Hola, he vuelto con el ultimo capitulo

Siento terminarlo tan de golpe pero la inspiración se esfumó con las vacaciones, así que era hora de decir adiós a mi primer fic de Harry Potter…

Y ahora estoy en proceso de mi siguiente fic, en realidad lo he pensado nada más, pero espero que les guste.

Muchas gracias a todos ustedes que leyeron "quiero un ahijado" y muchas, muchas gracias por sus review que me inspiraban a seguir con la historia…

Este fue un final totalmente improvisado y me costó mucho escribirlo, con decir que lo rescribí como cinco veces pero al final quedo así…espero que lo disfruten

Y gracias…

Disclaimer: todo pertenece a J.K Rowling…yo sólo puse un poco de imaginación

"Quiero un ahijado"…

Capitulo 20

-Lily apura, cuida tu peinado, no te olvides del ramo, apresura que llevamos unos minutos de retraso- la madre de Lily gritaba buscando los zapatos de la chica.

-tranquila madre- le sonrió Lily mirándose al espejo por décima vez.

-Lily amor, dejaste esta bolsa en la sala- dijo la madre de James entrando a la habitación.

-gracias, lo he estado buscando por todas partes- le agradeció la señora Evans ayudando a su hija a ponerse los zapatos.

-te ves hermosa- susurró la madre de James contemplándola son cariño -…te ves radiante- dijo disimulando una lágrima que caía por su mejilla.

-gracias- dijo la pelirroja suspirando varias veces antes de decidirse a salir de la habitación.

-¿está todo listo?- preguntó antes de abrir el picaporte.

-si, James te espera en el altar- sonrió la señora Potter.

Lily bajó decidida, con una sonrisa que iluminaba su rostro de felicidad, tenía que llegar al patio de la mansión Potter donde se celebraría la boda, sólo estarían los familiares más cercanos y unos amigos de confianza, pero ella no necesitaba nada más para que ese fuera el día más feliz de su vida. Se sentía tan distinta al día que supuestamente se iba a casar con Eric, ahora podía sonreír, suspirar y hasta respirar con tranquilidad, estaba segura del paso que iba a dar, estaba segura de lo que sentía por ese hombre que la esperaba con ansias, estaba segura de entregarse a él por el resto de su vida.

Caminó hasta la sala donde un apuesto Sirius la esperaba para acompañarla al altar.

-lista pelirroja- dijo al verla bajar de blanco.

-lista- susurró con ansias.

-pues vamos que todos esperan por ti preciosa- sonrió Sirius ofreciéndole el brazo para caminar junto a ella.

-espera amor, el ramo- la alcanzó su madre y la madre de James entregándole un hermoso ramo de lirios.

Lily tomó el ramo sonriente, esperó a que su madre y la de James fueran hasta el jardín para encaminarse junto a Sirius.

-¿estás segura que ese vestido tan apretado no asfixia a mi ahijado?- preguntó Sirius con diversión antes de salir hasta el patio.

Lily sonrió y le dio un pequeño golpe en el brazo para luego ver la luz resplandeciente del jardín.

Lo primero que vio fueron las miles de mariposas blancas que volaban alrededor del jardín, todo estaba decorado de blanco, una alfombra blanca le indicaba el camino a recorrer hasta el altar donde un sonriente y ansioso James la esperaba, un pequeño altar decorado con lirios, sillas a su alrededor donde los invitados la miraban expectante.

Posó sus pies en el comienzo de la alfombra y una hermosa melodía se escuchó en el lugar, todos sonreían de lo maravillosa que se veía la novia, con su vestido blanco, tan elegante y radiante, era sencillo, un vestido tradicional, pero ella sabía llevarlo, largo hasta sus tobillos, en su parte superior ajustado un corsé que delineaba sus curvas, unos guantes de seda y los zapatos de una verdadera cenicienta, llevaba una delicada cadenita adornando su cuello (regalo de la familia Potter), un peinado elevado dejando su cuello y espalda al descubierto.

-vamos- susurró Sirius y poco a poco se empezaron a acercar.

Mary, Remus, Peter, el padre y la madre de James, unos familiares y amigos de ellos, la madre y el padre de Lily, su hermana y el novio, junto a algunos compañeros de trabajo de los futuros esposos los vieron acercarse.

James no podía dejar de mirarla, podía oír los latidos de su corazón, podía sentir la felicidad que lo embargaba en ese momento, podía gritar lo tanto que la amaba en ese mismo momento, quería besarla, correr hacía ella y besarla.

