Konnichiwa!

Pues bueno, aquí estoy con otra historia, hace tiempo que quería hacer algo como esto, solo que no me había dado la oportunidad de poder desarrollarla como quería, ya que usaré un tema completamente diferente a lo que he estado acostumbrada a presentarles, quizás noten muchas diferencias en cuanto al contexto, de antemano pido mil disculpas si el tema que usaré sea demasiado fuerte o demasiado ofensivo, lo cierto es que usaré por primera vez, palabras muy fuertes, altisonantes o seré demasiado explícita, por lo que les pido desde ahora cuidado con el contenido de este fic, ya que prácticamente todos los capítulos contendrán una advertencia.

Quizás en un momento dado se pueda dar el caso de ser un universo alterno, pero continuará basado en el anime y manga de Candy-Candy, por lo que habrá situaciones parecidas.

Esta historia está ambientada en la actualidad, más o menos después del 2000, no quisiera especificar el año, pero aquí ya se tiene más apertura de todo, incluyendo lo tecnológico, etc., si han notado estoy basando las situaciones como el comienzo de la época de Candy en el colegio, habrá similitudes parecidas a lo que sucedió en el manga y en el anime, pero solo algunas cosas, este fic es un revoltijo de ideas que he tenido después de leer algunos mangas y ver algunos animes, lo que me han dado inspiración para hacerlo de acuerdo a mi visión; estará basado en el anime y manga de Candy-Candy, porque los personajes como es mi costumbre, seguirán teniendo su esencia.

Perdón si no soy muy explícita en cuanto a los lugares donde está ubicado el colegio, pero se puede decir que estoy tomando la idea basándome en la Universidad que se encuentra en el Condado de Essex, este lugar pertenece a la ciudad de Londres, está en la parte oeste de la ciudad, espero que las descripciones que trataré de darles a lo largo de este fic, pues sean las adecuadas, sino de antemano una disculpa.

Espero que le puedan dar la misma oportunidad que le dieron a los anteriores y mandarme todos los reviews que puedan.

Trataré de actualizar lo más pronto posible, por el momento, pues quizás los capítulos salgan cortos, pero todo se verá en el transcurso de la historia y pues la verdad, no sé aún cuantos capítulos me vayan saliendo, quizás sea un minific, quizás no, ya que prefiero mejor dejarlo caminar solo, a ver hasta donde llego.

Saludos.

Lizette.

Ahora si… lean…

TE AMO Y TE ODIO

Cáp. 1

Aeropuerto de Heathrow, Londres…

- "Al fin…" – se dijo aquella chica con un suspiro - ¡Cuán cansada estoy! – se puso las manos en su cintura y se estiró hacía atrás su cuerpo

Y es que no era para menos, había pasado varias horas de vuelo sentada, era para ella lo más pesado de hacer, ya que no le gustaban los aviones, pero no había tenido más remedio que tomar uno, ni modo que hubiera tenido que cruzar el atlántico nadando, ya que por barco hubiera sido mucho más lento el trayecto.

Era la primera vez que viajaba fuera de los Estados Unidos, el viaje había sido más que nada cansado, porque ni las tontas películas que pusieron en el avión le llamaron la atención.

Aquella chica esperó hasta que apareció su maleta, junto a ella estaba otro hombre de postura muy recta y traje negro, llevaba las maletas de ella, conforme avanzaban por la Terminal, varias miradas se detenían o la seguían conforme avanzaba en aquel mar de gente, y no era para menos, con 18 años, era rubia, de ojos verdes esmeralda, piel blanca rosada, nariz pequeña respingada, labios rosados, y algunas pecas a través de su nariz, su cabello era rizado y lo traía trenzado en aquel momento, con estatura de 1.60.

