-SPOILERS DEATHLY HALLOWS-

Disclaimer: Todos los personajes pertenecen a J.K.Rowling

Nota: las palabras en cursiva, son tomadas directamente del libro y traducidas personalmente.

TIEMPO AL TIEMPO

Capítulo 1: La tormenta

Luchar por quienes se quiere es casi lo mismo que enfrentar mil demonios y salir ileso, incluso si en el camino se pierde la vida. Habrá sido una buena batalla si el mundo se mantiene bajo el manto de la esperanza.

— ¿Harry?

La palabra sacudió los semblantes de Ron y Hermione; ambos salieron de su absorto que mantenían desde hace 30 minutos; la entrada en el Gran Salón como a muchos de los magos y brujas presentes, los abatió. El ver todos los muertos y heridos que habían resultado de la avanzadilla de Voldemort no manifestaba un panorama precisamente alentador. En especial para Ron, a quien sus pensamientos no podían alejarlo de lo mucho que sentía no haber ido tras los asesinos de Fred, se mostraba desconsolado.

Hermione no se había separado ni un momento de Ron, mantenía la fuerza que era capaz de contener para quedarse junto a él, tomarle fuertemente la mano y acariciar su cabello mientras las lágrimas caían en el círculo familiar. George era el más próximo, ambos no dejaban de mirar el cuerpo inerte de su hermano.

— ¿Harry? —se oyó decir por segunda vez a la Sra. Weasley. Notablemente cansada.— ¿Dónde está Harry? —Su preocupación hizo que temblara de nuevo.

— ¡Tranquila mamá! —Alcanzó a decir Ron en una especie de susurro— Venía con nosotros. —Y tratando aparentar calma miró furtivamente a Hermione, quien se soltó de Ron corriendo con todas sus fuerzas hacia la salida del Gran Salón, buscando en cada una de las mesas como si de repente fuera a estar sentado en una esquina, teniendo un nuevo plan entre sus manos. Pero no lo vio. Se paró de golpe en la entrada del lugar con una repentina imagen en su cabeza.

—¡Muerto! —Murmuró al momento en que Ron la alcanzaba y la observaba temblar, se le veía pálida. La simple idea salida de sus labios lo volvía más posible que otras veces.— Ron ¿Dónde está Harry ¿Dónde fue? —Su tono fue apenas audible.

Ron volteó a ver a todos lados como si pudiera asegurar que Harry se encontraba en frente de ellos, haciéndoles una pésima broma y oculto tras de su capa invisible. No dejó pasar más tiempo.

—¡El pensadero! —Gritó de pronto.— La memoria de Snape.— Tomó la mano de Hermione y la tironeó escaleras arriba. -¡Vamos!

Hermione reaccionó mientras era guiada por Ron hacia los oscuros pasillos en ruinas, mientras ambos corrían pensando en todo y nada, tomando las fuerzas que les quedaban y sintiendo como cada paso daba un fuerte golpe en el duro piso de piedra.

En cuestión de minutos estuvieron sin aliento frente a un fénix de estatua que mostraba la entrada a la prácticamente intacta oficina de Dumbledore. Dudaron unos segundos, el tiempo suficiente en que tomaban aire de nuevo.

—¿Entramos?— Hermione no sabía qué hacer y no quería tampoco pensar mucho sobre las opciones que tendrían de no encontrar a Harry.

—Tenemos que asegurarnos donde está, necesitaremos la contraseña. —Aseguró Ron— Pensemos en claves, sino no tendremos oportunidad alguna, y creo que esperar no es lo mejor.

Comenzaron a decir palabras al azar,— ¡Fénix¡Regaliz¡McGonagall¡Bubbles¡Hogwarts¡Billiwig!

Hermione desesperada se acercó a la pared de la entrada haciendo ademanes de patear y golpear sin sentido, Ron solo la detuvo antes de que realmente se lastimara.

