Otro capítulo más, espero que les guste.


Capítulo seis: revelaciones

Elhian paso día y noche en cama, Alhonn la vigilaba y no permitía que nadie, salvo Arya, se acercase a ver a su Jinete. La custodiaba sin descanso, y los pocos que habían intentado acercarse no tuvieron mas remedio que retirarse entre llamaradas, gruñidos y zarpazos, pero eso solo sirvió para aumentar la curiosidad de los presentes, y el hecho de que solo Arya tuviese acceso a la chica avivó más el interés por la muchacha herida y por su misterioso dragón.
La herida no mejoraba y Elhian sufría entre altas fiebres, Arya estaba preocupada y dudaba mucho que lograse sobrevivir a la gravedad de la infección que siguió a la herida. Una tarde de agosto decidió acercarse para dar vuelta a la chica, sin muchas esperanzas, aunque era lo mínimo que podía hacer después de que los salvase de la amenaza úrgala.
Se dirigió a la cueva donde se habían instalado la chica y el dragón y esperó a que éste la autorizase a entrar, respetaba al dragón por encima de todo y su decisión de sólo confiar en ella la honraba tanto que nunca intentaba ofender al dragón.
Alhonn miró a Elhian, recostada contra él, en la calidez de su vientre y protegida por su ala, perlas de sudor le cubrían la frente y respiraba entrecortadamente, pero no se desanimó. Un movimiento en la puerta llamó su atención, Arya esperaba para entrar, y con un leve movimiento de la cabeza, Alhonn asintió y movió su ala para dejar al descubierto a la muchacha.

-Es una luchadora- le dijo, aunque la princesa sacudió la cabeza. Una vez más observó la herida, la atravesaba limpiamente y en condiciones normales habría muerto de no ser por la bestia que luchaba dentro de ella por sobrevivir. Se detuvo a examinar a su paciente, llevaba el pelo suelto, el entrecejo fruncido por el dolor y la boca entreabierta, la herida tenia un tono verdoso y se situaba en su vientre, lo que dificultaba más la curación. Tenia unos pantalones muy anchos, recogidos al nivel del tobillo, lo que los abombaba y un corsé de cuero que no le cubría la barriga y dejaba libres los hombros, pero lo que llamó su atención fue que el hombro izquierdo estaba cubierto por una hombrera inusual, como leyendo su curiosidad, Alhonn intervino
–se cubre ese hombro por que hay cosas que necesita ocultar -
- Al igual que su nombre- respondió la elfa, todavía no sabían cómo llamar a la muchacha y el dragón tampoco había ayudado mucho, y esa ocasión no dio mas resultados.
Arya se arrodillo y paso la mano por la herida, Elhian se estremeció en sueños, pero no se movió, aunque murmuro algunas palabras fruto de su delirio
- Perdóname madre... hermana no fue mi culpa... -, Arya no presto atención y las achacó al delirio provocado por el emponzoñamiento de la herida.
Una vez mas pasó su mano para curarla con pocas esperanzas, pero se sorprendió al ver una cierta mejoría y puso más afán en el hechizo de curación, la infección había bajado y la herida se estaba cerrando, sorprendentemente no estaba dejando cicatriz, aunque aquello era una ventaja para ella. A Alhonn no le paso inadvertida la alegría de la elfa y sonrió para sí
- es una luchadora- le repitió esta vez, más convencido. Arya le dirigió una sonrisa
-Sí, en poco tiempo volverá a caminar, parece ser que sobrevivirá- y se retiró, pero antes de que se marchase Alhonn la llamó.

