Cinco Visiones.

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Your little baby sister's gonna lose her mind

Every spark of friendship and love will die without a home

Hear the soldier groan "We'll go at it alone"

(Intervention, Arcade Fire)

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I. Ron.

'Harry Potter is dead.'

Cuatro palabras se filtran por todo tu ser y sientes que te tiemblan las piernas. No, te están temblando. Su voz es afilada pero no importa lo que diga. Es lo que ha dicho y aunque lo dijese con la mayor dulzura que fuese posible fingir, no dolería menos.

Vuelves a tener once años y entras en el vagón del expreso de Hogwarts. Sientes los nervios en el fondo del estómago y una mezcla de júbilo y tristeza por dejar a tu madre, a tu padre y a tu hermana pequeña. Pero se las arreglarán sin ti. Así que con paso indeciso caminas por el estrecho pasillo. No hay ningún compartimento libre. Y te ves a ti mismo frente al único en el que hay sitio para uno más, para unos cuantos más. Harry Potter está sentado, observando todo a su alrededor y una sonrisa estúpida en su cara. Su cara. No puedes ver la cicatriz, no desde tan lejos. Fred y George juran que es él. Te preguntas que hace sólo, porque El Niño Que Sobrevivió debería estar rodeado de todos sus fans. Aunque el hecho de que solo tú estés ahí parado mirándole embobado no significa que tú lo seas. No tanto. De todos modos, debes admirar al mago que salvó al mundo de Aquel Que No Debe Ser Nombrado.

De pronto tienes una visión de ti mismo. Eres el mejor amigo de Harry Potter. Compañero infatigable de trastadas y diversión. Meneas la cabeza y te dices a ti mismo que eres un iluso. Puede que esté harto de ser Harry Potter y le guste ser Harry. Solo Harry. Así que con la idea de, tal vez, convertirte en el mejor amigo de Harry, abres la puerta y dedicas una sonrisa dubitativa mientras preguntas si hay alguien sentado ahí. Claro que no lo hay, estúpido, piensas, aunque puede que sus fans hayan ido a comprarle algo para el viaje, quizás unas ranas de chocolate… Dejas de pensar cuando él niega con la cabeza y te sientas justo en frente de él. Te sientes frívolamente nervioso. Tú, sentando ahí, con el salvador del mundo mágico. ¿Qué diría tu familia? Y sin quererlo, pero impulsado por una curiosidad innata tus ojos trazan las líneas de su rostro hasta llegar a su frente.

Está ahí. La puedes ver. Desvías la mirada porque te da miedo. Miedo lo que significa y miedo lo que pueda pensar de ti. Entonces entran los gemelos y dicen algo sobre ir a la mitad del tren con su amigo Lee Jordan. Como si te importase. Mentían cuando le prometieron a mamá que no te quitarían un ojo de encima. Como siempre.

Y cuando vuelves a mirar al frente el asiento está vacío y el compartimento se llena de un frío que parece congelar todo a su paso, incluido tú. Nunca has sentido tanto frío y tanto miedo a la vez. Te estás helando. Es como si respirases hielo. Duele dentro de ti, abre grietas en tus pulmones y tu cuerpo parece pesar mil toneladas.

Harry está muerto.

Tus piernas no responden. Tu mano derecha aprieta con más fiereza que nunca la varita que desde hace días utilizas como si fuese la tuya. La varita del traidor que sentenció las vidas de los padres de tu mejor amigo. La misma vida por la que se sacrificaron y que ahora está perdida. Utilizarás esa varita hasta el final. Las pocas horas que te queden mientras que con ella acabes con más mortifagos de los que nunca te creíste capaz. La izquierda tiene cogida la mano de Hermione tan fuerte que es posible que se la rompas, pero sinceramente, no crees que le vaya a importar. Los dos ejercéis tanta presión que ninguno podría notarlo.

Oyes algo que choca contra una pared, suave, y luego como se deja caer hasta el suelo. Pero no eres capaz de mirar. No quieres hacerlo. Si te permites ese lujo es posible que te rindas. Acabas de perder a un hermano y a tu mejor amigo. Dos hermanos. No sabes como saldréis de esa, como sobreviviréis cuando sigáis con vida, si es que tenéis esa suerte. Porque esta noche huele a muerte. No es el olor de los cadáveres ordenados en una fila fúnebre. Es como el presagio de una matanza. No se derramará sangre, pero será la visión más horrible de la muerte. Piensas con un sentimiento terrible, porque de pronto tienes ganas de reír, que tal vez deberías haber prestado más atención en Adivinación.

