Hola, holita... Aquí estoy de nuevo. Esta vez es una historia sencilla y ligera. No me voy a liar mucho con los secundarios. Es un Harry/Draco puro, duro y sencillo. Espero que os guste. Bss.S.

--- Capítulo 1: El primer día ---

Llenó lentamente con aire sus pulmones, cerrando los ojos con fuerza para sentir más y de nuevo esa sensación. El aire de Escocia le llenó de recuerdos de infancia y adolescencia la cabeza.

Soltó el aire después de retenerlo unos segundos y volvió a la realidad. El andén estaba vacío. No esperaba un gran recibimiento a su vuelta a Hogwarts, pero sí alguien que le ayudase con su equipaje… Algo decepcionado, se cerró un poco el abrigo y levitó su baúl tras él.

Había terminado hacía dos años la carrera de medimago pero en vez de ponerse a trabajar inmediatamente, había decidido hacer el doctorado y la especialización en medicina deportiva. Si Lucius no se había puesto muy contento al principio con su elección de carrera, sí lo había hecho con la especialidad… "Los deportistas pagan bien" había dicho dando así su aprobación. Ambos sabían que había muy pocos medimagos con esa especialidad.

Así que consiguió una beca que no le hacía falta pero que le daba más crédito en el mundo médico. Buscó al mejor tutor y, tras un duro año alejado de pacientes y de dejarse las rubias pestañas en los libros de anatomía del deporte, había conseguido que la actual directora de su antiguo colegio, le permitiese hacer sus investigaciones y prácticas para la tesis utilizando como cobayas a los alumnos de Hogwarts. ¡Qué mejor sitio para encontrar todo tipo de lesiones y fracturas raras! Había pensado. Su tutor, Edgar Von Dietter, estuvo de acuerdo.

Poppy se sintió feliz cuando la consultaron si no le importaba ser la tutora del antiguo alumno, después de todo, ella era la que más sabía sobre esa enfermería, y un ayudante no le vendría mal, porque ya estaba algo cansada y pensando en jubilarse.

Vio una carroza del colegio acercarse a toda velocidad por la carretera polvorienta. Sonrió. No había confesado a nadie que tenía un segundo gran motivo para estar ahí… y por ahora, no se lo confesaría ni a sí mismo. Hogwarts seguía reuniendo en sus aulas a grandes magos que, si querían podían leer su mente, y a los que no estaba dispuesto a dar "esa" información.

Un muchacho de su edad, pero bastante más alto y corpulento que él, bajó de la carroza y se acercó con la mano levantada hacia él.

.-Malfoy… Siento el retraso, no iba a venir yo a recibirte, pero en el último momento Hagrid ha tenido que encargarse de otros asuntos – Se justificó con educación.

.-Longbottom – Fue la corta respuesta que obtuvo.

.-Bien – Dijo el chico algo intranquilo. Draco sonrió para sus adentros mientras le seguía hacia la carroza. El Gryffindor aún recordaba como le había amargado la existencia hacía tiempo, pero órdenes eran órdenes.

Tras unos minutos de incómodo silencio, en el que Draco se concentraba en el paisaje, Neville no pudo evitar preguntar:

.-¿Vas a quedarte mucho tiempo? – Preguntó esperanzado.

.-Sí – Neville ocultó su disgusto – Al menos todo este curso… Y si todo va bien, probablemente el siguiente.

.-¡Ah! Ya… bueno. Estuvimos discutiendo dónde hospedarte… No había un cuarto de ayudante de enfermería… Al final te hemos construido uno… Para que puedas vigilar por las noches a los enfermos. Poppy ya es muy mayor y…

.-¿Faltan 15 días para que lleguen los estudiantes, verdad? – Le cortó.

.-Sí. Los profesores estamos en plena preparación del curso… Hogwarts ha cambiado desde que nosotros estudiamos allí.

.-¿Y a parte de ti¿A quién más conozco? – Llevaba días rezando por saber la respuesta a esta pregunta. Si sus planes habían fallado, sería un año horrible.

.-Creo que a casi todos… - Fue su vaga respuesta. Draco le pateó mentalmente, quería nombres… Suspiró y se tranquilizó pensando que en pocos minutos sabría la respuesta igual – Zabini es el jefe de tu casa desde este curso…

.-¿Y de las demás?