- Espera, quiero hablar contigo, hay algunas cosas que debes saber antes de que despierte- Arya volvió sobre sus pasos y se sentó delante del dragón, mirándolo a los ojos, aquellos diamantes plateados que la absorbían, al igual que los ojos de Saphira.
-Debes jurar que lo aquí descubras no lo revelarás, a nadie, ni siquiera a la reina- aquello volvió a demostrar la confianza que el dragón depositaba en ella y volvió a llenarse de orgullo, asintió.
-mi nombre es Alhonn- Arya se maravillo ante el nombre, pero no lo comento, no quería interrumpir al dragón, así que espero a que se decidiera a continuar
-Tarde o temprano muchas mas cosas saldrán a la luz, pero eso ya es su decisión-dijo mirando a Elhian- bien, elfa escúchame bien, no repetiré la historia así que presta atención:
Hace miles de años, cuando el primer dragón prendió para el primer jinete, un huevo nació, un huevo plateado, pero no había dragón dentro así que fue guardado con sumo cuidado a la espera de que se descubriese su función, se le conocía como el hermano gemelo del dragón de Eragon, pero nadie supo definir su origen. Con el tiempo, el huevo ganó peso y se pensó que sólo era una piedra, así que se abandono a su suerte, durante muchos años pasó por muchas manos, mientras lo que había en su interior crecía y tomaba forma, se alimentaba del calor de las personas y poco a poco una cría de dragón nació en el huevo, pero nadie se dio cuenta, por lo que se abandonó. Cuando los Jinetes cayeron y Galbatorix guardó los huevos, no buscó a éste ultimo pues desconocía su existencia, pero entonces un alma atormentada por su propia existencia y por el rechazo de su gente
- dirigió otra mirada a Elhian- se encontró con el huevo en el desierto, entonces prendí y ella me cuidó, venció a la bestia que la atormentaba para poder cuidarme y con el tiempo la ayudé a dominar al ser que la atormentaba, por lo que consiguió tomar el control, pero aquello no mejoró su existencia. Ella había sido expulsada de su propia tierra por su raza, condenada al exilio por su madre por ser lo que era y olvidada por su hermana, que la dio por muerta. Durante muchos años se atormentaba en sueños, se culpaba y aquello la volvía débil, lo que los humanos y otras criaturas aprovechaban para intentar matarla, pero yo la defendía, y de esta manera empezó a superar la dolorosa separación de sus seres queridos y poco a poco aprendió a luchar y a aprovechar su otra alma, se fortaleció pero en sus sueños siempre era débil, por lo que yo la velaba en sueños de la misma forma que ella jamás permitió que nadie se acercara a mi. Yo crecí en su desconfianza a los seres vivos, la vi como sufría por culpa de las mentes cerradas y como la torturaban, por eso no permití que nadie se acercase a ella jamás y no lo haré si ella no lo consiente primero, ha sufrido mucho y aún ahora, inconsciente, se culpa por lo sucedido. Sólo tu puedes acceder a ella porque siempre te defendió, hablaba de la princesa de los elfos, la noble Arya, y por ello aprendí a respetarte y por eso estas aquí al lado de ella, nadie más se acercara hasta que despierte. Pero lo que quiero que recuerdes es que tu pueblo ya la hizo sufrir en el pasado, y a pesar de todo os ayudó cuando hizo falta. La condenasteis al exilio por ser diferente y no os guarda rencor, solo a sí misma por ser lo que es y no estar a la altura. Ahora, vete Arya, medita sobre esta revelación.-
Y el dragón volvió a cubrir con un ala a la muchacha que hablaba en sueños, pero de repente se levanto de un salto y lanzo un gruñido que hizo retumbar toda la sala e hizo que Arya se estremeciera, pero no la miraba a ella, sino a algo por detrás de ella, algo que por su bien debía marcharse si no quería acabar abrasado.
Arya se dio la vuelta y vio a Eragon de pie, a la entrada de la cueva
-Tranquilo, es de confianza- le susurro al dragón
-No para mí, es una amenaza, que se vaya, por su bien- Arya comprendió que Eragon estaba de más y se dirigió a la puerta para hablar con él, aunque su mente le daba vueltas a la historia del dragón, que volvió a acostarse mientras gruñía débilmente.
-¿Estás loco?- le espetó a Eragon- ¡podía haberte despedazado!
-No era mi intención, solo quería verla..., pero tampoco es por eso por lo que he venido, voy a ir a la batalla de los vardenos, parto mañana, ¿piensas venir?-
La pregunta pilló por sorpresa a Arya, pero no respondió directamente, tenia a una chica en recuperación y una historia que analizar, por no hablar del interrogatorio que le esperaba con su madre, pero tampoco podía faltar a una batalla tan importante
-Todavía no lo sé, no creo que pueda con la chica en ese estado, enviare a un jefe en funciones... - y desvió su atención a la historia del dragón, haciendo caso omiso a los intentos de Eragon por convencerla de que fuera, tenia mucho que investigar y poco tiempo.


Saludos