TRAICIÓN.

Capitulo Dieciséis

"Esperanza del Corazón"

(Es necesario poner a quien le pertenece los personajes porque la historia es mía)

09:00 AM

De nuevo juntas.

Estás dagas que simbolizaban la amistad entre Ron y yo, y que solo se convirtieron en nuestra perdición; rojo y negro enfrentadas nuevamente en el mismo lugar donde comenzó a forjarse una vida torcida por la ambición y el poder, es hora de colocar las cosas en su lugar aunque ello implique asesinar a mi mejor amigo. Aún recuerdo los tiempos cuando mi corazón estaba envenenado por el odio y la venganza, imaginaba cada noche con este momento donde sin ningún tipo de remordimiento asesinaba a Ron, ahora es distinto, mi corazón esta tranquilo, soy conciente que en ese tiempo desconocía la verdadera identidad del pelirrojo y que por ende la solución de este conflicto era mucho más complejo.

Viene a buscarme.

Estamos atrasados, lo sé por sus pasos apresurados subiendo la escalera, si hay algo que aún me mantiene en pie; es ella, que a pesar de todo el dolor supo salir adelante junto a nuestros hijos, siempre ha sido una mujer fuerte, aunque sé que esa fortaleza puede ser vulnerada si sabes elegir las palabras correctas para expresarte. Le observó, esta parada en el umbral de la puerta con el ceño fruncido, está furiosa por el atraso de quince minutos que llevamos, me asustaría de no ser por el leve temblor que expresa su labio inferior una clara muestra de lo nerviosa que se encuentra pese a que ilusamente intenta ocultarlo.

- No temas – le tranquiliza el moreno con una leve sonrisa – nada malo sucederá

- No tengo miedo – repuso ella parada en el umbral de la puerta con firmeza una que por dentro no sentía en absoluto – estamos atrasados – anunció desviando el tema algo que por supuesto hizo sonreír aún más a su esposo

- Te conozco – sonrió acercándose a su esposa quien trato de alejarse pero este fue más rápido y tomándola de la cintura con suavidad, dijo – y ese gesto – acariciando con su pulgar el labio inferior de Hermione – indica que estás nerviosa – concluyó y ante esto la castaña no tuvo otra opción más que abrazar por el cuello a su esposo con desesperación – tranquila, estoy aquí – susurró en su cuello.

- No quiero perderte – confesó contra el cuello de Harry – no de nuevo, no lo soportaría

- No me perderás – dijo abrazándola contra si – te lo dije una vez y te lo diré mil veces, siempre estaré aquí, junto a mi familia.

- Te amo – habló Hermione

- Yo también – respondió y sin más ambos buscaron sus labios para besarse, no con la idea de que sería el último beso sino con la convicción que no sería el último.

Es extraño sentir la sensación de despedirse sin haberle dicho a esa persona todo lo que sientes y por ende quedar con un sentimiento de añoranza de no saber con exactitud si volverás a ver a esa persona al otro día y sobre todo con personas que no ves hace mucho tiempo pero que tienen un lazo afectivo muy fuerte. Es por ello que lo mejor es no guardar nada y simplemente decirlo.

Con o sin palabras.

09:30 AM

- ¡No pienso ser un asesino como tú, padre!

Esa fue la frase exacta que cambio el rumbo de mi vida llegando a formar una familia con la mujer que hizo de mí una mejor persona sino hubiera sido por su paciencia, amor y cariño, quien sabe en lo que me hubiera convertido; quizás estaría muerto. Cambie mi destino como criminal a un mago sin culpas ni arrepentimientos aunque aquello implica ser preso de recriminaciones por parte de mi padre y la constante inseguridad cuando este desapareció, eso sin mencionar el rechazo y asco que le causo a la alta estirpe de los sangre limpia. Ahora es distinto, está de vuelta y debo enfrentarme a él, lucharé por el bienestar de mi esposa e hijos a como de lugar, no tengo miedo en un futuro decirle a mis hijos quien fue su abuelo, enseñarles que la sangre, apellido u otro calificativo de familia no debe implicar en nuestras decisiones y convicciones, que somos seres independientes y únicos.

- Me voy – habló Ginny a su espalda, este se giró y beso a su esposa con lentitud como si ese gesto curará una herida que en ambos era difícil de cerrar – haces lo correcto – menciono en un susurro mientras le tomaba por las mejillas con calidez – no eres igual a tu padre ¿Entiendes? – observando sus ojos grises que tanto le gustaban

- Si – respondió este recibiendo un beso en la frente de su esposa – nos vemos

- Cuídate – sonrió ella, camino hacia el umbral de la puerta y desapareció, dejando a su esposo con la sensación que debía volver a su hogar.

Tenía que volver, por ellos.

10:00 AM

Hogwarts – Jardines.

Tensión.

Quien iba a decir que los jardines serían una vez más el escenario donde se decidiría el destino del mundo mágico como hace cinco años; el bien y el mal en la última batalla pero que en verdad escondía un trasfondo tan complejo que solo sus protagonistas eran capaces de comprender. Me parece estar reviviendo lo sucedido hace cinco años; primera fila aurores… Harry, Hermione, Draco a pesar de que este trío era muy distinto a la vez pasada en su último integrante, por otra parte Lucius, Colagusano y Lord Voldemort este último con un rostro muy distinto, también, a la última vez, nunca pensé que el nivel de poder y ambición fuera tan grande en él, ingenuamente, creí que habría una posibilidad de cambiar el error cometido pero fallé… sus manos ya estaban manchadas con sangre y su corazón tan oscuro como la noche.

- Albus – le llaman a lo que este hace un gesto para advertir que estaba escuchando al tiempo que observaba por la ventana como ambos bandos se organizaban con rapidez – los niños están seguros en sus salas comunes y todos los accesos están cerrados.

- Gracias, Minerva – dijo sin despegar su mirada de los jardines; observó como Harry hablaba en susurros junto a Hermione; por un instante creyó ver como la castaña perdía el equilibrio pero fue tan milimétrico que ni siquiera el moreno ni nadie cercano se dio cuenta de ese detalle - ¿Porqué haces esto, Tom? – susurró, pero más que apelar al antiguo Voldemort, maldecía al destino por jugar de forma tan cruel con un grupo de jóvenes que solo eran víctimas de un juego y de la historia.

Chispas rojas.

Había comenzado. La señal estaba dada y en un abrir y cerrar de ojos, los jardines se vieron invadidos por hechizos y maldiciones que solo tenían por objetivo asesinar todo quien no estuviera en su propio bando. Observo como Draco lucha con ahínco contra varios mortifagos que después de unos minutos caen abatidos por el rubio, observa, está buscando a su padre pero muy a su pesar, no necesita buscar más.

Lucius, ya le había encontrado a él

- Hijo mío! – exclamó Lucius con burla, viendo como su hijo se deshacía de su oponente con facilidad – me alegra verte – sonrió, está vez sin ningún tipo de máscara que cubriese su rostro

- A mí también – susurró – sobre todo cuando no poseo esa asquerosa máscara – escupió.

- Sí, claro- asintió sin borrar esa sonrisa de su rostro – parece que se te olvido que una vez estuviste a punto de colocártela – afirmó – pero lamentablemente no lo hiciste y solo por… enamorarte – soltó como si esa palabra quemará en su garganta – cambiaste tu destino por una estupidez sin sentido

- ¡Nunca fue una estupidez! – exclamó el rubio – y mi destino nunca estuvo escrito, soy capaz de elegir por mi mismo lo que me conviene o no – explicó con aplomo, tanto que Lucius no pudo contradecir.