—¿Por qué? —Chilló Hermione mientras se masajeaba los nudillos que habían intentado inútilmente tirar la entrada.— ¿Porqué se fue así? ¿Por qué no nos dijo nada? Estamos con él, y simplemente nos deja…— Hermione estaba colorada por la furia que comenzaba a formarse en ella, sólo la mirada de Ron la tranquilizó.

—Hermione, por favor, necesito que seas fuerte —ante sus propias palabras, él también experimentó un fuerte escalofrío. Su rostro se mostraba realmente preocupado y como nada pasaba desapercibido por Hermione, lo acercó hacia ella, lo tomó de las manos colocándose frente a él y tras mirarlo profundamente a los ojos y exhalar un suspiro lo instó a seguir. — Pensemos Ron, tenemos que mantenernos junto a Harry. Sea lo que sea que esté pasando, también Dumbledore confiaba en nosotros.-

Las palabras se quedaron en el aire unos momentos para que el crujido de la estatua mientras se movía, los despertara de su trance. Fue mostrando el paso a unas escaleras de caracol, mientras ambos se veían nuevamente para decidir finalmente enfilarse muy despacio hacia su objetivo. Ron por delante logró empujar suavemente la puerta de piedra que se movió impasible mostrando el pensadero como primer objeto visible, teniendo la esperanza de mostrar a Harry apenas entraran de lleno en la habitación, pero no sucedió.

De momento parecía que el cuerpo de Hermione no aguantaría más, pero apenas fue una sombra. Al siguiente segundo igual de fuerte y tenaz, Hermione estaba de vuelta, cuando sus ojos se encontraron con los de Ron, mentalmente formaron un plan. Sus miradas eran inquietantes, decididas. Lo siguiente que sabían era que ambos corrían con más integridad que nunca, mientras se tomaban de la mano como si evitaran perderse el uno al otro. Sus semblantes ya sin rastros de temor, seguros de lo que estaba pasando y de su preparación ante lo inminente.

—¡Neville! —Jadeó Ron.— ¿Harry, lo has visto?

—¡Claro! —La respuesta de Neville fue directa.— Está siguiendo el plan, tal y como han quedado. Ya se ha marchado... —Sus palabras salían como si estuviera completamente seguro de la situación, de todo lo que decía, mientras los rostros de sus amigos se mantenían inexpresivos— Pero seguimos en la lucha, el "Ejercito de Dumbledore" está más fuerte que nunca. Creo que Harry en verdad sabe lo que hace.

Mientras Neville terminaba de hablar, en el umbral de la entrada del colegio, la más pequeña de los Weasley apareció de la mano de una chica de menor grado, la cual tenía una urgencia por resguardarse, soltándose de la mano de Ginny, corrió hacia el Gran Salón. El rostro de Ginny estaba distraído con la acción cuando se percató de la presencia de su hermano, su gesto fue un cambio extraño, ajeno a ella, cuando notó el sobrecogimiento de Hermione, la tristeza en Ron.

—Chicos, ustedes no tienen buen aspecto, ¿Qué pasa? —El tono fue duro, frío. Ginny ya no daba muestra de ninguna lágrima. – Por favor, hablen. ¿Qué pasa? —Esta última frase la dijo tomando fuertemente el brazo de su hermano, aferrándose a la noticia que no quería escuchar.

—Harry, ¿dónde está? —Su respiración se comenzó a entrecortar— Necesitamos planear en conjunto lo que haremos porque… —Al final ni ella misma supo lo que pronunciaba, sus ojos se ensancharon. Ahogó un grito.— ¿Ha ido a su encuentro, ¿cierto? —Ron la observó por un largo tiempo, esperando las peores reacciones posibles provenientes de su hermana, mentalmente calculaba el tiempo para sostenerla antes de que se desplomara. Sin embargo, sus palabras fueron un gran alivio y directa, como ella solía ser, soltó el brazo de su hermano y se giró en dirección hacia donde se encontraban reunidos el resto del castillo.— ¡Vamos, rápido tenemos que prepararnos!

