Despertar.

La ultima batalla fue realmente dura, Sango la exterminadora, Miroku el monje buda, Shippo el pequeño yukai zorro, Sesshomaru el yukai de las tierras del oeste, Kouga el yukai lobo en compañía de Ayame la hembra yukai lobo, Kikio la sacerdotisa muerta, Kagome la colegiala del futuro e InuYasha el hanyou, todos participaron en la batalla contra el hanyou mas poderoso y maligno de todo el Sengoku, nuestro grupo de héroes se encontraban agotados y con varias heridas abarcando la mayoría de sus cuerpos.

-jujujuju…-se escucho por todo el lugar la risa malvada del yukai-…InuYasha…que patéticos son todos y cada uno de ustedes, al creer que pueden derrotarme a mi al gran Naraku…-dejando escapar una fuerte carcajada.

-maldito…-murmuro el hanyou reincorporándose con dificultad, apoyándose en su espada, para poder estabilizarse y estar de pie.

-he vencido, yo, seré el nuevo amo y señor de todo yukai así como también de los insignificantes humanos, y nadie podrá detenerme…-explicaba mirándole fijamente.

Las extensiones del demonio fueron trabajosamente eliminadas por el hanyou y sus amigos, les costo trabajo pero obtuvieron lo que siempre desearon, dejar solo una extensión Naraku.

El grito desgarrador del yukai resonó con fuerza, obteniendo la atención el lugar donde una flecha purificadora fue lanzada dando justo en el blanco, en el corazón del demonio, su mirada se fijo furiosa en la sacerdotisa muerta, pues esta aun mantenía tensado el arco dispuesta a lanzarle otra flecha.

-bien hecho mí querida Kikio…gracias a ti podré unir mi esencia a la perla de Shikon, logrando convertirme en el yukai más poderoso…-y con rapidez salto de la rama del árbol, alzando en su mano la dicha perla, esta comenzó a brillar de un rosa intenso, señal que estaba lista para cumplir el deseo que se le pidiera.

-Naraku!!!...-la voz de la joven colegiala llamo la atención del medio hanyou, quien abrió grande sus ojos por la sorpresa de ver que la mujer, encima del grande demonio gato Kirara, se dejaba caer con los brazos abiertos encima de el, cayendo en su espalda, ella se aferro fuertemente a el.

-Kagome!!!...-resonó el grito alarmado y preocupado de sus compañeros, a excepción del yukai del oeste y la sacerdotisa no miko.

Todos retuvieron la respiración al ver como Naraku sacudía fuertemente su cuerpo y espalda con la clara intención de tirar a la joven pelinegra de encima de si.

-perla de Shikon, yo el gran Naraku deseo ser el yukai mas fuerte y poderoso de todo el lugar…-grito fuertemente el, levantándola mas al cielo esta comenzó a brillar más intensamente.

-Perla de las cuatro almas, que estas llena de justicia y de bondad, has realidad los deseos de mis amigos, el mió, pero el de Naraku jamás…Yo Kagome tu protectora ha rezado…-murmuro suavemente la pelinegra, y un enorme resplandor los cubrió totalmente a todos, cegándolos y dejándolos caer en un estado de total inconciencia.

La esencia de la perla se confundió por tantos deseos a la vez y deseos tan distintos que en ves de cumplir cada y uno de ellos pedidos, decidió cumplir lo que en resumen sería un mundo desequilibrado, haciendo que hanyous, humanos y yukais convivieran en un solo mundo, donde ellos mismos serian sus propios jueces para saber como equilibrar el nuevo mundo que hoy les esperaría.

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400 años después.

La ciudad se encontraba en total caos, edificios, puentes, carreteras, casas, supermercados, todo se encontraba totalmente destrozado, la raza humana, la raza de hanyou y algunos de la raza yukai contaba tan solo los minutos para su exterminio total.