- Que pena – susurró, colocándose en posición de combate – quise darte una oportunidad para retractarte de tu error pero veo que no me dejas otra opción – apuntándole con su varita con decisión - ¡Expelliasmus! – exclamó. Y en consecuencia Draco salió disparado unos metros más allá – es una lástima, Draco – le dijo – hubieras elegido bien habrías logrado muchas cosas ¡CRUCIO!

No puedo echar marcha atrás (*)

Es mi padre, pase lo que pase siempre lo seguirá siendo; es con quien compartir mis primeros años de vida pero llegó un momento en que no pude seguirlo porque ello significaba saltar a un abismo sin retorno y donde mi esposa Ginny me había salvado con toda su paciencia y amor, que me hizo optar por una vida diferente. Tal y como Severus me dijo: Soy un Malfoy, estoy orgulloso de serlo pero ello no implica que deba seguir los pasos de un mortifago, es mi elección, es mi vida y nada ni nadie podrá cambiarlo.

- ¡Levántate! – gritó Lucius apuntándole con la varita - ¡Vamos traidor!

- No soy un traidor – susurró incorporándose lentamente aún con los espasmos de la maldición en su cuerpo – soy un Malfoy! ¡Expelliasmus! – exclamó, ahora quien voló por los aires fue Lucius.

La elección estaba hecha.

Eso es lo que reflejan los ojos de Draco al momento de acercarse a Lucius que a duras penas se puede incorporar a la lucha, no es fácil pero debe hacerlo…

- ¡Potter! – gritaron, sacando por completo al moreno de sus pensamientos, se giró tratando de enfocar a su oponente pero lo que vio la sangre se le congelará; tenía a Hermione - ¡Ven a buscarla! – le desafío el señor tenebroso

- ¡Suéltala! – exclamó tratando no acercarse más de la cuenta, no quería poner a prueba la paciencia de Ron más de la cuenta - ¡No tiene nada que ver en esto! – siguió

- Tienes razón – meditó este con una sonrisa en su rostro y apuntándole a la cabeza, dijo – AVADA…

- PROTEGO – dijo Harry, protegiendo a Hermione de una muerte segura - ¡Expelliasmus! – ataco por lo que el pelirrojo salió disparado hacia atrás permitiendo que el moreno se acercará a su esposa

- ¿Estás bien? – preguntó en cuanto llegó al lado de la castaña quien asintió – voy a seguirle – anunció

- Cuídate – susurró al tiempo que Remus llegaba hacia la pareja. Vieron como el moreno corría en busca de Voldemort que ya se había incorporado del suelo y comenzaba a internarse hacia el bosque prohibido.

El lugar donde todo comenzó.

Es sorprendente la velocidad a la cual Ron corre, a pesar de eso, sé a donde se dirige, atravesando y esquivando árboles con una agilidad digna de un jugador Quidditch. Sin reparo le sigo en la travesía un poco más rezagado, solo falta unos metros y habré llegado a ese claro, me detengo a puertas de llegar, muy a mi pesar quiero recordar ese trayecto que hice junto a Ron hace cinco años.

Recuerdo que ese día conversábamos acerca de nuestras vidas fuera del colegio, aunque solo quedaba un día; Ron planeaba acerca de trabajar o bien ser jugador de Quidditch, lastimosamente le mencione que quería formar una familia junto a Hermione después… la historia ya es conocida…

Allí está.

Parado frente a la que alguna vez fue mi tumba que yacía vacía y donde la hierva ha comenzado a brotar nuevamente; esta sonriendo con cierta burla ya tan característica de él. Se inclina para recoger un puñado de tierra, la observa por unos segundos para luego dejarla caer lentamente al suelo para dejar estirada la mano con restos de tierra sin duda alguna la escena es macabra.

- No entiendo – susurró Ronald sin mirar al ojiverde que durante el trayecto había tomado su apariencia normal – tú deberías estar aquí – mirándole – tus huesos deberían estar en está ¡maldita tumba! – explotó y junto a ello un rayo anaranjado salió disparado hacia Harry que no reacciono a tiempo.

- Y te arruine la fiesta – comentó con gracia mientras se reincorporaba pero el pelirrojo fue más rápido y volvió a arremeter contra él, una y otra vez; golpes, hechizos y torturas era el repertorio de Ron quien no quería parar

- ¿Te rindes? – sonrió, disfrutando del continuo Crucio al que sometía al moreno; este negó – mala respuesta… ¡CRUCIO! – expresó, era tal el nivel de agitación de Harry que desde su bolsillo, cayó una de las dagas; roja – parece que quienes morir como la última vez… - dijo deteniendo el ataque hacía su amigo que aún convulsionaba en el suelo con un pequeño hilo de sangre que salía desde su boca – bueno… si quieres morir – cogiendo su daga del suelo – con mucho gusto le complaceré, señor Potter.

Merlín… mi cuerpo apenas reacciona.

Va a matarme…

Draco.

Se hubo un minuto donde sintió miedo puedo decir que ahora se ha borrado todo rastro de ese sentimiento, no por ello siente odio quizás solo sienta respeto. Lucius ha caído nuevamente al suelo con una sonrisa que reta a su hijo a matarle, se lo ha dicho constantemente, le esta provocando a ello pero él se mantiene sereno, calmo; quien diría que este hombre era el insoportable e insolente Draco Malfoy que por cuestiones de la vida supo lo que era el amor, cariño y amistad, él que sin pensarlo fue un apoyo fundamental en estos cincos años.

- ¡MATAME! – exigió Lucius nuevamente - ¡COBARDE!

- No lo haré – repitió sin dejar de apuntarle con su varita – soy auror – dijo mientras conjuraba una protección para impedir que escapará, ante esto Lucius no pudo evitar sorprenderse – y mi deber es entregarte a quien corresponda – concluyó bajando su varita

- No puedes hacerlo! – exclamó Malfoy viendo como varios aurores se acercaban - ¡Eres un cobarde! – gritó, siendo capturado – no eres capaz de matar a tu propio padre!!

- Por ello mismo, no puedo – se explicó, observándole – eres mi padre. Lo siento – habló viendo como su padre y otros mortifagos eran llevados a Azkaban. Era su decisión pese a que esta llevaba a su padre a una muerte segura pero prefería eso a él mismo mancharse las manos y soportar un remordimiento el resto de sus días. Se giró y divisó que Hermione le observaba preocupada, sonrió y ella hizo lo mismo. Pensó en decir que todo había terminado pero la imagen de Potter le hizo colocarse sobre aviso, acto que su compañera notó – Potter – susurró y sin decir más ambos salieron en busca del moreno, no sabían exactamente donde pero solo se dejaron guiar por las corazonadas – lo encontraremos – decía sin detenerse – como sea, te lo prometo – volvió a decir pero en el fondo sentía que algo no andaba bien, debían darse prisa.

El pasado no podía repetirse (*)

- Listo para morir – sonrió Ronald con el puñal dispuesto para asesinar - ¡Muere!

¡¡Muere!!

Habían salido de un camino estrecho cuando esa voz estridente les hizo apresurar su carrera encontrándose con la escena: Ronald acercándose al moreno mientras mantenía empuñada la daga dispuesto atravesar el cuerpo de su amigo que permanecía en el suelo con leves convulsiones producto de las maldiciones. Sin saber como, Harry saco desde sus ropas su propio puñal con la intención de atacar pero su tambaleo y cansancio le hacen fallar en su objetivo, dándole la oportunidad al pelirrojo de enterrar su puñal en el abdomen del pelinegro ante la sorpresa de Hermione y Draco.

- ¡Harry! – gritaron ambos, viendo aterrados como el cuerpo del moreno amenazaba con desmoronarse pero se apoyaba con firmeza en el cuerpo de su amigo, quien le observaba con una sonrisa.

