"sueño infinito"

por: Leia Fenix.

capítulo uno: un amanecer inusual.

se revolvió nuevamente inquieta entre las sábanas de su cama. La luz grisácea de la fría mañana de otoño comenzaba a colarse por las cortinas. Rendida ante sus esfuerzos en vano por intentar quedarse nuevamente dormida, comenzó a levantarse perezosamente.

Mi cumpleaños

Recordó al abrir de un tirón las cortinas. Observó su reflejo en el largo espejo de pie antiguo que había heredado de su abuela. La mirada que le devolvió el espejo ya no era el de una niña... era el de una adolecente de quince años. Su cuerpo ya no era una tabla, poco a poco tomaba forma y sin duda eso comenzaba a gustarle. A pesar de sus años, y de que la mayoría de sus amigas ya los tuvieran, ella no tenía novio. No era algo que la apesadumbrara, para nada, tenía la esperanza de toda chica de que algún día llegaría el correcto sin tener que buscarlo.

El timbre de la bicicleta del cartero la sobresaltó sacándola de sus cavilaciones.

Ya bajo el agua de una ducha caliente comenzó a sentirse mejor. Le encantaba esa rutina matutina. No había nada que la relajara más y la ayudara a olvidar que una ducha caliente. El vapor acariciaba su rostro y las gotas de agua hacían una competencia recorriendo todo su cuerpo.

Una vez fuera de la ducha, abrió más la ventana del baño para liberar el ambiente del espeso vapor. Comenzó a cepillarse su castaño cabello oscuro, largo hasta los hombros y con una toalla comenzó a quitarse el exceso de humedad, cuando unas extrañas luces enceguesedoras llenaron el baño por unos segundos.

Con el corazón casi saliéndose por la boca y los nudillos blancos por la fuerza con que aprisionaba la toalla entre sus dedos, reunió todo su valor para asomarse a la ventana y averiguar la causa de tan inusual suceso.

No había nada nuevo. Sus ojos recorrieron el tejado del vecino...nada inusual.

La falta de sueño se reprochó

Aunque no le gustaba para nada, aquella mañana se había propuesto salir a trotar. Ella y los deportes no se llevaban bien. Siempre había significado un estado de peligro para ella. Era sumamente destartalada cuando se trataba de correr, y no faltaba la dolorosa punzada en el costado que no tardaba en llegar a los pocos minutos de trote. Para la formación de equipos en clases de deporte, siempre la escogían última...y no culpaba a sus compañeros, no era nada útil o de ayuda...por el contrario, generalmente tenían que trabajar doble, jugando y salvándola a ella de los pelotazos.

Terminó de abrocharse sus tenis y se acomodo el buzo. Se miró una última vez al espejo

-y bien... ¿cómo me veo?- se dijo para si misma soltando una carcajada

Pero se quedó de piedra al creer escuchar en su oído un -te ves hermosa- .

Giró en busca del emisor sabiendo que se encontraba sola en su habitación.

Reprochó a la voz de su conciencia por ser tan egocéntrica...porque había sido la voz de su conciencia cierto?

Adoraba el otoño. Sin duda alguna era su mes favorito...y era una coincidencia agradable que su cumpleaños se encontrara en esa época del año.

La acera se vestía de rojos, anaranjados y amarillos de las hojas caídas de los árboles. La fría humedad chocaba contra su rostro. Su pulso ya comenzaba a tener un ritmo más acelerado y en sus mejillas comenzaba a arremolinarse un ligero rubor. Su boca despedía un hilo de vaho. Su cabello sujeto en una coleta flotaba en el aire.

Luego de un rato, y ya con sus famosos achaques físicos encima, considerando más que suficiente ejercicio por el día, regresó a su casa. En el retorno se encontró con el esquicito olor del pasto recién cortado, pero ese no fue nada comparado con el del café que se encontró al llegar a su casa, lo que provocó que sus tripas comenzaran a protestar un desayuno merecido.

Absorta en su tarea de ingerir alimento, no se percató del inusual ambiente que la rodeaba.

Ya no estaba el ruido de la televisión con las películas del viejo oeste que le gustaban tanto a su padre por las mañanas, ni la ducha de su madre inmediatamente después de la de ella, o las protestas de su hermano más pequeño para que no lo levantaran aún de la cama, ni la cumbia matutina en la cocina que le guastaba a su nana de toda la vida mientras asía las tareas de la casa...

