Mi primer fanfic, mi primer fanfic!!!!

Últimamente descubrí la mejor pareja de anime y me he enamorado de ella al igual que me he enamorado de Sakura aunque se que ella le pertenece a Syoaran sin mas preámbulos solo les puedo decir que sean suaves y gentiles.

Espero sus reviews

ERRORES

POR: Nythan—kun

CAPITULO 1: UN MONTÓN DE DESCONOCIDOS

(Syaoran)

6:00 AM

No sé que me despertó si las pocas ansias de empezar el primer día de preparatoria o la asquerosa lluvia torrencial que caía sobre las calles de Tomoeda por que he de aclarar que era bastante y asquerosa pero sobre todo era una lluvia helada que lograba erizarme todo y quitarme mi preciado sueño,"carajo no se porque pero detesto el frió", en fin sabia que no podía conciliar nuevamente el sueño y decidí levantarme no sin antes dar lo que yo diría diez vueltas en la cama pensando si me levantaba o no pero en fin creo que la respuesta de lo que hice es obvia.

Me quité mis tres frazadas verdes de encima y me coloqué la bata de baño casi al instante pues era acogedora, miré la alcoba y note que de haber habido guerra en ella no estaría tan desordenada, habían revistas de deportes por todo lado y ropa sucia colgada hasta el ventilador que reposa sobre mi cama y no es que sea flojo pero es que jamás me ha gustado lavar ropa ni cualquier tipo de trasto.

Miré el reloj sobre la mesita que tenía al lado da la cama y noté que eran las 6:10 AM, faltaban casi dos horas para iniciar clases así que decidí arreglar un poco antes de tener que salir para ese lugar a ver la cara de entusiasmo de lo que yo diría serian 25 estudiantes mas o menos y aun sabiendo que de estos la mitad son unos tarados, despistados y con que sabe que cosas en la cabeza— que tontos y digo tontos pues solo conocía a Eriol, un chico extremadamente amable, anteojos algo grandes, cabello negro y una sonrisa hasta para el peor de los sujetos de este mundo.

¡En fin!

Recogí rápidamente la ropa y la dejé en un montón en la esquina de mi alcoba, las revistas las arrumé sobre una mesa con una lámpara de luz tenue donde suelo hacer trabajos y demás, bueno por fin mi alcoba ya estaba algo presentable.

Tomé aire antes de adentrarme a la jungla que sería la sala y ni hablar de la cocina, al ver esta porquería de sitio me entraron ganas de botar todo por la ventana del tercer piso en el que vivo y quedarme solo con mi cama, algo de comer, y algo donde servirme lo de comer que seria lo único que necesito para vivir, demonios como alguien que se la pasa leyendo cualquier libro interesante que se la aparece puede desordenar tanto un sitio.

Esto de vivir solo no resultaba ser tan interesante como pensé al principio.

De repente un ruidito insoportable que de estar dormido me habría sacado relámpagos de las manos y palabrotas de mi boca me saco del trance en el que estaba sumido pensando en este desorden que tenía en frente, note que era el despertador que programaba para levantarme que ya marcaba las 6:45 AM como vuela el tiempo.

Coloqué cosa encima de otras y en ese instante pensé que no seria raro que estuviera como estaba el apartamento puesto que siempre hacia lo mismo día tras día.

Sin matar mas mis neuronas me desvestí y tomé la toalla que estaba en la manija de la puerta del baño, abrí esta y me metí a lo que seria el primer baño del año de preparatoria (por Dios yo pensé eso, cuando uno esta solo dice ridiculeces casi si querer) abrí la llave de la ducha y cayo sobre mi esa gran cantidad de agua a presión que suele salir por la mañana aplastando al pobre individuo que se encuentre a su paso, en ese caso el pobre individuo había sido yo.

El agua estaba increíble y estoy seguro que de haber tenido una silla cerca de mi me hubiese sentado bajo el agua para no cansarme de estar de pie recibiendo estas gotas cristalinas cayendo y rozando mi cuerpo pues eran deliciosas, calidas y reconfortantes y de tener tiempo me quedaría toda la mañana ahí como solía hacer en vacaciones.

¿Demonios cuanto tiempo llevo ya aquí metido?