El mundo era gobernado por el temible Naraku, ya que después de tantos años el jamás se dio por vencido con el hecho de ser el absoluto gobernador del mundo, mientras las razas convivían, trabajan, estudiaban para forjar un mejor futuro, jamás supieron que detrás de esas vidas tranquilas y llenas de paz guardaba un futuro totalmente cruel y devastador. Naraku con mañas y engaños junto a muchas personas quienes le ayudaron fielmente para que el lograra su mayor objetivo, muchos de ellos le fueron abandonando al ver las verdaderas intenciones, la culpabilidad cayo sobre sus hombros pero todo estaba hecho ya, nada se podía hacer para evitar eso.

Un pequeño grupo de jóvenes que se rehusaban completamente a la esclavitud a la que se encontraban diariamente sometidos, se reunieron en un escondite lejos de la ciudad, cuidando constantemente que nadie les siguiera y menos descubrieran lo que estaban planeando.

-Shion, esta despertando...-susurro un joven de cabello castaño, mirándole fijamente con sus ojos color miel, vestía con un pantalón color gris y por encima de el llevaba una pequeña bata color blanco.

Shion fue la primera en rehusarse ante el gobierno, ella fue quien fundo el pequeño grupo llamado Vector, hija menor de uno de los científicos más importantes de todo Japón, quien fue asesinado bajo las ordenes del gobernador, al enterarse de que el estaba planeando crear una organización para enfrentar y darles nuevamente la libertad a todos.

-gracias Allen, ¿su estado como se encuentra?...-pregunto mientras caminaba, mirando fijamente una pequeña libreta de apuntes, donde se especificaban los avances de la recuperación.

Allen, el era un pupilo del científico Uzuki y era uno de los más avanzados y fieles estudiantes de el, el fue el primero en unirse al padre de Shion contra la lucha por la libertad, pero fue salvado por su mismo jefe, cuando fueron sorprendidos en el laboratorio mientras planeaban estratégicamente los movimientos. El presencio la terrible muerte del científico, cuando los soldados se hubiesen marchado el salio de su escondite para llegar a un agónico hombre quien en su lecho de muerte le pidió insistentemente que cuidara de su hija menor Shion y que le hablara del motivo por el cual su padre había muerto, el asintiendo ante la petición el hombre cerro los ojos ya sin vida. Desde entonces cumplió con su promesa y en cuanto la conoció supo que ella seguiría con el sueño de Uzuki, por que después de todo ella era muy parecida a su padre.

-como podrás ver en los apuntes, su estado de recuperación ha ido mejorando, sinceramente no esperaba que sobreviviera, no después de haberla encontrado en ese estado semi-agónico…-murmuro realmente sorprendido el joven.

-durante su delirio ¿logro decir o murmurar alguna palabra?

-si, como tu dices, mientras se encontraba en delirio murmuro….InuYasha...-respondió el mirando al techo como tratando de verificar que ese fuese el nombre.

-¿InuYasha?...-pregunto sorprendida la castaña, con los ojos verdes grandes por la sorpresa.

-si, hemos intentado buscar algo relacionado con esa palabra o nombre pero hasta el momento no hemos encontrado nada.

Ambos se detuvieron enfrente de una puerta, Allen dirigió su mano a la perilla pero esta giro prácticamente antes de que fuese tocada, dejando salir de la habitación a una jovencita de unos 13 años quien llevaba en sus manos una bandeja con algunos platos usados.

-Shion chan, Allen Kun, buenos días…-saludo tiernamente la niña de cabello corto y color rubio, mientras sus alegres ojos azules se posaban en los dos jóvenes.

-buenos días mimi chan, dime ¿está despierta?

-si, y tenía algo de hambre por lo que fui a traerle un poco del desayuno, espero que no allá problema con eso…-sonrió la niña.

-no, al contrario has hecho un buen trabajo…-le apremio acariciándole tiernamente la cabecita.

-bueno, les dejo tengo que llevarme esto…-y con una pequeña reverencia desapareció entre el pasillo del lugar.

