Sentimientos Pendientes…

Capítulo XIV: "Empezar de nuevo"

La joven suspiró al fin, dándose por vencida. Abrió sus enormes ojos castaños de golpe, y se rindió al insomnio que la aquejaba desde hacía más de dos semanas. Sus ojos recorrieron la habitación, asustados y observaron todo como si fuera la primera vez.

Definitivamente, Hermione Weasley se sentía como una niña pequeña; de todas formas no era para menos. Estaba acostada en su antigua cama, en la que solía ser la casa de sus padres en Oxfordshire, todo estaba en el mismo lugar en que lo había dejado aquel verano en que decidió acompañar a Harry en la búsqueda de los Horcruxes, todo en blanco y violeta, el mismo escritorio que ella usaba para estudiar en los veranos y que daba al antiguo jardín de tulipanes que su madre se empeñaba tanto en cuidar cuando estaba viva. Ahora estaba tapada con las cobijas hasta la nariz y observaba el cielo de la habitación, ya casi se sabía de memoria el numero de flores rosadas que su padre había pintado en el para las navidades de cuando ella tenía quince, aquel invierno en que había probado ser la peor esquiadora del mundo y había partido a pasar las fiestas con Los Weasley, cosas que su padre aceptó, pero ella supo que le había dolido bastante.

Ahora, todo estaba en silencio, como lo había estado durante los dos últimos años en que sus padres se habían ido para siempre. Casi podía recordar, las exactas palabras de Harry cuando le contó a Ron lo sucedido en el accidente camino a la convención de dentistas que se celebraba en York aquel año, y podía rememorar con exactitud el dolor agudo en su vientre cuando escuchó aquella conversación. Supo que sus padres había muerto en medio del embarazo de alto riesgo que la espera de Hugo había significado, lo peor de todo había sido pensar que no había compartido lo suficiente con ellos desde que había cumplido los once años.

Un nudo en la garganta quiso amenazarla con el llanto otra vez, al pensar en ellos y en que ya no estaban para tranquilizarla y decirle que todo estaba bien, por lo que se encontraba más sola que nunca.

Un rayo de sol ingresó entre las cortinas color violeta y eso le dio a entender que había sido otra noche sin pegar un solo ojo, otra noche pensando en cómo enfrentaría a todos, como tendría la cara de ver a Rose y a Hugo otra vez para solo decirles adiós, y en Ron… ¿Cómo decirle que ella era la peor madre y esposa y que se sentía un peligro para ellos?.

Se levantó de la cama y sucedió lo mismo que todas las mañanas.

Las lágrimas se agolparon con rapidez y dejó escapar el enésimo sollozo de la semana, el que desencadenó otro ataque de llanto y de recuerdos. No podría mirarlos a la cara nunca más, y mucho menos decirles que era mejor para ellos apartarse de ella, no podría dejar a sus niños, no podría dejar a Ron.

Pero fácilmente podría haberlo matado, y eso pensó…

- ¡¡Llévenlo al segundo piso, ahora!! – gritó una mujer morena - ¡¡rápido no puede respirar!! –

- ¡RON!... ¡RON! – gritó Hermione ronca de tanto llorar y gritar - ¡¡RON, DESPIERTA!!-

- ¡HERMIONE! – gritó Harry.

La castaña lo ignoró y siguió llamando a su marido, corría y gritaba descontrolada detrás de los medimagos que se apresuraban en medio del caos por los pasillos de San Mungo arrastrando la camilla en que Ron lucía con menos vida que un muerto. Mucha gente lloraba y gritaba, el ataque en Diagon Alley había sido de proporciones esta vez, y todo el hospital era un caos.

- ¡¡RON!! –

Hermione estaba tan fuera de sí que Harry se apresuró en tratar de alcanzarla pero ella había desarrollado una fuerza descomunal en medio de su histeria y logró zafarse de él y seguir gritando…

- ¡Hermione, por favor! – gimió Ginny con los ojos hinchados de tanto llorar - ¡él no puede escucharte! –

Hermione gritó más fuerte…

- ¡RON, DESPIERTA! –

En medio del caos que había en los pasillos y los muchos heridos que llegaban desde Diagon Alley Hermione, se abrió paso para seguir a Ron hasta al área restringida… Entonces, un alto y rubio medimago se paró delante de ella en seco y la atrapó…

- ¡No, no puede pasar! – exclamó

La chica le observó, en dos segundos, sus ojos castaños de inyectaron de ira y se descontroló…

- ¡¿Cómo que no puedo pasar?! – exclamó aterrorizada, al ver que la camilla de Ron se alejaba - ¡¡No, RON… por favor…. Tengo que ir con él, TENGO QUE IR CON Él!! – gritó, lloró y luchó contra el rubio - ¡¡NO!! –

Logró abrirse paso con violencia y se zafó del hombre para dirigirse hacia las enormes puertas de roble pintado en blanco, pero el brazo de Harry fue más rápido y la atrapó desde la cintura con rapidez.

- ¡Hermione basta! – rugió - ¡¡cálmate!! -

- ¡¡NO!! – gritó la joven luchando para zafarse del ojiverde - ¡¡RON… POR FAVOR!! –

- Hermione… - pidió Ginny con las manos en la boca y ahogando el llanto.

- ¡¡RON!! –

Harry luchó contra la chica y logró arrastrarla hacia la sala de espera, en medio del llanto de ella y sus gritos desesperados. Ginny le ayudó y entre ambos dirigieron a la descontrolada Hermione hacia uno de los sofás. Los gritos aminoraron, pero el llanto se incrementó.

- ¡¡Yo lo hice!! – gimió desesperada, con el rostro hundido en sus manos - ¡¡Yo lo maté… es mi culpa…!! –

El ojiverde se exasperó…

- ¡¡Suficiente Hermione!! –

Hermione aminoró los gritos, pero estos se volvieron sollozos descontrolados y fuertes. Ginny se acercó a ella de inmediato…

- ¿Hermione…? -

- tal vez sea mejor sedarla – sugirió uno de los medimagos que estaba ayudando a otra mujer, en medio del caos – ¡o póngala a dormir, ella también está herida… y está en pánico! -

Harry negó con la cabeza y se acercó a su mejor amiga con rapidez, la chica lloraba desconsolada, susurraba. Se agachó a su lado y ella tomó de inmediato las solapas de su túnica con más fuerza de la debida…

- Harry… - gimió – Ron, ayúdalo… - lloró -¡Ron, mi Ron… y-yo lo maté, yo…! – lucía fuera de sí - ¡¡yo lo maté!! -

- no… - se apresuró el esposo de Ginny - ¡claro que no! - quitó las lágrimas del rostro de ella con la mano suavemente y le sonrió – él no está muerto, Ron se pondrá bien ya verás…-

Hermione aminoró los sollozos de inmediato y le observó…

- ¿n-no… lo está? – farfulló - ¿Ron no está muerto? -

Ginny se sentó a su lado y rodeó el hombro de su cuñada con cariño…

- ¡claro que no Hermione! – anunció - ni él, ni Lavender lo están…- susurró, intercambió una mirada con su marido y su mirada se ensombreció un poco – ni tampoco Krum… -

Hermione se congeló. Observó el suelo de losa sin decir nada, pero en su mente todo comenzó a pasar como una película, y el recordar a Ron en el suelo, por su culpa, hizo que una ola de sollozos volviera con fuerza y la hiciera casi jadear en busca de aire, Harry no lo dudó un segundo y la estrechó con fuerza mientras su amiga enterraba su rostro en el pecho de él, adolorida, hasta que una voz llamó la atención de los tres…

- Señor Potter – Harry alzó el rostro, el hombre dudó al mirar a Ginny y a Hermione – podría hablar con usted un momento… -

Harry se apresuró y se levantó, en tanto, la pelirroja abrazó a la castaña con fuerza y acarició su cabello mientras la muchacha lloraba en silencio, sintiendo miedo de perder a Ron, pero sobretodo culpa por lo que había sucedido, cerró los ojos pero los abrió de golpe al escuchar la última frase del medimago.

- … lo siento, pero no sabemos cuándo despertará… -

Los golpes en la puerta fueron seguidos de inmediato, por la voz exasperada de Ginny y el bufido de la pelirroja.