.-Winny Miller de Ravenclaw… Supongo que la recordarás, estaba en séptimo cuando nosotros entramos… - Draco afirmó con la cabeza aunque no tenía ni idea de quién era – Diana Vallecito de Hufflepuff… - Draco subió elegantemente la ceja a modo de interrogación – Es Venezolana… da clases de historia de la magia y dirige el club de lectura y literatura mágica… Ya te he dicho que las cosas han cambiado.

.-¿Y Gryffindor?

.-¡Ah! Charlie Weasley.

.-¡Vaya! – Fingió extrañeza – Pensé que sería Potter.

.-¿Harry? No, no… ¡qué va! – Rió el muchacho – Bastante tiene con las clases de vuelo a los de primero y las de DCAO – Draco volvió a sonreír para sí. Ya tenía la información que necesitaba, él estaba allí.

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Después de pasar por el despacho de la directora McGonagall y de saludar a Poppy que fue la única que mostró algo de alegría por tenerle de nuevo allí, entró en la que sería su nueva habitación durante un tiempo. Aún le quedaban un par de horas antes de la cena… y de ver a todos los que serían sus compañeros este curso.

El cuarto estaba adosado a la enfermería, de hecho había que pasar por dentro de la enfermería para poder acceder a él. Era espacioso. Tenía una enorme cama, estanterías por todas partes, un escritorio, otra mesa un poco más grande, sillas y unos cuantos cuadros que él recordaba que antes adornaban el despacho de Severus… Las telas eran verdes y plateadas… ¿Por qué suponían que a él le iba a gustar esos colores¿Por ser Slytherin? Cogió su varita y todo pasó a tonos azules y grises perlados… Miró a su padrino en uno de los cuadros… La última vez que se habían visto había sido para despedirse. La humedad había hecho mella en los huesos del profesor que se había jubilado prematuramente para trasladarse a vivir en zonas más cálidas… A parte que Remus Lupin y Sirius Black, también se habían ido de allí unas semanas antes y Severus se aburría mortalmente sin nadie con quién discutir, así que había empacado y se había comprado la propiedad lindera con la de los Gryffindor. Parecía mentira, pero Sirius y Severus parecían haber rejuvenecido desde entonces según contaban las malas lenguas.

Miró por la ventana… ¡Genial! Pensó al ver el campo de quidditch. Comenzó a sacar y a colocar todo lo que había traído reducido no sólo en su maleta, sino también en tres baúles que había encogido y trasportado en sus bolsillos. Mientras los libros volaban por la habitación rumbo a su lugar en las estanterías, entró en el baño anexo. Satisfecho lo contempló y pensó que un buen baño antes de cenar le sentaría bien… Además, quería causar buena impresión… i "Necesitaba" /i causar buena impresión.

Comenzó a llenar la bañera y se dejó llevar mientras observaba el agua correr. Desde hacía tiempo había puertas que se le cerraban, sobre todo allí en el Reino Unido. Había tenido que estudiar en universidades privadas porque no le admitían en las públicas pese a ser un magnífico estudiante… Y aún así, sus matriculas habían sido el doble de caras que las de otros estudiantes… Pero Lucius no pestañeaba, ponía un cheque en blanco y sonreía como él solo sabía hacer, consiguiendo que a su hijo le admitieran en los barracones de becarios aunque pagase más que nadie en esas universidades. El tutor era americano, pese a su apellido alemán, ya que nadie le había querido apoyar y la beca… bueno, con un expediente como el de Draco, ni el Ministro se había atrevido a negársela aunque había buscado y rebuscado la forma de hacerlo. Por eso necesitaba a Harry Potter. Él era el único que conseguiría que la sociedad levantara esa barrera invisible que le había puesto. Era necesario hacerse amigo suyo, pensó mientras se sumergía en el agua caliente, ganarse su confianza y su apoyo. Nadie desconfiaría ni negaría nada a un amigo del héroe, si Harry confiaba en él… el mundo mágico también lo haría.

Sumergió su cabeza en el agua espumosa y luego se quedó un rato apoyado con los ojos cerrados, hasta que unas risas y gritos llamaron su atención. Salió de la bañera y se envolvió en una toalla. Fue hacia la ventana y allí los vio. Sobre sus escobas un grupo de unos cuatro o cinco profesores, jugaban un partido de todos contra todos… cuatro bludgers y la snitch, no había tanteo, ganaba el que sin caer de su escoba atrapaba la snitch. Debían de estar relajándose antes de cenar.

