Los derechos sobre bleach son de Kubo Tite.


La tomó en brazos.

Su carita rosada y levemente hinchada.

Oi…ya amaneció, bella durmiente.- dijo en un susurro, haciendo que los pequeños ojos se abrieran débilmente.

Nueve meses esperándola, para verla. Ver el fruto de su amor con la mujer de su vida, con la que ha pasado tantas cosas y a la que cuidó con tanto esmero y cariño durante todo el tiempo que se conocían.

Kachan, me gustaría que estuvieras aquí para poder verla…es tan hermosa.

Embelesado la admiraba. Se parecía tanto a ella, sus facciones finas, el color de su cabello que se dejaba ver por los pocos mechones que tiene la recién nacida.

- Ichigo, te has convertido en un egoísta o que? .- reclamó una voz a sus espaldas.- te recuerdo que estuvo dentro de mi todo este tiempo…también quiero cargarla.

- Tsk…Ya, ya…- apesumbrado se dio la vuelta y la entrego a la frágil niña a su madre.

Nerviosa por lo rápido que todo estaba sucediendo, la tomo en brazos y con cariño le acaricio la nariz. ¿Cómo algo tan pequeño podía ser tan hermoso? Mientras la pequeña reía por las cosquillas de su madre, Ichigo las miraba atentamente.

Madre e hija. Juntas. En todo el proceso del embarazo alguna vez las imaginó de esta manera, pero aquello no se comparaba a lo que en estos momentos estaba sucediendo.

-Tiene tus ojos…- murmuró con esa voz, suave y pacífica que desarmaba por completo al pelinaranja.-

- Oi…Rukia…yo.- Nervioso, sin saber que decir, se acercó a su esposa y su hija y les dio un beso a ambas.- Arigatou…

- Bakamono…no hay nada que agradecer.-

- Creo que nunca cambiaremos.- admitió divertido el ahora Capitan.-

- No, no lo haremos.- respondió seria, sin dejar de mirar a la pequeña.- pero ahora ya no somos dos.

- Lo sé…ahora seremos Ichigo, Rukia y…- se detuvo.

Rukia se dio cuenta y ambos se miraron.

El nombre. ¿Cómo se les pudo olvidar el nombre? Si algo no se les había cruzado en todo este tiempo era eso. Vaya, desde ese mismo instantes comenzaron a sentirse como malos padres que se despreocupan de sus hijos.

- Oi…Rukia.- llamó Ichigo, haciendo que lo mirase con esa cara de preocupación que tanto le lastimaba.- no…no te preocupes, ya pensaremos en algo.

- Ah…-

- Ya sé.- exclamo con emoción, y tomó con cuidado a la niña de los brazos de su madre.- Te llamarás Senna!!

Con cuidado, Rukia se levanto de la cama donde estaba acostada y con ternura repitio lo mismo que el pelinaraja.

Oi…tu!!!!- gritó Ichigo, al ver que Rukia estaba de pie.- Estas loca o que?

Que?.- Enfadada, respondió.- por que me dices eso?

Tsk…Enana, se supone que deberías descanzar.- gruño Ichigo, con una mirada asesina.-

Tonto.- dijo.- no necesito descanzar, me siento bien.

Si no fueras testaruda…- la miro, amenazante.- la doctora Unohana dijo que debes guardar reposo por tu condición…y si te pasa algo malo el único culpable a los ojos de tu hermano seré yo.

Que? Tienes miedo?.- rió divertida tomando a su hija para cargarla mientras camina por la habitación.- Senna-chan, creo que has ablandado el corazón de papá. Se ha convertido en un cobarde.

Oi..Rukia, mide tus palabras….-amenazó el Capitan del 13º Escuadrón.

Le compraremos un disfraz de Chappy…se verá tan lindo.- los ojos violetas de Rukia resplandecieron.- cierto, ya verás tu alcoba que es de Chappy. Te encantará.

Mierda…- maldijo Ichigo.- no entiendo como dejé que sucediera eso.