Y por qué no...El feliz cumpleaños con el que la despertaban cada año.

Un extraño sonido metálico en el patio trasero la devolvió a la realidad. Lo siguieron unas silenciosas protestas y una discusión a filo de volumen de voces roncas, seguramente de hombres.

Entonces todo comenzó a tomar forma y significado en su cabeza, lo que disparó la alarma de peligro...

Algo no andaba bien. Sin atreverse a gritar los nombres de sus padres por miedo a provocar alguna reacción de los extraños dueños de las voces, salió sigilosamente de la cocina. Tomó el teléfono celular que se encontraba en su mesita de noche y se ocultó tras el escritorio de su padre. En el recorrido hasta su escondite, no había logrado visualizar a ninguno de los habitantes de la casa.

Estaba sola

Ya en su escondite se dispuso a marcar el número de emergencias cuando una fugaz idea invadió su mente...tal vez se trataba de una fiesta sorpresa. Conociendo lo excéntrica que resultaba muchas veces su familia no le extrañó...pero su presentimiento de que algo no andaba bien le gano a la idea.

Cuando sus temblorosos dedos se disponían a marcar, una mano se cerró fuertemente contra su boca. Abrió desorbitadamente sus ojos almendrados por el terror.

su cuerpo comenzó a reaccionar instintivamente ante la amenaza, queriendo deshacerse de esa fuerte mano que le atrapaba su grito de pánico y de ese abrazo por la espalda que la mantenía inmovilizada. Trataba de zafarse como podía, pegaba patadas al aire y automáticamente había llevado sus manos sobre la mano que tapaba sus labios para enterrar las uñas en la carne del extraño. Éste con un gemido de dolor, pero aguantando en su cometido de mantener a la chica bajo control, percatándose de lo escurridiza que era, se vio en la obligación de abrazarla fuertemente contra su cuerpo para inmovilizarla, alzándola ligeramente del suelo.

Ella chocó entonces con un torso duro y firme. Supo que era en vano luchar contra su imposibilitado intento de escapatoria. Sólo gastaba más energías. El extraño la llevó al primer piso, alzándola de vez en cuando teniendo que aguantar su peso, ya que ella no pensaba en colaborar, negándose a caminar manteniendo sus pies inertes. El extraño no dejaba de taparle la boca. Nuevamente en la cocina, se percató de que el extraño la llevaba hacia el patio de atrás, donde minutos antes había escuchado las voces. Una vez frente a la puerta, sintió el tibio aliento de su agresor chocando contra su oreja acompañado de jadeos producto del esfuerzo...

-¿Pu...puedes abrir la puerta por favor?-

Ella cerró los ojos conteniendo las lágrimas esperando a que la golpeara o algo parecido, porque no estaba dispuesta a ayudarlo.

Para su sorpresa el extraño suspiró al ver una negativa por parte de ella, y sin flaquear en el fuerte abrazo con que la sostenía susurro a su oído…

-Qué más da…después de todo igual te vas a enterar…-

Pero nada la había preparado para lo siguiente que observó. Con una cara entre terror y evidente curiosidad observó como la perilla de la puerta comenzaba a girarse lentamente, como si una mano invisible la moviera…

Ahogó un grito de sorpresa cuando el extraño la alzó nuevamente del suelo aún manteniendo su mano férrea encarcelando sus labios y juntos atravesaron la puerta.

Si el reciente acontecimiento parecía inexplicable el siguiente fue más que un verdadero enigma.

De unos cuatro metros de altura, paredes revestidas como el plata de los espejos y con una forma parecida a los aviones de guerra, una nave espectacular que cabía solo en su imaginación ocupaba el patio trasero. En fila frente a lo que ella pensaba sería la "puerta" de acceso, se encontraban tres hombres con extrañas vestiduras…uno era su padre, lo reconocería incluso disfrazado con su panza rechoncha y su cabello rubio entrecano. La observaba con sus ojos celestes como el cielo de verano y una sonrisa quebrada. Había estado llorando, se le notaba en el tono rojizo que circundaba sus hermosos ojos. A su derecha un hombre moreno que suponía de cercana edad a la de su padre. Entre sus vestiduras quedaba a la vista un cinturón tan extraño como su ropa, en el cual portaba cantidades de extraños objetos. El tercero era sin lugar a dudas su hermano…extrañamente ya no parecía tan pequeño

Es ese maldito disfraz que lleva puesto se dijo para si misma.

