Capitulo 2: "Cerca Del Infierno."

Cuando creías que al fin estarías a salvo…
Tu vida vuelve a estar en peligro…

Una luz que pareció iluminar todo el bosque esa vendita noche, la segó con tal magnitud que lo único que pudo percibir fue lo iluminado que estaba el lugar. Enfrente de ella se encontraba una pequeña bola que brillaba con gran fuerza. Todos sus sentidos quedaron en el olvido dejando solo para su recuerdo ese momento y el intenso dolor de su tobillo. El lobo que estaba solo a centímetros de devorar su rostro desapareció al igual que todo el lugar. Los demás lobos, el claro en donde estaba, el tronco con el que tropezó, todo, absolutamente, todo, había desaparecido, acepción del miedo que la embargaba. Sus enormes ojos chocolates estaban completamente abiertos inspeccionando la bola que no dejaba de brillar en ese instante. Quieta como desde hacía rato cuando se apareció enfrente de ella, se encontraba la bola de destellos plateados. Con dolor trago mientras que una gotilla de sudor rodaba por su sien hasta caer en el suelo y desaparecer a causa de la absorción de la tierra…

Y todo se volvió obscuro.

Repentinamente y sin aviso alguno sus ojos se abrieron de par a par. Lo primero que observo, fue las ramas y hojas de un enorme árbol que se encontraba encima de ella dejando que por alguno que otro espacio, la luz fría, del sol atravesara sus follajes. Estaba recostada de debajo de él y por alguna razón no quería moverse, su cuerpo le pesaba y todo el cuerpo lo sentía adolorido como si la hubiesen golpeado con una enorme vara.

Entonces lo recordó.

Se irguió con tal rapidez que una punzada de dolor la hizo echar una maldición. Se observo el brazo y mostro una mueca de dolor: lo tenía bañado en sangre con una gran rasgadura en la maga del vestido que dejaba entre ver una fea cortadura. Se había lastimado cuando cayó de la cascada. Su corazón comenzó a palpitar de una manera sorprendente, aun podía recordar cómo había caído de la cascada, gritando, pidiendo ayuda a todo pulmón, pero nadie la había escuchado. Una carcajada amarga se escucho por el lugar. Como su la escuchasen con semejante ruido de las aguas caer metros y metros. Sus ojos se llenaron de lágrimas al recordar el momento, había huido de casa por enterarse de que alguien la quería para casarse con ella ¡qué horror! Como odiaba el casamiento, como odiaba el compromiso con otra persona. Coloco sus rodillas a la altura de su pecho y con su brazo libre y sano las envolvió escondiendo en ellas su rostro las lagrimas agolparon sus ojos y sollozo tratando de desahogar todo su malestar pero era tan grande que ni con mil lagrimas podría calmarlo. ¡Había huido de casa! Solo por el simple hecho que un enorme idiota la quería para casarse con él. ¡Por Dios, ni siquiera la conocía! Estaba segura que nunca en su vida lo vio y si lo hubiera hecho lo negaría rotundamente ¡jamás afirmaría haberlo conocido!

Tomo todo el aire que sus pulmones le permitieron y levanto su mirada con cansancio inspeccionando el lugar que se encontraba a su alrededor, los arboles inundaban el lugar y se veía muy poco detrás de ellos a causa de la oscuridad que se mostraba. Frunció su ceño recordando algo muy importante ¿¡ella no se encontraba en el rio!? ¡¡Como había llegado a ese lugar!! Su respiración se volvió agitada y dificultosa, comenzó a sentir una ola de calor junto con los nervios abordarla con rapidez. ¡Alguien la había llevado a ese lugar! ¡¿Pero quién!? A seguro que la llevaron en brazos ya que se encontraba completamente desmayada ¡NOOO! ¡Alguien se había atrevido a tocarla! ¡¿Y si quisieron aprovecharse de ella?! ¡Cuando se encontraba desmayada! Palideció al solo imaginar el hecho de que alguien quisiera aprovecharse de ella. Con total resolución se irguió del suelo, pero apenas lo hizo se tambaleo con fuerza y tubo que colocar su espalda en el duro tronco del árbol que la cubría. Una helada brisa la hizo estremecerse y comenzar a temblar, con cansancio notable quiso envolverse con su capa pero esta se encontraba totalmente empapada al igual que todo su vestido…

- Moriré de hipotermia…

- Ya lo creo… – dijo una voz desde lo profundo del bosque. Kagome sobresaltada dio un pequeño respingo y se alejo del árbol en donde se encontraba para tratar de vislumbrar por donde provenía aquella voz. Era grave y fuerte, casi diría como la de su padre pero solo que está se notaba mucho más joven.