-tranquilo- susurró Remus a su lado riendo al verlo tan ansioso.

-se ve hermosa- susurró a su amigo sin quitar la vista de su futura esposa.

Lily sonrió a sus invitados agradeciéndoles el estar presentes en ese momento y poder compartir junto a ellos. Estaba llegando, lo veía mirarla fijamente y se sorprendió al sentir sus mejillas ruborizadas, "te amo" leyó en los labios de James.

Sirius se detuvo frente a James y le entregó la mano de Lily lentamente sabiendo que James sufriría por hacerlo esperar tanto.

-espero que la cuides, porque hice muchos sacrificios para que ustedes estén juntos- susurró Sirius con diversión.

-y sí que le costo mucho- rió Mary que estaba cerca junto a Remus.

-no te preocupes- dijo James tomando la mano de Lily con delicadeza -…voy a dar mi vida por ella-

-¿podemos comenzar con la ceremonia?- interrumpió un hombre bajito que caminó hasta ponerse frente a James y Lily.

-si- dijo James acercándose junto a Lily.

-estamos reunidos aquí para celebrar la santa unión de esta pareja, dos almas nobles que…- inició el hombre viendo como los jóvenes frente a él tenían una sonrisa que nos les cabía en el rostro.

El silencio del jardín, las sonrisas de los presentes, los nervios de la pareja, las palabras del mago y la suave brisa que dejaban las mariposas al pasar, todo era un momento mágico, cada lágrima, cada mentira, cada engaño, el sufrimiento, la traición, el arrepentimiento, la maldad, cada cosa que se vieron dispuestos a pasar valía la pena, todo lo que habían vivido y lo que tendrían que vivir, todo lo que tuvieron que soportar para llegar a este momento valía la pena para ambos y para todos los que han presenciado el amor que se profesaban.

"James Potter ¿aceptas a Lily Evans para toda la vida?"

-si, acepto- sonrió James contestando de inmediato

"Lily Evans ¿aceptas a James Potter...?"

-si, acepto- dijo Lily mordiéndose el labio inferior. Sirius se acercó con las argollas para bendecirlas -…yo Lily Evans prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza hasta que la muerte nos separe- recitó ella deslizando el anillo de James.

-yo James Potter prometo serte fiel en la salud y en la enfermedad, en la riqueza y en la pobreza, hasta que la muerte…hasta toda la eternidad- sonrió James tomando el anillo de Lily y deslizándolo por su dedo delicadamente.

"por el poder que me confiere la ley mágica y muggles, los declaro unido de por vida, puede besar a la novia"

Todos aplaudieron mientras los esposos se besaban con ternura.

-ya James suéltala- sonrió Sirius al ver que todavía seguían besándose.

-si el señor y la señora Potter deciden separarse un momento para felicitarlos- habló Remus sonriente.

Cuando por fin la parejita se separo todos se acercaron para felicitarlos y desearles la mayor felicidad del mundo…

Fin…

Ah!! que lindo y romántico… ¡¿CÓMO QUE FIN?!...se supone que esta historia es de como consigo a mi ahijado…

Yo Sirius Orión Black me niego rotundamente a dar por terminada la historia aquí porque aún faltan cosas que contar…como la vez que supe que mi ahijado venia al mundo, o de como tuve que soportar a Lily y sus arranques de…sentimentalismos, y también como mi amigo James se desmayo en el parto, y…y…y muchas cosas más.

Está bien, empezaré…

Después de ese día tan feliz para mis amigos ocurrieron muchas cosas, un mes después los ataques comenzaron a aumentar en el mundo mágico, James, Lily, Mary, Remus, Peter y yo estábamos en la orden del fénix pero no lográbamos hacer muchas cosas contra los miles de asesinatos, James estaba muy preocupado con Lily y se negaba absolutamente a tener un hijo en esas condiciones, pero por suerte Lily no pensaba lo mismo…

James y yo estábamos en el sillón de su sala tomándonos unas cervezas mientras comentábamos del partido de Quidditch cuando sentimos que Lily llego del trabajo.

La pequeña explosión en la chimenea y el intenso ambiente de cenizas nos hizo sospechar que Lily venía un tanto…estresada, y claro que venía estresada si llego furia, tiró su bolso al sillón que no ocupábamos y luego gritó con frustración.