Sin perder mas tiempo salí casi como un rayo del baño y me dirigí a la alcoba esperando ver que no era tarde aunque yo sabía que ya lo era por eso me relajé un poco y pensé que ya no había mucho que hacer, igual no creo que por llegar tarde el primer día de preparatoria me vaya a pasar mucho.

Me coloqué mi uniforme con su olor a nuevo y me dirigí a la cocina a ver que podía desayunar o ver que había quedado del día anterior y encontré un poco de tarta de chocolate que me había dado mi vecina y me lo metí en la boca de una manera tan rápida que estuve al borde de asfixiarme, rápidamente tomé un vaso de leche y pude desatorarme y jurarme que jamás le recibiría nada a mi vecina nuevamente pues me gusta mucho el chocolate pero esta había sido la tarta mas horrible que me había comido en mi vida.

Miré el reloj y ya solo faltaban diez minutos para las ocho y en ese instante me dije que algún día tendría que dejar de ser tan tranquilo y fresco.

Tomé mi maletín y me dirigí a la salida esperando que Eriol mi buen amigo me hubiese apartado el puesto de la esquina que me gusta tonto, como decirlo, a ese puesto se le podría llamar el puesto de privilegio o algo así.

(Sakura)

7:55 AM

Corría a toda mi capacidad para poder llegar al primer día de preparatoria temprano o por lo menos no tan tarde como siempre durante la secundaria. Ahora entendía porque era tan rápida y porque jamás perdí una carrera de atletismo durante todo este tiempo.

No podía evitar pensar en la pena que me daría llegar tarde el primer día pues serían treinta rostros diferentes viéndome entrar y solo uno conocido sonriéndome que era el de mi amiga de toda la vida: Tomoyo, que siempre había estado conmigo y esta no seria la excepción.

Estoy segura que me guardaría un puesto junto a su lado como habíamos hecho todos los años y no tan adelante para que los profesores no notaran que nunca hacia un ejercicio de matemáticas o notaran que estaba pensando en que sabe que cosas pues he de admitir que vivo en las nubes casi el noventa por ciento del día.

Un rugido en mi estomago me hizo salir de mis pensamientos y acordarme que no había alcanzado a desayunar nada de la comida que había hecho mi padre Fujitaka ni mi hermano Touya para mi, pero también pensé que si mi hermano hubiese querido me hubiese levantado temprano y así habría alcanzado a comer algo.

Siempre es un pesado y se la pasaba molestándome pero sé que se preocupa bastante por mi así se empeñe en negarlo.

De repente levanté la mirada y dejando de pensar noté que un chico de cabello castaño oscuro —diría yo— ya estaba muy cerca de mí e inevitablemente choqué contra él ensuciándole la bota derecha del pantalón al igual que su zapato y casi haciéndolo caer y haciéndome caer. Rápidamente él logró estabilizarse y me tomó de la mano y evitó que yo fuese a dar contra el suelo aun con charcos de agua.

Que caballero, lo ensucio como lo ensucié y el evita que me caiga, esto es algo que no se ve muy a menudo, de otro hombre yo estaría en el suelo y el riéndose como venganza pero este no.

—Lo siento —dije con toda la intención del mundo esperando que este chico no se volteara y me diera de un golpe —¿Estas bien?

—Los dos sabemos que no estoy bien —me respondió con una mirada algo rayada —me ensuciaste todo el zapato y ni hablar de la bota de mi pantalón —miró hacia abajo —pero que se puede hacer no cabe duda que en este mundo hay personas muy torpes.

—¿Puedo hacer algo por ti? —comenté seguramente con la cara roja y con el ceño fruncido por el comentario que acababa de hacer

—Déjalo así —dijo con un tono de voz cortante —tendré que ir así al primer día de clases y la verdad no es algo que me agrade, y por desgracia salí tarde de casa y no puedo devolverme a cambiarme

¿Primer día de clases¿Tarde?