Toc….Toc…

-adelante…-se escucho la suave y agotada voz de la habitación.

-buenos días…-saludo amablemente Shion.

-buenos….días…-correspondió tímidamente la pelinegra.

-mi nombre es Shion ¿Cuál es el tuyo?

-mi…mi…nombre….mi nombre…-susurraba totalmente confundida por no poder recordar su nombre, pero un vago recuerdo llego a su mente recordándole a cierto chico de cabello plateado con ropas rojas mientras le escucha murmurar un Kagome.

-¿no recuerdas tu nombre?

-Kagome…-susurro por lo bajo.

-¿eh?

-mi nombre es Kagome.

-mucho gusto Kagome, dime ¿recuerdas algo más?

-no, no recuerdo mucho…ni siquiera se como es que llegue hasta aquí.

-bueno, te lo pregunto por que mis compañeros y yo te encontramos tirada en medio parque inconciente, tenías varias heridas en todo tu cuerpo prácticamente estabas agonizando, debido a un fuerte derrame de sangre que tuviste…-explicaba la castaña mirándole fijamente a los ojos.

-eso explica el por que de tantas vendas…-murmuro Kagome.

-¿no te has sentido un poco extraña?

-la verdad, desde que desperté siento una extraña sensación recorrer por todo mi cuerpo…además no me explico esto…-menciono mientras le mostraba ambas manos, en ellas con una especie de garras.

-como te decía, te encontramos en un estado semi-inconciente, cambiamos diariamente las vendas, e incluso te hizo mas de una curación profunda pero tus heridas simplemente no cicatrizaban, así que a modo de no perderte y no tenerte sufriendo, tomamos una muestra de tu sangre y estuvimos experimentando con ella, tratando de fusionar algunas células de yukais en ellas que te permitieran sobrevivir…-guardo silencio por unos momentos para tomar aire, mientras se percataba de la total atención de la pelinegra en ella- intentamos con todo tipo de células de yukai, pero simplemente estas eran rechazadas, hasta que encontramos por fin unas que por una extraña razón se complementaron a la perfección a las tuyas…es como si ese yukai hubiese estado destinado para ti.

-¿me estas queriendo decir que soy una especie de fenómeno?

-no, no es que seas un fenómeno, si no que por tus venas ya no corren sangre humana, si no que por tus venas simplemente corre sangre yukai.

-dices ¿que soy una yukai?

-quizás no te agrade la idea, pero era la única opción que teníamos para que pudieras sobrevivir.

-eso significa ¿Qué he dejado de ser sacerdotisa?

-¿eres una sacerdotisa?...-pregunto sorprendida Shion.

-al menos eso era antes, de ser una yukai completa…-susurro suavemente Kagome.

-te equivocas…-susurro con la voz reseca Shion.

-¿Qué?

-que no eres una yukai simplemente….si no que eres una yukai sacerdotisa.

-yukai sacerdotisa…me gusta como suena eso…-sonrió tímidamente.

-la verdad no se como vayan a evolucionar los poderes tanto yukais como tus poderes espirituales…por cierto… ¿siempre has tenido los ojos de un color azul?

-no, siempre los he tenido de color café chocolate… ¿Por qué?

-por que tus ojos son de color azul…

-quizás se deba a lo de eso de yukai…disculpa…

-¿si?

-dices que me encontraron sola ¿no es así?

Shion simplemente asintió

-ya veo…-agallo la mirada triste.

-acaso ¿estabas con alguien más antes de quedar mis amigos y InuYasha…-susurro con ternura ese nombre.

-¿Qué o quien es InuYasha?

-es quien…el es un hanyou…que siempre estaba a mi lado…

-ah, ahora entiendo por que lo llamabas mientras delirabas.

-¿lo llame?