- "Bonita manera tiene de mi hermano de obligarme a venir a este lugar…" - pensaba sin tomar en cuenta ninguna de las miradas

Flash Back

- ¿¿Cómo que tengo que viajar a Inglaterra?? – casi gritó

- Si, es un mandato familiar… sabes muy bien que debes asistir – le contestó su hermano

Aquella chica miró a su hermano, de cabellos rubios y ojos azules como el cielo, alto, delgado, muy, pero muy guapo, era su hermano mayor, y uno de los herederos al consorcio de importaciones Andrey, estaba próximo a terminar la universidad y tomar más adelante un lugar en la compañía, ella debía asistir a la universidad ahora.

- Pero ¿Por qué debo ir tan lejos? Aquí también hay buenas escuelas, está…

- No, lo siento –la interrumpió - es algo que está estipulado en los estatutos del Fideicomiso de la familia… todos los integrantes deben asistir…

- Pero ¿Y tu por qué no vas también?

- Porque a mi solamente me queda lo que resta del curso para graduarme, por lo que fue tomado a consideración por el consejo familiar haciendo una excepción en mi caso… además recuerda que soy el siguiente para tomar el cargo en la empresa… - dijo con pesar

- Hermano…

- Por favor hermanita… hazlo como un favor especial por mí… - la miró de una forma que no había cómo negarse – después cuando yo tome el lugar que me corresponde, no tendrás que preocuparte… - guiñó un ojo

- ¡Está bien! – refunfuñó la chica – pero conste que lo hago por ti…

- ¿Sabes que por eso eres mi hermana preferida? – se acercó a ella abrazándola

- ¿Y como no? Solo somos tu y yo… - cruzó los brazos y frunció su ceño, Albert se acercó, la abrazó por los hombros y le dio un beso en la mejilla

Fin Flash Back

Y así fue como Candice Andrey, hermana menor del próximo Jefe de una de las familias más ricas de Estados Unidos, tuvo que aceptar ir a estudiar a un colegio de prestigio en Inglaterra.

Ensimismada en sus pensamientos, no se dio cuenta hasta que fue demasiado tarde, alguien había chocado con ella.

- ¡¡Oye!! – le habló al tipo, pero éste ni se inmutó, ni se detuvo, continuó caminando, un cabello castaño sobresalía de la gorra blanca de aquel muchacho

- ¿Se encuentra bien señorita? – preguntó el hombre que venía a su lado ayudándola con sus maletas

- Si George, pero al parecer el pesado ese tiene un problema… - dijo dirigiendo la mirada al hombre que momentos antes chocó con ella

Al sujeto no le importaba si en su paso empujaba o pasaba a traer a alguien, parecía ser que se sentía el dueño del camino.

Después de levantar las maletas, la chica y el hombre se dirigieron a la salida del aeropuerto, donde ya estaba un auto esperándolos, el chofer tenía un letrero con el apellido de la chica.

La rubia iba admirando las calles en Londres, aún la tarde no caía, parecía que apenas acabara de llover, las calles estaban un poco mojadas.

- ¿Está muy lejos el lugar donde iremos George? – preguntó

- A una hora de camino…

- ¡Dios! – dijo con resignación - ¿no se le pudo ocurrir un lugar más lejos a Albert?

- No es que a él se le ocurriera señorita Candy, más bien, es por tradición familiar que todos los integrantes de la familia tengan que asistir a ese colegio exclusivo… ahí le impartirán la materia que usted escoja… en el condado de Essex se encuentra una de las mejores escuelas…

- ¿No me digas que papá también tuvo que ir? - preguntó

- El señorito James escapó a esa obligación…

Candy recordó que precisamente habría sido la época en que su padre se fugó con su madre para casarse, porque eran demasiado jóvenes los dos, pero enamorados como estaban no permitieron que los separaran.

- ¡Vaya tuvo suerte!

George no contestó, el hombre era en aquel momento el encargado de llevar sana y salva a la hermana del próximo Jefe de la familia Andrey hasta el lugar donde estudiaría, un exclusivo colegio de internado, en el cual solo podrían asistir chicos de familia muy adinerada que podían pagarlo, así como hijos de aristócratas.

