Ukitake corría por los pasillos de la gran biblioteca. Despertó con una corazonada al recordar lo que leyó hacía unos meses en los informes del Sereitei. Si le hubieran informado de la desaparición de Senna-chan…quizá incluso ya pudieron haber avanzado algo en su búsqueda.

Cogió su móvil y apretó un botón. De nuevo apagado.


De improvisto como últimamente, la llegó a ver y se le quedó observando por un momento. Sabía lo que quería…ambos deseaban lo mismo.

Los ojos de Ichigo brillan de deseo. Se acercó sin despegar la mirada en aquella delgada silueta. Posesivo, la estrechó entre sus fuertes brazos.

- Ayer se te olvidaron unos papeles.- le dijo con una sonrisa irónica.- hoy a que se debe la visita tan temprano….Taichou.- completó, con voz seductora.

- Baka! Se me olvidó hacer algo muy importante esta mañana.- la alzó agil, y la depositó en el futón que, dada la hora, aún estaba en el suelo de la habitación.

- Ah, si?.- algo incrédula, le preguntó abriendo sus ojos violetas.- que cosa?

- Hacerte el amor como loco.- dijo, en un suspiro de sus labios entreabiertos.

- Ichigo…- se le escapó. Sentía la piel erizada, totalmente. Con sus sentimientos a flor de piel, sintió como el tacto de él le quemaba.

Sintió como el pecho musculoso de Ichigo se oprimía contra el suyo y su rostro varonil se acercaba, tomando presos sus labios en un desesperado roce. Se aferró a él, rodeando sus brazos en el cuello al sentirse envuelta en ese excitante juego de lenguas al que jugaban como dos niños.

- Eres perfecta…siempre lo has sido.- en un suspiro ronco escuchó decirle, justo momentos después de haber roto el beso para tomar algo de aire.- mi enana.

Lo adoraba, todo ese tiempo lo seguía haciendo. Y pensar que estuvo a punto de perderlo. Ahora creía que no le importaban las mentiras, y aunque estaba casi segura de la doble vida de su esposo, quizá…era mejor así, conformarse con un poco de amor. Un pedazo de Ichigo para ella.

Su cabello largo y negro como la noche yacía esparcido por las blancas sabanas y alrededor de su yukata. Vio como las grandes manos de él se acercaban a ellos para acomodarlos…pero no se esperó el movimiento siguiente, ya que con hábil maestría deshizo el nudo de la prenda, sintiéndose expuesta y a la merced de Ichigo.

- Desesperado.- susurró, reprochándole su falta de paciencia en ese juego de dos.

- Ah…-aceptó el pelinaranja.

Atenta miró como el mismo desataba el nudo de su Yukata, pero por las impaciencias no pudo quitársela por completo…le miraba absorto, como si de ella emanara un extraño hechizo que le dejaba en su completo control la voluntad y razón de Kurosaki Ichigo.

Se hundió en su pálida piel, recorriendo cada centímetro de aquel delicado cuerpo. La hacía gozar, y sentía que en cualquier momento llegaría al clímax, para sentir como su energía espiritual oscilaba, como las olas del mar.

De un momento a otro, sintió como su esposo se acomodaba entre sus caderas, haciéndola aferrarse a la espalda musculosa y sentir rápidamente que él permanecía semi-desnudo. Tomó una gran bocanada de aire al sentirlo adentrarse en ella.

- Oi, Ichigo…-le llamó.- despierta.

Abrió pesadamente los ojos, para encontrarla justo a su lado. No le estaba mirando, al contrario, veía para otro lado de la habitación, y pudo percibir ese aire que sintió al principio de tantas peleas: dolor.

- Que sucede?.- preguntó, preocupado. Se sentó en el futon cerca de ella.

- Solo te has quedado dormido.- dijo, con algo raro en su voz.-

- Baka, obvio que me quedé dormido.- le dijo, obviando lo que había sucedido.- pero no me refería a eso cuando te pregunté.

- Entonces?.- volteo a verlo.