- Que precipitado – menciono el pelirrojo disfrutando como su amigo comenzaba a botar de nuevo sangre por la boca – pensaba atravesar tu corazón.

- Eres… un…

- Silencio – dijo – no querrás morir desangrado – haciendo presión para enterrar el puñal aún más de ser posible – no sabes cuanto espere por este momento – comentó y en un rápido y brusco movimiento retiro el puñal de cuerpo del moreno que cayó al suelo agonizante – sí, siempre supe que estabas vivo, algo me lo decía – explicó, jugando con la daga entre sus dedos – y tus cartas me lo confirmaron – observando como Hermione se acercaba al ojiverde y Draco se quedaba paralizado - ¡Sal de ahí, Hermione! – gruño apuntándole con la varita a la pareja.

- ¡Te odio, Ron! – exclamó la castaña enmudeciendo al pelirrojo - ¡Eres despreciable!

- No sabes cuanto te ame – dijo este centrando su atención en la castaña – pero si quiero que mi poder sea absoluto debo eliminarte ¡AVADA KREDABRA!

El tiempo pareció detenerse por completo; las hojas de los árboles dejaron de bailar al compás del viento porque sencillamente ya no soplaba. Desde el momento en que la maldición asesina dio de lleno en el cuerpo de la castaña, nada tuvo sentido para el ojiverde, que en su dolor físico sintió una bomba estallar en su corazón, quiso gritar pero su voz era acallada por su estado de conmoción al presenciar lo que sus incrédulos ojos apreciaban… una luz.

Un resplandor proveniente del vientre de Hermione se hizo presente; interponiéndose entre el cuerpo de la castaña y la maldición que en cuestión de segundos salió disparada hacia Lord Voldemort quien la desvió visiblemente sorprendido.

- Un escudo – susurró Draco observando que la pareja no tenía idea de lo que sucedía.

- ¡¿Qué?! – exclamó Ron encolerizado; posaba su visión desde Harry a Hermione y luego hacia el vientre de ella – te mataré, lo juro – habló deshaciéndose de su varita para ahora tomar posesión de la daga, dispuesto a acabar con la vida de la castaña que trato de defenderse… aunque.

Harry fue más rápido.

Sacando fuerzas de quien sabe donde se incorporo del suelo con su propia daga en la mano y se lanzó hacia Ron sin temor alguno, era eso o vivir en un infierno. Con agilidad esquivó el ataque de su amigo para conjuntamente dirigir su propio puñal en dirección al pecho del pelirrojo y de donde en un rápido y certero movimiento… lo apuñalo.

Percibió como la daga entraba en el cuerpo de su amigo, rápidamente rompiendo tejidos hasta llegar a su corazón en una explosión brusca y repentina de sangre que poco a poco comenzó a manchar no solo la camisa del pelirrojo, sino además, la mano del moreno… era sangre. Se sintió sucio… observó como el cuerpo de Ron se convulsionaba ante el ataque, estaba sorprendido o eso es lo que demostraban sus ojos.

- Lo siento – susurró Harry sujetando el puñal con firmeza – no tengo opción

- Así debe ser – se sonrió; el rostro de Ronald comenzaba a adquirir un tono pálido y sudoroso, de su boca comenzaba a brotar sangre, sentía que desfallecía – ahora sé lo que sentías… - cayó al suelo siendo sujetado por Harry que le tendió sobre la hierba mientras retiraba el puñal, provocando que la hemorragia creciera – Harry – llamó – quiero morir como Ronnie…

Y por primera vez en mucho tiempo el pelirrojo sonrió de forma sincera aunque fue la última expresión de felicidad que transmitió ya que sus ojos poco a poco comenzaron a cerrarse; su corazón dio el último latido producto de la sangre perdida, la mano que apretaba el hombro de su amigo cayó al suelo bruscamente, ya nada se podía hacer, la muerte de Ron Weasleys o Lord Voldemort era un hecho, eran las consecuencias de los actos.

Sangre (*)

Mi mano ensangrentada aún empuña esta daga que dio muerte a Ron Weasleys, siento nauseas, mi cabeza da vueltas, intento levantarme pero aún así no lo consigo… no puedo, me siento pesado. Observó a mi alrededor pero mi vista no puede enfocar nada… me llaman, escuchó una voz pero no puedo identificar quien es, solo siento que mi cabeza rebota contra el sueño y ahora… nada.

Solo oscuridad.

- ¿Harry? – escuchó el ojiverde, abrió los ojos tratando de enfocar – soy yo… Ginny, estás en el hospital.

- ¿Hospital? – repuso sobre exaltado – merlín… me desmayé – dijo tomándose la cabeza

- Producto de una perdida de sangre – informó, anotando en su tablero – solo estás aquí hace un par de horas pero saldrás mañana…

- Ginny – le llamó este al notar la insistencia de desviar un posible dialogo acerca de Ron – yo no…

- Harry – interrumpió ahora – hiciste lo correcto… en estos momentos ya todos saben la verdad.

- Nunca la sabrán – susurró – antes de morir dijo que… quería morir como Ronnie. – recordando sus palabras – y yo quiero que sea así.

- No lo harás – se negó la mujer; su voz estaba temblorosa, sus ojos vidriosos y su corazón destruido - ¿No lo entiendes? Estás ocultando la verdad de la misma forma que lo hizo Ron, esa verdad que tanto te empeñaste en descubrir y que ahora la ocultarás con una mentira que todos cargaremos sobre nuestros hombros.

- Ginny – susurró el ojiverde – tengo la convicción que Ron fue sincero con sus palabras, sé que algo cambio en él y que ese cambio fue gracias a ti – mirándole – no sé, exactamente lo que hablaron ayer pero estoy seguro que tus palabras llegaron a su corazón – se explicó – escúchame, no quiero que tú, tus hijos y ningún Weasleys sea señalado por ser pariente de la figura Voldemort… entiéndeme, por favor, no te quiero ver consumida por el odio porque soy un convencido que pase lo que pase Ron siempre será tu hermano, solo Ronnie.

- De acuerdo – susurró dudosa – aunque no estoy segura de poder aguantar con este secreto.

- Lo harás – le aseguró con una sonrisa tranquilizadora – y solo porque sabes la verdad, guarda los buenos momentos con él, es lo único que nos queda.

- Bien – sonrió – debo irme, tengo otros pacientes – anunció; caminó hacia la puerta para salir pero Harry le llamo – dime.

- Lord Voldemort, esta muerto – comentó.

- Lo sé – le sonrió – y espero que no vuelva nunca más – y sin más que añadir salió de la habitación.

De alguna u otra manera el ojiverde confiaba en que las heridas se cerrarían con el tiempo, era un largo camino pero lo lograrían, juntos como siempre debió ser. Por lo menos Harry, creía en ello.

-¿Cómo que estás casada con Potter? – preguntaba Draco en la habitación donde la castaña estaba en observación – fue ese día en que desapareciste todo el día – afirmó, recibiendo un asentimiento por parte de su amiga – vaya.

- Iba a decírtelo en cuanto terminará toda esta locura – se excusó – no pensé que Daniel te lo diría – menciono encogiéndose de hombros

- Solo lo hizo porque le amenacé – comentó ante la reprochadora mirada de Hermione – la cuestión aquí es que lo mantuvieron oculto a todos – acusó

- No seas melodramático, Draco – dijo ella sentada en su cama – no es mi culpa que seas despistado – añadió mostrándole el anillo – siempre lo tuve conmigo.

- Permiso – dijeron, era Ginny que traía unas cuantas pociones – estuve con Harry, ya despertó – informó

- ¿Cómo está? – preguntó la castaña preocupada.

