Mua...ja...ja...ja...ja...Ja! He vuelto! Y he vuelto con un nuevo fic! Se que me odiais, que en estos momentos estais cerrando los Howlers que pensais enviarme con una sonrisa macabra en el rostro y pensando " La muy... Empieza otro fic y ni siquiera ha acabado los que ya tiene!! Y encima NO actualiza!!". Vale, es cierto, teneis razón v.v. Pero es que no puedo evitarlo! Las ideas han hecho sentada bajo mi escritorio y dicen que de ahí no se mueven hasta que no las escriba (que chantajistas son...¬¬). Y sabeis lo que cuesta alimentar a tantas ideas!? Tragán que parecen orcos! Así que aquí está una de ellas v.v.

Además, mi Musaina rabia, chincha y patalea porque dice que Llamame Severus ya no le gusta y que no quiere continuar (que nadie se asuste, la convenceré aunque sea a base de latigo...¬¬). Así que mientras la convenzo, he decidido compensaros con este nuevo fic que espero que os guste :D.

Lo de siempre. Los personajes no son míos (de momento, estoy negociando con JK). La historia sí. Los originales también. Y los demás desvarios esquizoides pertenecen a mi menda. Si esto no te gusta, no lo leas, de hecho, ni me mires. Si te gusta, bienvenida/o, coje tu babero, tu paquete de pañuelos ultra-absorvente (los que me conocen ya saben porqué XD) y rodeate de alimañas que lanzarle a la escritora cuando algo te disguste :D.

Disfrutaadddd!!!

El pequeño Lord.

- Buen niño.- la voz sonó algo seseante, como si en lugar de pronunciar las palabras las silbara. El hombre pasó un brazo por detrás del cuello del chico y acarició su mejilla con el huesudo pulgar, erizando la piel a cada pase de la larguísima y curvada uña. Voldemort paseó la mirada por el semi-circulo de hombres vestidos de negro y mascaras blancas, provocando intensos escalofríos con sus abrasadores ojos granadinos.- Espero...- siseó, con un deje de ira mal disimulada en su voz.- que hayáis aprendido la lección. Es así?- preguntó, en un tono engañosamente suave. Silencio.- ES ASÍ!?- gritó esta vez. Los hombres se apresuraron a clavar una rodilla en el suelo y un coro de voces temblorosas se dejó oír en un atemorizado asentimiento.- Bien. En ese caso, espero que no volváis a defraudarnos.- añadió, satisfecho. Las rendijas que se situaban donde debería haber habido una nariz se dilataron con fruición para captar mejor ese vago aroma que le fascinaba. El olor a miedo.- Lleváoslo.- agregó, soltando al joven y dando media vuelta con un ondeo de su amplia túnica. Ninguno de los hombres se atrevió a moverse hasta que Voldemort hubo abandonado la oscura habitación.

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Harry se cruzó de brazos mientras contemplaba como dos de los hombres cogían cada uno por un brazo el cuerpo tendido en el suelo y lo arrastraban sacándolo de la habitación. Los demás murmuraron en voz baja, dirigiéndole de tanto en tanto temerosas miradas. Uno de los hombres se acercó a él y clavó una rodilla en el suelo, agachando la cabeza.

- Puedo hablar, Duque?- pidió el hombre, con voz profunda y aterciopelada. Harry sonrió, divertido.

- No seas estúpido, claro que puedes.- le reprendió, aun sonriendo.- Tú no eres como esos idiotas.- el hombre se puso en pie y se quitó la mascara, dejando a la vista unos intensos ojos negros y una sonrisa burlona.

- Te recomiendo que no exteriorices tanto tus predilecciones.- aconsejó el hombre, colocando una mano sobre el hombro del chico y guiándolo fuera del enrarecido ambiente de la mazmorra.

- Te atreves a decirme como comportarme?- Harry alzó una ceja con marcada arrogancia, gesto que, por cierto, había aprendido precisamente del hombre que le acompañaba. Sin embargo, quedó claro que no era más que puro teatrillo.

