Leyendas de Luz y Sombra.

Prólogo.

Había confusión y desorden, las espadas chocaban y lanzaban chispas; la oscuridad era tan densa que ni el brillo de las alas de los ángeles lograba contrarrestarla. Había pasado ya tanto tiempo desde la última vez que hubo paz que ya nadie se acordaba de esas fechas. La batalla entre el Reino de la Luz y el Reino de la Oscuridad había empezado casi desde el inicio de los tiempos, y ambos bandos querían ya dar fin a tan dura batalla, y si bien ésta parecía no tener fin, un Oráculo pronunció una Profecía que en caso de cumplirse acabaría por fin con la guerra.

Dicha profecía involucraba al rey de las Sombras y a la reina de la Luz, pero a pesar de eso ninguno de los dos estuvo enterado jamás de su destino. Los que alcanzaron a escuchar la profecía fueron dos seres de sombra y dos seres de luz, los cuales sin embargo solo conocían la mitad de dicha Profecía, y su misión por lo tanto sería hacer todo lo necesario para que se cumpliera la mitad que cada reino conocía, porque a pesar de ser enemigos, ángeles y demonios querían acabar ya con la guerra. Además, de no cumplirse con la Profecía, el frágil equilibrio entre Luz y Oscuridad se rompería, lo que crearía un caos que no solo destruiría su universo, sino también el universo de los muertos y el de los humanos.

Sin embargo, había, como siempre, un traidor, alguien que no deseaba que el final de la guerra llegara. Dicho traidor sabía el importante papel que tenían ambos reyes en la Profecía y decidió matarlos, no solo a uno sino a ambos, para acabar así con cualquier posibilidad. Este traidor, un ser de oscuridad, deseaba más que nada la destrucción de su universo, por despecho de un suceso que nadie más que ese ser conocía. El rey de las sombras, Schatten, ajeno a la trampa que le tendían, le creyó ciegamente a su subordinado cuando le informó que su deber era matar a la reina de la Luz.

Yami, sabes que eso es imposible.- dijo Schatten.- No podemos matar a ningún ser de luz, conoces el Pacto: por cada ser de luz que muere, otro ser de sombra morirá.

Lo sé, mi rey.- dijo Yami, ocultando su perversa intención.- Pero eso es lo que ha dicho el Oráculo. La reina de la Luz debe morir.

No tiene sentido, el Oráculo sabe acerca del Pacto.- insistió Schatten.- Tiene que haber otra opción.

Escuche bien, mi rey.- Yami se hincó ante él.- No hay otra salida. Sino matas tú a la reina, lo haré yo con todo gusto, pero entonces tus súbditos se preguntarán por qué su propio rey no pudo darle final a esta guerra.

Schatten tenía un mal presentimiento. El matar a la reina de la Luz implicaba tener que sacrificar a alguien de su propia gente. Muchos milenios antes, cuando la batalla entre Luz y Oscuridad había cobrado ya muchísimas víctimas de ambos bandos, ángeles y demonios hicieron una tregua para llegar a un acuerdo: no más muertes. Y para cumplirlo, cada nuevo ser de luz que naciera habría de hacer un pacto de sangre con un ser de sombra, después del cual ninguno de los dos recordaría con quién hizo el Pacto, para evitar problemas posteriores. De esta manera, si alguien de un bando caía muerto, inmediatamente alguien del otro haría lo mismo, y dado que nadie sabía quién era su "alma gemela", Schatten no podía arriesgarse a matar a la reina de la Luz sin saber quién de su gente caería muerto también.

Es su deber, rey Schatten, hacer lo que esté a su alcance para detener esta batalla.- insistió Yami.- Todos estamos cansados ya…

No me convence.- dijo Schatten.- ¿Estás segura, Yami, de que el Oráculo ha dicho eso?

Completamente, mi rey.- Yami le sonrió a Schatten de manera provocativa.- Usted ya sabe que yo siempre le he sido muy fiel…

Y eso era cierto, Yami era una de las mujeres con rango más cercano al rey, alguien que siempre había estado al lado de Schatten, y si bien Yami en muchas veces se le había insinuado al gobernante, éste no podía verla más que como una fiel colaboradora. Yami era hermosa, y pelirroja, pero aun así, Schatten sentía que no podía llegar a amarla como ella lo deseaba. Sin embargo, Yami tenía razón, él como rey debía poner fin, y si el Oráculo decía que para eso había que matar a la reina de la Luz, Schatten debía hacerlo…

Jäger, segundo al mando en el reino de las sombras y primo en primer grado del rey Schatten, sabía que su rey debía ir a la tierra para poder cumplir con la profecía, y sabía también que había un traidor que estaba dispuesto a arruinarles todo. Temiendo haber llegado demasiado tarde, Jäger regresó al palacio de las sombras en busca de su rey, pero solo encontró ahí a Düsterin, la hermana menor de Schatten. Ésta miró a su primo, muy preocupada.

