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Ya siendo esta la última entrega de este fanfic por última vez, que ya me tiene harta estarlo diciendo, digo que Dragon ball z pertenece a Akira Toriyama, quien si no hubiera querido que escribieramos de sus personajes nunca hubiera tratado de hacerlos tan populares.

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-Vegeta trunks tres días-

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Habìan pasado tres dìas desde que Bulma se habìa ido al edificio que tenìan los humanos para tener a su hijo.

Esos habìan sido dìas tranquilos en la casa pues la anciana solìa salir desde temprano para acompanar a su hija y ayudarle con el cuidado de su nieto, segùn le habìa oido comentar.

Por su parte èl habìa aprovechado para reponer un poco el sueño atrasado y para entrenar con màs ahìnco ahora que el tiempo que les quedaba antes de la llegada de la amenaza de la que hablò el muchacho del futuro casi se habìa agotado.

Le daba algo de tranquilidad el saber que ya hacìa meses habìa alcanzado el nivel de super sayayin y por lo tanto ya se habìa acostumbrado a manejar su cuerpo en esa forma, pero el muchacho ese tambièn podìa transformarse y les habìa informado que a pesar de eso Kakarotto habìa muerto al igual que todos los demàs gusanos inservibles, y èl mismo, dejando a Bulma sola para enfrentar un infierno.

El muchacho jamàs habìa hablado de su hijo, suponìa que tambièn habìa muerto.

Vegeta a pesar de que no se arrepentìa de su uniòn con la mujer y de haber procreado con ella un hijo sabìa que habìa sido realmente estùpido al hacerlo en esa època tan peligrosa y no podìa dejar de sentirse culpable al no haber prevenido que algo asì sucediera.

De manera que hizo lo ùnico que podìa hacer y se dedicò a entrenar por todo el tiempo que le quedara para tratar de minimizar los daños que sus acciones habìan creado.

Era afortunado que la anciana no estuviera en la casa para que no lo interrumpiera, ni èl podìa comer tan a menudo como esa mujer pretendìa, aunque al irse sì se aseguraba de dejarle toda la comida que pudiera necesitar, ademàs tenìa que reconocer que tenìa buenas ideas como el de decir que le dirìa a Bulma que èl le mandaba saludos, cosa que la verdad no se le habìa ocurrido, despuès de todo el podìa sentirla y sabìa que estaba bien, pero suponìa que serìa una costumbre humana y que la anciana habìa sido cortes al comentarlo.

Lo que fuera por hacer feliz a una y alejar a la otra.

De esa manera Bulma regresò a la casa traìda por sus padres, con su hijo en brazos.

Vegeta no salió de su entrenamiento cuando ella llegò, aunque se morìa de ganas, pero ya estarìa con ella màs tarde en la noche y cuando fueran a cenar, pues la anciana habìa organizado una de esas cenas festivas que a los los humanos parecìan gustar tanto y èl deseaba ahorrar el poco tiempo que le quedaba libre de su entrenamiento para estar a solas con ella, no con ella y con los ancianos, pues sabìa que una vez que llegaran los androides y hasta que terminara esa batalla èl regresarìa completamente a su modo guerrero y su atenciòn estarìa unicamente fija en sus enemigos.

Siglos de luchas habìan hecho a su raza asì, le gustara o no.

Esperaba que Bulma demostrara un poco de sentido comùn en ese momento y se marchara lejos de la batalla, pues èl no estarìa en condiciones de protegerla.

Bueno, ella era una mujer muy inteligente, no tenìa que preocuparse por eso.

Luego de un rato decidiò que como ya habìa entrenado intensamente todo el dìa podìa premiarse acercàndose al comedor sin ser llamado, sentìa muchos deseos de ver a Bulma.

Con el niño no sabìa como sentirse o comportarse, la idea de que talvez su hijo no sobreviviera le hacìa temer encariñarse con èl, aunque no fuera intensionalmente y aunque èl mismo pudiera no sobrevivir tampoco.

Además no tenía una figura paterna muy clara como para seguirla de ejemplo.

Vio como ella ya estaba sentada en la mesa como si esos dìas en que no estubo no hubieran pasado, eso le gustaba, todo seguìa siendo igual que siempre, todo estaba todavìa bien, y su hijo dormìa placidamente en una pequeña cama que estaba colocada entre su silla y la de ella.

La anciana empezò a servir la comida y a hacer un recuento exhaustivo de todo lo que se había hecho ese día en el hospital y de todo lo que había hecho Trunks, lo único que le faltó fue decir cuantas veces había movido las pestañas.

Vegeta comía en silencio, alzando la vista tan solo de vez en cuando y observando ya fuera a la anciana que tenía al frente o al bebé que tenía al lado, Bulma sonreía al oír las historias entusiastas de su madre que quería hacer parecer la cosa más interesante cualquier pequeño movimiento que su nieto hubiera hecho por primera vez.

Que bueno que Trunks tenía a alguien aparte de ellas que evitara que lo hecharan a perder con tanta devoción.

