Disclaimer: Dragon Ball ni sus personajes me pertenecen…

Camina este mundo

(Walk this world)

Un fic de Juuhachi-gou y Mirai Bulma

Traducción por Apolonia

----

----------

He dormido junto al invierno y el verde crece cada vez más lent

Te he visto encontrar lugares donde ocultarte por la nueve

He tropezado en vale donde es tan azul que no puedes ver

Quiero que vengas a caminar este mundo conmigo.

----------

El cielo era una aburrida expansión gris, una nube sin forma cubría oscureciendo todo excepto por el parche de luz que todavía quedaba del sol del atardecer. Un frío y amargo viento pateó el polvo desde la carretera a sus pies, pero ella apenas lo sintió a pesar que sus ropas eran delgadas y estaban deterioradas. No alzó su vista a los autos que pasaban, incluso a esos que pasaban cerca de ella; ningún grito o silbido se escuchó como si estuviera sorda por toda la atención que prestó.

Su cabeza era un mareo de pura confusión. No sabía cuanto tiempo había estado caminado, o incluso cuando comenzó a hacerlo. No sabía de donde venía, y sin duda que no sabía a donde iba.

Sólo sabía que no sabía nada en absoluto. Ni siquiera su propio nombre.

El camino tomó un brusco giro al sur, pero continuó caminando al este, en la misma o menos recta línea que había estado siguiendo por --no lo recordaba. Sus ojos estaban fijados perpetuamente en el suelo varios pasos por delante. De vez en cuando la mirada se le bloqueaba por el rubio cabello en su rostro.

Sintió las primeras gotas sobre su piel, y finalmente se detuvo cuando empezó a llover en serio. Alzó su cabeza y miró a su alrededor.

Parecía estar de pie cerca de las afueras de una gran ciudad. Había algunas construcciones nuevas, y una gran cantidad de escombros que claramente no habían sido eliminados, pero algunas viejas ruinas seguían en pie todavía, agrietadas y desparramadas, plumas de edificios que estaban de pie como lápidas de mamut en el paisaje. Las más nueva, e intactas estructuras parecían patéticamente pequeñas en comparación.

Una cúpula le llamó la atención, al noroeste; en una inspección más cercana, podría descifrar la escritura sobre la superficie del hemisferio: CAPSU... el resto se curvaba fuera de la vista a lo largo de la pared exterior.

¿Corporación Cápsula? Esas palabras siguieron en su mente sin ninguna razón, pero fue suficiente para impulsarla hacia la cúpula para ver si suposición era correcta.

Fue la primera cosa que encontró incluso remotamente familiar.

----------

La oficina estaba iluminada apenas por la pantalla de la computadora. Los hábiles dedos de Bulma volaban sobre las teclas rápidamente, ingresando los datos tan rápido como su mente podía producirlos. Absorta como estaba en su más reciente proyecto, mantuvo un oído atento por el regreso de su hijo.

Se detuvo lo suficiente para inclinarse y estirarse. No pudo evitar sonreírse por preocuparse por Trunks. No era como que si el muchacho (bueno, difícilmente era un muchacho ahora, pero considerar a su hijo un adulto le recordó cuanto tiempo llevaba todo en torno a ella) no pudiera cuidarse solo... hacía un muy buen trabajo, de hecho, en cuidarlos a ambos. Sin mencionar al resto del mundo... o lo que quedaba de él.

De cualquier manera que se lo miraba, la situación actual era un poco menos que sombría. Lo que los humanos artificiales no habían destruido en su desenfreno de diecisiete años, Cell estuvo muy cerca de terminarlo todo antes que Trunks lo matase. De una planetaria habitación de varios billones, había menos de cien mil humanos que quedaban vivos.

Ciudad Esperanza, construida entre las ruinas dejadas por los androides, era una de las más prósperas comunidades. Pequeños asentamientos alrededor del mundo como si estuvieran vinculados por la antigua comunicación de radio, pero Esperanza alardeaba el beneficio de tener a un genio con asombrosos recursos tecnológicos viviendo en sus alrededores. Ella misma.

Bulma se desplegó en las especificaciones que había terminado de escribir de su perfecta memoria y se inclinó, suspirando. Este era el único proyecto que no compartía con nadie, ni siquiera con Trunks; en los niveles más bajos de la Corporación Cápsula había una zona que afortunadamente no había considerado ir, lo que era bueno, porque él no podría sin volarla en el camino. Bulma había restringido la entrada del código de acceso a ella sola.

No sabía si funcionaría, y sería inútil hacer crecer la esperanza de alguien excepto la de ella antes que realmente estuviera lista de intentarlo...

Un sonido en la parte delantera del edificio la hizo mirar alrededor. Bulma rápidamente guardó su trabajo, apagó el sistema y se fue a la puerta de su laboratorio. "Hola, Trunks, ¿ya estás en casa?" Llamó ella por el pasillo-

Lentos, vacilantes pasos --nada parecidos a la seguridad de Trunks, a su confianza-- se acercaron. Una esbelta figura femenina apareció --empapada hasta la piel, su cabello en su rostro. Sus ropas estaban llenas de suciedad, colgado en jirones de su esbelto marco. Un apenas visible ojo miró a Bulma sin ninguna emoción legible-

"¡¿Qué diablos...?!" Bulma caminó hacia ella, pero algo --una vaga pero fría aprensión-- la hizo detenerse. La recién llegada evidentemente ha pasado por algún tipo de prueba, y sin embargo... sin embargo... "¿Estás herida? ¿Qué te sucedió?"

La boca de la chica se abrió, y soltó un suave aliento. "¿Esta... es la Corporación Cápsula...?" Su voz era suave, apenas un susurro.

"Sí, lo es," Bulma dijo rápidamente. La joven estaba muy húmeda, bañada en barro, probablemente muriendo de hambre, y no hacía ningún gesto de abierta hostilidad. No parecía ser ninguna amenaza. Aún así, el desconocido malestar de Bulma se rehusaba algún intento de despido. Se animó a dar otro paso adelante. "Mi nombre es Bulma. ¿Puedo ayudarle con algo, Señorita...?"

"No... no estoy... segura." La muchacha sacudió su cabeza. Su lacio cabello rubio, pesado con el agua de la lluvia, apenas se movió. "Yo... yo conozco este lugar... conozco el nombre, pero... no recuerdo por qué. No recuerdo... nada." Se quitó el cabello de su rostro y miró a Bulma con súplica en sus ojos. "Por favor... ¿sabes quien soy?"

Era el rostro. La expresión era extraña en ese rostro, pero Bulma lo reconoció inmediatamente. Un helado choque de terror la encegueció inundando sus nervios. Su respiración se atoró en su garganta, pero se las arregló para soltar una palabra.

"Jinzouningen..." susurró, alejándose. La humana artificial se paró en la puerta inclinándose, la única salida del laboratorio; no había ningún lugar más a donde ir, ningún lugar a donde correr. "¡¡Jinzouningen!!".

Juuhachi-gou la siguió a su laboratorio. Ella alzó una mano que luchaba visiblemente por no temblar. "¡Espera! No tengas miedo," rogó ella. "No quiero ningún problema. Sólo quiero saber quien soy."