- abre la puerta Hermione – exclamó desde el otro lado - que estás ahí… –

Hermione no se movió, revoleó los ojos y se abrazó a sí misma en el sofá. Cinco segundos después la voz de Ginny resonó otra vez.

- ¡bien, si así lo quieres…! – golpecitos en la manilla - ¡alohomora! -

La puerta hizo un leve clic y la figura esbelta, pelirroja y ahora molesta de Ginny Potter apareció en el umbral sosteniendo su varita. Sonrió con suficiencia al ver a su cuñada.

- tengo algunos trucos por si no lo sabías – dijo volviendo a guardarla en su capa.

Hermione no sonrió. Ignoró a su cuñada olímpicamente y volvió a observar la ventana sin decir nada; por su parte, Ginny recorrió el lugar con la mirada, soltó un bufido, todo estaba idéntico a como la había dejado anoche, la única diferencia era que ahora Hermione lucía horrible, pálida y ojerosa en el sofá y la noche anterior lucía horrible, pálida y ojerosa pero en la cama.

Ginny se quitó la capa y la dejó a un lado, entonces, se percató que la bandeja de comida estaba intacta en la mesita de noche.

- ¡Hermione…! – protestó - ¡…mamá me matará si sabe que no te he obligado comer, dijiste que comerías cuando me fuera, lo prometiste! –

Los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas otra vez y la observó. Abrió la boca y habló con voz ronca.

- la extraño demasiado… – susurró, la hermana de Ron la observó confundida – a mi mamá, la necesito… -

Ginny la observó en silencio, sin saber bien que decir, Hermione rompió en llanto nuevamente, por enésima vez en la semana y la joven esposa de Harry, se acercó hacia y ella y se sentó a su lado para acariciar el cabello de su cuñada.

- me imagino que debes sentir… - dijo con seriedad, Hermione se quito las lágrimas del rostro - cada vez que me siento mal o algo anda mal, acudo a la mía – sonrió – ella siempre sabe que hacer… - la esposa de Ron asintió con una sonrisa triste, Ginny aprovechó la oportunidad – ya sabes lo que se siente, no tener a tu mamá a tu lado, ahora imagina lo que Rose y Hugo están sintiendo, su mamá tampoco está con ellos ahora… -

Hermione se apartó y dejó de llorar en seco. Se levantó del sofá y se alejó un poco.

- ¡la diferencia es que Hugo y Rose tienen una horrible madre…! – espetó - ¡que fue tan estúpida para confiar en quien no debía, que casi mata a su padre y que fue tan ciega que por poco deja que los maten a ellos! –

Ginny se levantó de inmediato…

- ¡Eso no es verdad! – se apresuró - ¡tú no…! -

- ¡¡sí lo es!! – la interrumpió la castaña con fuerza y tratando de desahogarse - ¡¡lo sabes… Ron me lo dijo todo el tiempo, todo el tiempo me lo advirtió, Harry también lo sospechaba, pero yo fui la ciega y no vi lo que sucedía delante de mis ojos…!! – se sentó con fuerza otra vez - ¡¡todo el tiempo, fue Viktor, todo el tiempo estuvo ahí… ¿te das cuenta en cuanto peligro estuvo Hugo?... ¡y yo lo defendí! – gimió - ¡yo siempre lo defendí, a pesar de todo lo que decía Ron… yo defendí a Viktor…! – negó con la cabeza – mira como vinimos a terminar… mira donde está Ron, por mi culpa! – agregó apenada - mis hijos están mejor lejos de mí… –

- ¡¡claro que no!! – se apresuró Ginny pasmada - ¡¡Rosie y Hugo te extrañan muchísimo, te necesitan!… - añadió - ¡por supuesto que ellos no saben nada de lo sucedido, creen que estás fuera de la ciudad, mucho menos saben que quieres alejarte de ellos…! –

- eso solo lo sabes tú, Ginny… -

- ¡…de acuerdo, pero de igual forma los niños te echan de menos y están contando los días para volver a verte! - continuó más tranquila – ¡bueno y Ron…! – paró en seco y agregó - ¡Ron también te extraña Hermione! –

Hermione alzó el rostro en un santiamén y se volvió hacia el de la pelirroja.

- ¿Ron? – Hermione puso tal cara de sorpresa que por un momento olvidaron el tema de conversación, el rostro de la castaña pareció iluminarse un poco - ¿Ron ha despertado? –

- anoche… - afirmó Ginny con una sonrisa de oreja a oreja – cuando te dejé y pasé a verle, estaba despierto, confundido aun y preguntando por ti como loco… -

Hermione se sonrojó, la esposa de Harry continuó….

- Harry me contó que Ron había despertado tan solo unos minutos antes de que yo llegará, y que cuando lo hizo, solo gritaba tu nombre desesperadamente… Harry estaba aterrado, jamás había visto a Ron de esa forma – Hermione imaginó la escena, no era muy difícil, Ron llevaba años teniendo pesadillas, oyó a Ginny proseguir - …creo que despertó pensando que aun estabas en… - titubeó un poco – …ya sabes… en La casa de los gritos… - continuó – ¡pasaron unos minutos en que mamá y Harry lograron calmarlo y le explicaron la situación! –

- … pero, ¿está bien? – inquirió Hermione, ansiosa - ¿No tiene nada… él está bien…? –

- ¡En perfectas condiciones…! - afirmó Ginny con una sonrisa aliviada – ¡ya sabes, su brazo no está mejorando como debería, las pociones no están surgiendo el efecto esperado, pero ya está mejor… ya te conté de eso… - sonrió otra vez - ¡en todo lo demás está bien, solo ansioso por verte y por…!- se calló en seco

Se quedó callada y se mordió el labio…

- ¿Qué Gin? – apremió Hermione - ¿y qué? –

El rostro de la pelirroja se ensombreció un poco…

- Ron estaba descontrolado cuando tuvo noción de las cosas, estaba dispuesto a matar a Krum, quería a toda costa ir a buscarlo y… - titubeó, Hermione no dijo nada, Ginny continuó – ya sabes que Harry jamás lo permitiría, él está con él, pero Ron no le perdonó fácilmente a tu amigo de Bulgaria el que haya tratado de hacerle daño a los niños y de casi matarte a ti…-

- ¡pero él está herido…! -

Ginny se encogió de hombros.,

- ya sabes cómo es Ron, Hermione – susurró la joven con calma – a él no le importa nada el haber estado dos semanas inconsciente en una cama, ni que su brazo no esté sanando apropiadamente, si es que tu seguridad o la de Rosie y Hugo se ven debilitadas, a Ron solo le importa que tú y los niños estén bien – comentó – y el cree que cualquiera que trate de hacerles daños debe… - no terminó.

Silencio.

Los ojos de la castaña se llenaron de lágrimas una vez más, pero esta vez el sentimiento era distinto. Sentía que su pecho se había apretado de amor por él. No se dio cuenta como, pero estaba tan emocionada que los sollozos se habían vuelto estridentes, sin embargo una sonrisa se plasmó en su rostro. Ginny le miraba asustada desde el otro lado de la cama…

- ¿Hermione estás bien? –

La aludida asintió. La sonrisa vaciló, físicamente estaba bien, gracias a Ron, pero emocionalmente no lo estaba. Estaba segura que amaba de tal manera a Ron y a los niños que si era necesario apartarse de ellos para que estuvieran bien y seguros lo haría, no cometería nuevamente el mismo error, si iba a ser ciega y confiada, no volvería a arriesgarlos, y jamás involucraría a otros en ellos… volvió a recordar…

- Lavender está despierta –

Fue lo único que dijo Harry.

A pesar de que sentía que sus ojos castaños estaban somnolientos, sus párpados pesados y que su cuerpo dolía como nunca en la vida, logró asentir y se levantó del sofá situado en la sala de espera. Molly le sonrió desde el otro lado de la habitación, pero Hermione no pudo devolverle la sonrisa. Salió de la sala con cautela y caminó por el blanco e inmaculado pasillo del segundo piso hacia la última habitación del lado derecho. Ingresó titubeante, sin sabes cómo reaccionar; su ex compañera yacía en la última cama, aun tenía un feo golpe debajo del labio y llevaba un vendaje blanco y grueso alrededor de su cabeza.

