Hola!
Voldie sabe que tengo mil cosas atrasadas y que no debería meterme en más. Pero ...esta tabla me llamaba (y otra mñás en la que me he apuntado, ya os contaré).
Es una tabla de 7, para retosalacarta, con el tema de las Virtudes, y Neville como protagonista. Se me ocurrió que podía ser todo pre-batalla de Hogwarts, la del libro 7, así, que si no has leído el libro, dale atrás, porque hay spoilers.
Como siempre, os diré que cualquier cosa que reconozcáis, será porque le pertenece a JK y no a mí.
Espero que os guste :D


Manual de un buen soldado.

1. Caridad.

Todo buen soldado debe asistir al compañero en el fragor de la batalla, no importa el riesgo o peligro que esto conlleve.

Los días se habían vuelto noches, y las noches se perdían entre tanta oscuridad. Sin saber a donde ir, sin saber qué hacer. Sin tener un porqué resistir o alguien a quien mirar.

Los alumnos poco partidarios de las nuevas técnicas de enseñanza estaban desorientados. Sentían una suerte de orfandad, ahora que el que siempre les había guiado no estaba. Corría otros peligros, tenía otras batallas que luchar, y ellos lo comprendían, le daban su apoyo. Mudo, sin despegar apenas los labios para no delatarse con sonido alguno. Pero aún así, necesitaban a alguien que les apoyara a ellos, que les organizara, que fuera su amparo. Su capitán.

Desde que había comenzado la actitud de los nuevos profesores hacia sus alumnos, con tratos poco respetuosos y menos académicos, la mirada de Luna Lovegood se había dirigido hacia una persona. La misma persona que había pensado Ginny Weasley. Recordaban, y recordarían siempre, la valentía y el honor que el había demostrado tiempo atrás, cuando se necesito su ayuda.

Rehusó entregarles la profecía a los Mortífagos, aun cuando su vida dependía de ellos, y defendió con coraje y valor su persona, sus amigos y su casa. Porque indudablemente, Neville Longbottom podría ser muchas cosas, pero sangre Gryffindor corría por sus venas.

Segundo lugarteniente, había dicho Ginny. El faro, le había llamado Luna. Estaba claro lo que necesitaban de el, pero ¿aceptaría aquella responsabilidad? No dudaban de su voluntad, les preocupaba su timidez y su inseguridad, que tantas malas pasadas le había hecho en otros tiempos.

Por eso cuando reunieron a todos los alumnos que abiertamente rechazaban el nuevo plan de estudios y los ocultaron en algún lugar seguro del castillo, llevaron a Neville con ellas.
Por eso cuando las voces de los mas pequeños lloraban desconsoladas y los mas mayores empezaron a pedir soluciones, ellas se alegraron de estar con el. Porque le conocían, y sabían de su nobleza y buenas intenciones. Sabían que no seria capaz a dejarles así tirados. No lo haría, pudiendo hacer algo para remediarlo.

- ¡ Necesitamos a Harry ! -dijo un alumno de Hufflepuff, severamente alarmado ante la situación.
- Es cierto que necesitamos organizarnos, y alguien que nos apoye.
- Que nos guíe, cuando las cosas se pongan difíciles, porque se van a poner, haréis bien en saberlo –concluyo Ginny a lo dicho por Luna.- Pero no necesitamos a Harry. El tiene otra batalla que librar, otros problemas a los que enfrentarse. No esta aquí para ayudarnos, debemos…
¡ Nos ha dejado solos, entonces ! –se alzo una voz entre los estudiantes, y acto seguido, un murmullo atronador que hablaba de soledad, desesperanza y desaliento.

Por eso ellas miraron a Neville. Porque a el le gustaba tan poco como a ellos estar encerrado allí, sin saber que hacer, pero con una idea en la cabeza. Se incorporo levemente de la silla en donde estaba sentado y alzo ligeramente la voz, para que ellas le oyeran.
En cuanto escucharon aquellas palabras comprendieron una vez más la razón por la que Neville estaba en Gryffindor. Además de ser leal y buen amigo, además de defenderles aun a costa de su vida, además de todo aquello, ahora pretendía enfrentarse una vez mas al enemigo, a los Mortífagos, utilizando el viejo plan de hacia dos años. Ellos fueron la nueva generación de la Orden del Fénix, con grupo y nombre designado especialmente para aquel grupo. Neville quería volver a formar el Ejercito de Dumbledore.

Asintieron con la cabeza, y le hicieron señas para que se pusiera de pie y hablara a sus compañeros. Nervioso, se levanto de la silla y se dirigió a ellos, alentado también por otros amigos, como Seamus Finnegann y Dean Thomas, que no dudaron en ponerse de su lado. Los primeros, aunque siempre detrás de Luna y Ginny. Poco a poco, y según Neville iba hablando, la gente se convencía de que aquello era lo mejor, y le empezaron a considerar, sino un líder, un organizador de la resistencia, que no era menos.

Y mientras, sus amigos, los que le habían visto crecer y madurar, sonreían. Porque no era Harry, resultaba obvio, pero ya tenían a quien querían donde necesitaban. Y porque cuando tiempos peores llegaran, no les pillarían de improviso. Estarían organizados, con un líder, un segundo lugarteniente, un faro. Un amigo, que de nuevo se prestaba a defenderles en los avatares de la vida.