Demonios se me olvido que voy tarde y ahora debo ayudar este chico, bueno ayudar por algo que fue en parte descuido mió y que tendría que tratar de enmendar aunque él se negara

—¿En serio no necesitas nada? —Insistí mirándolo esta vez a los ojos y he de aclarar que ojos como los de este chico son los que le ponen a una mujer la piel de gallina y te ponen a suspirar si los tienes en tu poder —quiero enmendarme

—No —dijo desviando la mirada hacia otra parte pues al parecer lo estaba incomodando

—Me encantaría seguir insistiéndote pero voy tarde y no quiero perder mas tiempo —dije pareciendo afanada —así que hasta otra oportunidad

Espera si hay algo que puedes hacer

Me devolví y saqué algo de mi bolsillo y al ver su cara noté que estaba tan sorprendido por que quien sabe que cosa creía que iba a sacar

—Toma —le dije dándole un pañuelo, su mirada de asombro no cambió demasiado —puedes usarlo para limpiar tu zapato si gustas — OK un comentario poco inteligente. ¿Para que más iba a usar el pañuelo¿Para limpiarse las lagrimas que no tenía o para sonarse? —puedes quedarte con el

—No es necesario —respondió algo aburrido

—Entonces me lo devolverás algún día —dije pensando que lo mas posible es que jamás me volviera a ver con este chico y era una lastima porque parecía bastante agradable y me habían encantado sus ojos —Si nos volvemos a ver

—Como quieras —dijo esperando que por fin me fuera de allí

Corrí para irme por fin y afrontar las burlas de las personas que me iban a mirar por llegar tarde pero antes me volteé y levanté la mano en forma de despido

—Adiós… espera… no… no me has dicho tu nombre… el mió es Sakura Kinomoto

El chico levantó la mirada y me dijo:

—Me llamo Syao... —pero en ese instante un carro que pasaba cerca no me dejo oír ni poquito y lo único que pude hacer fue sonreír y estoy segura que él se sintió algo frustrado —déjalo así —haciendo un gesto que de conocer al chico diría que era de disgusto

—Me lo dirás otro día —eso espero —Estoy segura

Sin perder mas tiempo salí corriendo pues ya había desperdiciado muchos minutos, al darme la vuelta noté que el chico había desaparecido y no pude evitar pensar que tal vez había sido un fantasma o algo así puesto que creía en esto tanto como creía en que al día siguiente iba a desayunar algo delicioso preparado por papá.

Un gran escalofrió recorrió mi cuerpo y corrí con mas velocidad para alejarme de allí.

(Syaoran)

Por suerte conocía un atajo hacia la preparatoria y esto evitó que llegara tarde y que el profesor llegara primero que yo, no sé si decir que era suerte pero él se había retrasado un poco —ni idea por que— pero estoy seguro que no había sido por encontrarse camino hacia la preparatoria con una chica ruidosa que decía llamarse Sakura.

Entré al aula de clases y noté que mi amigo Eriol ya se encontraba sentado en su puesto y me había apartado el puesto de la esquina que tanto me gustaba, pero para mi sorpresa no estaba pendiente de la puerta como solía hacer sino que el estaba pendiente de la chica de cabello negro que se sentó adelante suyo también apartando un puesto para lo que yo diría seria su amiga

Entré sin mirar a nadie pues a nadie conocía y al pasar por la espalda de Eriol se giro y me dio una de sus sonrisas de chico bueno

—Hola Syaoran ¿Te ocurre algo?

—¿Te ocurre algo¿Por qué lo dices? —Pregunté extrañado —¿Acaso me veo mal?

—Pues aparte de tu zapato y tu pantalón

—Deja eso fue una tontería —le comenté pera que lo olvidara

Mientras yo también estaba intentando olvidar esta chica y el incidente que tuve, le cambie el tema casi de forma radical y ahora era yo el que preguntaba:

—¿Pero sabes que no es una tontería?

—¿Que? —susurró extrañado, tal vez nervioso

—La forma en que miras la chica de adelante

Inmediatamente se separó y se puso algo rojo, no del todo, pues Eriol no era tímido pero si lo suficiente para que yo lo notara

—¿Qué quieres decir? —preguntó defendiéndose y haciéndose el desentendido —No es nadie

—Eriol —Dije mirándolo fijamente

—Que no es nadie

—Eriol

—Que no es nadie Syaoran

—Eriol

Que no es nadie, no es nadie

—Te conozco Eriol y sabes que no puedes engañarme

Y en verdad que lo conocía, si éramos amigos desde siempre, y no nos separábamos casi para nada y ahora que lo pensaba eso era algo alentador pues siempre había contado con él y él conmigo, Eriol era como el hermano que nunca tuve y no estaba mal pensar que me agradaba esa idea pues antes de vivir aquí yo viví toda la vida con mis hermanas.