¿Qué ocurrió?.- quiso saber ella.

¿En dónde está Schatten?.- quiso saber Jäger, sin responder.

Fue a buscar a la reina de la Luz.- respondió Düsterin.

¿Qué, para qué?.- exclamó Jäger.

Para matarla, me temo.- musitó Düsterin.- Alguien vino y le dijo que eso había dicho el Oráculo…

¿Qué?¡No!.- exclamó Jäger.- ¿Qué no recuerda el Pacto de Sangre?

Lo mismo le dije, pero no me escuchó.- dijo Düsterin.- Te digo que alguien le informó que el Oráculo le dijo que debía matar a la reina.

Demonios, se me adelantaron.- Jäger supo en seguida que el traidor había hablado primero con Schatten.- Debo ir a buscarlo antes de que cometa un grave error… El Oráculo no ha dicho nada de eso, el Oráculo dice que el rey debe ir a la Tierra.

¿Qué? ¿Cómo?.- exclamó Düsterin.

No hay tiempo para explicaciones, debo ir a detener a Schatten.- dijo Jäger, agitando sus alas negras.- Y por cierto, debes prepararte para ir a la Tierra; tienes el deber de proteger a una humana que está por nacer y que va a marcar nuestro destino.

Jäger se marchó, dejando a Düsterin muy preocupada. Tal y como ella se lo había presentido, todo había sido una trampa, era imposible que el Oráculo diera una orden así… Sin embargo, las palabras de Jäger la preocupaban más que otra cosa. ¿Düsterin debía ir a la Tierra a proteger a una mujer humana? ¿Para qué?

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El portal que llevaba al mundo de los humanos estaba cerrado, aunque no sería por mucho tiempo. Gaie, segunda al mando en el reino de la Luz, observaba a su esposo, Amichi, el prepararse para cruzar la frontera al mundo desconocido que estaba detrás del portal. Gaie seguía sin entender el por qué él tenía que irse ya.

El Oráculo lo dijo.- repitió Amichi.- Debo ir a la tierra a proteger a un humano que está por nacer. Es mi deber, así como el tuyo es proteger a la reina.

No entiendo aun que tiene que ver un humano con el destino de Yuri.- dijo Gaie.- ¿Qué tienen que ver los humanos en nuestro destino? Nosotros vivimos en otro universo.

No lo sé.- negó Amichi.- El Oráculo no lo dijo. Solo sé que debo ir a la tierra, y quizás tú también tengas que hacerlo.

No me convence.- insistió Gaie.- Pero si el Oráculo lo dice, deberá ser.

Debo irme ya.- dijo Amichi.- No temas, mi amor, volveremos a vernos, y con un poco de suerte, esta guerra terminará.

Gaie asintió; Amichi la besó y entonces ella abrió el portal para que él pudiese viajar a la Tierra. El Oráculo había predicho que en el mundo de los humanos estaba por nacer un hombre que iba a ser parte importante en el futuro de ambos reinos de Luz y Sombra, por lo que Amichi debía viajar a la Tierra, encarnarse en humano y proteger a dicho hombre mientras que Gaie debía quedarse junto a la reina para protegerla de cualquier daño. No era para menos que Gaie y Amichi fueran los elegidos, ella era la prima de la reina Yuri y él era el esposo de Gaie, ambos pertenecientes por consiguiente a la realeza y fieles apoyos de la reina.

Cuídate, amor mío.- pidió Gaie, cuando Amichi fue a la Tierra.

No bien acababa él de cruzar el umbral cuando se apareció Omar, coronel del ejército de la Luz y hermano de la reina Yuri. Al verlo, Gaie se dio cuenta de que no traía buenas noticias.

¿Qué ocurre?.- quiso saber Gaie.

Schatten está peleando con Yuri.- anunció Omar.- Debemos ir a ayudarla.

¿Por qué?.- cuestionó Gaie.- Yuri es la más poderosa de todos nosotros.

Sí, pero Schatten está tirando a matar.- replicó Omar.- Han roto el Pacto de Sangre.

