Bueno, éste es el último capítulo de mi fiction, no puedo creer que por fin ya éste sea el final T.T, pero bueno, toda historia tiene su final. Les agradezco a todos ustedes por haber seguido mi fiction hasta éste capítulo; desde los que empezaron conmigo hasta los que se unieron en el camino, de no ser por ustedes jamás hubiera tenido tanto éxito XD!! Gracias a todos y espero verlos-leerlos a todos en otra de mis fictions, bueno, creo que ya escribí demasiada cursilería por hoy jajaja X3!! Okay antes que nada sólo quiero hacerles una aclaración, para que no haya confusiones, Yuka es un personaje propio, yo la cree, no perteneció-pertenece al mundo de Shaman King, bien eso era todo, ahora sí, disfruten.


Capítulo 18: Palabras Ocultas

Los días se miraban muy grises para ella, y si antes no muy a menudo sonreía ahora ni siquiera lo intentaba, se sentía muy triste y no era raro que cuando estuviera sola una que otra lágrima brotara de sus ojos; ya para ese entonces habían pasado dos meses.

-Anna… ¿te sientes bien?-

-Lo lamento, me quedé pensando-

-Estaré aquí por poco tiempo y siento que estoy sólo recorriendo Japón-

-Si era tanto tu interés por conocer Japón, ¿por qué me lo pediste a mi Lyserg?

-Pues porque nos llevamos muy bien-

-No sé qué te hace creer eso, que seas el novio de Yuka no te hace mi amigo-

-La última vez que nos visitaste me agradaste bastante, además Yuka habla muy bien de ti- dijo con una sonrisa.

-No sé porqué-

-Jajaja, además, no conozco a nadie de Japón y Yuka se tuvo que quedar en Londres, entonces…-

-Sí, sí, sí, ya sé… ya será hora de almorzar, más te vale que me invites a comer-

-Claro Anna, no sería caballeroso no hacerlo-

-Hmph-

Llegaron a uno de los restaurantes más famosos de Japón; se sentaron en una mesa y Anna empezó a observar a los alrededores, captando, así, su atención una pareja que se encontraba en el fondo del lugar.

-¿Qué hace una señorita tan hermosa como usted sola, en un lugar como éste?- dijo aquel muchacho.

-Seguramente no esperando por usted- respondió ella de mala manera.

La mente de Anna recordó cuando vio a Hao por primera vez, y lo que le dijo cuando le habló aquella noche.

-¿Qué hace alguien tan hermosa como tú en un lugar como éste?- dijo él con una pequeña sonrisa en el rostro.

-Estar sola- dijo ella casi ignorándolo por completo.

Los ojos de Anna volvieron adquirir ese brillo especial y su rostro que seguía serio reflejaba una cierta tristeza.

-Anna… ¿qué pasa?-

-Nada- respondió secamente.

-Mmm…sabes… no sé si Yuka te mencionó que alguien preguntó por ti allá en Londres-

-¿Alguien?-

-Sí, parece que reconoció el nombre de Yuka cuando lo escuchó y le preguntó si te conocía-

-¿Quién?- preguntó con algo de ilusión en sus ojos.

-Se llamaba… déjame ver, creo que era Len, Sen… algo así, su apellido era Tao-

-Ah… Ren, sí, se fue para allá por vacaciones - dijo algo decepcionada.

-¿Esperabas qué fuera alguien más?-

-¿Cómo quién?-

Anna fijó su vista en el menú así dado por concluido el tema, no quería hablar sobre eso, tenía que resignarse a la idea ya que no lo volvería a ver y seguramente para ese momento ya estaría con alguien más o con una nueva lista de amantes… ese pensamiento la carcomía por dentro, no quería que él estuviera con nadie más, pero… ¿qué podía hacer?, nadie sabía a donde había ido realmente o qué hacía o cuándo regresaría.

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Dejó a Lyserg en su hotel y regresó en taxi a su apartamento pensando aun en él; muchos hombres habían intentado "conquistarla" desde que él se había ido, pero a pesar de que no tenía ningún tipo de relación o algo que la atara a alguien, el tan sólo pensar en estar con alguien más… sentía como si traicionara a alguien… a Hao, cosa que no podía hacer ya que no era nada de él, no le debía nada y tenía todo el derecho de hacer su vida con alguien.

-...Como si eso fuera posible- dijo para si misma.

-Llegamos, apartamentos Fumbari- dijo el taxista estacionándose.

Anna se bajó del taxi y se dirigió a su apartamento, tomó el elevador y presionó el botón con el número 7 en el y éste empezó a subir.