- Bien – informo, dejando los frasquitos en el velador – lo daré de alta mañana ¿Qué tienes? – preguntándole a su esposo que parecía molesto.

- Pregúntale a la señora Potter – soltó cruzándose de brazos, su esposa sonrió, se parecía a sus hijos cuando se molestaban – ella debe saber – siguió

- Estoy casada con Harry – suspiró ella mostrando su anillo a la esposa del rubio – está molesto porque no le conté antes.

- Ya veo – menciono distraída – ya lo sabía – soltó ante la mirada incrédula de su esposo y amiga – vi su anillo y el de Harry, no hay que ser experto para darse cuenta.

- Te lo dije – acuso Hermione al rubio que hizo un gesto de negación.

- No soy un experto – se excuso el rubio observando a ambas mujeres – de acuerdo, no soy muy observador en ese tipo de cosas, lo siento – se disculpó.

- Hombres – susurró Ginny - ¿Cómo te sientes? – cambiando de tema al notar la mirada de su esposo

- Bien – contesto aunque no muy convencida sus palabras – en realidad, no lo sé, todo fue tan rápido y extraño.

- Bueno, Hermione – menciono la pelirroja revisando unas hojas – según estos resultados al parecer no tienes nada grave, además de los cortes y heridas superficiales, todo es perfecto

- ¿Segura? – insistió.

- Lo único anormal – comenzó – es un aumento de algunas hormonas pero debe ser por el estrés sufrido, no te preocupes – le tranquilizó – debes descansar, te daré de alta mañana.

- Gracias – le sonrió – aunque me gustaría salir de aquí hoy

- Debes descansar – sugirió la pelirroja – estás débil, ya mañana te sentirás mejor.

- ¿Se puede pasar? – preguntaron; era Daniel que traía consigo un periódico – Draco – llamándole a lo que el aludido se acercó al castaño que le entregó el diario – ya todos saben que Harry está vivo – susurró.

SORPRENDENTE: HARRY POTTER VIVO!!! – Leyó Draco.

Durante está jornada se ha concretado un violento ataque al colegio de magia y hechicería Hogwarts, donde mortifagos y aurores se enfrentaron en los jardines de dicho colegio. Según testigos en un momento se vio al "niño que vivió" y Lord Voldemort correr hacia el bosque prohibido seguidos de Hermione Granger y Draco Malfoy. Allí se desencadenaría un feroz combate, en el cual y sin saber como, Ronald Weasleys perdería la vida por defender a su amigo, Potter.

Lo que si es seguro es que Lord Voldemort pereció en el combate a pesar de desconocerse su identidad y no haber un cuerpo.

Sin duda alguna está es una noticia en proceso…

- ¿Qué paso? – interrumpió Hermione en la lectura del rubio - ¿Y ese diario? – mirándolo donde la portada era difícil de ocultar.

- Hablan sobre la caída de Voldemort – contó, llegando hasta la castaña para enseñarle el diario – la aparición de Harry, la muerte de Ron y la no aparición de un cuerpo del sucesor de Tom Ridle, solo basura.

- Basura que es verdad – comentó Daniel – al menos para el mundo mágico – argumentó al notar desconcierto entre los aurores – Harry quiere que esa sea la verdad – señalando el diario que Hermione poseía entre sus manos

- Está demente – repuso Draco – ya suficiente tuvimos con Ron, no cargaremos con otra mentira!

- ¡Draco! – regaño la castaña viendo a la pelirroja con preocupación

- Ginny… - susurró este al darse cuenta de su error – yo… lo siento.

- No te preocupes – negó – ya hablé con Harry sobre esto y estoy de acuerdo – confesó – con Ron, nosotros no sabíamos la verdad nos oculto muchas cosas, ahora es distinto, la sabemos y no estamos ocultado nada solo evitamos un daño mayor, Harry lo quiere así, Ron lo quiso así y yo también – observando a sus amigos quienes asintieron en silencio.

Después de todo, ellos sabían su verdad y el resto del mundo mágico podía pensar lo que quisiese, por una vez iban a pensar en ellos mismos, ya todo estaba hecho. En cierta forma, la verdad había sido dejada en ese bosque prohibido donde comenzó y acabo con una historia llena de odio, rencor y venganza, sentimientos y emociones que fueron opacadas por el amor y cariño incondicional de una hermana que con sus palabras justas y certeras penetraron el corazón duro y frío de Lord Voldemort.

Ron Weasleys.

No es fácil despedir a un amigo, sobre todo cuando este tomó un camino que no era el correcto donde se dejó guiar y envenenar por las personas equivocadas, que explotaron sus sentimientos más oscuros para convertirse en aquello que siempre odio pero que le proveía de aquello que siempre deseo: poder, dinero y fama. Hizo todo para conseguirlo, incluso asesinar a su mejor amigo.

Aquel que ahora observa, parado frente a la lápida, la más clara muestra de que está muerto, no es fácil de explicar; asesinó a su mejor amigo de la misma forma que él no pudo concretar pero acaso ¿Puede explicarlo? No puede y solo por el hecho de aún tener la sensación de sangre en sus manos, sangre de su amigo, la sangre de Ronnie.

- Aún no entiendo – susurró Draco al lado del moreno - ¿Por qué? Siempre quisiste desenmascarar a Ron frente al mundo mágico y cuando tienes la oportunidad de hacerlo, la desechas.

- Es difícil de explicar – comenzó este viendo como todos ya se habían ido – cuando tome la daga y le apuñale, sentí que a quien estaba atacando era a Ron, solo a él, no Voldemort ni nada, solo a mi amigo y luego cuando me dijo que quería morir como Ronnie… quiero confiar en sus últimas palabras.

- A pesar de que sea un mortifago – habló, era duro pero era la realidad esa marca del mal era difícil de borrar – entiendo lo que dices pero no puedes desconocer todo lo que hizo, su vida fue marcada por Voldemort y ese ritual.

- Lo sé – susurró – y no lo desconozco, solo intento darle un descanso a ese Ron que conocí en el tren siendo unos niños, nada más – se explicó

- Bien – sonrió el rubio, a pesar de que todo estaba calmo aún había algo que le molestaba - ¿Por qué rebotaría la maldición? – mencionó – es como si sé hubiera activado un escudo protector.

- No lo sé – negó preocupado – al parecer es muy parecido a la protección que tuve cuando era pequeño y por lo cual Voldemort perdió sus poderes por primera vez pero Hermione…

- ¿Pequeño? – inquirió Draco observándole detenidamente – Hermione…

- No tengo idea – repuso este incomodo – además… es estúpido, no hay ninguna profecía, es decir, la maldición no pegó en Ron, salió desviada – analizó pero su acompañante hizo un gesto dudoso

- En realidad… - contó – la maldición iba en dirección a Ron pero este la desvió – confesó ante la mirada incrédula de su compañero – quizás no lo notaron porque estaban frente a él pero yo lo vi y Ron la desvió – le confirmó

- ¿Crees que sabía algo que nosotros no? – preguntó al rubio que solo se limito a encogerse de hombros

- Sea lo que sea – habló – se lo llevo a la tumba, Harry.

Ambos hombres se volvieron a mirar para luego observar la lápida del pelirrojo que había adquirido un tono más misterioso e interrogante que antes, sí había algo que confesar, ya no tenía sentido hacerlo, el secreto estaba guardado bajo esa lápida y era muy difícil de recuperar.

- Es hora de irnos – anunció Draco.

- Vamos – susurró este y dándose la vuelta dejo atrás la época oscura que tan malévolamente había construido Ron en complicidad con Tom Ridle – hoy es el día ¿Cierto? – caminando al lado de Draco que asintió – no deberías ir, solo te harás más daño.

