Miradas.

Había perdido la noción del tiempo. Llevaba alrededor de una hora—quizás más—observando a Kato con detenimiento. Le era inevitable no quedarse mirándolo. De hecho, se había vuelto una actividad regular, casi imprescindible para él. Iwaki se la pasaba así cada que el otro parecía no notarlo; le miraba fijamente por horas, dejando así grabada en su memoria cada característica del cuerpo de Kato. No importaba cuán bien le conociera; o que de igual manera siempre notaba cómo el cabello en capas de Kato caía por sobre su rostro y hasta su cuello, ni el cómo se paraba el otro mientras cocinaba algo de curry para la cena, o la manera cómo su camisa siempre estaba sin abotonar sobre el pecho—un tanto reveladora, habría dicho en otra época—pero que era tan perfecta como la forma en que los pantalones caían y que se asimilaba tan bien a sus pies desnudos.

Sin embargo, Iwaki no encontraba explicación para su obsesión. Era casi como si al quedarse mirándole, toda la felicidad que había experimentado en los últimos años, pudiera mantenerse intacta y no desaparecer en la bruma del recuerdo. Los recuerdos, las memorias de todo lo vivido hacía tan solo unos instantes pero que ya era parte de su atesorado pasado, la alegría de reconocer sus sentimientos, el absoluto éxtasis y la sublevación producto de los mismos, el toque de Kato, sus brazos, sus labios, cada momento juntos, todo se presentaba ante sus ojos y le hacían revivirlo. Ante esto, Iwaki simplemente sonreía sin siquiera darse cuenta de ello.

Kato lo supo desde el momento en que Iwaki entró en la habitación y sintió los ojos de este posarse en él. Nunca había tenido que actuar por tanto tiempo ni de tal manera que Iwaki no notase que él ya le había visto. Simplemente disfrutaba de la atención del otro, aunque ya se hubiera ruborizado un par de veces y hubiera tenido que girarse de improviso o meter la cabeza en el refrigerador, pretendiendo que buscaba alguna verdura que en realidad no necesitaba.

"Necesitas ayuda, Kato?" dijo Iwaki finalmente.

El rubio le sonrió tan naturalmente como pudo, meneando su cabeza lo suficiente para negar. Iwaki asintió levemente, pretendiendo a su vez retornar a su libro, mirando por encima de este, de nuevo hacia donde Kato estaba.

"Iwaki…" Kato dudó un segundo en que se detuvo a hablarle, "probarías el curry a ver qué tal está?"

El hombre mayor se levantó de su asiento y caminó hasta Kato, quien le ofrecía una cucharada con algo de la mezcla. Iwaki tomó el bocado, cerrando sus ojos a su vez para disfrutar del olor de la comida que ya estaba lista.

"¿Y?"

"Delicioso." Respondió Iwaki sonriendo.