¡Sean bienvenidos a este one-shot!

Antes que nada me encantaría poder aclarar que he corregido esta historia para brindarles algo mucho mejor. Se recomienda leer mientras se escucha la canción Coronel de La Oreja de Van Gogh, ya que esta canción es la causante de este escrito.

Espero que les guste y dejen sus reviews, porque sólo así podré mejorar y saber que les gusta lo que están leyendo.


Coronel

Era una tarde lluviosa, de aquellas que te inspiran nostalgia… El coronel Roy Mustang se encontraba sentado sobre la tierra, en compañía de sus subordinados. Acababan de completar una misión con gran éxito que se les había encomendado, no había pasado mucho tiempo después de la partida de su mejor amigo… Maes Hughes.

Riza Hawkeye, su subordinada más fiel, siempre lo acompañaba a todos lados. Sólo buscaba la manera de que su querido coronel tuviera de nuevo esa felicidad que le caracterizaba.

Siempre que los días eran lluviosos, Mustang visitaba a su mejor amigo. Creía que era la mejor excusa para poder hacer presencia frente a la lápida que le había robado esa actitud que mostraba todos los días, pero que al mismo tiempo le hacía recordar tantos momentos vividos con la persona que allí descansaba.

Era verdad, todo lo sucedido no le hacía bien alguno y que durantes las noches corría al lugar donde podía desahogar sus tristezas… la cantina, acompañado del alcohol. Sabía que no era la manera correcta de huir de sus miedos, pero por lo menos unos instantes se olvidaba de todo aquello.

Durante el trabajo todo el tiempo se la pasaba frente a la ventana, como si estuviera desconectado del mundo que le rodeaba y no escuchaba a los demás, la única voz que escuchaba era la de su teniente. Ella lo hacía volver a la realidad… la dura realidad.

Recordaba aquellas crueles batallas, detestaba seguir órdenes superiores, pero él no podía hacer nada en contra de éstas; él único que lo comprendía era Hughes. Detestaba no haberlo escuchado cuando él todavía estaba ahí, se odiaba a sí mismo por haber ignorado tantos años sus palabras. Cierto, sentía mucho miedo en las batallas… pero por salir victorioso en éstas todos lo admiraban, no le quedaba más que reprimir esos sentimientos de miedo y colocarse una máscara de orgullo, como si tuviera el corazón de hielo.

Una noche Riza pasaba frente a la casa de Mustang, pudo observar cómo se dirigía a la cantina, detestaba que hiciera eso, sólo provocaba que se deprimiera más.

Decidió detener al coronel en el camino, para después llevárselo a su casa y que tal vez pudiera desahogarse de una manera más sana. Ahí ella le sirvió café…

Pasaban las horas y él decía nada. No habían intercambiado palabras durante ese tiempo, segundos después se rompió la barrera de silencio por un llanto que provenía de Mustang. Riza no sabía como reaccionar e hizo lo que sus impulsos le indicaron… se dirigió hacia donde estaba él y lo abrazó… un abrazo significa mucho más que las palabras más hermosas y de aliento que se puedan dar…

Así pasaron durante un par de horas, él comprendió que no estaba solo, que tenía a alguien que siempre estaba ahí para apoyarlo en todo momento. Era más que su compañera, era su amiga, ¿su mejor amiga? tal vez... ¿su hermana? pudiera... pero en esos momentos no encontraba la palabra perfecta para describir a Riza, su Riza.


Ahí está en versión corregida y mejorada (?)

Espero le haya gustado y sean amables de dejar su opinión.

Ruki Ballack.