- Puedes traerme muchos problemas.- explicó el otro, retirándose el crecido cabello negro hacia atrás. Hacía un calor de mil demonios en esas malditas mazmorras, cuanto más en pleno Junio.

- En ese caso tendré cuidado.- sonrió el jovencito. Se dejó acompañar por el hombre hasta sus habitaciones, ricamente ornamentadas, como si se trataran de los aposentos de un príncipe. Toda la estancia brillaba en tonos verdosos y plateados, como correspondía a un hablante de pársel. Severus Snape se dejó caer en la acolchada cama con despreocupación, una vez lejos de miradas envidiosas, y de inmediato el chico se sentó a su lado, recogiendo la blanca mascara entre sus manos y jugueteando con ella.

- Sabes algo de ese viejo idiota y su Orden?- preguntó, dejándose caer hacia atrás y colocándose la máscara.

- Eso.- Severus sonrió y se la arrebató, ocultando el desasosiego que le producía ver al muchacho con ese trozo de porcelana tapando su rostro.- Es información confidencial.

- Pero soy el segundo al mando!- se quejó Harry, frunciendo el ceño.- Tengo derecho a saberlo! Es más! Te lo exijo!- añadió, irguiéndose súbitamente y lanzando una mirada fulminante al hombre. Que la ignoró olímpicamente y rió por lo bajo los intentos del muchachito de parecer temible. El recuerdo de lo que había sucedido momentos antes regresó con fuerza a su mente. Harry torturando, inmisericorde, a Avery. Su risa se apagó instantáneamente. Lo era. En ocasiones era temible. Casi tanto como el propio Lord. Un siseo se dejó oír por la habitación, a ras de suelo, distrayendo la atención del joven.

- Platinus!- de inmediato, una serpiente grisácea, de unos dos metros de largo, se arrastró hasta los pies del chico. Este se apresuró a cogerla y mecerla como si de un cachorrito se tratara.- Dónde te habías metido?- la arrulló, consiguiendo que Severus olvidara de nuevo lo sucedido hacia escasos minutos y sonriera de nuevo. En ocasiones Harry no aparentaba los casi dieciséis años que ya tenía.

- De exsssploración con Nagini.- siseó la serpiente, enroscándose afablemente entorno al antebrazo del joven y frotando su triangular cabeza contra la mano de este, buscando algún mimo.

- Tienes hambre?- y antes de que la serpiente pudiera responder, el chico ya había hecho aparecer un pequeño bol repleto de jugosos trozos de carne hervida. Curiosamente el plato favorito del reptil. Comenzó a tentarla con ellos, sonriente. Pero su sonrisa se difuminó levemente y sus ojos verdes adquirieron esa mirada perdida que Severus conocía bien.

- El Lord dice que habrá un ataque dentro de poco.- expuso al fin el motivo de sus pensamientos. Ahora esos ojos verdes se clavaron en los suyos.- Dónde esta vez?

- Con sinceridad, aun no lo se.- se apresuró a responder Severus.- Ya le conoces, no confía en su propia sombra, mucho menos en nosotros. Probablemente no lo diga hasta el último momento.- un tenso silencio siguió a sus palabras, rompiendo la afabilidad del ambiente hasta el momento.

- Un respeto mortífago.- siseó el joven con voz gélida.- Recuerda que estas hablando de tu amo.- Severus agachó la cabeza en gesto de sumisión, comprendiendo su error. Había querido cubrirse las espaldas y había hablado más de la cuenta. A veces olvidaba ante quien se encontraba. A veces desearía contárselo todo... Reprimió ese deseo y lo escondió en lo más hondo de su ser, consciente de que algún día podría traicionarse y hablar inconvenientemente. Algún día... Algún día sus deseos se convertirían en su horca. El momento pasó y el chico sonrió nuevamente, continuando con la tarea de alimentar a su mascota. Sin percatarse de que un par de ojos negros le observaban divididos entre el anhelo y la frustración.