-"Me pregunto ¿qué hubiera pasado si hubiera llegado a esa cita?, si no lo hubiera dejado plantando y le hubiera dicho que todo estaba bien y que lo perdonaba… ¿qué seríamos hoy?, ¿se hubiera ido?, ¿me hubiera ido con él?" … Creo que ya es muy tarde para pensar en eso- dijo algo resignada.

Bajó del elevador y caminó hacia su apartamento con la mirada baja y preguntándose ¿por qué rayos no podía dejar de pensar en él?, todo hacía que se acordará de él; a veces deseaba tener un accidente en donde no recordara nada de lo sucedido, donde sólo recordara su nombre y que tenía una empresa exitosa, donde los recuerdos del pasado no la atormentara nunca más, en donde los errores que había cometido ya no existieran para ella… pero pensar en que no lo recordaría a él la ponía triste por igual; ¿cómo olvidar a alguien si al momento de intentar no pensar en esa persona, recuerdas a la persona que no debes de pensar?

-Todo es condenadamente difícil- musitó.

Caminaba viendo al suelo, sólo quería llegar, tomar un poco de té y talvez ver televisión para distraerse un poco, pero antes de poder llegar a su apartamento chocó contra alguien.

-¡Tenga cuidado!- gritó ella.

-Lo lamento, creo que estaba distraído-

Anna se quedó en completo silencio y restregó sus ojos pensando que seguramente estaba muy cansada y ya imaginaba cosas.

-¿Estás bien?... Anna-

-Hao…-

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Entró a su departamento seguido de él, después de ese encuentro en el pasillo ella sólo dijo –Pasa- Nada más, él no dijo mucho y asintió así con la cabeza; cerró la puerta y encendió las luces. Anna no sabía que hacer o que decir, pero se sentía feliz… algo extraño por parte de ella.

-Yo quiero…-

-Toma- dijo él seriamente.

Hao llevaba consigo una pequeña bolsa, sacó una caja adentro de ella y se la entregó a Anna con bastante indiferencia. Anna la tomó y la abrió sin entender muy bien aquel gesto. Vio detenidamente aquel objeto y se quedó sin habla alguna.

-Eso es tuyo ¿cierto?-

-… El rosario de mi madre- dijo sin creerlo -¿Cómo lo conseguiste?-

-¿Eso es importante?- preguntó serio.

-Lo es para mí-

-…Fui a buscarlo, un ricachon de Londres lo tenía y realmente se aferraba a él, pero tengo varios métodos de persuasión- dijo con orgullo y una sonrisa maliciosa.

-¿Por qué?- preguntó ella.

-Porque por mi culpa lo perdiste y es lo único que tenías de tú madre, por eso-

Anna se quedó en silencio sin saber que decir, sólo observaba aquella hermosa joya y una pequeña lágrima cayó encima de esos zafiros azules.

-Para eso venía, debo de irme-

-¿Irte?-

-Sí, regresó a Londres mañana; empezare una nueva empresa allá y debo de estar allí por lo menos unos seis meses para ver que todo esté bien, como sea, adiós Anna-

Se dirigió a abrir la puerta cuando sintió como ella lo abrazaba por detrás, viéndola, así, algo sorprendido por aquel gesto –Anna yo tengo que…- pero ella sólo lo abrazó más fuerte, no quería que se fuera, no quería perderlo de nuevo.

-Tengo que irm…-

-¿Me amas?- interrumpió ella abrazándolo aún.

-¿Ah?-

-¿Me amas?- repitió soltándolo para verlo de frente.

-Anna, eso…-

-Si no es así, ¡quiero saberlo!- dijo con sus ojos llenos de lágrimas.

Hao dio un corto suspiro y la vio a los ojos -…yo…- intentó decir -…Yo sí te amo Anna Kyouyama- respondió desviando su mirada.

Anna lo abrazó de nuevo besándolo así con desesperación, deseba hacer eso hace bastante tiempo, deseba de nuevo sentir sus labios sobre los de ella, lo besó como si fuera la última vez que lo fuera a besar en toda su vida. Hao por otra parte se quedó algo sorprendido pero no por eso se negó a ningún beso, la deseaba bastante, pero también sabía que no podía seguir así, sin saber hacia donde se dirigiría su relación, así que la separó de él con un poco de dificultad.

-Anna…- dijo recobrando el aliento –Yo necesito saber…-

-¿Uh?, ¿qué cosa?-

-¿Tú me amas a mí?- preguntó serio.