Rukia – llamó una voz ya conocida.- se supone que deberías estar en cama. O es que el inútil de Kurosaki no puede ni cuidar de ti?.-

Ni…Nii-sama!.- exclamó al ver como Kuchiki Byakuya entraba como lo que Ichigo llamaba "creerse dueño del lugar".

Kuso…y yo que creía que estaría tranquilo.- masculló Ichigo entre dientes.- Tan amable como siempre Kuchiki. Si tratas de provocarme es mejor que ni lo intentes, no es momento para eso…- dijo, mientras una de sus cejas denotaba la ira interior que trataba de contener.

Al menos…ya comenzaba a preocuparme por que no veía mejoría en ti.- sin inmutarse afirmó haciendo que Ichigo cerrara los puños de las manos.

- No..no en este momento. No romperé este momento por los comentarios de este cabrón estirado..- se decía.

- Y esta pequeña ¿Qué nombre le pusieron?.- dijo, tomando de la nada a la niña en brazos.

- Nii-sama.- algo nerviosa, miró a su hermano. Estaba…se vería diferente.- se llama Senna.

- Uh…-meditó Byakuya, mientras dejaba a la bebé apretar su dedo anular.- es muy…bonito.

- Wa!!! .- gritó Kurosaki apuntando asustado al moreno.- tu…tu…dijiste bonito!!!

- Si…no tiene nada de malo decir que el nombre de mi primera y única sobrina está bonito.- le miró de reojo.-

- Ah. – respondió afirmativamente el pelinaranja.

La miró. Ambos sabían que de ahora en adelante las cosas serían mejores. Se tenían unos a otros los tres. Ichigo, Rukia y Senna…la hija de ambos. Un triángulo en donde la vida giraría en torno a la felicidad de los tres: estar juntos, verla crecer y estar a su lado en todo momento para guiarla.

Tal parecía que Byakuya se encariñaría de la niña, o eso pensaba Rukia que observó a la cabeza de la noble familia Kuchiki como si estuviera con una hija propia.

Mientras que el pelinaranja observaba todo lo que ocurría. A su familia reunida, y aunque sus amigos no pudieron estar presentes, supo que muy pronto conocerían a su hija.

-mi hija…-pensó, haciendo que se sintiese ya orgulloso de ella.


- Tada-ima!!!.- entró a la amplia recepción de su casa, aunque ya se temía el resultado.

Nadie. Como ya era costumbre desde hacía unos años. Seguramente cenaría sola y tal vez, solo tal vez, vería a su madre a la mañana siguiente…si es que podía levantarse temprano.

Pero hoy, especialmente se sentía sola.

- Feliz cumpleaños…a mi.- se dijo, tratando de sonreír, mientras sus ojos naranjas como el atardecer se cerraban dando paso a lágrimas de soledad.

Quería creer que sus padres estarían fuera para hacer algo muy importante, ambos miembros respetables del Sereitei. Seguramente…seguramente era algo de vida o muerte, si no no la dejarían sola en un día como este.

Aún así, todavía había algo rescatable de este día: pasó toda la tarde con Byakuya-chichan, festejando su cumpleaños.

Su tío favorito se esmeró en cumplir todos los caprichos de una jovencita de 60 años. Le daba risa, por que Renji-san se pasó todo el rato haciéndole burla sobre lo vieja que sería en el mundo de los humanos.

Cansada de parecer estar esperando nada, se fue directamente a su alcoba. Seguramente el lugar en donde más cómoda se sentía desde hacía unos 10 años…aunque Byakuya-chichan siempre le reprochaba sobre como era.

"La alcoba de una señorita de familia noble debe ser elegante y sencilla…no como…eso"- recordó cuando su chichan vio por primera vez su cuarto, con todos los detalles que denotan la personalidad de Senna Kurosaki.

Se miró en el gran espejo que tenía arriba de su cómoda. Se deshizo el peinado y se miró detenidamente. Si no fuera por que sería totalmente ilógico, diría sus padres de encontraban en ella.

