Esta es la traducción de "Mentes fusionadas", argumento de Ariande; y personajes originales de J.K. Rowling, por supuesto.

Es una historia de Harry y Draco compartiendo pensamientos y sentimientos. Algunos pasajes me produjeron mucha ternura y me motivaron a traducirla.

Advierto, es una historia con relaciones homosexuales, si no es de su agrado, por favor, NO sigan leyendo.

Mentes fusionadas

Capítulo Uno

Harry no podía creer lo que veía, este pendejo Malfoy en el último día de clases, antes del final de su quinto año... El ataque al Ministerio había sido hacía muy poco. Lucius Malfoy se pudría en Azkaban, un buen lugar para él¡ y aquí andaba Draco, paseándose cómo si no hubiese sucedido nada, cómo si el lugar le perteneciera !

Estaban en camino al examen de Pociones. Harry le lanzó una mirada furiosa a la espalda de Draco. ¡ Si las miradas mataran ! Maldijo la creencia de Dumbledore de que no había que responsabilizar a los estudiantes de las acciones de sus padres. Lucius Malfoy no era más que basura, y su hijo no era muy distinto.

Sintiéndose ligeramente mejor, siguió maldiciendo a Snape por ser el único profesor que necesitaba su propio examen; como si los exámenes oficiales no fueran suficientes. ¿ No era suficiente después del año que habían sufrido todos ?. Los estragos que había causado Umbridge, la pelea con Voldemort en el Ministerio, perder a Sirius. ¿ Qué más se suponía que debía hacer ?.

Tomó un banco en fondo del salón. Parecía que hoy serían un alumno por banco. Deben ser pociones independientes, pensó. Snape entró arremetiendo al aula.

- Cada uno pase al frente de la clase y tome una hoja de la pila. Deberán buscar los ingredientes necesarios, volver a su escritorio y preparar la poción indicada. Sin hablar-. Colocó una pila de papeles sobre su escritorio y retrocedió. Harry lo miró confundido. En esta ocasión, Snape estaba siendo justo, como nunca antes. Usualmente él asignaba las pociones, asegurándose que Harry obtuviera la más compleja e imposible de terminar en el tiempo dado, y Draco parecía obtener siempre las que involucraban tres ingredientes y dos mezclas. Se preguntaba si Snape estaba tramando algo.

Lentamente se acercó al banco. Hermione tomó una hoja y echó un vistazo a la poción. Parecía contenta con lo que le había tocado, a juzgar por la gran sonrisa en su cara. Harry tomó el próximo papel, ignorando los murmullos de los otros estudiantes y leyó su poción. Grandioso, una poción absorbente. Esas tenían un truco. La suya, particularmente, era tramposa, pero creía que podía hacerla. Con lentitud recapituló en su mente los ingredientes necesarios y los recogió, volviendo a su mesa. Sin pensar en Sirius o en el pendejo pegajoso de Malfoy, quería terminar el examen y volver a la Torre, estar solo. No quería molestar a Ron o a Hermione. Solamente quería estar solo.

El tiempo pasó rápidamente. Harry casi había finalizado su poción cuando sintió que algo le golpeaba la cabeza, en la parte de atrás. Giró y vio que Malfoy lo miraba despreciativamente.

-¡ Potter !- espetó Snape-. –Sugiero que mantenga sus ojos en su propia poción-. Harry se dio vuelta.

- ¿ Estás peor que huérfano ahora, no 'Cabeza-marcada' ?. Ahora no tienes ni a tu padrino convicto para que te oculte,- al escuchar esto, Harry giró tan rápidamente que su poción voló y chocó contra Malfoy, derramándose sobre los dos. Se abalanzó sobre las mesas, tirándolo todo, incluida la poción de Malfoy. Podía oír a Snape gritando, pero no le importó. Sacó su varita, y notó que Malfoy hacía lo mismo.

-Imper...-comenzó Malfoy, y Harry gritó. –Imped..- ambos hechizos fueron neutralizados por el -¡ Expelliarmus !- de Snape. Sus varitas volaron por los aires.

Harry no se detuvo. Sus ojos fijos en los de Malfoy, echó su puño hacia atrás. Algo destelló en los ojos de Malfoy, conteniendo la mano de Harry por una fracción de segundo.