-si, Allen ha intentado encontrar información acerca de el, pero simplemente no ha encontrado nada por el momento…lo más recomendable es que te quedes con nosotros….aquí estas protegida y a salvo, quizás sea lo mejor ya que necesito o mas bien necesitas orientarte e ir despertando poco a poco tus poderes…-le pidió amablemente Shion mientras se reincorporaba de la silla.

-si….gracias por permitir quedarme con ustedes…-agradeció tiernamente Kagome.

-de nada…después de todo te lo debemos…ya que hicimos algunas cosas sin tu consentimiento…-susurro Shion con cierto remordimiento.

-tranquila lo hicieron para salvarme y eso es lo importante…-sonrió.

-gracias…-susurro la castaña sonriéndole tiernamente-..En un momento mandare a Mimi a que te traiga algo de ropa para que puedas estar cómoda, cualquier cosa que necesites no dudes en pedírmelo o alguno de la gente de aquí…-y sin más salio de la habitación dejando a una Kagome sumida en sus pensamientos.

-InuYasha… ¿Dónde estas?...-susurro suavemente, mientras dos traviesas lágrimas corrían por sus mejillas y se aferraba con fuerza a la cama apretando fuertemente los puños en ella. La noche cayó y con ella la dulce pelinegra quien se quedo dormida por tanto llorar por su InuYasha.

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Los rayos del sol jugaban sobre el rostro de la pelinegra, mientras ella se movía inquietamente en su cama, sus ojos se abrían lentamente, pestañando varias veces para poder acostumbrarse a la luz que entraba por un lado de su ventana, se reincorporo estirándose perezosamente dejando escapar un pequeño bostezo pero después su semblante se entristeció al recordar en el lugar que estaba y el destino que había sufrido.

-es cierto…tengo que encontrarte a ti y a los demás chicos…-susurro suavemente mientras su mirada se perdía en la ventana que mostraba un hermoso panorama, de un enorme jardín con flores de colores.

-buenos días Kagome San…-saludo alegremente Mimi, quien entraba con una gran caja dejándola encima de la cama de Kagome, llamando la atención de ella.

-buenos días…

-Mimi…me llamo Mimi, espero que nos llevemos bien…-y le sonrío.

-buenos días Mimi…-sonrío correspondiendo la sonrisa de la pequeña Mimi.

-Shion chan a mandado esto para ti, es ropa para que puedas sentirte a gusto y salir a pasear si así lo deseas…-le animaba- ah cierto, pero no debes alejarte mucho de aquí, es peligroso.

-gracias… ¿Por qué es peligroso?

-bueno eso será mejor que Shion te lo explique…ya que como soy muy pequeña aun no entiendo muchas cosas, solo sigo las peticiones que ella me hace… ¿te ayudo a cambiarte?

-si por favor…-y Kagome se reincorporo de la cama lentamente, mientras abría la caja que se encontraba en su cama, de ella saco unas mallas color café oscuro, un short de mezclilla, una blusa de tirantes negra y una especie de chaqueta torera, junto con unos tenis color negros a juego con la blusa, se recogió el cabello en una cola alta sorprendiéndose al ver su cabello más largo de lo normal, pero recordó la conversación que mantuvo con Shion y le pareció algo de lo más normal.

-te ves muy bien Kagome…-le halago entusiasmada la pequeña.

-gracias Mimi chan, bueno andando busquemos a Shion.

Y así ambas salieron de la habitación caminando por el enorme pasillo en busca de Shion, que la encontraron en la enorme cafetería del lugar, mientras ella desayunaba tranquilamente un pan de azúcar con un poco de café, mientras leía un periódico atentamente.

-buenos días Shion.

Llamando la atención de la joven, quien levanto lentamente la mirada dejando de lado lo que estaba leyendo.

-buenos días Kagome, Mimi chan, pero por favor siéntense a tomar el desayuno conmigo…-les invito.

-claro Shion Chan…-chillo alegre Mimi, mientras se sentaba siendo imitada por Kagome.