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- Dónde esta vez, Severus?- el hombre salió de su ensimismamiento y levantó la cabeza, creyendo por un momento que se encontraría de nuevo mirando a ese par de ojos verdes que conocía tan bien. Pero en lugar de estos, un par de inteligentes y cansados ojos azules le devolvieron la mirada.

- Brent.- dijo simplemente, antes de regresar sus ojos negros a sus manos, cruzadas sobre su regazo. Dumbledore exhaló un suspiro cansado y se mesó la barba largamente antes de pinzar el puente de su nariz con dos nudosos dedos.

- La Academia de aurores...- murmuró el anciano.- Cada vez se vuelve más atrevido.- una serie de agitados murmullos se dejaron oír por toda la mesa durante largo rato. Si Voldemort conseguía su objetivo sus defensas mermarían considerablemente.- Y Harry?- el silencio se expandió como una onda por la sala. Algunos miembros de la Orden miraron con disgusto o furia al anciano. Ese era un nombre prohibido. Lo había sido desde que el chico se pasara al bando del Lord casi cinco años atrás.

Ninguno de ellos había podido creerlo cuando la noticia se extendió como una plaga en forma de rumor. Numerosas excusas habían sido las que sus seres más allegados habían expuesto en su favor: Secuestro, maldición, Imperius, chantaje...Todas se habían ido al traste tras el primer informe de Severus. El chico se había pasado de bando por propia voluntad, no había excusas posibles. No habría misericordia para Potter el día en que terminara esa guerra, si es que el bando de la luz conseguía vencer. El sucio traidor, la escoria, el maldito. El que había elegido lo fácil ante lo correcto. La única esperanza. El que les había abandonado quebrando sus únicas posibilidades de vencer. Sin él estaban perdidos. Y lo sabían. Y les asqueaba. El traidor, la escoria, el mortífago. El sucesor de Voldemort. El Duque, como comenzó a conocérsele poco después de su deserción.

- Crece.- contestó Severus.- Y se hace poderoso.- sus ojos se cerraron unos segundos antes de exponer lo que sabía que el anciano le había pedido con esa simple pregunta.- Muy poderoso.- Albus suspiró nuevamente y se dejó caer en su silla a plomo, como si todo ese asunto comenzara a ser una carga demasiado pesada para sus espaldas.

- Solo es un crío.- gruñó Ojo-loco.- Dejadme cinco minutos con la pequeña basura y correrá a esconderse bajo las faldas de la basura mayor.- escupió, golpeando el suelo con su pata de palo.

- Ese crío- siseó Severus, entrecerrando los ojos con frialdad.- podría matarte sin necesidad de levantar su varita.

- Tan poderoso es?- intervino Tonks, una relativamente nueva adquisición de la Orden. Un leve temblor en sus manos delató su temor. De un tiempo a esta parte, el nombre del Duque comenzaba a ser tan temido como el del propio Lord.

- Está siendo entrenado por el mismísimo Innombrable.- apostilló Arthur Weasley, con un deje de rencor en su habitualmente apacible voz. Él había conocido a Harry. Su hijo menor, Ron, había sido su amigo antes de que el niño se pasara al bando oscuro. Él había sido uno de los defensores del chico, pero tuvo que tragarse sus palabras después del primer asesinato adjudicado al joven. Ahora sentía escalofríos cada vez que pensaba en la posibilidad de que esa aberración se acercara a sus hijos.

