Lágrimas

Lo miró con lágrimas en los ojos, pero no aguantó y volteó hacia otro lado. Sokka la observó enojado…

-¿Entonces es verdad? ¿Realmente lo intentaste curar?- gritó exaltado -¿Te imaginas lo que hubiera pasado si tu…?- pero fue callado por la voz de su hermana.

-¡Sí, lo se! Deja de recriminármelo- contesto en el mismo tono de voz que el guerrero – ¿Pero que querías que hiciera?... ¡Nunca le daré la espalda a la gente que me necesite!- exclamó ella, acercándosele un poco. Volvió a mirar a otro lado, mientras unas lágrimas resbalaban por sus ojos.

Se odió a si misma por haber creído en él… Por pensar que cambiaría. Se odió por ser tan ingenua, tan crédula y tan débil, por haber llorado enfrente de él.
Lo odió a él, lo odió por ser parecido a ella, por comprender su dolor… Y ahora, por ser su dolor.
Limpió sus mejillas con el dorso de su mano, mientras sentía como Sokka la abrazaba por la espalda.

-Todo estará bien- susurró suavemente –Perdóname- pidió él con tristeza. Como detestaba hacerla llorar, ya sea a ella o a cualquier chica.

Katara giro hacia el ojiazul y se aferró a el, dejando que las lágrimas siguieran cayendo.

-Confié en el… Si lo hubiera curado, tal vez, nos hubiese ayudado… Quizás nos hubiera ayudado contra Azula… Tal vez Aang no estaría inconsciente-murmuraba en el pecho de Sokka –Es mi culpa. Mi culpa- repetía, mientras ella temblaba entre sollozos.

Los hermanos siguieron abrazados. El guerrero esperaba que Katara se calmara, acariciando su espalda. El viento salado chocaba en su rostro; el chico miraba ausente el mar a uno de los lados del barco de su padre; se le hacía extraño que no hubiese nadie en cubierta, pero lo que más le extrañaba era el llanto de su hermana.

No comprendía, o más bien, no quería comprender el porque de sus lágrimas…
Porque si aceptaba la idea más razonable que tenía en mente, solo significaría una cosa.

Amor… Y nos es que el amor fuera malo… Pero el dueño del amor de su hermana, si lo era.

La abrazo más, intentando protegerla de sus propios sentimientos… Y sin querer, él también lloro. Por el dolor de su hermana, y también por su propio amor, que solo le había traído mucho dolor.

Ellos sólo pedían una cosa. Sólo querían que las lágrimas borraran su sufrimiento, porque ya estaban hartos de ello y no sabían si podrían seguir luchando, cargando todo aquello…

Por eso durante ese abrazo, siguieron pidiendo en silencio, un poco de alivio, ya que el alivio que les debía dar el amor, solo los hería más.

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Bueno, no voy a decir nada aquí, los comentarios los diré en mi Livejournal (el link en mi profile (como diría Juri: Pura publicidad barata)) ahí contestare los reviews.
Disclaimer: Katara y Sokka le pertenecen a su padre, además de a Zuko y Suki (respectivamente), pero en términos legales les pertenecen a Brian y Mike, y a Nickelodeon por supuesto… Pero si alguien me los quiere regalar, se aceptan con gusto xD.