¡Hola queridos lectores! Su abogada poco sería vuelve después de una más o menos larga ausencia. Desafortunadamente se me echó a perder el computador y ahí se fue el capítulo que tenía escrito. Esperé a que se me pasara la frustración para escribirlo de nuevo sin perder las energías y no decepcionarlos. ¡Hasta que las musas volvieron! Así que ahora les dejo el final de esta larga (y extraña) historia.

Antes de continuar me gustaría agradecer a todos los que a lo largo de estos seis meses han seguido leyéndome…!son más de 500 páginas de desvaríos! A las 900 personas promedio que leían cada capítulo. A las 80 que tienen "Lotus" dentro de sus favoritos, a los que me dejaron en sus alertas y los que me enviaron sus dibujos (¡sigo recibiéndolos por si se animan!). A todos ellos, muchas Gracias.

¿Saben que fue lo mejor de todo? Conocer a excelentes personas a través de esto. Gente que ya pasó a formar parte de mi vida.

Los reviews los respondo al final del capítulo. Gracias por darse el tiempo de dejarme su opinión.

Banda Sonora para este capítulo:

"Someday" de Nickelback

http: / www. youtube. com/ watch?v3c9RmtC-8mI

"Wish" de Olivia (inspi´. Trapnest).

http: / www. youtube. com/ watch?vKwbxDHG1wM

¡Saludos a todos los lectores! Ojala les guste.

Ps: Recuerden que ahora haré una "Re-edicción" de la historia, la convertiré en pdf y la subiré al blog para que puedan descargarla, con los dibujos que me llegaron y que me van a llegar. (Editaré algunas escenas con las que no estaba contenta, y quizás, ponga "escenas eliminadas" jajaja)

Ps: gracias a Karix, Arrayan, Embercita y Jos Black por sus aportes, por leerme y criticarme antes de publicar.

PLAY

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- ¿No hay nada que podamos hacer? – insistió la profesora con la voz resquebrajada.

- Lamentablemente... no. Sólo nos queda esperar que algún día encuentre la forma de regresar...si es que lo logra...- respondió el rubio en un hilo de voz.

Escuchar aquella información fue más de lo que el corazón de Hermione pudo aguantar... su cerebro se desconectó, su alma abandonó su cuerpo y perdió el conocimiento entre los brazos de su amigo... quien no dejó de acunarla y acariciarla fraternalmente...

Draco...encuéntrame...pidió antes de que los murmullos del resto desaparecieran de sus oídos, y todo se fuera a negro...

Más en ese momento...un llanto de bebé tintineó.

50.-

Sentía su cuerpo moviéndose a una velocidad indescriptible, como si estuviera siendo absorbido por una fuerza centrípeta imparable. Todos sus músculos estaban inmóviles, pero aún así podía sentir las largas uñas de Bellatrix enterrándose en su antebrazo sin poder evitar el contacto que tanto le asqueaba. La incertidumbre lo estaba matando; incertidumbre de a dónde se dirigía y cómo se encontraba el resto, especialmente Hermione….¿Cómo alguien podía tener tan mala suerte? Justo cuando pensó recuperarla el destino le jugaba en contra otra vez, como si no los quisiera juntos.

Sus pensamientos fueron cortados bruscamente por el golpe que se dio al caer en un frío piso de mármol en un oscuro lugar. Con dificultad movió el brazo para soltarse del agarre de la mujer y notó como las cuerdas que solían amarrar sus piernas habían desaparecido. Sus instintos asesinos lo llamaban a abalanzarse sobre la que estaba a su lado, y asfixiarla con sus propias manos. Sin embargo, el viaje había sido demasiado agotador, y todo su cuerpo se había entumecido. Miró alrededor tratando de identificar donde estaban, y misteriosamente el lugar le pareció demasiado familiar para su propio gusto.

Unos pasos resonaron desde la oscuridad del otro extremo. Un hombre alto, vestido completamente de negro y con una máscara plateada ocultando su rostro, se dirigía hacia ellos con un caminar aristocrático. El corazón de Draco se paralizó de terror. Era su fin sin lugar a dudas.

El hombre se detuvo cuando llegó a escasos centímetros de ellos, y con su varita desvaneció la máscara, dejando a la vista su identidad…

- ¿Ah? – esbozó confundido el rubio, al verse a sí mismo unos años mayor.

Su vivo reflejo lo observaba desde las alturas con una ceja alzada. Su complexión era más gruesa y trabajada, mientras que sus ojos denotaban un brillo malicioso y escalofriante. Era él mismo, pero a la vez distinto. El mismo envase, pero con diferente contenido.

Mientras descifraba a aquel ser que tenía al frente, la mortífaga comenzó a recuperar el conocimiento. Con lentitud se removió en el piso alzando la mirada, formando una macabra sonrisa cuando vio a Draco Malfoy mirándola desde arriba, con su típica expresión fría e insondable.

- Lo… ¡Lo logré! – exclamó dichosa Bellatrix, levantándose con dificultad - ¡Vamos! ¡Llévame con el Señor Tenebroso! – ordenó a la versión más adulta de Draco, que se mantenía imperturbable sin mover un músculo - ¡¿Qué esperas maldito inútil?! Llévame ahora mismo o sino…

Las palabras murieron en su garganta. El Draco de aquella dimensión la había tomado por el cuello de una mano y la alzaba unos pocos centímetros sobre el suelo. El cuerpo de Bella comenzó a tiritar, y su rostro a adquirir un tono violeta.

- Qu…Qué crees…- balbuceó ella tratando de no morder su propia lengua.

- Shh – la silenció sonriendo perversamente – No jodas el momento. Jamás me aburriré de hacer esto.