- Mira quien lo dice – comentó sin tinte burlesco – debo ir, aún tengo una conversación pendiente con él – saliendo del cementerio donde podrían trasladarse – nos vemos.

- Iré contigo – dijo el moreno – asuntos pendientes – confesó

- Bien.

Azkaban.

No es el lugar más acogedor del mundo y no es para menos, sin duda alguna, la prisión es el lugar que ningún mago o muggle quisiera pisar en su vida; mi padre lo hace después de cinco años prófugo, sembrando en mi familia una cuota de inseguridad y miedo que ahora ya no existe. No solo envié a mi padre a la prisión sino también a una muerte segura; el beso del dementor es su condena y que cumplirá en una hora.

Mis pasos resuenan en los pasillos de estás frías celdas, todas repletas de mortifagos que esperan el mismo destino de mi padre, procuro no mirar a los costados, varios saben mi identidad y gritan con impotencia; traidor, esa es la palabra que suenan en mis oídos, la misma que mi padre gritaba cuando me enfrentaba a él en los jardines de Hogwarts. Doblo en la esquina para seguir a mi izquierda hacia un largo pasillo; no hay prisioneros, el único, se encuentra en la última celda.

Estoy aquí, parado frente a su celda; esta sentando en el suelo con sus manos engrilladas a unas cadenas que cuelgan de las paredes laterales, mantiene su cabeza agachas, nunca pensé verle de esta forma: humillado. Me armo de fuerzas y le habló a pesar del nudo que poseo en mi garganta.

- Padre – le llamó Draco, este subió su cabeza para mirarle a los ojos y solo pudo encontrar en ellos fue humillación, rabia y odio, tal vez el rubio se equivocaba pero un segundo diviso que esos sentimientos no iban dirigido hacia él

- Vienes a presenciar mi muerte – afirmó Lucius con una sonrisa burlesca en su rostro – que generoso eres

- Vengo a hablar contigo – soltó haciendo caso omiso a lo dicho por su padre – sobre la vida que escogí…

- ¡Te arrepientes! – soltó este en una carcajada que resonó por todo la prisión – lamento… lamento decirte que ya es muy tarde – dijo moviendo su cabeza de un lado hacia el otro

- No es eso – dijo, prosiguiendo con su relato – ese día cuando me negué a ser un mortifago, no me dejaste decirte ¿Por qué? – y añadió rápidamente antes de ser interrumpido – si, me había enamorado de Ginny, la amo… pero también había comprendido que el llevar la sangre o el apellido Malfoy, no significaba que debía seguir tu camino, tengo el derecho de elegir mi propia vida – contó, con una seguridad que él mismo creyó perdida – estoy orgulloso de ser un Malfoy, es solo que… elegí otro destino y si algún día debo decirles a mis hijos quien fue su abuelo, se los diré sin mentiras.

- Veo que Severus, te he enseñado bien – sonrió Lucius, sin quitar la mirada de su hijo que se mantenía firme

- Me ayudo mucho – confesó el joven rubio – sobre todo en la época cuando desapareciste

- Y pensaste que te buscaría para asesinar a tu familia – menciono con cierta ironía en su voz – que ingenuo – suspiró, Draco le observó curioso – un padre siempre estará orgulloso de la decisión que tome su hijo, sea cual sea… yo lo estoy – confesó, sin ironías ni burlas, solo con una sincera sonrisa que emocionó a Draco – nunca quise lastimar a tu familia y me alegro mucho que no hayas seguido mis pasos, ahora me doy cuenta de ello… cuida a tu familia; a tus hijos, tu esposa – sonrió nuevamente – tuviste mucha suerte de encontrarla, te salvó de un infierno.

- Gracias – susurró este, no tenía palabras para expresar todo aquello que sentía. Jamás imaginó escuchar esas palabras de su padre, entonces ocurrió; ¿Estaba cometiendo un error? ¿Porqué enviaba a su padre a Azkaban? – padre…

- No, Draco – negó este al notar las intenciones de su hijo – ya no hay remedio, cometí muchas atrocidades en el pasado y soy cómplice de lo ocurrido con Ron causando todo este mal.

- Ron… - susurró pensativo - ¿Porqué la maldición rebota en Hermione? ¿Porqué Ron la desvió?

- Profecía – habló Lucius – si Tom era destruido, vendría un sucesor que él mismo debía elegir, solo había una condición; ser amigo del elegido – contó – la opción era obvia; Ron, ya se tenía antecedentes de altercados entre ellos por lo que fui el encargado de avivar esos sentimientos oscuros y malignos, me sorprendí cuando supe que no había tenido resistencia alguna del pelirrojo. Después se decidió prepararlo, el ritual era solo parte de la profecía, se convirtió en mortifago y parte de los poderes de Tom fueron traspasados a Ron…

- Y el asesinato de Harry – interrumpió Draco ¿Acaso habían vestido al diablo en santo?

- Fue por voluntad propia – confesó – la profecía debía cumplirse cuando este desarrollara por completo sus poderes. Harry vivió, al parecer era el destino de ambos enfrentarse – comentó – la profecía en sí, no hablaba del sucesor de Lord Voldemort sino más bien de lo que vendría si este perecía a manos del elegido.

- Harry – susurró pero se sorprendió al ver que su padre negaba.

- Él ya cumplió con su profecía – dijo – habló del hijo que aún no nace; el motivo por el cual la maldición no mató a Hermione y la protegió – contó – en rigor está maldición debía matar a Ron para cumplir la primera parte de la profecía, luego… todo comenzaría nuevamente.

- Pero no se cumplió – concluyó Draco – Ron la desvió y fue asesinado por Harry

- Si – sonrió – al parecer Ronald tenía conocimiento de la profecía, no lo sé, es por ello que la primera parte no se ejecutó, rompió el círculo.

- Y ese bebé – dijo – será normal.

- Estoy seguro que será un gran mago – sonrió Lucius – es hijo de Potter, no te preocupes, dudo mucho que esa profecía vuelva a molestarlos, Ron está muerto.

- Sí – susurró, aunque no muy convencido.

- Hace frío – comentó Lucius aludiendo a los dementotes – es mejor que te vayas

- Lo siento mucho – se lamentó pero su padre negó – tal vez…

- Es mi destino – interrumpió – sé feliz

- Adiós – susurró y con una última sonrisa se despidió de su padre; se sentía tranquilo a pesar del dolor.

No importa cuan distintos seamos, no importa los errores cometidos y las discusiones; nuestros padres siempre estarán orgullosos de nosotros después de todo solo quieren nuestra felicidad.

Colagusano (*)

Vendió a mis padres e hizo que Sirius fuera a Azkaban, el mismo lugar donde ahora él esta, condenado al beso del dementor, no lo sé, ni siquiera sé lo que hago aquí, que busco… explicaciones ¿De qué?

Quisiera saberlo, sería más fácil si solo esperara a Draco en la salida, lamentablemente ya estoy frente a su celda. Es patético, en una esquina arrinconado como una verdadera rata.

- Peter – le llamo este, sin saber que decirle.

- Harry – habló, haciendo sonar los grilletes de sus muñecas al sentarse de forma correcta – que bueno verte.

- No puedo decir lo mismo – soltó – ya tienes una condena – confirmó – el beso del dementor.

- Ya lo sé – repuso este, haciendo que Harry se sintiera como un tonto - ¿Porqué estás aquí?

- Ni siquiera yo lo sé – susurró – no debería estar aquí – soltó – me voy.

- Perdóname – confesó Peter cuando el moreno ya se iba

- ¿Porqué? – dijo observándolo de reojo – por vender a mis padres a Voldemort o hacer que Sirius pasará doce años en este lugar, vamos, ¡Por qué! – exclamó, nunca antes lo había mirando a los ojos y solo pudo observar; dolor.

