Así comenzó todo

Capítulo 13: Efectos secundarios.

- Maldita humana. – Ya había perdido la cuenta de la cantidad de ocasiones en las que Bulma fue llamada de esa forma por él, Vegeta se detestaba a sí mismo y al aroma que aún sentía en su piel. - ¿Acaso me obligarás a ducharme nuevamente? – Se preguntó ensimismado, ese aroma estaba impregnado a pesar de su reciente baño, o quizá la mente paranoica del saiya, o sus sentidos más desarrollados lo hacían aún presente… - Conseguiste lo que deseabas… ¿no? Ahora no habrá nada que me impida la transformación… - Siendo su idea, que Bulma era un impedimento para su concentración, aclarando que solo en un sentido carnal… punto ya saciado.

A pesar de todo… y contrariando al saiya… su mente seguía atenta a su diminuto ki. ¿A dónde fue? Respuesta que conocía y molestaba, ella fue a buscarlo a él. Competitivo en demasiados aspectos, la mujer a la que acaba de poseer toda la noche anterior, apenas llegado el día se fue tras de otro hombre ¿No le bastaba con él? Obviamente él no la deseaba más allá del sexo, es más… ya no la deseaba en absoluto puesto que ya la hizo suya… Solo una vez, pero suya en fin. O eso se decía a sí mismo una y otra vez, detestaba esa confusión interna.

-Esto es ridículo. – Se dijo con voz ronca, desviando la mirada y atención a ese ki. – Maldita humana… ya me las pagaras… -

Mientras tanto ella tomó un mechón de su largo cabello y cubrió la marca casi amoratada en su cuello… con que rudeza la mordió… aunque ella no se quedo atrás en lo más mínimo.

-No lo notará Bulma, tranquila… - Se autosugestionó la fémina mientras observaba la hora en su móvil. – "Quizá no debí marcharme así de la corporación… Vegeta parecía molesto…" – Pensó entrecerrando la mirada. - ¿Pero que estás pensado Bulma?... ¿realmente piensas que Vegeta es capaz de sentir algo por ti?... – Concluyó realista… ese hombre se mostró ante todo lo que ella le ofreció totalmente insensible, indiferente, lo más seguro es que para el solo fuera sexo y nada más. – Sé realista… él no es así… solo no lo es, lo más seguro es que cuando regrese él este entrenando otra vez y actuará como si nada hubiera pasado… - Suspiró, algo lo conocía para creer eso.

A lo lejos empezó a divisar un enorme estadio, lo más probable era que Yamcha se encontrara entrenando junto con sus compañeros en aquel sitio.

Su vehiculo, identificado con la marca registrada Capsule Corp se estacionó y siguiente se transformó en capsula por su propietaria, la peliazul se encaminó a la entrada del estadio que se encontraba libre al acceso público, ya que no se presentaba ningún partido de importancia.

Poca gente paseaba por los corredores, Bulma estaba un tanto perdida en el lugar aunque recordaba vagamente una ocasión en la que acompañó a su novio a entrenar, pero al igual que esa vez terminó perdiéndose… la diferencia radicaba en que la anterior, un amplio grupo de fans la empujó y acabo parada junto a una salida de emergencia y su novio quien sabe donde firmando autógrafos.

Mientras más se adentraba en el estadio, la cantidad de señoritas recorriéndolo al igual que ella, crecía. De todas las edades y formas, mujeres, adolescentes, bonitas y no tan agraciadas, se pavoneaban en las instalaciones. De pronto a su derecha, en un corredor perpendicular al que ella atravesaba, Bulma supo reconocer una pequeña cola azul con punta blanca.

-Ese debe ser Puar… - Se susurró y caminó a su encuentro, momento en el que se detuvo. – "Que estúpida… ¿¡Que le voy a decir a Yamcha!?" – Apretó los dientes y se ocultó en otro corredor, su mente estaba a mil por segundo y olvido algo esencial para su plan… Como terminar con él. – "¿Qué diablo voy a decirle? Yamcha me acosté con tu asesino anoche… ah! Por cierto, ya no te amo… que tacto ¿no?... – Suspiró preocupada. – "Yam… esta relación no esta yendo a ninguna parte… te aprecio mucho y eres mi amigo. – Ensayó. – Pero creo que lo mejor es separarnos… ¡además de que me acosté con Vegeta anoche! – Y lamentó…. - ¿Cómo pude? – Una pequeña gota de sus lágrimas se formó a los lados de sus ojos azules. – De eso Yamcha jamás debe de enterarse… sería muy duro para él y lo estimo mucho"… - Entonces se armó de valor y junto aire en el pecho, era el momento de salir. En ese instante en el que Bulma se volteaba a continuar su camino por el corredor… fue el mismo instante en el que Yamcha salía del otro con una joven de cabello rojizo rodeada por su brazo izquierdo y una rubia de pelo lacio por la derecha, cabe acotar que a sus espaldas se paseaba su grupo de compañeros y dos de sus grandes amigos de toda la vida, Puar y Ulong rodeados por un cuantioso grupo de señoritas que al parecer escoltaban a los muchachos ¡Que consideradas!