Hermione se sintió la peor persona del mundo al verla. Lavender no debía estar allí, todo era su culpa.

La castaña la había escuchado y se volteó al sentirla entrar…

- Hermione… - sonrió levemente – acércate… -

La castaña de cabello rizado lo hizo, lentamente, pero lo hizo. Se miraron por unos segundos hasta que la madre de Alyssa rompió el silencio y sonrió con transparencia.

- me alegro que estés bien… - agregó – …de verdad… Ron se habría vuelto loco si algo te hubiese sucedido. –

Hermione no pudo evitarlo. No sabía que decir, Lavender no tenía nada que ver y era ella la que estaba en una cama, y dos días atrás por poco la había matado a ella también.

- perdóname Lavender… - susurró sin sonreír - por favor perdóname, por un momento creí que… de verdad creí que tú… –

No pudo terminar.

- sí… - suspiró la joven de ojos azules sonriendo sombríamente – por un momento también lo creí… – Ambas sabían a lo que se referían, Lavender continuó –… cuando Krum quiso matarme, creí que lo lograría… por suerte Ron me sacó del camino – observó a la madre de Hugo y Rose rápidamente - pero por un momento desee que no lo hubiese hecho, sabes… -

Hermione no dijo nada, el horror se plasmó en sus ojos y Lavender continuó…

- todo esto me hizo pensar en que no tengo mucho, Hermione – explicó, observó hacia el otro lado como si se hubiese perdido en los recuerdos – quise a Ron demasiado, era una niña, ¡me obsesioné con él en aquellos años!... y eso me hizo amarle – sonrió con amargura y la observó - jamás me correspondió, era obvio- Hermione abrió la boca para hablar pero su ex compañera la cortó – …cuando Krum me apuntó con la varita, vi toda mi vida frente a mis ojos y me di cuenta que no tengo mucho, que nadie me ha querido como te han querido a ti Hermione, nunca nadie ha estado dispuesto a dar la vida por mí de tal forma, de salvarme, de cuidarme a costa de su propia vida… eres afortunada y no puedo negar que te envidio por eso –

Hermione quiso hablar…

- ¡no me malinterpretes! – exclamó Lavender rápido, sonrió - ¡a pesar de todo, es envidia de la buena! –

Ambas sonrieron con lágrimas en los ojos, Lavender continuó…

- por un momento desee que ni tú, aquella vez en Hogwarts, ni Ron en La casa de los gritos me hubiesen salvado… pensé que tal vez la vida que tenía era prestada y que ya debía devolverla, que no debía vivirla de esta forma, vacía, sin nadie que me cuidara, que me protegiera y que estuviera dispuesto a todo por mí… no quería vivir así… -

Suspiró…

- Hasta que pensé en Aly… - sonrió como solo una madre podía sonreír - ¡No podía dejarla! – exclamó - ¡y di gracias que Ron me hubiese empujado antes de caer en la inconsciencia, Alyssa me necesita, me di cuenta, que tal vez no era yo la que debía ser protegida, cuidada y amada… que era yo la que debía proteger, cuidar y amar… soy lo único que tiene y por eso le agradeceré a Ron cada día de mi vida por no dejarme morir…-

Hermione no contestó. Se sintió la peor madre de todas.

- eres afortunada Hermione, más de lo que crees – continuó Lavender – tu proteges y amas a tus niños con todo tu ser, pero también lo tienes a él, que te ama y te protege a ti… cada vez que lo necesitas, él está ahí, dispuesto a todo por ti… como siempre lo ha estado - se detuvo unos segundos, sonrió y agregó en tono de broma - ¡bueno, ahora lo considero bastante lindo y apropiado que te cuide y esté obsesionado contigo, pero cuando era mi novio, no me gustaba para nada esa actitud… no me gustaba que cada cinco minutos se preguntará dónde estabas! -

Lavender soltó una risita y esperó que la castaña la devolviera, pero Hermione solo soltó un sollozo pequeño, y entonces la madre de Alyssa lo comprendió.

- él no está bien, ¿verdad? – no era una pregunta, era una afirmación.

Hermione se mordió el labio y asintió.

- sea lo que seas que esté pensando, Hermione… no fue tu culpa, no te culpes, todo va a salir bien y no hagas alguna tontería, Ron jamás te lo perdonaría… -

Entonces, algo hizo clic en la mente de Hermione y supo lo que debía hacer.

- gracias Lavender…- susurró con una sonrisa triste – de verdad, gracias por ayudarme y por ayudar a Ron –

La castaña le observaba con los ojos muy abiertos…

- Hermione… -

- debo irme… - exclamó la castaña con rapidez – ¡vendré a verte por la noche…! -

- Hermione, no te sientas mal no… yo no quería… -

Pero Hermione ya había salido de la sala, caminó con rapidez por el largo pasillo quitando los últimos restos de lágrimas de su rostro e ingresó a la sala de espera con seguridad. Ni Stella, ni Molly, ni Ginny, ni Arthur estaban allí, aun mejor.

Se plantó ante Harry quien alzó el rostro hacia ella sorprendido.

- ¿Hermione que….? –

- Llévame a Azkaban –

El pelinegro pareció no entender al principio y la miró con expresión de incredulidad por unos segundos, pero entonces, todo estuvo claro y se levantó rápido comprendiendo lo que Hermione quería...

- ¡¡claro que no!! – exclamó rotundamente - ¡Ron no…! –

- ¡¡No se trata de Ron!! – lo cortó Hermione rápido - ¡se trata de mí…!

Harry fue categórico.

- no lo haré… -

- ¡bien! – Hermione se dio media vuelta y caminó hacia la salida – pues la encontraré sola… -

Harry bufó exasperado, se mordió el labio y soltó un bufido, antes de seguirla. Hermione no pudo evitar sonreír cuando su mejor amigo la alcanzó con expresión molesta…

- cuando Ron despierte, me matará…-

- ¿Cómo están Rosie y Hugo? – preguntó Hermione, sintiendo algo cálido en su pecho al hablar de ellos.

Ginny sonrió y sacudió su larga cabellera pelirroja.

- ¡están donde mamá…sabes cuánto adoran estar ahí!, no muy animados claro, pero les ha servido para distraerse, papá los lleva todos los días a ver a Ron… ellos creen que a Ron lo hirieron en una de las misiones! – sonrió - ¡y estaban seguros que Ron despertaría, fueron los únicos que creyeron firmemente que despertaría pronto, por ello les dejamos verlo a pesar de que mamá, no estaba muy segura… pero fue al revés, en cuanto ellos comenzaron a aparecer y hablarle, Ron pareció mejorar…! - hubieses visto sus caritas hoy por la mañana cuando los dije que Ron había despertado y que quería verles, les prometí que apenas me fuera de aquí los llevaría a casa… -

Entonces, Ginny se acercó para alcanzar la mano de Hermione, fue buen indicio que la castaña no la rechazara.

- tu familia te espera, Hermione – dijo – los niños creen que has viajado por asuntos de trabajo, no les he dicho nada, ni a ellos ni a Ron de lo que planeas hacer… - Hermione quiso protestar – no lo niegues, Hermione, sé lo que planeas. Tampoco les he dicho como te sientes, pero aunque a los niños podemos engañar a Ron no, Ron sabe cómo te sientes, sabe que estas pensando y temé que aquella idea loca se te haya metido en la cabeza…-

- no merezco a Ron – soltó Hermione

- ¡pues él tampoco te merece a ti…! - exclamó Ginny, Hermione abrió los ojos y la pelirroja se levantó del sofá exasperada- ¡Por favor, Hermione, sabes que Ron no es perfecto y nunca lo ha sido, así que no lo trates como que estuvieses casada con un santo! – revoleó los ojos - ¡ustedes dos sí que son todo un caso…! –

La castaña no contestó. Ginny bufó…

- Ron quiere verte… -

- No puedo –

- ¡Claro que puedes, Hermione!- estalló la esposa de Harry incrédulamente - ¡dile de una vez lo que piensas si es que te hace sentir mejor, dile que te sientes un peligro para ellos y que está totalmente arrepentida y avergonzada de cómo sucedieron las cosas, pero no te alejes de ellos sin decirles nada! –

- Ron no entenderá… -

Ginny suavizó su tono y fue sarcástica…

- bueno, nadie entiende… ni siquiera yo que te veo todos los días - señaló la casa - ¿acaso buscas volverte una ermitaña? –

Hermione no pudo dejar escapar una risa y la pelirroja volvió a acercarse a ella con una sonrisa…

- él te estará esperando, lo sé… - susurró - también querrá hablar contigo de lo que pasó, ¡es Ron! – exclamó como si fuera obvio - ¡querrá retarte y decir ¡te lo dije, Hermione! una y otra vez, querrá sacarte en cara que siempre tuvo la razón y luego te dará un menoscabado relato acerca de cómo él fue el héroe y todo lo que tuvo que hacer para salvarte, está esperando su momento de gloria! –

Hermione sonrió otra vez, eso era seguro. Ginny interpretó como buena señal su sonrisa y comentó.

