Self-Help Note

I.- Tsujimoto Natsumi, 17 años, miraba aburrida por la ventana mientras la clase seguía su curso. Ella era la mejor alumna de su clase por lo que no tenía por qué prestar atención: a la hora del examen mágicamente lo sabría todo, siempre pasaba.

"Estoy aburrida" – pensó - "es tan difícil ser un genio" – agregó y luego se enfocó en un árbol cercano – "una, dos, tres, cuatro, cinco, seis, siete..." – así comenzó a contar las hojas.

De pronto, algo que claramente ocurre todos los días sucedió: un cuaderno caía desde el cielo en cámara lenta enfrente de los ojos de Natsumi. Como iba en cámara lenta pudo notar que era negro, de no muchas hojas y de buena calidad, por lo que decidió que cuando cayera al piso iría por él, seguramente a la hora del recreo.

Bueno, la pobre de Natsumi no pudo ir a buscar el dichoso cuaderno hasta que salieron de clases ya que no pudo irse hasta terminar de contar las hojas del árbol, de todos modos cuando decidió que anotaría el número se le olvidó... qué mas da, las contaría de nuevo mañana.

Salió y fue tras el cuaderno; cuando lo tomó se llevó una gran decepción. La tapa del cuaderno decía "Self-Help Note (Cuaderno de autoayuda). Aún así lo abrió y lo hojeó, la primera mitad del cuaderno estaba ocupada por las instrucciones, la otra, por páginas en blanco.

Murmuró y masculló algunas cosas, después de todo, quién no se molestaría si de pronto tienes que leer 50 paginas de instrucciones.

Se posó en la primera página:

"Introducción: ¡Enhorabuena! Usted acaba de adquirir la Self-Help Note, el mejor cuaderno de autoayuda. Se le garantiza, después de usarlo, que sus problemas habrán desaparecido"- leyó, luego cambió de página para ver las instrucciones: - "Instrucciones: Número 1: Este cuaderno le ayudará a descargar sus problemas sobre los demás, para ello, solo escriba el nombre de alguna persona que le caiga mal teniendo en mente su rostro y esta, en 40 segundos, morirá de depresión endógena" – leyó.

"Menuda imbecilidad" – pensó – "es imposible que eso sea verdad"

Se quedó en silencio y luego de unos segundos comenzó a reír como desquiciada, por suerte nadie andaba cerca.

Tiró el cuaderno al suelo sin dejar de reír. Pasaron 15 minutos y Natsumi se calló, pero luego se acordó del asunto y se rió otros 5 minutos adicionales. Cuando ya se hubo calmado solo pudo pensar en una cosa:

"Cielos... necesito un par de aspirinas"

Habiéndose recuperado, tomó el cuaderno y se lo llevó a casa, después de todo, si no funcionaban las instrucciones al menos podría usarlo para reírse un rato.

Llegó a casa y su madre, sin siquiera saludar, le pidió los resultados del último examen, al ver que eran los mejores de todo Japón, se adhirió al protocolo.

¡Hija que bueno que llegas! – saludó alegremente.

Si, gracias – respondió mientras subía las escaleras – iré a estudiar así que no me molestes.

Oh, está bien pero ¿quieres algo?

No te preocupes, luego bajaré a cenar – finalizó mientras entraba a su habitación y cerraba la puerta.

Se acostó sobre la cama y miró al techo.

"Ja, estudiar, quién demonios querría estudiar después de llegar del instituto, además soy una especie de genio, no lo necesito... creo" – pasó unos segundos en blanco antes de agregar – "de acuerdo, estudiaré más tarde".

De pronto, recordó el cuaderno, se sentó y lo sacó del bolso, luego lo examinó.

"Es imposible que tamaña estupidez funcione, estos sujetos que escriben tanta tontería junta deberían desaparecer"

Iba a lanzar el cuaderno por la ventana pero se detuvo en seco y como si la hubieran abofeteado, se levantó bruscamente con el cuaderno en la mano y se sentó en su escritorio prendiendo la TV, si no se equivocaba...

[¡Damas y caballeros!¡Al fin ha llegado el día que hemos estado esperando!¡La famosa Kaoru Takamura lanzará en este preciso momento su último libro de autoayuda "Ayúdese usted mismo"!

La cámara enfocó un gran salón lleno de gente. Al fondo, una mujer de aproximadamente 35 años, delgada, tez clara, ojos y pelo oscuro y vestida con un vestido verde fluorescente levantaba el libro anunciado con expresión Alegre. A cada lado tenía un hombre que la escoltaba, guardaespaldas seguramente.

Natsumi abrió el cuaderno rápidamente en la primera hoja en blanco, tomó un lapiz cualquiera y se dispuso a escribir el nombre de la escritora, pero se detuvo.

"Parece difícil que una mujer tan aparentemente feliz pueda morir por depresión endógena.. además si esta funciona ¿no me convertiría en asesina? No...es imposible que funcione..."