Yamcha continuó junto a sus aparentes amigos por el pasillo, mientras que Bulma retornó a su escondite y calló su gritos de impotencia.

-"Vaya que perdió el miedo a las mujeres… si se lo veía muy entretenido" –Renegó, todo en menos de cinco minutos, emano cientos de emociones en un abrir y cerrar de ojos. Otra vez suspiró ¿ahora que hacer? La respuesta para ella era simple… Venganza. Nade se mofa de Bulma Briefs de esa forma, y mucho menos a la vista pública, Yamcha determinado, le negó que varias de esas fotos en portadas de revistas fueran reales, existen personas sin oficio que las modifican ¿no es así? Pero ¿Qué hay del resto? Le acredito la respuesta a "malas interpretaciones", todo puede suceder.

No necesariamente le estaba siendo infiel… o es una posibilidad, lo cierto es que Yamcha era un hombre sencillo, y a veces este tipo de personas se entusiasman demasiado cuando les ofrecen demasiado. Todo joven puede ser seducido por la buena vida, más aun cuando gran parte de la suya haya sido de necesidades, obligado a robar para vivir, pasando sus primeros años de vida vagando en un desierto esperando que un forastero trajera consigo la respuesta para un vivir mejor, para salir de ese nefasto lugar. Fue por demás afortunado de toparse con una hermosa millonaria.

Yamcha posiblemente estaba relajándose de las tensiones de su vida y futuro, dejo pendiente la petición de matrimonio a su novia y se dedico a jugar, a vivir y divertirse, desde su punto de vista Bulma estaba distante pero no quería relacionar esa distancia con el asesino que hospedaba, ella no era capaz de engañarlo, tenían mucho para dejarlo por una basura como esa.

Ambos equivocados e infieles. Bulma se creía demasiado, y olvido por completo que Yamcha, al igual que los demás, era un hombre con necesidades que ella hace tiempo no saciaba, ninguna de ellas, aunque él tampoco le brindaba demasiado tiempo, y ella no se lo exigía. Por otra parte Yamcha empezó a conocer a más mujeres, en una oportunidad quedo encandilado por la bella Maron, a pesar de su falta de neuronas… pero en ese entonces allí estaba ella para ponerle un freno y los pies en la tierra, lo controlaba, a veces manipulaba, y el no se mostraba molesto por esto, si no conforme. Por años se permitieron un comportamiento extremista, ambos, errados en su pensar por el otro, ya una relación perecida a la cual solo le faltaba el entierro, que para muchos es la peor parte.

Por su parte el saiya entrenó hasta el anochecer, después de ese último pensamiento de venganza contra su anfitriona no volvió a buscar su ki, nada quería saber al respecto. Una vez más finalizo y ahora si la buscó, solo para verificar que no estuviera en la cocina, pero ni siquiera estaba en casa… lo que menos deseaba era cruzar palabra con ella. Cenó algo rápido, siendo rápido para él, medio refrigerador, subió a su alcoba y nuevamente se duchó.

Bulma pasó una tarde más de compras, en algo tenía que gastar su energía y olvidar su ira. La pregunta ahora era… ¿Cómo enojarse de algo que ella misma había hecho? Sería una hipocresía de su parte juzgarlo por engañarla cuando ella, horas antes…. Sin contar los engaños por simple pensamiento… u aquella ocasión en la que Vegeta la besó y ella correspondió. Aún así estaba molesta, era demasiado orgullosa como para permitir que la engañaran con otra mujer, y mucho menos con esas vulgares groupies.

La noche se trago a la tarde con su negrura y los sistemas de seguridad de la mansión se activaron, Bulma decidió caminó hasta la entrada trasera, y hacer entrada triunfal a escondidas de los ojos de sus padres o su huésped, simplemente no tenía ánimos de hablar de su día con nadie, y mucho menos soportar la indiferencia de Vegeta, la cual era segura. Dejó sus bolsas en el césped a entrada y tecleó el código de seguridad, en el mismo panel una luz verde se encendió, dándole a entender así que el código era correcto. La peliazul tomo sus bolsas e ingreso a su vivienda de proporciones. Subió a su habitación, desde la contigua le apreciaba a los pies de la puerta una luz tenue que variaba en conjunto con un sonido bajo, seguramente miraba la televisión; Bulma solo optó por continuar su camino, abrió la puerta y luego de cerrarla tras de si comenzó a acomodar sus recientes adquisiciones.