-Shion… ¿Por qué es peligroso salir de aquí?

Shion miro seriamente a Kagome, mientras bebía un poco de su café.

-creo que tienes derecho a saberlo todo…-suspiro Shion acomodando sus lentes-…toda la ciudad es peligrosa mientras este bajo el mandato del gobernador…Naraku…-ante esto los ojos de Kagome se abrieron en sorpresa.

-has dicho ¿Naraku?

-si, ¿no lo sabías? Naraku es el absoluto gobernador del mundo…desde que el tomo el poder el mundo cayo en una tremenda esclavitud…mi padre murió asesinado por ordenes de ese maldito, debido que se entero de que mi padre era el organizador del movimiento para la lucha por la libertad…pero no se pudo cumplir…y yo he decidido encargarme de hacer el sueño de mi padre realidad…un mundo lleno de paz donde no allá esclavitud ni maldad…-ambas guardaron silencio, Kagome comprendiendo la decisión de ella y Shion por el dolor que aun le causaba la muerte de su padre- por eso ese día que te encontramos inconciente tuve la extraña sensación de que tu eras la persona que yo estaba esperando…la persona que me ayudaría a terminar con esto…pero al encontrarte en ese estado…me atreví a alterar tu genética…para hacerte un ser con el corazón los sentimientos de un hanyou…y la inteligencia de un yukai…pero me he llevado la sorpresa de saber que también cuentas con los poderes de una sacerdotisa…tu eres el futuro…y en tus manos esta nuestro futuro...

-yo…yo no creo ser ese futuro…Shion perdóname…pero no puedo tomar una responsabilidad tan grande como esa…no estoy lista y jamás lo he estado…-susurro Kagome mirándola fijamente.

-pero Kagome…estoy segura…que tu…

-lo siento Shion….pero yo no soy esa persona que estas buscando…-Kagome se levanto del lugar, dándole la espalda a Shion.

-entonces…será mejor que pierdas la esperanza de encontrar a InuYasha….seguro el ya debe estar muerto…por este maldito mundo…-murmuro furiosa Shion.

-eso no es cierto…el aun sigue con vida…-susurro Kagome apretando los puños con fuerza.

-si es así, no durara mucho tiempo….no mientras Naraku sea el gobernador…-susurro Shion agachando la mirada.

Maldito Naraku…. Siempre ese maldito ocasionando daño, sufrimiento y dolor a las personas…pero sobre todo a las personas que ella más amaba en la vida…. Shion tenía razón si el seguía con vida todo seguiría en caos, en desequilibrio, y la gente seguiría sufriendo…aparte necesitaba encontrar a InuYasha y si tenía suerte encontrar a sus amigos.

Kagome se giro mirando fijamente a Shion, los ojos de Shion se agrandaron en sorpresa al ver que los ojos de Kagome ya no eran de color azul si no que ahora eran de un color café cobrizo, noto como ella simplemente asentía y se marchaba del lugar dejando a una castaña temblorosa. Su mirada…su mirada era en verdad tenebrosa, era un mirar frío, sin sentimientos, sin alma…era…era como si ella fuera un ser sin vida.

Shion reacciono rápido y comenzó a correr con rumbo a la dirección por la que Kagome momentos antes se había ido, logrando distinguir a pesar de la distancia que Kagome entraba a un cuarto de simulación.

Shion entro aprisa al pequeño cuarto que se encontraba a un lado de la puerta del cuarto de simulación con una velocidad impresionante tecleaba las teclas de la computadora. Cargando la simulación inmediatamente.

-iniciando el combate sin ninguna restringían de ataques permitido, ¿puedes hacer esto?, lista, ¿Kagome?

-ninguna objeción, Shion.