Bulma tropezó contra la mesa del laboratorio y cayó. Cató salvajemente, inútilmente, en un vano intento de mantener su equilibrio. Los tubos de prueba y los discos de computadora y archivos se dispersaron sobre todo el piso, un vaso se transformó en fragmentos, los papeles rodaron, la pequeña mesa de metal se movió aun lado con un pequeño chasquido. Bulma aterrizó pesadamente sobre su espalda, la respiración apenas salía de ella. Incapaz de moverse, incapaz de pensar, jadeó por aliento que no venía mientras la delgada figura se acercaba, inclinándose a ella.

¡Estás muerta! Gritó la enloquecida mente de Bulma, pero no podía formar las palabras. Trunks te mató a ti y a Juunana-gou. ¡¡Hace tres años!! No puedes estar aquí, me estoy volviendo loca, esto no está sucediendo, ¡¡¡Trunks donde estas para AYUDARME!!!

Su corazón retumbó en sus oídos. Esperó, desvalida, esperando morir.

Juuhachi-gou la miró por un momento, luego se enderezó, tomó un pequeño paso atrás. La suave, dolorosa hermosa figura tenía un sello de completa incomprensión. Sacudió su cabeza como si estuviera tratando de negar el pánico de Bulma. "¿Por qué me tienes tanto miedo? ¿Me conoces? ¿Qué... que pude haberte hecho? Lo juro, no lo recuerdo..."

Cuando no fue inmediatamente golpeada hasta morir, el cerebro de Bulma la pateó en un alto y desesperado martilleo de su corazón. Obviamente el androide estaba desorientado. Al menos la confusión de Juuhachi-gou le daría la oportunidad a Bulma de pensar en una manera de salir de la situación. Tenía que mantenerse calmada y esperar que Trunks volviera pronto. Minutos pasaron mientras Bulma recuperaba su aliento, y todavía su visitante no invitada no hacía ningún intento de dañarla o incluso amenazarla. Juuhachi-gou sólo miró a Bulma, con la misma mirada en blanco en sus luminosos ojos.

Cuando pensó que sus piernas no soportarían su peso otra vez, Bulma se puso de rodillas, todavía jadeando un poco. Nunca quitó sus ojos fuera de Juuhachi-gou. Se mantuvo esperando que la mascara cayera, que el androide arrojase esa inocente actuación y continuara asesinándola. Por largos minutos se mantuvo ahí en el suelo, de rodillas, tratando de no temblar demasiad.

Finalmente, el androide sacudió su cabeza. "Yo... lo siento. No quise --lo que sea que te haya hecho, lo siento." Increíblemente, su aliento se entrecortó; sonaba notablemente como un sollozo. "No te molestaré más. Simplemente me iré." Se volteó rápidamente y se dirigió a la puerta, sus descalzos pies caminaban silenciosamente sobre el piso de baldosas.

"¡Espera!" dijo Bulma, poniéndose de pie. Todavía no estaba segura si esto era alguna clase de juego enfermo que Juuhachi-gou estaba jugando, pero estaba dispuesta a tratar de averiguarlo. "¡Espera... por favor!"

Juuhachi-gou se detuvo completamente. Lentamente miró otra vez a Bulma. El implacable blanco brillo del techo fluorescente hizo vislumbrar las inconfundibles y brillantes lágrimas en los ojos del Jinzouningen.

Lágrimas. ¿De ésta criatura? Imposible... pero Juuhachi-gou la volvió a mirar con semejante sensación de perdida... si era una actuación, era una malditamente buena.

Bulma aclaró su garganta y tragó duro. "Tú... tú realmente no recuerdas, ¿o sí? ¿No sabes tu nombre? ¿Quién eres? ¿Qué has hecho?"

Juuhachi-gou sacudió su cabeza. "No." Parecía avergonzada, indefensa, ni siquiera en edad que se comparara con su designación. Parecía un niño perdido. "Recuerdo... caminar. Junto a la carretera. No había demasiados autos... Estaba frío, y ventoso... y luego comenzó a llover, y llegué aquí." Quedó en silencio y envolvió sus brazos alrededor de ella como para evitar un súbito viento --un viento desde su vacío interior.

"¿Eso es todo?" El nudo de la sospecha en el estómago de Bulma comenzó, lentamente, a relajarse. "¿Eso es todo lo que recuerdas?"

Juuhachi-gou asintió una vez. Levantó una pequeña mano blanca y corrió el aún húmedo cabello rubio que se mantenía tratando de cubrir su rostro. "Por favor ayúdame," susurró, y tragó duramente. "Lo que sea que te haya hecho para hacerte tener tanto miedo de mí, juro que lo arreglaré de alguna manera." Parpadeó, y una lágrima escapó, deslizándose suavemente sobre su mejilla salpicada de barro. "Por favor, haré lo que quieras que haga... si sólo me ayudas a recordar quien soy realmente."

Pasó un tiempo antes que Bulma pudiera hacer algo más que mirarla fijamente.

----------

Trunks cambió su carga a una posición más cómoda sobre su hombro y aceleró. Probablemente debería haber tomado el coche, pero él nunca sabía cuando Bulma podría necesitarlo, y era muy fácil para él volar la distancia relativamente corta del mercado de Hope. Se fue a hacer las compras principalmente porque él era el único que consumía la mayor parte de comida en la casa.

Cuando aterrizó frente a la cúpula, lo primero que notó fue que la puerta principal estaba completamente abierta. Un ceño fruncido se posó sobre sus facciones normalmente amables. Bajó las cajas y bolsas en la puerta y caminó dentro.

"¿Mamá?" llamó él.

La inmediata respuesta que recibió hizo descansar su mente. "¿Trunks? Espera, ¡estaré allí en un segundo!" Escuchó a su madre hablar en suaves tonos a alguien que dio un pequeño ronquido como respuesta. ¿Compañía? Bueno, no era desconocido que tuvieran visitantes, aunque las personas raramente venían a la Corporación Cápsula sin previo aviso. A Trunks le agradó que su madre tuviera alguien con quien hablar por una vez en lugar de pasarse el tiempo frente a su computadora prácticamente en todos los momentos que estaba despierta como lo había hecho por los últimos seis meses.

Bulma apareció, usando un delantal de cocina sobre su atuendo de jeans. "Bien, ¡estás en casa!" Dijo brillantemente, pero Trunks sospechó que algo de la alegría fue forzada. ¿Por qué? "Sé un buen chico y trae esas compras adentro antes que se empapen."

"No está lloviendo ahora, mamá." Trunks trasladó las compras dentro y cerró la puerta. "¿Quién está aquí? ¿Alguien que conozco?"

Bulma se ensombreció un poco, sus ojos se ampliaron. "Bueno... algo así..."

"¿Hn?"

Se mordió el labio nerviosamente, y puso una mano en el antebrazo de su hijo. "Ahora, Trunks, no te enfurezcas conmigo, ¿está bien? Escúchame antes de decir o hacer algo. ¿Me lo prometes?"

"Está bien... Mamá, ¿qué sucede? ¿Pasa algo malo?"

"Bueno... sí y no. quiero decir, en realidad no, pero podría pasar --quiero decir, probablemente no pase, pero aún es muy pronto para decir..." Robó una pequeña mirada nerviosa en respuesta sobre su hombro en dirección a la cocina. "Trunks, escúchame."