Los observó unos minutos. Potter era el mejor sobre la escoba con diferencia, pero les dejaba jugar… era curioso observarlo así, relajado. Le recordaba como un chico normal, pero ahora visto más de cerca… tal vez los años lo hubiesen mejorado. Sonrió para sí… tal vez el hacerse amigo del niño dorado fuese más agradable de lo que había imagino, pensó mientras cogía su varita y hechizaba la snitch para que se acercara a su ventana.

Harry bajó casi en picado hacia el objeto dorado, le gustaba jugar y dejar jugar, pero no le gustaba perder. La snitch flotaba despacio a la altura del segundo piso y evitando un par de bludgers, fue hacia la codiciada pelotita alada. La cogió con esa facilidad innata en él que el rubio tanto admiraba y tras mirarla satisfecho, miró hacia la ventana cercana. No vio que Draco seguía en toalla con la varita en la mano derecha, sólo vio los ojos grises que lo miraban atento y la sonrisa que se dibujaba en ese rostro que era más perfecto de lo que él recordaba que era. Sonrió cansado y le saludó con una inclinación de cabeza antes de dirigir de nuevo su escoba hacia el resto de sus compañeros que le esperaban más arriba.

.-¿Qué pasa Harry¿Has visto un fantasma? – Bromeó Charlie.

.-No… Peor… He visto a Draco Malfoy – Respondió riendo.

.-Bien… Zabini ya no se sentirá tan solo en las mazmorras – Rió dando a Harry unas fuertes palmadas en el hombro.

.-Sí – Comenzó a descender – Pero recuerda que hemos prometido ser amables con él… Poppy me ha rogado que le haga la estancia agradable para que se quede a ayudarla.

.-Pues… - Neville aterrizó pesadamente – Espero que tenga sentido del humor, porque si no… mal hemos empezado.

.-¿Qué? – Charlie y Neville se miraron y rompieron a reír.

.-Ya lo verás en la cena – Dijo su compañero.

.-Sí… sólo le hemos preparado una pequeña bienvenida – Respondió el otro – Con alguna cosilla de la tienda de mis hermanos - Harry meneó la cabeza algo disgustado y algo divertido mirando al suelo. Luego levantó la mirada hacia la ventana del segundo piso y sonrió.

.-Bueno… Supongo que… Así averiguaremos si sigue siendo el mismo insoportable y pomposo capullo que recordamos.

Draco les observó un rato más antes de decidirse a cerrar las cortinas y terminar de arreglarse para la cena. Escogió la ropa y se puso delante del espejo… Entonces lo vio… Sus cejas, su cabello… Miró a su entrepierna… ¡Merlín¡Todo su pelo había desaparecido! Tardó unos segundos en reaccionar mientras miraba su imagen pelona en el espejo. De dos zancadas llegó al baño y abrió de nuevo el grifo con el que antes había llenado la bañera… no había nada raro… pasó sus dedos por la superficie suave y lisa y los acercó a su nariz…

.-¡Malditos Weasley! – Rugió.

Durante años había sufrido estoicamente… y había hecho sufrir, para qué negarlo, los efectos de los inventos de los gemelos. Eran famosos en los colegios mayores de las universidades… Y la "Depilación a la bañera" era uno de sus inventos broma más famoso. Se untaba toda la bañera con una crema casi indetectable que al contacto con el agua y el gel se trasformaba en un eficaz depilatorio. La idea era tan buena, que muchas mujeres y hombres… con bastante cuidado, lo usaban más que otros métodos depilatorios tradicionales, el problema es que el exceso de uso teñía la piel de verde y el pelo de determinadas zonas crecía también de ese color… Pero como broma para novatos era muy divertida.

La pócima crece pelo era la mejor solución al problema… pero tardaría toda una noche en volver a tener su aspecto normal. Suspiró… Luego iría a pedir al profesor de pociones que le diera los ingredientes necesarios que, por cierto, no era Zabini, él daba clase de trasformaciones… Esta noche lo descubriría.

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Harry suspiró mirando el botecito que tenía en la mano… No creía lo que estaba a punto de hacer, pero Poppy le había amenazado con usar con él los métodos muggles para arreglar huesos, y eso era algo que no estaba dispuesto a sufrir. Levantó la mano para llamar a la puerta cuando ésta se abrió dejándole a medio gesto.