Gaie con esta noticia palideció; si los demonios habían roto el pacto de no matar, estaban todos perdidos. Ella salió entonces tras de Omar, sin preocuparse por cerrar el portal.

Yuri y Schatten se enfrentaban en la peor batalla de sus existencias. Él estaba tirando a matar, y la reina de la Luz no entendía el por qué el rey de las Sombras había roto el Pacto de Sangre, pero eso era lo de menos. Yuri debía defenderse de los rayos de Schatten, porque cualquiera de ellos podrían matarla si la alcanzaban. A su alrededor, ángeles y demonios se reunían para ver a sus reyes pelear, sin saber si debían intervenir o no.

Debemos hacer algo.- dijo Omar.- Atacaré a Schatten.

No.- lo detuvo Gaie.- Si intervenimos, los seres de sombras intervendrán y entonces todos tiraremos a matar. Sabes las consecuencias de eso.

Omar sabía que su prima tenía razón; además, después de todo, Gaie era la segunda al mando. Sin embargo, la batalla entre Schatten y Yuri iba empeorando para la reina, ella no se decidía a tirar a matar como lo estaba haciendo él, cosa que la tenía en desventaja. En algún momento, Schatten vio la oportunidad de matar al fin a Yuri y sin titubear lanzó uno de sus ráfagas de fuego; sin embargo, escasas centésimas de segundo antes de que él atacara, Jäger llegó y empujó a Schatten a un lado.

¿Qué demonios te sucede?.- gritó Schatten.- ¡Estaba por matarla!

¿Te volviste loco?.- gritó Jäger.- ¡No podemos matar a nadie!

Pero el Oráculo dice... .- comenzó a decir el rey.

¡Olvida todo lo que te dijeron, son solo mentiras!.- dijo Jäger.- La verdad es que...

Pero Jäger no pudo terminar, porque un remolino de oscuridad se hizo presente, un remolino tan poderoso que podía acabar con todos los seres de luz y de sombra presentes. Hubo una confusión general, ángeles y demonios intentaban escapar de la muerte, plumas negras y blancas caían en desorden, llevadas por el impulso del remolino. Schatten y Yuri, al ver que sus propias gentes corrían peligro, intentaron detener el remolino, pero fueron absorbidos por la poderosa fuerza de éste. Jäger y Gaie, fieles a sus reyes, hicieron todo lo que pudieron para ayudarlos, pero el remolino había cobrado demasiada fuerza. Los cuatro seres de luz y sombra fueron arrastrados hasta el portal que llevaba al mundo de los humanos, y los cuatro fueron arrojados a través del portal sin que ninguno pudiera evitarlo.

El primero en caer fue Jäger, pero él alcanzó a amortiguar su caída y gracias a eso al encarnarse como humano logró conservar el recuerdo de su pasado. Después de él cayó Gaie, la cual hizo más o menos lo mismo para seguir recordando quién era. Detrás de ellos cayeron los reyes, primero Schatten y después Yuri, los cuales sin embargo no tenían la fuerza suficiente para seguir recordando quiénes eran, por lo que al encarnarse en bebés humanos no conservaron el recuerdo de su real identidad...

Jäger cayó en Italia, en el seno de una acaudalada familia adinerada, los Ferrari, perteneciente a la mafia y que se ganaba la vida en negocios sucios; Francesco Ferrari sería el nombre que Jäger usaría en la Tierra, por lo menos hasta que tuviera la edad suficiente para reencontrarse con su rey. Gaie cayó en Francia, y fue la única hija de una famosa pintora y un empresario exitoso, los O´Hara Salazar, los cuales se dedicaban a ayudar a los más necesitados con obras de caridad. Rika O´Hara sería el nombre que Gaie usaría en el mundo de los humanos para proteger su verdadera identidad, por lo menos hasta que llegara el momento de volver a ver a su reina.

Schatten por su parte, nació en Alemania, siendo el primer hijo de Rudy Frank Schneider, un gran y reconocido futbolista, y de su esposa Lorelei Ferrari. Lo primero que vio Rudy Frank de su primogénito fue que tenía una curiosa marca de nacimiento en la espalda, la cual parecía tener la forma de alguna especie de runa antigua.

¿No es hermoso?.- preguntó Lorelei, cansada pero feliz.- Es idéntico a ti.

Tiene mis ojos.- sonrió Rudy Frank.- Se llamará Karl Heinz y será un gran futbolista, el mejor del mundo.

Karl Heinz Schneider.- sonrió Lorelei.- Le queda perfecto.

El pequeño Karl bostezó y se quedó dormido en brazos de su padre, sin saber que era en realidad un rey desterrado de su reino...