Esa mirada podía reconocerla. Incluso antes de estar juntos y saber lo que sentía por el, Ichigo reconocía la mirada de dolor en el rostro de Rukia.

- A ti te pasa algo.- aseguró, tomándola del mentón para que le viera a los ojos.

- No es cierto.- negó, algo cortante mientras le apartaba la mano.

- Tsk…Rukia, si quieres engañar a alguien es mejor que le digas eso a otra persona.- le dijo con dureza.- por que yo no me la creo.

- Sólo respondió.- no hay nada de malo en eso.

- Si lo hay!.- imperó Ichigo.- mira como te pone "recordar esas cosas"

- Sabes?…hace rato, estaba pensando que no me importa que me hayas mentido.- le dijo, mientras contenía un sollozo en su garganta…pero las lágrimas, tan tercas como siempre, salieron de sus valientes ojos.-

- Pero que di…-

- …tampoco…tampoco el hecho de que tengas otra familia en el mundo humano. De todas formas, desde el principio así debió ser.- se detuvo un momento, tratando de detener las lágrimas que emergían de sus ojos.- tu perteneces ahí, tu futuro estaba ahí también.

- Como puedes decir eso?.- indignado, le dijo el pelinarajna.- Senna y tu…

- Senna y yo hemos sido felices.- respondió.- Yo fui feliz todos estos años, y lo soy más ahora, por que soy conciente de que….te amo, y estoy satisfecha con el pedazo que tengo de ti.

- Pero que demonios dices?.- enfadado, indignado y sin poder creerse lo que le acababa de decir.- que caraj…-se detuvo en seco.

Él sabía que así comenzaban todas las peleas de antes, y eso era algo que no dejaría que sucediese de nuevo. Tenía que calmarse, pero eso no sería en este momento. Hablaría con ella en otro momento…si, eso haría.

Sintió una ligera vibración en algún lugar del futón. Alzó la mirada y pasó fugazmente por la de su esposa…no era nada alentador lo que veía. Cuando el enojo parecía regresar, sintió de nuevo la vibración, y comenzó a hurgar entre el futon.

Llegó hasta donde su uniforme de Shinigami yacía desparramado y arrugado, y en uno de los bolsillos encontró lo que causaba eso: el móvil.

Lo tomó, y antes de contestarlo miró la cara de Rukia, que reflejaba en ese momento incomodidad.

Ella siempre odiaba cuando los interrumpían en medio de algo, y más cuando hablaban de algo importante para ellos…

- Que es?.- frunciendo el ceño y de mala gana contestó, pero cambió la expresión de inmediato.- Ah, Ukitake-san…..lo siento, estaba en medio de algo.- dijo, pareciendo excusarse de algo.- que? Ha descubierto algo?.- se puso de pie, sorprendido.- si, enseguida voy.- casi colgaba, cuando escuchó algo que al parecer no lo dejaba muy tranquilo.- si, también irá.

Colgó, y a pesar de seguir enojado, se sentía mejor.

- Vístete.- le dijo casi como una orden a su esposa.- tenemos que salir.

- Qué dijo Ukitake-san?.- preguntó, ignorando la orden.

Encontró algo sobre Senna…-contestó, y volvió a fruncir el ceño.- Date prisa.


Kuchiki Byakuya estaba ahí desde hacía casi cuatro horas. Cuatro largas horas, que se las cobraría a Kurosaki ya que su hermana no sería tan impuntual.

Ukitake, el Ex capitan de la 13ª División le llamó a su residencia muy temprano en la mañana, para informarle de cierto descubrimiento sobre el paradero de su amada sobrina y lo mas rápido posible salió a su encuentro en la Gran Biblioteca del Sereitei, de la cual ahora se hacía cargo Ukitake.

Un año había pasado, un año muy duro para la cabeza de la familia Kuchiki. Y la peor temporada estaba aún por venir: el aniversario luctuoso de Hisana y la fecha en que desapareció su sobrina, ambos no muy lejos uno del otro. La única persona que amó y a la única persona que quería como una hija…ambas se desvanecieron.