La fuerza del agarre se iba intensificando hasta que el cuello de la mujer comenzó a sonar peligrosamente, y los nudillos de él habían adquirido un tono irrealmente blanco.

- ¡¿Qué haces?!- exclamó el joven Draco impactado, aún botado en el piso, incapaz de moverse.

- Elimino escoria – respondió el hombre con simpleza, sin pizca de emoción ante la vida que se desvanecía entre sus dedos.

Los oscuros ojos de Bellatrix de a poco se iban tornando blancos, mientras que su boca se abría en forma de "o" enseñando su lengua retorcida en búsqueda de un poco de oxigeno para sobrevivir… sin encontrarlo. Pronto, su cuerpo dejó de batallar quedando completamente lánguido, como una sucia muñeca de trapo colgando desde las alturas.

- ¡Para! – chilló el muchacho.

- Sólo un poco más…- respondió su doble sin dejar de observar con agrado a la mujer que sostenía.

Pronto, el cuello de la mortífaga crujió como una varita al partirse en dos, cayendo como un saco de papas al suelo… completamente inerte.

- Y dime…-comenzó el hombre caminando con parsimonia como si nada hubiera ocurrido - ¿Cómo es tu dimensión?

- ¿Cómo? – inquirió Draco sorprendido, mientras lo seguía sin saber porqué ni a dónde.

- No creerás que es la primera vez que esa estúpida acarrea a mis dobles acá – respondió divertido sin dejar de caminar – Creo que he asesinado unas cinco… seis con la tuya…

- No entiendo – confesó el rubio aturdido.

- Verás, hace bastante tiempo atrás, en la misma época donde el Señor Tenebroso creó los horrocruxes, encontró por casualidad el portal que le permitiría viajar de una a otra dimensión, el Zeitgeist. No sé quien habrá sido el primero en realizar tal viaje, pero bastó con que un Ryddle comenzara a alertar al resto, para que al menos en una dimensión, Voldemort reinara con esta ventaja. – se detuvo frente a una puerta y la abrió, ingresando a un despacho adornado con una antigua chimenea, seguido de cerca por el muchacho - Pero no todo era tan fácil, necesitaba una constante, una llave, y como te imaginarás, esa llave soy yo. O en este caso tú.

- Pero… ¿Por qué la mataste? ¿No es de tu bando? – preguntó confundido.

- Claro que lo es – asintió lentamente – Dime injusto, pero como en mi realidad ella asesinó a mi madre, yo me regocijo matándola una y otra vez… es… adictivo.

Draco joven lo observaba con los ojos bien abiertos, tratando de comprender toda la información aunque se le hiciera difícil. Su otro yo bufó fastidiado, y se giró para enfrentarlo con un semblante agresivo.

- Eres demasiado lento – espetó ceñudo – Y tu personalidad no me agrada – agregó ante la mirada estupefacta del rubio - Bien, ¿Me dirás o no como es tu dimensión? – inquirió amenazadoramente, sin obtener respuesta - ¿Te comió la lengua un Troll? Muy bien, me da igual. ¡Legeremancia!

El muchacho sintió como su mente era invadida de pronto, y sus recuerdos se exteriorizaban como si se tratase de una película… la batalla de Hogwarts, su regreso, la banda, los bailes… y Hermione… recuerdos de ella una y otra vez desfilaban ante el hombre que se suponía que era él mismo, y que alojaba en su rostro una mueca de espanto que pronto mutó a rabia.

- ¡Basta! – bramó Draco agarrándose la cabeza - ¡Basta he dicho!

El mortífago dejó de invadir su mente, pero procedió a agarrar el ante brazo del muchacho y lanzarlo contra la pared, logrando que Draco rebotara contra ella, golpeándose fuertemente la cabeza.

- ¡Déjame! – gritó, llevándose una mano a la nuca.

- No. Me das asco. – contestó él, enterrándole la varita en el cuello – Me has deshonrado y debes morir.

- ¿Deshonrarte? – repitió confundido - ¡Quién te dijo que alguien debe honrarte! ¡Menos yo! ¡Somos la misma persona, idiota!

- Eso no es verdad. Tú eres un débil. ¿Cómo pudiste liarte con una sangre sucia? Y no con cualquiera… ¡Con Granger por Salazar! ¡Dónde está tu dignidad!

- ¿Y eso qué? – replicó Draco frunciendo el ceño – Déjame volver a mi mundo. No es tu puto problema lo que hago con mi vida.

- Lo es desde que te encuentras en mis dominios y tienes mi apariencia – siseó aplicándole más presión con la varita - ¿Crees que me agrada la sola idea de lo que estás haciendo en la otra dimensión? Prefiero matarte a que sigas mancillando mi imagen... ¡Eres un Malfoy maldita sea!

- ¡No me importa! – exclamó exasperado - ¡Déjame ir!

- ¿Para que vayas a reunirte con tu inmunda novia? Jamás.

Draco apretó los dientes enfurecido, sin romper el contacto visual que tenía con su captor. Los ojos grises del hombre eran más oscuros e inexpresivos de los que cualquier ser humano podría tener… ¿Cómo era posible que pensara en matar a su propio yo? ¿Cómo fue capaz de asesinar a su tía tan fácilmente? Definitivamente, no había punto de comparación entre ambos. Y eso lo asustaba… porque no sabía con quién estaba tratando.

El sonido del reloj marcando la medianoche le dio un momento de distracción, justo para pegarle al mortífago un rodillazo en la boca del estómago que lo dejó doblado de dolor. Corrió de regreso al punto inicial, y recogió la varita de Bellatrix, que se encontraba a unos metros del cuerpo de ella.

El hombre no tardó en alcanzarlo, alzando ambos sus varitas en posición de duelo.

- ¡Crucio!

- ¡Depulso!