- hay otra cosa que tengo que decirte – la esposa de Ron la observó - …Viktor será extraditado hoy a Bulgaria. -

La sonrisa de Hermione se borró en seco. La pelirroja continuó.

- Los dementores lo habrían besado hoy… -

- ¿habrían…? –

Ginny asintió…

- así es, "habrían" hoy por la mañana, pero Ron alegó demencia anoche e internarán a Viktor en un hospital en Bulgaria, no lo matarán… -

Hermione se quedó sin palabras, no entendió al principio pero no tuvo necesidad de preguntar a Ginny pues ella ya le estaba dando una respuesta.

- Harry le contó a Ron anoche lo sucedido en Azkaban… -

Hermione entendió.

Los simples tacones de la joven Señora Weasley hacían eco en el mugroso piso de piedra. El aire era atestado por el olor del mar y el ruido de las olas era apagado por el mar de lamentos y sollozos que resonaban por todos lados; nunca había estado allí, era la primera vez, pero ahora entendía porque Hagrid jamás había querido hablar de él, porque aparecía aquella sombra en los ojos de Sirius cuando hablaba de la prisión, porque Harry y Ron trataban siempre de evitar entrar allí, el lugar era tres mil veces peor a como lo había imaginado, ni siquiera quiso preguntarse como habría sido aquella prisión cuando era celada por los dementores, el solo pensamiento la hizo temblar.

Harry la guió por un corredor hacia la izquierda hasta que alcanzaron unas oficinas de aspecto lúgubre y demacrado, varios celadores se levantaron al ver al auror y se sorprendieron de ver a la chica pasar.

- Señor Potter… - saludaron

Harry hizo un gesto con la cabeza y continuó, la guió hacia unos elevadores que estaban al final del pasillo y ambos ingresaron, ella con un poco mas de renuencia que él y comenzaron a subir…

- ¿estás bien? – preguntó el pelinegro de pronto – podemos irnos si ya no… -

- estoy bien, Harry – lo atajó la castaña

Nada más.

Pasaron varios pisos mientras subían y cada vez que lo hacían los lamentos, gritos y llantos se intensificaban, entonces se detuvieron. Ambos salieron del elevador y alcanzaron un piso donde parecían haber sido instalados los últimos prisioneros, no se quejaban, no lloraban… al contrario, al no haber vivido la locura a la que sometían los dementores parecían ser bastantes más audaces y conscientes de todo…

Hermione reconoció a varios mortífagos, sintió voces a su espalda…

- Granger… -

- la sangre sucia… -

Un escalofrío la recorrió.

- no voltees… - masculló Harry

- ¡ey, Potter! –

Entonces un grito resonó en el aire y Hermione dio un respingo.

- ¡¡EL SIGUIENTE SEÑOR OSCURO SE ALZARÁ DE NUEVO Y LIMPIARÁ LA ESCORIA QUE…!! –

Doblaron al final del pasillo con rapidez, se dirigieron hasta la última celda y se detuvieron. Viktor estaba de espalda a ellos observando desde su pequeña ventana al mar debajo de él…

Harry observó a Hermione pero ella estaba decidida.

- Viktor –

El hombre se volteó de inmediato, al verla una sonrisa casi demente se formó en sus labios.

- "¡Herrmione, querrida!" – exclamó, observó el lugar incómodo - ¡sé que no es el "lugarr" mas "aprropiado" para "recibirrte", pero…! –

Hermione no quería nada mas, solo podía pensar en Lavender que casi muere, en Hugo y Rosie y en Ron que no despertaba.

- ¿Por qué? – soltó la muchacha con rencor.

Viktor se congeló, la observó por unos segundos como sin entender a lo que la mujer se refería, entonces Hermione se desesperó.

- ¡¿Por qué lo has hecho?? – gritó

Krum la observó como si fuera obvio y no pudiera creer que ella no lo supiera…

- "porrque" te amo… - susurró

- ¡¡Claro que no!! – gritó Hermione fuera de sí acercándose mas a la reja - ¡¡di la verdad… no me amas, nunca lo has hecho, nunca lo hiciste!! – chilló - ¡¡dime, porque yo, porque mi familia!! –

Todo pasó en una fracción de segundo, los ojos oscuros de Viktor se inyectaron de furia, se descontroló y se lanzó hacia la reja donde ella estaba, antes de que pudiera hacer algo mas, Harry había tomado del brazo de Hermione con rapidez y tiró de ella para apartarla…

Viktor Krum estaba fuera de sí…

- ¡¡Porque "erres" feliz!! – bramó golpeando los barrotes de hierro - ¡¡Porque tú, Weasley y los demás, son felices… sin "embarrgo" no eran nada, Weasley no vale nada, y tu tampoco lo habrías valido de no ser por tu cerebro y tus amistades…!! – escupió - ¡¡"perro" yo si lo valía, yo "merrecía" ser feliz!! –

Los ojos de Hermione se abrieron como platos..

- Viktor… -

- ¡¡Nadie tomó en cuenta mis sentimientos o lo que yo pensaba, nunca, ni siquiera mis padres, "parra" todos tan solo "erra" el chico bueno en el quidditch… la única que lo hizo fuiste tú!! – golpeó la reja con fuerza y Hermione gimió tratando de reprimir el llanto - ¡¡Pero mentiste, tu también mentiste!! –

- jamás te mentí… -

- ¡¡Te "querría"!! – aulló Krum - ¡¡porque fuiste la única que me quiso por quien yo "erra", no porque "fuerra" una estrella del quidditch…!! – el búlgaro gritó con toda la fuerza que sus pulmones le permitieron - ¡¡Pero de igual "forrma" lo preferiste a él!! –

La chica no contestó. Las lágrimas y la sorpresa eran visibles en su rostro, todo se quedó en silencio por unos segundos, hasta que Krum comenzó a sonreír de a poco y su sonrisa se volvió una leve risa, y esa leve risa se convirtió en una sonora y demencial carcajada…

- Hermione… - advirtió Harry

Viktor dejó de reír y se acercó un poco más como si fuera a contar un secreto…

- ¡sabía con qué y con quien podría "hacerrte" daño, Hermione…!! – susurró con sus ojos más negros que nunca – "siemprre" supe que tu punto débil eran él y aquellos niños, sabía que "serrías" capaz de hacer cualquier cosa por ellos… - sonrió casi con placer - ¡sabía, que sin ellos morirías…! –

Harry lucía furioso detrás de la castaña.