Tenía el cabello negro, pero no tanto como el de su madre (siempre lo decía: "tiene un toque Senna") y también sus facciones. Pero lo que más destacaba eran sus grandes y expresivos ojos naranja atardecer…como los de su padre.

Su padre…

Hacía ya dos meses que no le veía y aún seguía bastante enojada con él. Había discutido muy fuerte con mamá…por primera vez en frente de ella. Bueno, de todas formas sucedía lo mismo desde una década atrás, y aunque trataban de disimular frente a ella, no tenían por que: lo sentía.

Sentía la tensión entre ambos, las miradas indiferentes y que no hablaban entre ellos a menos que estuvieran los tres juntos…sí, estaba segura: él tenía la culpa.

¿Por qué? Todavía no lo entendía, pero en los últimos años llegó a la conclusión de que los adultos son egoístas.

- Es un egoísta…- se dijo a si misma, mientras se miraba atentamente, y la imagen de su padre seguía en su mente.- pero ya…no debo pensar en eso, hoy es mi cumpleaños y voy a sentirme bien.

Se acomodó el rebelde flequillo de la frente, mientras se hacían sus típicas dos coletas para estar en casa. Al verse lista se fue a la cómoda para sacar un vestido y cambiarse.

Al abrir el primer cajón abrió los ojos de par en par y al primer momento pudo reconocer la letra.

Es…es de papá.- exclamó atónita.

Para: Senna

Eres una tonta si crees que me olvidé.

Iré a la casa en algún tiempo.

Feliz cumpleaños.

Te quiere, papá.

- Iré a la casa en algún tiempo…?- se preguntó a si misma, mientras sentía como el sentimiento de soledad y frustración se transformaba en ira.

"Debería haberlo supuesto. Claro, creía que un regalo bonito iba a justificar el que no quisiera venir a casa. A nuestra casa…donde vivimos tantas cosas que jamás olvidaré. Si tanto se quiere alejar de nosotras o debería decir, no mandarme un regalo costoso para que no note que ya no nos quiere!".- pensó, mientras presionaba entre la mano la cajita en la que vendría el regalo, aunque sencillamente, no le importaba.

Se alisó el kimono y salió corriendo hacia la División 13. Esta vez si le escucharía, estaba tan molesta, y lo peor era que le hizo sentir triste en su cumpleaños.

Vio la puerta desde lejos y se detuvo en seco. Al ver la puerta se le fue el valor, hacía tanto que no hablaba bien con el, y cuando trataba de hacerlo le respondía que no podía y le daba una sonrisa no muy normal de Kurosaki Ichigo. Conocía esa sonrisa, era solo fingida. Caminó unos pasos mas, hasta quedar a centímetros de ésta…no, no podría hacerlo.


-…Ah.debí de haberlo supuesto.- dijo Ichigo Taichou, mientras bajaba la mirada tristemente.-

- Senna-chan parecía estar feliz, pero en realidad hay algo que no me convencía de su sonrisa.- agregó un pelirrojo, Abarai Renji, mientras se rascaba la cabeza.

- …Y que hay de.- se detuvo al querer decir el nombre.- ya sabes…

- Ah. Rukia está en una misión, pero me aseguró que estaría de vuelta esta misma noche.- dijo, mirando desaprobatoriamente a Ichigo.- Oi, Ichigo… como consejo de un amigo…arregla las cosas con Rukia, llevan bastante tiempo así.

- Ya no sé como arreglarlas.- dijo sin mas, serio.

- Ambos saben…pero son demasiado orgullosos.- regañó Abarai a Ichigo, sabiendo este que era verdad.

Se detuvo a pensar. Era cierto, quizá si ambos…un momento¿Cómo no se pudo dar cuenta de…ese reiatsu? Lo conocía a la perfección, y ahora estaba justo detrás de la puerta.

Oi, Renji…- dijo Ichigo.

- Nani?.- le miró.