Gritaron a la vez. Draco pudo esquivar por unos milímetros la luz roja que se dirigía directamente a su pecho, pero no pudo cantar victoria, ya que su enemigo también lo había hecho, impactando el hechizo de pleno en un ventanal que se rompió en varios pedazos.

- ¿Depulso? – soltó el mortífago en una risotada – Eres más patético de lo que pensaba.

- ¿Ah si? – respondió Draco apretando con firmeza su varita - ¡Crucio! – gritó enceguecido, fallando por poco.

- Así me gusta – dijo el rubio esbozando una sonrisa torcida – Pero no me llegas ni a los talones.

Lo que ocurrió después fue demasiado confuso para él. Su otro yo se desvaneció frente a sus ojos, y volvió a aparecer a sus espaldas, tirándolo al piso para luego subirse encima y tratar de asfixiarlo con sus propias manos. Draco lo observaba horrorizado, tratando de soltarse del agarre que le impedía respirar, pero el hombre era muy fuerte para él… demasiado fuerte.

Desesperado, palpó a su alrededor tratando de encontrar algo con lo que defenderse, y lo hizo... tomó un trozo de vidrio del ventanal, y con todas sus fuerzas lo alzó en contra de su enemigo, tajándole el rostro desde el inicio de la frente, hasta el pómulo, atravesando el parpado en el camino, logrando de paso su libertad, ya que su captor lo soltó para llevar ambas manos a la cara y dejar escapar un grito de dolor chocante.

- ¡Apertum temporis! – vociferó Draco apuntando al aro que flotaba mientras se levantaba, el cual reaccionó transformándose en el bendito portal.

- ¡No! – gritó el mortífago, quien no pudo hacer nada más que ver, por un solo ojo, como el muchacho desaparecía mientras su rostro sangraba a borbotones.

&

Nuevamente el cuerpo de Draco comenzó a viajar por el tiempo y el espacio, terminando por caer en un lugar bastante cerrado. Se encontraba en una oficina llena de expedientes por revisar… de pronto, escuchó la cerradura girar y lo único que atinó a hacer, fue esconderse detrás de la gran cortina de terciopelo verde que adornaba la ventana, y que tapaba el portal que se había materializado en ella. Él rogaba a Merlín que no lo notaran… aún estaba nervioso por el anterior encuentro, y no tenía ganas de lidiar con otro sujeto igual de enloquecido. Menos si aquel sujeto llevaba su rostro…

El Draco de esa dimensión hizo su aparición, y también era mayor que él, más de veinticinco años, según calculó a simple vista. Al parecer estaba impaciente, pues caminaba por el despacho como león enjaulado antes de decidirse a tomar asiento.

El muchacho se debatía entre salir de su escondite y hablar con él – ya que se veía bastante amable y cuerdo - o esperar que se retirara para activar el portal y seguir con la búsqueda de su hogar, pero en ese instante alguien llamaba con premura a la puerta, y decidió quedarse justo donde estaba, solo por si las moscas. Vio como su doble abría y una castaña le saltaba encima completamente eufórica.

- ¡Lo hiciste, lo hiciste! – gritaba ella.

- ¿Hice qué? – preguntó él falsamente extrañado.

- ¡Esto! – exclamó, colocándole un periódico frente a los ojos.

- No veo de tan cerca… - Hermione le alejó el papel - Ah, te refieres a eso.

- ¡Sí! ¡Eso!

La mandíbula del muchacho casi se salió de su lugar al ver como ella comenzó a besar a su otro yo como si el mundo se fuera a acabar ese mismo día, colando las manos entre sus cabellos mientras lo hacía retroceder con el cuerpo al sillón.

- Pero, Hermione…

- Si yo no puedo concentrarme en mi oficina, tú tampoco – respondió desabotonando con premura su camisa.

Ambos cayeron sobre el sofá de cuero que estaba al lado, mientras se llenaban de besos, mordiscos y caricias, abandonados a sus más bajas pasiones, e ignorando completamente que no estaban solos.

Draco no podía creer que existiera otra dimensión donde él y la castaña estuvieran juntos, lo que llenó su pecho de esperanzas de que quizás, solo quizás, no todo estaba en su contra… Tuvo que desviar la mirada cuando su doble se deshizo de las prendas de Hermione, haciéndolas volar por el aire, sin embargo, no pudo evitar echar una furtiva ojeada solo por curiosidad, quedando anonadado con los atributos de la castaña.

Pasaron varios minutos antes de que el espectáculo terminara. La pareja se durmió abrazada, liberando al muchacho de su escondite, enteramente sonrojado por lo que acababa de suceder.

- Apertum temporis – susurró desapareciendo por el portal, no sin antes observar con anhelo el rostro de la mujer que en algún lugar lejano lo esperaba.

&

Ya se había acostumbrado a la desagradable sensación de viajar entre distintas realidades. Ahora solo le interesaba caer de pie… y así lo hizo, justo en la enfermería de Hogwarts, materializándose el portal como un dibujo en el piso. ¿Acaso lo logré? Pensó ilusionado, mirando en todas direcciones, sin embargo, cuando miró a la camilla más cercana casi se muere de un infarto.

En ella yacía su otra versión…pero era una versión multiplicada por cinco. Draco estaba paralizado, no podía creer lo que sus ojos le enseñaban, ni mucho menos aceptarlo ¡¿Yo?! ¡¿Obeso?! Exclamó mentalmente, ya que no negaría que su lado narcisista siempre había permanecido en su personalidad, y este lado se sentía profundamente ofendido. La voz de Pomfrey lo hizo reaccionar, corriendo a esconderse debajo de la camilla del frente para presenciar una escena aún más irreal.

- Joven Malfoy, al fin despierta ¿cómo se siente? – preguntó amablemente la enfermera.