"Te estoy escuchando, mamá," respondió tan pacientemente como pudo. "No estás diciendo todo con mucho sentido."

"Oh... está bien." Bulma tomó un profundo suspiro. "Hay alguien aquí... ha recorrido un largo camino desde... dondequiera que venga. Sufre de amnesia; no recuerda nada."

"¿Ella?" Trunks repitió. "¿Una mujer?"

"Sí. Ha estado aquí por más de una hora; tomó un rápido baño y le di algo de mis cosas viejas para que use... prácticamente se le caen, pobre niña. ¡Ahora escucha!" Tomó el brazo de Trunks mientras él comenzó a caminar hacia la cocina. "Tienes que prometerme que te mantendrás calmado --y con la mente abierta, ¿por favor? Recuerda, ella no tiene recuerdos de todo lo que ha sucedido, aunque no conozco como será su reacción cuando te vea."

"¿Ver... me?" Ahora Trunks estaba completamente perdido. "¿Es alguien que conocemos?"

"Ohhh sí." Bulma asintió tristemente. "Sólo ven conmigo. Y no hagas nada --nada-- excepto que lo tengas que hacer. ¿Entiendes?" Bulma levantó dos de las bolsas en sus brazos y comenzó a caminar por el pasillo. "Y trae el resto de las cosas, ¿está bien?"

Trunks levantó la mayor parte de las compras y se dirigió después de su madre.

Lo primero que vio en la cocina fue una pequeña mujer sentada a la mesa de espalda a ellos. Estaba inclinada, las única cosas que podía ver a primera vista era que tenía un pálido cabello rubio y esa vieja remera de la Corporación Cápsula verde oliva de Bulma, que de hecho, borraba su estrecha silueta completamente.

"¿Todavía no tienes hambre?" Bulma se aventuró mientras bajaba las bolsas en el mostrador cerca de la nevera.

Sacudió su cabeza. "Estoy bien, pero gracias por el té. Y las ropas."

Esa voz. Era una voz que Trunks todavía a veces escuchaba en sus sueños, los sueños eran donde Gohan moría otra vez y otra vez... eso hizo que Trunks soltara todo lo que estaba cargando. Las bolsas de papel se rasgaron cuando golpearon el suelo, derramando su contenido a sus pies.

Juuhachi-gou se volteó bruscamente y lo miró con los ojos pálidos y abiertos, esos terribles, odiados ojos.

"¡Trunks!" La voz Bulma golpeó. "¡Lo prometiste!"

Tomó cada gramo de auto control para que Trunks no se convirtiera en Súper-Saiyajin y disparara al androide para matarla ahí y entonces. Otra vez.

Juuhachi-gou parpadeó, mirándolo. Un ceño fruncido aumentó en su blanca frente. "¿Yo... yo te conozco...?"

"Jinzouningen..." Trunks siseó a través de sus dientes. Todavía podía sentir la ira creciendo dentro de él. Por un momento él era un muchacho de trece años otra vez, arrodillado al lado del destruido cuerpo de Gohan, esperando nada más que eliminar a las cosas que lo habían matado. Y para uno de ellos, el más poderoso y peligroso de los dos, estar aquí, en su casa, ¡con su madre...!

"Así es como ella me llamó," Juuhachi-gou dijo, indicando a Bulma con un movimiento en su cabeza. "¿Qué quiere decir? ¿Es ése mi nombre? ¿Qué clase de nombre es ese?"

"Juuhachi-gou," Bulma dijo tranquilamente.

Ella miraba a su alrededor. "¿Número dieciocho?"

"Humano Artificial Número Dieciocho. Eso es quien eres."

Juuhachi-gou sacudió su cabeza. "No entiendo..."

"¡¡¡Muereeeeee!!!" Una explosión de luz estalló de la piel de Trunks. Su cabello se volvió ferozmente dorado, elevándose sobre su cabeza, moviéndose en olas de pura energía que radiaba desde él. Las latas salían disparadas por el suelo mientras sus manos comenzaban a brillar. Las bolsas se rompieron completamente, derramando la harina y el azúcar en blancas nubes. "¡Voy a hacer que mueras!"

Juuhachi-gou se puso de pie, la silla tras ella se corrió. Antes que pudiera hacer otro movimiento --pelear, correr, hacer cualquier cosa que intentase, si lo hacía-- Bulma se paró frente a ella, con los brazos extendidos a ambos lados, de manera desafiante enfrentando a su hijo. "¡Trunks!" Gritó ella. "¡Baja ese disparo ahora! Juuhachi-gou no me ha hecho nada. ¿No lo entiendes? Está prácticamente indefensa. No recuerda nada. ¿Dónde está el honor en matar a alguien que no te ha hecho nada?"

"¡¿Qué quieres decir, 'que no ha hecho nada'?! ¡¿Y cuánto tiempo más espera que se quede indefensa?!" Trunks gritó. "Tarde o temprano recordará lo que es, ¡y entonces todos estaremos muertos si no la matamos primero!"

"¡Esas son las palabras de tu padre! ¿Recuerdas lo que dijiste? Que en ese otro mundo Juuhachi-gou se redimió ella misma. ¿Por qué no puede la nuestra?"

"Um... discúlpame..." Juuhachi-gou miró alrededor del hombro de Bulma. "Ah... hola," dijo ella suavemente, agitando una mano ante el ceño fruncido, de la brillante juventud. "Escucha, yo tampoco entiendo completamente algo de esto, pero... si hay demasiados problemas con que yo me quede aquí, estaré encantada de irme."

"¡No te irás de aquí con vida!" Trunks gruñó. "Mamá, ¡sal del camino!"

"¿Te molestaría al menos decirme por qué quieres matarme?" Juuhachi-gou le dijo Trunks, mostrando más confusión que miedo. No mostraba inclinación a tomar acciones ofensivas.

Bulma buscó en su cerebro para de alguna manera aliviar la inestable situación. La acción más prudente habría sido dejar a Trunks volar al jinzouningen, pero algo en su mejor naturaleza no le permitía pararse ahí y dejar que semejante cosa sucediera. "Juuhachi-gou, siéntate. Es una larga y fea historia, pero estaré encantada de decirte todo lo que sé. Trunks, apágalo. Estás arruinado el empapelado."

"¡¡¡Mamá--!!!" Trunks gritó en ira y frustración.

"¡Realmente quiero decirlo, jovencito! Apágalo, o vete. Ahora."

Con un grito final de indignación, el aura de batalla de Trunks desapareció. Regresó a la normalidad y azotó el extremo final de la cocina, donde podía claramente dispararle a su enemigo. Volteó su espalda a la pared, cruzó sus brazos, y miró con muerte a la embrujada rubia, quien sólo parecía más aturdida y confundida en cambio.

Con un suave respiro Bulma se volteó a Juuhachi-gou. "Vamos, siéntate. Esto va a tomar un tiempo."

----------

Trunks se quedó de pie contra la lejana pared y miró asesinamente a Juuhachi-gou a través de la dilatada explicación de Bulma de los últimos eventos. No entendía como alguien tan inteligente como su madre podía ser engañada por las trampas de Juuhachi-gou, pero no iba a bajar su guardia por el momento.

