volando destrozándose contra la pared. Lily Potter suplicó que la matara, rogó que a su hijo lo dejara, el pequeño no tenía nada que ver pero el Lord no escuchó.. un alarido de dolor y furia retumbó por el valle de Godric, Voldemort acababa de ser derrotado ante un pequeño de un año de edad. Unos pasos lentos se escucharon algunos minutos después. Alguien entró a la habitación donde el pequeño Harry lloraba, unas manos se hundieron en la cuna y lo sacaron, su llanto se convirtió lentamente en sollozos cuando era abrazado.

--Te lo prometí --le susurraron al oído.

.

.

.

"Y cuando me preguntes por tu madre... te diré que ella así lo quiso, que ella me hizo prometerle que no intervendría, que te cuidaría y lograría que fueras un hombre de bien. Que terminarías lo que empezó, que sabrías cuan orgullosa ella se sentía, que por eso... había dado su vida por ti".


Tengan en cuenta que si me matan, dejarán tristes a muchos lectores porque los fics no se continuarán... mejor dejen review sin relleno peligroso XD

Sion

P.D.Espero señales de vida...