- Debí morir antes de traicionar a mis amigos – confesó con amargura – antes de dejar que sucediera todo esto con Ron después de todo, soy cómplice.

- Le pides perdón a la persona equivocada – negó – es a Remus, a tu amigo a quien debes pedir perdón

- Ya lo hice – dijo y al parecer de forma sincera, claro que lo era, Harry lo sabía, el licantropodo había venido antes del funeral de Ron – me equivoque, eche por la borda todos los años de amistad por un poco de poder, fui un cobarde.

- Adiós Colagusano – dijo el ojiverde dispuesto a marcharse pero algo le impedía moverse, algo le decía que debía hacerlo, debía perdonarlo, era la única forma de encontrar un consuelo, de cerrar esa maldita puerta de recuerdos para continuar, negó, nunca podría, la única forma de olvidar era nacer de nuevo, debía vivir con sus recuerdos tantos buenos como malos, era humano, así debía ser – Peter – le llamo al ver que había bajado la cabeza – te perdono – habló sintiéndose libre y pudo ver en los ojos de Peter la misma emoción.

De algún modo u otro se era libre al pedir, recibir y dar perdón, aunque se este a puertas de morir, es una forma de sentir libertad, quizás no física pero si del alma, Peter aprendió eso, la muerte ya no se sería tan oscura, ya no.

Me encuentro con Draco en la salida, sonrío, está tranquilo aunque tengo la extraña sensación de que quiere decirme algo, le miro, busco alguna señal pero me es imposible.

- Te cuento en el ministerio – habló tocando el trasladador

- De acuerdo – dijo imitando al rubio y luego desaparecer.

Las condenas pronto se ejecutarían.

- ¿Estás demente? – le preguntó Harry, una vez en el ministerio, habían llamado a Hermione, Ginny, Daniel, Luna y Remus, todos reunidos escucharon el relato del rubio donde encontraron un sentido lógico y coherente a toda esa locura – debes estar bromeando ¿Cierto? – volvió a decir

- Es lo que me confesó mi padre – argumento el rubio – estoy seguro que no me mintió.

- ¿Cómo lo sabes? – habló ahora Remus apoyado en la puerta de la oficina de Hermione que permanecía sentada sobre su escritorio, pensativa; evaluando cada palabra dicha por su compañero, por muy increíble que esta parezca – puede estar engañándonos.

- No lo creo – negó este parado en medio de la oficina, Harry a su lado negaba a cada momento, no estaba convencido – puede que la credibilidad de mi padre no este por los aires pero yo le creo – explicó, sacando una sincera sonrisa de su esposa – sino es una profecía entonces ¿Qué? – preguntó a su alrededor – que explicación se les ocurre para que una maldición asesina que dio en Hermione – observándola – no la mató y rebotó en Voldemort que simplemente la desvió.

- No lo sabemos si lo hizo en conocimiento de la profecía – menciono Daniel sentado junto a Luna en el suelo – Lucius solo especulo sobre ese punto, ni siquiera sabemos que dice exactamente

- Ron sabía de la profecía – habló Hermione; observaba hacia la nada, atando cabos sueltos que quedaban en ese rompecabezas – un día llegó ebrio, hablando sobre la reencarnación porque él mismo iba provocar su muerte o algo así, no lo tome enserio pensé que eran cosas de ebrios.

- Si es así – dijo Luna - ¿Por qué la esquivo?

- Tal vez se dio cuenta que esto era incorrecto – comentó Daniel – tu lo dijiste – mirando a Harry – algo cambio en él y solo quería romper ese circulo vicioso en el cual tú mismo estuviste involucrado.

- Independiente de eso – habló Remus - lo que hizo Ron no estuvo bien, las profecías de algún modo u otro se cumplen – señalo – y lo más probable es que vuelva.

- ¿Ron? – inquirió Harry – incrédulo – es imposible… los muertos no pueden revivir – mirando a su esposa quien negó - ¿Qué?

- No puede revivir – acertó ella – pero puede reencarnarse, conciente o inconcientemente, Remus tiene razón, las profecías se cumplen a pesar que poco crea en ellas.

- Puedo decir algo – levantó Luna su mano como si estuviera en el colegio, todos asintieron – en vez de estar discutiendo sobre posibles muertos vivientes porque no simplemente le preguntan al profesor Dumbledore o mejor aún a Severus Snape, tengo entendido que esta en Hogwarts – concluyó, haciendo que todos se miraran un tanto incómodos, ella tenía razón, debían preguntar a las personas correctas.

- Yo voy – se encamino Harry hacia la puerta donde Remus le dio el paso.

- Voy contigo – dijo la castaña siguiéndole, debían buscar respuestas por el bien de todos.

Caminaban por los pasillos en un silencio tortuoso; sentían temor ante la idea de una nueva profecía, no querían que nuevamente que el terror y las inseguridades rondarán; el mundo mágico, sus amigos y por supuesto su familia, aunque, si esa profecía era verdadera quien sufría las consecuencias de ello sería ese hijo que aún no nacía.

- Hermione – habló el moreno parando en seco su caminata a unos metros de la oficina del director.

- Dime – observándole como su esposo se había quedado regazado - ¿Qué sucede? – preguntó

- Estás embarazada – afirmó; después de todo era la única explicación de que su esposa estuviera con vida.

- No lo sé – dijo preocupada – y no tengo una explicación de cómo esa maldición no me mató.

- Hermione – acercándose para abrazarla; agradecería todos los días por tener con vida a la mujer que amaba – si realmente existe una profecía lo único que nos queda es confiar en que Ron rompió ese circulo – susurró sin aflojar su abrazo.

- Tengo miedo – confesó – sabes lo que tuvimos que pasar por que tú profecía con Tom se cumpliera y ahora…

- Tranquila – susurró este, le tomo por las mejillas para obligarle a mirarla – escúchame, sea cual sea la respuesta de Albus y Severus, enfrentaremos esto juntos. De acuerdo.

- De acuerdo – sonrió ella – sigamos – propuso a lo que su esposo asintió; caminaron a paso lento, juntos tomados de la mano, estaban dispuestos a enfrentarse a lo que sea, siempre lo han hecho y no flaquearían ahora.

Siempre sereno (*)

Esa es una de las cualidades que siempre han definido a Albus Dumbledore; serenidad, esa que me tranquilizó cuando todo parecía un infierno, aquella que le saco una sonrisa a Hermione el día en que Harry fue enterrado simbólicamente al no hallar un cuerpo y por supuesto esa serenidad que tantas veces calmo a Harry cuando este amenazaba con destruir la oficina. Está vez, no será la excepción; querrán respuestas que dado los acontecimientos ni siquiera yo seré capaz de contestar.

Están aquí.

Sin avisar su entrada, abren la puerta para ingresar al interior de la oficina donde se encuentran Albus Dumbledore y Severus Snape, el primero sentado detrás de su escritorio y el segundo apoyado en una pared. Por unos instantes solo hubo silencio, la pareja no sabía exactamente por donde comenzar.

- En caso – comenzó Severus observando el suelo – de que el descendiente del elegido no maté al sucesor del Lord Voldemort y este fallezca de otro modo, este renacerá – dijo dirigiendo su mirada hacia la pareja – su encuentro será inminente…

- ¿Quién es? – interrumpió Harry algo en su interior le decía que mientras menos antecedentes de una futura batalla tuviera, era mejor

- No lo dice – negó este – debes saber que en primera instancia uno de los mellizos era el elegido – confesó ante la incredulidad de la castaña – las circunstancias de ese día no permitieron el encuentro de los tres hace cinco años.