-esa enfermera me tiene harta, cansada, la patearía si fuera posible…me estresa- exclamaba mientras nosotros la mirábamos con preocupación, por nuestras vidas claro -…si le digo que vigile a mi paciente, es porque no debe dejarlo deambular por el corredor, no creo que sea tan difícil impedir que un enfermo no deje su cama… ¿no?- seguía mientras caminaba de un lado a otro -…y ustedes- se detuvo de pronto mirando a James y una hermosa sonrisa se posó en su rostro.

-hola amor- susurró James algo asustado con el cambiante estado de humor de su esposa.

-hola bebé- le dijo ella en voz melosa y si no fuera porque yo estaba allí, se hubiesen besado desenfrenadamente y Lily hubiese secuestrado a mi amigo hasta el cuarto -¿Cómo estás?-

-bien- dijo James recibiendo dulces besos en sus labios mientras yo los miraba con una ceja alzada…tenían que ser tan melosos frente mío.

-hola Sirius- y Lily se había dado cuenta de mi presencia.

-hola- murmure yo pensando que en cualquier momento a Lily le saldría fuego por las orejas y me lanzaría un Avada.

-¿Qué haces aquí?- preguntó casi con ternura, no mentira fue una indirecta enorme

-sólo conversaba- contesté tragando saliva ruidosamente.

-que bueno- dijo levantándose de los brazos de James y caminando hasta la puerta de la cocina -…así mato dos pájaros de un tiro- susurró para que nosotros escucháramos perfectamente, sentí como James me miraba asustado, y yo me preguntaba si se habría enterado de que le ocultamos el pequeño accidente con el testador.

-cielo si es por…-

-yo no fui quien incendio el testador- le interrumpí a mi amigo pero Lily alzó las cejas y rió a carcajadas para luego detenerse en seco y lanzarnos una mirada asesina.

-¿Qué le hicieron a mi tostador?- preguntó enojada.

-sólo…sólo- balbuceó James

-James lo incendio- mentí sabiendo perfectamente que yo había sido.

-chicos…- comenzó a regañarnos con voz maternal -…es el cuarto tostador que compro y ustedes aún no entienden como usarlos…Sirius no debes meter los dedos dentro de los rendijas, sólo presionas el botón y esperas, ¡esperas!- exclamó y yo me pregunte como se entero de eso…será porque tengo todas mis manos con vendas -…bueno eso no era lo que tengo que decirles- dijo al fin

-¿Qué sucede?- preguntó James levantándose para ir hacia ella, algo le preocupaba.

-bueno- dudó y algo en su voz me hizo preocuparme también así que también me levante del sillón -…sucede que- nos miraba a ambos pero luego fijó su mirada en los ojos de su esposo -…estoy embarazada- sonrió nerviosa…

Lo último que alcancé a ver fue a James abrazándola con algunas lágrimas en los ojos y yo cayendo lentamente al suelo, y sí que dolió luego…

Pero que importaba los miles de moretones por la caída si Harry venía en camino, sólo tenia que esperar nueve meses más para poder ver sus ojitos, su cuerpecito, sus manitas, sus piecitos, ver a esa masa de pelos que chillaba, y ¡como chillaba!.

Nunca olvidare lo entretenido y a la vez desesperantes que fueron esos meses, Lily se ponía furiosa por todo hasta caer en llanto, James hacia todo lo posible por consentirla en todo y me era muy divertido verlo correr de aquí para allá, cada vez que Lily comenzaba con un ataque de sensibilidad, pero ya no era divertido cuando yo tenía que cuidarla mientras James iba a una misión y menos divertido ser el blanco en sus ataques.

Una noche me pase cuatro horas bajo el frío de la noche porque Lily decía que yo…

-¿Lily estás bien?- pregunté en la puerta del baño, me había pasado toda la tarde buscándole una tarta de manzana porque estaba antojada pero luego de comérsela comenzó con un extraño tic en la cara y luego…

-no, idiota- lanzó furiosa mientras sentía como se volvía a retorcer por los vómitos.

-lo siento…- susurré pero la puerta se abrió de sopetón y la furiosa e inestable cara de mi amiga se asomó por la puerta.

-vete de aquí- chilló y yo la mire sin entender -…vete- gritó rabiosa -…la próxima vez que intentes envenenarme te mato- la puerta se volvió a cerrar en mi cara y los vómitos volvían a ella.

-Lily, yo no intente envenenarte- intenté defenderme pero mi voz parecía una suplica, y no quería hacerla enojar más de lo que estaba.