- Creí que lo mejor "serría" comenzar contigo – contó el búlgaro como si estuviese contando el más inocente del cuentos – aproveché todo el revuelo que los "morrtífagos" estaban causando, con todo eso de que buscan venganza y " alzarrse" una vez más, así todo lo que "hicierra" contra ti pasaría desapercibido… - soltó una risa burlona - ¡no fue difícil quitar un poco de cabello a tu estúpido marido cuando estaba "distrraído" en su oficina , tan solo un toque de mi "varrita", un poco de poción multijugos y yo era él… -

Hermione abrió la boca horrorizada. Los recuerdos de aquella noche en el ministerio jamás la abandonarían y casi pudo ver los ojos azules de Ron ensañados con ella y su alta figura amenazante frente a ella…

- vi como me "mirrabas", siendo él, todo era diferente… - susurró – te odie aun más aquella noche, pero no pude "hacerrlo" no sabía que aun sentía cosas por ti, creí que podría matarte y "terrminar" mi agonía y tu felicidad de una vez, pero no pude – continuó – a pesar de eso "querría" verte sufrir, entonces mandé el dementor en "contrra" de la niña - alzó la voz evidentemente furioso - ¡¡pero allí estaba Weasley otra vez!! – negó con la cabeza como si aquel detalle hubiese sido algo realmente entorpecedor - …y luego aproveche el ataque de los "morrtífagos", tenía mi informante, sabía que lo harían y en medio del caos me llevé al pequeño…- pareció sonreír, Hermione respiraba entrecortado, sus ojos castaños estaban rebasados de lágrimas y se había llevado las manos a la boca, Harry lucía enfermo observando a Krum – …pero él, el niño tenía mucho de ti, a pesar de "serr" físicamente idéntico a su padre, algo de él me recordó a ti y no pude hacerle daño… entonces ahí lo comprendí – la observó casi con ternura - … la única culpable eras tú, tú y Weasley, aquellos niños no tenían la culpa. -

Se volteó y les dio la espalda pero continuó.

- ¡lo pensé mejor y dado que "erras" la única mujer a la que nunca le importaba mi carrera, pensé en darte una oportunidad y "converrtirte" en mi esposa, en mi mujer… te llevaría a Bulgaria, formaríamos un familia y todo lo mío "serría" tuyo! – la furia se plasmó en su voz - ¡¡pero todo lo hiciste difícil… y ahí estaba Weasley en el camino, otra vez…!! -

En menos de dos segundos Krum tomó la butaca que había en la celda y la lanzó con toda su fuerza hacia la pared rugiendo de furia, entonces la joven esposa de Ron supo que él estaba enfermo…

- Viktor… - susurró con suavidad – esto está mal… te podemos ayudar, déjame a… -

Krum se lanzó hacia la reja descontrolado..

- ¡¡No, nadie puede!! – escupió - ¡¡Tú menos que nadie, "erres" escoria, no puedo confiar en nadie, todos quieren mi fama, mi dinero…!! – lucía desquiciado - ¡¡No tengo nada, y tú y Weasley lo tienen todo, Maldita sea!! –

Entonces, Viktor comenzó a pasearse por la habitación y a hablar en búlgaro de forma airada y descontrolada. Hermione, en medio de la pena y el horror supo que debía salir de allí… no lo soportaba mas. Hermione comenzó a retroceder para salir, pero al percatarse de que la chica retrocedía, Viktor se volteó y su semblante desquiciado se esfumó.

- ¡¡"Herrmione"!! – llamó y cuando la castaña se volvió, pareció que el moreno volvía a ser el mismo hombre tímido y hosco de siempre.

Krum se acercó y alzó la mano entre los barrotes esperando que la chica la alcanzara. Hermione titubeó, le observó a los ojos, buscando peligro pero no lo encontró, un nudo se formó en su garganta y dio un paso hacia adelante. Harry supo que sucedería lo peor.

- ¡¡Hermione no…!! -

Tarde.

La chica había tomado la mano que Viktor le tendía en señal de apoyo, pero no contó con el descontrol de él. Los ojos del búlgaro se inyectaron de furia y Hermione dejó escapar un gemido cuando él la atrajo hacia él lo que hizo que ella se golpeara contra la reja…

- ¡¡te amé "Herrmione"!! – susurró, la chica estaba aterrorizada y gimió de dolor cuando él comenzó a apretar su mano con saña - ¡¡pero quiero "verrte" sufrir, y espero que él… no sobreviva…!! –

- ¡¡No…!! –

Hermione lloró y todo ocurrió muy rápido, la voz furiosa de Harry resonó en el lugar.

- ¡¡Expulso!! –

Hermione ahogó un gemido de alivio cuando el rayo de luz azul dio en el pecho de Viktor y fue despedido hacia atrás lejos de la reja. Sin dudarlo un segundo, Harry tomó la mano de Hermione con rapidez y la arrastró lejos de allí con furia plasmada en el rostro.

- ¡Vamos! –

Ella se dejó conducir, Harry lucía enfermo, asqueado y furioso, cuando estuvieron en el elevador se volvió hacia ella entre aterrado y molesto para enfrentarla.

- ¿¿En que estabas pensando?? – bramó. La chica se encogió de hombros y se quitó las lagrimas de las mejillas de un zarpazo - ¡¡Pudo haberte hecho daño, Hermione…!! - Harry pareció calmarse y soltó una risa sarcástica - ¡¡Ron tiene toda la razón, confías demasiado en la gente y crees que cambiaras el mundo con tu gran corazón, pero las malas personas existen, Hermione!! –

La chica alzó el rostro hacia el de su mejor amigo y ambos rieron al recordar las palabras del pelirrojo, sin embargo, la risa de Hermione terminó en un sollozo ahogado y el esposo de Ginny supo porque, puso un brazo alrededor de la chica para reconfortarla.

- él estará bien, Hermione – susurró - te lo aseguro… -

Hermione negó con la cabeza torpemente y se alejó de él.

- no Harry – susurró – yo hice todo eso a Ron, todo estos es mi culpa…- sus ojos castaños se ensombrecieron y afirmó -¡yo también debería estar aquí, en una celda, en Azkaban! -

Hermione lucía sorprendida…

- ¿Harry le dijo a Ron que me llevó a Azkaban? –

Ginny parecía divertida y asintió…

- ¡la verdad es que los primeros cinco segundos Ron echaba fuego por la boca, como si una simple prisión te fuese a asustar cuando has visto y vivido cosas peores…! – sus sonrisa liviana vaciló al ver que su cuñada no decía nada y preguntó seria - ¿tan horrible es Azkaban? –

- como no te puedes imaginar, Ginny… -

Ginny no dijo nada por unos segundos, hasta que su rostro se iluminó, se levantó del sofá y trató de hacer lo mismo con Hermione…

- bien, ahora ve a ducharte y te arreglas un poco, Ron está en la casa y debes comunicarle que lo dejaras… -

- ¡¡Ginny!! – se quejó la castaña

La pelirroja borró toda sonrisa de su rostro y se volvió peligrosamente.

- ¡no dejarás a Ron si decirle el porqué Hermione! – amenazó – Eres mi mejor amiga, pero Ron es mi hermano y lo conozco lo suficiente para saber que preferiría que fueras lo suficientemente valiente para darle tus razones a la cara…- continuó – puede que haya una posibilidad en que esté de acuerdo contigo… ¡y debes darle la oportunidad de refregarte en la cara que él tenía la razón…! –

- no podré Ginny – susurró la castaña – no podré decirle adiós a él, mucho menos a los niños… -

- ya verás que todo se solucionará cuando lo veas, anda levántate –

Hermione frunció el ceño, había algo extraño. Ginny estaba demasiado feliz con la idea de romperle el corazón a Ron y a los niños, pero suspiró derrotada y se levantó en dirección al baño.

Hermione ingresó con cuidado y cerró la puerta tras ella suavemente. Todo estaba en silencio, la casa estaba tal y como la había dejado, igual de pulcra e inmaculada que siempre, todo en orden, como si las últimas tres semanas no hubiesen pasado. Se encaminó por el pasillo sin hacer demasiado ruido y observó la sala, nadie. Los niños no estaban allí, Becky tampoco, se sorprendió de que aun estuviera en la mesilla de la sala el libro que había estado leyendo el último día que había estado allí. Observó la escalinata y dándose coraje a sí misma, subió la escalinata lentamente, sus ligeros tacones hicieron ruido en el piso al llegar a la planta de arriba.

La habitación de Rosie estaba al frente, la puerta estaba abierta. Entonces, aquel ardor en la garganta regresó al pensar que iba a separarse de ellos. Definitivamente no podría hacerlo.

La joven castaña continuó despacio por el corredor como si quisiera demorarse todo el tiempo del mundo en alcanzar la última puerta del pasillo; pero la alcanzó, tomó aire, giró el pomo y la abrió.