El extraño la condujo al interior de la nave forcejeando por los últimos esfuerzos de la chica por resistirse. La sentó en un extraño asiento mientras el resto de la comitiva ingresaba a la nave. Con asombro observó que el asiento frente a ella lo ocupaba su madre quién le regalaba una sonrisa de aliento…aunque aquella aparente felicidad no llegaba a sus castaños ojos. Solo entonces dejo de luchar. Se dejó hacer mientras observaba como con habilidad el extraño de cabello castaño (solo eso alcanzaba a ver) ataba el arnés alrededor de su cuerpo con extrañas vueltas. Acabó rápidamente y solo entonces sus miradas se encontraron. Se perdió en unos ojos azules indescriptibles como el mar tan turbio y tan profundo a ratos. Él le retuvo la mirada por unos instantes tratando de descifrar la impresión de ella a través de la mueca de su cara. Solo entonces él le regaló una espléndida sonrisa que iluminaba su guapo rostro al comprender. Inevitablemente ella sintió un extraño calor en su rostro y sabiendo de que seguramente estaba roja como un tomate desvió la mirada nuevamente a su madre.

Esa mirada me basta como regalo de cumpleaños… pensó aún abochornada mientras observaba a su madre. Sentía que a momentos enrojecía más y más ya que él mantenía su postura en cuclillas frente a ella y podía sentir el peso de sus ojos azules aún en ella.

Decidida a enfrentar sus "estúpidos temores" y la sensación de sentirse intimidada, le devolvió una mirada de reproche, solo para volverse a encontrar con la espléndida sonrisa de él que ésta vez se hizo escuchar en una fuerte carcajada.

-Tan fierecilla que me saliste- manteniendo su escrutinio en ella se sobó la mano que le había herido con furiosos rasguños- Comprendo lo que debes estar sintiendo…pero todo tiene una explicación. Por ahora creo que es importante que sepas que NO estas en peligro- sonrió fugazmente…seguramente recordando el dolor de su mano-El resto se irá aclarando todo a su debido tiempo-

Se incorporó de un salto aún sosteniendo la mirada de confusión y furia de ella.

-Por cierto…feliz cumpleaños…emm…Eileen- se volvió aún con una sonrisa dibujada en sus labios y se dirigió a un extremo de la nave en donde se encontraban los comandos para pilotearla junto con el hombre moreno.

-Todo listo para el despegue- dijo una voz masculina a la derecha de la chica que ella supo reconocer como la de su padre.

-Descansa Eileen, tenemos un largo viaje, pero cuando lleguemos supongo que querrás saber muchas cosas- le dijo el chico guapo girándose en su asiento mientras le regalaba una renovada sonrisa.

-Dígame Elle por favor…y sí demasiadas preguntas diría yo- ella continuó ocupando un tono de reproche que se entremezclaba con su molestia a que le ocultaran cosas, sobre todo cosas que traían sucesos tan inusuales como aquel. Sabiendo de que el tratarlo de "usted", aún sabiendo de que el chico no tendría muchos más años que ella, mantendría la distancia.

Sintió un pequeño pinchazo cerca de su oreja. Se volteó rápidamente a su derecha para ver reclinado a su padre cerca de ella y con un extraño objeto en la mano del cuál salía una imperceptible aguja. Recordando su fobia a las agujas no pudo evitar la mueca de horror que dibujó su rostro.

-Esto te ayudará a que duermas, no quiero que todavía entres en un estado de shock.- Le dijo su padre con tono sereno.

Luchaba para que los párpados no se le cerraran, pero la sustancia corría rápida por sus venas. Se reprochó a si misma el echo de aquello…si su corazón no latiera tan rápido por la presencia de aquél chico…pero sus parpados se rindieron y en medio de la oscuridad fue perdiendo la conciencia con el suave ronroneo de la voz de él marcando su posición por el radio.

Notas de la autora:

Chachachachammmm… eso es todo por hoy, espero que les haya gustado…jaja me imagino sus caras…un enorme signo de interrogación, pero ya verán como de a poco todo se va aclarando y saliendo a la luz.

Se que muchos no leen esta clase de fanfic, pero en todo caso como siempre digo, lo hago SOLO por diversión y por hacer feliz a mi mejor amiga…

TKM raffa…gracias por darme el empuje a continuar

Si dejas un rr me alegrarás con creses este 2008 que ha empezado realmente MAL…

En fin no aburro más …bye Leia Fenix