- Desde los doce años ha sido instruido en las artes oscuras.- concedió Severus, imitando el gesto de Dumbledore y pinzando el puente de su aristocrática nariz con dos dedos.- Maldiciones imperdonables, magia negra, legeremancia y oclumancia, infinidad de hechizos y conjuros, pociones asesinas y otras artes de las que no tengo un exacto conocimiento pero que se que el Señor Tenebroso le está enseñando.- enumeró. Y una vez más, miró a Alastor con el ceño fruncido.- Le he visto desarmar y torturar a un hombre sin mover un solo dedo. Se bate en duelo cada tres meses con el Tenebroso, para que este pueda evaluar sus avances. Y casi un tercio del ejército del Lord está bajo su mando. Créeme que si tuvieras la oportunidad de hallarte ante su presencia cinco minutos, cosa que dudo, estarías muerto antes de mirarle a los ojos.- el viejo auror apartó la mirada de mala gana y no hizo ningún alarde más. Aunque interiormente deseaba comprobar qué de cierto tenían las palabras del espía de Albus.

- Sospecha de ti?- la siguiente pregunta consiguió que Severus se removiera en su asiento un tanto incómodo.

- No por el momento...

- Por el momento?- unos ojos grises se clavaron en los negros del hombre. Severus entornó los ojos con desprecio, y el resto de presentes jurarían que algunas chispas de tensión saltaron en el punto exacto donde se encontraron las miradas de los dos hombres. Sirius Black se reclinó hacia delante en su asiento.- Si eres incapaz de cerrar tu mente a un niñato de quince años no estoy seguro de que seas el más adecuado para el papel de espía.

- Ese niñato es tu ahijado.- siseó Severus, entrecerrando aun más los ojos.

- Yo no tengo ahijado...- el tono del otro hombre fue absolutamente despreciativo, cargado de un intenso odio que consiguió poner los pelos de punta a más de uno.

- Sirius...- le amonestó el hombre a su lado. Remus Lupin, siempre dispuesto a mantener la calma entre los presentes. El licántropo lanzó una mirada de advertencia a Severus, que ya había abierto la boca para responder, pero calló al percibir la mirada de suplica del anciano director. De todas las personas, de todos aquellos que habían conocido a Harry, a quien más había dolido su traición había sido a Albus. Mucho más incluso que a ese perro sarnoso de Black, que se guiaba únicamente por el recuerdo de su mejor amigo fallecido, puesto que no había tenido la oportunidad de conocer al chico. Cuando la Orden consiguió demostrar su inocencia Harry ya formaba parte de las filas del Lord.

Pero Albus era otro asunto. El anciano incluso había propuesto algo que ni siquiera en la primera guerra, mucho más cruenta que esta, se llegó a plantear. Negociación. Había estado dispuesto a parlamentar con Voldemort a cambio de que le devolviera al chico. Pero por supuesto el Lord se había negado. Estúpido él si hubiera aceptado la oferta, teniendo como tenía todos los ases en su jugada. El viejo director había sido el primer incrédulo ante la deserción del muchacho, y no había querido creerlo hasta que Severus dio su informe. Su muchacho, al que había estado vigilando estrechamente durante los diez años que duró su miserable estancia en la casa de sus tíos, al que había protegido de la fama y la prensa cuando ingresó en Hogwarts. Aquel sobre el que había depositado todas sus esperanzas de futuro. Traidor. Desertado. Perdido.

- Mantenle vigilado.- habló el anciano. Severus asintió, pero no pudo evitar un gesto brusco cuando oyó lo siguiente.- Y si fuera necesario... Si no hubiera más remedio...mátale.


Bien! Como podeis ver, este fic no se parece mucho a los que vengo escribiendo. Es, básicamente, un Harry dark, aunque puede que haya sorpresas. El capi es corto porque de momento quiero sondear lo que os parece, y además es más ñoño de lo que suelo escribir, ya os dareis cuenta, ya XDD. Eso sí, nadie me quita el angst, el drama y las torturas (cara de babosa XD).

Espero mucho mucho que os guste. Si no es así, también me lo podeis decir, no morderé a nadie (supongo XDD). Algún review piadoso para hacerme una idea de que os ha parecido? Gracias y thanks desde ya!

M