Juuhachi-gou no profesó memoria alguna a lo que sea que el Dr. Gero, o a cualquiera de los otros androides que él había creado. Apenas recordaba la Red Ribbon Army, pero afirmó no tener idea de lo que era o había sido. Escuchó silenciosamente mientras Bulma relataba la historia de la muerte de Goku. Su expresión se puso más sombría en el momento que escuchó como ella y su compañero el androide Juunana-gou habían asolado el mundo por casi veinte años antes que Trunks los destruyera. Bulma no entró en arduos detalles --no mencionó a ninguno de los otros guerreros que cayeron por su nombre, particularmente no a Gohan-- pero era lo suficiente para darle a Juuhachi-gou una clara idea de las atrocidades que ella y Juunana-gou habían cometido.

Cuando Bulma terminó, hubo silencio por un tiempo. Entonces, tranquilamente, Juuhachi-gou habló. "Increíble. Es... Yo no pude... nada de eso tiene sentido, y aún así... sé que estás diciendo la verdad."

"¿Y lamentas lo que has hecho?" Bulma preguntó, con una rápida mirada a su hijo. Trunks no sacaba sus ojos del androide.

Juuhachi-gou pensó duramente sobre eso. Entonces suspiró y tembló. "No creo que 'lamentar' lo abarque todo. Es sólo... demasiado. Incluso si una disculpo fuera apropiada... ¿cuál es el punto? No puedo deshacer el daño."

"Maldición que no puedes," Trunks gritó, ignorando la mirada de advertencia de su madre.

Bulma le sacudió una mano tranquila, luego trató otra vez. "¿Todavía quieres matar humanos?"

La respuesta fue inmediata. "¡No! ¿Por qué querría matar a alguien?"

"Y no irás en otro desenfreno y dispararás a todo lo que se te cruce a la vista transformándolo en escombros, ¿o sí?"

Juuhachi-gou sacudió su cabeza. "No. No, absolutamente no. Ni siquiera entiendo por qué lo estaba haciendo en primer lugar. Si lo que dices es verdad, y soy una clase de... de humano artificial, entonces tal vez fui programada para eso. ¿Pero ahora? No. No le veo ningún sentido a la destrucción sin sentido. Dios..." Movió sus manos a través de su aún húmedo (pero ahora limpio) cabello. "Esto es una locura. Es como despertar una mañana y descubrir que eras Hitler."

"Hitler no destruyó al mundo entero." Trunks cruzó sus brazos. "Él sólo mató a seis millones de personas. Tú y Juunana-gou sacrificaron billones."

"Lo sé, lo sé, pero..." Juuhachi-gou se rindió, suspiró y se puso de pie. "Escucha, podré no tener toda mi cabeza junta, pero puedo decir que no haré nada malo aquí. Gracias por tu ayuda, Bulma... creo que tengo que irme ahora. No te preocupes; no tengo intenciones de ir por ningún desenfreno." Sonrió tristemente. "No estoy exactamente segura que es lo que haré... pero no, nada de eso. Nadie tiene que temerme. Nunca más."

"No podemos dejarte ir simplemente," dijo Trunks, saliéndose de la pared. "¿Por qué demonios deberíamos creerte? ¿Por qué deberíamos creer que todo esto no es una nueva clase de juego tuyo?" Se acercó hasta que ella estuvo a menos del alcance de su brazo, incómodamente cerca de esta cosa que había odiado toda su vida. Él miró en esos extraños, helados, inclinados ojos, negándose a ver cualquier rastro de humanidad en ellos. "Oh, y mientras estoy pregunto, una cosa más: ¿por qué demonios no estás muerta, teniendo en cuenta el hecho que te maté?"

Juuhachi-gou se encontró con su mirada sin temblar. "Puedes creerme o no, no hace ninguna diferencia en mí. En cuanto a por qué no estoy muerta --no tengo idea." Su mandíbula tomó una terca posición. "Estoy segura que tú recuerdas la circunstancias de mi muerte mejor que yo."

"Me aseguraré de terminar el trabajo esta vez," prometió él oscuramente.

Ella cruzó sus brazos y alzó su mentó desafiante. "Escucha, lindo; no voy a pelear contigo. No quiero causar ningún problema. Por favor, sólo déjame ir tranquilamente y te prometo que nunca volverás a escuchar de mí otra vez. ¿Trato?"

"De ninguna manera."

"¡Basta!" Bulma gritó. "¡Deténganse, ambos dos! Esto no está llevándonos a ningún lado. Juuhachi-gou, si realmente no tienes ninguna idea clara de a donde vas a ir desde aquí, ¿por qué no te quedas aquí por un tiempo al menos? Podrías... bueno, podrías arreglar algo de lo que has hecho ayudándonos a reconstruir todo."

La androide cruzó sus brazos y lo consideró por un momento. "No lo sé... quiero decir, no tengo ningún lugar más a donde ir, y supongo que te debo --a todos-- mucho más de lo que pueda arreglar, pero..." Movió su mirada hacia el hirviente Trunks. "¿Puedes evitar que me mate?"

"No," Trunks respondió con una terrible sonrisa.

"Sí," Bulma dijo en el mismo momento. "Trunks, esta es mi casa, mi vida, y mi decisión," añadió mientras su hijo comenzó a protestar. "Necesitamos toda la ayuda que podamos obtener, y si no hubiera creído en darle a las causas perdidas segundas oportunidades no estarías aquí en este momento. Después de todo, tu padre llegó a este planeta originalmente para destruirlo, ¿recuerdas?"

"Esta cosa mató a mi padre," dijo Trunks, alejándose y apuntando a Juuhachi-gou con el dedo. "No permaneceré en el mismo lugar bajo el mismo techo que eso."

"Oh sí lo harás." La respuesta de Bulma no trajo más discusión. "Estoy dándote órdenes de madre. Y deja de llamarla 'cosa' y 'eso'. Artificial o no, Juuhachi-gou es humana. No tiene que gustarte, sólo no empieces con ella excepto que ella empiece contigo. Realmente quiero decirlo."

Trunks era un orgulloso luchador, pero el respeto a la mujer que lo dio a luz cargaba un gran peso en él. Él asintió a regañadientes obedeciendo, luego le gruñó a Juuhachi-gou, "Te estaré observando en todo momento, jinzouningen."

Juuhachi-gou volteó su cabeza y suspiró. "Bien. Genial. Seguro. Lo que sea. Lindo conocerte también."

----------

Diario de Bulma, 210 días después de Cell:

No ha sido fácil. No creo que Trunks me haya perdonado a pesar que ha pasado más de un mes desde que Juuhachi-gou vino a quedarse con nosotros. Ella todavía dice que no recuerda nada de importancia. He comenzado a asignarle tareas en el laboratorio para mantenerla ocupada; sin duda es una trabajadora capaz, pero obviamente se aburre rápidamente. La envié a buscar alimento con Trunks esta mañana después de obtener la promesa de mi hijo que no le haría nada. Me prometió seguirla de cerca. Espero no haber cometido un error, pero realmente necesito tiempo para mí misma. Queda tan poco tiempo...

----------

Trunks llevaba el mismo ceño fruncido que se había estampado en su rostro desde esa tarde en la cocina. Se la pasaba robando miradas a su pasajera en el auto rojo; si Juuhachi-gou estaba consciente de su escrutinio, no daba señales de eso. Ella obviamente estaba disfrutando del viaje, el viento azotando su cabello del color del sol.