Rukia es un gran apoyo, y sus palabras le servían de consuelo…ojala esas mismas palabras hicieran que alguna de ellas regresase.

- Nii-san.- escuchó decir a sus espaldas y volteó para mirar de reojo.

- Tu…tu que haces aquí?.- preguntó el pelinarajna con clara expresión de asco.

- Lo mismo que ustedes ahora, pero…-se detuvo un momento.- llevó cuatro horas esperando a que llegaran.

- Ah…etto…bueno.- tartamudeó Rukia, con la cara colorada.-estabamos haciendo otras cosas.

- A este paso se reproducirán como conejos.- les dijo Byakuya.

- Noble de mierda…-susurró Ichigo.

- Ichigo-san, Rukia.- llamó Ukitake algo sorprendido de que al fin hayan llegado.- bueno, ya que ya no es tan temprano como yo creí que sería.- rió un poco, por el nerviosismo.- vengan, iremos a donde se encuentran los demás.

- Estoy ansioso por comenzar la busqueda.- dijo Ichigo.

- Eh, Ukitake-san.- le llamó Rukia, haciendolo voltear a verla.- hay algo que no entiendo. Por que donde se encuentran los "demàs"?.

- Ah, bueno…verás.-

- Y que se supone que hacen todos ellos aquí??.- preguntó Ichigo boquiabierto.

- Kurotsuchi se dio cuenta de que estaba investigando por mi cuenta y…-dijo el peliblanco, pero fue interrumpido por Mayuri.

- Quise preguntarle que hacía, pero como se mostró con tanto misterio…decidí investigar también, la extraña desaparición de Kurosaki-dono y también le haré unos cuantos estudios cuando la encontremos, si me lo permiten.

- No le pondrás ninguno de tus feos dedos encima.- gruñó Ichigo

- Por eso preguntaba.- afirmó Mayuri mientras reia irónico.

- Tsk…-gruñó de nuevo, y dejó de ver el rostro de ese monstruo.- Y que hay de Toushiro…

- Deja de preguntar.- le ordenó Toushiro, que ahora era tan alto como él.- no deberías cuestionar las razones de la gente cuando te ayudan.

- Pero, ustedes tienen tantas cosas que hacer.- Rukia, muerta de vergüenza dijo.- como para ocuparse de algo que…en realidad, no tiene que ver con ustedes.

- Baka, baka.- dijo la voz de Renji, mientras éste le daba unas palmadas en la cabeza.- no seas tan testaruda, ya hemos dicho que vamos a ayudarles.

Observó a todos, y supo la razón por la que los estaban ayudando. Todos los que estaban en esa habitación obscura les tenían aprecio y querían, de una u otra forma, a Senna.

- Gracias a todos.- dijo Rukia, mientras ganas de llorar le invadían. Sintió el abrazo de Ichigo, haciéndole saber que al igual que ella estaba muy emocionado por el gesto de todos ellos.

- Después de este momento lleno de fraternidad, podemos comenzar?.- preguntó insistente Byakuya, dejando a entrever un poco de su preocupación.

- Esto es lo que sucede.- comenzó Ukitake, quien no quería una pelea en ese lugar.- En los registros del Sereitei, Gotei 13 y la Cámara 46 (que me costó mucho esfuerzo poder obtener, por cierto) encontré inconsistencias.

Jyuushirou se acercó al escritorio frente a él, y de un cajón, con sumo cuidado extrajo un sobre.

- Hace 64 años al parecer precedí el intento de captura de un Shinigami.- dijo Ukitake.- la razón fue que no se tenían registros de ella en la Academia Kidoh, las fuerzas especiales, mucho menos en el Gotei 13.

Con cuidado abrió el sobre y releyó su contenido. Todavía no se lo podía creer y estaba a punto de decírselos a todos ellos.

- Ukitake-san.- habló por fin el pelinaranja, que aunque trataba de comprender no sabía por que podría estar relacionado con su hija.- y eso…que tiene que ver con Senna?