Candy estaba casi durmiéndose, cuando vio pasar como un bólido un Ferrari, lo que obligó al chofer a hacer una maniobra para poder evitar que pasara cerca de ellos.

- ¿¿Acaso ese tipo está loco?? – dijo con enojo - ¡No puedo creer que le permitan manejar de esa forma

Después solo pudo dormitar mientras llegaban a su destino.

Aquel edificio era imponente, una extensión de terreno demasiado grande conformaba aquel colegio que se levantaba orgulloso, el Real Colegio San Pablo, lugar que había sido remodelado hacía unos años, ya que en la segunda guerra sufrió muchos desperfectos en sus edificios, los cuales se demolieron y dieron paso a las nuevas instalaciones que eran más modernas, contaba además con nuevos dormitorios con la tecnología necesaria para el alumnado, las pesadas rejas se abrieron para dar paso al auto que conducía a Candy, ahí fue recibida por una monja.

Le damos la bienvenida a este colegio señorita Andrey… - saludó la monja

- Gracias… - hizo una reverencia

Después condujo a George y a Candy a la rectoría, donde fue recibida por otra monja que era la Madre Superiora del lugar, la cual era la directora, se veía a leguas que era ultra recta, y con severo rostro y voz inexpresiva, le dio una lista de reglas en aquel lugar, las cuales se les daba restricción en cuanto a tener celulares en el colegio, para una llamada telefónica podían pedir permiso en la administración y ahí podrían usar los teléfonos en unos cuartos para ese servicio, contaban además con el servicio de Internet, pero era también restringido, ya que a una hora específica se cortaba toda transmisión.

El lugar era un colegio mixto, antes los chicos estaban separados de las chicas y ni por chiste se les dejaba interactuar, ahora no, las reglas habían cambiado, ahora se les permitía a los chicos y chicas poder compartir tanto en clases, como en las áreas comunes, las cuales eran los comedores, la biblioteca y los lugares donde había deportes, algunas reglas como no permitir estar invadiendo los pasillos aún eran impuestas, ya que por eso había lugares al aire libre donde podían estar, además de prohibir ciertas conductas que puedan parecer ofensivas.

- Bueno señorita Candy, creo que aquí nos despedimos… - dijo George al salir ya de la rectoría

- Me da mucha tristeza George, usted era mi único lazo con mi hermano…

- No se preocupe, aquí hará buenos amigos…

- Eso espero, sino creo que me volveré loca con el encierro… - y sin aviso, se aventó al hombre abrazándolo como despedida – dígale a mi hermano que lo extrañaré mucho, pero trataré de comunicarme lo más que pueda…

- Si señorita Candy… cuídese…

- Lo haré, adiós George…

El hombre se alejó hacia la salida, mientras Candy era conducida por una monja hasta su habitación, cuando llegaron a ésta, la mujer le explicó que contaba con sus uniformes ya en su closet, la demás ropa no la necesitaría sino quizás cada quince días, que les permitían salir del lugar, pero solamente si no tenían algún reporte durante esos quince días, sino, tendrían prohibido salir.

- La cena se servirá en los comedores a las ocho de la noche… trate de no llegar tarde, porque sino perderá la oportunidad de hacerlo – dijo la monja –las clases comienzan a las siete de la mañana, a las diez se sirve el almuerzo, a las once vuelven a clases y a las dos es la comida, tendrá clase de tres a cinco de la tarde… las luces, así como la transmisión del Internet se termina a las diez de la noche… ¿Alguna pregunta?

- "Si… ¿a qué horas respiro?" – se dijo internamente – No hermana, gracias… - contestó

Cuando la madre salió de la habitación de Candy, ésta se dejó caer en la cama, se sentía muy cansada, no conforme con el largo vuelo, no había tenido oportunidad de conocer nada de Londres, pero entonces unos toquidos en su puerta la hicieron levantarse.