- Ya veo – menciono Hermione – íbamos a dar ese paseo juntos pero…

- Fuiste a dejar una carta a la lechuceria – terminó – es increíble – murmuro

- ¿Qué sucederá ahora? – preguntó Hermione

- Puede sonar conformista – habló Albus – pero la única opción es esperar – y añadió antes de que le interrumpieran – no sabemos en quien reencarnara pero si puedo decirles que no será una mala persona, Ridle al principio no lo era

- Pero lo fue – replicó Harry – se convirtió en Voldemort.

- La vida y las decisiones que tomamos nos hacen lo que somos en el futuro – dijo sabiamente Albus, Severus sonrió – confiemos que está profecía se modificará con el tiempo, solo deben creer que así será.

Ambos jóvenes asintieron en silencio, tomarían las palabras del profesor y confiarían en que la vida encontraría la forma de proteger a ese niño inocente que nada tenía que ver, rezarían porque su camino no fuera tan duro.

Lucharían por doblarle la mano a esa profecía, confiaban en eso. Aún quedaba un largo camino por recorrer pero creían en las últimas de su mejor amigo, creían en Ronnie y quien sabe, tal vez su corazón era más fuerte que el destino...

***** ***** ***** ***** ***** *****

Once años después.

Parece mentira que hayan pasado once largos años, todo ha sido tan rápido; después de la conversación con el profesor Dumbledore nos dedicamos cien por ciento a nuestra familia y el nuevo bebé que en ese entonces solo tenía un par de semanas de gestación aunque la sombra de la profecía durante los siguientes años fue un peso con el cual tuvimos que convivir día a día. Pese a la insistencia de Draco y los demás decidimos no indagar más de la cuenta en la identidad de la reencarnación de Ron, pensamos que buscarlo solo adelantaría o empeoraría un proceso natural después de todo aún mantenemos la secreta esperanza que ese niño no se convertirá en el "elegido del mal", ni él no nuestro hijo tienen la culpa de una retorcida profecía.

- Papá – le llamaron desde el umbral de la puerta – ya todo esta listo – informó su hijo; James Potter con diecisiete años de edad, este sería su último año en Hogwarts junto a su hermana.

- Ya voy – saliendo detrás del escritorio - ¿Y Alex? – inquirió el ojiverde a su hijo.

- Ilusamente quiere arrebatarle la capa de invisibilidad – comentó riendo – aunque sería bueno que Alex se quedará con ella, Jane solo la utiliza para esconderse con Thomas – reclamo observando a su padre quien asintió molesto al tiempo que bajaban las escaleras.

- Vigílalos – habló Harry – para eso te di el mapa

- Harry – hablaron a las espaldas de ambos hombres – hasta cuando vas a seguir con esos celos absurdos.

- No son celos, Hermione – se volteó para ver a su esposa e hija – solo cuido de ella.

- Y James es tú espía – observó la castaña – Jane y Thomas solo son buenos amigos – argumentó mientras su hijo menor bajaba las escaleras y se situaba al lado de James

- Igual que James y Ámbar – soltó el menor de los Potter; alto para su edad, cabello negro azabache y ojos verde esmeralda.

- Silencio – gruño su hermano sonrosado

- Como sea – siguió Harry observando a ambas mujeres – aceptó que Thomas es un buen chico pero… no confió en él.

- Papá – habló Jane rodando los ojos molesta – conoces a Thomas hace once años y lo has aceptado; es un buen chico, no veo que tiene de malo pasar tiempo junto a él además estoy segura que tú y mamá pasaban mucho tiempo bajo esa capa – argumentó, causando unas carcajadas en James y Alex, y el sonrojo de la pareja – lo ven.

- Se nos hace tarde – anunció Hermione saliendo de paso – busquen sus cosas y Jane se queda con la capa, no hay discusión – informó no dando chance de replica por parte del trío de hombres.

- ¿Porqué nunca podemos discutirle a su madre y hermana? – se preguntó Harry, a su lado James contesto entre suspiros.

- Porqué las queremos – indagó y Alex cerrando la fila añadió.

- Mujeres – soltó provocando una mirada por parte de los otros dos Potter – primer día, primer día, primer día… - comenzó a cantar mientras salía de la casa dando unos saltitos.

- Vamos – anunció James comenzando a caminar.

- James – le llamó su padre dándole alcance – necesito decirte algo – mirando a los ojos, su hijo simplemente asintió – es el primer año de Alex en Hogwarts y tú sabes que…

- Pierde cuidado, papá – interrumpió el joven Potter – no ha sucedido nada en estos once años por estar expuesto en el mundo mágico ahora en Hogwarts no será diferente, te lo prometo – le tranquilizó – estás seguro que este será el año en que se conocerán – indagó observando como la mirada de su padre era un mar de dudas.

- No lo sé – negó este preocupado – nada es certero – siguió al tiempo que los llamados de su esposa se hacían presente – solo cuídalo – observándole al tanto que reanudaban la caminata junto a él - ¿Sabes? – habló, abrazándole por los hombros en un ánimo de alivianar la situación – no estoy seguro si yo te podré proteger frente a Severus – rió.

- Somos amigos – se defendió pero su sonrojo lo delataba descaradamente – sino preguntarle a él y te contestará lo mismo.

- Ya lo hice – confesó sonriendo – me dijo que muy hijo mío serás pero no permitirá que ningún Potter se acerque a su hija más de la cuenta – informó – deberías comenzar a hacer meritos, estás en su clase tal vez podrías…

- Papá – le interrumpió James avergonzado – no necesito hacer merito porque no hay motivos Ámbar es mi amiga – reiteró. Su padre sonrió… ese discurso lo había escuchado tantas veces, muchas de su propia boca cuando iba en Hogwarts.

- Lo que tú digas, hijo – dijo apurando el paso – pero un amigo no boicotea la cita de su amiga – comentó riendo mientras cruzaba el umbral de la puerta de la casa – el último cierra.

- ¿Quién te lo dijo? – preguntó James cerrando la puerta tras de sí.

- Jane – soltó su padre con inocencia – créeme yo también lo hice con tu madre por "buen amigo" – señalo – cuando en realidad estaba ocultaba que me moría de celos porque ella saliera con otro… aunque aún recuerdo el regaño – murmuro pensativo.

- Podrían darse prisa – habló Hermione no escuchando el dialogo entre su esposo e hijo.

- Falta una hora – dijo Harry – no hay prisa siempre hemos llegado temprano ¿Cierto James? – observando a su hijo quien asintió en silencio ya que sus energías se concentraban en su hermana quien tras un leve intercambio de miradas pudieron entenderse.

James y Jane.

Hace un par de meses tomamos la determinación de decirle la verdad sobre la profecía que recaía sobre los hombros de Alex pero que en primera instancia recaía en uno de ellos. No fue fácil. Las preguntas no se hicieron esperar y donde las respuestas eran escasas; no todo estaba dicho y la verdadera identidad del sucesor de Lord Voldemort no fue revelada, no podíamos hacerlo, aún era doloroso más aún cuando tenían el conocimiento que quien había eliminado al señor tenebroso era yo.

Desde ese día se comprometieron a cuida de su hermano menor en su primer año en Hogwarts luego se verá quien le vigilara tal vez la novia de James. Pagaría por ver la cara de Severus cuando se enteré después de todo a mí no me engañan con el discurso de "Solo somos amigos", no lo sabré yo. Aunque lo mejor es estar atento a la conspiración de mi esposa e hija, tengo la sensación que me ocultan algo con respecto a Thomas tal vez son novios y no me lo quieren decir… admito que molestaría al principio y guardaría mis instintos homicidas pero lo aceptaría, no soy celoso. Aunque James me lo hubiera dicho pero conozco a Jane y es probable que le este cubriendo las espaldas su hermano con Severus… tendré que pensar en otro plan y rápido porque estamos en el anden junto a los demás.