Neville estaba dudando si preguntar qué sucedía, mientras se movía torpemente detrás de ellos. Mentalmente se iba respondiendo algunas de sus cuestiones al observar los rostros incomprensibles de Ron, Hermione y Ginny, su coraje saltaba a la vista. Y en un momento de comprensión, supo que Harry se había despedido hace unos minutos, que le había dado una importante misión ya que él no pensaba regresar vivo.

—¿Se puede saber donde estaban? —Preguntó la profesora McGonagall apenas tropezaba con ellos en la entrada del Gran salón, donde justo se observaba una nueva movilización dispuesta a afrontar por segunda vez a los partidarios y a Voldemort mismo.

—Vamos a formar un nuevo frente, Voldemort tuvo su hora ¡Vamos a luchar! —Terminó la profesora. Su rostro integro, con la certeza que la caracterizaba.

Pero Ron, Hermione y Ginny se paralizaron ante los cambios que presentaba la situación. La profesora habló de nuevo.— ¿Dónde está Harry?— Su preocupación iba en aumento.

De repente, se sintió un viento helado directo de la puerta que comunicaba a los terrenos, una horrible mueca se disfrazó en su rostro y acertó a taparse la boca con la mano para no gritar. Al momento de que el bullicio de varios pasos se fueron colocando estruendosamente alrededor de la conversación, sintiendo el ambiente a cada segundo. Afuera el sonido de cientos de pasos los hacía parecer un zumbido sordo. Con varita en mano, se fueron enderezando, fijando su vista en la oscuridad que proveía el amanecer. Listos para lo que fuera.

Hubo un largo silencio, como el que se precede al destino que te toma cara a cara, fue un minuto quizás, pero se sintió eterno cuando este retumbó en respuesta haciendo eco en cada pared y corazón del castillo.

"Harry Potter está muerto"

Ron, Ginny y Hermione se miraron entre ellos. Eran los más cercanos a la puerta y el eco enmudeció sus corazones por un momento, no pudieron pronunciar palabra. El estruendo siguió mientras se sentían enfermos, con ligeras capas de sudor frío en sus frentes.

"El fue asesinado cuando huía tratando de salvarse a sí mismo, cuando ustedes dieron sus vidas por él. Nosotros traemos su cuerpo como prueba de que su héroe se ha ido."

Ginny sintió que poco a poco perdía sus fuerzas, era como si de repente le hubieran quitado todo el oxigeno a su alrededor. Estaba pálida y temblaba sin parar, mientras imágenes de Harry vinieron tan pronto escucho la palabra "asesinado". Se vio a sí misma besando a Harry con tanta pasión, su último beso, realmente había sido el último. Bill ya la tenía apoyada en él para que no cayera; todos los presentes estaban alarmados y se oyeron expresiones de todo tipo, algunos pensaban que podía ser una trampa de Voldemort para despistar la realidad sobre el paradero de Harry. Sólo unas personas fueron capaces de comprender la situación, los Weasley se mostraron serios, insondables, mientras rostros de ira eran formados en cada miembro de la familia. La rabia se extendió por todos lados, una rabia que alcanzaba todos los rincones del lugar, una fuerte rabia hacia la oscura y siseante voz que martillaba en los terrenos del colegio.

"La batalla está ganada. Han perdido la mitad de sus combatientes. Mis mortífagos los superan en número y el chico que vivió se ha acabado. No habrá más guerra, cualquier hombre, mujer o niño que se resista será eliminado, así como cada miembro de su familia. Salgan del castillo ahora ríndanse ante mí y serán perdonados. Sus padres e hijos, sus hermanos y hermanas vivirán y serán perdonados; y se unirán en el nuevo mundo que construiremos juntos."

Ron y Hermione estaban paralizados siguiendo palabra por palabra el discurso de Voldemort. Veían todo a su alrededor en cámara lenta, como parte de un gran acto. Y Hermione ante la presión comenzó a sollozar de manera incontrolable. Los presentes se inquietaban y Ron tomaba la mano de Hermione mientras intentaba confortarla, sintiéndose realmente ridículo ante toda la situación. Él no se sentía mejor que ella y no creía estar ayudando mucho.