- ¡Hola! – una chica de lentes estaba ahí sonriendo

- ¿Hola?

- Mi nombre es Pattricia O'brien… puedes llamarme Patty soy tu vecina – señalo a un con su dedo a un lado - ¿Puedo pasar? – la chica era de cabellos oscuros hasta los hombros de casi la misma estatura de Candy, usaba lentes, delgada, sus facciones eran un poco graciosas.

- Claro… - contestó

- ¡Oh vaya! Creí que los cuartos eran diferentes, pero el tuyo es igual al mío… - Candy solo observaba sonriente a la chica de lentes como se movía en su cuarto, mientras ella se volvía a sentar en la cama – verás que te gustará este colegio… - pero un sonido la hizo callarse y mirar a la rubia con asombro

- Perdón… - dijo Candy apenada – es que comí hace mucho tiempo y… pues…

- Entiendo, ven, vamos te enseñaré el camino a los comedores… pronto será la hora que comiencen a servirlo

- Así las dos chicas salieron, Candy iba observando el lugar, sintiendo algo extraño, era bastante raro, pero sentía como si ya hubiera estado antes ahí, no lo podía explicar, pero así era.

- ¡Hemos llegado! – dijo Patty

Entraron a un lugar el cual parecía todo, menos un comedor de estudiantes, no era a lo que Candy estaba acostumbrada, ya que ella anteriormente había ido a escuelas públicas y todo era diferente.

En primera en un comedor de estudiantes, no había aquellos ventanales de cristales que llegaban del techo a casi el suelo, el piso tenía diseños muy elegantes, los comedores, no eran las clásicas mesas blancas rectangulares, rayadas con bancas a los lados, no, eran mesas de madera en caoba, con tres floreros y sillas para diez personas, con manteles pulcramente blancos, además de servicio disponible en cuanto a vajilla y cuchillería, realmente aquello era abrumador, además las paredes no estaban desnudas o llenas de banderines o anuncios escolares, en aquellas habían cuadros de algún pintor famoso, que Candy no identificaba.

- Ven… - Patty la jaló a un lado – vayamos por nuestra comida…

- "¡Vaya cuando menos esto es normal!" – se dijo sonriendo al tomar una charola y dirigirse hacia donde estaba una mesa dispuesta con varios platillos – "¡Dios¿Qué es esto¡¡Buffet!!" – sus ojos se abrieron con sorpresa

Pero el hambre que tenía la hizo agarrar algo de todo, y con las charolas en mano, se dirigieron hacia una mesa que estaba aún desocupada, comenzando a cenar, en esas estaba cuando…

- Pero… ¿Qué tenemos aquí? – una voz odiosa que recordaba la hizo detener el tenedor que llevaba un pedazo de carne a su boca a la mitad del camino

- "¡Diablos!" – Internamente – Elisa… – dijo con desagrado

- ¿Acaso este lugar está perdiendo refinamiento? – preguntó en voz alta

Tanto chicos como chicas que estaban cenando en aquel momento voltearon a mirar donde se encontraba aquella chica de cabellos rojizos, acompañada de dos chicas más, una de cabellos castaños y otra de cabellos negros que miraban a Candy como si fuera algo repulsivo.

- ¿Qué quieres Elisa? – preguntó con desgano Candy volviendo su atención a su comida

- ¡No puedo creer que tú estés también en este colegio!

- Lo siento tanto, pero… como te darás cuenta, no tuve más remedio – dijo sarcástica – lamento estos inconvenientes…

- ¿Cómo es posible que alguien tan… corriente venga a este lugar? – Candy solo apretaba fuerte su tenedor – no estarías aquí sino fuera por la suerte…

Sentía unos enormes deseos de golpear a aquella chica, pero había prometido a su hermano no meterse en problemas.