- Temprano como siempre – comentó Draco junto a su esposa – listo para el primer día – preguntándole a Alex quien asintió emocionado

- Y los niños – dijo Hermione al no ver a los hijos del rubio

- Con Remus – señalo Ginny

- Alex, ven – le llamo su padre alejándose del resto.

- No sucederá nada – le ánimo el rubio a su compañera que sonrió agradecida – tiene a sus hermanos, a mis hijos, la hija de Daniel y Luna que también cursará primer año, el hijo de Remus, y Severus está allí, está seguro.

- Gracias – susurró la castaña viendo como su esposo e hijo menor llegaban de manera cómplice – no me digas que tienes a otro espía – observándolos

- Prevención – afirmó Harry sonriéndole a su esposa quien negó.

- Saben lo que hacen – reclamó – no tienes porque controlarlos tanto

- Ilusos – comentó Draco – deberían aprovechar que quedarán solos – dijo levantando una ceja y recibiendo como respuesta un golpe en el hombro por parte de una sonrojada Hermione y una carcajada de Harry.

- Es la primera vez que estoy desacuerdo contigo – habló el moreno viendo como su esposa se sonrojaba aún más.

- Miren, el tío Severus – anunció el hijo menor del rubio; iba en compañía de su esposa, su hija y un pequeño niño de cuatro años llamado Brian Snape.

- Ellos si han aprovechado el tiempo y eso que Severus trabaja en Hogwarts – comentó Draco recibiendo como respuesta una mirada reprobatoria del grupo – lo siento – se disculpó observando el pequeño pero no desapercibido vientre abultado de la señora Snape.

- James está buscando problemas – susurró Harry a su esposa que dirigió su mirada hacia su hijo que se mantenía abrazado a la hija del actual profesor de pociones – espero que no haya heredado la ceguera de sus padres.

- Estoy segura que no – le sonrió su esposa.

James Potter.

Creo que al final de cuentas poco y nada podré hacer para evitar lo inevitable entre el hijo de Potter y mi hija Ámbar, siempre y cuando el ciego del moreno se de cuenta por si mismo de sus sentimientos porque no es de amigos echar por tierra la cita de una amiga. Vaya autocontrol tuve ese día para no maldecir al Gryffindor aunque días más tarde pude desquitarme castigándolo por un incidente que causo en mi clase; las ventajas de ser profesor.

- James – le llamo Severus observando como el moreno no se despegaba de su hija – mi hija no se va a escapar – comentó levantando su ceja.

- Lo siento – susurró este incómodo, soltando a su amiga con suavidad, cualquier movimiento brusco sería perjudicial para su vida – mi padre se encuentra por allá – señalo tratando de desviar la atención pero su sorpresa fue que sus padres les estaban viendo como quien ve una película muggle – maldición.

- Vamos Severus – le arrastró su esposa sacando del apuro a los jóvenes. Severus por no prestar atención al camino tropezó con un pequeño niño que a pesar de su contextura física no cayó ni tambaleo, se mantuvo firme y por un instante hizo una conexión visual con el profesor de pociones.

Solo una mirada.

Dicen que los ojos son las ventanas del alma; hoy Severus Snape creyó en esa metáfora porque tan solo le bastó una mirada para darse cuenta que el alma y el corazón de ese niño estaba siendo consumidos por la oscuridad pero no por sus circunstancias de vida sino por algo más, recuerdos y pesadillas de una vida pasada e incluso alguien que estaba detrás de todo esto.

Quise detenerle pero el niño se alejaba hasta perderse en la muchedumbre que ya comenzaba a despedirse producto de que ya se acercaba la hora de partir. Aún paralizado se despide a duras penas de los jóvenes no prestando atención a quien abrazaba, solo cuando tiene que arrodillarse para despedir a Alex se atreve a hablar pese a que el nudo de la garganta se hace más y más apretado.

- Cuídate – murmura al niño quien asiente no captando el mensaje oculto que implica esa palabra.

- Estaré bien – contesto este con seguridad – además usted será mi profesor – dijo con una sonrisa que contagió a Severus

- Así es – asintió, estaba al borde del colapso – sube, nos vemos en el colegio.

- Nos vemos – se despidió para luego y junto a sus hermanos y amigos embarcarse en el tren que lo llevaría a un destino ya marcado.

- ¿Qué te sucede? – preguntó Harry que observó la escena entre su hijo y amigo con preocupación – Severus – le llamo tomándole por los hombros, parecía fuera de sí

- Lo vi – susurró este con la mirada fija en el tren que comenzaba a moverse – la reencarnación… - soltó llamando la atención de Hermione – es idéntico a él

- ¿Qué dices? – indagó la castaña angustiada ante las palabras de su ex profesor – estás seguro

- Sí – respondió – sus ojos son iguales al igual que su mirada… no hay dudas que es él

- ¿Qué haremos? – se preguntó Hermione observando como el tren poco a poco comenzaba a desaparecer a la distancia. Harry a su lado solo la abrazo por los hombros esperando transmitirle seguridad algo que a los pocos minutos y cunado el último vestigio del tren pudo oírse y verse , sucedió - ¿Qué sucederá ahora? – mirando a su esposo que mantenía silencio

- No lo sé – negó este en un suspiro – no sabemos nada de ese niño, de donde viene, como ha sido su vida hasta ahora… creo que lo único que nos queda es esperar tal vez sucede algo que logre cambiar el rumbo de su vida y el destino de está profecía.

- Tú lo crees – dijo ella

- Quiero creer – le sonrió – después todo la esperanza es lo último que se pierde.

Observaron por última vez el anden donde minutos antes se hallaba el tren para después salir de la estación con la esperanza naciente dentro de sus corazones esperando por fin doblando la mano al destino y evitar así que la época de oscuridad volviera al mundo mágico, pero si ello no era posible, lucharían nuevamente contra ese pasado que tantos males le habían ocasionado, además confiaban en su hijo y que este estaría protegido hasta que esa inevitable fecha llegase.

Pareciera ser una historia sin fin un circulo vicioso lleno de odio, rencor, venganza, amor y desamor pero en realidad solo refleja los más ocultos y retorcidos pasajes de la mente humana donde un pequeño evento puede desencadenar un camino oscuro y sangriento. Pero como le mencione a mi esposa siempre sucede algo que nos vuelve al camino correcto, lamentablemente para Ron Weasleys fue demasiado tarde ya que su hermana no pudo llegar a tiempo a su corazón. Y tal en este niño…

Aún quede una esperanza.

Sin odio, ni rencor, ni venganza y mucho menos…

TRAICIÖN.

------------------------------Fin.------------------------------

Por fin!!!

No saben cuantas veces he tenido que cambiar el final de la historia.

Bueno antes de cerrar quiero agradecer a todos quienes pasaron por esa página independiente si haya o no dejado un comentario, de verdad se lo agradezco enormemente.

Con respecto al final considere que era lo más adecuado dejarlo en un ambiente de misterio aunque debo decir que está historia no tendrá continuación producto de que ya estoy embarcada en otro proyecto del cual pronto tendrán noticias.

De nuevo muchas gracias por todo espero volver a leer sus comentarios en futuras historias.

Me despido esperando que les haya gustado esta historia que en los últimos párrafos intente plasmar la esencia de todo lo ante escrito.

Nos vemos.

No olviden apretar el botoncillo GO abajo.

GRACIAS!!!!

Próximamente: "Se olvidan las personas, los amigos, tus sueños, tus esperanzas pero nunca el ser padres"