- Qui… ¡¡quién eres!! – inquirió tartamudeando notablemente. Volteo con semejante rapidez al escuchar el crujir de unas ramas por detrás de ella. Con el ceño fruncido y los nervios a flor de piel espero impaciente a que el aludido apareciera. Los segundos se hicieron eternos y ella casi temblando de los nervios espero paciente pero cuando al fin apareció sintió que todo se volvía borroso dejando solo vislumbra una silueta corpulenta y alta…

Luego todo fue obscuro.

Levanto una ceja extrañado, esa mujer sí que era rara, apenas salió a la luz observo cómo se desplomaba en el suelo. Primero la encontraba a orillas del lago y ahora se desmayaba como si nada. Se acerco paulatinamente hacia ella y la observo desde su altura, de verdad que era bella y sugerente. Parecía un hada que había caído de su vuelo. Tenía el cabello alrededor de su rostro, mostrando parecer una cascada de ondulaciones azabaches que tenían un brillo azulado. El rostro era completamente perfecto y sus labios se encontraban entreabiertos, suaves, a la vista y tentadores para un hombre. Trago con fuerza y siguió con su observación, la acaricio cuidadosamente con la mirada hasta bajar a su pecho que tenía un vaivén suave y calmado, sus pechos… ni demasiados grandes, ni demasiados chicos, solamente perfectos, las piernas eran largas y delgadas. Una mujer completamente perfecta. Se inclino un poco más y estiro su mano para tocar esa suave piel blanca.

Pero se detuvo.

De la nada un cuervo negro como la noche con los ojos rojos al igual que la sangre escudriñaban cada movimiento que él hombre hacia. Frunció su ceño hastiado de siempre estar vigilado y con una mirada fría y cortante se enderezo solo para enfrentar al animal que parecía satisfecho con su interrupción.

- ¿Qué es lo que estáis haciendo? – inquirió con un todo burlón.

- ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? – mascullo con enfado.

- Yo preguntaos primero… – dijo con aire despreocupado.

- ¡Y yo después! – apretó sus puños con fuerza y frunció hasta más no poder su ceño, los ojos le relampaguearon por puro odio. - ¡él te ha enviado! ¿No es así?

El ave mensajera no respondió y con total felicidad sonrió descaradamente haciendo que el hombre con quien discutía se enfureciera más.

Mucho más.

- ¡¡RESPONDE, MALDITA COSA!!

- No insultáis, que, aquí nadie a agredido.

«Maldita cosa del infierno»

- Bien, sí, es verdad que me han envidado para recordaos tu misión – asevero después de un largo momento. En su voz claramente se notaba lo divertido que se sentía ante la situación. – te recuerdo que la…

- ¡Sí, sí, ya lo sé! – interrumpió aun lleno de ira. – se hacer bien mi trabajo, no necesito que ningún cuervo roñoso me lo recuerde.

- ¡¡ROÑOSO!! –repitió indignado llevándose un ala al pecho y mostrando sorpresa por la clasificación en que lo tenía. – ¡¡YO, NO SOY!! ¡Y REPITO! ¡¡NO SOY, NINGÚN ROÑOSO!!

- ¡Pues no lo pareces! – rugió. – ¡ni siquiera pareces ser un cuervo!

Aun más indignado todavía, el cuervo, lo fulmino con la mirada y con toda la paciencia del mundo hizo caso omiso a los insultos del hombre ladeando el rostro para un lado mostrando claramente desprecio hacia él y cerrando sus ojos. Pero como su orgullo estaba herido hasta lo más profundo de su alma. Abrió un solo ojo y lo observo de soslayo con una sonrisa interior.

Lo rebajo con la mirada.