Dejando de lado por un instante el temor que sentía por el futuro de su hijo lo observó un momento y sintió un extraño sentimiento de orgullo, pues a pesar de que era evidente que Trunks había sacado los ojos y el cabello de su madre nadie podría negar que tambièn era su hijo, tenía su estructura ósea a pesar de estar redondeado con la grasa de bebé y curiosamente su hijo que había despertado de su siesta lo miraba con interés y hacía suaves sonidos tratando de llamar su atención.

Vegeta mirando los ojos de su hijo pudo ver porquè, tenìa hambre, y al mirar la carne que Vegeta no dejaba de llevarse a la boca por supuesto que le parecía digno de atención, despues de todo lo que su madre estaba comiendo del otro lado era ese pasto verde que ella llamaba ensalada.

Vegeta se preguntò que clase de alimentaciòn le habrìan estado dando en ese lugar para humanos y que tan adecuada serìa para las necesidades nutricionales de un sayayin, ellos hacìa tiempo habìan dejado de alimentarse como el resto de los mamiferos que solìan tomar sus nutrientes de sus madres en las primeras etapas para en vez de eso desarrollar sistemas digestivos màs resistentes desde un principio, pues no siempre las madres estaban disponibles para cuidar a sus hijos en esa etapa, si Bulma habìa estado alimentandolo como a un mamìfero corriente posiblemente su hijo estaba desfalleciendo del hambre, asì que tuvo compasiòn de èl y compartìò con su hijo algo de su carne.

Lo siguiente que sintìo fuè un manotazo de Bulma que lanzò el pedazo de carne al suelo y que gritò fuera de sì;

- ¡VEGETA¿QUÉ HACES?,¡ PUEDES MATAR AL NIÑO DÁNDOLE ESO!

Vegeta por supuesto la miró como si estuviera loca y agachándose un poco desde su silla alcanzó la carne del suelo y de nuevo se la dio a Trunks que con una rapidez digna de un sayayin se la metió a la boca antes de que su madre pudiera hacer nada al respecto.

Vegeta viò como a Bulma se le llenaban los ojos de lágrimas al mismo tiempo que veìa donde la anciana arrastraba al anciano fuera de la habitaciòn junto con ella.

Decidiò que dado que era evidente que Bulma no sabìa nada de como alimentar a un sayayin mejor le daba alguna idea antes de que su hijo muriera de inaniciòn.

- él necesita carne desde pequeño, sino podría tener problemas, lo ideal sería buscar algún animal de sangre caliente y dejar que se lo metiera a la boca apenas cazado, sin lavar ni nada, (obviamente en comparación con eso un poco de polvo del suelo no lo iba a matar ), pero supongo que eso sería demasiado para ti, y por lo feliz que se ve me imagino que será evidente para ti a pesar de tu reacción que es más sayayin de lo que parece.

Mirò donde su mujer miraba al niño para corroborar sus palabras, y sì, se veía feliz, y debìa de serle evidente a ella tambièn que no iba a ahogarse con ese pedazo de carne en el futuro cercano, de hecho se veía tan a gusto que el caldo rojo le resbalaba por el puño cerrado y las mejillas.

Sin embargo, en vez de oir un comentario dandole la razòn como esperaba lo que la mujer dejo salir fue un comentario lleno de resentimiento y amargura;

- te parece muy sayayin como para casi matarme del susto al darle ese pedazo de carne antes de explicarme nada, pero no como para darle tu nombre o permitirle conservar su cola.

Vegeta dejó de comer y levantó la vista mirándola con extrañeza y observò donde ella bajaba la mirada vièndose de alguna manera muy triste.

Aparentemente ella habìa malinterpretado su comportamiento y creìa que èl estaba rechazando a su hijo por parecerse tanto a ella, ciertamente nunca creyò que la belleza fuera algo muy necesario en un hombre, pero no le molestaba que su hijo fuera bonito gracias al aporte de su mujer.

Tampoco le importaba que pareciera tan humano a simple vista, desde antes de venir a la tierra gracias a los informes de Raditz se habìa enterado que un hìbrido entre sayayines y humanos salìa màs poderoso que cualquiera de las dos razas por separado y de hecho le habìa comentado a Nappa que precisamente por eso si querìan dominar como emperadores el Universo no era aconsejable dejar que esos hìbridos se desarrollaran, pero jamàs porque creyera que eran inferiores, asì que la sacò de su error;

-ya deberías saber que yo no haría nada para dañarlo, y para mí algunas cosas me parecen tan evidentes como para ti otras que a mí me parecen una locura, siempre puedes preguntar cuando me veas haciendo algo que no te explicas. En cuanto al nombre siempre se le puede cambiar, no creo que se haya acostumbrado a el todavía, pero¿qué sentido tiene nombrarlo heredero de un planeta que ya no existe?, eso quiere decir Vegeta, y en cuanto a la cola, le volverá a crecer dentro de unos años, cuando el pueda decidir si quiere un punto débil tan evidente, dado que de nada sirve en una batalla pues no hay luna, de momento como sus cuidadores nos toca decidir y dado que tu nunca has tenido cola no sabes lo que es, por lo tanto supuse que la decisión me tocaría a mi y mientras más pronto se desprendiera de ella era mejor. ¿Alguna otra pregunta?