-vete- gritó ella sin abrir la puerta.

Caminé hasta la puerta de la casa y me senté en la entradita esperando a que llegase James para poder irme a mi casa pero James no llegó hasta cuatro horas después…

Esa no fue la única vez que fui victima de Lily y sus ataques, pero la más divertida fue una que le pasó a Remus.

Cuando llegue a la casa de James lo vi en la puerta de la casa agachado para que nadie lo viera.

-¿Qué ocurre?- le pregunte pero él me hizo callar y me obligó a agacharme junto a él.

-Lily- susurró echando una mirada por la ventana -…Remus la hizo enojar-

Yo me asome por la ventana con suma curiosidad y vi como miles de cosas, incluyendo sillones, mesas, sillas, ceniceros, televisores, vasos, relojes, todo, todo volaba por los aires en dirección a Remus, quien con agilidad trataba de esquivar los objetos lanzados por Lily, claro que con ayuda de su varita.

-Lily, Lily, por favor- chillaba Remus corriendo de un lado a otro

-tú, Remus Lupin no vienes a impedirme nada y menos en mi casa- le gritaba Lily furiosa.

-pero debes entender que estas en reposo- insistía Remus

-no soy idiota Lupin- bramó lanzando la mesa -…una visita a mi madre no me afecta en nada-

-pero es peligroso- le gritó Remus y ese fue el peor error, todas las cosas cayeron sobre él al mismo tiempo y si no fuera por James que estaba atento Remus hubiese sufrido serias lesiones

-no soy una niña- masculló Lily viendo que todas las cosas volvían a su lugar -…James, ven aquí- chilló luego y vi como mi amigo suspiraba con resignación y entraba a la casa.

Lo seguí en silenció y vi a Lily sentada tranquilamente en el sillón esperando a James mientras Remus estaba en el suelo, inconsciente por la impresión de verse atacado por todo el comedor.

-¿Qué ocurrió ahora?- preguntó James con voz seria y haciéndose el enojado, pero en el fondo se notaba que la situación le causaba gracia.

-me encerró en la habitación para que yo no saliera- dijo Lily con total inocencia mientras le ponía una de esas caritas tiernas a James.

-el medico dijo…-

-me importa un rábano lo que dijo el medico…yo soy medica- la niña inocente y tierna había desaparecido -…quiero ir a ver a mi madre, ahora-

-no puedes Lily, así que ya no hagas más show, Sirius ayuda a Remus- dijo James yo corrí hasta Remus y le desperté con un par de cachetadas.

-¿estás bien?- pregunte al ver que él me miraba con cara de miedo.

-si- balbuceó intentando incorporarse -¿Lily?, ella…-

-tranquilo, James ya la tiene controlada- reí pero al voltear vi como mi amigo James estaba en el suelo amordazado y amarado…

Lily se había escapado esa noche y James termino furioso, por suerte nada malo paso después que James fue tras ella.

Dicen que los primeros meses de embarazos son terribles, pero yo no sé si para la embarazada o para la gente que la rodea…gracias que sólo fueron tres meses de una Lily extra sensible, luego cuando su vientre comenzó a crecer con el paso del tiempo pudimos respirar con tranquilidad, aunque a veces seguía con sus ataques de antojos.

Cuando Harry tenía seis meses en el vientre de su madre pude sentir que el venía en camino, fue una experiencia totalmente extraña para mi, fue…fue emocionante sentir como se movía, como quería llegar a este mundo, como un ser tan pequeñito crecía dentro de Lily.

Esa noche Remus estaba de guardia, Dumbledore había dicho que Voldemort atacaría el ministerio cualquier día de estos, y yo tan ofuscado por tener que quedarme en mi casa a esperar noticias decidí visitar a mi ahijado, cuando entre la casa estaba totalmente vacía y me asuste un poco al pensar que algo había ocurrido hasta que unas risas de James y Lily llegaron a mis oíos, subí por las escaleras y vi la luz de su habitación prendida.

-chicos- llamé acercándome lentamente.

-estamos aquí, Sirius- oí la voz de James.

Me asomé por el umbral de la puerta y pude ver como James estaba recostado al lado de Lily mientras acariciaba lentamente el vientre de ella.

-ven…acércate- dijo Lily sonriendo.

Yo caminé lentamente hasta sentarme al lado de ellos.