—Esta bien —dijo algo resignado —se llama Tomoyo Daidouji y es la chica que representaba nuestra secundaria en los concursos de canto

—¿La recuerdas y aunque estaba en otro salón? —Sonreí —¿En serio no es nadie?

—Deja de burlarte que yo no lo hice ni siquiera cuando te vi llegar sucio sin saber porque demonios… y por cierto aun te encuentras así

—Esta bien, esta bien, no voy a burlarme más pero ¡Oye galán! —Dije dándole golpecitos con el codo —¿No le preguntaste a quien le apartaba el puesto?

—Sabes que no soy tan lento, por supuesto que si se lo pregunté, dijo que era para su amiga Saku…

—Buenos días —dijo el profesor para toda la clase interrumpiendo a Eriol y su saludo fue como una orden que nos decía siéntense y guarden silencio e inevitablemente fue lo que hicimos

Segundos después un ruido en la puerta casi brusco hizo que toda la clase volteara hasta quien hacía este

¡Hey¿Esa no es Sakura?

—Lo siento profesor —dijo con su cara roja como un tomate y tratando de ubicar a alguien

Así que Tomoyo guardaba el puesto para Sakura. Con que esa era su amiga, de tantas chicas que hay en este mundo Tomoyo tenía que guardarle el puesto chica tonta y despistada que me había ensuciado

—Puedes sentarte…eh—dijo el profesor

—Sakura, Sakura Kinomoto —comentó ella con su rostro aun encendido

—Puedes sentarte Sakura Kinomoto

Se dirigió al puesto que le guardó su amiga pues ya la había ubicado y la saludo con un hola algo tímido

No hubo remedio y nuestras miradas se encontraron, su rostro era de sorpresa, supongo que preguntándose como el chico que había dejado atrás llegó primero que ella al salón

—¿Co… cómo llegaste primero? —dijo tartamudeando

—Conozco un atajo Sakura — no se porque reparé tanto en su sonrisa y además vi que sus ojos brillaban —por cierto te devuelvo tu pañuelo aunque no es otro día —su sonrisa se amplio

—Pero no lo usaste —comento extrañada

—No vi necesidad —suspiré —ensuciar el pañuelo para limpiarme aun sabiendo que no iba a quedar limpio y al contrario quien quedaría sucio seria el pañuelo no me pareció una gran idea

—Eres extraño

Que tiene esta chica con las sonrisas¿Siempre esta haciendo alguna?

Noté que estaba dispuesta a tomar asiento así que antes de eso hice un ruido con mi garganta lo cual provoco que ella volteara casi al instante

—Por cierto soy Syaoran, Syaoran Li

—Hola Syaoran Li —dijo ella correspondiendo a mi comentario y se sentó

Sentí como si tuviera unos lentes sobre mí y fue entonces cuando me di cuenta que Eriol me miraba como seguramente lo mire yo cuando lo dije lo de la chica esa Tomoyo.

Sabia que venían los comentarios incómodos de Eriol y estoy seguro que estos comentarios me causarían algo de incomodidad y pereza, pero me los merecía pues yo fui quien empezó

—Que bien galán tu ni siquiera esperaste para llegar al aula —dijo en lo que yo creo fue una venganza por lo que yo le dije —tu atacas desde afuera —y una sonrisa casi burlona salio de su boca

—Cállate Eriol —dije incomodo y tal vez colorado —te pueden oír y formar un malentendido, además si quieres saber la conozco porque ella fue la culpable de dejar mi zapato en este estado

—¿Ahora las relaciones empiezan así?

—A veces eres insoportable —suspiré —y no quiero un comentario mas ¿Entendido?

—Como diga el enamorado —se mofó.

NOTAS:

¿Que tal? A mi me ha gustado mucho pero seguramente eso es porque soy quien lo escribió.

Pero en realidad necesito sus comentarios sobre la historia, sobre los personajes, preguntas, una que otra critica pequeñita. Todo eso es muy útil para ver de que manera voy así que los espero para el próximo capitulo (Esperando y haciendo todo lo posible por no retrasar mucho las actualizaciones).

Creo que no es mas, espero de verdad les haya gustado y nos leemos después.