- Al menos tengo una raza a la cual pertenecer – escupió con veneno. – no como vosotros…

La sangre le hirvió y sin pensarlo dos veces alzo su mano mostrando la palma al cuervo que abrió sus ojos y extendió sus alas para echarse a volar lo más lejos que pueda, pero fue demasiado tarde ya que cuando comenzó el vuelo, de la palma del hombre un rayo color violeta salió despedido rostizando y carbonizando al pobre animal que desapareció en la intensidad de la luz…

- Maldito infeliz… – murmuró con odio. – jamás te atrevas a inferiorizarme.

Bajo su mano que echaba un hilo de humo y observo con el rabillo del ojo a la mujer que yacía inconsciente en el suelo frio y húmedo. Con desdén y una mueca de asco volteo tomando un lado de su capa haciendo que esta girara con su cuerpo y se marcho dejándola, ahí, sin más.

«Ni tu tampoco te atrevas… si sabes lo que te conviene.»

&

El ulular de un búho la saco de su sueño haciendo que se irguiera de golpe, sintiendo el agudo dolor de su brazo izquierdo. Frunció su entrecejo y se llevo una mano a la extremidad herida pero cuando apenas poso sus dedos en la lastimadura la sintió arder de una manera tan repentina que quiso gritar de puro dolor. Con lagrimitas a causa del fuerte dolor observo la herida de su brazo: aun estaba abierta y la sangre corría lentamente por ella, ¡se encontraba a carne viva! Y como dolía. Apretando los dientes trato de soportar el dolor pero aun que trataba de aguantarlo, no podía. Gimió de dolor y cerró sus ojos con fuerza tratando de apaciguar el insoportable dolor.

- Tienes que curar esa herida… – dijo de pronto el hombre que se encontraba a unos metros de ella con una fogata enfrente de él. Kagome se sobresalto y con los ojos bien abiertos lo observo. Recién ahora notaba la presencia del hombre.

No le contesto y se limito solamente a observarlo con recelo mientras que él tomaba una pequeña rama y avivaba el fuego que absorbió la rama con afán. Frunció su ceño y se alejo lentamente de él a pesar de la obvia lejanía. Le habían enseñado que no podía confiar en un extraño y ese hombre era un perfecto extraño. Él ante la desconfianza de la chica sonrió con cinismo, esa muchacha era muy desconfiada y estaba en todo derecho…

- No muerdo, si es lo que estas pensando – murmuró aun sonriendo.

- No es necesario morder, para atacar a una persona indefensa – espeto con resolución.

- Bueno… yo no tengo ganas de atacar a nadie.

Kagome volvió a alejarse y con cuidado observo lo que más tenía cerca, para defenderse si ese hombre trataba de acercársele. Aun que jurara o afirmara que no la lastimaría, se encontraba sola e indefensa, podría hacerle cualquier cosa…

Lo escudriño con la mirada un eterno segundo. Era corpulento, y se encontraba incurvando la espalda con una rodilla flexionada descansando un brazo, su otra pierna la tenía doblada y enfrente de la ya aludida. Su cabello era largo y de un color verdaderamente extraño –pensó volviendo a fruncir más su ceño. Era plateado como los rayos de la luna y obviamente lacio a la vista. La tenue luz de la fogata le daba de lleno en el rostro dejando un tono anaranjado con unos toques amarillos en la piel y haciendo que sus ojos brillaran con gran intensidad, su rostro se encontraba sereno y neutro a la vez mostrándolo tranquilo…

- ¿Usted me a ayudaos? – inquirió de la nada.

- Sí, fui yo…

- ¿Por qué lo hizo?

Él llevo su mirada de pronto en ella y la recorrió de la punta de los pies hasta la cabeza, haciendo que Kagome se estremeciera con la dureza por su mirada. El corazón de la chica comenzó a palpitar con rapidez a causa de escudriño con que la miraba. Volvió a fruncir el ceño y con su capa se cubrió todo lo que pudo su cuerpo retrocediendo nuevamente sentada al notar como él se detenía en su pecho descaradamente al igual que lo hacen los depredadores con sus presas ¡maldito depravado! ¿¡Como se atrevía a observarla de tal manera!? Ese hombre era un descarado ¡observarla de esa manera…! ¡Tan…! ¡Tan…! ¡¡Lujuriosa! Revolviéndose en el frio suelo sintió como sus mejillas tomaban un color carmesí y su rostro se encendía notablemente, no por como la miraba sino por pura rabia ¡maldito depravado!