El coche aterrizó afuera de una de las muchas destrozadas y destruidas ruinas al otro lado de lo que Bulma había adoptado por llamar Malas Tierras. "Consigue cualquier cosa útil que puedas encontrar y tráela al coche," Trunks dijo tan severamente como le salió. "Estamos buscando por alimentos no perecederos, medicamentos, y equipos electrónicos básicos que puedan ser canalizabes por partes, en ese orden."

Juuhachi-gou saltó ágilmente al suelo, mirando a los edificios en ruina con franca curiosidad. "¿Qué golpeó a este lugar?"

"Tú lo hiciste." Trunks le frunció el ceño. "Tú y Juunana-gou."

"...oh." Ella bajó su mirada a sus pies.

"¿Todavía no lo recuerdas?"

"No." Ella se alejó de él, el viento hacía soplar su suave cabello. "No, nada."

Trunks ajustó su espada en la espalda, nunca quitándole los ojos de encima a su indeseable compañera. "Bueno, ustedes dos hicieron esto en la mayoría de las ciudades de este planeta."

"Todavía me lo sigues diciendo." Se forzó a mirar alrededor otra vez, revisando la destrucción. "Parece que hicimos un bonito y minucioso trabajo. ¿Algún sobreviviente?"

"No los suficientes."

"No, no creo que haya habido alguno, en este lío." Pateó los restos de un radio trasmisor portátil; la caja cayó con un oxidado ruido.

"¿Ni siquiera te importa? ¿No puedes al menos pretender estar lamentada?"

Sus pálidos ojos se fijaron el él, su lacio cabello oscilaba sobre su rostro mientras su cabeza se volteaba. Lo miró con una furia desesperada. "¡¿Qué eres tú, tan estúpido que no puedes ver bien?! ¡Por supuesto que lo lamento! No tengo que fingir. ¡Debe doler ser tan estúpido! ¿Qué demonios piensas? ¡¿Cómo te sentirías si alguien te dijera que eres mitad responsable por destruir al mundo, y no puedes recordar una maldita cosa sobre eso, a pesar que la prueba está toda a tu alrededor y tiene que ser verdad?!"

Trunks cruzó sus brazos y la miró. "No esperes ninguna simpatía de mi parte."

"No lo haré. Tú puedes ser estúpido, pero yo no. Sólo hagamos lo que vinimos a hacer aquí y volvamos, ¿está bien?" Se volteó y caminó hacia lo que alguna vez había sido un hospital, las alguna vez blancas paredes ahora eran grises, llenas de polvo y rasgadas.

Trunks gruñó profundamente en su garganta. Se levantó a unos cuantos centímetros del suelo y voló fácilmente después de ella. Él no estaba dispuesto a dejarla --eso-- lejos de su vista.

Ella se volteó mientras él venía tras ella. Él se detuvo, oscilando a un metro de ella. La curiosidad sobrepuso su ira. "¿Cómo haces eso?" preguntó.

"¿Qué? ¿Volar? Oh, lo siento, mi error," dijo en una pesada voz con sarcasmo. "Supongo que te has olvidado como hacerlo."

Ella lo miró y parpadeó. Luego le dio la espalda y saltó al aire.

Aterrizó en el polvo, desparramado en todo su rostro. Lentamente se levantó del suelo, sacudiendo sus ropas. Mantuvo su cabeza gacha, sin mirarlo, evidentemente avergonzada por la tontería.

Trunks sólo la miraba. La Juuhachi-gou con la que él había crecido odiando nunca haría semejante ridículo de sí misma. Nunca. ¿Vergüenza? Ella habría estado furiosa. Lo hubiera atacado simplemente ciega por la rabia. La miró de cerca por alguna señal de agresión.

Finalmente sus ojos se entraron con los de él. "¿Qué demonios estás mirando?" Se giró en sus talones y siguió caminando. Él la miró por un momento, luchando por entender lo incomprensible. Su momentáneo enfado, eso había sido lo suficientemente familiar... pero había pasado, y esta suave voz, vacilante joven mujer era extraña para él. Incluso su lenguaje corporal era diferente, más expresivo que la máquina de destrucción que él había crecido odiando con toda su alma Saiyajin.

Entonces sacudió su cabeza severamente. Esta mujer --esta cosa es mi enemigo. Toleré su prolongada existencia por respeto a mi madre, pero no nunca podré olvidar lo que ha hecho, sin importar que. Nunca.

Después de un par de manos extra para ayudar a mover las cosas de las largas piezas de escombro como era conveniente, y Juuhachi-gou que probaba tener un rápido ojo para revisar, atrapando cosas que el mismo Trunks no había notado. Trunks tuvo que mantenerse recordándose que esta cuidad no hubiera sido destruida si no hubiera sido por Juuhachi-gou y Juunana-gou a fin de mantener su saludable aversión y desconfianza hacia ella. Ella tomó su dureza al ordenar y sus instrucciones sin queja o refutación.

"Ten cuidado con esos antibióticos," le ordenó mientras ella los trasladaba al contendor de los restos. "Este frasco se romperá si lo dejas caer."

"Sí, sí," respondió ella, cargando el contendor bajo un brazo y de regreso al Aero coche. Trunks recogió el último de los cajones que había encontrado en la base que descubrieron y voló después de ella. Era tan evidente con respecto a sus intenciones por Juuhachi-gou, mirando casa uno de sus movimientos, que no veía el fragmento de polvo que cubría la pared hasta que sus hombros la golpeó. Sin querer, él perdió su agarre sobre la caja, y un par de botellas de agua oxigenada cayeron medio abierta caja al rocoso suelo, rompiéndose al instante por el impacto.

Juuhachi-gou miró sobre sus hombros hacia su dirección. "Ten cuidado con esas botellas," le dijo suavemente. "El vidrio puede romperse si lo dejas caer."

"Maldita imbéeeecil..." Trunks casi arrojó la caja en la parte trasera del auto, sin importarle cuantas botellas rompió. Se puso tras el volante y encendió el motor. Juuhachi-gou apenas tuvo tiempo de entrar antes que el auto acelerara a lo que quedaba de la Corporación Cápsula.

----------

Diario de Bulma, 221 días después de Cell:

Trunks volvió ayer de tratar de encontrar algún rastro de los restos del otro androide. Fácilmente determinó donde debió haberse ocultado Juuhachi-gou, pero más que una bandana roja, no había rastros de Juunana-gou. Tampoco había ninguna señal de Juunana-gou habiendo salido de los escombros de la manera que Juuhachi-gou lo hizo. Trunks está convencido que si uno de los jinzouningen sobrevivió, entonces el otro también. No hemos escuchado de ningún problema, aunque, hasta que tengamos pruebas, no hay mucho que podamos hacer.

Tendré que vigilar de cerca para asegurarme que ni Trunks ni Juuhachi-gou se topen con lo que estoy haciendo. No quiero causar más problema; Kami-sama sabe que es lo suficientemente malo ya vivir bajo el mismo techo con esos dos...

----------

La rejilla cayó bajo el áspero acero y fue el único sonido que perturbó la quietud de la mañana. Trunks trabajaba incansablemente en el perfeccionamiento de una hoja que estaba lo suficientemente afilada ya como para partir sin esfuerzo la carne con un toque y trató difícilmente de ignorar el par de pálidos ojos que se centraban el él.