A Vegeta le extraño que utilizara la puerta trasera para entrar, señal que para él significaba que no quería que la vieran. –"Pudo haberle confesado su pecado a la porquería que trae por novio." – Se dijo mentalmente creando hipótesis de el por qué no quería cruzar palabra con nadie. ¿Era correcto para el saiyajin de elite, sentirse utilizado por la debil humana? - ¿Cómo diablos me deje llegar a esto? – Se preguntó en voz baja, comentario que se perdió tras los sonidos del televisor.

Bulma aún meditaba que hacer con su futuro ex novio. Fácilmente podría haber armado un escándalo en el pasillo del estadio, insultar un par de chicas y marcharse después de terminar con Yamcha. Sucedió algo extraño con Bulma al presenciar aquello, al pensar en que decirle a su amigo, continuaba viniendo a su mente la noche anterior con Vegeta, tal vez todo eso era un bocado de su propia medicina… Muy en el fondo Bulma sabia que Yamcha la quería, muy a pesar de cualquier engaño ellos continuarían compartiendo una amistad. Al mismo tiempo sintió un agudo dolor en el pecho al verlo actuar de esa manera, era cierto que el muchacho que encontró en el desierto se perdió en algún lugar del mundo, su esencia, lo primero que le atrajo de él ya no estaba, o quizá con el tiempo había cambiado.

- Ya se lo que haré con él. – Se dijo a sí misma con una tierna sonrisa, justo antes de que a su mano derecha cayera una gota de lágrima. Limpió sus ojos se reclinó sobre su espalda, quedando tendida en la cama. – Será mejor que hable con él lo antes posible… no quiero seguir postergándolo. – Murmuró y su estomago gruñó, no había probado bocado en todo el día, se levantó y estiro sus extremidades lista para robar algo de su cocina. Con delicadeza abrió la puerta de su habitación y dio el primer paso afuera, no quería despertar al gruñón de su huésped, miró disimuladamente la puerta contigua y ya no se percibía la luz del tv. Bulma supuso que ya se habría dormido y con sumo cuidado cruzó el corredor.

Al llegar a la cocina no se tomo la molestia de encender las luces, como cualquiera conocía bien su casa, o de eso estaba segura… segura hasta golpear uno de sus dedos con la punta de una silla.

- ¡Ahhh- Exclamó y tapó su boca antes de despertar a alguien. Se agachó en el lugar y tomó su adolorido pie. – Estúpida silla. – Dijo empujando el mueble a un lado. – Snif – Se oyó de ella quien por poco llora de dolor. Continuó su infructuosa búsqueda de sustento hacia la nevera y abrió sin mas la puerta del mismo, recorrió con la mirada los estantes… no le llamó demasiado la atención encontrarlo saboteado. – Veo que Vegeta estuvo por aquí. -

-¡Hump! –

Se percibió en una de las esquinas oscuras de la cocina, Bulma se sonrojó, evidentemente Vegeta había observado toda la divina actuación que compartió con la silla del comedor. La joven se incorporó, escuchando claramente un par de pasos hacía el centro de la habitación, él se había acercado a ella. Bajó la mirada, realmente no sabía que esperar de ese incomodo encuentro. De ser malo, lo mejor era concluirlo a la brevedad.

-¿Qué haces aquí Vegeta?... Creí que dormías…- Espetó volteando levemente su rostro.

Vegeta se encontraba con el torso descubierto, de brazos cruzados y en su mano derecha una lata de gaseosa, esa misma que le provocaba insomnio y a la vez un poco de adicción, la cual el príncipe rechazaba, puesto que seguramente su sistema digestivo era mucho mejor que el de los humanos y lo que experimentaba era solo ansiedad y un extraño y repetitivo gusto por esa bebida.

Ante la falta de una respuesta y el fruncido seño del saiya, más de lo usual, la peliazul notó que éste estaba enfadado con ella.

-Buenas noches Vegeta… - Dijo finalmente y tomo un paquete de galletas que había en la mesada junto a la nevera.

En el camino a la salida se sintió detenida, el musculoso brazo del príncipe la sostenía, pero lo inquietante era que en esta ocasión, por la expresión en su rostro Bulma creyó que sería capaz de arrancárselo… es decir, de quererlo… podría.

- ¿Qué- Intentó preguntar calmada y algo asustada, pero él la interrumpió.

- ¿Por qué te fuiste? – Preguntó en un gruñido.

Bulma quedó perpleja y abrió sus ojos con asombro. - ¿Por qué me fui? Yo… - Titubeó y Vegeta se alteró aún más.

Sin delicadeza la tomó por el cuello y empotró contra una pared.