Aparentemente no.

Terminaron de comer mientras ella hablaba de su experiencia teniendo a Trunks y lo que había hecho en esos días en el hospital y luego de eso él por supuesto se fue a entrenar de nuevo mientras ella subía a su habitación a descansar con su hijo.

Luego que hubo decidido que ya había cumplido con su entrenamiento por ese día, fue a su habitación a encontrarse con Bulma sabiendo que ya nadie los interrrumpiría para disfrutar a solas de su presencia.

Como solía hacer cuando era tarde y quería llegar rápido a la habitación entró por el balcón y le llamó la atención que aunque era de madrugada ella estaba despierta, sentada de espaldas a él en una de las sillas que se mecían que había instalado en el dormitorio, sintió con ella el ki de su hijo también por lo que, imaginándose que estaba tratando de dormirlo se asomó sobre su hombro.

Bulma estaba haciendo algo que él nunca había visto hacer, aunque sabía que sucedía, ella estaba alimentando a su hijo con su pecho, como le había dicho que haría, y en su rostro se dibujaba orgullo.

Luego de un rato ella terminó lo que había estado haciendo y mirandolo le sonrió y como si estuviera ofreciendole el mundo le preguntó;

-¿quieres cargarlo?

¡QUÉ¡NO¿cómo se le ocurría preguntarle algo así¿ y si se le rompía?, si le pasaba algo Bulma lo mataba, había respondido de manera muy violenta cuando había tratado de alimentarlo con carne, no quería ni pensar que haría ella si se le caía, por lo que más por reflejo que por otra cosa se levantó rápidamente apartándose un poco de donde ellos estaban.

Talvez cuando fuera lo suficientemente grande como para entrenarlo, pero de momento era muy pequeño y frágil, y ya estaba demasiado preocupado de que las latas lo fueran a matar como para cargar además él mismo con la muerte de su hijo.

Sayayin o no.

Pero no tenía ganas de compartir con ella sus dudas hacerca de lo que el futuro le tenía preparado a su hijo, así que mejor trató de evitar el tema desviandolo a otro más agradable

- ¿vienes a la cama ya?

Pareciera que eso la distrajo porque efectivamente no insistió y se empezó levantar para poner a Trunks en la pequeña cama que habían puesto en la habitación para que Bulma lo alimentara.

-si, Vegeta, dame un momento para ponerlo en el moisés.

Ella se levantó de la silla en que estaba sentada mientras daba de mamar a su hijo para poner a este en su cama cuando por un momento le dió la espalda y la vió alejarse un poco.

Se dio cuenta de lo mucho que la extrañaría cuando él muriera y fuera enviado de nuevo al infierno, en donde ya nunca la vería, ni a ella ni a su hijo, ya fuera que muriera con los androides o que sobreviviera, por lo que deseando poder expresar lo mucho que ambos importaban para él colocandose detrás de Bulma les dio un abrazo, suavemente para asegurarse de no lastimarlos, pero luego al no poder controlar más ni identificar claramente lo que sentía decidió alejarse para seguir entrenando de manera que talvez el momento de dejarlos definitivamente pudiera esperar un poco mas, por lo que susurro en el oido de su mujer;

-volveré más tarde, voy a entrenar un rato más.

Y alejandose de su familia durante un rato de nuevo se entregó a su entrenamiento para tratar de ganarle algún tiempo a la soledad que le esperaba al final de sus días.

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Lo siento por el final tan triste, pero aceptémoslo, Vegeta es un personaje trágico por más que lo pongamos en situaciones chistosas y no se me ocurría otra manera de terminar esta historia por el período en que se desarrolla, porfa, no me odien por esto, ustedes saben que yo también amo a nuestro Vegui y prometo cuando escriba otro fic que voy a hacer que el sol brille para él, además cosa que él no sabía a esas alturas, al final él se arrepiente y es perdonado de todos sus crímenes y no regresa al infierno .

Por otro lado lo que pongo que sucedió con Nappa sí sale en la serie, cosa que hace poco volví a ver y me sorprendió mucho, porque de hecho Nappa le pregunta si deberían ir a la tierra y tener hijos poderosos y Vegeta le dice que mejor no porque entonces ellos ya no serían los más fuertes.

¡por la boca muere el pez, Vegui!

Caroone, muchas gracias por tu comentario y espero que este final te haya gustado, Luna enamorada, sé que Vegeta es tu favorito así que especialmente a tí te pido que no me mates si me quedó muy serio, Dayanarod¿te pude aclarar las dudas con el comportamiento de Vegeta y Trunks? no quería hacerlo muy ooc, pero tampoco me gusta ponerlo como alguien insensible, al contrario yo creo que se comporta tan malo para disimular lo mucho que le importan las cosas.

A todos ustedes que han seguido la historia, ya sea que hayan puesto un comentario o no muchas gracias, y recuerden que todavía tienen tiempo para ponerlos y me harían muy feliz.

¡Gracias!

Besitos, XimeB.

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