-Harry- susurró James en el vientre de Lily -…te presento a tu padrino- vi como los ojos de James se fijaban en mi -…vamos Sirius- dijo

Yo lentamente estire mi mano para posarla sobre el vientre de Lily, unas pequeñas pataditas hicieron recorrer hormiguitas en mi mano y me pregunte como era posible todo ello, unas lágrimas se agolparon en mis ojos mientras Harry pateaba mi mano con insistencia.

-parece que ya te quiere- me sonrió Lily

-hola Harry- susurré con la voz crispada -¿Cómo estás campeón?...- las lágrimas comenzaban a correr por mi mejilla -…tu padrino te está esperando, ya veras todo lo que tengo para enseñarte de mujeres-

James rió y Lily golpeó suavemente mi brazo.

-pero no le digas a tu madre que se enoja- sonreí al sentir otra patadita en mi mano -…con tu papá te enseñaremos a jugar Quidditch y serás el mejor jugador del mundo ya lo veras-

-mi hijo amara los estudios- reclamó Lily -…estoy segura que sacara eso de mi-

-con tal de que no saque el desastre de pelo del padre- reí junto a Lily

Ese día fue inolvidable, sentir que Harry venía con tantas ganas de vivir, de traernos felicidad, de ser amado, y llore, llore porque descubrí que con amor las mejores cosas pueden suceder…

Lamentablemente como la vida puede llagar a llenarnos de fuerzas, la muerte llega para enseñarnos que hay un final para todo.

Un mes después la noticia de que el señor tenebroso había tomado poder del ministerio se dejó correr entre los integrantes de la orden, un fuerte ataque una noche de otoño arrastro varias vidas dentro del ministerio, entre ella la muerte del padre de James y de Mary.

Remus había quedado destruido, al igual que la madre de James, todos sentíamos la impotencia de no poder hacer nada mientras gente inocente moría por sólo querer un mundo mejor donde vivir, un mundo sin miedos.

Los días pasaron, Remus intentaba sobreponerse por nosotros, por James y Lily, pero más que nada por Harry que venía al mundo esperando un poco de felicidad y amor.

La madre de James en cambió parecía perder vida queriendo seguir a su amado marido, visitaba a su hijo y a su nuera, pero las marcas de dolor eran cada vez más latentes en ella.

Harry ya cumpliría nueve meses dentro del vientre de Lily y una noticia nos afecto a todos.

-James ¿Qué ocurre?- preguntaba Lily con su enorme barriga mientras se sentaba en el sillón del comedor ayudada por Remus, James caminaba de un lado a otro y yo observaba impaciente.

-no lo sé, Dumbledore quiere hablar con nosotros- contestó James in detenerse ni un momento, ya comenzaba a desesperarme.

-¿y Peter?- preguntó Remus cuando se acercó a la chimenea para infundirse un poco más de calor.

-esta de guardia- contesté yo

El viento y la lluvia arremetían contra las ventanas de la casa, ya ni siquiera podíamos disfrutar de un verano como antes, con sol y colores vivos, Voldemort había traído la oscuridad y se había llevado todo rastro de vida. Un fuego crispante nos cobijaba dentro de la habitación mientras esperábamos.

La puerta se abrió de pronto y la figura de Dumbledore entró por ella.

-buenas noches- dijo cerrando la puerta y acercándose a todos -…bien, supongo que estarán preguntándose porque los reuní-

Yo asentí con frenetismo mientras James y Remus miraban al anciano con ansiedad.

-lamentó decirles que no traigo buenas noticias- el ambiente se tensó tras esas palabras, Lily acarició su vientre con nerviosismo mientras James seguía mirando a nuestro antiguo director esperando a que continuase.

-¿Qué ocurre?- me atreví a preguntar en un susurro.

Dumbledore se sentó en el sillón más cercano mientras todos nos acercábamos más para poder escuchar.

-existe la pasibilidad de que Voldemort valla por ustedes James…Lily- dijo el anciano mirando fijamente los ojos de Lily.

-¿a que se refiere con eso?- exclamó James histérico.

-Ojoloco dice que escuchó a Malfoy preguntar por ustedes, estuvimos averiguando y Voldemort esta efectivamente interesado en su paradero…-

-pero cómo es posible- chillaba James con desesperación y preocupación -…debemos escondernos, no puedo permitir que algo le suceda Lily o a Harry-

-tranquilo James, lo más seguro en este momento es que se queden aquí, nosotros somos los únicos que sabemos la dirección- intentó tranquilizarlo Remus.