- De maravilla – respondió sarcásticamente el gordito mientras se incorporaba - ¿Saben quien fue el mal nacido que me hizo esto?

- No maldiga en mi enfermería... y no, aún no lo sabemos, pero se inició la búsqueda del culpable.

- Estupendo – siseó mosqueado - ¿Cuánto tiempo estaré así?, ¿unas... dos horas?

- Bueno... eso es... relativo... – contestó distraídamente la anciana, mientras ordenaba los frasquitos de pociones curativas alfabéticamente.

- ¿Relativo?

- Puede ser una hora... puede ser un mes...

- ¡¿QUÉ?! ¡No puedo estar encerrado así un mes!

- ¿Encerrado? – inquirió una tercera voz desde la puerta de la enfermería – Usted, no estará encerrado, deberá asistir a clases como cualquier alumno.

- ¡Está loca!, ¡no puedo salir!, ¡no pueden verme así!, ¡que será de mi reputación! – chilló horrorizado

- ¡Más respeto, jovencito!,¡Ya no soy sólo su profesora de transformaciones sino también su directora! – regañó Mc Gonagall – A menos que quiera ser expulsado, deberá asistir a clases con regularidad. Además ¡piénselo! Le servirá para madurar como persona y aprender un poco de humildad... nos vemos en clases. – sentenció reprimiendo una sonrisa al ver como la cara rechoncha del rubio se inflaba de ira.

- Mierda...

Draco vio como su versión "rellenita" se reiteraba de la enfermería cabizbajo, y unos momentos después, le seguía la enfermera Pomfrey. Salió de su escondite con el ceño fruncido… ¿Qué mal parido me hizo eso? Se preguntó molesto, sacando la varita de Bellatrix y apuntando al piso… afortunadamente, nadie se había dado cuenta que tenía un dibujo en él.

- Apertum temporismasculló.

&

Cayó de bruces violentamente, quedando un poco aturdido por el golpe. Apoyó las manos en el suelo a la altura del pecho y con lentitud se levantó, sacudiendo sus ropas del polvo con que estaban adornadas. Miró a todos lados en búsqueda de su "otro yo", sin embargo, nada veía a su alrededor. Caminó sin dirección definida hasta que su cerebro procesó lo que sus ojos le enseñaban. Estaba en un cementerio, y frente a él, se alzaba su propia lápida.

Draco L. Malfoy

1980 - 2000

- Mierda… ¡Y ahora qué! – exclamó exasperado.

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El otoño dio paso al invierno. El invierno a la primavera, y la primavera al verano, que de nuevo terminó en otoño. Algunas hojas secas adornaban el suelo, mientras otras se sostenían férreamente a las ramas para luego caer en cámara lenta completamente vencidas por la fuerza de la estación.

Un año había pasado desde los desafortunados sucesos de la mansión Lestrange…un año lleno de acontecimientos. De alegrías, emociones y esperas. Donde todos egresaron de Hogwarts para comenzar una nueva vida y el camino hacia la adultez.

Después de dos meses de recuperación, Ron Weasley fue dado de alta de San Mungo, siendo recibido por sus seres queridos con el más sincero alivio. El pelirrojo había cambiado... A punta de crucios había vuelto a ser aquél chico sencillo, divertido y de buen corazón, que esta vez con sinceridad, ofreció toda su amistad y apoyo a su eterno amor, cuidándola junto a Harry en los momentos de tristeza, mientras ambos se preparaban para sus exámenes de admisión a la escuela de aurores y la castaña para la escuela de leyes.

Además, el pelirrojo tenía un nuevo habitante en la madriguera que alegraba su corazón… Ralph Weasley, aunque jamás lo admitiría en público. El pequeño retoño de Bellatrix y Voldemort había sido adoptado por Molly, en un arranque de instinto maternal que todos criticaron. Sin embargo, su voluntad predominó, y sus razones también… No se podía culpar a solo un bebé por las atrocidades que sus padres cometieron. Un niño nace puro, y todo depende de la crianza que se le dé… y la matriarca de los Weasley se encargaría de convertirlo en un excelente muchacho, a base de puro cariño y comidas caseras.

Pansy aún lloraba por las noches la pérdida… si no hubiera sido por Alex, que hacía grandes esfuerzos por alegrarla, probablemente hubiera reprobado todos las asignaturas. Pero el pelinegro la sacó adelante, y en seis meses ya la tenía bailando nuevamente…con él, a pesar de que su tiempo se había reducido considerablemente al entrar a la carrera funcionaria del ministerio, siempre tenía un huequito para ella y su afán de artista, ayudándola a decidir su futuro.

Por su parte, Theo y Luna estaban tranquilos disfrutando de un año sabático. Ambos confiaban en que Draco volvería algún día, y no querían desesperarse pensando en ello… preferían creer a ciegas en la fortaleza del rubio, a pesar de que los meses seguían transcurriendo a la velocidad de la luz y que, con cada día, el corazón del muchacho se iba comprimiendo aún más de miedo, aunque no lo demostrara.

Por último, Hermione estaba devastada. Por más que trataba de aparentar tranquilidad, sus movimientos nerviosos y torpes la delataban, al igual que el constante brillo en sus ojos, propio de aquel que posee un alma triste. Sólo se dedicaba a estudiar, como antaño, escondiendo las narices en sus polvorientos libros antiguos, alejándose del resto como si no quisiera eclipsar su felicidad.

- Tenemos que hacer algo – dijo Harry en una de las tantas reuniones que solían hacer cada viernes por la noche desde que salieron de la escuela… reuniones que solía esquivar la castaña – Hermione está peor que un infieri.

- No puedes culparla de eso… yo estaría igual si te perdiera – murmuró Ginny enlazando su mano con la de él.