Yuri, la última en caer, nació en México, siendo la última hija de Alejandro Del Valle, un reconocido médico, y Emily Salazar, su esposa y enfermera. Cuando la recién nacida fue acunada en los brazos de su madre, ella se dio cuenta de que la niña tenía en el pecho una curiosa marca, algo que parecía tener la forma de un símbolo, aunque Emily desconocía cuál era.

Sacó tu mismo color de ojos.- comentó Alejandro, sonriente.- Es bellísima.

Mi pequeña Lily, mi hermosa bebé.- sonrió Emily, acunando a su bebé.- Así te vas a llamar, Lily, tan hermosa como una azucena.

Lily Del Valle.- dijo Alejandro.- Combina bastante bien.

La pequeña Lily se quedó dormida en los brazos de su madre, sin saber que la Profecía que marcaba el destino de su reinado había comenzado...

Unos meses más tarde, en Japón, nació un bebé humano marcado por el destino, al que sus padres le pusieron el nombre de Genzo, y era hijo de uno de los empresarios más ricos del planeta, Akira Wakabayashi. Nadie habría de saber, sino hasta muchos años después, que Genzo no solo iba a tener una carrera exitosa en el mundo del fútbol sóccer, sino que también habría de ayudar a salvar un universo paralelo que corría el riesgo de ser destruido. Otra cosa que Genzo no sabría tampoco en mucho tiempo era que él tenía un ángel que lo cuidaría en todo momento, un ángel que como humano adoptó el nombre de Taro Misaki.

Al otro lado del mundo, tres meses más tarde, en México nacía la otra niña humana que estaba marcada por el destino, una niña llamada Elieth Shanks, hija del diplomático francés Rémy Shanks. Elieth, al igual que Genzo, desconocía que desde su nacimiento estaba destinada a formar parte de una cadena de eventos que podrían salvar o destruir a su mundo y a los mundos paralelos que se escapaban de su conocimiento, así como tampoco sabía que ella tenía un demonio que iba a guiarla hasta su destino, un ser de sombra que tomó el nombre de Marie Schneider en la Tierra.

Yami, desde el universo de luz y sombras, observaba estos acontecimientos y maldijo la hora en que Jäger y Gaie se habían metido en su camino. Por culpa de ellos, Schatten y Yuri se encontraban ya en la Tierra, cumpliendo con la Profecía del Oráculo. Sin embargo, Yami se dijo que de alguna forma o de otra impediría que esa Profecía se cumpliera, aun así tuviese que bajar a la tierra a acabar con los reyes con sus propias manos. Yami pues, descendió en la Tierra adoptando el nombre de Anya De la Torre, la hija de un asesino a sueldo. Nadie mejor que la descendiente de un hombre sin escrúpulos para realizar la misión que Yami deseaba, acabar al fin con el universo.

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Aquí vengo con otra historia diferente y bastante jalada de la neurona. Alguien podría pensar que es parecida a Alas Guerreras, pero si la leen descubrirán que es bastante diferente. Esta historia fue planeada y pensada en un viaje que hice para visitar a mi amiga Elieth Schneider, así que es de mi total autoría y la propia Elieth puede constatarlo.

Quiero aclarar también que en este fic, Anya y Lily NO son la misma persona, sino dos seres diferentes, no tienen relación la una con la otra.

Gracias a Elieth Schneider por la ayuda con los nombres alternos de los personajes y por las ideas aportadas a la historia.

Significado de los nombres:

Schatten: "Sombra" en alemán.

Yami: "Oscuridad" en japonés.

Jäger: "Cazador" en alemán.

Düsterin: "Triste" en alemán.

Amichi: "Amigo" en italiano.

Gaie: "Alegre" en italiano.

Omar: "Amor" en árabe.

Yuri: "Pureza" en japonés.

Todos los personajes de Captain Tsubasa son creación y pertenecen a Yoichi Takahashi y Shueisha.

Lily Del Valle, Anya De la Torre, Leonardo Del Valle, Alejandro Del Valle, Emily Salazar y Rika O´Hara son personajes creados por Lily de Wakabayashi.

Elieth Shanks, Rémy Shanks y Francesco Ferrari son personajes creados por Elieth Schneider.

Los nombres de Lorelei Ferrari y Akira Wakabayashi fueron inventados por Lily de Wakabayashi y Elieth Schneider para la madre de Karl Heinz Schneider y el padre de Genzo Wakabayashi, los cuales son personajes originales de Yoichi Takahashi.