- Vete…en este mismo momento.- dijo sin más.

- cabrón…así tratas a tus amigos.- respondió indignado, y se dirigió a la puerta.

- No, por ahí no…- se acercó, lo agarró por los hombros y quien sabe como lo tiró por la ventana.

- Oi, Ichigo Kurosaki!!! Me las pagarás, la próxima vez te golpearé.- exclamó enojado, mientras una de sus cejas tatuadas se movía, signo de ira.

- Ah…esta bien, vete.- dijo, y cerró la ventana de su despacho.

No estaba seguro de lo que pasaría, pero sabía que no sería nada malo. Senna-chan, como el decía, era la niña de papá. Dejando a un lado lo fuerte que se había hecho los últimos años, y de que hizo en solo dos la academia de Shinigamis, era una muy buena hija y persona.

Sabía que vendría a verlo después de que descubriera su regalo de cumpleaños, y se la imaginó diciendole algo como "Encontraste algo muy Senna".

Con una sonrisa en los labios, se dirigió a la puerta y la abrió, encontrándose con su hija.

O-hiyo Senna-chan!!.- saludó el pelinaranja.- Happy Birthday!.- dijo feliz, abrazandola pero se sintió algo extraño al sentir que no le respondía como usualmente lo hacía la chica.

- Ah…arigatou.- respondió seca, mientras con la mano izquierda oprimía con fuerza la cajita negra del regalo.

Oi, nena .- dijo, feliz el padre por notar cuanto ha crecido.- te gustó el regalo?

-Ah..- respondió con simpleza, tratando de contenerse. No quería explotar con ttochan.

- Me alegro mucho!.- agregó, mientras reia al recordar la travesía que le costó ir a comprarlo.- no sabes cuando trabajo costó. Imaginate, ayer tenía mucho papeleo, lo termine lo mas rápido que pude y salí buscarlo…pero la señorita de la tienda me dijo que…

- No…- murmuró, haciendo que Ichigo parara de hablar.- No lo quiero.

N..nani?.- tartamudeó Ichigo.- pero, estoy seguro de que te gustará…si quieres podemos ir a cambiarlo.

- Ie…- negó.- no quiero ese, ni ninguno otro tuyo.

- Que…pero.- dijo, sin poder creerse lo que estaba sucediendo.- pero…hija.

- No…ya no quieres estar conmigo.- dijo, mientras se contenía las lágrimas.- ni con mamá.

Si eso que estaba sucediendo era un sueño era mejor que se despertase en ese momento. Lo último que quería era que su hija creyera que ya no las quería.

- Rukia…- murmuró inconscientemente.- tu madre te ha dicho algo?.- preguntó.

- Mamá no tiene que decirme para que me diera cuenta de las cosas!.- le gritó, mientras tiraba la caja de regalo, haciendo que la cadenita de cristal se cayese.- Desde hace 10 años vivo rodeada de peleas a mis espaldas, y hubo suficiente tensión como para que no me diera cuenta!

Se arrepentía. Ahora mismo, si pudiera golpearse a sí mismo lo haría.

- Yo…no quería…- trataba de decir a su hija.

- No…ya no quiero vivir en nuestra casa. Solo me trae recuerdos…-dijo sollozando.- RECUERDOS QUE NO REGRESARAN!!!

- Hija…- susurró una voz a las espaldas de padre e hija.

- Rukia…- volvió a murmurar.- que…que haces aquí?

- Acabo de regresar…la misión se retrasó.- le respondió, sin mirarle.- perdón, Senna…yo sé que.- trató de abrazarla, pero ésta se alejó de ambos.

- Tsk…quien sabe que le dijiste y se enfadó conmigo…- le reprochó dolido el pelinaranja.

- Yo? Decirle?.- contestó enojada a sobremanera.- Creo que tu con tu poco tacto ha hecho eso.

- Oi Rukia, no comiences por que no estoy de humor para aguantarte.- amenazó el Taichou.