- Creo que deberíamos hacer algo para alegrarla – opinó Alex.

- ¿Cómo que? – preguntó Pansy

- No sé… Quizás tocar nuevamente en público la alegre, después de todo, igual hemos seguido practicando ¿no?

- ¿Tú crees? – esbozó Ron incrédulo - La verdad es que ella necesita tiempo para recuperarse de la perdida.

- ¿Cuál perdida? – replicó Luna - Estoy segura que Draco volverá.

- Ha pasado un año…- insistió el pelirrojo.

- ¿Y qué? – cortó esta vez Theo - Yo confió en él. Encontrará la forma. No lo subestimes.

- Es terco como una mula – agregó Pansy con una sonrisa apagada - No se dejará vencer tan fácilmente.

- Eso espero – suspiró Harry – Pero no pueden pedirle que lo espere por siempre… ¿no? Hermione debe seguir con su vida, y nosotros debemos apoyarla e incitarla a que lo haga.

- Lo sé – respondieron al unísono Pansy y Theo, bajando la mirada automáticamente al piso

- ¿Pero como la convenceremos de que cante nuevamente? – preguntó Ginny

- Déjenmelo a mí – contestó Alex guiñándoles el ojo, después de todo, su capacidad de convencimiento era excelente – Aceptaré la propuesta del señor Boost. De aquí a dos meses, Lotus volverá a los escenarios.

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No sabía en qué momento se dejó convencer por Alexander hace dos meses atrás para dar aquél concierto. No tenía ánimos de levantarse de la cama, sonreír como si nada pasara, ni muchos menos de tararear alguna canción. El grupo no existía sin Draco, por mucho que Harry, a quien adoraba con toda su alma, en los últimos meses estuviera aprendiendo a tocar guitarra. No era lo mismo. Jamás lo sería.

Ginny había hecho sus mejores esfuerzos por dejarla bella para la ocasión, con un vestido ceñido hacia arriba pero englobado desde la cintura hasta las rodillas, de un color rosa envejecido y unas botas café. Sin embargo, las lágrimas traicioneras que se agolpaban en sus ojos amenazaban con arruinar su trabajado aspecto, algo que jamás se lo perdonaría la pelirroja.

No quiero cantar, nunca más… menos una canción escrita por él… lamentó en su interior, sintiendo como al parpadear caían aquellos restos de agua por sus mejillas, dejando un rastro salado y desconsolado. Era impresionante la cantidad de dolor que podía albergar en su pecho, un dolor que la acompañaba desde el desayuno, hasta la cena, y la atormentaba incluso en sueños. Por las noches dormía abrazada a la almohada fingiendo que era Draco, y despertaba decepcionada maldiciendo el día que se enamoró de él.

Sus esperanzas de que volviera se habían ido por el tacho de basura, junto con su sonrisa y cordura… A veces lo imaginaba con su traje de tango, extendiéndole la mano para llevarla con él, sin embargo, su oasis se desvanecía pronto, dejándola destrozada en un mar de lágrimas impotentes… ¿Dónde estás?

Fue en ese momento que tres golpes secos sonaron en su puerta, sacándola de sus pensamientos oscuros y devolviéndola a la realidad.

- Ya voy – dijo secándose con la palma de la mano, notando que ya había arruinado su maquillaje al quedar con su rastro en la piel – Demonios…- murmuró frustrada.

Nuevamente tres golpes volvieron a sonar, esta vez con más ímpetu que antes.

- ¡Ya voy! – gritó molesta, caminando primero hacia el espejo para tratar de ocultar su tristeza, no quería preocupar más a sus padres.

Tomó un pañuelo blanco y con el comenzó a quitar las manchas negras que estaban adheridas bajo sus ojos… pero otra vez sonó la puerta, más fuerte aún, sacándola de sus casillas.

- ¡Dije que ya voy! – vociferó rabiosa por la perturbación, mirando por el reflejo del espejo la entrada de su habitación, para encontrarse con lo que menos esperaba.

("Someday" Nickelback)

Su boca se abrió unos milímetros de la sorpresa, y sus ojos parpadeaban a la velocidad de la luz. Se giró dispuesta a creer que todo se trataba de un vil engaño, una ilusión producto de su imaginación enfermiza. Pero no.

Apoyado en el marco de la puerta se encontraba Draco Malfoy, vestido completamente de negro, sonriendo de lado y sosteniendo en la mano derecha su característica guitarra.

Su rostro lucía cansado, e incluso algo mayor, pero ahí estaba, a unos escasos metros de distancia, observándola fijamente.

Él apoyó el instrumento en la pared y caminó pausadamente hasta ella, acorralándola contra el frío espejo. Sus ojos grises la miraban en silencio, mientras que alzaba su pálida mano para tocar el perfil de la muchacha.

Hermione estaba paralizada. Su corazón bombeaba tan rápido que en cualquier momento se detendría cansado de latir. Draco acarició su mejilla con lentitud, besando dulcemente su ceja izquierda y después su pómulo derecho… bajó a su mentón y subió hasta su frente, terminando aquel recorrido de besos justo detrás de la oreja.

- ¿Tardé mucho?- susurró a escasos centímetros de sus labios, pegándose contra el cuerpo de ella.

- Una eternidad – musitó Hermione antes de acortar los centímetros y besarlo, cruzando los brazos por detrás de su cuello.

Draco colocó sus manos en la cintura de la muchacha, de manera firme pero sin dañarla, y profundizó el beso, mientras Hermione se derretía ante el calor que emanaba del cuerpo del rubio. Las manos de la castaña se aferraban a él como si de ello dependiera toda su existencia, mientras no paraba de llorar… había extrañado tanto su olor, la forma de su espalda, sus fríos labios, su sonrisa torcida y hasta el tono aterciopelado de su voz.