- ¡¡Responda a mi pregunta!! – gruño a la defensiva. Él hombre encarno una ceja por el repentino tono de voz y esbozo una sonrisa picara al notar el rubor de ella.

- ¡Ja! – rio y volvió su mirada al fuego que se acrecentaba. – no piense que la observaba porque me atraía. Todo lo contrario… una chiquilla sin ningún tipo de atractivo jamás me calentaría por la noche.

Ella palideció.

¡¡Como se atrevía a menospreciarla!! ¡¡Y A DECIRLE CHIQUILLA SIN NINGÚN ATRACTIVO!! La sangre le comenzó a hervir de pura ira, e indignación ¿Quién demonios se creía para hablarle así? Y más… ¡hablarle como si se conocieran o tuvieran algún tipo de confianza! ¿Acaso no la conocía? ¿No sabía quién era? Pues bien, sino la conocía o tenía una mínima noción de quien era ¡se lo demostraría! Sonrió con malicia. Se lo demostraría al mejor estilo Higurashi… por algo había entrenado con la espada y la arquería ¡sabía muy bien cómo defenderse! Miro decidida a los lados, pero se desilusiono, notablemente, al ver que no había nada con que pudiera golpearlo o noquearlo…

- Quítate esa ropa… – dijo de pronto. Kagome automáticamente se llevo las manos a los pechos tratándose de cubrir lo que obviamente se encontraba cubierto. Su rostro volvía a tomar un rojo intenso al ver las imprudencias y el significado de esas palabras ¡¡quien se creía que era!!

- ¿¡COMO!!

- Que te quites la ropa – dijo nuevamente de lo más tranquilo.

- ¡¡MALDITO DEPRAVADO!! – rujio tomando una de sus sandalias y arrojándosela a la cabeza del hombre pero este rápidamente y sin mirar la toma antes de que pudiera tocarlo. Ella enmudeció y abrió sus ojos hasta más no poder por la rapidez con la que había detenida el certero golpe.

Él la miro cerio y frio, como lo haría un cazador.

- No lo dije para que te desnudaras enfrente de mí – exclamo con la voz grave.

- En… entonces… – murmuró obviamente nerviosa.

- Lo dije porque esas ropas que traes están todas empapadas.

- ¡¡Pues no tengo otras!!

- ¡¡Ya deja de gritar!! – la regaño enfadado. – ¡¡desde que despertaste no has hecho otra cosa que gritar!!

- ¿¡Pues que quiere que haga!! – respondió con la misma intensidad. – ¡¡si un hombre al que ni siquiera conozco me trae a un lugar apartado de todo!!

- ¡¡YA TE DIJE QUE TE ENCONTRÉ EN EL RIO!!

- ¡¡PUES ME HUBIERA DEJADO AHÍ!!

El hombre gruño con fuerza y con su puño golpeo con fuerza el suelo haciendo que Kagome diera un respingo por el repentino golpe. Estaba agitada y con los nervios a flor de piel, nerviosa y titubeante lo observo. Estaba completamente enfadado y juraría que si no fuera por la distancia que tenían ya la hubiera golpeado.

- ¿Acaso no te enseñaron modales? – inquirió fulminándola con la mirada.

- ¡Mira quién habla! – espeto con desdén. - ¡un hombre que ni siquiera parece tener modales con una dama!

- ¿¡DAMA!? – pregunto irónico. - ¡yo no veo ninguna dama!

Kagome entrecerró los ojos y lo fulmino con su mirada enfurecida notablemente ¡Le estaba diciendo que ella no era una dama! Apretó sus puños con fuerza y sin pensarlo dos veces se levanto de donde se encontraba. Con el mentó levemente levantado se hizo notar de la cuna en que venía. Volteo sobre sus talones y partió para dentro del bosque, no sin antes, quitarse su otra sandalia y pegarle bien duro en la nuca de la cabeza al hombre que esta vez no pudo detener el golpe.