Ginny fue la única que logró recomponerse y su rostro se tensó. Estaba frío. Observó a Hermione quien descifró al momento cada movimiento, cada palabra no pronunciada. Ya no era tiempo para seguir derramando lágrimas, ellos eran amigos de Harry y merecía que al menos su muerte valiera la pena. Sintieron una extraña fuerza colarse en ellos, proveniente de los terrenos, del "niño que vivió" quien ahora yacía muerto como Voldemort lo proclamaba, parecía que su corazón latía ahora en ellos. Ginny dio un pasó visible hacia la entrada.

Vieron pasar a McGonagall, y a diferencia de los demás presentes no dudaron en seguirla. Más decididos que nunca, solo seguidos por el resto de los Weasley, cada uno de los presentes fueron saliendo por la enorme puerta de roble.

¡Ahora la batalla era por la vida!

Se oyó un grito estridente —NOOOO! —McGonagall confirmaba lo peor.

NO —Hermione gritó, del dolor estuvo a punto de doblarse.

NO —Ron mientras gritaba tomaba a la chica en sus brazos.

— ¡Tiene que ser una alucinación!— pensó Ginny.— No puede ser real... —Y dando el último paso hacia el exterior, encontró en brazos de Hagrid su gran temor. Se veía pequeño, se sintió mareada y oyó de su boca algo parecido a un grito.

— ¿HARRY?... ¡HARRY!

"Silencio" cayó Voldemort

La multitud observó como Hagrid ponía a Harry a los pies de Voldemort como él lo pedía, como creía que siempre había sido. El semi-gigante lucía fatal, que algunos presentes temieron que tropezara por la maraña de cabellos sucios, que eran acompañados por gruesas lágrimas en sus ojos hinchados. El cuerpo cayó como si fuera de trapo, y solo se dedicó a observarlo desde su altura.

"Ven, Potter está muerto"

Los sentimientos se agolparon entre los presentes. Era imposible ver que de esa forma terminaba la batalla. Sin Harry podían luchar, pero para los que estuvieron a su lado era un golpe bajo. Duro. Todo pareció ahora más lento. Ginny escuchó a su hermano alegar –El te dio pelea- seguido de gritos de apoyo y excitación, pero los volvieron a callar. Voldemort no parecía dispuesto a que la situación se le escapara de las manos. Mientras disfrutaba su victoria adelantada, curvando una sonrisa de autentico desprecio hacia todos. Estaba seguro que vencerlos era cosa fácil, más si tenía en sus manos la prueba de la debilidad, el acto acometido según él por 'el mismo héroe'.

Neville formaba parte de la desbaratada línea de defensa, se movía inquieto, movía sus ojos de un lado a otro, siguiendo las palabras de Voldemort, cada gesto de él, de la serpiente que se retorcía a su lado. Se manifestó igual que sus compañeros, pero fue detenido casi al instante. Era imposible encontrar la forma de acercarse, sin tener la presencia de algún gigante o mortífago al acecho. Buscar huecos no parecía tan difícil ya que ellos mismos no lucían tan seguros, era la típica valentía que se muestra cuando están seguros que acabarían con los demás si no fuera por su cobardía.

Todo era incertidumbre, y nadie se atrevía a dar el primer paso hasta que los amigos de Harry comenzaron a sentirse fuertes. Sus amigos que habían estado con él desde el principio, esas personas que lo habían ayudado cuando él lo había necesitado, que se sintieron ayudadas por él de la misma forma. Que resolvieron sus dudas, compartieron alegrías y problemas o sólo escasos momentos para descubrir parte de sus personalidades, comenzaron a verse fortalecidos de nuevo. Capaces de dar batalla, de terminar dignamente toda la situación. Dispuestos a morir por un mundo mejor, por los niños, por las mujeres y hombres que habían muerto. Por todos los chicos como Harry que habían encontrado en el mundo mágico, la opción para ser felices y mejores personas.