¡ Su cicatriz le dolía ! Un dolor enceguecedor. Gritó, notando que no era sólo su cicatriz, todo su cuerpo le dolía. Un dolor agónico, desgarrador por todo su cuerpo. Retorciéndose en el suelo, con la cabeza entre las manos, vagamente oyó algo. Gritos, ruidos que no podía identificar. El dolor parecía aumentar, intensificarse, expandirse. Era peor que la maldición Cruciatus, lanzada por Voldemort mismo. Finalmente, no pudo soportarlo más y se desmayó.

Lentamente, Harry recuperó la conciencia. Se rehusó a moverse, a abrir los ojos, por temor al dolor intenso. Escuchó voces en el pasillo.

- No tengo idea qué sucedió, Director-. La voz de Snape era cortante. –Potter estaba trabajando en una poción absorbente, Malfoy estaba trabajando en una poción transformadora. Ninguna puede ser la causa de los síntomas que los chicos mostraron. La poción de Malfoy ni siquiera estaba terminada. No había agregado el ingrediente más importante.

- Obviamente no era poción multijugos-. Afirmó Dumbledore.

-Por supuesto que no. Toma mucho más tiempo, y es muy compleja para un quinto año. Era simplemente una poción para cambiar la apariencia, el color del cabello, la forma, ese tipo de cosas. Se suponía que la que él estaba preparando cambiaría el color del cabello-. Snape parecía ofendido porque Dumbledore pudiera creer que se preparara una poción multijugos en su aula.

- Obviamente tendré que arreglármelas sin el examen final. Con la explosión de magia de estos dos, tendré suerte si mi salón de clases está listo antes de comenzar el próximo año escolar-. Harry se preguntaba a qué se refería, recordaba los ruidos y los gritos. ¿ De qué 'dos' hablaba ?. ¿ Malfoy ?. De algún modo, no podía imaginarse a Malfoy perdiendo el control de su magia de la manera que solía sucederle a él.

-Está bien, Severus-. Dijo Dumbledore. Sonaba distraído. – Quisiera saber qué causó que ambos chicos reaccionaran de ese modo. Se podían oír los gritos desde el comedor. Fue muy perturbador; si hubiese sido sólo Harry, podríamos pensar que Voldemort está detrás, pero no...-

Dumbledore suspiró. –Tenemos suerte de que no haya otros estudiantes con heridas. Fueron impresionantes tus escudos, Severus. ¿ Estás seguro de que no quieres que Madam Pomfrey atienda tus heridas ? .

¿ Heridas ?. Harry estaba confundido. ¿ Había lastimado a Snape ?. Su cabeza daba vueltas. Trataba de entender lo que había sucedido. Aparentemente, Malfoy había tenido el mismo problema que él. De alguna manera, causaron una explosión mágica antes de desmayarse. ¿ Pero, qué fue ? Harry recordaba que su cicatriz le explotaba de dolor, pero no, no era correcto, no había sido sólo su cicatriz, él estaba acostumbrado a eso.

Podía oír los pasos de Dumbledore y de Snape que se iban, se olvidó de continuar oyendo. Parecía que Snape no estaba de humor como para ser atendido.

- ¿ Qué mierda me hiciste, Potter ?- espetó una voz desde la otra cama. Harry abrió los ojos y vio a Malfoy acostado cautelosamente, de lado, mirándolo furioso.

-¿ Qué te hice ?. Tú empezaste la maldita pelea. ¡¿ Cómo te atreves a hablar así de Sirius ?!- Harry se sentía ultrajado. De pronto su cabeza comenzó a dolerle otra vez, miró hacia Malfoy, él también se sostenía la cabeza.

¡ Bastardo !. Pensó Harry.

-¡ Cállate, Potter !- murmuró Malfoy y se dio vuelta en la cama. Harry hizo lo mismo. En ese momento, Madam Pomfrey entró a la habitación.

-Bien, ambos están despiertos. Dumbledore va a alegrarse-. Rápidamente se acercó a Harry y le miró la cara. –Tienes dolor de cabeza-. Afirmó, y lo repitió con Malfoy.

-¡ Vaya obviedad !- dijo Malfoy cuando ella abandonó la habitación. Harry lo ignoró. Pomfrey retornó y los forzó a tomarse una poción.

-Dumbledore vendrá enseguida. Espero que descubra lo que pasó, es difícil tratar una enfermedad cuando no se sabe qué es. Los hechizos de diagnóstico no resultan-. Trajinó alrededor de los dos, asegurándose que se tomen toda la poción.

Dumbledore entró cuando Harry terminaba la suya. -¿ Alguno de ustedes tiene alguna idea para ofrecer sobre lo que pasó hoy ?- les preguntó.