- Ja…aguantarme? Yo creo que durante mucho tiempo la que te aguanta soy yo.- respondió.

- Enana…-

- Idiota…-

- Perra…-

- Imbecil…-

- Tonta…-

- Inútil…-

- YA BASTA!!!.- gritó Senna, muy dolida por lo que acababa de presenciar.- Todos estos años…todos, se han estado peleando de esta manera…y miren, acaban de hacerlo de nuevo. Solo se ven y pasa esto. – comenzó a temblar un poco, mientras lágrimas caían al suelo.- Así que se han estado evitando por años, casi no están en casa por que no quieren verse…y saben quien está en casa todos los días?.- les miró, haciendo que sus padres abrieran los ojos desmedidamente, ya que sabían la respuesta.- Yo…yo he estado esperando a que quizá, en cualquier momento llegarían y cenaríamos juntos…, si estaban de humor hablaríamos de cómo fue nuestro día y quizá, comeríamos pay de fresas…como antes.

- Hija, yo…- trató de decir Rukia, mientras sus ojos se tornaban cristalinos.

- Ie Kachan…- dijo, moviendo la cabeza negativamente.- yo lo comprendo…los problemas de los adultos son complicados. Siempre, Byakuya chichan ha dicho eso…pero no lo pienso así.- hizo una pausa, y se secó las lágrimas.- los adultos se convierten en personas egoístas.

- Senna.- le habló Ichigo, con el corazón apretado.- entendemos que hemos hecho mal, pero no es tarde…

- Iré a vivir a casa de Byakuya-chichan.-

- Nani!! Senna…no hagas eso.- preocupada, y al borde del llanto, Rukia le dijo a su hija.

- Ah..hija, quédate en casa.- dijo estando de acuerdo con su esposa.

Lo siento…papá.- miró a Ichigo Kurosaki.- mamá.- hizo lo mismo con Rukia Kuchiki.- iré a empacar.

Salió a pausadamente del despacho del Capitan de la Division 13, y cuando ya se había perdido entre la oscuridad de la noche, Rukia calló de rodillas…llorando.


Era muy tarde en la mansión Kuchiki y la servidumbre se encontraba durmiendo a estas horas de la noche. Sin embargo, en la casa principal, una luz aún se mantenía encendida.

- Hisana…mi amor.- murmuró la suavemente Kuchiki Byakuya, casi como si la foto en el centro del mueble pudiera escucharle.- tengo un mal presentimiento.


De camino a lo que quizá ya no podría llamarle "casa" las imágenes de todos los buenos recuerdos inundaron su mente.

Cuando los tres salían a un día de campo y terminaban jugando a lo que papá llamaba "Guerra de comida", o cuando hacía algo malo pero al final no le regañaban. O cuando…veía que sus padres se besaran.

- Hace ya mucho de todo eso…- dejó escapar de sus labios.

Sí, cada vez que miraba aquello se sentía como si estuviera viendo un manga shoujo en sus mismos padres. Tan atentos, cariñosos…tan enamorados.

Si tan solo pudiera verlos una vez mas así, tal vez verlos cuando eran novios. Le corroía tanta curiosidad…pero, bueno, eso debió de haber sucedido hace muchos años, muchos años antes de que ella naciera.


Calló de rodillas y sin poder contenerse mas, cubrió sus ojos con ambas manos y comenzó a llorar.
Ahora sí, era una mala madre. Pensó mas en sus problemas con Ichigo que en su propia hija…se hubiera sobrepuesto, hubiera sido mas fuerte y tal vez…no, no existía el "hubiera". La realidad era que su familia estaba rota irremediablemente. Su hija no los quería ver, e Ichigo…bueno, sigue siendo Ichigo.

Si tan solo pudiese regresar el tiempo…

- Oi…Rukia.- sorprendido de ver a aquella mujer que tan bien conocía en ese estado.- Rukia…por favor, no estés así.- suplicó, mientras se ponía de cuclillas.