De repente, la fuerza de todos ellos hizo que el terreno que pisaran se estremeciera.

Neville dio un paso firme, seguro, y un hechizo finalizó con Nagini, sucumbiendo para debilitar las fuerzas oscuras. Todos lo notaron. La extraña conexión que se trazaba entre Voldemort y la serpiente fue el momento de vacilación que todo mundo esperaba. Y McGonagall acertó el primer hechizo en un mortífago que se acercó sigilosamente. Segundos después dentro del castillo, sólo se escuchaban hechizos, maldiciones y los gritos sordos de todos los combatientes. Los golpes secos de cada muerto.

Los mortífagos iban cayendo, iban siendo acorralados y cada uno de los combatientes encontraba su justa batalla. Como valientes o cobardes. Como madres desesperadas por salvar a sus hijos o como hijos capaces de luchar como cualquier otro mago o bruja.

Hasta que sucedió. El mundo mágico pareció detenerse cuando detrás de una capa, apareció a quien menos se imaginaban o esperaban. Harry se veía pálido, flacucho, con un número invariable de cortaduras y golpes. Su ropa rasgada, y con la apariencia de quien no ha tenido mucho tiempo para dormir o descansar. Y a pesar de su extrema debilidad, nadie dudó que estuviera ahí cuando su varita fue alzada e inmediatamente protegió a la Sra. Weasley.

Hubo murmullos, hechizos que se quedaron flotando en el aire para mirar quizás ahora sí la última hazaña que tendrían, la última esperanza que se pintaba ante ellos. Ginny quien había temido por su madre, se estiró en puntitas para poder apreciar lo que sucedía mientras su boca lanzaba un susurró.— ¡Vivo! —Otras exclamaciones la acompañaron.

Ginny sentía su corazón latir a toda prisa, era hilarante pensar en la esperanza de volver a reunirse con Harry, ahora que lo veía incluso más desprotegido qué antes. Ahora que se enfrentaría directamente a Voldemort. Pero su sonrisa era confiada, y a pesar de encontrarse protegida por su familia, sus pies la acercaron lo más que pudo al enorme escudo que él mismo Harry había conjurado para protegerlos. Y su pecho se hinchó de orgullo, de lealtad. Mientras seguía de cerca todos los movimientos que se daban en el lugar, siguiendo prácticamente cada minúsculo movimiento del cuerpo de Harry, de su enemigo. De regreso a Harry.

Cada giro, cada movimiento de los dedos sobre las varitas era seguido tanto por un lado como otro. Todos necesitaban saber cuál sería su suerte. Estar preparados. Palabras iban y venían, salían con certeza de Harry y confusión de Voldemort. Cada oración o pregunta marcaban un tanto como en un partido. Un juego de estrategias que cruzaban a cada jugador cada vez más cerca de la victoria.

Tras un enfrentamiento confuso para todos los presentes, se marcó el cambio y Voldemort o como Harry le gustaba llamarle "Tom Riddle", se había terminado. Todo había acabado. Toda la frustración, el tiempo perdido, las muertes, los días amargos. Todo se fue tan rápido que la euforia comenzó incluso antes de que Harry tomara por completo la varita del mago más oscuro al que alguna vez el mundo mágico se enfrentó. Mientras se aseguraban de "limpiar" el lugar tanto como podían.

Ginny no pudo ver de cerca a Harry, sin embargo esto sólo era el inicio de muchas cosas que faltaban por resolverse. Afrontar tantas muertes en tan poco tiempo era agotador en todo sentido, solo acertó a acompañar a su mamá y compartir la alegría y el dolor, ya habría tiempo para su héroe. Para los dos.

Para Harry.


Esta es una especie de prólogo. Sepan que es el inicio del verano que Harry afrontó hacia su nueva vida. )

Chau, sowelu!

p.d. está corto porque me enfoque a las pequeñas partes que durante este enfrenteamiento no estaban en el libro. Y pues bueno, ya los demás capítulos están más extensos.