Sin embargo, lo mejor era reírse con Harry mientras inventabais un montón de presagios nefastos sobre vuestras precarias y jóvenes vidas y prematuras muertes. Ojalá hubieses prestado más atención.

'NO!'

Nunca pensaste que McGonagall podía sonar tan horrorizada. Tan devastada. Y como una broma macabra del pasado que se materializa en la garganta de Bellatrix Lestrange, oyes su risa retumbar en tus tímpanos. La mano de Hermione aprieta más la tuya si es posible y tú devuelves el gesto. Acabas de decidir que si bien todos podéis morir esta noche, ella también caerá. Ya quisiste hacerlo antes.

Os acercáis a la puerta y te paras en los escalones. Es como si tu ser hubiese gritado protego sin darte cuenta. Por primera vez en tu vida te ves cara a cara con Voldemort. No puedes creer que le hayas tenido tanto miedo durante toda tu vida, que su solo nombre te aterrase. Ese maldito hijo de puta se escondió en tu armario desde que tienes memoria. Y mientras pensabas que durante toda tu corta vida creíste que tu peor pesadilla sería tenerlo frente a ti, levantas la vista y lo tienes ante tus ojos.

Ni un boggart tomaría una forma tan horrenda. Hagrid llora y moja el cuerpo sin vida de tu mejor amigo.

'No!'

'No!'

'Harry, HARRY!'

No puedes oírte a ti mismo porque tu voz no suena como si fuese tuya. Y Hermione suena al borde de las lágrimas, aunque puede que esté llorando, pero vuestras manos parecen unidas para siempre y es como si tu cuerpo pudiese sentir lo que siente ella y todo tu ser se convulsiona. Y Ginny… Solo te ha bastado oír como le llama y crees por primera vez en tu vida que el corazón se puede romper con solo escucharla. No quieres volver a oír su voz así. Es horrible que tu hermana pequeña esté al borde del precipicio. Y haces otra promesa contigo mismo. Por ella.

Todo el mundo está gritando. Tu madre y tu padre. Y los hermanos que no te ha robado la maldita guerra.

Os ordena callar. Hace que Hagrid deje a Harry a sus pies, en el suelo, donde pertenece, según él. Pero tú tienes una idea mejor sobre donde debería estar Harry, y sobre todo de donde debería estar él. El infierno ni siquiera parece una posibilidad. Empieza a hablar, como si escupiese las palabras con un manierismo propio de un hombre que habla con niños. No se da cuenta de que no sois niños, de que él hizo que dejaseis de serlo antes de tiempo.

El guardapelo. Lo recuerdas con humillación y amargura. Le odias a él y a ti mismo por dejarte manejar por sus palabras envenenadas con tus propias inseguridades. Un año de tu vida viviendo al límite de todo y de ti mismo para acabar con las piezas de su alma. Justo cuando estabais tan cerca de lograrlo.

Entonces tu mente funciona de un modo en el que nunca lo había hecho y crees que debe ser así como se siente Hermione la mayor parte del tiempo. Brillante. Va a una velocidad endemoniada. Acabas de atar demasiados cabos en unos solos segundos. No has hecho más que empezar a comprender que la única verdad es que Harry no está muerto porque Voldemort le haya matado. Tu último momento con Harry parece provenir de un pasado demasiado lejano. Pero vuestra misión estaba clara. Destruir los horrocruxes. Ahora sabes que os dejasteis uno en el camino. Y sabes que está mal sentirse así, pero es un alivio que no te pidiese que lo destruyeses, porque prefieres vivir en un mundo con Voldemort que en uno sin tu mejor amigo. Harry siguió la misión encomendada hasta el final y tú le debes seguir con esa misión. Aunque te cueste la vida.

Porque Harry ha destruido el sexto horrocrux.

'He beat you!"