Tenía demasiadas preguntas en su cabeza, pero cuando él movió sus manos hacia los muslos levantando su vestido, Hermione dejó de procesar información, deleitándose con la quemazón que le provocaba el contacto, que cada vez se volvía más intimo. De manera intempestiva, él se separó apoyando su frente contra la de ella, con el corazón excesivamente acelerado, devolviéndole algo de la razón que le había usurpado con sus caricias.

- ¿Cómo sé que eres tú? – murmuró ella sin atreverse a abrir los ojos para no despertar de aquel agradable sueño.

- Buena pregunta – contestó él en un susurro – No lo sabes.

Con esa respuesta, a Hermione no le quedó ninguna duda. Era él. ¡Maldita sea era él! Lo volvió a besar, esta vez con más agresividad que antes, demostrando toda la ansiedad y la desesperación que había sentido todos esos doce meses, catorce días, cinco horas y veintinueve minutos.

- No… puedo… creerlo – soltó radiante una vez que dejó de besarlo para respirar y perderse en sus ojos grises - Los chicos se van a morir…

- Ellos ya lo saben – interrumpió Draco, tomando uno de sus bucles y colocándolo detrás de su oreja – Me tardé en venir a tu casa porque me costó un mundo quitármelos de encima… especialmente a Pansy y Theo.

- Entonces ellos me las pagarán.

- ¿Por qué? – preguntó confundido.

- Alargaron mi sufrimiento unos minutos más… van a tener que ir preparando su obituario.

De manera intempestiva, Draco la levantó del piso y la subió en el escritorio de estudio que estaba a la izquierda del espejo, lanzando todos los libros que en el descansaban… y por primera vez, a Hermione no le importó que pudiera sucederles. ¡Que se doblen las hojas! ¡Da igual! Pensaba, sintiendo tantas cosas a la vez que no se creía capaz de contenerlo todo en su menudo cuerpo.

- Dudo que pueda detenerme – musitó él respirando agitadamente contra su oído.

- Entonces no lo hagas – contestó ella besando lentamente su labio inferior, dándole un pequeño mordisco – Eso si, Alex nos va a matar, el concierto está por empezar.

- No te preocupes por eso, Pansy lo tiene bien amaestrado – respondió divertido antes de apresar su cuello apasionadamente, succionándolo mientras sus manos correteaban por los contornos de la muchacha.

- Draco… - jadeó ella cuando notó que la tela de su vestido iba desapareciendo por encima de su cabeza.

- Silencio. Tiempo para reflexionar – la acalló besándola salvajemente, preocupándose ahora de liberarla de su ropa interior.

Hermione cerraba los ojos tratando de contener los gemidos que afloraban de su garganta, mientras él la acariciaba diestramente, como si jamás hubiera dejado de hacerlo. Ella de a poco comenzó a responder sus atenciones, recorriendo su espalda y desordenando sus cabellos sin poder borrar la estúpida sonrisa que se formaba en sus labios… Sin duda, estaba en el paraíso.

Cuando ninguno de los dos reprimía ya algún sonido, la tomó en sus brazos y la depositó en la cama, tratando de no aplastarla con su peso y acariciando su rostro con la nariz… como la primera vez que la besó aquella noche junto al lago, cuando todo comenzó para ellos.

- Te amo – le susurró él de improvisto, mirándola fijamente a los ojos.

- Y yo a ti – contestó ella, mientras con sus manos lo acercaba.

Una sonrisa radiante se dibujó en sus respectivos labios… la dicha de tocarse, sentirse, respirarse los inundaba. Hermione sentía que en su pecho volvía a latir su corazón, colmando sus mejillas de rubor, y llenando de un brillo estrellado sus ojos, mientras sus manos temblaban casi tanto como el resto de su cuerpo, porque volvían a tocar al hombre al que le había regalado todo de sí.

Entre suspiros apresurados él la miró, con un anhelo conmovedor, pidiendo permiso para demostrarle que no había un Draco sin una Hermione… y ella lo besó a modo de respuesta, uniendo sus cuerpos en ese instante… pues sus almas, ya estaban unidas desde hace mucho tiempo atrás.

Una ola de placer la inundó, mientras se movían en una danza eterna de varios minutos, que los llevaría al cenit de la plenitud, de la felicidad, y a una explosión simultánea, que los hizo vibrar descontroladamente, quedando luego abrazados por largo tiempo, en silencio, exhaustos, intentando inmortalizar ese momento glorioso.

Su reencuentro.

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El público estaba comenzando a enojarse, y más de alguno ya estaba chiflando disconforme con la espera. El concierto llevaba al menos cuarenta y cinco minutos de atraso, y por muy entusiasmados que estuvieran con el regreso de la banda, la ansiedad les jugaba en contra.

Afortunadamente, las luces del escenario se encendieron dejando a sus integrantes a la vista, y los gritos no tardaron en escucharse, ni tampoco las frases lascivas que arrojaban supuestas señoritas de buena familia, que en esos minutos se derretían con sus hormonas completamente alborotadas.

- ¡Lamentamos el retraso! Pero atrás estaban apagando un incendio – explicó Theodore logrando que los dos indirectamente aludidos se sonrojaran violentamente - ¿Listo jefe? – preguntó mirando hacia la batería donde Alex, quien asintió levemente - ¡Vamos!

("Wish" de Olivia inspi´. Trapnest)

La potente guitarra de Draco comenzó a sonar, siendo acompañada de inmediato por la batería y el bajo, corrompiendo el aire con agresividad y una cadencia que golpeó los oídos de los espectadores, que no podían ni siquiera escuchar sus propios pensamientos…

Pronto la voz de Hermione se unió, tan delicada y femenina como siempre, creando una contraposición exquisita, que logró deleitar una vez más a cada persona que la observaba, ondeando su vestido englobado de un lado para otro, mientras su cabello alborotado iba al ritmo de la música… ¿Quién diría que la Hermione que todos conocían cambiaría tanto? ¿Quién se imaginaría si quiera que, una serpiente y un león pudieran terminar juntos?