Draco le miró sorprendido y más sorprendido se quedó Harry al mirarlo ahora de cerca. El rubio había cubierto su calva con un pañuelo azul marino que hacía juego con la ropa que llevaba. Harry bajó despacio su mano y miró hacia el marco de la puerta que ahora le parecía muy interesante.

.-Hola Malfoy. Venía a… - Extendió el botecito hacia él.

.-Gracias – Respondió con suavidad aceptándolo – Me gustará poder peinarme mañana.

.-Se te ve muy raro sin cejas – Susurró el moreno que en el fondo dudaba si reírse o comportarse delante del rubio.

.-Sí, supongo… Tú también estás muy cambiado – Harry sonrió por compromiso asintiendo con la cabeza sin dejar de mirar hacia el marco.

.-Es roble ¿verdad? – Harry le miró – El marco de la puerta… es de roble ¿no?

.-Sí… sí… eso parece… - Draco pensó que tenía los ojos más profundos que jamás hubiese visto.

.-Es buena madera… - ¿Qué coño estaba pasando¡Estamos hablando sobre el marco de una puerta! Pensó contrariado.

.-Sí… supongo que sí – Soltó aire repentinamente - Bueno, pues… - Dio un pequeño golpecito en la madera del marco – Bienvenido… Nos vemos en la cena – En un gesto instintivo le tendió la mano y Draco la aceptó sin dudar. Entonces Harry se dio cuenta de lo que acababa de hacer. "Bueno, no importa" pensó girándose hacia la salida de la enfermería

.-¡Potter! – El moreno se quedó quieto dándole la espalda pero esperando que hablara – Tal vez otro día pueda jugar con vosotros… aún me acuerdo de cómo se persigue una snitch.

.-¡Claro! Cuando tú quieras Malfoy – Dijo esperando que eso no sucediera nunca.

Draco le observó desaparecer. No había sido un buen comienzo, Potter no tenía muchas ganas de tenerle cerca, eso lo podía ver hasta un ciego. Se había trasformado en un hombre atractivo… si no necesitase su amistad como la necesitaba, probablemente usaría otras armas para conseguir otras cosas de él bastante más físicas… ¡Qué irónico! Estaba maldiciendo por no poderse tirar al salva-mundos de Potter… La vida tenía un extraño sentido del humor, no cabía duda.

Puso el botecito sobre su mesita y salió del cuarto cerrando la puerta con suavidad. Antes de bajar a cenar, había pensado revisar el botiquín… al menos eso le daría un tema de conversación con el maestro de pociones o con Poppy en caso extremo, como realmente ocurrió.

Al llegar notó que todos se habían colocado ya de forma que a él sólo le quedaba un rincón que daba a la pared. A su lado estaba Zabini que a penas le miró, el rencor que le tenía guardado desde que ellos estudiaban se hizo patente, en frente había un hueco que ocupó Poppy al ver que se quedaba vacío. McGonagall se sentó al lado de ella mirando al resto del profesorado con enfado.

.-Parecen críos – Dijo regañándoles.

.-No se preocupe… Ya estoy acostumbrado – Susurró Draco sentándose con una dignidad ensayada durante años.

.-Se les pasará – Intentó consolarle Poppy mientras a los demás se les empezaban a escapar algunas risas – Es cuestión de tiempo.

.-Buenas noches – Saludó una mujer de mediana edad morena – Soy Diana Vallecito – Se presentó mientras se sentaba al lado de los demás y le ignoraba.

.-Ella es muy especial… no es nada contra ti, es sólo que le cuesta conocer gente nueva – Le informó de nuevo la directora.

.-Claro… He observado que el botiquín está algo vacío… - Comenzó a hablar intentando cambiar de tema. Mientras entablaba conversación con las dos mujeres observó que Blaise le escuchaba con atención, lo que era bueno… y que Harry no reía los comentarios de los compañeros… lo que era aún mejor.

Minerva miró hacia Harry, instintivamente se había dado cuenta de que él era importante para el rubio. No era tonta y desde el principio había intuido que Draco no sólo venía a practicar y a estudiar su doctorado de medicina… Tenía que haber algo que realmente le interesase… y ahora lo sabía. Un Malfoy nunca rechazaría tener un buen apoyo… y el moreno era el mejor que cualquiera pudiera tener en el mundo mágico. Por ahora no intervendría, a Draco tal vez se le pegase algo de la nobleza del moreno, y a Harry le vendrían bien nuevas relaciones… sociales.

--- Gracias por leer. Continuará ---