Juuhachi-gou se apoyó en una pared cercana, mirándolo intensamente como si el filo de una espada fuera la cosa más fascinante que jamás hubiese visto. El sol había roto la capa de nubes de esta mañana y mostraba un pálido, húmedo brillo del roto paisaje.

Finalmente Trunks no pudo soportar el escrutinio más en silencio. "¿Qué demonios quieres?" preguntó sin alzar la vista, sonando bruscamente ofuscado.

"Nada," respondió ella, sin molestarse.

"Entonces déjame sólo."

"No te estoy haciendo nada."

Su cabeza se volteó y la miró. "Estás mirándome."

"Un gato puede mirar a un rey. Además, eres muy lindo de ver."

"Cállate."

"No te pareces mucho a tu madre."

"Me parezco a mi padre. El hombre que tú mataste."

"No lo recuerdo, pero no importa." Juuhachi-gou saltó con la gracia de un gato desde la pared y se paró frente a él. "Quería disculparme por ser tan desagradable contigo el otro día."

Trunks bufó. "No te molestes. Después de todas las maldades que has hecho, es menos que una gota en el océano."

"Volvemos a eso otra vez." Ella se cruzó de brazos y bajó la vista otra vez, pateando vacíamente a una pierda medio incrustada en el polvoriento suelo. "Supongo que no te puedo culpar por odiarme. Si tiene algún sentido para ti, si pudiera dar mi vida para traerlo de vuelta y a todos los demás, lo haría."

"No te creo."

"Bulma me cree."

"Yo no."

"¿Por qué no? Es la verdad."

"Mi madre no vio lo que tú y Juunana-gou eran. Ella no peleó contigo. Ella no te vio asesinar a Gohan. Ella no entiende."

" eres el que no entiende." Ella puso sus brazos en sus caderas y lo miró con una fría, y segura mirada. "Sé que no puedo cambiar la manera que piensas de mí. Realmente no me importa. Puedes odiarme por la eternidad y no me importará. Pero no hay paz en esta casa, y eso está destrozando a tu madre. Por su bien --el de ella, no el mío-- ¿podrías al menos tratar de ser civilizado conmigo frente a ella de ahora en más?"

Dió otro paso adelante y se detuvo cuando Trunks se giró en sus talones y la encaró, su odiada mirada le advertía a no acercarse más.

Trunks tembló con el visible esfuerzo de limitarse. Quería aplastarle su puño en su rostro de tal manera, pero ele había prometido a su madre, le había dado su palabra--

Juuhachi-gou lo miró durante un largo, medido momento, consciente de su lucha interna. Finalmente, suspiró.

Luego le dio la espalda y lo golpeó en la mandíbula.

En ese momento, Bulma abrió la puerta y miró. "Ahí están, ustedes dos. El almuerzo está listo --¡¡¡¡TRUNKS!!!! ¡¿¡¿Qué es esta porquería--?!?!"

Trunks se congeló, su cabello brillaba dorado. Juuhachi-gou estaba tirada desparramada a sus pies, inmóvil. Su espada estaba en sus manos, al borde de cortar la expuesta garganta del androide.

Bulma corrió detrás de Trunks, pero no pudo tocarlo a través de su aura de Súper Saiyajin. Tan pronto como levantó sus brazos para alcanzarlo, su piel comenzó a quemar y arder por la energía que era emanada desde su hijo. "¿Qué diablos está sucediendo?" Demandó ella.

"Mamá, no intervengas." La voz de Trunks estaba fría con odio.

Se tensó mientras Juuhachi-gou se agitaba. Ella lentamente alzó su vista a él. El lado izquierdo de su bonita cara era un sólo masivo moretón, la sangre goteaba de un lado de su aniñada boca. Alzó su vista a Trunks con el ojo que no se cerraba por estar hinchado con una inestable media sonrisa. "Recuérdame... no hacer eso otra vez," suspiró. "Eres mucho más fuerte de lo que pareces. Más rápido, también. Es un gran poder el que tienes."

"¡¿Quéeeeeeee?!" Bulma parpadeó. "Trunks, aleja esa cosa. Juuhachi-gou, ¿qué sucedió?"

Juuhachi-gou suspiró. "Estrés en el cuerpo es una reacción natural para suprimir el fuerte deseo de derrotar a alguien que piensas desesperadamente que lo merece. Las cosas han estado bastante tensas por aquí últimamente, así que pensé que si tal vez Trunks tuviera la oportunidad de acabar conmigo, sería capaz de bajar la tensión. Entonces, por brillante que soy, lo golpeé porque sabía que él nunca daría el primer golpe. Yo y mis ideas inteligentes..."

"¡¿Tú qué?! ¡Juuhachi-gou! ¡Eso fue una fenomenalmente estúpida cosa para hacer!"

"Dímelo a mí." El androide alzó su mirada hacia Trunks, quien todavía brillaba por la energía de Súper Saiyajin. La punta de su espada estaba apuntándole a la garganta. "Mira, o me matas o retrocedes. ¿Está bien?"

"Trunks, no lo hagas." Bulma lo miró, viendo la furia de Vegeta estampada en las facciones del hijo que nunca él nunca conoció. Trunks era en ese momento un muy, muy peligroso hombre. El temperamento de un Saiyajin no era algo con que jugar. Juuhachi-gou no tenía idea cuan cerca de la muerte realmente estaba... Si no hubiera llegado aquí en justo en este momento, estaría muerta ahora mismo.

Con un bufido Trunks alejó su espada y dio un paso atrás. Las rocas y el polvo se asentaban en el suelo alrededor de ellos mientras su aura dorada desaparecía. Su cabello caía sobre su rostro y volvía a su usual color lavanda. "Agradésele a mi madre por tu vida," gruñó. Le dio la espalda y voló a lo alto del claro cielo y desapareció.

Bulma se acercó un paso y le ofreció su mano a Juuhachi-gou. "Ni siquiera provoques a Trunks así otra vez. No tienes idea..."

"Estoy comenzando a tener una. Y --gracias." Juuhachi-gou aceptó la mano y Bulma la levantó. "¡Ack--! Mi error..."

Bulma la soltó, se sentó y rió. "Está bien. Olvidé cuan pesada eres realmente." Su rostro se puso serio. "Sólo trata cuidadosamente alrededor de Trunks de ahora en adelante, ¿bien?"

"Sí." Juuhachi-gou se levantó, tomó la mano de Bulma y la puso de pie.

"Bueno, todavía hay almuerzo si lo quieres. Sé que no comes mucho, pero..."

Haré el esfuerzo, pero déjame cambiarme antes. Odio sangrar sobre la ropa nueva, pero es mí propia estúpida falla."

Juuhachi-gou fue dentro; Bulma pausó lo largo suficiente para mirar al vacío cielo y suspirar. "Trunks..." Sacudiendo su cabeza, entró y cerró suavemente la puerta tras ella.