- Elisa déjala en paz… - una voz se escuchó detrás de las chicas

- ¡Anthony! – Elisa vio a quien hablaba

- No creo que debas molestarla, recuerda quien es ella… - le dijo sonriendo – si su hermano se entera ¿sabes qué ocurriría? – se acercó a ella y tomó su barbilla acercándola a él – si… Elisa… ¿Qué haría tu familia sin el apoyo de los Andrey?

- ¡Jamás reconoceré a su hermano como el Jefe de la familia, incluyéndola a ella!

Y con un bufido, se alejó seguida de las otras dos chicas.

-Hola Candy… - saludó Anthony, un chico alto, de cabello rubio, corto, de ojos azul cielo, con una sonrisa amable, la saludaba

- ¡Vaya gatita, tan pronto y ya creas problemas! – dijo otra voz, de ojos y cabello color marrón, un poco largo a la nuca, muy guapo, alto también, la saludaba

- ¡Anthony, Archie y Stear! - miró a los tres chicos – debí imaginar que estarían aquí también… - los tres iban con sus respectivas charolas

- Así es… - contestó Stear – solo faltabas tu… - chico alto, cabello oscuro, corto, con lentes, también muy guapo.

Pero entonces un leve carraspeo la hizo voltear y ver a la chica de lentes a un lado de ella.

- ¡Oh perdón Patty! – dijo – chicos les presento a Pattricia O'brien, es mi vecina…

- Un honor…

- Un gusto…

- Hola… - dijo Stear mirándola de manera distinta

- Hola… - contestó con un rubor – ¡No puedo creer que conozcas a tres de los cuatro reyes! – le dijo a Candy al oído

- ¿Cómo? – preguntó Candy sin entender

- Pero cuéntanos Candy… ¿Cómo está todo en América? – preguntó Anthony desviando la pregunta mientras se sentaban con ella en la misma mesa

Candy no se percató que todos los que estaban en aquel salón se quedaban observándolos con asombro, ya que tres de los cuatro reyes se encontraban cenando con dos chicas, cosa que nunca hacían, era por demás sabido que siempre se sentaban los cuatro en una mesa aparte, incluso estaba prohibido que alguien más se sentara en ella, pero ahora, ahora estaban con aquellas chicas platicando.

- ¡Deberás contarme como conoces a los tres reyes! – le decía Patty entrando con ella a la habitación de la rubia - ¡Y ahora yo he podido hablar con ellos!

- Pero ¿De qué hablas¿Acaso no tenías amistad con ellos? Creí que tenías tiempo en esta escuela…

- Si, he estado en esta escuela desde que comencé la media, pero nunca tuve ningún acercamiento con ellos…

- Entiendo…

- ¡Dime¿Cómo los conoces?

- Pues… ellos digamos que son mis primos…

- ¡¡Tus primos¡¡No lo puedo creer!!

- Pero igualmente Elisa también es mi familiar… - dijo haciendo una mueca – de seguro también estará aquí su hermano gemelo Niel…

- ¡Si, lo conozco, es muy desagradable!

- Ellos pertenecen igual a la familia Andrey, sus padres eran primos de mi papá… lo que nos convierte en parientes… - sonrió

- ¡vaya!

- Pero ¿Qué es eso de los cuatro reyes?

Pero justamente en ese momento se escucharon las campanadas que anunciaban las diez de la noche.

- ¡Oh debo irme! – dijo la de lentes – pero mañana nos veremos… - se fue rápidamente, pero al mismo tiempo volvió a escucharse la puerta – soy yo de nuevo – dijo al abrir Candy la puerta – se me olvidó decirte, mañana tenemos misa a las siete antes de ir a clases…

- Ok…

- Ahora si, buenas noches… -sonrió

Candy después de darse un baño, se acostó, su habitación estaba solo alumbrada por la luz que entraba por su ventanal que daba a una pequeñísima terraza, con sus brazos detrás de su cabeza, pensaba.

- Anthony… también estás aquí, creí que no te iba a ver más… - sonreía

Continuará…

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