"Can you feel it now, can you feel it now"

La gente comenzó a moverse inconscientemente, siguiendo la melodía con sus cabezas y hombros.

"Pulling out my heart, pulling out my heart"

Y sin aviso, ni acuerdo previo, todos comenzaron a brincar en sus puestos arrebatados.

"Baby i know it´s comming around

I´m totally upside down

I can´t get it together to tell you what I feel

Baby my wish on a wing"

Draco se acercó a Theo rasgando las cuerdas de su guitarra, mientras Alex descargaba las baquetas contra las cajas como si se tratara de una batalla entre él y la batería.

El momento era extraordinario para todos… irreal e irrepetible. Unas estrellas ficticias en el fondo del escenario que formaron "Lotus" comenzaron a brillar con potencia, mientras caían pétalos de colores desde los cielos, todo gracias a diversos hechizos estudiados para la ocasión por parte de Luna y Neville.

Hasta la directora Mcgonagall no podía escapar de aquel encanto, llevando el ritmo con la mano debajo de su túnica, después de todo, debía mantener la compostura, y vigilar a los estudiantes… ¿no?

"Can you feel it now, can you feel it now"

Hermione bailaba en círculos completamente abstraída del resto.

"Pulling out my heart, pulling out my heart

Feeling me natural and extreme"

La muchacha corrió hasta Draco y rodeó su cuello con un brazo, mientras le cantaba con su aguda voz, sin dejar de observarlo directamente a los ojos, lo que sacó más de un suspiro, y uno que otro desmayo por parte de las fanáticas, que estiraban los brazos para tratar de tocarlos para comprobar que fueran reales.

"Baby my wish on a wing

And i´ll send it off to you

It floats in the air

Sorrowful without you"

Después de un par de minutos de furor, la música se detuvo, y ambos se miraron significativamente. Los aplausos que inundaban el lugar no eran nada al lado de sus corazones, que seguían latiendo con firmeza el uno por el otro, en la melodía más bella que ninguna canción podría lograr. La melodía de su amor…

Los cuatro hicieron una leve reverencia, y entre los gritos del público – y las luces de las cámaras del profeta - salieron del lugar, sintiéndose por las nubes del éxtasis vivido. Vencedores e invencibles. Justo como la flor de loto, que sale a flote a pesar de todo.

- ¡Esto merece celebración! – opinó Alex, eufórico por la batahola producida.

- ¡Sí! – exclamó Pansy, que estaba observando todo tras bambalinas, saltando encima de la espalda de Draco, subiéndose a él como una pequeña - ¿Qué haremos?

- ¿Si nos vamos a la madriguera? – ofreció Ginny.

- Mejor a un restaurante - intervino Theo – Tengo hambre.

- Para variar… – dijo Luna rodando los ojos -¿Si hacemos un picnic bajo las estrellas?

- ¡Mejor vamos a bailar! - propuso la pelinegra.

- No sabemos bailar – replicaron Ron y Harry al mismo tiempo, cruzándose de brazos.

Todos hablaban y opinaban a la vez, logrando un sonido ininteligible que ni siquiera un inefable podría descifrar. Lo que no había notado el grupo, era que una muchacha pegaba impacientes patadas al piso a punto de estallar, mientras contaba mentalmente hasta cien.

- ¡Silencio! – gritó Hermione ceñuda, logrando que los murmullos pararan en seco – Ustedes hagan lo que quieran, yo me abstengo.

- ¿Por qué? – preguntó Harry extrañado, exteriorizando algo que todos se preguntaron.

- Porque tengo mucho tiempo por recuperar, así que si me disculpan – dijo agarrando de los hombros a Pansy para bajarla del rubio – Nos vamos – agregó tomando la mano de Draco, arrastrándolo ante las miradas atónitas del resto.

Draco se encogió de hombros a modo de despedida, y con una sonrisa groseramente pícara en el rostro, se dejó llevar, sin saber a dónde… pero podía imaginarse para qué.

- ¡No me lo perviertas mucho, eh! – gritó Pansy desde su posición.

- ¡Ya es tarde! – respondió Hermione sin siquiera girarse, provocando las risas del resto. - ¡Y no cuenten con nosotros por lo menos hasta en una semana más! – agregó seriamente, dejándolos pasmados de un tirón.

Esa noche, como tantas otras, ambos durmieron férreamente abrazados, aún con el miedo de que alguien pudiera separarlos...

Esa noche, como tantas otras, se llenaron de besos ansiosos, apasionados y cariñosos, que Eros y Psique envidiarían de tan solo mirarlos…

Esa noche…

Como tantas otras…

Se prometieron la eternidad…

Y el paraíso en la tierra…

&

Fin...

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Nooooooooo. Terminó. Snif. ¡Que pena!. Extrañaré mucho escribir sobre esta historia. Mi primogénita. Mi regalona.

¿Cómo se me ocurrió? Comencé a leer fics sólo desde junio del año pasado, y realmente aluciné con el asunto. Un día de octubre mientras caminaba a tribunales escuchando música, comenzó a sonar un tango precioso, y mi mente perversa lo primero que hizo fue visualizar a Draco. ¿Loca? Quizás, pero eso desarrolló todo el resto. Luego, al escuchar el OST de nana (Era mi nana-obsesión-time), mi mente nuevamente comenzó a alucinar, pero esta vez con una banda donde Hermione era la vocalista.