Su habitación estaba tal y como la recordaba, el mismo amplio ventanal, todo en blanco y azul, su tocador, el escritorio, todo igual, pero notablemente más desordenada…

Ron

Y allí estaba él, de espaldas a ella mirando hacia el jardín, y casi se sintió temblar al verle tal y como siempre, alto e imponente en su túnica oscura. Al oír la puerta, el joven se había vuelto con una de esas sonrisas que hacían que Hermione se sintiera mas enamorada de él que nunca. Ron la miró aliviado.

- ya era hora de que vinieras… - dijo.

La chica se quedó en el umbral, no se movió. No sabía como diría lo que tenía que decir y tampoco sabía si sería capaz de hacerlo. Por su parte, Ron notó de inmediato que algo sucedía, la expresión en el fino rostro de su mujer lo decía, Hermione estaba asustada, aterrada, más bien dicho; su cabello estaba tomado apresuradamente en una cola, lucía mas pálida que nunca y con evidentes signos de no haber comido ni dormido bien en las últimas semanas.

La sonrisa del joven de ojos azules vaciló al instante.

- ¿Qué sucede, Hermione? – susurró preocupado y quiso acercarse - ¡¿Qué tienes?! –

¿Qué que tenía?

Hermione no pudo evitarlo, abrió los ojos y retrocedió un paso al ver que él se acercaba, asustada de sí misma. El gesto hizo que su marido se detuviera en seco. La castaña no podía creerlo, ¿Cómo podía Ron preguntar qué pasaba?; Tenía una brazo roto y entablillado, sobre su ceja aun tenía señales de una herida que estaba sanando y todo eso lo había hecho

ella. Ella misma.

La voz de Ron la sacó de sus pensamientos…

- estás asustándome Hermione, de verdad, ven acá –

Extrañamente, la chica obedeció al instante. Ingresó a la habitación y cerró la puerta detrás de ella, entonces lo notó, algo suave chocó con su mano y se volteó para ver que era.

Un pergamino.

Lo tomó en sus manos y vio los garabatos de colores, era un dibujo, indudablemente de los niños. Entre los colores y líneas pudo ver claramente el cabello de Ron y sus ojos azules, era el más alto en el dibujo; a su lado una cosa vestida de color rosa con una abundante melena café, que intuyó como ella misma; a cada lado de ambos habían dos pequeñas figuras pelirrojas, una de cabello largo y otra de cabello corto, sin duda Rose y Hugo; un poco mas apartado en el lado derecho, un punto color canela con ojos amarillos, Crookshanks y cerca de la cabeza de Ron había otra mota de color café, de seguro era Pig.

Entonces supo que no podría, definitivamente no podría.

Su estomago dolió y su pecho se apretó, Hermione sintió las lágrimas en sus ojos y se retó a si misma por ser una llorona en estas circunstancias, pero al ver a su familia plasmada en el dibujo no pudo evitarlo, soltó una sollozo ahogado.

Ron se horrorizó.

- ¡Maldición, Hermione, ¿Qué pasa?...! – farfulló exasperado - es solo un dibujo, los niños lo…-

La chica se volvió hacia él con su rostro inundado de lágrimas…

- ¡¡Perdóname Ron!! – lloró a lágrima viva – ¡yo pude matarte!... ¡¡yo iba a matarte, yo…!!-

Entonces Ron lo comprendió de inmediato, supo todo lo que ella pensaba, lo culpable que se sentía y la angustia que cargaba. No lo pensó dos veces, cruzó en dos pasos el trecho que los separaba y la abrazó con fuerza para reconfortarla…

- tranquila, amor – susurró Ron besando su frente - ¡ya pasó… todo está bien, to…!-

- ¡¡No!! – espetó la castaña zafándose de él con rapidez, retrocedió para verle con el rostro surcado de lágrimas - ¡¡No está bien, Ronald, yo iba a matarte, yo quería matarte, era yo, era mi varita…!! –

- ¡No eras tú! – exclamó Ron sin comprender bien - ¡Era él, era el maldito Krum, estabas bajo la maldición Imperius! – la observó extrañado - ¡lo vi, sé que no eras tú! -

La chica le dio la espalda, exasperada, y se quitó las lágrimas de un manotazo.

- ¡¡No lo repitas…!! – exclamó, furiosa consigo misma - ¡¡La maldición Imperius es solo una excusa!! – lloró otra vez - ¡¡Debí haber sido más fuerte, debía haber podido luchar contra él, contra el hechizo!! – soltó una sollozo ahogado - ¡¡me equivoqué… fui una tonta, todo el tiempo fue él, tú lo sabías y no te creí… Krum pudo habernos matado a todos, a ti, a Lavender, a los niños!! - lloró mas fuerte – ¡¡Todo fue por mí culpa…!! -

- ¡¡No fue tu culpa!! –

- ¡¡NO DIGAS QUE NO TUVE LA CULPA!! -

Y Hermione esperó que él le gritara, que la tildara de sabelotodo insufrible, que peleara con ella, pero Ron solo sonrió y espetó con una risita burlona…

- ¡¡bien, fue tu culpa…!! – siseó con una sonrisa de suficiencia - ¿eso quieres que te diga?, pues bien – continuó avanzando hacia ella – todo lo que sucedió fue tu maldita culpa, fuiste una estúpida al caer en el juego de él, una tonta al no creerme – Ron sonrió como niño al que le han regalado una bolsa llena de dulces – adoro decir esto: ¡te lo dije, Hermione! –

Hermione se congeló. Observó a su marido por unos momentos, sabía perfectamente que Ron solo había querido molestarla y darle en el gusto. Una sonrisa triste cruzó su rostro y las lágrimas volvieron al darse cuenta cuanto lo quería; él era tan, tan Ron, despreocupado, jovial, y liviano, todo lo opuesto a ella. Jamás podría dejarle. Eso solo provocó que las lágrimas se agolparan en sus ojos otra vez y los sollozos se ahogaran en su garganta otra vez.

Ron dejó de reír en seco con horror al verla llorar.

- ¡tú me pediste que te llamara culpable! – exclamó rápido, su mujer lloró más fuerte y él se exasperó al fin - ¡Por Merlín, Hermione, deja de llorar! – estalló al fin, entre irritado y sorprendido - ¡has llorado desde que pasaste por esa puerta!... ¡nunca has sido una llorona! – exclamó - ¡¡Deja de llorar!! –

Hermione se congeló, el llanto se cortó en seco y le observó molesta, Ron le devolvió la mirada de igual forma. Exasperado e irritado, pero siempre buscando molestarla.

- ¡¡No debes llorar, debes ser fuerte, como siempre lo has sido!! – bramó molesto - ¡¡desde cuándo lloras por todo como una niña?!... ¡¡eres fuerte Hermione, no una llorona!! – agregó – eso es demasiado… de… de chicas, él único que tiene permiso para hacerte llorar soy yo. -

Hermione le observó pasmada. Sintió que la ira la embargaba al escucharlo y alcanzó tal nivel que olvidó a lo que iba y olvidó que estaba llorando. Sus ojos se inyectaron de rabia y dio dos pasos hacia delante, furiosa. Ron retrocedió dos pasos de inmediato.

- ¡¡Eres tan… irritante, Ronald…!! – gritó la castaña, fuera de sus casillas - ¡¡Entérate que soy una chica, y el que tu tengas menos sentimientos que una roca no quiere decir que los demás no los tengan!! – se quitó el cabello del rostro con rapidez - ¡¡y óyeme bien, si quiero sentirme culpable, lo haré, y si quiero llorar, lloraré… has entendido!! – gritó

- ¡¡Bien!! – espetó Ron tontamente, pero furioso hasta el último de sus cabellos pelirrojos - ¡¡Pues avísame cuando dejes de hacerlo, a ver si podemos conversar de una buena vez!! –

Hermione le miró incrédula y soltó un sollozo apagado. Ron comenzó a pasearse como fiera enjaulada.