- ARGGG… – se escucho a lo lejos, ya que se encontraba cada vez más en el bosque. – ¡¡MALDITA BRUJA!!

Rio por lo bajo y siguió con su camino haciendo deleite con su postura derecha y firme. ¡Nadie le diría jamás que ella no era una dama!

Ya había caminado lo suficiente para sentir el dolor en sus pies descalzos, nooo, si solamente a ella se le ocurría golpear a un hombre con sus sandalias y después irse sin más totalmente ofendida. Al menos se hubiera vuelto a buscarlas. Pero no, ya era demasiado tarde, no volvería ni aun que le dieran toda la riqueza del rey, ese hombre era un pervertido y sin educación ¡decirle a ella que no era una dama! ¡¿Pero quién demonios se creía que era!? Indignada siguió caminando firme y con resolución hasta encontrar algún camino que la llevara devuelta a casa, pero por lo que había caminado ya estaba empezando a perder las fuerzas… el aire era frío y la oscuridad del lugar no dejaba que viera bien por donde se dirija ya era como la tercera vez que tropezaba o golpeaba con dureza algún dedo de sus pies. Como le agradaría estar es su casa… con sus padres o en lo acogedora y mullida cama que se encontraría seguramente tibia solo para ella. Y poder comer algún manjar de su cocinera… no, si solamente a ella se le ocurría huir de casa al enterarse que querían casarla con un hombre que ni siquiera conocía.

Levanto sus tristes ojos al cielo nocturno, se encontraba bañado en hermosas y brillantes estrellas que titilaban a lo largo y ancho del firmamento. Comenzó a ver borroso a causa de las lágrimas. Una rodo con facilidad por su mejilla y con el dorso de la mano se la quito con rapidez. Pero que tonta podía ser a veces, llorar por estar sola en un lugar que ni siquiera conocía, con cualquier clase de peligros… ¡¡NOOOO!! ¡Pero qué tonta era! ¡Pudo haberse quedado con ese hombre raro y llegar a su casa fácilmente! Volteo con resolución y una suave sonrisa en su rostro, capas si insistiera podría llevarla devuelta a casa. Feliz de encontrar una solución a sus problemas se encamino a paso rápido para volver por donde se había ido.

Pero no camino mucho.

- Ohh… ¿pero que tenemos aquí? – se escucho una voz ronca y áspera, ya notable de vejes. Se estremeció al escucharla y abrió sus ojos al instante que la presintió, se encontraba a unos metros lejos de ella en su espalda. El corazón bombeaba a mil por minuto y quiso moverse pero a causa de la impresión o único que se pudo limitar a hacer fue a quedarse quieta y no hacer ningún movimiento. Su respiración era forzosa y estaba mas pálida que el papel, sus manos comenzaron a transpirarle y el frio de la noche se notaba cada vez más y más…

La persona dio un paso al frente y ella sintió un escalofrió recorrerle por todo el cuerpo desde la punta de sus pies hasta las raíces de sus cabellos.

- Vamos, lindura voltéate para mí…

¡¡NOOOOOO!! ¡¡ERA UN LADRÓN O PEOR AUN!! ¡¡UN PERVERTIDO!! Pensó llena de horror. Tomando un poco de valor de lo más profundo de su alma volteo lentamente hasta dar con quien se encontraba. La sangre se le helo y su corazón dejo de palpitar por un segundo ¡NO ERA UNA PERSONA! Era… era… un lobo. ¡Como los odiaba! Y sin pensarlo dos veces se echo a correr como alma que lleva el diablo, sus piernas corrían a una velocidad ni que ella pudo imaginar, pero era obviamente por la adrenalina del momento. ¿En donde se encontraba ese hombre tosco y bruto cuando se lo necesitaba? Sí bien era un hombre común y corriente, pudo ver que llevaba una espada además de ser alto y corpulento ¡él tenía que ayudarla! ¡Si lo aria! Y debería…

- ¡¡No hullas!! – se escucho por detrás de ella, Kagome corrió con más fuerza la escuchar la vos detrás de ella. - ¡¡solo quiero probar tu deliciosa carne!! –asevero burlón.