-Pregúntele a Potter- gruñó Malfoy. Harry miró al Director y se encogió de hombros.

- No tengo la menor idea, Señor.- respondió.

Dumbledore miró a Malfoy. –Señor Malfoy, usted intentó lanzar una maldición imperdonable, agradezca que el Profesor Snape lo evitó. De otro modo...- Dejó el resto sin completar y se volvió hacia Harry . – Y usted, Señor Potter, atacó a un estudiante, interrumpió un examen. Si no fuera porque regresan a sus casas mañana, les daría un mes de detención a los dos. Entonces, veinticinco puntos de cada uno, y cuando regresen, el año próximo, una semana de detención-. Con una mirada de decepcionada, Dumbledore sacudió la cabeza y dejó la habitación.

Madam Pomfrey los controló una vez más. Harry se rehusaba a prestarle atención a Malfoy y se rindió al sueño.

Gracias a la poción, su sueño fue profundo y contínuo esa noche, pero con sueños. Algunas imágenes, corriendo a través de un campo, hacia una gran casa. Una correa golpeaba contra su espalda, sus piernas, gritos. Encerrado en un cuarto, sin cenar. De vuelta en la habitación. Una voz gritando, '¡ Lo harás !'

Cuando despertó, Harry no recordaba exactamente qué había soñado, sólo se sentía raro. Como si tuviese recuerdos que no debía tener. Se encogió de hombros y fue a desayunar. Ignoró los comentarios maliciosos de Malfoy. Tal vez porque no eran tan cortantes como acostumbraba. Parecía que Malfoy estaba perdiendo el toque. Harry apenas escuchaba los comentarios.

El viaje a King's Cross fue muy silencioso. Harry trataba de no pensar en Sirius. Ron y Hermione no sabían qué decir.

Trataron de preguntarle qué sucedió en el salón de Pociones, pero Harry no tenía idea, sólo se encogió de hombros. Después se mantuvieron en silencio. Parte de él quería que le hablen, sobre lo que sea, cualquier cosa excepto Sirius. Sólo fingir que todo era normal, para que pudiese fingir consigo mismo que no se sentía desesperado. La misma desesperación que hizo que le suplicara a Dumbledore que lo mate para poder unirse a Sirius. Concedido, había estado poseído por Voldemort en ese momento, pero la desesperación aún permanecía.

Cuando el grupo silencioso dejó el Expreso de Hogwarts, hicieron una pausa.

- No te preocupes por los Dursley, Harry- dijo Ron. –Mamá dijo que vendrás a estar con nosotros la segunda mitad del verano.

Harry forzó una sonrisa para Ron y asintió. –Espero llegar hasta entonces sin inflar a nadie-. Bromeó Harry. Sabía que era poca cosa, pero fue suficiente para Ron y Hermione. Vio a la Sra. Weasley corriendo hacia ellos. Los juntó a Ron, Harry y Ginny ; encontrando la forma de que los tres quepan en sus brazos.

Harry se dejó abrazar unos momentos, disfrutando la sensación de la caricia materna, luego se retiró. No era su madre. La suya estaba muerta. Por su culpa. Alejó esos pensamientos y le sonrió a la madre de Ron.

- Supongo que los veré más adelante este verano-. Dijo al grupo.

- Harry- comenzó Molly. Hizo una pausa; Harry la miró, evitando mirarla a los ojos. No podía soportar la lástima. Ella le tomó la cara entre las manos e hizo que la mirara de frente. –Envíanos una lechuza si las cosas se tornan demasiado para ti. Podemos estar allí enseguida-.

Harry sonrió, su primera sonrisa genuina. Supo que ella se lo decía de corazón. –Estaré bien. Es sólo medio verano¿ verdad ?

Ella le soltó la barbilla y le acomodó el cabello, despejándole la cara. –Sí, el primer día de agosto estaremos allí para buscarte-. Rápidamente, como si temiera que él se saliera de sus alcance, le besó la coronilla, luego se volvió hacia Ron y Ginny.

- Muy bien, ustedes dos, tomen sus cosas y vamos a casa. Su padre está esperándonos, se pondrá nervioso si tardamos-. No explicó la razón de la preocupación, nadie necesitaba mencionarla. Harry giró para irse y fue abrazado con fuerza por Hermione. Sintió que se quedaba sin aire por un momento. Suficiente para arrancarle otra sonrisa. Antes de que pudiera decir algo sobre la falta de oxígeno, ella lo soltó.

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Denle un poco de tiempo a la historia, se pone mejor más adelante.

Saludos.

D.L.