Sólo en noviembre me animé a escribir, porque siendo honestos, la escritura era (y es aún) algo en lo cual no me manejaba mucho (sin contar las demandas, claro está). De hecho, con 50 capítulos en este, y otras historias creadas en audiencias, aún considero que me falta mucho por aprender.

Digamos que Lotus fue un proyecto personal para ejercitar mi constancia y de paso, exteriorizar mis alucinaciones, que espero, les hayan gustado (y pudieran hiperventilar tanto como lo hice yo).

Respondiendo reviews! Por última vez. Snif. (Los reviews del capítulo final los responderé directamente): Kuni (¿De dónde sacaste que no tiene dientes? Hahaha. Morí con tus amenazas, eres demasiado chistosa XD. Espero que te haya gustado el cap. Final) Almanara (Me salvé de una muerte segura…ufff!. Niña, gracias por leerme, en serio) Karix (Tu sabes, por el stargate solo se va gente con estilo. Y Draco es el más estiloso!. Ojala te haya gustado el final) Yequita (Espero que no te hayas muerto de la ansiedad, ojala que la espera haya valido la pena) Beautifly (Desconmocionate pronto niña! Besos) Ly Draco (jajajaja. Me dio risa como comenzaste tu review. ¿Regresó tu mandíbula?) Pétalo VJ (Te gusto? Espero que si. Saludos!) Embercita (No creo que me sentencien a muerte. ¡Por suerte!, necesito titularme antes de morir XD) Karyta (¿Y? ¿Gustó? Espero que si. Tú eres de las más antiguas que me dejan su opinión. Gracias!) Ceci de Malfoy (Siii. Era el bebé de Bella… una pésima madre que deja abandonado a su propio hijo! Espero que te haya gustado el final) Marie Malfoy (jajaja. ¡Que eres dramática! ¿Cómo se va a suicidar? Jajaja.) Ginna Isabella Ryddle (Niña! Muchas gracias por tus dibujos. Espero que el final haya cumplido las expectativas P) María (Por suerte llegaste antes del final! Que bueno que me comentaras capítulo por capítulo. De verdad lo paso excelente leyéndote, tienes una imaginación del porte de un hipogrifo. Te quiero!! Que bueno que te conocí a través de esta historia) Dulce Invierno (Espero que con el final te hayas des-enojado!!) Angie Granger (Ojala la espera no haya sido tan tediosa. Gracias por leer!) Elizabeth Isis Malfoy (Siii. A mi también me pone nostálgica. Es que han sido tantos meses escribiendo esto que me cuesta decirle adiós. Gracias por leerme, de verdad!) Saku Malfoy (Te comprendo completamente. Yo tengo sentimientos encontrados. No quiero escribir el final pero debo hacerlo. Me da penitaaaa! Snif. Gracias por leerme, y ojo! Voy a re-editar Lotus, así que todavía no lo imprimas. Lo subiré como pdf en el blog. Besos!) Tham (Oh!, muchas gracias!. Me pone muy contenta saber que te emocionó, ese es precisamente mi fin, más que los reviews. Gracias. Quizás en agosto lleve a un editor algo escrito por mi, pero aún está en veremos. Saludos!) Arrayan (Pucha que me reí con tu karaoke, ¡incluso lo leí cantadito! Es increíble como se te ocurre tanta cosa, de verdad te admiro. Y TQM!) Lu.Paz (¿En serio? ¡Que coincidencia!, tú y tu novio son iguales que nuestros protagonistas. De verdad me emociona saber que te guste tanto y que te provoque diversos sentimientos. Gracias a ti por leer! Y por los éxitos!) Tildita (Gracias por la fuerza! Que la necesito de verdad. Espero que el final te haya dejado contenta, sino.. ¡Recibo tomatazos!) Cedrella Lysandra (jajaja, ¡que eres fantasiosa! Como ves, no era eso… pero es una buena trama alterna! Yo tampoco quería que se acabara, pero era la horita…snif) Chanita 23 (Que bueno que pudiste leerme desde tus tierras lejanas!! Espero que tu práctica vaya de lujo y que estés salvando muchas vidas. Ojala te guste el final. ¡Y no soy mala! Solo perversa…jajajaja) Xiiopaz (Muchas gracias! Que bueno que te haya gustado. Espero que el final no te decepcione!) Aniia hg (Siento haberme demorado tanto! No fue mi culpa, de veritas! Espero que no hayas asesinado a nadie. Jejejeje. Besos!) Fiona Garay (No te quiero matar linda. Era parte de la trama que Draco se fuera a otra dimensión…brevemente…je! Gracias por mancarte tantos capítulos!) Salesia (Querida colega, como te dije por mail, es un agrado saber que alguien tan ocupado como tú lee mis desvaríos poco serios. En serio! En una de esas me embarco en algo original para publicarlo, ya tengo algunas ideas pero no sé si tenga tiempo buuuu. Bueno, gracias por pasarte por todas las historias, espero no decepcionar!) Wichumiru (Que sorpresa! Que bueno que te apareciste por acá. En potterfics siempre tengo problemas y sinceramente me estresa! Siempre se cae la página. Bueno, volviendo al punto, muchas gracias por leerme, no creas que eres la única que pasa lo que lee como una película en la cabeza. ¡Yo también!, o quizás… ¿Las dos estamos locas? Jejeje. Besotes!) Malucha (Muchas gracias! Espero que no quedes con los ojos cuadraditos al leer todo. Igual son hartas páginas, jejeje. Ojala te gusten las otras historias. Besos!) Soliu (Hola! Concuerdo contigo, hay escenas que podrían ser mejores. Por eso mismo, ahora que la historia está completa, haré una reedición y la subiré al blog. Gracias por leer!)

Transmisiones cerradas….

Cambio y fuera.