Anna se quedó atónita, nadie nunca le había preguntado eso, ni siquiera Yoh que había sido su novio de años se había atrevido a preguntárselo; desvió la mirada sin saber que responder, ni ella misma sabía eso… ¿o sí?

-¿Anna?…-

Hao esperaba la respuesta con ansias, sabía que ella no decía lo que sentía, pero él necesitaba saber y si realmente lo amaba se lo diría para no perderlo ¿verdad?

-¿No piensas responder?-

Anna seguía muda sin decir una palabra, ella no podía decir ese tipo de cosas, por algo no las decía. Hao quedó realmente decepcionado y dolido por la falta de respuesta.

-Adiós Anna-

-¡Espera!- lo detuvo ella.

-Si no piensas decir nada, yo no tengo nada que hacer aquí-

Hao se quedó parado un par de minutos esperando a ver si ella cambiaba de opinión, cosa que no pasó.

-Adiós-

Salió del apartamento sin que ella pudiera decir nada y de nuevo lo volvió a perder, pero está vez había sido su culpa. Era siempre tan fuerte para los retos que enfrentaba, para desafiar a los más intimidantes oponentes, pero para decir lo que sentía era una gran cobarde.

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Llegó la mañana y no sabía que hacer, aun esa pregunta rodaba su cabeza –"¿Tú me amas?"- no lo sabía, no estaba segura, ella jamás se permitió algo como eso; era su manera de protegerse de que le hicieran daño, era necesario… era… era algo que debía de dejar, no quería perderlo, ¡no lo haría!

-Hao…-

Anna corrió a su apartamento, era temprano, talvez aun estaba allí. Llegó a la entrada del edificio y le preguntó al portero si él había salido ya, éste asintió afirmativamente. Ella necesitaba ir al aeropuerto, ¡pero ya!.

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Ya estaba listo para partir, dejaría todo atrás y empezaría una nueva vida, era lo mejor…

-Vuelo 7789 con destino a Londres, listo para abordar- escuchó decir.

-Ese es mí llamado…-

Tomó una maleta de mano y se dirigió a la puerta que lo llevaría a abordar su vuelo lejos de esa realidad. Se formó en la fila para abordar y vio una vez más los pasajes, dio un pequeño suspiro de tristeza ya que después de todo extrañaría a su país natal, pero sabía que al final todo estaría bien.

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Corrió por el aeropuerto empujando a todas las personas; era un lugar muy grande y no lo miraba por ninguna parte ¿dónde podría estar?

Anna se dirigió a información para saber a qué horas partiría el vuelo a Londres.

-El vuelo a Londres ¿a qué hora sale?- preguntó apresurada.

-Mmm, esta abordando ahora mismo señorita-

Anna abrió sus ojos por completo y vio aquella fila de gente a lo lejos que estaba abordando el avión, no podía dejarlo ir así, no debía de hacerlo. Corrió a toda prisa, pero siempre se topaba con alguien y le impedían el paso; intentó moverse entre la multitud pero le era muy difícil, en eso lo vio... faltaban dos personas para que subiera al avión.

-No…-

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Las aeromozas revisaban los pasaportes de cada tripulante; la fila se movió rápidamente hasta que por fin llegó su turno, él le dio el pasaporte a la aeromoza, asintiendo ésta con la cabeza para que pudiera pasar.

-¡Hao!- escuchó gritar del otro lado del aeropuerto.

Hao empezó a buscar con la mirada y vio a lo lejos a alguien moverse entre la multitud intentando pasar -¿Anna?- dijo algo confundido, no entendía que hacía ella ahí, fuera lo que fuera no podía ser importante; dio un suspiro y retomó su rumbo hacia el avión. Ya no quería pensar más en lo que dejaba.

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Anna notó que la había ignorado, la había escuchado pero no pensaba quedarse para ver que pensaba decirle; empujó a todas las personas e intentó acercarse más, pero no le fue posible; para cuando llegara allá el avión ya habría despegado, empezaba a perderlo de vista, si él se iba, no regresaría…

-¡YO TE AMO!- gritó por todo el aeropuerto.

El lugar se quedó en silencio, era increíble, parecía que hasta las máquinas hubieran parado para poder acentuar el silencio.

Hao paró en ese instante y la volteó a ver, las personas abrieron camino para que ella pudiera pasar, cosa que hizo algo avergonzada pero muy decidida.

-¿Qué-Qué dijiste?- preguntó incrédulo.

Anna se acercó a él y lo vio con su rostro un poco rojo por lo que acaba de gritarle –Yo te amo… y no quiero que te vayas… no sin saberlo- volteó su rostro sabiendo que seguramente estaba rojo por lo que decía; sentía una extraña sensación en su estomago, una sensación extraña pero agradable.