- Eh…casi llego a eso.- con una pequeña risita, le respondió Ukitake mientras se limpia una gotita de sudor que le escurría de la frente.

- Desesperado.- murmulló Rukia, dandole un codazo en las costillas a su fuerte esposo.

- Lo que me inquieta es que... no recuerdo nada de ese incidente.- dijo, dejando a los presentes confundidos.- ni de estar enterado de un asunto como ese.

- Pero, eso no puede ser.- habló Toshirou, mientras meditaba aún.- si fuiste el que precedió la captura, debiste escribir el informe.

- Lo escribí.- afirmó Ukitake.- mi letra y firma están en ellos. El Shinigami fue localizado en la región de Karakura, tuvo contacto con mi subordinada Kuchiki Rukia y con el Shinigami Sustituto en esa época, Kurosaki Ichigo. El informe de Rukia dice que el Shinigami respondía al nombre de Senna…-

Observó la reacción de Rukia. Si a él le cayó como un balde de agua fría, imaginaba que para la morena sería peor.

- Pero…pero.- trataba de decir Rukia.- yo…yo lo recordaría. Recordaría haber visto a Senna…

- Temo que todos los que estamos aquí la vimos.- dijo Ukitake, mientras le extendía el informe a Ichigo.

Nombre del sujeto: Senna.

Zampaktou liberado: Mirokumaru

Forma: Báculo, único en su tipo.

Descripción corporal: Estatura media, cabello oscuro, ojos naranjas, tez media.

- Demo…-articuló Ichigo.- la Zampaktou de Senna no es…

- Claro que es esa, Capitán del 3º Escuadrón.- dijo una voz grave, incluso rasposa.- Yo que fui su maestro puedo afirmarlo.

- Yama-jii!.- exclamó Ukitake, sorprendido.

Ahora si que todo estaba extraño. Primero, los extraños acontecimientos de 64 años atrás, el gran parecido descriptivo de ese Shinigami a Senna y ahora…el Comandante del Gotei 13, en la misma habitación.

- Maestro?.- preguntó Hitsugaya, sobresaltado.

- ¿Creen que no tendría interés de enseñar a una joven que terminó en 2 años lo que a ustedes en 6?.- preguntó, Yamammoto Sou-Taichou, tomando asiento en la cómoda silla del Escritorio.-

- Sou-Taichou.- llamó Ukitake.- usted sabía de ésta reunión?

- Kurotsuchi se encargó de informarme.- dijo sin mas el anciano, haciendo que todos lanzaran miradas amenazantes a Mayuri.

- Pensé que sería de ayuda tener al Sou-Taichou aquí.- se escudó el científico.- dada la cercanía con la desaparecida.

- Ah…bueno, Ukitake-san, en que estabas?.- dijo Ichigo.

- Ese Zampaktou se encuentra en el Valle de los Alaridos, por lo que es imposible que se trate de la misma persona.- finalizó Ukitake.

- Ese es un gran error Jyushirou.- dijo severo el comandante capitán.- Kuchiki Taichou, por favor, explique lo que sucedió.

- Hai Sou-Tiachou.- aceptó Byakuya, para después dirigirse a los demás.- Kurosaki Senna, al hacerse alumna de Yammamoto Sou-Taichou debía tener un tutor que observara las clases. Al no estar disponibles los padres.- les miró, haciendo obviar su enojo con ambos.- me vi en la tarea de hacerme cargo de ella, como representante de una de sus familias, la Kuchiki. En una lección de tantas, expuso su reiatsu al cien porciento y como imán atrajo a una zampaktou desconocida, desde el Valle de los alaridos. Mirokumaru, como se manifestó así misma…se unió con la espada de Senna.

- Ninguno de los dos podemos explicarnos como sucedió.- se sinceró Yamamoto.- pero si sentimos el reiatsu de ella después de esa unión, y era exactamente igual al que nos dejó débiles a todos alrededor del Sereite hace un año.- tomó un poco de aire.- la legendaria Mirokumaru, que fue tragada siglos atrás en el Valle de los Alaridos tiene dueño…Kurosaki Senna.