- Bakamono…¿Es que no sientes lo que está pasando?.- dijo, mientras su llanto se hacía mas fuerte.-

- Ah…lo siento.- contestó, haciendo caso a sus impulsos y abrazándola.- perdóname.

- Ichigo.- le abrazó con fuerza, como hacía tanto tiempo quería hacerlo.


Entre tantos pensamientos llegó a su alcoba.

Abrió el cajón de su cómoda y comenzó a sacar ropa.

La acomodó y de su closet sacó una maleta. La abrió y comenzó a acomodar su ropa ya doblada. Metió todo lo necesario y hasta el final tomó a Chappy (algo muy necesario, sin ese peluche no se puede dormir) su gigai comprimido (que ahora venía en una pastilla) y algunas almas modificadas. Mejor era prevenir, tal vez pasaría una temporada con Isshin-chichan.

- Vaya.- volvió a recordar.- tengo mucha curiosidad!

Lo mas probable era que se le haya atrofiado el cerebro: si no se le podía quitar la imagen de sus padres enamorados significaba que algo andaba mal…o no.

Una idea se apoderó de ella. No era tan descabellada.

Escribió una nota al cabo de 10 minutos y le dejó justo encima de su futon. Tomó su zampaktou que descansaba junto al mueble de la lámpara; la desenfundó y cerró los ojos.

- Light.-

- Senna-san…hola.-

- Light, haremos eso "eso".-

- Senna-san podría no regresar jamás aquí.-

- Ah…-respondió, sabiendo de antemano a que se enfrentaba.-pero, es mejor que vivir sin una familia.

Un báculo apareció en las manos de Senna, y sus ojos cambiaron de color a un blanco nieve.


- Eh, Momo.- llamó un apuesto joven tumbado en el futon.- quieres por favor…-se contuvo, estaba realmente enojado.- quieres por favor ya dormirte? Mañana me levantaré muy temprano y van días que no puedo descansar bien.

- Mou…- rió divertida, mientras un rubor se aparecía en sus mejillas.- pero ayer no dijiste eso.- si hacía lo que tenía pensando, sería como la cereza del pastel.-…Toushiro.

Rodó por el futon, dejando a entrever su revuelto y largo cabello blanco. Ya era un adulto, pero Hinamori Momo conservaba su efecto en el.
Hinamori rió, realmente divertida por la reacción del Taichou. Quizá ahora era mas alto que ella y tenía que alzar la cabeza para verle, pero tenía la satisfacción de dejarlo mudo.

- No te rías!.- Demandó Hitsugaya.- me las pagarás!.- la jaló hacia el futon y comenzó a hacerle cosquillas haciendo que la mujer se retorciera de risa.

De pronto, ambos se detuvieron en seco y sintieron el cuerpo pesado. Ese reiatsu tan grande, tan grande que incluso a ellos les hacía postrarse ante el, no lo habían sentido antes y ahora seguramente no eran los únicos en caer en cuenta.


Dejó caer el vaso en donde tomaba un poco de agua. Sus rojos cabellos, que ahora estaban sueltos cubrían su expresión de asombro.

Cuanto antes debía saber que estaba ocurriendo¿Acaso serían intrusos dentro del Sereitei? Trató de moverse, pero no pudo.


Lo conocía bien, y aunque había sentido un poco de ello antes, era casi como si fuera otro.

Kuchiki Byakuya estaba postrado en el suelo de su habitación, a duras penas tratando de mover una mano. No quería imaginar que es lo que estaría haciendo, pero no le daba buena espina.

A decir verdad…estaba mas que preocupado por ella.


Apenas acababa de desaparecer.

¿Cómo, de la nada, pudo desaparecer un Reiatsu así?

Se separó del pecho de Ichigo, consternada por lo que acababa de suceder. Incluso el Capitán considerado como más fuerte de la Soul Society, quedo unos segundos bajo la influencia de aquella poderosa presencia.

- Oi Rukia.- dijo, sin vacilar.- debemos ir a casa.