Kagome comenzó a correr rápidamente dirigiéndose a un grupo de yukais que por lo visto eran los que se encontraban bajo el servició de Naraku, los demonios empezaron a atacar ocasionando una cortina de humo y derrumbando el puente por el cual Kagome había corrido momentos antes, dando un gran salto con una voltereta en el aire para apoyarse en la pared de un edificio destruido e impulsarse con fuerza cayendo en una especie de puente quedando frente a ellos, dos de ellos atacaron lanzándose contra ella pero Kagome dio un salto esquivando los golpes mientras se encontraba en los aires se giro quedando semi acostada en el aire y sacando una especie de arco de color celeste lanzando una flecha a cada demonio dándoles justo en la cabeza, estos cayeron sin vida en el suelo.

Kagome cayó de pie en medio del grupo del resto de los demonios, Kagome comenzó a correr con una velocidad impresionante mientras hacía que los demonios se destruyeran unos a otros en un intento por tratar de atacarle, pero sin lograrlo, mientras Kagome corría dio un pequeño saltito dando marometas esquivando los ataques, dando por ultimo un gran salto dando a parar en la espalda de uno de los demonios, en su mano derecha apareció una pequeña espada la cual enterró profundamente en la espalda de el y la arrastro con fuerza haciéndole una pequeña pero profunda herida logrando que este muriera desangrado. Dio nuevamente otro salto con fuerza entrando por una de las ventanas de otro edificio en ruinas apoyando con fuerza los pies tratando de frenar un poco y reducir la velocidad que llevaba, dando a parar de golpe con la pared quedando de perfil, extendió su brazo izquierdo lanzando con esta una especie de rayo azulado dando justo en la cabeza de uno de los dos demonios, el otro demonio intento escapar pero rápidamente fue asesinado por un segundo rayo que le atravesó el pecho por completo.

Shion miraba fijamente la pantalla.

-genial, tanto la toma de decisiones como la compatibilidad del combate son exactamente como habíamos pensado…-susurro sorprendida de ver los movimientos de Kagome.

Kagome se reincorporo lentamente, mientras el aire jugaba suavemente con su largo cabello, miraba alrededor de ella dándose cuenta de que no había sobrevivido ningún enemigo.

-enemigos destruidos…ningún sobreviviente…-susurro fríamente Kagome.

-esta bien, adivino el nivel de combate simulado….era demasiado fácil…-suspiro Shion contenta…-desactivando simulación.

La simulación comenzó a desaparecer lentamente dejando a Kagome en la oscuridad de la habitación, una vez finalizada, Shion procedió a guardar la información y una ves lista, salio de la habitación, viendo con satisfacción que la pelinegra le esperaba pacientemente, pero le preocupo demasiado al ver que sus ojos seguían siendo de ese color café cobrizo.

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Mientras tanto no muy lejos de ahí, un joven de cabello plateado y orejitas de perro corría mientras cubría con dificultad la herida hecha en su costado derecho, su respiración era sumamente agitada, se escondió entre unos árboles de eucalipto que le ayudarían a esconder su aroma de los yukais que lo perseguían, se dejo caer pesadamente en el suelo y suspiro con alivio al ver pasar a sus enemigos sin percatarse de su presencia.

Llevo su mano al bolsillo de su pantalón y saco un pequeño pañuelo que tenia bordado en la esquina inferior la letra de K e I siendo adornado por un corazón algo grande, una sonrisa surco su rostro y lo apretó con fuerza entre su mano.

-Kagome…Kagome…tengo que encontrarte…-susurro suavemente mientras en la oscuridad apareció un pequeño destello dorado desapareciendo casi al instante en el que apareció.

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Kagome se detuvo de repente y sus ojos cambiaron a color azul, se llevo una mano a la altura de su pecho y mirando por el enorme ventanal un punto fijo, apretó con mayor fuerza su mano al lado de su corazón.

-InuYasha…-susurro suavemente mientras sus ojos azulados brillaban intensamente para pasar nuevamente a un café cobrizo-…te encontrare lo juro…y cuando eso suceda nadie podrá separarnos…

CONTINUARA……………..