- ¿Por qué no habías venido? – demandó Ron entre ofendido y molesto– eras la primera persona que quería ver cuando despertara, pero no estabas y Ginny dijo que cuando estuve en el hospital no entraste a verme, ¿Por qué? –

Hermione alzó el rostro…

- ¡¡Qué querías que hiciera?! – gritó desesperada

- ¡¡Llorar por mi!! – rugió Ron como si fuera obvio , se detuvo frente a ella y la miró furioso desde su altura - ¡¡llorar, llamarme, gritar si era necesario, cuidarme… estar a mi lado!! –

La joven estalló…

- ¡¡Cómo querías que lo hiciera si era yo la que te había hecho eso?! –

- ¡pues a mí no me importa…! – exclamó su marido fieramente - ¡confío en ti, sé que no fuiste tú… no eras tú!! –

- ¡¡Pude haberte matado, Ronald, por Merlín…!! –

Ron le dio la espalda y gruñó en desafío…

- ¡¡sé que no lo habrías hecho!! –

La joven caminó hacia él y lo volteó con rapidez para hablarle a la cara…

- ¡¡por si no te diste cuenta, Ronald… casi lo hago, por poco te mato con mi propia varita…!! – exclamó - ¡fui yo la que en ese momento deseaba verte muerto, fui yo la que hizo que todo terminara así, yo te puse a ti y a tus hijos en peligro, por mi ceguera, por mi confianza, por…!! –

Ron la cortó en seco…

- ¡¡dije que no me importaba!! – bramó

Hermione se indignó…

- ¡¡y porque estamos peleando?! – chilló alejándose un poco de él - ¡¡Por qué me estás gritando?! –

- ¡¡porque esto es lo correcto!!- gritó Ron, Hermione se quedó de piedra - ¡¡esto es lo correcto, yo grito, discutimos, y tú lloras!! – la chica le observó pasmada - es lo que siempre hemos hecho y las cosas no van a cambiar, Hermione, te lo aseguro… - espetó furioso - solo debes llorar porque yo te trato mal, porque yo te llamo sabelotodo insufrible… siempre soy yo el que te grita, el que te trata mal y luego lloras!! – la observó desde su altura y rugió - ¡¡pues ahora puedes llorar, Hermione!! –

… y Hermione lo hizo.

Dejó escapar un sollozo adolorido, pero se confundió con la sonrisa que estaba plasmada en su rostro; no pudo creer como solo Ron era el único que podía hacer eso, hacerla llorar y reír a la vez, sentir pena y alegría, odiarlo y quererlo con todo el alma…

Su marido continuó, la observó desde su altura y se acercó un poco a ella con una sonrisa…

- …y ahora es la parte en que trato de pedir disculpas, pero sin decir perdón… -

Hermione sollozó con fuerza y las lagrimas escaparon una vez mas de sus ojos castaños y asintió, en menos de dos segundos, Ron se había acercado a ella y la había abrazado con todo el cariño y ternura que podía transmitirle. Hermione no se apartó, al contrario, se aferró a la túnica de él, escondió su rostro en el pecho de su marido y sollozó con fuerza…

- ¿Por qué me perdonas? – susurró con voz ahogada mientras él acariciaba su espalda con su mano sana - ¿Cómo puedes perdonarme? – se apartó un poco y señaló el brazo entablillado de él, sus ojos se llenaron de pena – ¡mira cómo estás, por mi culpa…! -

Ron se encogió de hombros y la atrajo hacia sí mismo, una vez más…

- no es nada… - dijo con una sonrisa – ¡he pasado peores! – la observó – y por tu culpa, o quieres que comience a darte la lista, empezando porque tuve que defenderte de un troll de seis metros cuando tenía once años y mi brazo ha sufrido peores ¿o ya olvidaste que cuando tenía dieciséis me lanzaste una bandada de canarios asesinos…? -

Hermione soltó una risita en medio de las lágrimas y le golpeó en el pecho juguetonamente…

- me estabas engañando… – susurró

- ¡Claro que no! – exclamó Ron visiblemente ofendido - ¡Yo tenía novia y no eras precisamente tú! –

Hermione se apartó de inmediato y suspiró.

- nunca cambias, Ron… –

…pero Ron no sonreía, la observaba serio, y cuando habló lo hizo con voz extremadamente dura…

- ¿Por qué viniste, hoy? -

La chica se ruborizó como un carmín, las palabras quedaron atascadas en la boca y tuvo que agachar la cabeza para contestar. Estaba segura que había sido una pregunta retórica, Ron sabía perfectamente a que había ido.

- a decirte que esto quedaría hasta aquí… - contestó, el rostro de Ron no se movió un centímetro – que era mejor que tú y los niños estuvieran lejos de mí, porque no era capaz de ser una buena esposa ni madre para ustedes, mi trabajo, mi forma de ser…. – su voz se quebró – tú, Rosie y Hugo, merecen más… -

Silencio.

Ron no había dicho nada, no se había movido un centímetro, y Hermione no alzó el rostro del suelo cuando sintió que sus ojos se llenaban de lágrimas otra vez. Pero debía ser fuerte, se sorprendió cuando la mano de Ron tomó su mentón, alzó su rostro y le obligó a mirarle. No sonreía pero sus ojos azules tenían un brillo especial.

- eres una completa idiota – soltó - una arrogante y egoísta que cree tener la razón en todo-

Hermione asintió mordiéndose el labio. Ron continuó con voz seria.

- no te vas a ir a ninguna parte Hermione, te quedarás aquí -

- no lo haré… -

- No nos dejarás -

- no los dejaré… -

Ron no pudo evitarlo, sonrió ampliamente…

- te amo… -

Hermione sintió que el alma le volvía al cuerpo y devolvió la sonrisa…

- y sabes que yo a ti –

No había nada más que decir. Ron soltó el rostro de ella y atrapó su cintura con rapidez, al tiempo que Hermione le echaba los brazos al cuello y los labios de ambos se encontraban enfundados el uno al otro con ansiedad. La joven enredó sus dedos en el cabello de él y jugueteó con él, Ron no lo pensó dos veces y acercó el cuerpo de ella aun mas al de él, la chica gimió, abrió la boca y le besó casi con desesperación. Él respondió con el mismo ardor y amor que ella, y antes que ella pudiera protestar, la había alzado del suelo y comenzó a guiarla hacia la enorme cama, ambos cayeron al lecho con fuerza, sin dejar de besarse y sin soltarse, Ron gimió de dolor, pero no la soltó…

Hermione abrió los ojos, quiso apartarse, pero él no lo permitió y atrapó su boca apasionadamente otra vez…

- Ron… - logró decir cuando él se dirigió a su cuello vorazmente – t-tu… brazo… -

- al diablo el maldito brazo… - susurró él con voz ronca – ¡ahora cállate, Hermione! –

La joven rió divertida y recibió los labios de él una vez más. Ron acarició sus costados y ella acarició la amplia espalda de él para luego dirigirse a su cuello. Ron sonrió y su mano se dirigió hacia los botones de la blusa de su mujer…

Una explosión.

- ¡¿Papi?! – exclamó la voz de Rose.

La de Ginny le siguió de inmediato.

- ¡Ron, estamos aquí! –

Ron y Hermione se separaron en seco. Los ojos castaños de Hermione se abrieron por la sorpresa y se encontraron con los molestos ojos azules de Ron. El joven gruñó molesto…

- Ginny… - el pelirrojo la observó y le dio un beso en la frente – espera aquí los despacharé y… -

- no… - Hermione le detuvo en seco y le dio un beso corto en los labios – tenemos todo el tiempo del mundo para nosotros, Ron, ahora quiero ver a los niños… -

La expresión del joven se suavizó, sus ojos brillaron y asintió.

- tienes razón – tomó la mano de ella y la ayudó a levantarse de la cama – vamos a verlos…-

Hermione sonrió satisfecha y salió de la habitación de la mano de Ron, no sin antes tomar el dibujo de Rosie y Hugo, doblarlo y guardarlo en su túnica, Ron le sonrió y suspiró.

Apenas bajaban la escalinata, los niños gritaron de emoción…

- ¡papi despertaste! –

Entonces vieron a la castaña…

- ¡¡Mami!! -

Ginny sonrió, siempre supo que en cuanto Hermione viera a Ron no sería capaz de ir a ninguna parte. Ahora sí estaba satisfecha consigo misma…


Hertfordshire

Tres semanas después.

Eran finales de Junio y el calor se estaba volviendo definitivamente insoportable. Harry se alegró de dejar el ministerio al fin y apareció unas calles más debajo de la casa de Ron y Hermione a las afueras de Londres. Apenas había aparecido se quitó la capa oscura que le cubría y se apresuró en seguir el paso a Ron que ya subía calle arriba.