-¿¡Acaso no estabas satisfecha!? ¡Humana vulgar! –

-¿¡De que hablas!? – Contestó asustada, evidentemente el príncipe estaba colérico. - ¡Cálmate Vegeta!... Yo no-

-¡Contéstame basura! – Gritó una vez más y se vio reflejado en los grandes ojos de Bulma, quien ahora temblaba y había comenzado a rasguñar débilmente las manos de quien la ahorcaba.

-Suéltame… - Pidió casi a punto de desvanecer.

De pronto Vegeta se asombró… la observó estremecido y soltó su amoratado cuello, que ahora ella acariciaba con sus frágiles manos. La peliazul yacía ahora en el suelo, y el príncipe comenzó a respirar con profundidad, ese sentimiento extraño que se había apoderado de él por poco lo hace terminar con la vida de aquella humana. Vegeta estaba siendo invadido nuevamente por esa confusión interna… si Bulma deseaba revolcarse con ese gusano ¡Allá ella! No tenía por que interesarle al príncipe…

Bulma se arrastró al rincón de la habitación y tras toser un par de veces y recobrar el aliento lo miró con desprecio y comenzó a llorar.

-¿¡Cúal es tu problema!? –

El de cabello azabache le dirigió la mirada que hasta ese momento se encontraba perdida en alguna parte insignificante de la habitación.

- ¿¡Quieres matarme!? – Lo retó mientras se levantaba. Caminó unos pasos hasta él y se enfrento a quien casi se convierte en su asesino. - ¿Por qué no lo haces ahora? ¿¡Eh!? – Cuestionó aun en lágrimas. - ¡Hazlo Vegeta! ¿Es lo que deseas no? ¡Acaba de una buena vez con esta humana inútil! – Dijo y frunció el ceño.

Vegeta continuaba estático ¿Acaso había sufrido un severo ataque de celos? ¿Celos del gusano de su novio?... simplemente imposible.

- Grr… no me hagas perder más mí tiempo mujer. – Contestó intentado volver en sí.

Giró sobre sus talones rápidamente y se alejo de la cocina en un segundo, aunque Bulma no lo dejaría marcharse así como así. El Saiya llegó sin mirar ni escuchar los reclamos a sus espaldas, hasta el inicio del segundo piso.

-No vas a marcharte después de esto Vegeta ¡Escúchame! – Ensimismada en la confrontación con el guerrero y apresurada por ponerse delante de sus ojos otra vez y reiterar lo dicho en la cocina, apoyó mal su pie descalzo en la escalera y en menos de un instante su cuerpo se hacía hacia atrás, a un seguro impacto con el suelo.

-Ni siquiera puedes caminar bien, mujer estúpida. – Le dijo al oído el saiya, quien la había sujetado de los brazos antes de caer. Bulma apoyó en el suelo ambos pies y lo miró extrañada. - ¿Por que por momentos me ayudas… y al siguiente quieres eliminarme? –

- ¿Es tan malo querer la satisfacción de terminar con tu vida, en lugar de que lo haga una escalera por mi? -

- Nunca lo admitirás ¿No es así? -

-¿Admitir qué exactamente? – Cuestionó alzando una ceja.

-Olvídalo… - Suspiró. – Supongo que para algunas cosas eres valiente y para otras un simple cobarde. – Espetó intentando continuar su camino a su alcoba.

-No continúes retándome humana… el hecho de que no haya aceptado el reto aún no significa que no pueda hacerlo. – Dijo desafiante el príncipe a lo que Bulma se volteó a escucharlo, limitándose a contestarle algo tan simple que lo dejó incomodo por no poder responder.

-¿De veras?... – Dijo mirándolo directamente a los ojos esperando que dentro de él también se encontraran las mismas dudas que la acechaban a ella.

Vegeta permaneció en silencio, quizá no supo idear algo inteligente que contestase tan simple pregunta, por lo que Bulma continuó su ruta.

-Maldita sea. – Fue lo único que escapó de sus labios tras ella marcharse.

El saiya sintió ese día miles de sentimientos que jamás lo habían recorrido, todo por una simple humana… mientras que ésta era capaz de olvidar un intento de homicidio por encontrar en él tan solo dudas sobre su relación con ella ¿Cómo era eso posible?

Sin importar qué Bulma comprendía las dificultades por las que Vegeta pasaba en esos momentos, quizá de echo sí sentía algo por ella, solo que no sabía como reaccionar al respecto. Debía tenerle paciencia y ese no era el fuerte de la científica… Solo era cuestión de tiempo para que todo llegase a su fin.

Continuará.

Perdonen la graaaaaaaaaaan demora… jeje todos tenemos problemas ¿no? =P

Nos vemos!