¡El lobo le hablaba! Nooo, a seguro que solo era su imaginación y estaba delirando como la otra vez por el miedo que la estaba invadiendo y nublaban sus sentidos. Y si no era eso… se estaba volviendo completamente loca. ¡Pero ella lo había visto mover sus labios! Y escucho claramente su voz… lo pudo escuchar.

Sus ojos se iluminaron al ver la fogata, pero todo se esfumo cuando noto que no había nadie allí… solamente el fuego. Exhausta de tanto correr aminoro su marcha y se detuvo a pocos metros del fuego… ahora si estaba perdida. ¡¿Por qué siempre tenía que estar en peligro?! ¡O mejor aun! ¿¡Por qué siempre la querían a ella?! Llena de lagrimas en sus ojos volteo y encaro al lobo decidía a morir de la peor manera de todas… con un lobo roer sus huesos así la encontrarían. Sus ojos le ardían de tanto retener las lagrimas y su pulso le tenia a mil, cerro sus puños ¿así sería como moriría? ¿De una manera tan despreciable? Bueno… preferiría esto a tener que casarse con un hombre que a seguros podría ser su abuelo…

- Ya… no tengo fuerzas… - susurró al lobo que mostro todos sus amarrillos dientes. – ven si lo que quieres es comer…

¡¿Pero que decía?! ¿¡Como podía rendirse así de fácil?! Pero es que… se encontraba tan adolorida, su brazo le ardía como si estuviera en el mismísimo infierno y los pies le dolían tanto que ya no podría ni caminar… ni correr nuevamente. Cerró sus ojos y espero a ser atacada por ese rabioso animal. Y cuando lo escucho gruñir para tomar carrera y abalanzarse a ella se encogió cayendo al suelo, deseando que todo terminara de una vez y así poder descansar en paz…

Pero nada sucedió.

Abrió sus ojos temerosa de encontrar algo que la impactaría, pero lo que pudo ver la dejo en shock… ¡el hombre tosco y bruto lo había atravesado con su espada al lobo! El alma se le fue del cuerpo al ver como al espada el atravesaba la garganta hasta las entrañas y la sangre caer de de la espada con facilidad. Jamás podría olvidarse de esa horrenda imagen… temerosa y aun temblando vio con horror como ese hombre tiraba lejos al animal ya muerto y clavaba la espada en la tierra limpiándola completamente. La saco y aun con sus ojos demasiado abierto observo cada uno de sus movimientos, era alto bien alto, mucho más que ella, su piel era de un tono tostado y tenia duras facciones en su rostro denotando que debería ser unos cuantos años mayor que ella. ¡Y sus ojos! Penetrantes e imponentes, eran de un dorado sorprendente con un brillo que pudo percibir… ¿estaba angustiado?

- ¿Estás bien…? – dijo de pronto sorprendiéndola por la repentina pregunta ¿le interesaba que este bien?

- Ehh… si… – exclamo dudosa.

- No vuelvas a ir sola por el bosque… – ella encarno una ceja por el sermón que él le estaba dando.

- ¡Yo puedo hacer lo que quiera! – gruño caprichosamente.

- ¡Pero no defenderte! – ella enmudeció y lo observo sorprendida. – el bosque es un lugar muy peligroso, y si quieres morir pues bienvenida seas… este no es un mundo cualquiera… los animales no son como en el mundo de los humanos, aquí te matan sin ninguna consideración y hasta te puede quitar el alma se así lo desean.

- ¿Qué es lo que estás diciendo? – pregunto extrañada poniéndose de pie. - ¿Cómo el mundo de los humanos? –dijo acercándose lentamente a él. – ¿en dónde estoy?

Él la observo distante y esbozo una sonrisa oscura haciendo que la joven lo mirara recelosa.

- Cerca del infierno…

Continuara…

N/A:¡Gracias por sus reviews! Ahh… ¡Qué rápida soy eh! Jajaja, esto es lo más rápido que puedo actualizar y espero que se vallan acostumbrando, ya que tengo más tiempo libre n.n Se que la historia, para algunas, les parecerá aburrida, pero calmaos jeje ñ.ñ que esto se irá tornando más emocionante a medida que los caps avancen y capas que por ahí a ya algunas escenas lime n.n bueno nos leemos en la próxima… ¡chau!

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Dulce :3