- Nani…Ichigo, seguramente nos pedirán que investiguemos esto.- respondió la morena.

- En ese caso comenzaremos en casa.- dijo, dando punto final a la conversación y que los dos desaparecieron.

Nunca se le había hecho un camino tan largo como el de ahora. Quería creer que no era cierto lo que sus suposiciones le daban a entrever, pero era casi imposible…

-Nii-sama!.- gritó Rukia, al ver a Byakuya en la entrada a la residencia Kurosaki.

Oh, y ver ahí a Kuchiki Byakuya tampoco era buena señal.

- Al menos esto les hizo juntarse.- serio como siempre, les dijo.

Entraron y Rukia se fue directamente al cuarto de su hija, con la esperanza de encontrarla ahí y ver si se encontraba bien. Con una sonrisa, tiro de la puerta corrediza para encontrarse con una habitación completamente vacía.

El corazón le dio un vuelco, pero decidió calmarse y recorrer la habitación. Abrió los cajones de la cómoda y estaba casi sin ropa. Chappy no se veía encima del futon doblado.

Se acercó, y desanimada se sentó encima de éste. Algo raro sintió debajo de ella, así que se puso de pie y lo pudo ver de qué se trataba.

Un sobre. Lo abrió, sintiendo que en cualquier momento desfallecería al ver la letra de Senna.

Unos segundos pasaron, y pasaron…se convirtieron en minutos. Minutos en los cuales Rukia no pudo articular palabra, hasta que un sollozo que quería salir emergió de su garganta. Sonoro, haciendo que rápidamente los dos Capitanes se dirigieran al mismo lugar.

- Rukia…Rukia!!.- llamó asustado Ichigo.- que sucede?! Dime!

- Ella…se fue y no regresará.- débil y con mucho esfuerzo logró decir la pelinegra.- lo leí…

- Imposible!.- gruñó Ichigo, tomando la carta que momentos antes sostenía su esposa.

He decidido irme muy lejos y no podré regresar.

Ya no tendrán que pensar en nadie más, así que descuiden.

Estaré bien, iré en busca de lo que era mi familia y del por qué estoy en este universo.

A pesar de todos estos años, siempre los querré.

Díganle a Byakuya-chichan que le extrañaré muchísimo.

Senna.

- Tal y como había pensando.- dijo Byakuya, con un tono de voz diferente. Parecía preocupado.- ese reiatsu era de Senna.

- Ie…no puede ser.- dijo Rukia, mirando sorprendida a su hermano.-

- Sabemos que Senna es fuerte pero…- trató de decir el pelinaranja.

- No, no lo saben.- dijo, mientras volteaba a verlos con enojo a ambos.- …bakamonos.- reprendiéndolos, dijo.- han pasado tanto tiempo en sus cosas que ni siquiera conocen a su propia hija.

Ambos sabían que era cierto. Senna-chan siempre fue una niña muy fuerte en todos los aspectos, así que pensaron que no le afectaría el distanciamiento. Sin embargo, se equivocaron.

- Traté de hacerle comprender de que era complicado.- completo.- cuando en realidad están así por tonterías. ¿Qué es lo que querían¿Que no se diera cuenta?.

- Ie…solo no queríamos que sufra.- contestó Rukia.-

- Felicidades entonces.- respondió, irónico, haciendo que ambos bajaran la mirada como niños regañados.- lograron exactamente lo contrario, y ahora, ha desaparecido.- concluyó con amargura, para después arrebatarle la nota a Ichigo e irse, dejándolos completamente solos…en su casa, donde ahora un vacío se apoderaba de ellos.


Hola! Pues es mi primer fic de bleach, y la verdad, es casi un Universo alterno, ya que utilize a un personaje de Memories of Nobody (Senna). Desde que la vi pensé que pod´ría ser hija de Ichigo y Rukia (se parece a ambos), asi que, cree esta historia que espero que les guste.

Déjenme un Review, por favor. Motivan a escribir mas y mejor para ustedes.

Hasta la próxima!!