Ichigo y Rukia se miraron. No sólo se perdieron 10 años de su hija, sino que también, de los momentos más importantes que dejarían marca en su futuro. Ninguno de los dos se imaginó que recibió clases del mismísimo Comandante Capitán del Gotei 13, ni mucho menos, que haya desarrollado tanto poder.

- Si nos basamos en todos esos eventos, podríamos asegurar que el Shinigami de 64 años atrás es la misma Kurosaki Senna.- afirmó Kurotsuchi Mayuri, mientras sacaba un aparato y lo dejaba caer en el suelo de la habitación.- Lo que debemos averiguar en este momento es ¿Cómo pudo llegar a ese punto del tiempo?.

Mayuri hizo, con ayuda de hologramas que emergían del aparato que colocó en el centro de la habitación, una gran exposición de cómo estaba compuesto el tiempo, y en cuantas dimensiones se divide la realidad. Explicó el por qué de la aparición de lo que los humanos llamaban "Poltergeits" , y en qué influían las dimensiones en éstos.

- Con ayuda de la información que me proporcionaron Kuchiki Byakuya y Yammamoto Sou-Taichou, puedo decir que Kurosaki Senna posee dos tipos de bankai en una misma Zampakoutou. Ambos como el día y la noche, juntos en un solo lugar.

- No entiendo.- dijo Ichigo, rascandose la cabeza.

- Ah, si…me olvidaba que ni siquiera estudiaste en la Academia Kidouh.- Mayuri dijo.- te explicaré: Mirokumaru posee el poder destructivo, que asemeja representativamente a la noche.

- Así que, el otro bankai es de luz.- dedujo Hitsugaya obviando lo que muchos ya sabían.

- Precisamente, un bankai llamado Light.- afirmó Byakuya.

- Si juntamos esas características en una sola Zampakutou, podemos crear un Poltergeist…es decir…-pronunció Mayuri, abriendo los ojos al sentir como se acercaba al punto clave del asunto.- abrir una puerta en alguna dimensión, incluso en la nuestra…pero, en otro punto temporal.

- Al grano!.-demandó el pelinaranja, que comenzaba a perder la tolerancia.- que carajos quieres decir?!.-preguntó Ichigo.

- Conciente o inconcientemente.- Kurotsuchi dijo, mientras se rascaba pensativo la barbilla.- Kurosaki Senna viajó al mundo de los humanos de 64 años atrás.

- Eh…?-musitó Rukia, mientras su rostro palidecía.

¿Qué tal si ya no podría regresar¿Qué tal si lo escrito en la nota fuera por que Senna sabía que no podría retornar con ellos…a su hogar? No, no podría soportarlo. Un torbellino se emociones la comenzaron a embargar. Su pequeña perdida…para siempre. Todo comenzaba a verse borroso, y sólo un pensamiento ocupaba su cabeza.

"Senna…Senna…"

- Tenemos que hallar una manera de abrir esa misma dimensión.- dijo por fin Abarai.

- Iluso.- masculló entre dientes el Capitán de la División de Investigaciones Tecnológicas.- eso es imposible.

- Cabrón!.- gruñó Ichigo, cual león furioso.- vas a encontrar una manera, no me importa como ni cuanto tiempo tardes!

Las voces, ahora gritos de una acalorada discusión, se alejaban lentamente. Todo se desvanecía. Sumida en pensamientos, en su propia oscuridad…sentía como se le iba el aliento, poco a poco…un sentimiento extraño…desesperante, surgía de su estómago y le comenzó a recorrer el cuerpo.

- Entonces…entonces.- la temblorosa voz de Kuchiki resonó, en un chillido poco usual.- se quedó atrapada en esa dimensión?!

Abarai que estaba a su lado volteo a mirarla, mientras presenciaba como la mujer temblaba y tomaba una mano suya con la otra, frotándolas para obtener un poco de tranquilidad.

- El…el Gotei 13…la mató!!.- gritó, desesperada.- Yo la maté! La entregué…

- Rukia!.- exclamó Abaraí, sosteniendola con fuerza.- tranquilizate!