Ese si eres tú. Desafiante. Clavas tu mirada en sus ojos rojos. No hay gran diferencia entre la serpiente y el amo, y de hecho los dos morirán esta noche. Todos parecen motivados por tu manifiesto y empiezan a gritar. Y tú aprovechas para mirar a Hermione, que te mira con ojos rojos y llorosos, y a pesar de que nunca la habías visto así, no hace falta decir nada porque ella lo ha descifrado también. Al fin y al cabo es la bruja más inteligente de su edad.

Se atreve a decir que Harry murió tratando de escapar. Si antes sentiste el frío más helador ahora te hierve la sangre en las venas y quieres matarlo con tus propias manos. Cogerle del cuello y apretar tan fuerte que sus diabólicos ojos rojos se le salgan de las cuencas. Muerdes con fuerza hasta que te duele la mandíbula.

Entonces Neville corre hacia Voldemort y sientes pánico. Le desarma y cae a sus pies, justo frente a Harry. Pero si te sorprendió el nuevo Neville con el que os encontrasteis esta noche, ahora mismo no podrías sentirte más orgullo de haberle conocido. Se enfrenta a Voldemort y Bellatrix Lestrange con una osadía que nadie habría imaginado nunca. Sin embargo, sabes que no todo se resuelve con eso y tus peores temores se hacen realidad cuando el Sombrero Seleccionador empieza a arder en la cabeza de Neville.

Otra vez los gritos y los ojos tan abiertos que es imposible creer tanta maldad.

Y entonces todo empieza a pasar demasiado deprisa. Grawp y los gigantes fieles a Voldemort, y Neville sigue en el suelo, sin poder moverse. De pronto se libra de las llamas y ves algo que brilla en su mano. La conoces perfectamente. Es la espada de Gryffindor. Le acaba de cortar la cabeza a Nagini. Si no fuese porque estáis en medio de la que puede ser la última hora de vuestras vidas correrías a abrazarlo.

'HARRY! HARRY-WHERES HARRY?'

No puede ser cierto. Es todo tan real que es imposible que sea una pesadilla, pero aún así no puede ser cierto que Harry no esté donde estaba. Tus ojos no te han estado engañando.

Ya no eres consciente de lo que está pasado. Todo el mundo está gritando maldiciones y todos las intentan esquivar. Como si tu vida dependiera de ello te paras y miras a Hermione de nuevo y ella asiente con la cabeza, rehusando a soltar tu mano todavía. Tú tampoco quieres hacerlo. Pero quieres ir a buscar a Harry, porque no vas a dejar que se pierda en este castillo que no es el recuerdo del hogar feliz que nunca tuvo. No le vas a dejar aquí. Él es lo primero.

Cuando por fin dejáis que cada uno vaya en la dirección que debe, sin dejar de mirarte a los ojos ella te dice "cuídate" con los labios, y tú respondes "tú también". Si ella también te deja esta noche, si tú no lo haces, estarás perdido para siempre. No habrá marcha atrás.

En tu frenética búsqueda tienes que luchar y odias que Harry no esté a tu lado para hacerlo. De pronto escuchas a tu madre gritar y giras sobre tus pies y te apoyas en una pared porque estás a punto de perder el equilibrio.

Está luchando contra Bellatrix Lestrange. Tu madre. Molly Weasley. La mujer que te ha dado la vida, que te ha enseñado a querer y alimentado todos estos años. Los segundos se hacen largos y agónicos. Ella no, por favor. Ella no. Y ocurre tan de pronto que sientes que flotas de orgullo, porque tu madre, la madre de siete hijos, acaba de matar a la seguidora más fiel de Voldemort. No habrías podido pensar en alguien mejor para cumplir tu promesa.

Sabes que es imposible que sienta la milésima parte de lo que tú sientes ahora, del dolor de perder a una auténtica parte de ti. Una real, con un alma propia. Pero de igual manera, para Voldemort es lo más parecido a un amigo y Bellatrix era la mejor que tenía. Así que no te sorprende cuando grita pero estás a punto de vomitar cuando apunta a tu madre con su varita.

'Protego!'

Crees que vas a llorar. Reconocerías esa voz en cualquier parte. Es una estupidez hacerlo, pero tú también miras a la fuente del hechizo protector que ha salvado la vida de tu madre.

Tu mejor amigo está vivo. Con un aspecto horrible, pero vivo.

Sonríes tanto que duele.

Fin.