----------

Diario de Bulma, 242 días después de Cell:

Me estoy quedando sin reservas rápidamente. No supe cuando empecé este proyecto mío cuantos recursos se necesitarían, o cuan rápido. Supongo que debo estar agradecida con Juuhachi-gou, de alguna manera; Trunks está demasiado ocupado estando furioso con ella que realmente no se ha molestado en notar demasiado lo que estoy haciendo. Al menos ella no le está dando más excusas para que la ataque más. Todo lo que hace es trabajar en su espada y mirarla fijamente en un aterrador silencio. Creo que su viaje al pasado lo hizo tomar las características menos agradables de su padre. Y solía ser un muchacho tan dulce...

Porque tengo que tener ítems concretos, voy a ir a cazarlos hoy. No me gusta dejar a la Corporación Cápsula sin vigilancia, especialmente considerando el delicado momento al que ha llegado el proyecto; pero sólo será por poco tiempo, creo que será seguro salir.

----------

Juuhachi-gou revisó la pila de ítems que él había rescatado de los almacenes médicos con una vaga sensación de aprensión. "Bulma, ¿que demonios estás tratando de hacer de todas maneras?" se murmuró a sí misma. Algo en su memoria muerta aparecía, y no le gustaba esa sensación en lo absoluto.

Caminó hacia el almacén otra vez. Tuvo que escalar el costado del edificio para entrar por la puerta que Trunks había pateado para abrir. Bulma estaba leyendo sobre su sujetapapeles. "Quiero echar un último vistazo, y terminaré," le decía a su hijo. "Sólo carga esas cosas al coche, ¿sí?"

Trunks notó el acercamiento de Juuhachi-gou con una helada mirada azul. Volveré, sus ojos le dijeron con una promesa que era casi una amenaza vigilada. Despegó sobre la pila de cajones a casi máxima velocidad.

Cuando él e fue, Juuhachi-gou aclaró su garganta. "¿Bulma...?"

"¿Hm?" Bulma tildó otro ítem en su lista. "¿Qué sucede, Juu-chan?"

Juuhachi-gou parpadeó ante el apodo, pero no protestó. "¿Si pudiera hacerte una pregunta...?"

Notó que Bulma se irguió e inmediatamente sus instintos fueron confirmados. Ella está ocultando algo. A su hijo, y a mí. "¿Sobre qué?" Bulma preguntó, recuperando su compostura.

"Sobre qué estamos haciendo aquí. Los suministros que estamos reuniendo. Son muy específicos."

"Se me están acabado, eso es todo." Bulma estaba hablando muy rápida y brillantemente, con una pausa evidentemente forzada. Se alejó hacia la porción medio demolida del almacén, pretendiendo buscar algo más.

Juuhachi-gou la siguió, poco dispuesta a dejar el tema de lado. "¿Una solución fisiológica? ¿Hormonas de crecimiento? ¿Nutrientes líquidos? No hay ninguna razón para que necesites eso, a menos que--"

Bulma se volteó hacia ella, lista para defenderse energéticamente. "Sólo necesito esas cosas, ¡eso es todo!" dijo acaloradamente. "No hay necesidad de entrar en detalle sobre--"

Se interrumpió en un grito mientras Juuhachi-gou se cargaba hacia ella.

----------

"¡¡¡¡Trunks--!!!!"

El grito desesperado de su madre hizo que Trunks tirara las cajas y diera la vuelta. "¿Mamá?"

Un leve sonido se escuchó desde el almacén, y ante sus ojos, el edificio se derrumbó.

"¡¡¡MAMAAAAAAA!!!" voló a través de la creciente nube de polvo y comenzó a cavar frenéticamente a través de los escombros. No podía encontrarla. No estaba donde la había visto por última vez. "¡Mamá! ¡¡¡Respóndeme!!!" Ella no podía estar muerta, no su madre, no después de todo lo que él había hecho para protegerla, por favor--

Una leve tos llamó su atención, y comenzó a cavar de nuevo en otro lugar. "¿Mamá? ¿Puedes escucharme?"

Más toses; entonces, levemente, "... Trunks... ayuda..."

Él redobló sus esfuerzos y encontró una pierna vestida de denim. En unos segundos, había descubierto tanto a su madre como a Juuhachi-gou. Lo que vio lo hizo congelarle hasta la sangre.

El androide estaba sobre su madre, sus rodillas y codos se abrazaban firmemente de lo que quedaba del suelo. Bajo ella, Bulma se movía, tosiendo y parpadeando. Juuhachi-gou no. Una gran parte del techo reforzado había caído sobre ellas, y Juuhachi-gou había recibido el peor de los impactos; de lo contrario, Bulma habría sido instantáneamente aplastada.

Trunks sólo pudo mirar fijamente por un largo momento; su corazón no podía aceptar lo que sus ojos estaban viendo, lo que su cerebro le estaba diciendo lo que debió haber sucedido.

Bulma se levantó tanto como puso bajo el peso muerto de Juuhachi-gou. Había sangre sobre todo el guardapolvo de la Corporación Cápsula, pero no era de ella. Ella apenas tuvo algunas raspaduras y moretones, nada más. "Creo que todavía está viva," tosió Bulma. "Recibió todo el peso del edificio en su espalda-- debió haberlo escuchado caer. Juuhachi-gou salvó mi vida, pero apenas está respirando. Tenemos que llevarla a casa rápidamente."

Él no se movió.

"¡¡Trunks!!" Bulma le gritó. "Muévete. ¡Tenemos que ayudarla!" se enfureció cuando él todavía no hacía nada. "Sé que quieres que muera, pero yo estaría condenada si eso sucede. Especialmente ahora." Trató de salirse de debajo del peso muerto de Juuhachi-gou otra vez, sin éxito. "La cargaré a casa en mi espalda si tengo que hacerlo, la arrastraré..."

Resoplando Trunks se agachó y tomó el peso muerto del androide sin esfuerzo en sus brazos. Voló hacia el auto sin una palabra. Bulma saltó, se quitó el polvo lo mejor que pudo, y corrió tras él.

Ni una palabra se habló en el viaje de vuelta. Trunks todavía sostenía el herido cuerpo de Juuhachi-gou, mirando a su rostro inexpresido. Las palabras de su madre se mantenían volviendo a él: Juuhachi-gou salvó mi vida... Sé que tú quieres que muera, pero estaría condenada si permito que eso suceda. Juuhachi-gou salvó mi vida...

Pensó que si miraba al rostro del jinzouningen lo suficiente, tal vez entendería por qué había hecho semejante cosa.

----------

Casi oscurecía antes que Juuhachi-gou finalmente abriera sus ojos. Estaba recostada en la cama de reexaminación, su torso y cabeza cubierto de vendas, y parpadeó por las luces sobre ella un par de veces.

"¿Cómo te sientes?" Bulma le preguntó.

Los pálidos ojos la miraron. "Estoy bien. ¿Y tú?"

Bulma se frotó levemente la bolsa bajo su ojo izquierdo. "Viviré. Gracias a ti."

"¿Por qué lo hiciste?" Trunks interrumpió.

"Trunks," Bulma lo advirtió.

Juuhachi-gou lo miró; se encontraba cerca de la puerta, apoyado contra la pared, mirándola fijamente con sus brazos cruzados. "¿Hacer qué?" preguntó ella, confundida. "Oh, Dios, ¿qué demonios hice ahora?"

Bulma trató de nuevo. "Trunks, es suficiente, déjala sola."