-Remus tiene razón James- dijo Dumbledore -…ésta casa tiene protecciones bastantes poderosas y antiguas, no puede haber mejor escondite que esté-

-¿pero que debo hacer entonces?, ¿esperar a que venga por nosotros?- bramó James furioso

-no eres el único que esta en ésta situación- susurró el anciano -…sólo debes cuidarte a ti y a Lily, y al pequeño Harry, pero no hagas tonterías-

-lo mejor es que no salgan del pueblo- propuse yo algo impresionado por la noticia del peligro que corrían mis amigos y mi ahijado.

-si, efectivamente, desde hoy deberás quedarte en la casa James, no más trabajo, ni misiones, pondremos vigilancia en la casa y en el barrio, no te preocupes ya veras que todo saldrá bien-

-¿Cómo me pide eso?- el gritó de James interrumpió a Dumbledore, se veía totalmente fuera de si, furioso, preocupado, desesperado.

-James- susurró Lily tranquilizando el ambiente…

la noticia nos afecto a todos, a James sobretodo, se sentía impotente por no poder hacer nada contra Voldemort, pero no sacaba nada con enojarse ni menos cometer la locura de enfrentarse a él, lo único que le quedaba por hacer era intentar vivir tranquilamente hasta que la situación lo permitiera.

El 31 de Julio dio paso a una pequeña esperanza de lucha, a las razones que necesitábamos para seguir de pie luchando en esa guerra, peleando por un mundo mejor pero ya no para nosotros sino para él para el pequeño Harry James Potter, mí ahijado…

-no me presiones idiota- sentía los gritos de Lily dentro de la habitación.

-respira y empuja- se escuchaba la voz del medico.

Un nuevo grito de Lily se oyó por toda la casa.

-inhala, exhala- le decía James mientras seguramente le tomaba la mano.

-¡AH!...cállate imbécil- y esta vez un golpe llegó hacia James porque se escuchó un chillido de dolor.

-vamos Lily, ya casi sale- Remus se había removido nervioso a mi lado al escuchar al medico.

-¡JAMES!- gritó Lily para luego dejarse escuchar un fuerte llanto de un bebé y un ruido seco como si alguien o algo se hubiese caído al suelo

-ya nació- dije en un grito ahogado a Remus que estaba a mi lado esperando a que la puerta se abriera.

-y James se desmayo- sonrió Remus al ver que James estaba en el suelo cuando el medico nos abrió la puerta para dejarnos entrar.

-es un bello varoncito- dijo mientras nos daba paso hacia el cuarto.

Lily estaba recostada en la cama, tenía un pequeño bultito entre sus brazos, mientras su cara ojerosa y sudorosa demostraba lo tremendamente agotada que estaba.

El medico mientras tanto se acercó a James para hacerlo reaccionar.

Con Remus nos acercamos hacia Lily quien sonriendo nos mostró a Harry.

Ese pequeño monstruo había sacado indudablemente el pelo del padre, pero era tan rosadito y chiquitito que daba cosa verlo, incluso tocarlo.

-hola Harry- susurré y el pequeño intentó abrir sus ojitos para observarme.

James seguía en el suelo y Harry comenzaba a llorar.

Harry James Potter había nacido y su padre había llorado al tenerlo entre sus brazos…era su nueva esperanza de vida, nuestra nueva esperanza de vida.

Y a pesar de vivir entre la preocupación, el miedo, la desesperanza y un mundo más y más oscuro, yo veía como mi ahijado encendía una luz todos los días demostrándonos que podíamos luchar.

Sus primeras palabras, sus primeros pasitos, la primera vez que me dijo padrino, en realidad fue más como un ino, como olvidar las sonrisas de James y Lily cuando Harry cumplió un añito…él formaba su propio mundo de felicidad y amor mientras en el exterior en el mundo real la gente luchaba, peleaba, mataba.

Las muertes no acabaron ahí, la madre de James falleció cuando Harry cumplió dos meses, los padres de Lily fueron asesinados por el propio Voldemort y muchos otros que murieron por proteger a Harry…

Es increíble…como Harry llego sin avisar a cambiar la vida de todos, y como transformó al mundo entero, él era el elegido pero más que eso él era mi tan añorado ahijado y yo estaba orgulloso de él y siempre lo estaré…

Ahora si…

Fin…

Gracias de nuevo por seguir esta historia hasta el final…

by: Mainy

(Editado)