La casa apareció, todas las ventanas y puertas estaban abiertas y tanto Rosie como Hugo corrían alrededor llevando y trayendo cosas, el rostro de la niña pelirroja se iluminó al ver al joven de ojos azules acercarse…

- ¡papi! –

Ambos niños se lanzaron hacia su padre y Ron los recibió con uno de esos abrazos calurosos. La verdad era que Harry nunca se había acostumbrado del todo a esa nueva faceta de sus amigos, aquella de jefes de familia, aquella en que Ron cuidaba de su esposa, su eterna mejor amiga y sus dos niños, para Harry siempre serían, sus mejores amigos, tan solo Ron y Hermione.

- ¿Dónde está mamá? – oyó preguntar a Ron.

Hugo contestó con alegría.

- ¡En la sala, con Becky! – apuntó el ventanal - ¡ya casi está todo listo! –

Ron asintió revolviendo el cabello de su único hijo y le hizo un gesto a su mejor amigo para que le siguiera. Ambos ingresaron a la otrora y ahora vacía casa de Los Weasley.

- ¡Ron! –

La cara de Hermione era otra cosa, dejó de inmediato las cajas que estaba embalando de lado y se levantó para ir hacia su marido y darle un beso de bienvenida. Harry observó la pared con incomodidad, a pesar de que la relación de sus amigos era algo que había visto venir desde que tenía trece años, nunca acabaría acostumbrándose a las muestras de cariño que ellos se daban generalmente cada cinco minutos y que lo hacían sentir como una extraño al que se le permite observar desde cerca.

- ¿Cómo estás, Harry? – preguntó la castaña, luego de separarse de Ron, ruborizada y tratando de ocultar la sonrisa que cruzaba su rostro – supe que Ginny llegaría de Francia esta noche, la copa del quidditch se celebrará allí este año ¿no?… -

Harry asintió y observó la sala. Ahora todo estaba completamente vacío. Tan solo cajas apiladas y muebles cubiertos con sábanas listo para llevar.

- entonces… - comenzó con una sonrisa – ya es oficial, definitivamente dejan Londres… -

Hermione asintió con otra sonrisa amplia y Ron rodeó su cintura con cariño.

- te lo dije, amigo… - afirmó el pelirrojo – ¡no estaba bromeando cuando te comenté que buscábamos un cambio radical…! -

- queremos alejarnos de todo la verdad… - apuntó la chica – no queremos que los niños se vean involucrados en cosas que no deberían, queremos que lleven una vida normal y tranquila… ya estuvo bueno de ajetreo por un tiempo – los tres rieron levemente, entonces la chica continuó - ¡además, quiero pasar más tiempo con ellos!... por eso, renuncié a la administración de la PEDDO… - Harry abrió los ojos sorprendido – estoy segura que Samantha hará un increíble trabajo, yo ya hice mi parte…-

- pero la casa… - dijo Harry mirando alrededor y a Becky que guardaba cientos de libros en una enorme caja en el comedor – ¡la compraron hace mucho y está llena de recuerdos…! -

- es verdad… - aceptó Hermione – pero tiene recuerdos buenos y malos, no la extrañaremos, de verdad, será mejor… hemos comprado una linda casa de campo cerca de Nottingham, a los niños les ha encantado y a mí también… -

Ron observó a su mujer desde su altura y Harry bufó ante su expresión de idiota enamorado.

- y si a ellos les gusta, pues a mí también… - afirmó.

Hermione le sonrió.

- ¡Tío Harry! – el pelinegro se volteó de inmediato, Rosie y Hugo habían ingresado con alegría y Rose saltaba de un lado a otro como si le hubiesen dicho que la Navidad se había adelantado - ¡iré a la escuela, será tan entretenido, mamá y papá ya me han inscrito, porque ya tengo Seis años! – dijo sabionda

- ¿escuela? – repitió Harry confundido, levantó el rostro a los padres de la niña - ¿escuela muggle? –

Hermione asintió con una sonrisa, pero la pequeña hija de Ron continuó…

- ¡será genial! – exclamó emocionada - ¡pero no te preocupes, tío… no le diré a nadie que la magia existe y tampoco diré que iré a Hogwarts cuando cumpla once! –

Harry lucía pasmado.

- pero… -

- es importante que lo hagan, Harry – apuntó Ron – es bueno que los niños vayan a la escuela muggle y conozcan su forma de vida… a pesar de todo, están muy relacionados a ellos, sus abuelos eran muggles – su mujer le observó por unos segundos con un brillo especial en los ojos – No hay problemas con sus poderes, Rosie es responsable y sabe comportarse, no hará magia; además, Hermione también era una bruja y fue a la escuela muggle… -

- ¿y Hugo? – preguntó el pelinegro divertido.

- ¡yo no quiero ir a la escuela…! - apuntó Hugo cruzándose de bracitos - ¡yo solo quiero ir a Hogwarts! –

Ron y Hermione revolearon los ojos. Harry sonrió divertido al ver al pequeño, idéntico a Ron hasta el más mínimo detalle.

- ya veremos qué sucederá con Hugo… - apuntó su madre.

Harry sonrió, levantó el rostro y observó a su mejor amigo.

- ¿y tu trabajo, Ron? – preguntó – sería todo mucho más fácil si estuvieras aquí en Londres, por tu nueva posición… -

Hermione frunció el ceño de inmediato…

- ¿su nueva posición? – repitió sin entender.

Harry sonrió ampliamente a su amiga.

- ¡Ron es el nuevo director de la academia de aurores, creí que lo sabías…! -

El rostro de la castaña, era un poema. Primero sus ojos parecían aturdidos y confundidos hasta que se iluminaron de alegría y observó a su marido.

- ¡Merlín Ron! – exclamó - ¡no me lo dijiste…! –

Ron se encogió de hombros con modestia…

- pues ahora ya lo sabes… -

- ¡felicitaciones Señor Weasley, Señor! – exclamó Becky con sus ojos saltones más brillantes que nunca y acercándose a la familia - ¡Becky hará su pastel favorito en cuanto llegue a la nueva casa! –

Los ojos azules de Ron se iluminaron de alegría…

- ¡gracias Becky! – exclamó - ¡¿Qué haría sin tus pasteles Becky?! –

La elfina sonrió con amplitud.

- ¡papi! – exclamó Rose - ¡tienes un nuevo trabajo… felicitaciones! –

Hugo se acercó a Hermione con una sonrisa y ella alzó al pequeño con alegría, mientras Ron hacía lo mismo con la pequeña Rose. Harry sonrió con los demás alegremente, al tiempo que Crookshanks ingresaba a la sala y se acurrucaba en una esquina maullando perezosamente.

Entonces, Harry les observó. Ron y Hermione eran sus mejores amigos y siempre estarían juntos los tres, sin embargo, ellos habían formado su propia familia; por el brillo especial en los ojos de la chica y la mirada enamorada que Ron le dirigía a su esposa, Harry supo que tanto Ron como Hermione estaban dispuestos a luchar contra cualquiera que se interpusiera en la felicidad de su familia. Las cosas jamás volverían a ser como antes, antes eran tres, ya no lo eran. Ahora, él tenía a Ginny y a sus niños, pero Ron y Hermione se tenían el uno al otro, como siempre todos lo supieron y como siempre debió haber sido.

Harry no pudo evitarlo, al verles, sonrió.


Terminado. Este es el último capítulo del fic. Espero de verdad, que hayan disfrutado la historia y sobretodo que les haya gustado el cap. Final, lo escribí con todo mi corazón y a pesar de que me quedó eterno, hubo final feliz. No tengo mucho que decir, nada más agradecer todos sus comentarios, sus palabras bonitas, de verdad, escribir este fic se me hizo tremendamente difícil más que nada por la época, la universidad estuvo ultra pesada y apenas tenía ratos para escribir, pero aquí esta, listo y dispuesto para ustedes. Les doy gracias otra vez a todos, lamento no haber respondido todos los reviews, pero ahora que tengo una semana de vacaciones lo haré. Espero que nos estemos leyendo de nuevo por ahí, un abrazo de oso para cada uno de ustedes y muchas gracias otra vez, cariños!!