-¿Es eso cierto?-

-¡¿Cómo qué si es eso cierto?!, ¡crees que gritaría eso si no!- gritó molesta -¡¿qué pasa cont…?!-

Pero aquella frase fue interrumpida por un beso fugaz, él la tomó delicadamente por la cintura y la acercó hacia sí, ella puso sus manos alrededor de su cuello y le correspondió el beso, algo que se había vuelto una adicción, una dulce adicción.

-Última llamada para abordar el vuelo 7789 con destino a Londres-

Ambos se separaron al escuchar eso, Hao vio aquella puerta que no se encontraba muy lejos de donde él estaba y luego la vio a ella que lo miraba con unos ojos bastante tristes…

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De nuevo escucharon unos gritos provenientes de la oficina del fondo; Anna no estaba de muy buen humor, alguien había confundido las direcciones de entrega de un cargamento y ella no estaba feliz al respecto.

-Veo que ya empezó el día con el pie derecho- dijo el chico de ojos dorados.

-Sí, será un buen día, al menos no a tirado nada aún- citó Jun con una sonrisa.

Ren fue a la oficina de ella y vio que se encontraba gritando por teléfono para luego colgarlo fuertemente.

-¡Es el colmo!-

-Creo que es mejor que te relajes, sabes que no te hace bien estar así de enojada-

-Son unos incompetentes-

-Sí, pero que hay de…-

-¿Estás lista?- interrumpió en la oficina de ella.

-Sí, sólo debo de…-

-Anna, lo prometiste- dijo Hao casi en forma de puchero.

-Tengo cosas que hacer aún, espérame cinco minutos, no tardo, lo prometo-

-¿Emocionado?- preguntó Ren.

-Será niño, lo sé- dijo con arrogancia él.

-Niña- corrigió ella.

-No, será como su padre, lo sé-

-Testarudo a morir- dijo ella con una sonrisa.

Hao le sonrió levemente y se acercó a ella, ella lo observó detenidamente pensando que era lo que pensaba hacer. Hao se acercó y le robó un beso delicadamente, luego la tomó por ambas manos jalándola de su silla y encaminarla a la salida.

-¡Espera! Aún no termino-

-Nop, soy demasiado testarudo ¿recuerdas?-

-¡Hao!-

-No puedo creer que ya lleven 2 años casados, me parece casi imposible- dijo Ren al ver eso.

-Eso dicen, pero igual, no me arrepiento- dijo con una sonrisa él.

-Anna ya está arreglado lo del problema, así que no te preocupes- dijo Jun entrando -… no puedo creer lo hermosa que te miras embarazada-

-Sí, el embarazo te sienta bien- confirmó Ren.

-¡Ya basta ustedes dos!- dijo sonrojada -¡Ahora a trabajar o los despido!-

-No entiendo porque te apenas, si tienen razón- señaló Hao.

-¡No estoy apenada!, Vamos que ya es tarde- dijo molesta tomando a Hao de la mano.

Salieron de la oficina de ella y se dirigieron con el doctor. En el carro ella se mantuvo callada sin decir nada, Hao la vio intrigado por su silencio.

-¿Pasa algo?-

-Es sólo… que jamás pensé terminar así-

-¿Cómo?-

-Contigo, esperando a nuestro primer hijo… sólo espero ser una buena madre-

-Serás la mejor-

Hao le sonrió dulcemente y ella le devolvió la sonrisa; después de todo lo que habían tenido que sufrir, después de tanto sufrimiento, tantas lágrimas derramadas y tantos obstáculos, al fin todo parecía tener su recompensa. Su amor había estado en juego en más de una ocasión y dudaron si seguir adelante, pero al final ambos se dieron el valor y el coraje para superar sus obstáculos, porque ahora se tenían el uno al otro, la última persona que con quien alguna vez hubieran pensando en compartir su vida, pero también con la que más habían sido felices jamás.


Bueno, espero que les haya gustado mi final XD!! Gracias a todos por leer por mi fic (Okay creo que eso ya lo dije arriba X3!!) bien sin más que agregar me despido de todos ustedes, y no se preocupen, me verán por aquí con otra fic de Shaman King, seguramente HaoxAnna, hasta ese momento, adiós a todos y muchas gracias por leer XD!!

PD: Si no he empezado a escribir nada todavía culpen a Hentai-.Shunga por no quererme ayudar a desarrollar otra idea que tenía para un HaoxAnna T.T, bien sólo, hasta luego X3!!