- Ie!!! Sueltame!.- gritó, chillando.

- Ichigo!.- pidió auxilio al esposo de la morena, haciendo que la pelea con Kurotsuchi quedara olvidada.- está teniendo un…un…

- Senna!!! Senna!!.- chillaba entre sollozos, mientras se trataba de safar de Renji como pudiese.

Ichigo se acercó, tomándola con fuerza entre sus poderosos brazos. Rukia luchaba contra el, como si en su mente no estuviera en ese lugar.

- Rukia, reacciona!- desesperado, pidió Ichigo.- tranquilizate!

- Está teniendo un Ataque de nervios.- Byakuya se unió al forcejeo ayudando al pelinaranja.- necesita un calmante.

- Hitsugaya-Taichou.- llamó Yammamoto Sou-Taichou.- vaya por Unohana-Taichou de inmediato.

- Hai.- obedeció, y con un Shyumpo desapareció.

- La impresión debió ser demasiada para Kuchiki-dono.- observó el Sou-Taichou.-

- Rukia, tranquilízate!!!.- le gritó Ichigo.- estas conmigo.

- Yo la maté Ichigo…maté a Kaien-sama y a mi propia hija!.- los chillidos de ansiedad maceraban los oídos de Ichigo, mientras la morena se aferraba a él como si quisiera desgarrarle parte de su ropa.

- No es así Rukia y lo sabes!.- le gritó.

Quizá no había sido conveniente traer a Rukia a la reunión, si ya de por sí estaba inquieta desde antes…saber lo de hace un momento e hilar lo que posiblemente halla visto, o le haya pasado a Senna…ni siquiera para él, Kurosaki Ichigo, Capitán del 13ª escuadrón estaba siendo fácil.

"Tiene que existir aunque sea una manera…una manera de que esa misma dimensión se pueda abrir".- Ichigo se dijo a sus adentros.

En toda su memoria de Shinigami, incluso de Shinigami Sustituto solo había observado que una clase de individuos cruzaran dimensiones, en este caso, las cruzaban para llegar al Hueco Mundo: Los Arrancar. Quizá si alguno quedara con vida lo amenazaría, y lo llevaría a rastras a la Soul Society para ayudar…pero eso es imposible, los Arrancar fueron exterminados desde la batalla con Aizen, casi ya 70 años atrás. Aunque así fuere, el mismo traidor admitió que las habilidades de los Arrancar eran limitadas en cuanto a cruzar dimensiones y por eso no pudieron llegar a la Soul Society, por esa razón secuestraron a …

- Renji…-llamó al pelirrojo.

- Ah?.-

- Cuando llegue Unohana Taichou, quiero que cuides a Rukia y la lleves a casa.- pronunció, mientras fruncía el ceño.

- Que vas a hacer Ichigo?.- preguntó Renji, observando ese gesto tan peculiar de su amigo.

- Sólo hay una persona que puede ayudarnos.-

- Uh?.- preguntó sin entender Renji.- A que te re…

- Ya se ha calmado un poco.- pronunció la dulce voz de Unohana Taichou.- Kurosaki Taichou, por favor, recuéstela en el escritorio.

Y así lo hizo, aún ante las súplicas de su esposa que aún estaba nerviosa y ciertamente alterada, la recostó.

- Por favor, les pido que salgan de la habitación.- hablo paciente la capitana.

Salieron, todo aún acalorados por toda la información que recibieron…sin embargo, Ichigo comenzaba a buscar una forma de acelerar el proceso y así traer de vuelta a su hija.

- Oi, Ichigo.- llamó el pelirrojo.- a quien te referías allá adentro? Dudo que sea Unohana-taichou.

- No seas idiota!.- le gritó, enojado por la infantilada que acababa de decir.- no me refería a Unohana-taichou…me refería a Orihime Inoue.


Disculpen por la tardanza, he estado bastante ocupada con cosas de la escuela y ya saben… x.x he estado de arriba abajo.

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Hasta la próxima.