Él la ignoró. Otra vez, justo como su padre hubiera hecho. "¿Por qué salvaste a mi madre? ¿Qué es lo que tenías que ganar por arriesgar tu existencia por la de una humana ordinaria?"

Bulma se hundió en un suspiro para lanzar una diatriba colérica en defensa de Juuhachi-gou, pero fue interrumpida con la inesperada respuesta del androide. "Suficiente. No puedo soportar más esto."

"¿Qué?" Bulma jadeó.

Juuhachi-gou se sentó, sacándose los vendajes de su recién sanada herida. "Bulma, lo siento. Me agradas muchísimo, y has sido realmente buena conmigo, pero no puedo mantener esto y seguir poniéndote en medio de todas estas disensiones. Incluso me agrada Trunks, incluso si el un bastardo arrogante --pero sé ahora que él nunca confiará en mí." Ella se frunció el ceño a sí misma. "Supongo que no puedo realmente culparlo por eso; ni siquiera yo sé si puedo confiar en mí misma. Si dices que es cierto, tal vez algún día voy a enloquecer y comenzaré a matar otra vez."

"Eso no va a ocurrir," Bulma se lo aseguró, con una mirada a su hijo.

"No lo sabemos con certeza." Juuhachi-gou se levantó y tomó sus ropas de una silla. "Tengo que salir de aquí. No puedo permanecer aquí. Lo siento."

"Juuhachi-gou, ¡espera!" Pero estaba fuera de la puerta y ya se había ido cuando las palabras de Bulma salieron de su boca. "¡Dios! Trunks, ¿por qué no la detuviste?"

"¿Se supone que tenía que hacerlo?"

"Oh, ¡por el amor de Dende! ¡Idiota! ¡Ve por ella! Si ella está enojada, ¡no se puede decir lo que puede hacer!"

Trunks asintió. "Tienes razón." Se volteó y se fue, su rostro tomando una terrible sonrisa.

Bulma entendió que Trunks estaría endemoniadamente más dispuesto a hacer volar a Juuhachi-gou en polvo metálico que tratar de razonar con ella --pero él ya se había ido, bueno fuera de vista, demasiado tarde para llamarlo. "Oi, oi..." Se derrumbó en la silla. "¿Qué he hecho...?"

----------

Trunks rápidamente encontró a Juuhachi-gou; en lugar de confrontarla, la siguió a una distancia segura para ver lo que haría. No parecía estar dirigiéndose a ningún lugar en particular, y estaba a pie; pero no se cansaría, y él no podría volar tras ella para siempre. En alguna parte a lo largo del camino ella se detuvo el tiempo suficiente como para vestirse; el camisón negro y el cabello rubio se destacaron claramente contra el árido paisaje, haciéndola más fácil de vigilar.

Alrededor de una hora después que se detuvo, a unos pocos kilómetros de Corporación Cápsula, en lo que solía ser Ciudad Pimienta. Trunks aterrizó tras ella, mirándola estrechamente. La última vez que había puesto un pie en este lugar, Juunana-gou y Juuhachi-gou habían terminado de eliminar y matar a todos los que vivían ahí. Estaba sorprendido de tener dificultar de conectar esos eventos con la mujer frente a él.

Ella vagó de un lugar a otro, tomando todo lo que había. Algunas de las estructuras todavía eran reconocibles; otras eran poco más que esqueletos de vigas de hierros, retorcidos y deformados de su forma original. De vez en cuando tocó un pedazo de piedra destrozado, frunciendo el ceño levemente. Se detuvo ante la fachada de una iglesia que todavía estaba de pie a pesar del hecho que el resto de la estructura se había derrumbado hacía mucho tiempo. La mitad de la cruz se había separado del edificio, pero el adorno insertado de cristales coloridos había sobrevivido milagrosamente. Debajo de años de polvo y suciedad, el blanco vidrio en representación de una paloma que descendía de un haz de luz divina, sosteniendo una ramita de hojas de olivo en su pico.

Trunks aterrizó sin ningún sonido tras ella. Consideró tomar su espada, pero decidió que no la necesitaría. Se movió detrás de ella, con todos los músculos tensos, listo para reaccionar con firmeza mortal al primer movimiento amenazante que hiciera.

"Yo hice esto," dijo ella sin darse vuelta, la primera indicación que ella había estado consciente de la presencia de Trunks todo el tiempo.

"Tú y Juunana-gou," Trunks confirmó

"No recuerdo. No recuerdo nada de eso."

"No hará nada lamentarse ahora por eso."

"No, no lo hará. No traerá a esas personas a la vida de vuelta."

Él la miró muy cuidadosamente. Su espalda todavía estaba frente a sus ojos. No podía ver su rostro, y no pudo leer nada por la posición de sus hombros. "¿Lo harías de vuelta?" preguntó él, un poco sorprendido por oír en sus palabras el eco de las de su madre hacía un rato.

Ella no respondió de inmediato. Finalmente: "No lo sé." Un profundo suspiro. "Y eso me asusta más que nada."

"¡¿Hn?!" Trunks se alejó un poco, parpadeando.

"Me pregunto, la misma pregunta todos los días. Una y otra vez, y nunca tengo una respuesta. ¿Podré alguna vez vivir como una persona normal? ¿Siempre existirá la posibilidad que yo repentinamente decida --volverme loca, y matar a todos los humanos que vea? ¿Qué si mis recuerdos regresan y recuerdo por qué fui una asesina en primer lugar? ¿Qué sucederá entonces?" Un ruido divertido en su voz interrumpió sus palabras.

Era imposible. Trunks vio su mano tocar el hombro de ella antes que estuviera consciente que había hecho un movimiento. "Hey" ofreció extrañamente, "¿cuál es el problema...?"

Con un sonido que sólo pudo haber sido un sollozo entrecortado, Juuhachi-gou se volteó. Él capturó la vista de las lágrimas en sus ojos antes que ella presionara su rostro contra el pecho de él. "Tengo mucho miedo," dijo ella. Él podía sentirla temblar. "Si me convierto en un monstruo otra vez, tendrás que matarme, y esta vez sé que te asegurarás que estoy muerta. Sé eso, lo acepto, quiero que te asegures, Dios, no quiero matar de nuevo... pero no quiero morir de nuevo tampoco. Sólo... quiero..." Se interrumpió en incomprensibles sollozos, detenidos por la chaqueta de él.

Por un largo, sorprendente momento, Trunks no pudo moverse, no pudo pensar, ni siquiera pudo pensar en pensar. Si ella quería --si ella todavía quería, ella podría haberlo matado entonces, en donde él estaba-- algo le corrió por la espina, subió y volteó su cabeza, enterrársele y volarlo a olvido-- y él hubiera sido incapaz de defenderse. Su mente luchaba aceptar el hecho que la cosa que había asolado su mundo, matado a su padre, matado a su maestro y mejor amigo, la cosa que casi lo mataba a él, ahora lloraba impotente contra él como si su corazón se estuviera rompiendo.

Alzó sus brazos como si estuvieran hechos de algo liviano y puso uno, después el otro, alrededor de sus delgados, temblorosos hombros. Sus brazos se cerraron alrededor de su cintura, y simplemente se quedaron ahí de pie por un largo tiempo, mientras los últimos rayos del sol se desvanecían sobre ellos.

----------